Un cambio de vida.
Marian@1..
"Sos puto o qué"- el hombre que estaba a mi lado me increpó
ante mi éxtasis ante aquella maravilla de machos desnudos, había como unos
veinte en las duchas y mingas de todo tipo y condición, gruesas y cortas, largas
y delgadas y entre medias lo que una quisiera.
"Perdona, es pensaba lo feliz que estaría una amiga ante
tanta pija"
Lo que no dije que mi amiga Ana María Sánchez López era yo,
ahora en la vida Mariano López Sánchez. Pero todas las historias tienen un
principio.
Estaba soñando..
Iba contenta, con un par de copas de más, quizás mi novio
llevaba alguna supletoria…..
Habíamos almorzado, junto al mar en el Zapallar , rodeados de
uno de los paisajes más maravillosos del mundo, y de vuelta a Santiago, habíamos
parado en un motel a coger.
El vinito blanco, el sol y los mariscos nos habían calentado
y necesitábamos quitarnos la calentura. Yo vi el alojamiento por horas que daba
al mar y no me pude resistir, le pedí que paráramos a hacer el amor. Nos
desnudamos rápidamente para en segundos revolcarnos en el lecho. Quería notar su
verga dentro de mí, lo tumbé y me monté encima, cabalgándole como una posesa
hasta que noté su geiser en mi interior.
Habíamos pagado por dos horas y apenas habíamos tardado 15
minutos. Mi novio pidió champagne y volvimos a coger. Esta vez despacio, jugando
a lamernos el espirituoso sobre nuestras pieles desnudas, y acariciarnos con las
manos y los labios cada centímetro de carne. Me puso a cuatro patas, como una
perrita y me penetró hasta lo más profundo y con embestidas furiosas me llevó
más allá del placer cuando se corrió dentro de mí.
Había oscurecido al comenzar el regreso y caía una ligera
llovizna. Sonaba en la radio de auto "Help" de los Beatles.
El camión nos deslumbró, mi novio dio un volantazo y salimos
de la carretera hacia el mar.
Seguro que era un sueño, pero ¡era tan real!
Me desperté, me dolía la cabeza, aquella pesadilla era
terrible, notaba el agua inundándome los pulmones. Alargué la mano buscando la
carne amiga de mi novio, no había nada, pensé que se habría levantado al W.C.
Encendí la luz, no conocía aquella habitación, yo nunca había
estado allí. Era una habitación de lujo de hotel que no conocía.
¡Aquellas no eran mis manos!, levanté la sabana que me cubría
y vi el cuerpo de un hombre, ¡era una locura!¡ qué sueño mas raro!, YO UN
HOMBRE.
Me seguía doliendo la cabeza, había tomado mucho, y me sentía
en un sueño que podía controlar. Real y fantástico a la vez.
Decidí levantarme y mirarme en el espejo. Como hombre estaba
magnífico.
Joven, de mi edad, unos treinta, moreno, ojos castaños, nariz
recta, labios carnosos, delgado, hombros anchos y una generosa pelambrera en el
pecho. Los abdominales marcados, y entre un buen matojo de pelo, una verga
maravillosa: grande y gorda, sin circuncidar.
Me reí en mi sueño, si era hombre, era un pedazo de macho.
Volví a la cama. Me di cuenta que controlaba mi sueño. Pensé
que sería agradable tocarme aquel badajo. ¿qué sienten los hombres cuando se
pajean?
Una sabe tocar la minga de un hombre hasta sacar el néctar
lechoso, pero no es lo mismo tocarse la propia pija. Decidí experimentar.
Primero la agarré con la mano, abarcándola en su grosor, un
arriba y abajo, estaba morcillona, no era gran cosa. Cuando cambié la posición
de la presa, agarrando sólo algo más que el glande con todos los dedos y empecé
a manipularla como si amasara pizza, el placer se incrementó. En poco tiempo
estaba dura como una piedra. Era un pedazo de verga de campeonato, podía poner
las dos manos en ella y sobraba casi todo el ciruelo.
Con la derecha, cerca de la gloriosa cabeza seguí bombeando
el instrumento, la izquierda me la llevé a los huevos, tomando en la mano el
escroto.
El sueño era terriblemente realista, y el placer cada vez más
intenso, aceleré el ritmo y sentí como una fuerza que bajaba de los riñones
hacía la punta del mástil, apenas duró unos segundos cuando un chorro de leche
saltó del pequeño orificio del glande. Era diferente de mis orgasmos, muy fuerte
y muy rápido.
Había manchado la cama, unté mis dedos en el semen y los
chupé. Sabía como todos los que había chupado……..
-------------------------------------------------------------------------------------------------El
sol fuerte del mediodía me despertó, estuve un rato con los ojos cerrados
pesando en el extraño sueño de la noche, cuando los abrí di un grito, me extraño
mi voz varonil, estaba en el cuarto y con el cuerpo de mi sueño.
Me aterrorizó seguir la pesadilla, pues de una comedia,
aquello era ya un drama. Un sudor frío me recorrió el cuerpo, no sabía qué
hacer. Tenía que salir del sueño. Volví a cerrar los ojos, viéndome hombre no
podía pensar. Me vino a la cabeza una novela de Lovecraft, sobre un viaje
onírico que lleva al protagonista al borde del caos absoluto y sólo puede
resolver el problema, recordando que es un sueño y despertándose. Decidí
hacerlo, en alguna pesadilla me había dado resultado.
Soy Ana, y me voy a despertar, abrí los ojos y estaba en el
mismo sitio, y con la misma forma.
Me levanté y encendí la televisión, estaba en el noticiero
local.
20.02.2002. 11.30. 22º grados centígrados.
Recordaba todo hasta el día anterior, el almuerzo argo y
delicioso, la cogida salvaje y….
"Ayer por la noche ha ocurrido un terrible accidente en la
ruta balnearia. Una pareja argentina falleció al caer al acantilado en el km . x
de la carretera a Viña del Mar…."
La pantalla mostraba como sacaban nuestro auto de entre las
rocas, y allí estaba yo, destrozada, muerta, porque aquel era mi vestido que
reconocí pese a los destrozos.
Necesitaba fumar, miré en la mesilla y vi un paquete de
Ducados, no conocía la marca, cuando lo encendí tosí, era un tabaco negro muy
fuerte para mi acostumbrada al Lucky. Recapitulé, dio para tres cigarrillos,
fuera sueño o realidad tenía que saber quien era yo ahora. Me levanté y me puse
a investigar.
Cuando veía mi reflejo en los espejos me asustaba, pero tras
analizar bolsillos, maleta, cajones de la habitación sabía algo más de mi nuevo
yo.
Mariano López Sánchez, nacido el mismo día y el mismo año que
yo, así que con 31 años, de Córdoba (España), yo lo mismo en Argentina,
ingeniero , yo arquitecta. Tenía 2105 dólares, 300 pesos argentinos y 1320
chilenos. Había llegado a Argentina, 3 meses antes y llevaba cuatro días en
Chile. Tenía Visa Oro y American Express. Y billete de vuelta a Buenos Aires
para dos días después.
Si no me podía despertar del sueño, tenía que aprender a
vivir en él. Necesitaba saber más de mi nuevo yo y algo para justificar mis
errores.
Me vestí, unas bermudas verdes, una remera negra y unas
sandalias. En el hall iban todos más elegantes que yo. Pregunte al hombre de la
recepción por un médico y salí a la terraza mientras llegaba el galeno.
Pedí una Coca- Cola que me sirvieron con unos taquitos de
queso. Estaba en ello cuando mi nuevo nombre sonó por los altavoces. Volví a
recepción y allí me esperaba una mujer de unos cuarenta años que se me presentó
como la doctora Núñez.
Le conté que había perdido la memoria, no di explicaciones,
no me apetecía que me tomaran por loca. Sólo insistí en que no tenía recuerdos
desde el día anterior. Estaba preocupado y por eso la había llamado. Tenía que
tener control en no referirme a mi en femenino.
Me preguntó si me importaba ir con ella a Viña del Mar a la
clínica para que me hicieran pruebas y estar en observación.
Acepté la propuesta, no tenía nada que perder, así que subí a
la habitación hice la valija, todo ocupaba una bolsa de viaje y una pequeña
maleta con ruedas y en su auto en veinte minutos llegamos a un edificio de
cuatro plantas moderno desde el que se veía el Pacífico.
Me subieron a una habitación y enseguida empezaron las
pruebas.
A la noche sabía varias cosas de mi, a) no tenía que
preocuparme del pago, disponía de una asistencia médica de viaje que cubría los
gastos; b) trabajaba en la empresa española M, socia de la argentina N; c) que
cuando llegara a Buenos aires me estarían esperando para llevarme a mi
apartamento ; d) que allá me tratarían en la clínica H, pero no era necesario mi
internamiento pues estaba en perfecto estado de salud; e) en la noche anterior
había sufrido un shock de origen desconocido causa de mi perdida de memoria.
Era evidente que los chilenos son eficaces, con vocación
detectivesca.
Me dieron una pastilla para dormir, cuando me desperté a la
mañana siguiente comprobé que seguía siendo un HOMBRE. Tenía que seguir mi viaje
onírico.
Aterricé en Eceiza, pasé pasaportes, allí cometí el error de
ponerme en la zona de argentinos, pero con una sonrisa, hice que la policía de
control no me obligara a cambiar de fila.
Salí al vestíbulo, sabía que me esperaban pero no sabía quien
, así que me paré en el medio hasta que dos personas se acercaron a mí.
Un hombre de unos cincuenta años, moreno, guapo, con un ambos
de lino natural impecable y una camisa azul, que me miraba con ojos de
preocupación, me preguntó:
"¿Estás bien? qué te ha pasado?, seguís sin acordarte de
nada. Debe ser terrible"
La otra persona era una mujer, más joven que yo, no llegaba a
los 30, rubia (teñida como muchas de nosotras), ojos negros, con una camisa de
volantes de amplio escote que dejaba ver el canal entre dos senos poderosos, la
pollera corta sin ser mini, mostraba unas piernas largas que acababan en dos
sandalias de enorme taco. Me besó en la mejilla y noté como apretaba su cuerpo
al mío.
"Ahora te llevamos a casa para que descanses, seguro que en
un par de días estás bien"
"Bien estoy pero no me acuerdo de nada"
Salimos y enfilamos la ciudad cercana. Llegué a "mi"
apartamento, estaba en una torre en Palermo, era pequeño pero se notaba que era
un chiche de capricho. Un salón grande y un dormitorio, un baño y la cocina. Al
subir las persianas vi el río en todo su esplendor.
La mujer abrió la heladera y dijo al hombre: "No tiene
comida, habría que comprar algo"
"Baje, espero a que suba y pida lo que quieran a un delivery.
Luego les dejo, conviene que no esté solo, puede dormir en el sofá del salón"
Para mí que aquello parecía que se iba a complicar. Hugo me
hizo unas preguntas de conocimiento general, que contesté con facilidad y añadí
algún comentario técnico haciendo ver que si bien no recordaba cosas mías no
había perdido la memoria en cuestiones profesionales, de ambiente y sentido
común.
Se quedó más tranquilo, la plata es la plata y se dio cuenta
que para el trabajo sin muchas dificultades podía valer.
Después me hizo un guiño, mientras con sonrisa de pícaro me
susurraba:
"Sé lo tuyo con Belencita, así que en cuanto suba os dejo
para que te cuide. Lo mismo una buena cogida te arregla la cabeza. Tu asistente
es un minón, y vos te la cogiste, gallego"
Mariano era un seductor en el trabajo, lo que en principio
era un problema para Ana María. Ya lo resolvería, decidí actuar en capas de
cebolla, primero un problema, luego otro y así hasta que resolviera aquella
confusión en que me encontraba.
Belén subió con 2 bolsas de DISCO, y el que sospechaba era mi
jefe , se despidió dándonos un beso a cada una de nosotras.
Quedé sola ante el peligro. A mi me volvían loca los hombres,
me gustaba hacer el amor y sobre todo seducirles, poniéndoles calientes, y hacer
que perdieran la cabeza. No era lesbiana, pero tampoco hetero fundamentalista.
Si una verga es una verga, una concha es una concha. Como muchas había jugado
con alguna amiga en la pubertad, y en mi primera juventud simultaneé a un
noviecito con mi amiga del alma Victoria. Con el tiempo las dos nos pusimos de
pareja con hombres y sólo alguna vez que coincidíamos en una reunión, si nos
quedábamos solas en vez de piquitos nos dábamos besos de verdad.
Con mi novio habíamos alquilado una mulata en Río para un
trío, y ahí debo recordar que la experiencia fue no grata, si no gratísima.
Aquella mujer me llevó más allá del placer y con ella practiqué el sexo de todas
las formas posibles. Los cinco días que pasamos con ella, me llevaron a
descubrir un lado masculino que no sabía que anidaba en mí.
No rechazaba el sexo con otra mujer, pero ahora yo no era una
mujer, era UN HOMBRE.
Le di las gracias por quedarse y propuse hacer la cena
juntas, intentaba ganar tiempo para ver como actuar. Comimos una ensalada. Nos
sentamos en la terraza del apartamento, la noche era agradable.
"Mariano, de verdad ¿no te acuerdas de nada?.¿ no te acuerdas
de mí, de lo nuestro?"
"No, Belén, he perdido la memoria, y te necesito para
recuperarla"
Me tenía que basar en sus informaciones para parecer que
salía de mi amnesia.
Así que estaba dispuesta a ceder en todo, era mi tabla de
salvación.
"Ahora, ¿te gusto?"- empezaba el juego que iba a tener que
jugar.
" Eres una mujer terriblemente atractiva. Cualquier persona
se enamoraría de ti"
Procuré utilizar los pronombres gallegos , y la miré a los
ojos, intentando reflejar un deseo inconmensurable.
Se levantó llevando los platos a la cocina, cuando volvió me
tomó de la mano y me llevó al salón.
"¿ Querés que probemos a recordar?- estaba parada ante mi, en
los labios una sonrisa lujuriosa.
La agarré por la cintura y la atraje hacia mi, la abracé y
acercando mi boca a su oído le susurré.
" Si es lo que creo , lo estoy deseando"
Sus labios buscaron los míos, y nos fundimos en un beso, fue
su lengua la que comenzó a abrir mi boca buscando la mía. Decidí responder con
pasión, y al tiempo que jugábamos al duelo lingual, la apreté mas su, hasta casi
empotrarnos.
Mis manos bajaron hasta su cola y acaricié sus hemisferios
gemelos a través de la tela. La tenía paradita y de tamaño envidiable , ni de
culona , ni de adolescente.
Me cayó un rayo, y si ¿ no se me ponía dura?. Me vino a la
cabeza un profesor que me había querido seducir, y una, puta perdida había
aceptado sus insinuaciones, pero que cuando llegamos al telo, y me desnudé, al
pobrecito no se le ponía ni con todos mis esfuerzos que fueron muchos. ¿ y si me
pasaba lo mismo?. Tenía justificación , mi enfermedad, pero me convenía cumplir
si quería tener una cómplice.
El beso fue largo, cuando nos separamos, se paró ante mí, y
se quitó la blusa, llevaba un corpiño sin breteles, que desabrochó. Las lolas
era enormes, debía pasar de los 95, yo pobrecita que no tenía mas que 85 las
miré asombrada, porque se mantenían erguidas como dos misiles que me apuntaban.
Desafiaban la ley de la gravedad.
Se soltó la pollera que cayó al suelo, surgiendo de su
círculo como una Venus con tanguita rojo. Se estiró para que la admirara en todo
su esplendor.
Con un cuchillo campero de plata que había en la mesa cortó
las cintas que ataban sus caderas , y se quedó totalmente desnuda. Tenía la
concha depilada , un buen monte, y unas piernas preciosas.
Mariano tenía buen gusto.
" ¿ Qué pensás? "
" Que estás buenísima"- en esos casos nunca me gusto que me
dieran conversación , así que apliqué la misma receta.- " Desnúdame"- la ordené,
un poco de autoridad no venía mal en la relación.
Con dedos hábiles me quitó la camisa, y aún con más habilidad
acarició , beso y mordisqueó mis pectorales. No era desagradable, para ser
sincera, tengo que reconocer que me estaba gustando. Con sus dientes en mi pezón
izquierdo, sus manos me soltaron el cinturón, me bajaron la bragueta, y los
pantalones cayeron al piso.
Di un respingo cuando comenzó a investigar mi pene, lo
acariciaba bien la condenada. Como mujer tuve que reconocer que sabía
comportarse. Se comportaba tan bien que el pirulo se iba agrandando y
endureciendo. Estaba como una piedra, así lo notaba yo, así que decidí actuar.
A las mujeres nos gusta saber que hemos vuelto loco a un
hombre , y además yo temía que aquella fortaleza se asustara, por lo que la
volví a besar y la tumbé sobre la tarima del salón, y sin más dilaciones se la
metí.
Era un calor agradable, mi pistola estaba enfundada en un
guante húmedo y caliente. Entendí porque a los hombres les gusta tanto coger.
Belén pasó las piernas , quedando empotrados, y yo le di un mete – saca duro y
fuerte. Ella comenzó a gemir, yo seguía bombeando hasta que sentí el ramalazo en
los riñones que avisaba de mi erupción.
"Me voy a correr"- dije.
"Espera"- se separó dejando mi verga en posición de ataque ,
y poniéndome de espaldas, se abalanzó sobre ella, metiéndola en la boca. Sujeta
con su puño, sus labios se acoplaron a mi carne para chupármela. Duré unos
segundos y solté todo mi semen en la boca de la mujer.
Estaba atontada, había sido muy fuerte mi primer polvo de
hombre, pero no pude menos que sonreir, cuando la oí decirme melosa:
" ¿Te ha gustado como te ha sacado la lechecita, tu mamita"
Lo de ser hombre podía ser complicado , pensé mientras
llevaba a Belén hacia el dormitorio
Nota de la autora. Todas las historias de cambio de sexo son
parecidas: un hombre seductor se convierte en mujer, y una se pregunta por qué
no lo contamos al revés. Una mina que se vuelve hombre.
A Vicente Minelli por "Good by, Charlie"