Por primera vez en lo que iba de verano, Jaime, Luis, David,
Carlos y Marcos quedaron todos juntos para salir por la mañana. Los lunes no
solía haber casi nadie en la piscina comunitaria de Marcos, así que aprovecharon
para ir los cinco. A las chicas no les dijeron nada, pues ir tantos era ya
abusar, e Iván tenía clases particulares para recuperar los dos suspensos que
tenía para septiembre. Fue una mañana de lo más entretenida, riendo, haciendo
bromas, contando anécdotas sólo hasta donde se podía contar, apostando quien
aguantaba más tiempo bajo el agua... ¿Cómo iban a saber que no volverían a ver a
uno de ellos cuando se despidieron para ir a comer?
El calor del mes de agosto puede llegar a ser agobiante,
sobre todo en una ciudad dormitorio del interior. Eran las cinco de la tarde y
David trataba de sofocarlo dándose una ducha de agua fría, calmando de paso el
pánico que tenía encima. Jennifer le acababa de llamar diciéndole que había
comprado un Predictor y que sus padres tardarían en volver. Por fin saldrían de
dudas.
Iván iba camino de la casa de Luis. Una camiseta de tirantes
y unas breves bermudas eran lo único que llevaba puesto, pero el calor era tan
insufrible que al poco de salir de su casa ya las tenía empapadas de sudor.
Suerte que Luis tenía aire acondicionado, y seguramente la ropa no le duraría
mucho tiempo puesta.
Para otros, la tarde no pintaba tan bien. Carlos había sido
recluido en su habitación, pues en todo el verano no había tocado apenas un
libro, y los exámenes de septiembre estaban a la vuelta de la esquina. Sin
embargo, el calor le había derretido buena parte de su masa encefálica, y lo
único que le apetecía era chatear un rato. Su lista de contactos del Messenger
estaba prácticamente inédita, así que tiró de Google para encontrar a alguien
para charlar.
Jaime era ajeno a los problemas del mundo, tirado en
gallumbos sobre su cama, llevaba cerca de media hora de siesta. Ya casi había
olvidado su problemilla técnico con la doctora, y aunque había soñado un par de
veces con el degradante asunto, el que Jorge no lo hubiese vuelto a mencionar
había ayudado bastante.
Quien no tenía tanta fortuna era Marcos, que encima de estar
pasando calor como un tonto, tenía que salir a hacer la compra para su madre,
que hoy llegaría tarde del trabajo y no le daba tiempo. La ida no le preocupaba
mucho, el hiper estaba a cinco minutos de su casa, pero la vuelta cargado de
bolsas clavándosele en las manos era la peor tortura que podía sucederle.
Luis había preparado concienzudamente la visita de Iván. Era
la primera vez que pisaría su casa, y quería causarle buena impresión. Había
organizado su ya de por sí ordenada habitación, se había pegado una buena ducha,
y tenía preparados un par de CDS con música sugerente. Aquella tarde era para
Iván y para él.
Carlos entró en una sala de chat para gente entre 10 y 15
años, pero aquello estaba totalmente muerto. Dos o tres usuarios hablaban de sus
cosas, y el resto figuraba como conectado pero no hacía acto de presencia.
Carlos, bajo el nick de "charly_12", saludó a todos en general, pero no recibió
respuesta. Tras cinco minutos de infructuosa espera, cerró la sesión y miró de
nuevo la lista de salas disponibles en busca de una que llamara su atención.
Como los adolescentes suelen ser monotema, hizo doble clic en "Charla de Sexo",
esperando que la cosa por allí estuviese más animada.
De primeras tampoco obtuvo respuesta, pero al menos la
conversación que se traían en la sala captó su atención. Varios chicos y un par
de chicas hablaban de cómo había sido su primera vez, dónde, a que edad, que tal
había salido... Carlos se quedó leyendo en silencio, pues poco podía aportar en
aquella tertulia. Eso sí, seguro que aprendía algo.
También aprendería algo David, aunque todo dependía de si un
circulo cambiaba o no de color. Si permanecía de color blanco, habría aprendido
a no jugar con fuego. Si aparecía una franja rosa, tendría que aprender a
cambiar pañales y a preparar biberones. Eso si sobrevivía a la somanta de
hostias que se llevaría en casa al comunicar la feliz noticia, y si al padre de
Jennifer no le daba por ir a buscarle y cortarle los huevos. Bonito panorama se
le presentaba si el Predictor decía "sí".
Salió de casa y dirigió sus pasos hacía la de Jenny. Había un
autobús que le dejaba casi en la puerta, pero no merecía la pena estar diez
minutos esperando al sol cuando en ese tiempo ya se habría plantado en su
destino. Pese a lo intempestivo de la hora, no hizo más que cruzarse con
embarazadas, abuelas con sus nietos de la mano, tiendas de ropa infantil y
farmacias con un gran surtido de preservativos en su escaparate. ¡En que hora
había perdido la virginidad!
Dentro de una de esas farmacias estaba Iván, haciendo cola
para comprar preservativos, precisamente. No le había dicho nada a Luis pues
pretendía que fuera una sorpresa, pero pretendía que aquella tarde lo hicieran
por fin. La cara de la farmacéutica fue todo un poema cuando vio a aquel niñato
pedirle una caja de condones como si pidiera un jarabe para la tos, e Iván salió
de la farmacia casi descojonándose de su reacción. Menos mal que había comprado
un bote de gel lubricante en un supermercado, pues de haberlo pedido todo junto
en la farmacia, a la boticaria le hubiera podido dar un jamacuco.
-¿David? Soy Marcos. Oye, ¿te viene bien que me pase por tu
casa esta tarde para fumarnos el costo que sobró del otro día? Tengo que salir a
comprarle a mi madre unas cosas y tu casa me pilla de paso.
-Que va tío, es que he quedado con Jenny para ver una
película en su casa. No sé, si quieres cuando acabe te llamo y quedamos un rato.
-Va, si es que lo decía porque le he chingado a mi madre un
paquete de Marlboro que tenía por ahí rodando. Pero vamos, que luego quedamos, y
si no mañana, ya ves tú.
-Pues eso, luego te llamo y vemos lo que hacemos.
Marcos se encendió uno nada más salir del portal, pues a esa
hora no se iba a cruzar con nadie que pudiera chivarse a su madre de que el niño
fumaba. Comprobó que había cogido la lista de la compra (Huevos, sal, pan de
molde, salchichas, unas bandejas de filetes de lomo...), y revisó que había
cogido los 30 euros que le había dejado su madre para tal fin. Tenía que llevar
a casa el ticket, así que no había forma de quedarse con parte de las vueltas.
La economía en casa de Marcos estaba así de ajustada desde que su padre se había
largado y no se dignaba ni en pasarles una pensión.
En casa de Jenny no vivían mucho mejor, pero al menos ella
pudo conseguir sin grandes problemas los 11,95 euros que costaba el Predictor.
Se le había caído la cara de vergüenza con la mirada reprobadora de la
farmacéutica, pero se consolaba pensando que con suerte esa parte sería la peor.
Se había leído el prospecto tantas veces que se lo sabía de memoria, y estaba
impaciente ante la llegada de David para saber si sí o si no.
Una ventana se abrió en el ordenador de Carlos:
Seine21cam: hola
Seine21cam: edad?
Charly12: 12
Charly12: y tu?
Seine21cam: 21
Seine21cam: jajaja
Charly12: de q te ries?
Seine21cam: d q nos emos preguntado los años, y ls tnemos n l
nik
Seine21cam: tines cam?
Charly12: si
Seine21cam: y msn?
Charly12: tb
Seine21cam: ok, pues agregame y ablams
Sonó el timbre en casa de Jenny, era David. Se dieron un
tímido beso en la boca, y se fueron para el baño. Sabían como funcionaba aquello
y porqué tenían que pasar por ese ritual, así que no hubo explicaciones.
Jennifer pidió un poco de intimidad, y al poco rato salió con el Predictor en la
mano. La suerte estaba echada.
Jaime seguía durmiendo plácidamente, tanto que ni siquiera
sintió la puerta de la calle, ni siquiera cuando Jorge entró sigilosamente en su
habitación para ver que hacía su hermano tan callado. Se quedó un rato
observándole, pues era todo un cuadro. Tirado encima del edredón, resoplando y
con solo unos slips blancos tapándole las vergüenzas. Jorge se fue a su cuarto a
ponerse cómodo, pues la ropa del curro era bastante calurosa, y tras pegarse una
ducha, se quedó en ropa interior como su hermano pequeño.
Iván llegó puntual a casa de Luis, las cinco y media, como
habían quedado. En cuanto la puerta de la calle estuvo cerrada, Iván se abalanzó
sobre Luis, besándole salvajemente. Por fin tenían un momento para estar solos,
sin que nadie pudiera pillarles y en un lugar cómodo. Luis le paró los pies y le
hizo subir a su dormitorio. Encendió el CD, corrió las cortinas para crear un
ambiente más íntimo, y volvió a besar a Iván, agarrándole del culo para atraerle
hacía él. Iván respondió haciendo lo mismo pero por dentro del pantalón,
acariciando las tersas nalgas de Luis mientras jugueteaba con su labio inferior.
Enseguida se quitaron la ropa y acabaron en la cama al son
del Smooth Operator de Sade, abrazándose con tal fuerza que parecía que temieran
que el otro huyera de sus brazos en cualquier momento. Iván fue más directo y
echó mano a la polla de Luis, erecta y expectante. Un breve pajeo fue suficiente
para que Luis tomara la iniciativa, bajando lentamente hasta las caderas de Iván
y lamiendo suavemente el tronco de su polla. Era evidente que Iván quería pasar
a la acción cuanto antes, pero Luis se lo tomaba con calma. No tenían ninguna
prisa.
Marcos tampoco iba excesivamente deprisa de camino al súper.
Se había encendido un segundo cigarro y caminaba tranquilamente por una de las
despejadas calles del barrio. A esas horas no había prácticamente nadie por
allí, pero en ningún caso daba la impresión de insegura. De pasar algo, pasaba
por la noche. Alguien golpeó suavemente su espalda, debía ser Jaime o algún
compañero de clase que vivía por allí. Marcos se giró para comprobar quien era
con total confianza, pero la cara le cambió al hacerlo.
-¿Y ahora cuanto tiempo hay que esperar? –Preguntó David,
inquieto.
-En el papel pone que cinco minutos más o menos, pero que es
mejor esperar media hora, porque hay veces que tarda más.
-Joder, son las cinco y media, hasta las seis entonces. ¿Qué
hacemos mientras?
-Que vas a hacer... Esperar.
Jorge andaba en la cocina picoteando algo para merendar.
Gracias a que se pasaba el día descargando camiones como curro de verano, podía
permitirse el lujo de meterse para el cuerpo una barra de fuet y tres o cuatro
flanes sin que eso repercutiera en su figura. No estaba delgado, pero al menos
ahora estaba convirtiendo su grasa en músculo. La tripa seguía en su sitio, eso
sí. Igual que Jaime, que seguía sobando como un bendito. Jorge volvió a asomarse
a su cuarto pensando en despertarle a gritos o cualquier otra broma pesada, pero
al verle se contuvo.
Seine dice: ola otra vez
Seine dice: jeje
*.*.*Charly*.*.* dice: hola
*.*.*Charly*.*.* dice: kien pone la cam 1º, tu o yo?
Seine dice: veras, yo tngo la mia jodia, xo tngo un video n
internet
Seine dice: si kieres t lo paso y tu t aces una paja viéndolo
*.*.*Charly*.*.* dice: y q aces n el video?
Seine dice: eso tiens q verlo tu
*.*.*Charly*.*.* dice: s la 1 vez q lo ago, así q si lo ago
mal dimelo ok?
Seine dice: ok
Seine dice: http://youporn.com/watch/29672
Iván estaba excitadísimo con el calentamiento de Luis, que
seguía chupándosela muy despacio, pero necesitaba algo más. Agarró como pudo su
polla y se deslizó hasta a ella. Luis colaboró un poco, y acabaron los dos con
la polla del otra en la boca. Su primer 69. Iván estaba debajo, y apenas tenía
espacio para moverse, pero se las apañó para mamársela como nunca. Era difícil
centrarse en lo que estaba haciendo mientras Luis no dejaba de hacerle
retorcerse de gusto. Aun así, a Luis aquella mamada le estaba pareciendo incluso
mejor que las anteriores. Se empezaba a notar la experiencia adquirida y que
poco a poco descubrían sus puntos débiles.
Jorge se acercó a Jaime con cuidado de no despertarle. Por la
forma de respirar, seguía profundamente dormido. Puso su mano sobre la tripa de
su hermano, pero éste no reaccionó. Debía estar en la fase más profunda del
sueño. En vista de que seguía dormido, aprovechó la situación y palpó un poco la
entrepierna de Jaime por encima de la tela. No era un bulto muy grande, pero
reaccionó al estímulo. Jorge se aseguró de que no se hubiera despertado, y
decidió ir un poco más allá, metiendo la mano dentro del slip de algodón.
*.*.*Charly*.*.* dice: ya sta
*.*.*Charly*.*.* dice: me ves?
Seine dice: si
Seine dice: stas viendo mi video?
*.*.*Charly*.*.* dice: si, stas muy buena
Seine dice: kiero q t tokes viéndome
Seine dice: kitate la ropa
Carlos estaba un poco cortado, pero la excitación que le
había provocado aquella chica rubia desvistiéndose sensualmente le hizo aceptar.
De primeras se quedó solo en boxers, evidenciando lo mucho que le había gustado
el video. No duraba mucho, así que lo puso de nuevo.
Seine dice: kiero ver tu polla
Luis se asustó un poco cuando Iván se levantó bruscamente de
la cama. Pensó que se había arrepentido o algo así, pero enseguida sus temores
se disiparon.
-He comprado esto para darte una sorpresa. –Dijo Iván,
mostrando los condones y el lubricante que guardaba en la pequeña mochila que
había traído.
-¿Quieres que lo hagamos?
-¿Tu no?
-Si, bueno, pero no me esperaba que quisieras hacerlo tan
pronto.
-Lo que quieras... –Dijo Iván algo defraudado.
-Que sí, tonto. Claro que me apetece...
-Esto... Tengo una duda. Es que no lo he hecho nunca y no se
quien empieza, ni quien da primero... No se...
-Como quieras, yo tampoco lo he hecho nunca. ¿Empiezo yo?
-Vale. Pero ten cuidado, que dicen que duele.
David se miró el reloj. Las seis menos cinco. Aquello aún no
había pasado la media hora, pero ya casi podían cantar victoria. Jenny estaba
más tranquila que al principio, pero no se quería confiar, por si acaso.
Llevaban veinticinco minutos sin apenas decir nada, en tensión y sin perder de
vista el dichoso aparatito por si le daba por ponerse rosa. David se sabía ya de
memoria la marca de las colonias, desodorantes y productos de limpieza que había
en el baño. Por entretenerse un poco, echó mano del prospecto.
-Joder, aquí pone que si a los cinco minutos no ha cambiado
de color es que no estás preñada.
-¿Qué dices? Yo he leído que media hora por algún sitio.
-Claro, pone que si a la media hora cambia de color no te
fies, porque puede dar error.
-¿Entonces ya está? –Dijo Jennifer aliviada.
-Va a ser que sí... Esto hay que celebrarlo. –Dijo David casi
gritando de la alegría. Se lanzó a los pechos de Jenny, pero ella no estaba para
magreos. Aún no se creía de la que se habían librado.
La polla de Jaime estaba completamente dura al cabo de unas
pocas caricias. Jorge seguía tocándosela suavemente, mientras que con la mano
libre había empezado a pajearse él mismo. Sabía perfectamente que aquello no
estaba bien, pero ya no había vuelta atrás. Comenzó a masturbar a su hermano
pequeño, que yacía ajeno a todo. Temía que se despertara si lo hacía muy brusco,
pero Jaime seguía durmiendo como un tronco.
-¡Para! Déjalo, me estás haciendo polvo. –Exclamó Iván. Luis
se había embadurnado el condón de lubricante, e incluso había podido meter un
par de dedos en el ano de Iván, pero al intentar meter la polla no había manera.
-Vale sí, que yo también me estoy haciendo daño.
-¿Probamos al revés? Yo la tengo un poco más pequeña...
-Vale. –Luis no se había planteado seriamente el ser
penetrado hasta esa misma tarde, cuando pensó en lo que haría con Iván cuando le
tuviera delante. La idea no le atraía especialmente, pero quería hacer disfrutar
a Iván fuera como fuera, y aquella era una forma como cualquier otra. Sabía que
al principio le dolería, pero si podía soportarlo haría un esfuerzo por
satisfacer a Iván.
El primer dedo entró sin problemas en el culo virgen de Luis,
y cuando entró el segundo Iván consideró que ya estaba listo. Se colocó
torpemente otro preservativo, lo pringó con otro poco de lubricante e hizo
ademán de meterla, convencido de que a la primera sería imposible. Para sorpresa
de ambos se equivocó, pues su polla entró en el culo de Luis como un cuchillo
afilado sobre mantequilla caliente. Luis clavó sus uñas en la espalda de Iván de
la impresión, pero no le dolió tanto como esperaba. En cuanto Iván cogió ritmo y
empezó a pajearle a la vez, Luis descubrió una nueva forma de disfrutar.
Seine dice: m gustaria xupartela
Seine dice: m stoy aciendo 1dedo viendote
Carlos había empezado por fin a masturbarse para su
espectadora. Solo habían pasado cincuenta minutos desde que le había abierto un
privado en el chat y ya estaban practicando sexo virtual juntos. Estaba más
desinhibido que al principio, pues al fin y al cabo nadie más se enteraría de lo
que estaban haciendo y se lo estaba pasando como nunca. Su mano recorría una y
otra vez su imberbe polla para deleite de Seine. Quien sabe, quizá ella le daría
su dirección y podrían acabar haciéndolo físicamente algún día.
Bastante mosqueado y con un buen calentón, David salió de
casa de Jennifer de vuelta a la suya. Si ésta no quería sexo, tendría que
buscarse la vida, aunque fuera haciéndose una paja. Se le ocurrió llamar a
Marcos para ver si este se pasaba por su casa, pues le pareció un buen plan:
fumarse unos porros mientras se la cascaban contándose sus historias, como el
día de Dani o el de la caseta. Llamó a su móvil y al fijo, pero no hubo
respuesta. Tampoco le dio importancia, estaría todavía comprando y no oiría el
teléfono.
El Casio de pulsera de Iván dio la señal horaria, las seis en
punto, aunque ellos ni lo oyeron. Estaban en otro mundo, disfrutando del cuerpo
del otro como nunca lo habían hecho. Luis se sentía lleno, algo incómodo todavía
pero sintiendo un placer más intenso que el que había sentido hasta ahora. El
estar siendo pajeado y a la vez recibir a Iván era una sensación nueva pero
increíblemente excitante a la vez.
Luis estaba tumbado boca arriba con las piernas abiertas, y
el rabo de Iván entraba y salía de su culo cada vez más deprisa. Era como si no
fuese capaz de controlar sus propias caderas, y no pudiera dejar de moverse
dentro de aquel lugar tan caliente y apretado. No dejaba de cascársela a Luis,
pero apenas era consciente de ello. Estaba tan concentrado en su propia
satisfacción que no tenía fuerzas de esmerarse en la de Luis. Aun así éste se
corrió antes que él, llenándose el pecho de semen. Iván no paraba, así que Luis
siguió corriéndose un buen rato. Había tenido el mejor orgasmo de su vida hasta
el momento.
El de Jaime no fue tan intenso, quizá porque apenas fue
consciente del mismo. La mano izquierda de Jorge se empapó de aquel semen
acuoso, pero Jaime tampoco eyaculó mucho más. El hermano mayor aprovechó sus
fluidos para pajearse con ellos, excitándose más de lo que ya estaba. Aquello
era una locura, pajearse mientras metía mano a su propio hermano, pero no era
momento de arrepentirse. Aceleró los movimientos de su mano y no tardó en
mezclar su lefa con la de su hermano pequeño. La suya era bastante más espesa y
pringó el suelo de la habitación, pero pudo arreglar el desaguisado con un par
de calcetines sucios que había por el suelo de la habitación. Jorge salió de
allí comprobando una vez más que Jaime siguiera dormido.
David había cambiado de planes en vista de que Marcos seguía
sin aparecer. Había vuelto a llamarle un par de veces y no hubo respuesta, así
que se preparó un peta, y empezó a cascarse una paja mientras se lo fumaba.
Hubiera sido mejor tirarse a Jenny, o incluso que le pajeara ella, pero a falta
de pan... Con el calentón que tenía, en menos de dos minutos ya se estaba
limpiando la corrida con un trozo de papel de cocina. Y aún le quedaba medio
porro...
La polla de Luis estaba comenzando a ponerse flácida, pero
Iván seguía paladeando los restos de la corrida que quedaban en su pecho.
Aquello le estaba poniendo a mil, y a él no le hacía falta mucho más. Siguió
embistiendo como pudo mientras se corría, temiendo incluso reventar el condón
con la fuerza de su eyaculación. No fue así, por supuesto, pero cuando se salió
y se quitó el preservativo, tenía la polla empapada en su propia leche.
Descansaron un poco el uno sobre el otro, pensando en cuando podrían repetir
aquello.
-Tienes que dejar a mi hermana. –Dijo de pronto Iván.
-Ya joder, ya te he dicho que en cuanto pueda la dejo, de
verdad.
-Hazlo ya, por favor. –Dijo Iván con los ojos llenos de
lágrimas. –No quiero que te vuelva a besar.
-Vale, pero no llores, por favor. –Luis también se puso a
sollozar, su falta de decisión estaba destrozando a Iván y si no actuaba pronto,
arruinaría también su relación. –Pásame mi móvil. La llamo, quedo con ella, y la
digo que quiero cortar. ¿Vale?
Carlos seguía dale que te pego, aunque no muy deprisa a
petición de Seine. Le había dicho que era mejor ir despacio, que luego la
corrida era mejor y Carlos estaba obedeciendo. Su interlocutora comunicó que
estaba a punto de correrse, pero que quería verle a él primero. Empezó a
cascársela más deprisa, al ritmo que él solía hacerlo, y pronto alcanzó el
orgasmo. Tuvo que mostrar su mano manchada del liquido transparente que soltaba
al correrse, pues por la cam apenas había podido apreciarse al natural.
Seine dice: tngo q decirt 1 cosa
Seine dice: xo no t enfades, ok?
*.*.*Charly*.*.* dice: ok
Seine dice: en realidad no soy 1 chica, soy 1 chico
Seine dice: es q si te lo decia al principio te ibas a
enfadar
Seine dice: sigues ai?
*.*.*Charly*.*.* dice: si
Seine dice: mira, para compensarte
Seine dice: t puedo recargar 10€ al móvil
Seine dice: dame tu nº
*.*.*Charly*.*.* dice: 636212784
*.*.*Charly*.*.* dice: pro no me yames q ay veces q lo usa tb
mi madre
David seguía insistiendo, aunque solo fuera por cabezonería.
Normalmente hubiera pasado del tema, "que me llame él si le sale de los
cojones", pero ya le picaba la curiosidad. Llevaba ya más de media hora
llamándole a cada rato, y no había respuesta. Y seguía sin llegar tampoco a su
casa, que era lo raro.
-¿Marta? Soy Luis, ¿dónde estás?
-Con Raquel, estamos mirando ropa. He visto una camiseta
superbonita, te la tengo que enseñar.
-Oye, ¿puedes quedar conmigo un ratito?
-Jo, es que estoy con Raquel, y para una vez que quedamos las
dos solas...
-Tenemos que hablar.
-¿Y no me lo puedes decir por teléfono?
-Pues no.
-Pues yo ahora no puedo quedar, que Raquel se está probando
una falda monísima y me está pidiendo opinión.
-Mira, pues si no quieres quedar te lo digo por teléfono.
Corto contigo, me has dejado de gustar. –Dijo Luis fríamente. Le sabía mal
dejarla de aquella manera, pero se lo había acabado buscando. Le pareció oír un
sollozo al otro lado antes de pulsar el botón rojo.
Jaime se levantó de la siesta algo extrañado, pues era como
si se hubiera corrido solo, sin tocarse. Debía haber sido una polución nocturna,
según había leído en algún sitio, de esas que te corres cuando tienes un sueño
erótico. No recordaba haber tenido ninguno, pero generalmente no se acordaba de
lo que soñaba. Se cambió de muda y salió de su cuarto, Jorge estaba viendo la
tele y no le hizo demasiado caso.
El teléfono de David sonó, sobresaltando a su propietario.
Tenía que bajar el volumen del politono o cualquier día le daba algo. Era
Marcos, o al menos eso indicaba la pantalla. David descolgó pensando en decirle
que donde se había metido, pero enseguida se percató de que la voz al otro lado
del auricular no era la de Marcos.
-Hola, ¿eres amigo de Marcos, verdad? –Parecía una voz de
mujer, pero estaba totalmente descompuesta.
-Si, soy David, un colega suyo. ¿Quién es?
-Soy su madre. Acabo de llegar a casa y... –La mujer se echó
a llorar y no pudo articular palabra durante casi un minuto. David aguardó en
silencio, sin saber que estaba pasando. –Está en el baño, en la bañera...
-¿Pero que pasa? –Dijo David casi histérico, sintiendo como
las piernas le temblaban. Se sentó en la cama de su habitación, y trató de
tranquilizarse. No era fácil cuando no dejaban de oírse llantos al otro lado del
teléfono.
-Se ha cortado las venas. ¡Se ha cortado las venas, joder!
David soltó instintivamente el teléfono, que cayó al suelo
estrepitosamente. No sabía si aquello era una broma o qué, pero no tenía ni puta
gracia. Volvió a coger el móvil.
-¿Pero que dice?
-Marcos se ha cortado las venas. Acabo de llamar al 112, pero
ya... –De nuevo se quedó sin poder hablar. –He visto que le habías estado
llamando al móvil, y te he avisado. Díselo tú a sus amigos, pero por favor no
vengáis aquí, no tenéis porque ver todo esto.
David se quedó un buen rato sentado en el suelo, sin ni
siquiera poder reaccionar. Aquello no podía ser una broma.