Ese día había decidido que fuese diferente, ya lo había
pensado y estaba completamente animada, ese día lo haría. En el trabajo al
acercarse la hora de salida, empezaba un poco el nerviosismo, lo que subía mi
adrenalina, repasaba mi plan y todo estaba muy bien calculado, solo quedaban 30
min para salir. Repase todo y empecé a sacar todos mis documentos de
identificación personal, mi carnet de trabajo, mi teléfono celular y algún otro
documento que me pudiera causar problemas, los deje en mi cartera y esta a su
ves la deje en la oficina, me fui solo con mi cedula en un bolsillo de mi
pantalón, y dinero en el otro para casos de emergencia.
Llegue como autómata al sitio, al centro comercial, para mi
suerte casi chico con el local que buscaba, y sin mas preámbulo, me dirigí a
caja, había otra persona mas como indecisa, creo que se sorprendió al verme tan
decidida. Cuanto, le pregunte a la cajera, y pase mi billete de 5 mil, por ser
lunes la entrada me costaba solo 2 mil Bolívares, no lo podía creer.
Me guié por intuición, repasaba el decorado y de verlo y
sentir el ambiente ya mi estación empezaba a surtir efecto, mis disimulados
pezones me querían poner al descubierto, mi piel se erizaba, mis piernas
empezaban a dar síntomas de debilidad, y sentía el delicado roce de la tela de
mi Jean sobre mi entre pierna, sin nada de por medio, sin ropa interior, mis
manos se pusieron firme, temblorosas, no se, no recuerdo bien y mi frente
sudaba, seguramente por mi cabellera acorralada en aquella gorra que me había
puesto.
De verdad parecía un disfraz, me veía hasta ridícula, mal
vestida, pero de seguro nadie me reconocería, a menos que se acercaran
demasiado, esa era la idea, además en aquel momento quería luchar contra la
naturaleza y los regalos de ella, quería parecer fea, y así no llamar la
atención de los hombres de aquel lugar.
Desde que llegue a vivir en aquella ciudad, mi vida había
sido solitaria y vacía, hasta que leyendo el periódico me percate de la
existencia de aquel lugar, ya muchas veces me había excitado, al punto de llegar
a tocarme, de solo pensar en aquel lugar, en como seria, y ese día estaba allí.
Ya había dejado todo atrás, recordé claramente como el día
anterior, planeando todo, me dije a mi misma, que no podía ser cosa de hormonas,
que seguramente me animaba estando excitada y luego de relajada pensar que era
una locura, no quería que eso pasara, estaba sola en casa, mi mama aun en su
trabajo, me senté en el amplio sillón, que idiota, aun vestida, me puse de pie,
y me quite la blusa que cargaba puesta, quede con mi sujetador cubriéndome los
senos, los zapatos ya fuera dieron paso al pantalón que quite con energía, como
si me lo estuvieran ordenando y esperando para alguna revisión medica de
urgencia, con el pantalón se fue mi ropa interior.
Me senté en el relajante sofá, de piel de durazno color
verde, la piel de mis nalgas y espalda se relajaron a su contacto, y frente a la
tele abrí mis piernas, las tocaba y con cada una de mis manos reposada en una
pierna recorrí desde un poco mas arriba de la rodilla, juntándose ambas manos
sobre mi sexo y siguiendo el recorrido hasta llegar a mis pechos, desabroche mi
sostén, y ver mis pezones erguidos me hicieron respirar profundo, tenia que ir a
aquel sitio, quería masturbarme, necesitaba sentir placer y estaba loca de ganas
por sentirlo.
Baje hasta mis labios nuevamente, ya había humedad saliendo
de ellos y empecé a acariciar mi clítoris, suave al principio, luego con
presión, pero sin movimientos sobre el, solo apretando, con mi otra mano
apretaba alternadamente mis senos, me pellizcaba los pezones, y los agarraba
desde su base queriéndolos hacer estallar por la parte superior.
La mano en mi vagina seguía apretando mi clítoris, deslice
mis dedos hasta un poco mas abajo, y note como la humedad ya me inundaba, me
sentía estremecer de placer, no quería hacer el amor, quería ser brutalmente
cogida, nunca había tenido un pene dentro de mi vagina, su sabor su olor lo
quería esta vez, pero no en mis manos o en mi cara, los quería dentro de mi,
llenándome de semen, pero no lo tenia, que podía hacer, solo seguir
masturbándome, estaba que explotaba, quería gritar, ya uno de mis dedos estaba
entrando dentro de mi, no era la primera vez, y ese dedo no quedo solo por mucho
tiempo, ya el segundo jugaba con el dentro de mi vagina.
Sabia y era lo que quería, que mi primera vez no fuera nada
traumático quería sentir mas placer y menos dolor, pro eso jugaba con mi vagina,
ese día quería dilatarla un poco mas, ya mis pezones estaban a punto de
estallas, mis dos senos color morenos claros, estaban enrojecidos, y mi vagina
empezaba a contraerse involuntariamente.
Dentro de mi vagina mis dedos tocaban las paredes,
presionaban y jugaban, alcanzando yo infinidad de sentimientos, si, quería mas,
quería pipe, pero mis dedos me ayudaban, un orgasmo divino, apasionado salio
suavemente de mi, leves quejido lo acompañaron, quería gritar, pero de mi solo
salieron leves suspiros, sentía como mi cuerpo desde mi interior sobresalía de
mi, saque los dedos de mi interior para presionar y acariciar mi clítoris, y a
cada toque una corriente recorría mi cuerpo desde la punta de mis tetas, hasta
mi entre pierna, pasando por mi ano que se contraía de placer, quería mas…
mañana seria un gran día, así que necesitaba estar muy bien preparada.
Era lo que quería, sentada en el sofá, aun con espasmos
orgásmicos con una de mis manos en mis senos y la otra torturando mi vagina,
sabia que tenia que querer mas, si quería llevar adelante el juego, estaba
decidida, necesitaba mas sexo en mi aun cuando mis sentidos dijeran lo
contrario, necesitaba dilatar aun mas mi vagina, creo que me seria muy
conveniente para visitar aquel sitio, seria mejor para mi…