Quiero relatar lo que me pasó hace algunos meses. Mi esposa
había viajado por unos días y quedé solo en casa. Para sorprenderla decidí hacer
arreglos. Se me ocurrió un poco de decoración, cambiar lámparas en todos los
ambientes y cortinados en el dormitorio.
Por las lámparas fui a una casa de iluminación para pedir
asesoramiento y compré plafones sobrios pero modernos y no tan caros.
En esa misma casa pregunté sobre la posibilidad de que
conseguir alguien para que haga la correspondiente instalación. El mismo
vendedor me puso en contacto con un instalados y acordamos el día en que podría
venir a trabajar para poder estar yo y supervisar todo.
Se trataba de un hombre relativamente joven de trato muy
cordial.
El día acordado llegó puntualmente, vestido con impecable
ropa de trabajo ropa de trabajo. Era un día muy caluroso su pantalón era gris
clarito muy delgado y camisa del mismo color, abierta hasta cerca del ombligo.
Se veía un pecho cubierto de pelos abundantes y negros.
Tenía que colocar varias lámparas porque ya que el
departamento tiene cuatro ambientes y, por eso, necesitaría todo un día y
esperaba un ayudante que nunca llegó.
Esto lo puso muy mal y yo que tenía cierta urgencia de ver
todo terminado, me ofrecí, lo cual él aceptó. Y nos pusimos manos a la obra.
Comenzó sacando todos los plafones viejos siempre subido en
una escalerita de solo cuatro peldaños, eso hacia el trabajo muy difícil.
Yo colaboraba teniendo la escalera y alcanzándole todo lo que
necesitaba. Como él estaba siempre arriba de la escalera y yo sosteniendo la
misma muchas veces quedé ubicado delante de él pero a una altura por demás
privilegiada. Delante de él, cuando levantaba las manos para trabajar en las
lámparas se inclinaba hacia delante de modo que mi cara quedaba justo frente a
su bragueta. Tenía un panorama envidiable. Sin querer me empecé a calentar cada
vez más.
Era un hombre de 40 años de 1.70 de alto como yo, delgado
pero con muy buenas formas, sus nalgas llenaban muy bien los pantalones
igualmente sus muslos. Yo no me perdía detalles de sus movimientos y sin querer
le miraba el paquete que tenía casi todo el tiempo delante de mi cara. Mis
ratones estaban a mil.
"Accidentalmente" muchas veces apoyé mi cara en su bulto y
él, como estaba muy ocupado, no decía nada.
Al medio día hicimos un alto y nos dispusimos a comer algo
que yo ya tenía preparado, pizza con cervezas.
El fue al baño se tomó un buen rato y volvió muy limpio a
comer.
Mientras hacíamos desaparecer la pizza hablamos de muchas
cosas. Entre otras cosas me contó que no tiene hijos y que no está muy bien con
la esposa. Dijo que ella lo está dejando. Lo dejé hablar un poco. Seguimos
comiendo la pizza y tomando la cerveza. Hablamos de sexo. Le pregunté si andaba
saliendo con alguna otra mina y me contestó que no, por ahora. Entones le digo
"cómo se arregla con el sexo" y me dijo: "cómo se pueda".
Nos reímos y luego nos pusimos de vuelta a trabajar. Yo
estaba muy excitado y me di cuenta que él también.
Varias veces se llevaba la mano a la entrepierna y se
acomodaba el bulto. Yo seguía con mi cara cerca de su entrepierna a propósito me
pedía cosas para que yo me acercara.
Noté que tenía su cierre un poco bajado y el bulto estaba más
grande y más duro.
Yo seguí el juego y cuando le sostenía la escalera apoyaba mi
cara a propósito y sentía su dureza. Y hasta olía el sexo. Se habías
desabrochado la camisa. Por lo tanto tenía su abdomen bien trabajado delante
mío.
Su pija estaba hacia arriba y parecía que quería salir. En un
momento de esos apoyé la boca y él gimió y apoyó su pija en mi boca
directamente.
Le dije ¿porqué no bajás un ratito así descansamos? y dijo
creo que va a ser mejor hace mucho calor acá.
Bajó se sentó en un sillón grande y me miro. Me dijo creo que
tenemos que hacer algo con esto y se tocó la pija.
Yo me acerqué le bajé el cierre del todo y saqué ese pedazo
grueso y escultural que me enloqueció. Grueso, largo y muy duro. Me lo llevé a
la boca y se la chupé todo lo que pude, no entraba toda en mi boca.
Terminé de bajarle el pantalón y lamí sus bolas muy peludas y
el culo. El se dejaba, estaba muy claro que disfrutaba todo y me decía: ¡cuanto
hace que no me hacen esto! Qué bien la chupas, me estas volviendo loco.
Me dijo ¿te dejás coger? Y yo le dije "probemos".Después él
me bajó el pantalón y me buscó la cola y me dió una chupada espectacular.
Metió un dedo y yo le facilité el trabajo y seguí chupándolo
todo. Después fueron dos dedos y luego tres. Ahí me dolió porque sus manos eran
muy grandes y sus dedos muy gruesos.
Me dijo, ¿querés que te le ponga ahora? yo le dije, sí, pero
despacio. Y así lo hizo con cuidado pero hasta que entró toda. Yo boca abajo en
la alfombra, gozando como loco. No podía creer lo que me estaba pasando, parecía
un sueño erótico. Después me dio vuelta y patas al hombro siguió entrando y
saliendo.
Veía su cara, su sonrisa de placer Sostenía mis piernas con
fuerza y entraba y salía a un ritmo divino. Sentía todo el peso de cintura en mi
culo y golpeaba en cada embestida. Me miraba. Acercó su boca a la mía y me dio
un beso recorriendo mi boca con su lengua y así se mantuvo hasta que acabó. Yo
aproveché para masturbarme y acabé con su pija todavía dura dentro de mí.
Después sacó la pija con suavidad se recostó a mi lado. Me
dijo que esta era la primera vez que llegaba tan lejos con un tipo. Otras veces
jugó un poco con un compañero de trabajo y que algunas veces le chuparon la
pija, pero esto le gustó mucho.
Yo rogaba volverlo a ver. Pero lamentablemente no pudo ser ya
que dejó de trabajar en la empresa que lo mandó y perdí el contacto.
Las lámparas quedaron muy bien, y yo ¡también!.
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oscargrimau@yahoo.com.ar