En primera instancia, me gustaría agradecer sinceramente cada
una de sus valoraciones, lecturas, criticas y comentarios, todos y cada uno de
ellos son muy bien recibidos y considerados, también quiero agradecer en
especial a la gente que me contacto, eso es muy agradable. Como sea…simplemente
gracias, muchas gracias.
Acá estoy nuevamente con suma humildad intentando mejorar
cada vez. En este caso relato una nueva experiencia personal. Espero les resulte
satisfactoria, como se sabe ya, la esencia de la narración es verídica, pero se
le añaden condimentos para hacer un mejor relato, sin que por ello me aleje de
la verdad.
Era ya rutinario, hacia más de dos años que sucedía tal cual.
Cada mediodía cuando el reloj marcaba las 13.45 ella se apeaba al ómnibus,
abonaba el pasaje, e inmediatamente después nuestras miradas se encontraban de
algún modo, era un desafió, un juego de inofensiva seducción, ambos manteníamos
la vista fija y penetrante en el otro, las retinas eran canales de comunicación
por donde miles de emociones, dudas y deseos se traspasaban de uno al otro y
regresaban ansiosos de mas, casi con la exigencia de dar, de una vez por todas,
el paso siguiente. Nunca lo di. Nunca lo dio. A pesar de la presión ejercida por
la obvia y mutua atracción, jamás durante toda la secundaria pude recoger las
agallas suficientes para enfrentarme a ella, siempre estuve al borde de hacerlo,
siempre pensaba que seria el día siguiente o el otro, pero efectivamente jamás
lo hice; tampoco ella. Realmente…aquella rutina de apareamiento animal, jamás
llego a efectivizarse, comenzó como por designio divino allá por marzo del 96,
yo iniciaba mis estudios secundarios, rondaba los 13 o 14 años, ella era una
alumna de tercer año que caminaba sus 16. Trascurrieron cinco años desde ese
momento, nunca…nunca pude ni siquiera sonreírle, nunca me anime a acercarme, a
dar el paso, a provocar una historia, eternamente el temor al rechazo, la
sensación de imposibilidad, el miedo liso y llano fue superior a mi deseo, a mi
amor incluso.
Además la tajante realidad nos ubicaba en lugares opuestos de
la pirámide social y de popularidad escolar, más aun en los inicios de esta rara
situación. Al conocerla, al verla en realidad, Nerina era una alumna de tercer
año, una estudiante consumada de aquellas que sienten el colegio como territorio
propio, era bellísima, de rasgos finos y marcados, piel clara, cabello oscuro y
un cuerpo que generaba mucho mas que mero deseo sexual, su físico provocaba un
interés superior, y si sonreía… si lograbas verla reír, indefectiblemente
caerías rendido jurando amor eterno era también aceptada y popular, pertenecía
al grupo de elite del colegio. Por mi parte, era un ingresante de primer año,
inseguro, estructurado, algo excedido de peso, introvertido e ingenuo, era como
un marinero pisando tierras vírgenes, nada en mi vida previa se asemejaba a lo
que resultaría mi secundaria, obviamente no era socialmente destacado y mi único
atributo físico de destacar podría haber sido mi altura.
Ciertamente con el tiempo ambos fuimos desarrollándonos
física y mentalmente, ella potencio su lugar de reina escolar, yo comencé a
practicar artes marciales y deportes en general , deje crecer mi cabello, perdí
mucho peso y gane varios centímetros, en resumidas cuentas al inicio del año 98,
era yo un joven tan atractivo como cualquiera, con un cuerpo moderadamente
trabajado, algo mas alto que la media y mucho mas sociable, extrovertido y
seguro de lo que era al inicio, aun así, nuestros lugares dentro de la jungla
escolar eran netamente opuestos. Tanto… que a pesar de asumir estar perdidamente
enamorado de una mujer preciosa, pero con la que jamás había cruzado palabra
alguna, deje transcurrir 60 meses sin siquiera dedicarle una palabra y esperar
respuesta. Francamente creo que me abrumaba su belleza y me atemorizaba el
rechazo. Sin hablar, al menos mantenía la duda y continuaba llevándome su mirada
cada mediodía.
El curso de mi educación secundaria llego a su fin, el de
ella había concluido dos años antes. Nunca mas la vi ni supe de ella, a veces
creía haberla olvidado, o más bien intentaba convencerme de ello. En lo personal
había mutado radicalmente tanto física como mentalmente, al ingresar a la
universidad, era un muchacho muy sociable, confiado, atractivo, simpático e
incluso hasta lanzado, totalmente extrovertido; físicamente el proceso comenzado
hacia 3 años continuaba pero los resultados eran más elocuentes, mi vida social
y sexual era variada y nutrida. Mis días eran activos y agotadores, trabajaba,
estudiaba y salía a divertirme con bastante frecuencia. Al poco tiempo de
comenzar mis estudios de derecho comencé una relación medianamente seria. Para
el verano del 2003, estaba de novio desde hacia un buen periodo de tiempo
Era una tarde de verano, del mes de febrero, el sol se
hallaba alto en el horizonte, las playas de la ciudad de Pinamar estaban
atestadas de turistas, en su gran mayoría argentinos aunque también andaba por
allí algún que otro extranjero. La gente pululaba por las costas del océano
atlántico como en una coreografía perfectamente diseñada Yo, como era tradición,
estaba allí desde hacia seis días con mi habitual grupo de amigos, la idea había
surgido tres años atrás y la habíamos emprendido llenos de dudas y temores, todo
salio bien en aquella ocasión y la idea se fue transformando en costumbre, así
año tras año, llegando a la primera semana de febrero, cuatro amigos y yo
emprendíamos el largo viaje desde Mendoza a Pinamar, 15 días mas tarde
regresaríamos a nuestro lugar, sin un centavo, mas agotados que al irnos pero
con un cajón lleno de recuerdos y vivencias que perdurarían en nosotros por
muchísimos años. Era el quinto día de playa consecutivo, estaba ardido, mi
cuerpo y mi mente necesitaban ya un recreo de sol y la arena, intente convencer
a alguno de mis acompañantes de que seria buena idea recorrer la ciudad, caminar
un rato, ver vidrieras y dejar por un día de tomar sol como lagartos. No tuve
éxito, mi ocurrencia no prendió en mis amigos, aun así me fui, y decidido a
pasear un rato lejos de la arena, opte por ver si encontraba los regalos de
reglamento, buscaba algo que llenara mis aspiraciones sin desfondar mis
bolsillos para lo que me restaba de vacaciones.
El centro de la ciudad balnearia no estaba menos abarrotado
que la costa, pero al menos no había arena ni el sol pegaba con tanto poder.
Llevaba hojotas hawaianas, un short de baño rojo y mi remera en la mano, a todas
luces era un turista mas paseando por la céntricas calles de Pinamar. Di varias
vueltas en afán de justamente caminar sin sentido, mirar locales comerciales,
ver algún lugar para comer luego…nada relevante en si. Estaba frente a una
juguetería, la marquesina me mostraba algunos juegos de mesa, varios peluches y
un par de muñecos de los "Power Ranger", uno de esos me tenia casi convencido,
mi hermano era fanático del Ranger Negro y estaría encantado con tener ese
juguete en casa. Me dije que de todos modos andaría un rato mas y que de no
encontrar nada que me convenciera mas, el muñeco seria el obsequio perfecto para
mi hermano. Conforme con mi decisión continué la caminata, estaba a unos 15
metros de la próxima esquina, un grupo de mujeres, obviamente turistas también
cruzaba la calle, el perfil de la segunda desde mi posición, capto mi atención,
la vi durante algunos segundos, fue más que suficiente. Mi cuerpo se lleno de
emoción, la adrenalina se desparramo por mi torrente sanguíneo, en lo profundo
de mi ser sabia quien era, sabia que toda aquella alteración que sufría mi
organismo estaba fundamentada. Apure el paso, corrí, llegue a la esquina me
detuve y revise el escenario con la mirada, al llegar a mi derecha, a 90 grados
de mi lugar, mirando las vidrieras de una marroquinería el grupo de chicas reía
y jugueteaba entre ellas. Allí estaba, menos de dos metros me separaban de mi
pasado, del único pasado que aun me torturaba en silencio. La observe con
justeza, llevaba un pareo marrón chocolote, sandalias de playa y una remera
musculosa blanca, su piel estaba algo mas oscura de lo que la recordaba, pero su
rostro y su cuerpo eran tanto o mas bellos que antaño. Clave mis ojos en ella
unos segundos, capte un momento de risa, no pude evitar reír también. Las dudas,
los recuerdos y algo de temor tomaron por asalto mi mente, turbaron mi voluntad
y por un segundo casi me obligan a desistir, a pesar de ello mis deseos
primaron, la sensación de que tal vez estaba a un par de metros de la ultima
oportunidad de hacer lo que tantas veces idealice fue superior a cualquier
indesicion. No titubee más y me lance hacia ella. Con paso apresurado avance.
Las vi moverse para continuar su camino, tome mas velocidad aun y las rebase,
una vez lo hube hecho gire mi cabeza para terminar de convencer a mi ser de que
a veces las cosas simplemente suceden. Me sentía en una película, viviendo una
canción; como años atrás nuestros ojos se identificaron, nuestras retinas
recobraron su memoria, las miradas eran mas profundas, mas sinceras, la vida, el
camino recorrido nos había despojado de aquella inocencia, aun así…nos
reconocimos.
Gire y bloquee su camino, ella se detuvo, frente a frente por
algunos segundos no hubieron palabras. Las amigas naturalmente prosiguieron
durante un metro mas, al notar la situación también detuvieron el paso. Una
preguntó que sucedía, otra solo sonreía, las otras dos creo que estaban entre
sorprendidas y asustadas, nada me importaba. Entre nosotros solo existía el
espacio y la incertidumbre de los minutos venideros. En mi cabeza se apilaban
las palabras, dudaba acerca de que debería decir, como empezar, de repente ese
joven casi soberbio en el que me había convertido, volvía a renacer en ese niño
tímido y asustadizo de antes, nuevamente era incapaz de expresar mis emociones,
además aun esperaba en algún lugar de mi mente que me rodeara dejándome
avergonzado y desilusionado. Por fin...mis neuronas retomaron el control y pude
esbozar unas palabras
- Cinco años de secundaria viéndote todos los días, dos de
facultad…sin verte para nada. Jamás logre hablarte, nunca me anime a acercarme.
He pasado todos esos años arrepintiéndome de mi falta de carácter, me he
castigado tanto por ese silencio…- Mi voz era temblorosa, nerviosa, pero al
menos no tartamudeaba y decía lo que efectivamente quería manifestar. Respire
para calmarme y proseguí. - No podía dejarte ir sin al menos intentar, sin no
se…hacer algo, algo que matara la incertidumbre del "que hubiese sucedido" – Fue
un alivio inmenso, fue como liberarme de una gran carga, sabia que probablemente
no era la mejor forma de iniciar un flirteo, mas allá de los antecedentes, pero
era lo que realmente sentía, era exactamente lo que quería hacerle saber…Luego,
la decisión de valorar eso o tomarlo a voluntad corría por cuenta de ella. Al
terminar, simplemente sonreí y espere con ansiedad el contragolpe. Tardo en
llegar.
– Yooo...bueno, yo tampoco me acerque en realidad…no se, no
se dio para hablar…sucedió de ese modo, no se… - Esbozo una sonrisa nerviosa. La
calma acudió a mi luego de aquellas palabras, entendí que mas allá de todo, que
sin importar el silencio y el temor, que por encima de los reproches, aquello
que secretamente nos unía, era efectivamente un sentimiento mutuo.
- Ahora me anime, aunque siga sin saber bien que decir….es
que en realidad son tantas las cosas….realmente me superan, es muy raro esto.
Que se yo…encontrarte acá, tan lejos, siete años después. Además…- Dude un
segundo, pero entendí que era el momento, que si en verdad pretendía mas que un
dialogo nervioso y deletreado, debía jugar mis fichas en ese momento. Tome aire
e intente no darle relevancia a las palabras por llegar. - Nerina, puedo…
podes…? digo, estas ocupada, ahora, esta noche…, no se mañana por ahí? Que se
yo…Me gustaría verte con mas calma y poder hablar tranquilo…jajá jajá, es que
aun ahora sigo nervioso; y creo que vos también, ¿no? - Mi vos era mas calma,
intentaba ser calido y seguro, lo era de hecho pero indudablemente esa mujer me
podía…
- ehh…ahora…- También sonrió, y arreglo su cabello . – Ahora
ya, no puedo…estoy con las chicas…pero mas tarde si, estaría bueno, por
ahí…entendemos el por que de todo esto…jajaja!! – Obviamente también estaba
alterada y la risa le servia como medio de escape. Me reconfortaba el sentir que
al menos no le era indiferente. Continuó.
– Juntémonos esta noche a las 23, ¿te parece? Ahí estaría
bien – Señalo una pizzería a mitad de cuadra a unos 50 metros de donde estábamos
nosotros.
-Ok…Me parece bárbaro. Nos vemos ahí esta noche, entonces –
Las palabras salieron apuradísimas de mi boca, como si no quisiera darle tiempo
a arrepentimientos.
Recorrí el pequeño espacio que nos separaba para despedirla.
Ella Inclino su rostro para ofrecerme la mejilla. No era de estatura corta, en
efecto rondaba el metro setenta, tal vez algo mas, pero aun así para poder
besarla, debía inclinar el cuello, obviamente fueron segundos, pero mi cuerpo me
mataba…
Al besarla y despedirla, permanecí un momento observándola
alejarse, seguía siendo un monumento a la mujer, y ciertamente me producía un
sinfín de emociones, pero a diferencia de hace años atrás…ahora también la
deseaba, ahora mi instinto sexual también se veía activado, motivado. Aquel
suave contacto con su piel me lo había terminado de confirmar.
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23.07…23.08. Los minutos caían salvajes. A mis ojos las
agujas del reloj se movían con la velocidad de las astas de un ventilador .
Corría calle abajo, esquivaba la gente y me abría paso como podía, mientras en
silencio suplicaba por que aun estuviese ahí. Di un último paso y doble a la
esquina, quedando ante mis ojos la pizzería en cuestión. Me detuve intentando
recobrar la forma y la respiración. En tanto inspeccionaba el lugar en su
búsqueda. Luego de algunos segundos la halle. Estaba allí de pie, a unos 80
metros se alzaba la figura que me provocaba todo ese remolino de sensaciones.
Avance a paso lento. Estaba de espaldas a mí, escucho los pasos y giro. Primero
sonrió, luego me reprocho la tardanza, y se acerco a saludarme, este segundo
beso fue más natural, así también el contacto. Aun así el roce con su piel me
alteraba, era un hecho más que claro en mi cuerpo y mi mente. Nos sentamos
apurados y la charla fluyo con naturalidad, hablamos del clima y la costa, del
mar y de la gente, tocamos un par de cuestiones superficiales y casi sin notarlo
estábamos comiendo y hablando de mil cosas. Sin embargo ninguno de los dos
ignoraba que existía un tema subyacente, de hecho cierta ansiedad, cierta
tensión se ocultaba detrás de cada palabra, detrás de cada mirada, cada roce
involuntario o intencional provocaba una reacción que ambos intentábamos
aplacar. Habíamos elegido una mesa del interior del lugar, era de esas sin
patas, que nacen directamente desde la pared y en lugar de sillas tiene dos
sillones enterizos uno a cada lado de la mesa aptos para dos personas cada uno.
Al llegar bien podríamos haber elegido ubicarnos enfrentados, sin embargo en un
acuerdo silencioso, nos sentamos uno al lado del otro. La conversación comenzó a
ser menos impersonal, paulatinamente iba encuadrándose dentro de los caminos
inevitables, inversamente la tensión iba en aumento, conforme se acercaban las
palabras álgidas, la sensación de estar ingresando en arenas movedizas, era
palpable. No soporto más y fue ella quien tiró la primera piedra
- Sucedió…pasaron muchos años…pero acá estamos, lejos de todo
y todos…Cuando salí del secundario, hubiese jurado que no se daría jamás - Su
voz era seductora pero calma, la ansiedad del inicio le había dado lugar a la
continuación de aquella sugestión, solo que ahora, el riesgo de caer era mas
latente, casi concreto. Su riza me resultaba hipnótica, nuestros ojos recorrían
nuestras bocas a cada segundo. Casi inperceptiblemente, habíamos acercado
nuestros rostros mutuamente, estábamos a escasos centímetros…se puso de pie en
forma imprevista. Se acerco mas aun, fue un movimiento suave, estaba medio
parada medio sentada, coloco su mano sobre la mesa y arrimo sus labios
extremadamente cerca de los míos…Sentía el calor de su aliento tocar mi boca.
Bajo aun más el tono de voz…y hablo lentamente. – Ya vuelvo…mantené la comida
caliente… - Se sonrió y se alejo.
Me dejo ardiendo, la observe irse, caminar, centre mis ojos
solo en ella, su cola se movía con gracia y sutileza de un lado a otro, llevaba
un pantalón muy corto de color blanco, zapatillas claras y una remera azul, sin
hombros con un escote engañador, que mostraba solo el inicio de los senos, el
cabello suelto y una pulsera playera de color caoba sobre la muñeca izquierda.
Su andar era seguro, sus pasos precisos…movía sus piernas con ritmo conocido,
era inevitable no mirarla, no desearla, como siempre o tal vez como nunca estaba
exquisita y hoy tal vez estaba cerca…muy cerca. Al cabo de un par de minutos, la
observe regresar, esta vez mis ojos fueron a sus piernas, siempre han sido mi
debilidad, estaban como toda ella, tostadas, oscuras y brillantes, era anchas
carnosas y largas…Mi deseo, sepultado durante tantos años, estaba en ese momento
a flor de piel, sentía el candor apoderarse de mi cuerpo, la excitación crecer
en mi interior, dominar mi mente y mi razón. Volvió y se ubico tan cerca mió
como estaba…me miro y sonrió en silencio.
- ¡¡Me estas provocando corazón!!...Me estas matando a decir
verdad… - Me surgió confesarlo, hasta ese instante la sinceridad había
funcionado perfectamente, no había por que cambiar…Continué. – Decime…¿semejante
maquina trae manual, supongo?...jaja!! – Reí nervioso…iba a seguir pero no me
dio tiempo.
- Mmmm...¿Necesitas manual, aun a esta altura…?? Mmm!!!
Jeje..!!! – Al hablar lo hizo en el mismo tono que había utilizado unos minutos
antes, nuevamente se aproximo hasta quedar lo mas cerca posible sin besarme y su
risa ya nada tenia de inocente. – A decir verdad no…Es sin manual, pero dame el
plan de vuelo y te digo si nos arriesgamos… - Ya nada quedaba, en lo
posterior…era mi accionar lo que determinaría como seguia aquella historia…
- Me gusta la idea…se me ocurren tantos destinos….- No sabia
bien que decir, y opte por ganar algo de tiempo. Baje algo mas mi tono de voz y
mantuve la distancia, luego… solo me lance. – Todo el territorio es nuevo, me
fascinaría explorarlo en detalles…en profundidad. Comenzaría por zonas sin
peligro, claras y a la vista, lento y con cautela recorrería el cuello de frente
y luego de costado, hombros…oídos, alrededores de la boca, daría varias vueltas
por allí. Obvio hasta no conocer mas, no haría contacto directo, solo serian
roces…caricias suaves, circulares, solo con la yema de los dedos. –
Mi mano iba despertándose poco a poco, busco por voluntad
propia su cabello, luego el cuello…y se detuvo en los labios, allí permaneció,
hasta lograr un beso lento y sutil. Mi voz continuo, sabia que debía, sin
embargo resultaba difícil, mi mente no estaba en calma ni mucho menos. – Mas
tarde luego de incorporar en mi conocimiento todo ese terreno, debería y
desearía ahondar más. Con las herramientas apropiadas…descendería hacienda
abajo, paulatinamente, primero solo en la superficie, sintiendo como el lugar se
inquieta, como el sector reacciona a mi visita, aun con la protección de la
tela, se que no tardaría en responder…Al lograr esa respuesta, centraría mis
intenciones allí, seria suave pero contundente, rodearía el núcleo, daría suaves
giros desde adentro hacia fuera hasta dar con el centro de energía del
territorio, recién en ese momento, descubriría la zona, tal vez mis labios
visitarían el sector, saboreándolo poco a poco, percibiendo el sabor de la piel,
notando su temperatura crecer, adueñándome de cada porción de ella, humedeciendo
en donde corresponda. Simultáneamente tal vez enviaría una expedición que se
iniciara en forma opuesta a mi…-
Repentinamente, casi sin quererlo, había tomado el control de
la situación. Sin dudas estaba excitadísimo, pero mi mente comenzaba a trabajar
para mi. Lograba analizar las reacciones y era amo del juego. Mientras la mano
que había llegado al principio a los labios, se paseaba ahora por los hombros
descubiertos de Nerina, martirizándola con un toque razante, como si fuese una
pluma. Mis dedos bailaban sobre todo lo que la ropa no tapaba, pasando en
ocasiones muy cerca de lo que si estaba cubierto. Sus ojos también denunciaban
excitación, ansiedad y diversión, su respiración era moderadamente agitada, cada
tanto humedecía sus labios abiertamente y mordía su boca con cuidado. Entre
tanto, mi otra mano, aprovechando la impunidad que nos otorgaba el mantel,
inicio su camino un poco mas arriba de las rodillas. Solo con los dedos y con la
mayor suavidad posible, avanzada y regresaba, iba desde adentro del muslo hacia
fuera y pegaba la vuelta, el ascenso era lento minucioso, me ocupaba de ambas
piernas. Gire mi cabeza y me coloque mas cerca de su oído izquierdo. Allí
reinicie mi relato.
- Del lado opuesto, el terreno seria peligroso ya en inicio,
aun así mi ascenso seria lento pero seguro, cada vez iría más allá. Exploraría
el muslo en profundidad…interior y exteriormente, amenazaría con adentrarme al
mas allá, pero no, no lo haría rápidamente, avanzaría con precaución,
disfrutando de cada porción de piel, notando como va erizándose ante el toque, a
veces, si la situación lo permitiera, mi mano integra tomaría el músculo,
apretándolo poderosamente y dejándose resbalar hacia arriba…traspasando la
cobertura de la tela y preparando el ingreso hacia el lugar mas deseado de
todos…hacia tu centro. – Mi mano acariciaba la pierna…caminaba con mis dedos
piernas arriba, lo hacia en forma dominada pero permanente. Avanzaba altanero e
iba llegando al objetivo. Mi otra mano, había penetrado la remera por la espalda
y estaba recorriendo centímetro a centímetro su cuerpo. Eventualmente se
arqueaba con disimulo, sus gestos corporales eran elocuentes, estaba al borde de
estallar, ciertamente también yo me encontraba así. El diminuto pantalón era la
única frontera entre su vagina y mis dedos, que ya presionaban la zona con la
fuerza suficiente para hacerse notar. Sus ojos se cerraban y de su boca
escapaban suaves gemidos, su aliento era calido, y sus músculos comenzaban a
contraerse involuntariamente.
- ¿Sigo?...- Mi mano abandono la espalda y fue rápidamente
hacia sus labios, busco ingresar y lo logro con facilidad…su lengua absorbió mi
dactilares y los mantuvo allí. Mi lengua se poso sutilmente sobre el lóbulo del
oído, y fue algo mas allá. Un exclamación mas notoria que las anteriores huyo de
su boca esquivando mis dedos… Mis caricias sobre su vagina, se hicieron mas
punzantes aun, comencé a dibujar círculos sobre el pantalón y a empujar hacia
adentro…- Sigo…? Te animas a ir mas allá?....Queres sentirme, queres tenerme
adentro?...Quiero besarte completa, saborear todo tu ser…quiero beberme tus
fluidos…provocar tus gritos…sentir tus uñas clavarse en mi piel… - Mi mano
seguía masajeando su núcleo, mientras la otra, había regresado a su espalda, y
desde atrás…atacaba el inicio de sus senos. Mis uñas raspaban con delicadeza su
piel al transitarla.
- Paraaa…paraaa… - Fue una suplica, un pedido disfrazado de
orden. Su voz salio absolutamente distorsionada. Su cuerpo continuaba moviéndose
al ritmo de mis disimuladas caricias, sus ojos llevaban minutos cerrados…A penas
lograba contener su impulso. De hecho, nunca supe por que yo logre contener los
míos. Su mano fue a la mía, y detuvo la masturbación encubierta. – Paraaa…por
favor…para, mira donde estamos…- La forcé apenas y su resistencia se desvaneció
como arena en agua…
- Ahhh…ahhh… - Era mi turno, y aun mantenía el dominio.
No detuve el masaje, pero con mi mano desocupada, tome la
suya y la lleve a mi entrepierna, la asenté sobre mi dureza, absolutamente obvia
a esa altura. No hizo falta mas, su mano agarro mi miembro casi por instinto…Lo
sostuvo unos instantes y lo apretó fuertemente, intento iniciar un movimiento,
pero mi ropa lo evito.
– Pedilo!!…decilo!! Quiero oírte decirme que me deseas….- Al
hablar puse mi rostro frente al de ella, nuestras bocas mas próximas de lo que
jamás hubiesemos soñado…
- Ahh…te quiero adentro…quiero sentirte…aaah. – Acuso recibo
de la intensificación que aplique sobre sus genitales…-
Cojéeme…cojéeme…ahora…yaaa…-
__________________________
No mas de 10 minutos mas tarde, luego de recorrer a toda
velocidad los 700 metros que separaban la pizzería del departamento que
compartía con sus amigas en la ciudad balnearia, Nerina abría raudamente la
puerta de calle, mientras me explicaba que el resto de las ocupantes no estaban
pero que regresarían de madrugada, que de igual modo, nos encerrarariamos en una
de las habitaciones bajo llave. Mi cabeza no retenía absolutamente nada de lo
dicho, solo imaginaba ansioso los acontecimientos que sucederían en segundos, mi
mente solo expresaba el deseo contenido, los años de sueño, la sensación de
oportunidad perdida, la desazón de tantas veces habiéndola dejado ir, el
regocijo por saber ahora, que siempre fue un deseo compartido…La puerta de la
habitación se cerro a sus espaldas, ni bien hubo puesto la traba, nos unimos en
un beso animal, absolutamente salvaje, totalmente dominados por la pasión y la
lujuria, sacando afuera años de deseo apresado, nuestras lenguas navegaban por
nuestras bocas, chocaban entre si, humedecían todo a su paso. El beso estuvo
totalmente desprovisto de belleza, de estética alguna, pero se vio desbordado de
pasión. Tiro de mi camisa hacia arriba y luego hacia los laterales, haciendo
volar varios botones, y dejando mi torso desnudo. Mis manos aprisionaban con
violencia sus glúteos, mi lengua hurgetiaba su cuello y sus hombros…lamía todo
en mi camino. Baje la remera sin molestarme en quitarla, dejando sus pechos
totalmente a mi merced, en tanto los engullía uno por uno y repetía la operación
infinidad de veces. Sentía sus pezones tiesos entre mis labios, sus manos
luchaban con mi inoportuno short. Al no lograr despojarme de el, acariciaba,
agarraba sin miramientos mi falo sobre la tela. Por mi parte, mientras mi boca
no dejaba centímetros de piel sin besar y mi lengua exploraba cada centímetro de
su cuerpo, mis manos deshacían el obstáculo que significaba su short, quitando
también su ropa interior. Minutos mas tarde, por fin estaba también yo desnudo.
Nos apretujábamos mutuamente contra la puerta, nuestros cuerpos se refregaban
uno contra el otro, mi pene recorría su abdomen de lado a lado, mi rodilla
estaba entre sus piernas y estimulaba su vagina. Podía percibir ya el liquido
preseminal haciendo su aparición, debía esperar, debía soportar, pero la
excitación era demasiada, eran años…muchos años de deseo enclaustrado. Los besos
jamás cesaron, eran sin destino queríamos besarnos y lamernos todo, sin perder
nada.
Me tire de rodillas y en tanto con mis manos alcanzaba la
curva inferior de sus pechos, mi lengua iba descendiendo por el medio de su
estomago, detuve la velocidad unos instantes al llegar al inicio de la pelvis,
estaba absolutamente depilada, me desvié algo de mi objetivo principal…y lamí,
sus ingles, y la parte interna del muslo, lo mas cercano a su vagina que pude.
Sus piernas se abrían solas, brindándome por completo todo su sexo…su cadera
empezaba tímidamente el movimiento típico del acto sexual. Mi lengua un no la
poseía…El aroma a sexo gobernaba la habitación que se hallaba totalmente a
oscuras, un desesperado rayo de luz se colaba por la ventana, permitiendo que su
brillo a penas dejara ver las figuras sombreadas. Era un concierto de gemidos,
de respiraciones agitadas y gritos de placer. Sus uñas penetraron mis hombros
casi forzándome a que me comiera su concha…también yo lo deseaba. Comencé de
arriba a bajo, lamiendo primero los labios exteriores en forma individual y
horizontal, estaba absolutamente empapada y sus manos me presionaban con un
poder inusitado. Poco a poco fui abriéndome camino entre sus jugos y su piel,
mientras no permitía que ni un poco de carne quedar a la deriva, sin mi saliva
en ella. Ayudado por una de mis manos, mientras la otra recorría senos y cola
con pericia, abrí del todo su cavidad y engullí su clítoris…lo sostuve dentro de
mi boca durante un tiempo prolongado, estimulándolo con mi lengua y mis dientes,
también aplicaba succión. La conjunción de sus gritos, su sabor y sus manos
empujándome hacia ella, conjuraban un placer único en mi haber. Libere su
clítoris y continué devorándome su vagina, descendía mas y lamía la unión con su
ano, hundía mi rostros en su entrepierna y me emborrachaba con su aroma, su
textura sus reacciones. Su pelvis había iniciado un vaivén frenético…estaba
cogiendome el rostro. Me puse de pie.
Intento tomar el imperio del momento y tras besarme burda y
pasionalmente, tomo mi pene en sus manos, y quiso comenzar a chuparlo, en sus
ojos se notaba el deseo de sentir mi miembro caliente y mojado en su boca,
quería hacerme la mejor mamada de mi vida y de la de ella también. Realmente
también lo deseaba, pero no se lo permití, no todavía. Tome sus cabellos y no la
deje continuar el descenso, tire hacia arriba tan suave como para no lastimarla,
tan fuerte como para que acatase, éramos animales cogiendo sin miramientos. Los
dos de pie, la obligue a girar y darme la espalda. Tome sus muñecas apoyándolas
sobre la pared, mas arriba de su cabeza. En tanto mordía sus hombros, flexione
un poco mis rodillas y deje que mi verga se metiera entre sus piernas, sin
penetrarla, pero recorriendo la entrada de su vagina y su recto con el tronco de
mi pene. Al cabo de unos minutos de rasparla de ese modo, volví a caer de
rodillas, con una de mis manos, colabore para abrir su ano, con la otra presione
desde su estomago hacia atrás para que levantara la cola y me permitiera hacer
mi labor… Comencé a chupar totalmente desbocado su ano, mientras mis dedos, se
introducían en su vagina, que estaba a esas alturas totalmente dilatada. Chupe
la parte posterior unos minutos y luego arqueándola mas y aun desde atrás…me
avoque nuevamente a su concha, sin sacarle los dedos aun, mi lengua iba desde
arriba a bajo. Su cuerpo dio inicio un temblequeo que indicaba que estaba cerca
del orgasmo, la sensación de poder llevarla ahí con mi boca mi posesiono, estaba
deseoso de engullirme sus fluidos. Arremetí mas con mis dedos y mi lengua…fueron
menos de dos minutos. Sus piernas se trabaron en una contracción fuertisima, su
estomago se endureció como una roca, uno de sus puños golpeo la puerta y el
grito fue feroz…y repetitivo. Fue una acabada abundante, aun acuclillado tras
ella, continuaba cogiendola con la lengua y los dedos…intentaba tragar todo lo
que podía…estaba encantado con todo aquello y apenas podía contener mi acabada.
Así nos mantuvimos unos minutos, hasta que los efectos de su
orgasmo fueron menguando. Aun de espaldas…la besaba y lengüeteaba por cada
rincón. Se giro y se puso de frente a mi, nuevamente volvió a la carga con la
mamada, yo lo deseaba con locura, pero ni bien pusiera sus labios en mi pija…iba
a terminar y quería durar mas, quería penetrarla ahora. La bese tirando mi peso
sobre su cuerpo y obligándola a sentir mi erección por completo sobre su
vientre…Gemí y la alce apoyando su espalda contra la puerta y haciendo que sus
piernas rodearan mi cuerpo, su mano dirigió mi miembro a su entrada. No hizo
falta nada mas…la penetración fue inmediata, quería hacerlo suave pero mi
instinto pudo con mi intención, la clave con fuerza y violencia, provocando
gemidos y gritos…Tras algunos instantes encontré el ritmo y supe que iba a poder
controlarme algo mas de lo que suponía. Su cadera chocaba contra la puerta en
cada embestida, cada penetración provocaba un gemido o un grito en ambos…
- Dale…Dale…cojéeme, cojéeme…lléname de leche….dale…dame,
dámela toda, partime…quiero toda tu verga adentro…ahh…así, mas, mas
adentro…dale!!! – Sus palabras no hicieron mas que potenciar la calentura a
niveles insospechados…La mantuve así unos minutos y luego la devolví al piso. Se
la saque y esta vez no pude evitar que se la metiera en la boca casi con
desesperación, le suplicaba que se detuviera…intentaba explicarle que no quería
acabar aun…Hizo oídos sordos durante algunos segundos, luego con algo de piedad,
saco mi pija de su boca y comenzó a lamerla entera, a saborear todo el tronco,
en tanto acariciaba y apretaba mis genitales…Así lo hizo unos dos minutos, luego
literalmente le robe mi miembro y la lleve al suelo dejándola boca a arriba. Me
abalancé sobre ella, bese sus labios y mordí con fuerza sus pezones, descendí a
su vagina y estuve allí unos instantes, intentando ganar algo de tiempo. – Aahh…métemela
por favor…métela ahora, déjame sentirla adentro…toda, daleee..!!! .
Lógicamente, la penetre de nuevo….mientras nos cogiamos, nos
besábamos incansablemente. Esta secuencia solo duro unos minutos. Luego me salí
y le insinué con gestos y mis manos, que girara y se pusiera en cuatro patas,
así lo hizo…Una vez la tuve así, me coloque con las rodillas flexionadas
ubicando mi mástil a la entrada de sus agujeros. Segundos luego, estaba dentro
de ella, dude si cogerla por atrás, pero decidí continuar como estábamos…La tome
con una mano de las ancas y con la otra enrede mis dedos entre sus cabellos para
atraerla a mi. Ahora si comencé despacio, pero incrementando el ritmo metida
tras metida, poco me restaba, llevaba 15 minutos aguantando, con todo,
continué…metiéndole toda mi verga, tiraba de sus cabellos provocándole arquear
mas su cuerpo y sentirla aun mas…cada tanto mi mano, buscaba sus senos y los
apretaba con fuerza, también pellizcaba sus pezones…Oía sus gemidos y ya estaba
listo. Aumente la velocidad anunciando que mi acabada era un hecho, las clavadas
eran casi golpes que aplicaba con mi cuerpo sobre el de ella…fue uno mas…dos
mas…ya estaba. En ese mismo instante, gritando me pidió que me detuviera…yo no
podía, así es que se salio por si misma. Trate de evitarlo, pero se giro
poniéndose boca arriba. Yo permanecía inmóvil aguantando mi leche, presionando
con mis manos la punta de mi pene. Me hizo señas para que me sentara a
horcajadas de ella, colocando las piernas a cada lado de su cuerpo, dejando mi
pija a la altura de sus tetas. Me tire prácticamente sobre ella, y puse mi
miembro entre sus senos. Una vez ubicado donde y como me quería, tomo sus pechos
desde afuera y utilizándolos…para hacer presión apretó mi pija con ellos,
masturbándome, en tanto inclino su cabeza y centro su mirada concentrada en su
tarea. Al notar lo que se propia, lleve una de mis manos hacia atrás hasta
hallar su entrada, inmediatamente inicie una masturbación que seguía el ritmo de
la que ella me hacia, las exclamaciones se mezclaban, era algo similar a dos
animales apareándose, todo absolutamente salvaje. Los movimientos de sus
caderas, en tanto mis dedos se movían dentro de ella, me hacían saltar.
No fueron necesarios mas de cuatro o cinco movimientos, y ya
no pude contenerme mas…Al grito poderoso, le siguió una acaba maravillosa, mi
pene escupía esperma a borbotones una y otra vez, los chorros se desparramaban
por todo el cuerpo de Nerina e iban a dar a su boca, sus cabellos, sus pómulos,
saltaban entre sus tetas…ella continuaba masturbándome, a ritmo mas lento pero
sin cesar, de forma tal que mi cuerpo se contorsionaba espasmos tras espasmo y
mi falo continuaba expulsando leche a diestra y siniestra. Al sentir mis
líquidos esparcirse sobre su propia piel, sumado a la acción de mis dedos,
tampoco ella se contuvo demasiado, y segundos luego de mi, también exploto en un
grito potente, y viviendo otro orgasmo.
Al cabo de algunos minutos…todo había terminado, ambos
sonreímos en silencio, ella aun tenia semen en su boca y su rostro. Me desmonte
y acosté a su lado.
Restaban algo mas de una semana de vacaciones, nunca nos
separamos mientras estuvimos allí. La secuencia se repitió mil veces, en otros
lugares, con mas o menos ternura, siempre con mucha pasión. Cuando se acercaba
el ultimo día, yo regresaria primero, ambos confesamos estar en pareja. Por mi
parte, sin dudas estaba dispuesto a dejarla, ella a pesar de no explicar por
que, se negó rotundamente a hacerlo y mas a explicarme el por que. El día de mi
regreso, estuvo allí, nos despedimos con un largo y suave beso. En sus ojos
amenazaban con escaparse algunas lagrimas, en los míos ya habían escapado. Ella
decidió que mejor dejar las cosas así. Y yo contra mi voluntad, respete su
deseo.
Años después, allá por noviembre del 2006. Una noche, cerca
de las 8.30 p.m., decidí alquilar una película, me encamine al Video Club de mi
barrio, entre y comencé a recorrer los stan en busca de algo que me sedujera. Mi
vista iba y volvía, indagando película por película. Una voz atrás interrumpió
mi proceso de elección, la reconocí inmediatamente. Gire y la vi, tan bella con
siempre, ahora morocha. Me acerque sin pensar, toque su hombro y al girar la
avasalle con un abrazo, que no fue del todo bien recibido. Me aparte y la mire,
busque sus ojos ansiando una explicación. A metros de nosotros, un niño rubio de
alrededor de dos años se aproximo a gatas a ella, un par de metros atrás, un
hombre mas bajo que yo, de pelo corto y ropa muy formal avanzaba detrás del
niño. Al llegar a mi, alzo al niño y me extendió la mano. – Diego…- dijo con voz
firme – el esposo de Nerina, mucho gusto – También extendí la mano y nos dimos
un apretón, lo mió fue un acto reflejo, lo del una acción territorial. Cuando
estaba recuperando mi mano, mis ojos volvieron a Nerina. Por fin hablo. – Adrián
el es Diego, mi marido. Diego el es Adrián, un compañero de la secundaria que no
veo hace años… ¿Varios no? …- Tarde en entender, creo que en aceptar en
realidad, en consecuencia también tarde en contestar. – Eh…si, hace varios años,
es cierto, la ultima vez fue…creo que en Pinamar, hace como 3 años…si no mal
recuerdo. – De repente entendí todo…cada cosa cayo en mi cabeza como un
rompecabezas ordenado, inmediatamente comprendí absolutamente todo. Decidí dar
un paso mas… - Si..Fue en Pinamar, estabas comiendo pizzas con unas amigas y nos
cruzamos por casualidad…Sii..Ahora que recuerdo creo que me nombraste algo de tu
pareja…no quiero meter la pata…- Termine disimulando una risa, disfrazando mi
pesar. Ella contesto inmediatamente. – Si…si me acuerdo, tenias el pelo largo en
esa época todavía. Si, me acuerdo. – Esbozo una sonrisa y continuo. – Si algo te
hable de Diego, en realidad creo que te dije que estaba embarazada…nada
mas…si..- Cada lagrima que recordaba de aquel momento, de pronto era
acabadamente justificada en mi cabeza. No podía estar un segundo mas allí, volví
a darle la mano a Diego, de mi boca salieron por inercia unas palabras
formulistas, acaricie las cabeza del niño y me acerque mucho mas frió a dar un
beso a Nerina. Al acercarme sentí lo mismo de aquella vez, y al alejarme, volví
a ver aflorar aquellas lagrimas. En silencio nos despedimos y yo salí huyendo
del lugar. Días mas tarde, por un conocido en común me entere de que se había
mudado al barrio una semana antes. Aun hoy…la veo cada tanto, no puedo evitar
preguntarme que hubiese sucedido…que hubiese sido si no hubiese dejado pasar
tantos años…
FIN.
Eso fue todo por ahora, gracias una vez mas por haber llegado
hasta acá, por haberse tomado el tiempo y el trabajo de leer. Todos sus
comentarios y criticas son contempladas, del mismo modo todo aquel que quiera
contactarse conmigo es bienvenido.
shareek20@hotmail.com
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