Se había convertido en mi placer diario: entraba en un Chat,
escogía y, como de una cita se tratara, quedábamos en el MSN. Algunas veces no
tenía suerte y se trataba de algún novato que me hacía perder el tiempo. No es
por chulear pero yo ya me había convertido en toda una experta. Aquel día tuve
mucha suerte, encontré a Jhon8. Supongo que tendría mucha experiencia en esto o
simplemente se trataba de un hombre que sabía expresar muy bien lo que sentía y
lo que deseaba. Esa es la clave de todo para mí: El Deseo. Lo que más me excita
es llegar a percibirlo en los hombres, realmente soy incapaz de hacerlo si no
saben demostrar que me desean y, en eso, las palabras ayudan muchísimo.
Empezamos contándonos cómo íbamos vestidos. Yo le dije que
sólo vestía una camiseta y unas braguitas amarillas. El me confesó que estaba
completamente desnudo sobre la cama.
La cosa empezó a calentarse cuando me dijo que imaginara que
el traía a un amigo y que quería que se la chupara mientras él miraba. Yo le
dije que acercaría despacio mi boca a su polla para que sintiera mi aliento y
abriéndola un poco la tragaría toda hasta el fondo quedándome ahí, casi
ahogándome, para que él me viera. Después subiría lentamente apretando mis
labios para notar cada una de sus venas sin dejar de mover mi lengua. Me hizo
saber que eso le estaba poniendo muy caliente y que empezaba a tocarse lo que
hizo mojar mis bragas al instante. Le sugerí que mojara mi mano con su saliva
para empezar a masturbar al otro. Uf! Eso nos puso a cien y él empezó a escribir
sin parar. Me decía que me levantara y siguiera moviendo mi mano en su polla
mientras él me follaba por detrás agarrándose a mis caderas y entrando y
saliendo de mi coño con tanta fuerza que mi cabeza golpeaba el estómago del
amigo. Entonces sentí que yo necesitaba correrme así que decidí ir en busca de
mi vibrador.
Cuando volví, me encontré escrito en la pantalla: "vamos
nena, túmbalo en la cama y ponte encima de él. Métetela hasta el fondo que
mientras yo voy a mojar bien tu ano con mi lengua y empezaré a meterte mi polla
por tu culo muy despacio mientras el otro entra y sale de tu coño sin parar". Al
leerlo me calenté más aún y me puse más cómoda en mi asiento, eché a un lado mis
braguitas ya muy mojadas y deslicé el vibrador hasta el fondo de mi vagina
encendido a la máxima potencia. Cerré fuerte mis piernas y volví a sentarme
inclinada sobre el teclado para que no se saliera con las contracciones que me
estaban produciendo la excitación. El no paraba de escribir y, de vez en cuando,
me soltaba algo como: "no sabes lo dura que me tienes la polla, ahora mismo me
corría en tu cara". En una de esas confesiones, llegó mi orgasmo. Fue brutal,
largo, intenso, y con mi mirada clavada en la pantalla. Seguían saliendo frases
suyas: "vamos niña, que el otro ya se lo hace dentro de ti, y yo ya no puedo
aguantar más ¿dónde quieres mi leche, dime?" Entonces creí que había llegado mi
turno y quería hacerlo correr realmente. "Deja de escribir, le dije. Ahora te
toca a ti". Me sentía inspirada y aún sentía latir mi sexo por el orgasmo que
acababa de tener. "Uhmmm, cielo! Quiero que la metas en mi boca ahora. Voy a
mover mi boca en tu polla sin parar hasta que haga que te corras. (¿te estás
masturbando? Seguro que ya estás casi a punto. Sí, sigue… Piensa en esto: no voy
a dejar de chupártela mientras te corres. Quiero sentir tu orgasmo en mi boca"
El de vez en cuando pulsaba la barra espaciadora y el tabulador para hacerme
saber que se estaba pajeando para mí.
Lo que yo escribía me llevó de nuevo a una excitación límite
y volví a encender el vibrador colocándolo ahora en la silla y sentándome encima
dejando que quedara actuando desde mi clítoris hasta mi ano. Seguí escribiendo,
"vamos a corrernos juntos, yo ya estoy a punto. Imagíname delante de tu polla
lamiéndote, esperando tu leche, sigue, vamos, córrete". Un segundo orgasmo
recorrió todo mi cuerpo mientras me llegaban espacios en blanco que él lanzaba
mientras se eyaculaba. Después casi un minuto sin escribir nada hasta que
escribió: "¡¡Diosssss, me has vuelto loco!! Nena esto no podré olvidarlo. Quiero
volver a repetirlo cuando tú quieras" Contesté: "espera, ahora quiero hacer una
cosa. Voy a besarte profundamente para que sientas tu sabor. Será un beso largo
y lento entrelazando nuestras lenguas" Esto causó un tremendo impacto en su
cerebro. Me confesó que nadie había hecho eso con él y que le parecía uno de los
mayores signos de intimidad que jamás hubiera imaginado. Le dije que para mí
también había estado muy bien pero que no volveríamos a repetirlo. Eran mis
reglas y no tenía otro remedio que aceptarlas. Así que nos despedimos y,
inmediatamente, yo eliminé el contacto del MSN.
Hace poco ha empezado a mandarme correos. Su tono era
desesperado. Decía que me había puesto mil caras, mil voces, mil cuerpos, que no
dejaba de pensar en mí. Que se masturbaba y después ponía los dedos en su boca
imaginando que era yo quién le besaba. Me suplicaba que le contestara. Por
supuesto nunca lo haré.