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Contenido Adulto

Maya y Musashi se quedaban los dos solos en la casa de
Ritsuko Akagi. La casa de la doctora era cómoda y espaciosa. Maya disponía de su
cuarto particular y una copia de las llaves de la casa, una distinción única que
la diferenciaba de las otras operadoras de MAGI y una señal de la alta estima en
que la doctora tenía a su asistente. Musashi se quedaba en el cuarto de
huéspedes.
Los fines de semana salían o se quedaban en casa. Maya era
amable y atenta con Musashi. El joven era hosco y arisco con otras personas,
pero con Maya era dócil. Cuando salían la joven mujer parecía su tía o su
hermana mayor. El joven piloto era considerado por la doctora Akagi como una
bomba de tiempo. Los abusos en su infancia y las drogas suministradas al
muchacho hacían que el carácter de este fuera violento. Era un asesino que a la
hora de matar no sentía piedad, ni remordimiento. Era inteligente, astuto y
capaz de estallar en el momento menos pensado. La doctora prefería quedarse en
la casa del comandante y dejar que Maya se encargara de todo lo concerniente al
muchacho.
De los pilotos de T-Riden-T Maya solo sabía que se
encontraban bajo la protección de la Mayor Katsuragui y de Kaji. Ni el
Comandante Ikari, ni el Vice-Comandante Fuyutsuki sabían que ellos habían
sobrevivido, la doctora los ayudaba en contra de su voluntad. Era lo que tenía
que saber. Las pruebas de complementación humana era idea de la doctora Akagi
(en realidad eran idea del Comandante) pero era ella quien cargaría con toda la
culpa si se descubría todo. NERV era eso, mentiras y silencio.
El encargo, aunque no era de su agrado, lo supo llevar bien.
Ella imagino que Musashi era un monstruo de nueve cabezas, cuando en realidad
era un chico como cualquier otro. Con paciencia y cariño fue ganándose su
confianza. Ella tenía remordimientos de conciencia con las pruebas. Ella quería
creer que NERV era distinto de los militares. Musashi estaba claro desde el
principio que no era así, que ambas organizaciones eran iguales. Pero Maya le
agradaba, así que se guardaba lo que pensaba. De todas formas no tenía noción de
bien o mal. Todo se reducía a fuerza y debilidad. Los de NERV tenían el poder
para exterminar a los militares, lo demás era irrelevante.
A Musashi le hubiera gustado que Maya lo tomara en serio. El
joven se quedaba sin habla. Maya le parecía exquisita, fuera de este mundo.
Bastaba que ella le hablara o le sonriera para que todo por dentro se le
revolviera. El muchacho no lo exteriorizaba y era lacónico por naturaleza. Salir
o quedarse con ella como un chico de 14 años normal era algo que para Musashi no
tenía precio.
* * * * *

Era un secreto a voces que Maya era lesbiana. En NERV la vida
privada y la profesional se encontraban rígidamente separadas. "No digas y No
preguntes" era la política oficial. Ella no lo ocultaba, pero era discreta y
reservada. Fue en la universidad en donde se inicio y eligió su actual
inclinación sexual. De niña fue una gordita simpática y alegre, muy popular
entre los chicos y las chicas. Era amiga de uno y de otros, y como toda chica de
su edad, estaba enamorada platónicamente de los actores y cantantes de moda de
su generación. Su padre era el único familiar vivo que tenía y era ante este que
tenía que fingir que tenía un montón de novios. El pobre hombre era conservador
y mas japonés que las chanclas de madera. Su sueño era morir rodeado de nietos,
Maya hacía lo imposible para no decepcionarlo.
Para sus amigas era un paño de lagrimas. Un oído paciente y
comprensivo. A pesar de su gordura muchos chicos se sentían atraídos por su
animo alegre. Pretendientes nunca le faltaron. Pero nunca pasaron de buenos
amigos. Fue en la Universidad en donde descubrió su sexualidad. El patito feo se
convirtió en un cisne, era alta, delgada y esbelta. Fue con una compañera en el
departamento de ella. Un día simplemente la amistad se convirtió en algo más.
- ¿Es tu primera vez con una mujer?- Le pregunto su amiga y
pronto amante por 2 años.
-Es mi primera vez... con otra persona- le dijo Maya.
Las dos jóvenes se quedaron expectantes. Los sentimientos de
la amiga de Maya tenían mucho tiempo fermentándose en su interior. Ella era
lesbiana desde los 14 años y en la universidad era algo sabido. En su familia
era algo aceptado. Maya era de un carácter tierno y contrastaba con el carácter
fuerte de ella.
Maya y ella se llevaron bien por un tiempo. Pero el carácter
gazmoño y tímido de Maya chocaba completamente con el carácter abierto y audaz
de su pareja. Su amiga le había enseñado todos los misterios del amor sáfico,
pero nunca logro que su amigo, el consolador, se uniera en sus juegos. Maya
consideraba que su amiga era un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer y
consideraba ese artilugio como algo antinatural. Le dijo a su amante mas de una
vez que prefería uno de verdad a tener uno falso. Ella lo usaba delante de ella
con la esperanza de animarla, pero sucedía lo contrario. Aumentaba su asco y
repulsión, la idea de compartir algo que cualquiera podía agarrar y usar le
parecía intolerable.
En el sexo, a pesar de todo, se llevaban bien. A Maya el sexo
entre mujeres le encantaba y le pedía a su amiga que no se comportara como un
hombre. Los dedos de su pareja habían roto su himen y ensanchado su culo. Se
acariciaban desnudas en la cama y frotaban sus sexos y entrepiernas. Los
orgasmos que sentían eran intensos. Pero de vez en cuando el tema del consolador
volvía y empezaban a discutir.
Otro tema de fricción era el Papa de Maya. Maya era la pareja
oficial de su amiga, era presentada a la familia y amigos de esta como tal. Pero
ella no se atrevía de confesar a su viejo padre sus inclinaciones sexuales. Este
seguía esperando los ansiados nietos con paciencia. Ella le traía un amigo y lo
presentaba como su novio para que el anciano se quedara tranquilo. A la amiga de
Maya le harto tanta hipocresía y termino con ella.
Al salir de la universidad graduada con honores fue reclutada
por NERV y asignada a la doctora Akagi con el rango de Segunda Teniente, miembro
de la primera sección de la Oficina de tecnología. El talento de Maya, su
carácter honesto y sincero la convirtieron al poco tiempo en la mano derecha de
su superior inmediato.
Con Makoto Hyouga y Shigeru Aoba congenio en el acto. Los
tres eran inseparables. Con Makoto se llevaba mejor. Hyouga era la mano derecha
de Misato, su superior y era evidente para todos (menos para Misato) que sentía
algo por ella. Shigeru se burlaba de él, bromeaba diciendo que el joven de
lentes se ofrecía a llevar la ropa sucia de la Mayor a la lavandería para oler
sus pantaletas usadas y sudadas. La broma no salía de ellos tres. Maya se
sonrojaba, Hyouga era incapaz de eso, pero ella si lo hacía con la ropa de su
idolatrada "Sempai".
Su condición de lesbiana era conocida y aceptada por sus dos
amigos. Ella quería creer que su amor platónico desconocía de su condición y de
su amor. La doctora la consideraba una lesbiana reprimida. Era útil, eficiente y
talentosa, sobre todo incondicional. Akagi se divertía a su costa a veces, pero
la respetaba como profesional. La madura mujer la rozaba de vez en cuando y su
joven asistente se derretía. "Si el Comandante Ikari me amara solo la cuarta
parte de lo que tu me amas, yo sería la mujer más feliz sobre la tierra".
Ritsuko mantenía las distancias, pero la confianza y la alta estima que sentía
hacía su asistente era sincera.
Los tres operadores de MAGI vivían juntos en armonía. Shigeru
era un chico con enredos amorosos con un montón de chicas. El se enamoraba de
todas para no enamorarse de ninguna. Le gustaba tocar su guitarra y pasarla
bien. La casa en donde los tres vivían era espaciosa y con piscina. Maya en
bikini era algo que sacaba el aliento a los dos hombres, pero ellos preferían no
romper la estupenda relación de amistad que tenían. Maya era otro chico más.

El Papa de Maya se enfermo de gravedad y ella le pidió a
Hyouga que fingiera ser su novio. Cuando llegaron el papa de Maya ya estaba
muerto. Para la chica fue un duro golpe. Los dos se quedaron y organizaron el
funeral. Para Maya fue un alivio que Makoto estuviera con ella. Los dos se
quedaron solos en la casa paterna de Maya.
Ella se sentía mal por mentirle a su padre. Ella y Hyuga eran
iguales, estaban enamorados sin esperanza de ser correspondidos. Maya estaba
enseñando a su amigo fotos de ella cuando era niña. El joven de lentes no podía
creer que la rolliza niña de las fotos fuera Maya Ibuki.
- Maya, me gustas. Quisiera hacerte el amor toda la noche, si
tu me dejas- le dijo sin preámbulos y directamente.
A Hyuga la repentina muerte del viejo le recordó que era
mortal. Él y Maya tenían aventuras pasajeras sin importancia con otras personas
que solo los dejaba vacíos. Maya era una mujer atractiva y él se moría de ganas
de tener sexo con ella. No se le ocurrió que fuera un mal momento, ni que esta
no fuera la forma de pedírselo. No era tampoco una aventura más, ella y él eran
iguales y se entendían a las mil maravillas.
Maya se encontraba vulnerable. Sentía culpa y remordimiento.
Se sentía falsa, hipócrita y ruin. No le gustaban los hombres, pero en ese
momento ansiaba estar en los brazos de la Doctora Akagi. Que ella la consolara.
Pero ella no estaba y ella no era capaz de confesarle sus sentimientos.
Hyuga comenzó a desvestirla, a quitarle la ropa de luto. Como
se desviste a un niño. El trato de besarla en la boca, pero ella puso la mano
entre sus labios y los de él como una barrera infranqueable.
- ¡No me beses en la boca, por favor!... Hyuga ¡hazme el
amor!... es mi primera vez con un hombre... ¿tienes preservativos verdad?- le
dijo la chica.
- Si... siempre llevo algunos en mi cartera por si acaso- Le
dijo el joven- Maya ¡eres una mujer muy hermosa...!
- Mi padre solo quería de mi que le diera nietos. El quería
que fuera a la universidad para que encontrara marido... que me graduara con
honores era algo que no le importaba. Del trabajo esperaba que conociera a
alguien... llego a decirme que no le importaba que fuera madre soltera- Maya se
encontraba a punto de llorar – mi padre estaba dispuesto a ayudarme para que yo
siguiera trabajando. Yo solo posponía, buscaba la forma de zafarme. Al final
murió decepcionado de mi...
Hyuga dejo que llorara. Él le contó que su familia era pobre
y después del Segundo Impacto miserable en la forma más espantosa. El joven tuvo
que luchar muy duro para levantarse y tener un futuro. Tuvo que hacer muchos
sacrificios. ¡Para al final estar enamorado de una mujer como Misato!. Maya era
solo un sustituto de la mujer de la que no tenía el valor, ni las agallas de
hablarle. Maya necesitaba que todo quedara claro. Para ella también Hyuga era un
sustituto.
Los dos se encontraban desnudos y hasta ahora para Maya todo
era igual al sexo entre mujeres. Hyuga trataba de no apresurarse. La piel de
Maya era suave y sus cabellos sedosos. Se encontraban acostados abrazados, piel
contra piel y mejilla contra mejilla. Makoto se libero y se puso de pie al borde
de la cama. La joven estaba acostada boca arriba en la cama, con las piernas
afuera. El joven de lentes busco en su cartera un preservativo y sin sacarlo de
su envoltorio lo sujeto con la boca. La cartera estaba al lado de Maya.
El joven estaba entre sus piernas acariciando su vientre y
apretándole una teta. Ante la fuerza del joven el pulposo seno cambiaba de forma
y de tamaño. Maya se estremeció de placer. Hyuga se dedico al otro seno. Las
caricias eran masculinas y viriles. Hyuga acaricio el pubis de la chica y con
los labios vaginales. El muchacho se quito los lentes y los puso a un lado. Tomo
las rodillas de la joven y abría la raja de la chica. El muchacho comenzo a
masturbarla con su dedo. Maya estaba lubricada y lista para ser penetrada.
Hyuga estaba muy excitado y no pudo abrir el envoltorio. Maya
se lo quito de las manos. Fue ella quien lo abrió y se lo puso. Para ella era un
mundo nuevo. No dejaba de mirar la virilidad y hombría de Hyuga. De solo pensar
que Hyuga entraría dentro de ella la llenaba de miedo... y de deseo. Hyuga la
penetro, lento y suave al principio, duro y rápido después.
Hyuga seguía con su rítmico movimiento, entrando y saliendo
una y otra vez de la chica, mientras sentía como las resistencias cedían y ella
se mostraba presta para ayudarle moviendo sus caderas, siguiendo las cadencias
del momento mientras su mirada cargada de deseo pedía mas y mas. Él también
disfrutaba del placer de sentir esa estrecha, húmeda y cálida gruta que envolvía
acogedoramente su miembro, cada vez que este poseía y ocupaba la intimidad de
Maya, haciéndole sentir con cada embestida un placer que lo hacía cada vez estar
un poco mas cerca de las puertas del cielo; al principio lenta y delicadamente,
pero cada vez mas fuerte, mientras ella se abría con mas confianza para luego
abrazar con sus piernas las piernas de Hyuga, como si quisiera colgarse y unirse
hasta llegar a ser uno con él.
El ambiente se electrizaba cada vez mas alrededor de los dos.
Las mutuas respiraciones jadeantes producto del creciente placer cargaban la
atmósfera a su alrededor, ya no era suficiente el ritmo que llevaban,
necesitaban ir más rápido y mas profundo. El ritmo se hizo frenético y acelerado
ante la inminencia del éxtasis, que llego cuando ella cerro sus ojos y abrió su
boca para emitir un grito ciego pero creciente que delataba el placer orgásmico
que la hizo estremecer hasta en la fibra mas intima de su ser, clavando con sus
uñas la espalda del hombre. Él tampoco pudo contenerse por más tiempo y se
libero mientras sentía como su miembro era aprisionado por la intimidad de ella.
Momentos después ya no había ninguna prisa, ambos estaban
tendidos en la cama, sudorosos y felizmente agotados, intentando recobrar el
aliento luego de la experiencia vivida, donde por un momento ambos compartieron
el deseo y el placer. Hyuga se quito el preservativo para luego anudarlo en su
base y botarlo a un lado de la cama.
Ella se puso sobre él, acariciando su pecho, buscando refugio
y seguridad de una forma tierna e inocente; para luego bajar con sus manos y
seguir explorando aquel cuerpo que cada vez sentía mas familiar. Antes de seguir
descendiendo ella se irguió y tomo los brazos del chico y guiando sus manos para
animarle a explorar con mas confianza sus agraciadas formas, para que supiera
donde debía tocar, que era lo que ella quería y que era lo que le gustaba. No
necesitaron de mucho mas para volver a sentir el deseo dentro de sí y la furiosa
necesidad de saciarlo.
"Creo que esta noche no dormiré". Pensaron los dos al mismo
tiempo sin saberlo.
"Uno, dos… ¿Tres?... ¡Cuatro!... ¡Cielos! Si que fue una
noche movida", pensaron los dos mientras miraban el piso contando los
preservativos a la mañana siguiente. Los dos eran gazmoños, mojigatos y
puritanos en sus gustos y costumbres. Fue su primera y ultima vez. En Tokio-3
volvieron a ser colegas. A seguir amando en la distancia y sin esperanza de ser
correspondidos a sus respectivos superiores. A su lealtad canina y entrega
incondicional. Ellos no tenían remedio y eran felices así.
Era un fin de semana y Shigeru los miro a ambos antes de
salir. El par de adictos al trabajo se encontraban atareados. El par de esclavos
se encontraban realizando el trabajo atrasado de sus superiores, para que estos
pudieran disfrutar su fin de semana sin preocupaciones. "Que par de
sosos"-pensó-"Deberían alocarse y perder el control alguna vez en su vida"



OMAKE
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- Hyuga, ¡Estoy embarazada!
- ¡No es posible! ¡Utilizamos preservativos! – Dijo
consternado el joven de lentes- Maya, considero mi deber casarme contigo y criar
a nuestro hijo...
Fantasma incorpóreo e invisible: - ¡Ji,Ji,Ji Ji,Ji,Ji
Ji,Ji,Ji! Ya puedo descansar en paz....
Ritsuko y Misato se encontraban dándole una mamada entre las
dos a Shigeru Aoba. Este se encontraba sobando y acariciando las cabezas.
Revolviendo los cabellos de ambas mujeres.
- ¡Otro fin de semana como cualquier otro!- Se dijo resignado
el joven de cabello largo.- Kaji, tráenos unos aperitivos, ¡hoy te voy a dejar
ver para que puedas aprender algo!...
- ¡Si, maestro! ¡voy en el acto!