 |
| 1,143,587
Miembros | 12,841 Autores | 54,156 Relatos | 2,834 Usuarios Online |
Bienvenido a TodoRelatos.com! |
   
|
TODORELATOS » RELATOS » LA CASADA CRISTINA (5: EMPUTECIDA) |
 |
 |
|
[ Todo lo que sube tiene que bajar. ] |
|
TODORELATOS.COM |
Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
|
 |
| Fecha: 24-Ene-08 |
« Anterior |
Siguiente » en Hetero: Infidelidad (3208 de 3542) |
![]() |
| Ella con los ojos emblanquecidos solo miraba al vacío, mordía los labios y sacaba la lengüita para mojarse los labios, se retorcía al sentir el ingreso de mi pene, era una fiesta de sexo, |
  |
 |
Ella con los ojos emblanquecidos solo miraba al vacío, mordía
los labios y sacaba la lengüita para mojarse los labios, se retorcía al sentir
el ingreso de mi pene, era una fiesta de sexo,
LA CASADA CRISTINA (5: Emputecida)
Desde aquella vez, en la que Verónica fue infiel a su esposo
por primera vez, ya nunca más volvió a ser la misma, había cambiado
completamente, es decir, desde su forma de peinar, hasta el modo de hablar y
vestir. Pero lo que no había cambiado en ella era ese nuevo modo de pensar que
tenía sobre la Biblia; por algo no había sido la esposa de un buen pastor
evangélico, ni mucho menos había asistido a la iglesia cristiana por muchos
años, sin sacar un provecho para su vida.
Yo por mi parte, hace mucho que me había alejado de aquella
iglesia cristiana que me había recibido con los brazos abiertos para brindarme
apoyo en mi cambio personal, en ese deseo de dejar de ser vicioso por los
placeres carnales, propiamente los placeres sexuales.
Recuerdo, como por aquella época no dejaba de desear estar
con una mujer, no me importaba la mujer que sea, simplemente quería sentir una
dulce vagina que albergue mi pene. Fue una época en la que tenía tanta energía,
deseaba tener relaciones sexuales constantemente, estaba en un conflicto
personal, ya que pensaba que eso era malo, era pecado y que de repente me iría
al infierno de tanto fornicar.
Fue durante este conflicto personal que conocí a Verónica,
aquella dama que había cambiado mi forma de vida, y con fundamento bíblico;
aquella quien me hizo entender que Dios nos había dado vida para vivirla tal
como es, que Él había muerto por nuestros pecados y que ahora debemos de tener
la Fe para poder ser salvo, pero no una fe ciega si no una fe en El y que su
muerte nos libera y nos liberó de todo pecado.
En fin, Verónica me dio la libertad que deseaba, esa libertad
que me alejaba de la constricción de vivir en pecado y que mi vida era mal vista
ante los ojos de Dios. Por el contrario, Verónica me hizo entender que eso, era
lo mejor de mi, que si El me había elegido, era, para dar amor, para dar
satisfacción a cuanto prójimo necesite de mi, que mi cuerpo era un templo que
debía de servir para el placer de las personas que de mi deseen.
Con Verónica el pasado pecaminoso que creí existir en mi
quedó liberado, pues en verdad, el verdadero pecado según esta idea, es el
pecado de hacernos morir en vida y querer vivir luego de la muerte. Para
Verónica esto no funcionaba, ya que Dios no podría cometer el error de darte
vida para morir y darte muerte para vivir, simplemente moriríamos y dejaríamos
de vivir para vivir realmente con nuestra muerte. Más por el contrario, Él nos
dio vida, para que esta vida única y temporal por cierto sea vivida tal como es,
disfrutar de lo que somos ahora, carne, y no alma o espíritu, no se puede creer
que por error seamos carne, pues entonces tendríamos un Dios imperfecto.
Aquella tarde, me encontraba feliz de mi nueva vida, recordé
por un instante a Verónica, pensando que quizá ella se olvido de mi, de su fiel
discípulo, de su puto amante. Me preparaba para llevar a mi auto para que lo
laven en algún grifo, por otro lado, deseaba salir y disfrutar un poco de mi
mismo, de mi soledad, de encontrarme con lo que me agrada, mi yo personal, el
ser que tengo dentro de mi, el ser que ha gozado de todo cuanto he vivido y me
falta vivir, deseaba disfrutar un poco de mi propia compañía, deseaba pensar en
Verónica, en el pasado en lo bueno que fue vivir la vida tal como Verónica me
había enseñado vivir.
Estaba cruzando por la avenida Cánada, en Lima – Perú,
mirando al vacío de la ciudad, buscando algo que no sabía que era, cuando veo a
Verónica, al inicio fue como una ilusión, ver aparecerse alguien de quien hace
mucho no tuve noticias fue algo sorprendente para mi, la reconocí por su modo de
caminar y de sostener su cartera, tenía un modo peculiar, que no podía igualarse
a otra dama, era su sello personal, pese a los cambios externos que podía
presentar por fuera.
Verónica, tenía puesto unos lentes oscuros, un vestido
enterizo de verano floreado, con una cartera color crema muy bajito, su figura
resaltaba a la distancia, esas medidas casi perfectas, 95 65 120 que tenía, no
era fácil de encontrar en una ciudad tan cosmopolita como la mía.
Hola – La salude esperando una respuesta de alegría o
de agrado de verme-
¿Perdón? – vaya respuesta no me lo esperaba-
Hola Verónica, soy Víctor – detuve el auto para
platicarle-, Víctor Manuel, recuerdas.
Holaaaaaaaa – respondió luego de que se percatara de
quien era-,
Vaya, por fin te acordaste, pensé que me olvidaste.
Víctor, hola – me saludo con un dulce beso, un beso
de media luna como dicen en mi país, fue un saludo de agrado, pues en
verdad yo también había madurado, ya no era el jovencito que fui por
aquella época, era ya algo más maduro, pues ahora tenía 33 años y los
años te dan mas experiencia en todo-.
Al observarla se me vino al recuerdo por un instante aquellos
meses que vivimos, digo vivimos porque tuve el valor de vivir con ella y su
esposo, si, recuerdo al timorato marido de Verónica, un tipo quien nunca
sospecho de su adorada esposa, lavaba la ropa mientras yo me la tiraba viendo
televisión en la sala, o en la cocina, se iba a trabajar y me dejaba solo con
ella en casa, nos dejaba salir con los niños de paseo y durante el camino le
metía mano a rosa por todo lado aunque los niños se diesen cuenta, en fin fue
tantas locuras que vivimos ambos. Antes de conocerme Vero me decía que era muy
fiel a su esposo, pero luego de conocerme cambió su vida.
Que tal Vero, hace mucho que no sé de ti, desde que
salí de tu casa no te volví a ver.
Eso fue porque tú lo deseaste así, yo nunca te dije
que te alejes de mi vida. Bueno Víctor, y ese auto, ¿es tuyo?, si es
tuyo es muy bonito, claro algo sucio, pero es muy bonito.
Si, justo lo llevo a que lo laven, y tu Vero ¿a donde
te diriges?.
Bueno sin rumbo sin destino, salí como si algo me
impulsara a salir de casa,
Así, vaya, igual yo, solo que quería aprovechar para
lavar el auto.
Pues ya ves, aquí coincidimos.
¿No gustas ir conmigo entonces?.
Bueno, como te dije, solo salí por un impulso, y vaya
sorpresa.
Y ¿qué es de tu esposo?, ¿ya no vives con él?,
Pues bueno, al tiempo de vivir los tres, me separé,
como ya te comentaba en algunas pláticas, era muy contradictorio su
filosofía, su religión, su modo de ver la vida, a la mía, mientras el
deseaba morir para empezar a vivir, yo deseaba vivir esta única vida que
Dios nos ha dado como carne, ya que el resto es como espíritu, y no creo
que un espíritu pueda eyacular tanto como lo harías en vida como carne.
Si recuerdo cada palabra tuya, eso me ayudo mucho –
nuestra platica se extendia por nuestro camino sin destino-.
Así es Víctor, luego de nuestra tri-convivencia
decidí seguir mis pensamientos, mis ideas, pues no solo iba vivir como
mi esposo deseaba, ya contigo, era todo evidente, Dios no nos quiere
muerto en vida, nos desea libres como los animales salvajes, respetando
la única Ley, el amar los unos a los otros.
Así, yo me fui, porque deseaba lo mejor para ti,
además era muy poco espacio para dos hombres en tu cama.
Luego de ausencia, siempre me sentí insatisfecha con
todo lo que mi marido podría ofrecerme, recordaba cada cosa nuestra,
cada detalle, como devorabas mi cuerpo, como lamías mi sexo, las horas
de sexo anal, y todo de ti. En fin te recordaba tanto, que paraba
ansiosa de tu sexo – En ese momento me di cuenta que estábamos frente a
un hostal, un lugar donde se alquila pequeñas habitaciones con muebles
para parejas. Sin dudarlo y por un acuerdo silencioso nos bajamos del
auto, dejamos que lo guarden, pagamos una habitación entramos y
proseguimos con lo nuestro.
Yo también siempre te eche de menos Vero.
Yo te espere por muchos meses Víctor, nunca tuve
rastros de ti, cuando me mude a un departamento alquilado, conocí
algunas amigas, quienes me enseñaron muchas cosas, entre a muchos clubs
públicos, y ciber – clubs; en verdad conocí todo tipo de hombres, tuve
muchas proposiciones, muchas accedí porque quería encontrarte en algunos
de ellos, pero el sexo era cada vez, casi nada comparado a lo que tú me
dabas.
No era para tanto Vero
Es que quería encontrarme plenamente viva, quería
llenarme de eso que tú me diste una vez, jóvenes, maduros, viejos,
negros, chinos, todos eran iguales, querían coger y acabar en mis
piernas, nada más eso.
Yo también estuve con todo tipo de dama, pero nadie
como tu amor.
Nos dimos un beso, muy tierno, nuestras lenguas se volvían a
mezclar como alguna vez lo hicimos, toque sus senos con la misma delicadeza que
lo hice por primera vez, simplemente quería gozarla como siempre, con mucho
cuidado, con el cuidado respetando que es un mujer casada, que es una madre de
dos niñas, como una miembro de una iglesia cristiana, en fin era muy cuidadoso
con este pequeño inicio de nuestra relación sexual.
Mi amor, en verdad todo eso pasaste por mi?
Sí, mmm si Víctor, he probado de todo por ti, pero
nada se compara a tus caricias mmm
Vero mi amor, eres fantástica
La tenía completamente desnuda, la recosté sobre la cama de
la habitación, empecé a darle esos besos que la hacían enloquecer, sabía en que
lugar detenerme, sabía lo sensible que eran sus senos, era como si sabía donde
explotaría un gemido de mi amada Verónica. Descendía mis besos desde sus labios
rojos, vaya sabor de mi amada, era incomparable, descendía por su cuello
mientras le susurraba lo rica que estaba, lo muy hembra que se le veía, bajaba
mis besos y devoraba su cuello, su mentón, su oído, mis manos jugaban hábilmente
con cada parte de su cuerpo, sus senos, su espalda, sus senos y su depilada
vagina. Al parecer luego que le enseñe lo rico que se ve su vagina depilada,
nunca más lo dejo crecer bello alguno, era completamente depilada y muy
hinchada, sonrosados labios, muy rico era oírla gemir, decir mi nombre de toda
forma.
Mi pene estaba en todo su esplendor, cabezón, lleno de
nervios que permitirían un mayor disfrute para mi amada, al igual que ella,
tenía mi sexo completamente depilado, mis bolas estaban tan duras que parecían
pelotas endurecidas, no aguante más cogí mi pene y lo puse a la entrada de su ya
lubricada vagina, era realmente agradable, introduje de apoco a mi amada,
nuevamente esa vagina tan rica era mía, ella con los ojos emblanquecidos solo
miraba al vacío, mordía los labios, sacaba la lengüita, mordía los labios, y
nuevamente sacaba la lengua para mojarse los labios, se retorcía al sentir el
ingreso de mi pene, era una fiesta de sexo, en una cama desconocida para ambos.
Tonto, si no te hubieras ido de casa, nunca hubiera
sido de otro, siempre esta vagina hubiera sido tuya.
Amor, no quise ser causa de tu divorcio, pero bien
que la pasaste estos últimos tiempos
Mmm no amor, no
Como que no, probaste todo tipo de sexo o no dijiste
eso,
Sí, dije eso
No te gusto,
No amor, jamás,
Como que no, porque lo volvías hacer entonces,
Porque deseba sentir uno como el tuyo,
Así, o porque eres una putita que no puedes dejar de
coger, haber dime,
No amor, no soy una puta,
Sí, lo eres amor,
No no me digas eso,
Mmm putita, extrañabas tu pene no es verdad,
Si, pero el tuyo papi,
No digas eso, mmm toma mi amor, así que extrañabas tu
pene,
Sí, pero este el que tengo ahora en mi vagina,
Mm toma entonces, tu pene
Así, mi amor aaaaaaah
Te gusta,
Si papito si,
Toma, entonces, así, siente que eres mía nuevamente
Sí, solo tuya,
Ahora nunca más te alejaras de mí,
No amor, no
Mmm Verónica, que rico que rico
Mm papito lindo sigue moviéndote, por favor ya casi,
sigue
Así
Si
Así,
Sí
Toma, toma puta,
Si, soy tu puta solo tuya papito
Así, toma mmmm
Aaah Víctor mi amor, me matas me matassssssss,
Mm toma mi putita
Si solo tuya, tuyaaaaaa por favorrrrrrrrr asiiiiií
sigue un poco más por favor
Toma, toma mujer
Mmmmmmm mi amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, mmmm que rico,
gracias, gracias
Mm yo no acabo, quiero acabar,,
Donde mi rey, dime donde
Quiero tu culo mi amor,
Sí, me volteo papito dime,
Si volteate,
Mi amor que rico,, mmm
Toma,
Aaaaah papito sabes aaah,
Que dime
Te extrañe mucho por ahí, te extrañeee – se mordía
los labios-.
Toma toma,
Mm parteme papito
Mm toma mierda,, que rico culo, que rico culo no
cambias no cambiaaaaaaa mierda mierda, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah
Mmmm papito, asi te siento te siento, acaba todo papi
Si , mmm
Papacito lindo mmm mi amorrrrrrrrrr
Uf uf, que rico que rico.
Nos dimos un gran beso en esa posición, me quede sobre su
espalda, esperé que mi sexo se encoja y luego nos quedamos dormidos.
Espero que les haya agradado, les dejo mi correo para
cualquier comentario leotodo1@hotmail.com,
abstenerse varones. Gracias por sus comentarios y calificaciones.
|
|
Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y
supondrá una mejora en la calidad general de la web.
Gracias! |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
|
| |
 |