El defensa Danny Mellows siguió avanzando por el pasillo del
túnel de vestuarios mientras se quitaba las gafas de Sol y se las guardaba en el
bolsillo superior de la americana. Aunque tenía aproximadamente la misma edad
que el resto de sus compañeros, aquel traje de firma le confería un aire de
ejecutivo agresivo, aderezado por el cabello teñido de rubio y engominado hacia
atrás. Miró a los tres chicos que estaban arrodillados ante la imponente figura
de Roberto y sonrió de nuevo.
-Vaya, Lenders, debí suponer que todo esto lo habías
provocado tú. Siendo una estrella como eres, seguro que estarás acostumbrado a
todo tipo de orgías -pronunció con mal disimulado cinismo-. Está bien que
intentes sentirte como en casa, aunque aquí no tenemos una súper modelo
argentina que te dé besitos en los anuncios de la tele para poner calientes a
las mujeres de medio planeta...
-¿Es posible que te note resentido por algo? Veo que la vida
tampoco te ha tratado tan mal, Mellows -el capitán del equipo se puso en pie,
con toda su inflamada polla al descubierto, y caminó hasta su compañero recién
llegado, rodeándole como un león a su presa-. No es fácil conseguir un modisto
que te haga trajes en exclusiva cuando no eres más que un simple defensa
convencional.
-Lo sé -el chico aceptó el envite con una mueca semejante a
una sonrisa-. Y tampoco es fácil estar sonriente y seductor en la pared de las
adolescentes de medio mundo cuando se es tan maricón como tú...
-¡Touché! -Mark le cogió la americana por los hombros y la
hizo deslizar por sus brazos, gesto que el otro le permitió; luego la dejó caer
al suelo y llevó sus manos hasta el cuello de la camisa, todo desde su espalda-.
Pero no olvides, amigo Danny, que esas adolescentes tienen hermanos a los que no
les intereso sólo como futbolista. Hay que tener visión comercial, Mellows.
Vestir con un traje elegante no te convierte en un jodido financiero -mientras
seguía desabrochando botones de aquella camisa blanca y reluciente, hablaba cada
vez más bajo y desafiante-. Por cierto, hablando de hermanas, ¿qué fue de la
tuya? No he vuelto a saber de ella desde aquel verano en Thun-Soko.
-¡Deja a mi hermana en paz! -le advirtió el otro sin
brusquedad, apartándole las manos y colocándose de frente a él.
-Espero que no le siga doliendo el coño por la cantidad de
veces que me la follé duarante aquellas dos semanas...
-Venga, venga, chicos... oohh... deberíais trataros un poco
mejor -intercedió en ese punto Roberto, que había tenido que dejar de sacudirse
el rabo cuando Benji se lo había quitado de la mano para volver a tragárselo;
ahora se lo mamaba con mayor intensidad para llevarle a correrse-. Al fin y al
cabo... oohhh, váis a compartir vestuario durante unos meses, ¿no?
-Sí, colegas, el míster tiene razón -Oliver se puso en pie y
se acabó de quitar la camiseta que tenía atrapada tras la nuca; sabía que Benji
no le iba a dejar que se acercase otra vez a la polla de Roberto, así que fue a
buscar algo de marcha donde sus dos compañeros estaban ahora encarados-. Me
alegra volver a verte, Danny, pero me alegraría aún más que pudiérais hacer las
paces y olvidar los rencores.
-Ya le has chupado bien la polla a nuestro capitán, ¿eh, Oli?
Creo que aún puedo ver en ella restos de tus babas -pese a parecerlo, el tono de
su voz no era nada ofensivo, si no más bien sarcástico, incluso excitado; y
tampoco parecía importarle que Lenders le acabara de desabrochar la camisa por
delante mientras notaba el ronroneo de Atton por detrás-. Apuesto cien contra
uno a que lo primero que has hecho nada más verle ha sido poner el culo para que
te metiera en él toda su fama...
-¿Lo ves, Mark? -sonrió el centrocampista-. Es por eso que
Danny puede permitirse un modisto personal, porque siempre apuesta sobre seguro.
-Qué cabronazo... -se dio la vuelta para dejar que Lenders le
quitara la camisa igual que había hecho con la americana-. Tú siempre a muerte
con el capitán, ¿verdad, colega?
-Hasta sus últimas consecuencias... Aunque he de decirte que
en cuanto a corridas, de momento Mark nos va ganando a todos por 1 a 0 -se giró
hacia Roberto, que jadeaba al límite de sus fuerzas, con el rabo tan dentro de
la boca de Benji que parecía que le fuera a atravesar la nuca-. El míster no
cuenta, claro. Y como tú has sido el último en llegar, no estaría mal que me
ayudaras a lograr el empate -le propuso, mirando entre sus propias piernas.
-Acepto el reto, pero os aviso de que no he venido solo
-Danny notó que la mano de Mark le desataba el cinturón-. El bueno de Tom se ha
quedado fuera. Decía que quería observar un rato el estadio vacío. Supongo que
no imaginaba lo que estaba pasando aquí abajo.
-¡Genial! Cuantos más seamos, mejor lo pasaremos -Mark
deslizó con una sonrisa la cremallera de aquel pantalón negro y éste cayó por su
propio peso hasta los pies de Mellows-. Pero bueno... ¡Fíjate en esto! Si hasta
llevas ropa interior de ejecutivo.
Eran unos calzoncillos anchos de color azul, sobrios y anti
eróticos. El propio chico se los acabó bajando voluntariamente, mientras que los
jadeos de Roberto les indicaron que estaba corriéndose al fin contra la boca de
Benji. Éste había colocado su gorra en el suelo, lejos del alcance de aquel
torrente de lefa que le salpicó toda la cara. El entrenador le había pillado del
pelo con una mano mientras con la otra se la cepillaba frenéticamente. Las
convulsiones que sufrió en todo el cuerpo fueron tremendas, puede que porque
hacía tiempo que no se corría con tantas ganas como aquella mañana ante sus
chicos.
-¡Joder, Price, cabronazo... oohhh, me has dejado
completamente seco!
El joven portero se dejó restregar aquel pringoso glande por
los labios, lamiéndolo incluso, sin importarle los enormes goterones de lefa
espesa que le caían desde la frente hasta la barbilla, que hasta le manchaban la
camiseta verde y suave de la equipación con pequeños cercos blanquecinos. No le
importó a Benji metérsela ahora morcillona, juguetear con la punta de su lengua
en la raja del prepucio que había servido de fuente a tan abundante cantidad de
semen. Después de unos segundos cayó exahusto, apoyó el culo sobre sus pies,
dejando allí el peso de todo su cuerpo. Clavó las manos en el suelo, arqueando
su espalda hacia atrás, y miró a Roberto a los ojos.
-Me lo ha puesto difícil, ¿eh, míster?
-Sé que te encantan los retos, chico... Nunca dudé de que
acabarías lo que habías empezado.
-¿Ni siquiera cuando le he insultado?
-Bueno, sí... Ahí tal vez pequé de desconfiado, pero era
parte de tu estrategia de juego, ¿no? -se guardó el rabo fláccido bajo la ropa y
empezó a abrocharse los jeans, dirigiéndose a los cuatro-. Bueno, chicos, voy a
subir para asegurarme de que el autocar del equipo aún no ha llegado. Ya sabemos
que no a todos vuestros compañeros les haría gracia encontrarse con este bonito
espectáculo.
-No olvide avisar a Tom -le recordó Benji desde el suelo,
cuando el otro ya se marchaba.
Roberto se acercó a una especie de sandwich que Mark y Oliver
habían hecho con Mellows. Atton se morreaba con él frente a frente, mientras que
Lenders le tomaba de las caderas por detrás y frotaba su polla de nuevo bien
trempada contra las nalgas lechosas del defensa. "Chicos, sed buenos en mi
ausencia", le dio una palmada a Oliver en el culo y siguió avanzando hasta las
escaleras. Las manos del centrocampista se apoyaron en la cabeza de Danny y
empezaron a ejercer un poco de presión para que ésta fuera bajando por su cuello
y su pecho.
-Nunca me la comido un puto ejecutivo -susurró Oliver, con la
mirada cómplice de Mark como respuesta.
-También es el primero para mí -añadió éste-. El primer puto
ejecutivo que me voy a follar.
Lenders se alejó unos pasos para que Mellows pudiera
agacharse sin obstáculos. Luego recordó que en el vestuario había dejado el
pequeño bote de lubricante y, guiñándole un ojo a Atton, le dijo que enseguida
volvía. Benji se había puesto en pie, con la gorra perfectamente colocada y con
la visera por delante. Vio a Lenders caminando hacia la puerta del vestuario, y
avanzó hasta colocarse junto a Oliver.
-Muy pronto has encontrado quien te la coma, ¿eh, campeón?
-Estabas muy ocupado con Roberto... oohhh!! -se defendió su
amigo-. Por cierto, me encanta... uufff, me encanta cómo te ha dejado la cara el
míster. Podríamos proponer que sean los nuevos colores... oohhh, del equipo...
-le cogió de la nuca y acercó su cara para poder lamerle las mejillas y los
labios.
-Veo que Danny no tardará en apuntarse a la nueva moda -Benji
miró hacia abajo, comprobando que Mellows le ponía mucho empeño a aquella
mamada, al parecer ignorando lo que se cocía por encima de la cintura del
centrocampista.
-Uummhh... sabes a zorra, Benji... y me encanta que huelas
como una zorrita bien follada...
-Pues aún puedo ser más puta, Oli. Y te lo voy a demostrar...
Sin más, Price se separó de él y caminó en dirección al
vestuario. "¿Dónde coño... oohhh, vas, tío...?", trató de preguntarle, pero el
joven portero ya había desaparecido de su campo de visión. "¿Problemas de
pareja?", se cachondeó Danny sin soltarle el rabo ni un segundo. "¡Tú calla la
boca, Mellows, y sigue chupándomela!", le ordenó, mirando enseguida hacia la
puerta del vestuario. De repente, ésta se cerró.
Benji se apoyó contra la madera. Lenders había encontrado ya
el pequeño bote de lubricante, y se disponía a volver al pasillo cuando había
visto aparecer al chico de la gorra. "¿Se te ha perdido algo, Price?", le
preguntó, un poco desafiante.
-Tal vez algo de paciencia, Mark, pero aún tengo reservas -se
quitó la gorra de la cabeza y la lanzó al suelo-. Puede que no lo sepas, pero
Oliver y yo hace un año que vivimos juntos -atacó el tema de frente.
-Pues no, no lo sabía, pero me alegro por vosotros. Aunque
puede que él tampoco lo sepa, Benji -Lenders, vacilón, avanzó un par de pasos
sin dejarse intimidar-. No sé si te has dado cuenta del detalle, pero desde que
he llegado hace apenas una hora, sólo le he visto comer pollas y dejarse follar
por todos menos por ti...
Price se quitó la camiseta de una sentada y se la pasó por la
cara para eliminar los restos de lefa del míster que pudieran quedar en su
rostro reseco. Luego tiró la prenda a los pies del capitán y le cogió sin
brusquedad de la misma muñeca cuya mano sostenía el lubricante.
-¿Es esto lo que has utilizado para no romperle el culito a
Oliver? -el otro ni siquiera consideró que aquello fuera una pregunta-. Y
supongo que tienes intención de untárselo a Mellows en todo el ojete antes de
clavarle tu bonita polla de súper estrella, ¿verdad? -dirigió dos dedos de la
mano libre al tapón del botecito.
-Pues sí, esa es la idea -a Mark le sorprendió ver que su
compañero desenroscaba sin prisas el lubricante-. A no ser, claro, que tengas un
plan mejor...
Mientras, en el pasillo, Atton no había apartado la vista de
la puerta, como si pudiera ver a través de ella lo que sucedía entre Lenders y
Benji en el vestuario. Pero la alegre voz de su buen amigo Tom Shadow, desde las
escaleras que daban al estadio, le hizo desviar la atención unos momentos.
-¡Anda que has subido a buscarme, Danny, cabrón! ¿Qué pasa,
Oli? Cuánto tiempo sin verte, joder... -sin esperar siquiera a llegar hasta
ellos, el chico prácticamente se arrancó el polo de manga corta que llevaba,
haciendo brincar sus abundantes rizos, y lo tiró con descuido en mitad del
pasillo.
-Vaya, Tom, me alegro de verte -fue el cordial saludo en la
distancia de Oliver; Mellows siguió comiéndole la polla como si nada pasase-. Te
veo contento, amigo mío.
-Pues vengo quemadito, colega -se desató el cinturón mientras
seguía avanzando hacia ellos-. Matándome a pajas todo el día, que hace casi un
mes que no echo un buen polvo -la cremallera de sus jeans era de botones, pero
eso no impidió que se los ventilara en un segundo-. Ya ves, tío, que tengo mi
colección de porno casi desgastada. Veo más a los chavalitos de Bel Ami que a mi
propia madre... ¿Y tú qué, cabronazo? Ahí, dale que te dale, ¿no? -le propinó a
Danny una patada en su culo desnudo; luego se arrancó las deportivas de los
pies, y se bajó los jeans de una tacada y sin contemplaciones-. Joer, qué polla
más guapa tienes, nene. Desde luego, no la lucías así de chula en los vestuarios
del New Team, ¿eh, cabroncete?
-Teníamos once años, Tom... -sonrió Oliver, viendo a su amigo
tocándose el paquete por encima de unos boxer azul cielo de Calvin Klein-.
Algo... ohh, algo habremos crecido, ¿no?
-Espera a que se me ponga dura del todo y ya me dices,
macho... Yo me la veo siempre igual, pero vamos, que ningún tío se ha quejado -y
la verdad es que no se intuía nada de lo que poder quejarse bajo la tela suave
de aquel calzoncillo; Atton lo comprobó al palparlo con ganas-. Gracias, colega.
Buah, yo me voy a correr enseguida, tíos, que vengo muy caliente, pero mejor si
me ayudas, claro, oohhh... ¿Y tú qué, cacho mamón? ¿No tienes sitio en esa
boquita para otro nabo con ganas de descargar? Mira qué pollita más limpia que
te traigo...
Shadow se la sacó él mismo del boxer y se la ofreció a Danny,
que la agarró con una mano y le dio unas chupaditas en la punta sin soltar el
cipote babeado de Oliver. Fue alternando sus lamidas en ambos rabos, centrándose
algo más en el del recién llegado. Modosito y callado, con su teñida cabeza
despeinada ya por los agarrones que le habían dado durante la mamada, y con la
boca bien repleta del falo de sus compañeros, el defensa Mellows había perdido
toda la puta imagen de ejecutivo agresivo con la que había intentado
impresionarles al principio. Ahora parecía más bien un perrito sumiso y juguetón
que trataba de complacer a sus dos amos.
-No sabes por cuál decidirte, ¿verdad, rubito? ¿Qué coño te
has hecho en el pelo, tío? -Tom hablaba acelerado, saltando de un tema a otro;
cuando se percató de que Oliver no apartaba la mano de su culo y se lo sobaba
por encima del boxer, enseguida se olvidó del pelo de Danny-. Está guapo mi
trasero, ¿eh?
-Tienes un culazo de la ostia, colega -el tacto suave del
calzoncillo lo hacía aún más excitante; Atton introdujo sus dedos por el
elástico y gozó de tocar aquellas nalgas depiladas y apetitosas.
-Currado a base de steps, colega, aahhh... Buah, como me
metas el dedillo por ahí si que la hemos liado, chaval... Oohhh, le voy a pintar
a este toda la cara, tío... Joder, macho, qué caliente vengo...
-¿Te puedo comer un poco el culo? -preguntó Oliver con algo
de timidez; la suavidad de aquel boxer le estaba poniendo cardíaco.
-Tú mismo, pero te juro que me corro, ¿eh?
El centrocampista dejó su posición frente a la boca
hambrienta de Mellows y enseguida plantó las rodillas en el suelo, olisqueando
la zona trasera de aquella tela color azul cielo. "Bueno, mientras no te
cagues...", bromeó, deseoso de empezar a lamer aquella delicatessen tan bien
envuelta.
-No, joder, eso no... Pero tú, rubito, te vas a hartar de
leche, tío, que tengo los cojones reventando... -Tom sintió que se le erizaban
todos los pelos de su cuerpo (incluso los voluminosos rizos de la cabeza),
cuando notó la nariz de Oliver olisqueando su raja por encima del calzoncillo-.
Macho, Oli, me estás poniendo todo loco, oohhh... Pero tú tranqui, Danny, que
vas a tener polla para un buen rato... Oohhh, no os he dicho quiénes han
llegado, ¿verdad?
-Pues no -dijo el otro a su espalda.
-Los gemelos, colega... Estaban aparcando cuando he bajado,
oohhh...
-¿En serio? -el defensa Mellows abrió la boca por primera vez
en mucho rato para algo que no era zamparse un pedrusco de carne-. ¿Alan y Allen
están aquí?
-Sí, tío. Le he dicho al míster que les avise de dónde
estamos. Éstos fijo que se apuntan como locos a la fiesta...
Algunos minutos antes de que la inminente presencia de los
gemelos Derrick provocara una sonrisa en los tres participantes de aquella mini
orgía en el pasillo, dentro del vestuario, al otro lado de la puerta que Benji
había cerrado, Mark acababa de escuchar una propuesta que no podía rechazar. El
botecito de lubricante seguía en su mano, ya destapado, y Price había
retrocedido unos pasos hasta apoyar la espalda contra una pared.
-¿En serio que Oliver nunca...? -los ojos de Lenders
mostraban su estupor.
-Nunca -le interrumpió el joven portero, desprovisto ya de su
gorra y su camiseta verde con manchitas de semen depositadas por el míster un
rato antes-. Y no porque él no me lo haya pedido con insistencia, pero es que a
mí no me ha apetecido. Y ahora me alegro, la verdad.
-¿Y quieres que yo...? -esta vez dejó la frase en el aire a
propósito.
-Sí, tío, joder, no es tan complicado... Quiero que me untes
esa mierda, igual que se la has untado a él, y que me desvirgues el culo del
mejor modo que sepas. Sólo eso.
-Aunque me encanta la idea, Benji, sabes perfectamente que
Atton se va a mosquear -Mark parecía querer dejar claro que todas las
reticencias puestas eran por un único motivo; que le sobraban ganas de hacerlo,
pero, como capitán, debía mirar por el bien del equipo-. No sé si es bueno hacer
que se mosquee cuando no faltan ni dos semanas para empezar un Mundial tan
importante para todos nosotros...
Lo único que al guardameta se le ocurrió hacer para tratar de
convencerle fue bajarse por primera vez en toda la mañana sus pantaloncitos
negros de la equipación y también el slip gris que mostraba alguna que otra
marquita de precum en toda la zona delantera. Sin otra vestimenta que las medias
caídas y las botas de tacos que se clavaban en la hierba con facilidad, Benji
alzó los brazos hasta ponerlos en cruz y simplemente dijo, en un susurro
desvaído:
-Por lo que más quieras, Mark... ¡¡¡Fóllame!!! No me hagas
suplicártelo, joder...
Continuará...