Aún no se como he llegado a esta situación, me encuentro
atado y amordazado en una silla mientras más de diez hombres abusan de mi mujer
ante mis estupefactos ojos, pero, para mi sorpresa, mi pene no deja de estar
erecto ni una décima de segundo ante esta situación.
Como ya he dicho, sigo sin explicarme el porqué de todo esto,
hace no demasiado tiempo todo era distinto, esta es mi historia, la historia más
sórdida que jamás nadie escuchó.
Mi nombre es Jaime, soy un tipo como otro cualquiera, podemos
habernos cruzado alguna vez por la calle y nunca has reparado en mí. Tengo
veintisiete años y vivo en España, pero mi historia comienza hace dos años,
cuando tenía veinticinco.
En aquel entonces yo tenía pareja, una chica muy formal
llamada Amalia, ella era una mujer por la que cualquier hombre mataría, pero
para mí era distinto. Cierto que ella era guapa, inteligente, y con un cuerpo de
vicio, pero también era tímida y sexualmente muy mediocre, poco más de dos
posturas y con miles de tabúes y prejuicios.
Capítulo 1- Como un loco enamorado.
Fue entonces cuando conocí a Laura. Ella era una mujer algo
mayor que yo, entonces tenía treinta años, y vivía en México. De ella sabía como
era físicamente, también que tenía un hijo, Raúl, de trece años, ya que quedó
embarazada cuando ella tenía dieciséis.
Nos habíamos conocido por Internet, chateando por alguna
página subida de tono, y por casualidades de la vida aquel mismo año viaje con
unos compañeros de clase a México como viaje de fin de curso.
Todo se desencadeno muy rápido, el mismo día de mi llegada
nos vimos por primera vez en persona, y esa misma noche tuvimos una maravillosa
y romántica cena a la luz de la luna, bebiendo tequila y mientras nos mirábamos
a los ojos. Hubiera deseado que jamás se acabase esa noche, pero lo hizo de la
mejor manera posible, en mi habitación de hotel, jugando bajo las sabanas de mi
cama mientras mi cabeza se olvidaba por completo de Amalia.
Fueron días felices y llenos de pasión aquellos que pasé en
México junto a Laura, pero como todo cuento de hadas tuvo que acabar. Regrese a
España sin olvidar ni un solo detalle de mi viaje, aunque seguía con Amalia la
relación era más desesperanzadora que nunca. Por las noches pasaba horas
hablando con Laura por Internet añorando sus besos y caricias, su sensualidad y
sexualidad.
Sin poder aguantar más esa situación decidí dejar a Amalia y
ir en busca de Laura, quería estar con ella, solo vivía para ella, así que volví
a México, esta vez iba solo y sin pretensiones de volver.
Mi regreso fue bien recibido por Laura, nos reencontramos con
un largo beso mientras nos abrazábamos sin querer volver a separarnos. Me llevó
a su casa y allí pasamos juntos los siguientes días sin salir ni un momento de
su habitación. Estando allí me sentía feliz y raro a la vez, a pesar de estar
mejor que nunca antes, algo me tenía incómodo, Laura se sentía inquieta, nunca
quería salir ni presentarme a nadie allí, por otra parte su hijo era muy
receloso conmigo, no quería que su madre estuviera con ningún hombre al parecer.
Con todo esto no me extrañó que en menos de quince días Laura
me pidiera que nos fuéramos juntos a España, me dijo que allí todo era demasiado
complicado, quería una vida nueva a mi lado y para eso necesitaba un sitio nuevo
donde empezarla, y así lo hicimos.
A nuestro regreso buscamos un piso adecuado para nuestra
nueva situación, encontramos uno muy ajustado a nuestras necesidades, tenía tres
habitaciones, una la usamos para nosotros, otra para su hijo, y la tercera para
un pequeño despacho donde poder encargarnos de nuestras cosas.
Ambos no tardamos en encontrar trabajo, Laura tenía un gran
currículum y yo unas recomendaciones impresionantes de mis profesores. Ganábamos
unos buenos sueldos y la vida nos sonreía. Fue el momento perfectos para dar un
paso más, no llevábamos ni dos meses juntos cuando nos casamos, era un modo de
arreglar papeles además de marcar nuestra relación como algo más serio.
Capítulo 2- Un sórdido descubrimiento.
Laura y yo llevábamos seis meses de matrimonio, nuestra vida
ya era más estable, teníamos la normalidad y rutina que puede tener cualquier
pareja, pero sin haber perdido ni una pizca de nuestra pasión.
Ambos trabajábamos solo por la mañana, teníamos todas las
tardes libres para nosotros, pero a veces yo tenía que asistir a reuniones por
las tardes o hacer algún viaje, esto motivo lo que pasó.
Un fin de semana tenía una reunión en otra ciudad, con lo
cual me iría el viernes y no volvería hasta el domingo por la noche, Laura se
quedaba para no dejar solo a Raúl.
Pero ese fin de semana no fue como estaba previsto, llegamos
el viernes al hotel donde nos hospedábamos, como siempre que salía llamé a Laura
para decirle que había llegado bien, después me acosté pronto para estar
despejado en la reunión del sábado.
A la mañana siguiente nos informaron de que el empresario con
quien teníamos que reunirnos había tenido problemas con el desplazamiento y no
llegaría, así que cada uno volvió a su casa. Decidí no avisar a Laura para darle
una sorpresa sin sospechar que el sorprendido sería yo.
Al llegar a casa entré sigilosamente, quería que no se diera
cuenta de que estaba allí hasta que no estuviera a su lado. Cerré la puerta con
mucho cuidado y fui andando de puntillas por las habitaciones de la casa para
ver donde estaba, pasé por el salón y el despacho sin éxito, entonces capté un
sonido que venía del fondo del pasillo, en nuestra habitación, me acerqué
lentamente y noté como el sonido se iba convirtiendo en pequeños gemidos
claramente procedentes de la boca de Laura.
Quedé desconcertado, en un principio quise pensar que se
estaba masturbando, pero el ruido que hacía la cama no dejaba duda de que ella
no estaba sola. no podía creerlo, llevábamos juntos poco más de medio año y ya
me estaba engañando con otro, ¡y en nuestra propia cama!
Al acercarme más a la puerta pude comprobar que estaba entre
abierta, me aproxime a ella para poder ver con quien estaba, sabía que sería
doloroso para mi ver aquello, pero no podía evitar el querer verlo. Al mirar vi
a Laura de espaldas, su cuerpo se movía sensualmente sobre el de otra persona,
quise entrar en ese momento y gritar, pero algo me retuvo, no podía dejar de
mirar.
Laura se contorneaba de una manera espectacular, había
sentido esa forma de moverse cuando estaba sobre mí, pero nunca la había podido
ver desde esa perspectiva. Note que mi polla empezaba a crecer en mis
pantalones, no me paré a pensar en por qué pasaba esto, pero sin darme cuenta
pasé mi mano por encima de mi ropa para apretar mi miembro fuerte. Fue entonces
cuando sucedió lo inaudito, Laura se echó hacia un lado permitiéndome ver con
toda claridad a su acompañante, ¡Era Raúl! ¡Su propio hijo!
Me quedé clavado, sin poder moverme, no sabía lo que estaba
pasando, tuve que irme de allí, salí de casa sin que pudiera oírme, vagué
durante un par de horas sin la ciudad sin dejar de dar vueltas a la cabeza hasta
que me decidí, tenía que volver para hablar con Laura. Esta vez fui precavido,
no quería pillarla en esa situación, así que llame para avisarla que llegaría en
un rato.
Al llegar al piso todo estaba como siempre, nadie diría lo
que había pasado allí unas horas antes, salude a Laura y a Lucas con total
normalidad, y así transcurrió el día hasta que llegó la hora de acostarnos.
Estando en la cama junto a Laura, cuando todo el piso estaba
en silencio, ella se echó sobre mí, empezó a besarme con su boca carnosa
haciendo que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran, en ese momento vino a mi
mente la imagen de ella cabalgando sobre su hijo y la detuve.
-Laura, tenemos que hablar- ella me miró extrañada, nunca la
había parado de esa manera, y menos con una frase tan significativa.-¿Qué
sucede?- dijo ella. Yo con toda sinceridad le respondí sin pensar porque si no
nunca me atrevería a decirlo- Laura, hoy no he llegado a casa a la hora que tu
crees, vine esta mañana y entré sin hacer ruido para darte una sorpresa, pero
cuando llegué a la puerta de nuestra habitación vi algo que nunca habría
imaginado, os vi a ti y a Raúl, vi como follabas con tu hijo. Laura se quedó
blanca y sin poder articular ni una sola palabra, me miraba con sus ojos
abiertos de par en par sintiendo que todo se había acabado.
Entonces miré a Laura a los ojos y comprendí seguía
queriéndola a pesar de lo que la había visto hacer, entonces quería comprender
el porque de su relación con su hijo y le di la oportunidad de explicarse. Al
principio no sabía que decirme, divagaba sin encauzar el tema así que cogí su
cabeza y la obligué a mirarme- Laura, cuéntamelo todo, no tengas miedo, solo
dime la verdad- ella suspiró, se tomó unos segundos y comenzó a contarme todo-
Mi hijo y yo llevamos solos hace mucho tiempo, para mí siempre ha sido el hombre
más importante de mi vida, le he dado más responsabilidades de las normales para
un niño de su edad, pero él siempre ha sabido llevarlas.
Hace poco más de un año Raúl empezó a cambiar, ya me
entiendes, a ser algo más hombre, y yo empecé a verlo de otra forma. Un día
estaba dándose un bañándose y entre con el al cuarto de baño, estaba desnudo
bajo una fina capa de espuma en la superficie del agua, estuvimos hablando un
rato mientras yo le frotaba la espalda y echaba agua sobre su cabeza, podía ver
su pene entre los huecos que dejaba la espuma. Entre mis caricias y arrumacos
Raúl debió sentirse algo excitado, porque su miembro empezó a crecer, cuando me
di cuenta que la punta de su polla asomaba sobre el agua tuve el impulso de
tocarla, pero me pude contener.- Mientras Laura me contaba esto, no pude evitar
excitarme al igual que su hijo aquel día, como la de él, mi polla también
comenzó a crecer, pero, en vez de asomar por encima del agua, fue a dar con el
muslo de Laura, y lo recorrió hacia arriba con el impulso de la sangre caliente
que lo llenaba. Laura lo notó rápidamente y su tono cambió, fue dejando de ser
un tono suave y cohibido para convertirse paulatinamente en un tono lascivo
morboso al ritmo que mi calentura subía. Laura proseguía su historia mucho más
animada- Entonces Raúl me dijo que si no me apetecía entrar con el a la bañera,
aprovechó para incorporarse y esconder su pene erecto bajo el agua, yo le dije
que sí.
Me desnudé lentamente, no se s consciente o
inconscientemente, pero quería ponerlo cachondo. Lucas me miraba pasmado, vi
como su mano aguantaba su pollita bajo el agua, y eso si que me excitó a mí.
Entré en la bañera dejando a Raúl ver toda mi desnudez, a
pesar del calor del agua mis pezones estaban erizados, Lucas nunca los había
visto así y me preguntó que les pasaba, le dije que lo mismo que a su churrita,
que a veces se ponían duros por algo que pasaba a nuestro al rededor, él me
preguntó que era eso que había pasado, yo le dije que fue por ver su pene
erecto, y que su pene estaba así por mis caricias y verme a mi desnuda. Raúl se
avergonzó, pero le dije que no pasaba nada, que era algo natural, y que me
dejara ver su pollita para ver como estaba, él se incorporó ante mí su verga
quedó un poco por encima de mi cabeza, y sin pensarlo me arrodillé y empecé a
lamerla.- Diciendo estas palabras, Laura tomó mi polla entre sus manos y comenzó
a acariciarla suavemente, mientras seguía relatando- Raúl se sorprendió, pero no
se quejó y dejo que su mamita le hiciera lo que quisiera, el pobre no tardo nada
en echarme su liquidito en la boca, ni tan siquiera era un semen formado, era
casi transparente y de sabor más suave que el de un hombre.
Lo saqué del baño y lo llevé a mi habitación, allí le enseñé
como comerle el coño a su mami, y lo aprendió muy bien. Cuando vi que su pito se
había recuperado y volvía a crecer lo tumbé en la cama y empecé a cabalgarlo tal
y como tu viste hoy, sentir parte de mi hijo dentro de mi de nuevo, tras doce
años... La misma idea podía provocarme un orgasmo y vaya si lo hizo. A ti
también te pone cachondo ¿verdad?- Me dejó atónito con esa pregunta, no la
esperaba, no pude decir nada antes de que insistiera.- Sé que te pone cachondo,
mira como tienes la polla mientras te cuento todo, ¿Es por qué te ha dado morbo
verme follar con mi hijo o por qué a ti también te gustaría follarte a tu
madre?- Mi razón se había perdido, dejé que Laura siguiera masturbandome, en ese
momento cualquier cosa de las que me dijera podría darme morbo.- Piénsalo,
piensa en mí sobre Raúl, esta misma mañana, en esta misma cama, imagínatelo, ¿te
gusta verdad? ¿te gusta?.- Sin poder aguantar más exploté en sus manos mientras
con un gran alarido grité- ¡Síííííí!
Después de eso Laura me miró, sonrió y me besó. Luego se dio
media vuelta y pegó su espalda a mi pecho, tomó mis brazos y se arropó en ellos,
así, sin decir nada más, nos dormimos abrazados.
Capítulo 3- Destapando la Caja.
A la mañana siguiente, al despertarme Laura ya se había
levantado, fui a la cocina y allí estaba ella, con un pequeño y semitransparente
picardías, preparando el desayuno. Me acerqué por atrás y la besé en el cuello,
ella sonrió y me devolvió un beso en los labios.
Poco después se levantó Raúl y vino a la cocina a desayunar
con nosotros, no podía evitar rememorar el momento en que los vi él día
anterior. Lucas no dejaba de mirar a Laura, lo hacía cada día pero realmente no
me había fijado hasta entonces.
Lucas la miraba lascivamente, no como a una madre, sino como
a un objeto sexual. su mirada traspasaba el picardías para fijarse en los
detalles de su piel, comprendí entonces que no podía hacer como si nada hubiera
pasado, a pesar de que la noche anterior me hubiera llegado a calentar con la
historia que Laura me contó, no podía asimilarlo y seguir sin más.
Durante el resto del desayuno no deje de observar a Raúl
mientras este no quitaba el ojo de su madre, ahora más que nunca comprendía el
porque de mirada desafiante hacia mí. Cuando terminamos agarré a Laura y la
llevé a la habitación, una vez allí quise ser claro con ella, pero esta vez
estando vestidos y sin actitud sexual.- Laura, mira, te quiero mucho, lo sabes,
pero todo lo que me contaste ayer sobre tu hijo y tú... Quiero intentar hacer
como si nunca hubiera pasado, pero es que no es algo lejano, ayer mismo os vi
haciéndolo, me has engañado con tu propio hijo y no creo ser capaz de aceptarlo.
Haré todo lo que pueda por seguir adelante, pero debes prometerme que no volverá
a pasar.- Laura me miró tristemente, parecía que ella ya había dado por zanjado
el tema y no esperaba estas palabras por mi parte, pero para mi sorpresa la cosa
no fue como yo esperaba- Eres tu el que debe aceptarlo y no yo la que deba
dejarlo Jaime.- Con estas palabras me dejo petrificado una vez más, no supe que
contestar, pero ella si tenía mucho más que decir.- Esto pasaba antes de que tu
llegaras a mi vida, y Raúl es lo más importante para mí junto contigo. No quiero
que pienses en esto como unos cuernos y ya, no es así, es muy diferente, el no
es una amenaza para nuestra relación, es solo una muestra de cariño entre una
madre y un hijo que se quieren mucho, expresamos ese cariño con sexo, solo eso,
no debes darle más vueltas.- Laura tiene la habilidad de dar la vuelta a
cualquier situación y por un momento lo estaba consiguiendo, pero no quería que
se saliera con la suya, en esto no,-Laura no puedes pedirme que acepte eso sin
más, no lo haré, tienes que dejarlo o no podremos seguir juntos.- le dije
tajantemente, pero ella tampoco quiso darse por vencida y se defendió lo mejor
que pudo.- No quiero perderte Jaime, pero tienes que quererme tal y como soy, y
esto es parte de mi vida, además no puedes decir que estés totalmente en contra,
realmente te dio morbo verme con él, lo sé, sino anoche no hubiera pasado lo que
pasó, cuando estabas cachondo y apunto de correrte lo admitiste, admitiste que
te daba morbo, o si no dime, ¿Cuánto tiempo nos miraste antes de irte?- Como
siempre me volvió a dejar sin palabras, era cierto que tal vez observara más de
lo que yo mismo pensaba y hasta que me di cuenta de que era Lucas con el que
estaba había llegado a tener una erección, no quería admitirlo pero ella lo
podía ver en mis ojos.-No rechaces algo sin haberlo experimentado antes- dijo, y
se fue de la habitación.
Me quedé pensativo sentado sobre la cama, tenía muchas
vueltas que dar a la cabeza, pero, cuando aún no había siquiera planteado el
dilema apareció Laura por la puerta con Raúl de su mano.
Me dijo que me sentará en un sillón que tenemos en la
habitación, yo ni pregunté para que, solo lo hice. Laura empezó a desnudar a
Raúl ante mi, una vez lo hizo comenzó a desnudarse ella mientras que su hijo
acariciaba su cuerpo. No quería mirar, pero a la vez me era imposible apartar la
vista de ellos.
Raúl empezó a besar el cuello de Laura, y a ella se le
erizaron los pezones mientras el miembro de él crecía entre las piernas de su
madre. Ella le indicó que se sentara en la cama, entonces empezó a chupar
suavemente su polla, era extraño ver aquello, era sexo en toda regla, pero el
trato que le hacía, la delicadeza y el mimo con que le comía la polla solo podía
ser la delicadeza y el mimo con la que una madre trataba a su hijo.
Mi verga crecía en mis pantalones con la escena que estaba
presenciando, ver a Laura en esa situación, y me refiero a con otro hombre que
resultaba ser su hijo para mayor rareza si cabe, ver aquello no me resultó
ofensivo y punto, no, me resultó morboso a la vez que denigrante para mi
persona, lo cual solo hizo que el morbo fuera aún mayor. En esa situación solo
tenía dos opciones, marcharme de esa habitación y del lado de Laura para siempre
o atreverme a dar un paso más allá en mi vida sexual, un paso hacia la
perversión, y, como no podía ser de otra forma, lo di. Saqué mi polla de la
prisión de mis pantalones y comencé a masturbarme viendo como mi mujer se
follaba a su hijo, a pesar de ser aficionado al porno nunca había visto algo tan
fuerte como lo que estaba viviendo, ahora veía a Laura como una guarra y a su
hijo como un salido, y a mí como el mayor pervertido del mundo puesto que lo
peor de todo es que no me escandalizaba ni verlos a ellos ni a mí de esa forma,
todo lo contrario, me encantaba y no lo veía sucio, era precioso.
Me desnudé puesto que el calor de mi cuerpo no me permitía
seguir vestido, Laura me miró y me indicó que me uniera, entonces se colocó
sobre su hijo y se metió su rabo por el coño y me ofreció su culo a mí. Era una
escena de lo más familiar su hijo y su marido nos la follabamos juntos sobre
nuestra cama, ella estaba como loca, había conseguido lo que quería y lo
agradecía con fuertes gemidos. Laura debió tener varios orgasmos en pocos
minutos porque ni Raúl ni yo pudimos aguantar mucho antes de corrernos, había
demasiado morbo en la situación como para resistir la leche en nuestras pelotas
así que le dije a Laura que me corría y Raúl también lo gritó, Laura se sentó en
la cama y nos pidió que ambos lo echáramos en su boca.-Quiero sentir vuestros
dos sabores como uno sólo dentro de mí.- Y así lo hicimos, le llenamos la boca
hasta rebosar y ella tragó todo lo que pudo con la cara de zorra más guarra que
he visto en mi vida.
Justo al terminar de correrme y con la bajada de calentón, la
miré y vi la imagen de una puta sin moral, el semen de ambos aún chorreaba por
su cara y de su boca salió un te quiero para mí mientras abrazaba a su hijo,
pero, a pesar de todas las cosas negativas que sentía, había algo más dentro de
mi que me decía que me rindiera, y así lo hice. Me eché en la cama junto a Laura
y Raúl, ella me abrazó fuerte y con sentimiento, mientras una sonrisa de
satisfacción a la vez que pícara se dibujo en su rostro, sin saberlo al aceptar
su conducta había abierto la Caja de Pandora.
Capítulo 4- Un giro en mi vida.
Desde que descubrí lo que hacía Laura con su hijo, y con mi
posterior aceptación de ello, mi vida cambió radicalmente. Laura retomó la
relación con Raúl tal y como era antes de que yo entrara en escena, casi cada
día practicaban sexo, y casi siempre era Laura la que llevaba la iniciativa,
como si estar solo conmigo no le bastara, ya que al menos una vez al día
manteníamos relaciones. Al principio lo hacían cuando yo no estaba en casa, pero
poco a poco eso paso a dar igual, incluso muchos días Laura llamaba a Lucas para
que se uniera a nosotros dos.
Mi vida había dejado de ser normal, sea lo que sea eso seguro
que mi vida no lo era, Laura empezaba a ser cada día más sexual, y precisamente
no me parecía un cambio, más bien me daba la sensación de que siempre había sido
así. Esto me llevó a pensar muchas cosas, estando en México evitó salir a la
calle juntos, además se quiso venir a España de manera repentina y sin
despedirse de nadie, algo dentro de mí me decía que tras todo eso había una
historia muy compleja y querer desvelarla fue el segundo paso hacia mi locura.
Capitulo 5- Los secretos de Laura.
Empecé a investigar sobre Laura sin decirle nada, usaba el
ordenador del trabajo para hacerlo sin que ella pudiera sospechar, no me costó
mucho descubrir cosas sobre su pasado, solo tuve que introducir en google su
nombre completo y allí estaban, cientos de enlaces con referencias a esa
entrada, primero pensé en una simple coincidencia, y así era en muchos casos,
pero casualmente había enlaces a webs de contenido erótico y justo en ellas vi
un cuerpo que me resultaba familiar. No podía estar seguro al cien por cien ya
que el rostro de esa mujer estaba tapado en todas las fotos, pero no me cabía
duda de que era ella.
En un principio vi muchas fotos en las que salía desnuda en
diversas posiciones, probablemente ella misma habría hecho esas fotos, pero no
tardó mucho en aparecer otro tipo de fotos en la pantalla de mi ordenador, en
estas aparecía con otros tíos, ver a mi mujer con otros tíos me resultó grotesco
en un principio, pero, al igual que cuando la vi con Raúl, no deje de mirar esas
fotos.
Quedé absorto en esas imágenes lascivas, pensaba en como
Laura sin ningún pudor había puesto esas fotos en Internet bajo su nombre real,
tapaba su cara sí, pero quería marcar su autoría con su propia firma. Estaba tan
perdido en mis pensamientos y en las fotos que no noté que uno de mis
compañeros, Luis, se había posicionado tras de mi para observar también las
fotos.
Cuando note su presencia y miré atrás lo primero que vi fue
el paquete de Luis a punto de estallar, dada mi posición, sentado en la silla, y
la suya, de pie a mi espalda, mi cara quedaba justo a la altura de su polla.
Miré a Luis a la cara y vi como no quitaba sus ojos de la pantalla de mi
ordenador, babeaba por la mujer que estaba viendo, pero por supuesto no
sospechaba lo más mínimo que no se trataba de una mujer cualquiera, era la mía.
Luis cuando notó que le miraba me indicó que siguiera pasando las fotos, yo le
hice caso, ya que normalmente habría hecho eso mismo. Los comentarios obscenos
no tardaron en llegar, que si mira que culo, que si como la chupa, y cien más
del mismo estilo, como en todo lo que me ha pasado con Laura, al principio me
ofendió, pero pronto empezó a gustarme aquello de que se pusiera cachondo
viéndola, no se si por sentirme orgulloso de ella o simplemente por el morbo de
la situación, pero el caso es que me puse más cachondo viendo a un compañero
empalmado mientras miraba a mi mujer.
Capitulo 6- El juego del morbo.
La noche de ese mismo día de las fotos estaba con Laura en la
cama, acabábamos de follar sin Raúl, lo cual era hasta raro en esos momentos.
Estando en esa situación tan relajada y con la cabeza fría decidí confesar mi
investigación sobre ella, quise decir las cosas sin tapujos con la esperanza de
que no se enfadara por indagar sobre ella. Comencé
suavemente.- Laura, quiero comentarte una cosilla
que hago desde hace un tiempo, no es nada grave, pero puede molestarte- ella me
interrumpió para decir que nada de lo que hiciera podría molestarla, yo sonreí
levemente y continué.- Verás… resulta que desde que todo el tema de Raúl empezó
le doy muchas vueltas a la cabeza, y bueno, hace algún tiempo me dio por pensar
que tal vez hubiera más cosas que no sabía sobre ti y entonces pensé en cuando
estábamos en México, en como te quisiste marchar de allí, bueno, el caso es que
decidí investigar sobre ti a tus espaldas.- Laura frunció el ceño con cara de
preocupación, solo salió de sus labios un "ajam" a modo de indicación para que
prosiguiera.- He estado buscando y he encontrado unas fotos tuyas, primero vi
unas en las que salías posando, pero luego llegaron muchas en las que sales con
hombres, en algunas con varios a la vez…- Laura interrumpió con los ojos húmedos
y con voz entrecortada,- Vas a dejarme ¿Verdad? Sabía que te enterarías de cómo
soy, no podía ocultarte todo.- Yo retome las riendas de la conversación mientras
la abrazaba y ella bajaba la cabeza,- No, ¿Por qué piensas eso? No voy a
dejarte, Laura ese es tu pasado, y no me importa, me importa el ahora. Al
principio cuando las vi me puse mal, pero se me pasó rápido, no me molestó.-
Laura dejó de sollozar y volvió a mirarme a la cara, sequé sus ojos mientras,
para intentar animarla, dije una frase que jamás debió salir de mis labios,-
Tranquila, además por un momento llegó a darme morbo verte en esas fotos.- Dicha
esta frase la cara de Laura volvió a su expresión perversa habitual, pronto dejo
la tristeza y puso una mirada pícara, la misma que aquel día contándome la
primera vez con su hijo,-¿Y verme con otros hombres también o solo las que salía
sola?- me preguntó, y tonto de mí le respondí- Sobre todo esas cariño.
En aquel momento Laura empezó a moverse de forma sugerente y
tomar un tonote voz muy sensual,-¿Y algo te dio especialmente morbo?- preguntó,
y como soy débil cuando se trata de Laura y el sexo volví a pecar con mis
palabras,- Bueno, lo que más morbo me dio no fue lo que vi en las fotos, sino lo
que pasaba mientras las veía- Laura se mostró muy interesada en aquella
frase,-¿Y que era eso tan excitante que pasaba?-dijo, y yo respondí entrando
totalmente en el juego, incluso podría decir que yo fui el creador de ese juego
aquel día,- Pues… Resulta que encontré esas fotos estando en el ordenador de la
oficina, y sin darme cuenta se colocó Luis detrás de mí, cuando note su
presencia lo primero que vi fue su paquete a punto de estallar en los
pantalones, miraba tus fotos babeando, salido como un perro, diciendo guarradas
a cerca de ti, estaba a mil, y bueno, hizo que yo también me pusiera así. No he
dejado de pensar en todo el día que al llegar a casa seguro que se ha masturbado
pensando en las fotos, y me da un morbo impresionante. Laura sonrió y empezó a
masturbarme, mientras me susurraba al odio que imaginara ese momento, que
pensara en Luis masturbándose mirando sus fotos, fue subiendo el tono de sus
comentarios, pronto me dijo que imaginara que él la miraba y la deseaba, me
contaba con detalle la escena que quería que montase en mi mente, tal y como
ella me decía yo veía a Luis mirándola a los pies de la cama mientras ella se
masturbaba, el sacaba su verga y empezaba a tocarse admirando a Laura, yo me
estaba poniendo a cien y Laura lo sabía, así que fue más descriptiva y
obscena,-Imagínalo mirándome, deseando meterme su polla, sin importarle que sea
tu mujer, en lo único que piensa es en mi coño, lo desea tanto que se corre y su
leche caliente llega hasta mi cuerpo, imagina su leche resbalando por mi piel…-
A pesar de lo fuerte de sus frases, imaginar esa escena me iba a reventar la
polla de placer, y lo hizo, Laura quedo bañada de mi semen, y al verla con
salpicaduras en la cara no pude evitar desear que se tratara de la corrida de
Luis en lugar de la mía.
No comentamos nada más de su pasado pero no se olvidó lo que
comentamos esa noche.
Capitulo 7- Cena de Empresa.
Pasaron un par de meses más, todo continuaba igual entre
Laura, Raúl y yo, pero con la diferencia de que ahora cuando Raúl no nos
acompañaba, nos acompañaba algún otro tío pero en la imaginación, fantasear con
otros tíos follándose a Laura hacía que me estremeciera de placer, pero a ella
la volvía totalmente loca, no por el hecho de imaginarse con otro, sino porque
yo la observara.
Por esas fechas se organizó una cena en mi empresa, Raúl
estaba entonces en México con la familia de Laura, así que estábamos totalmente
solos en casa.
La cena, como en todas las cenas de empresa, estuvo llena de
alcohol a raudales, pronto todos nos subimos de tono y empezamos con bromas y
cachondeo. Sobre las tres o cuatro de la mañana, quien sabe que hora sería, la
gente empezó a desperdigarse en pequeños grupos, algunos volvían a casa, otros
para algún bar, y estoy seguro que más de uno acabo yéndose de putas. El caso es
que quedamos Luis, Laura y yo intentando decidir a donde ir, la mujer de Luis no
había podido venir así que él quería aprovechar su soltería por un día y
disfrutar la noche al máximo, Laura propuso salir de copas y encontrarnos con
los demás en algún bar, pero antes quería pasar por casa a cambiarse de ropa, le
dijo a Luis que nos acompañara y así no nos perdíamos la pista, él estuvo de
acuerdo con la idea y los tres nos dirigimos a nuestro piso.
Una vez en el piso serví una copa a Luis mientras Laura fue a
cambiarse, ambos estábamos hablando cuando desde arriba nos habló Laura diciendo
que porque no le enseñaba las fotos de "la tía esa en Internet", yo me reí
tomándolo a broma pero Luis rápidamente se unió a la propuesta de Laura y no
paró de insistir en que se las mostrara, así que tuve que acceder. Fuimos al
ordenador y empecé a mostrarle fotos de Laura en las que no se le veía la cara,
ella me había enseñado nuevos enlaces que yo desconocía, así que esas fotos Luis
no las había visto aún.
Laura volvió al fin con una ropa demasiado provocativa para
cualquier ocasión, llevaba una camiseta blanca, casi transparente, a través de
la que se intuían perfectamente sus pezones, ya que era obvio que no llevaba
sujetador, lo acompañaba con una falda negra que más bien parecía un cinturón
ancho, de la falda salían unas medias del color de su piel que llegaban hasta
unas botas altas de tacón de aguja, negras como la falda. Desde la posición que
estaba Luis no pudo verlo, pero yo si que observé claramente que no llevaba
tanga, tal como me di cuenta de esto me temí lo peor.
Quise ponernos en marcha lo antes posible pero Laura se me
adelanto diciendo que quería tomar una copa en casa antes de salir, así que se
sirvió y vino con nosotros al ordenador. Luis estaba sentado y yo de pié a su
lado, ella se colocó entre los dos para ver bien las fotos.- Anda, no me refería
a esas fotos Jaime, quería decir estas…- Laura se inclino sobre el ordenador
poniendo sus pechos junto a la cara de Luis, desde donde estaba y con el tamaño
del escote de Laura pudo ver totalmente sus tetas aún sin intentarlo. Laura
tecleó una dirección en la barra de búsqueda que yo no conocía, mi sorpresa fue
que cuando se cargo la web apareció una foto de ella en la que no se le veía la
cara pero que iba exactamente con la misma ropa que se había puesto, Luis no se
dio cuenta, pero podía hacerlo en cualquier momento. Laura le hacía preguntas
acerca de lo que pensaba de esa tía mientras iba pasando fotos, cada vez más
explicitas, Luis se deshacía en halagos a las maravillosas curvas de esa diosa.
La situación era muy excitante, podía notar que era ella en un instante, pero no
lo hacía, simplemente seguía mirando mientras Laura pasaba las fotos, solo
apartaba la vista para mirarle el escote de vez en cuando.
Las fotos ya se habían convertido en pornografía, Laura salía
ya solo con las medias y los tacones masturbándose con un consolador de tamaño
considerable, Luis estaba augustísimo mirando sus fotos, hasta que sin previo
aviso apareció en la pantalla una foto en la que se veía perfectamente la cara
de Laura. Luis quedó petrificado, y yo helado del susto, Laura sin embargo tenía
una amplia sonrisa en su rostro y no se cortó en seguir preguntando a Luis que
le parecía la chica de la foto, él al principio se quedó mudo, pero pronto
siguió con los mismos comentarios como si no pasara nada.
Yo estaba atónito, pensaba en lo que esto podría suponer y en
que estaría pensando Luis, pero a la vez me daba un morbo que no podía aguantar.
Luis guardaba el tipo, sin querer pensar nada del porqué
Laura le mostraba esas fotos, pero ella quiso ir más lejos diciéndole- ¿Cuáles
te gustan más, estas o en las que salía follando con tíos que viste en la
oficina con Jaime?- Luis balbuceo algo como- ¿Eras tú?-, pero Laura no le dio
tiempo a terminar la frase ya que en la pantalla empezaron a aparecer fotos
suyas con un tío, a ambos se les veía la cara dejando claro que la chica era
ella y que el chico no era yo.-Te gusta ¿Verdad?- dijo Laura mientras llevaba su
mano al paquete de Luis, el dijo un sí con el poco aire que le salió, entonces
Laura se agachó y le saco el pene de los pantalones, lo acarició un poco con su
mano mientras lo miraba a los ojos, él me miró a mi con cierto temor, pero yo le
hice un gesto de aceptación para que disfrutara del momento tanto como Laura, y
tanto como yo creía que podía disfrutarlo.
Laura empezó a comerle la polla allí mismo, delante mía y sin
ningún pudor. Ya la había visto comer la polla a su hijo, pero esto era
distinto, en cierto modo lo otro nunca me parecieron cuernos, pero esto lo eran
claramente, ya que ella ni siquiera me había preguntado si estaba de acuerdo.
Empecé a tocarla pero ella me paró y dijo- Espera, vamos
arriba, quiero follar con Luis en nuestra cama-, su descaro al decirlo hizo que
un escalofrío recorriera mi espalda dejándome con los bellos de punta. Laura
tomo a Luis de la mano y lo dirigió hacia nuestro cuarto, yo los seguí, era como
si no estuviera allí.
Al llegar Laura desnudo a Luis ansiosa, este no opuso
resistencia alguna, después se desnudó para él sensualmente, pero sin quitarse
ni las medias ni los tacones, como en las fotos. Yo traté de unirme pero Laura
me aparto y me dijo,- Siéntate y mira, quiero que me veas hacer esto en vivo-,
yo me senté en el sillón de la habitación, como unos meses atrás, para ver la
escena.
Mirar a Laura poniéndome los cuernos se me hizo algo
maravilloso, el morbo del momento era indescriptible. Laura le comió la polla
durante largo rato y cuando la tenía bien dura se subió sobre ella, movía sus
caderas y gemía mientras lo miraba a los ojos, de vez en cuando me miraba y
sonreía perversamente, luego se echaba sobre Luis y le besaba en la boca, como
si tratara de darme celos, y aunque parezca extraño eso me ponía más celoso que
el hecho de que tuviera su verga dentro de mi mujer.
Laura se tumbó en la cama y le dijo a Luis que se la follara
como si él fuera su marido, en esa postura tan íntima para las parejas, él ni se
lo pensó y comenzó a clavársela sin miramientos.
Luis evitaba mirarme, pero Laura le besaba y cogía su cabeza
haciéndola girar hacía mi, ella sonreía cada vez que lo hacía, y yo me moría de
celos y de excitación a la vez.
Tras rato mirando la escena no aguantaba más, y como veía que
Laura no tenía intenciones de dejarme participar, me la saqué para tocarme yo
mismo, al tocármela noté que estaba empapado, el líquido preseminal había
inundado mis pantalones, aproveché para usarlo de lubricante y masturbarme a
gusto.
A Laura le gustó verme hacer eso, y para demostrarlo tuvo un
orgasmo bestial con Luis encima, se lo quiso agradecer con una comida de polla
mejor que las de las películas, y este le lleno la cara y la boca de leche en
unos segundos.
Ver la cara de Laura con la corrida de Luis me hizo recordar
aquel día en que deseé que la mía fuera la suya, y la sensación de ver cumplido
mi sueño me hizo explotar de felicidad.
Una vez que todos terminamos Luis se marchó sin decir nada
pero con una gran sonrisa en los labios, Laura me pidió que fuera con ella a la
cama, se había dejado restos de leche por el cuello y me pidió que se los
lamiera, yo me negué, nunca se me había pasado algo así por la cabeza, pero ella
no pensaba dejarme escapar, empezó a comerme la boca con pasión y al poco paró
para decir- Mi boca aún estaba llena de su semen, es casi como si ya lo hubieras
lamido, ¡Cómetelo no seas maricón!- A pesar del poco sentido que tenía esa frase
dada la situación, su modo de decírmelo, como si fuera una orden, me llevó a
hacerlo sin queja alguna. Comencé a lamer los restos del semen de Luis que
quedaban sobre el cuerpo de mi mujer, no estaba muy caliente, solo a la
temperatura del cuerpo de Laura, pero a pesar de ello sentí arder mi garganta al
tragarlo. Mientras limpiaba su cuerpo con mi lengua Laura sonreía con cara de
placer, orgullosa de todo lo que había conseguido ese día.
Capitulo 8- Un Nuevo Cambio en Mi Vida.
La historia con Luis me tuvo preocupado hasta mi vuelta al
trabajo con el obligatorio reencuentro con él. A pesar de mis temores, Luis se
comportó con normalidad durante todo el día, temía que lo hubiera contando al
resto de los compañeros, pero se porto como todo un caballero y no dijo ni una
palabra.
Al final del día salimos a la vez de la oficina y fue
entonces cuando aprovecho para decirme que lo que había pasado había sido
increíble, y que no me preocupara que nuestro secreto estaba a salvo.
De nuevo paso el tiempo, aparentemente sin cambios, la
actividad sexual con Laura permanecía igual tanto cuando estaba su hijo como
cuando no, aunque ella me hacía tragar semen de Raúl en alguna ocasión, pero de
forma poco frecuente, para que no me olvidara del sabor decía.
La sorpresa llegó esta vez de una forma muy parecida a cuando
la pille con su hijo, ya que volví a pillarla, pero no con Raúl.
Llegué a casa del trabajo, Luis había salido antes ese día,
no siempre lo hacíamos a la misma hora. Al entrar pude oír los gemidos de Laura
desde la puerta, pensé que estaría follando con Raúl, ya que lo hacía
frecuentemente desde que me enteré. Pero al pasar por delante de la habitación
de Raúl lo vi sentado en su escritorio, seguramente haciendo los deberes,
entonces mi pensamiento fue que se estaría masturbando, cosa rara ya que estando
su hijo en casa nunca rechazaría follarse a su madre por mucho que tuviera que
hacer.
Entre en la habitación directamente sin saber muy bien lo que
estaba haciendo Laura ahí dentro, y allí estaban, ella a cuatro patas y Luis
detrás embistiendo con todas sus fuerzas en su culo.
-Pero, ¿Qué es esto?- pregunté, Laura giró la cabeza y me
miró y sonrió. Raúl se acercó a mi por la espalda y me dijo- Vamos siéntate,
quiere que veamos como se la folla Luis.- Una vez más el comportamiento de Laura
me dejo sin palabras, Raúl me llevó de la mano hasta mi sillón, él se sentó en
el reposabrazos y yo en el asiento.
Seguía mirando a Laura sin poder creerme lo que hacía, se
estaba follando a Luis ya no sin mi consentimiento, sino que también a mis
espaldas.
-¿Pero, como es que estas aquí tu viendo a tu madre y a Luis?
¿Qué va a pensar?- pregunté a Raúl, pero me aclaró mi duda con una respuesta más
sorprendente de lo que esperaba,- Tranquilo, no es la primera vez que viene a
follarse a mi madre, ya sabe lo que hay, además nos la hemos follado varias
veces juntos.- Ya no sabía como reaccionar, Laura me miraba con cara de zorra,
como si se alegrara de que lo hubiera descubierto todo, más bien como si deseara
que lo hiciera. Podía ver el orgullo en su rostro, mientras su hijo me contaba
todo lo que habían hecho en mi ausencia.
Laura gritó a Luis que se corriera en su coño, este lo hizo,
lo que estaba pasando más la información que me llegaba me había sobrepasado
hacía rato, ya no era capaz de razonar nada de toda aquella locura.
-Acércate Jaime- dijo Laura, yo totalmente fuera de mí no
reaccione, así que Raúl volvió a llevarme de la mano, pero esta vez a la cama
junto a Laura.- ¡Cómeme el coño y trágate toda la leche que ha dejado Luis!- me
ordenó, quise reaccionar e irme de allí, pero ella volvió a gritarlo con un tono
desafiante, sin darme cuenta me había ido convirtiendo en su perro porque por
muy fuerte que fuera su orden estaba dispuesto a acatarla. Me acerqué lentamente
a su coño pero en un momento reaccioné alejándome, entonces ella dijo a su hijo
y a Luis que me agarraran, me sentí totalmente su esclavo, sin poder hacer otra
cosa que cumplir sus deseos. Raúl acercó mi cabeza al coño de su madre y yo,
asumiendo que no podía ser de otra forma, extendí mi lengua y la introduje en su
conchita chorreante de semen de Luis.
Cuando empecé a lamerlo noté que la leche estaba realmente
caliente esta vez, su sabor era mucho mejor, era como beber morbo del coño de mi
mujer, me excité tanto haciéndolo que incluso desequilibré a Laura que cayó
tumbada bocabajo en la cama, aprovechó para agarrar mi cabeza y clavarla bien en
su coño.- ¡Que no escape ni una gota!- decía mientras hundía mi cara más y más
en su sexo.
Una vez se lo deje bien limpio se reincorporó,- Veo que te ha
gustado, veamos ahora si también te gusta mamar- me dijo desafiante,- No Laura
yo…- dije pero con un -¡Cállate!- me cortó en seco.- ¡Cómele la polla a Luis!-
ordeno sin pestañear, yo estaba tan excitado y a la vez tan esclavizado por ella
que simplemente lo hice.
Al principio me resultó raro chupar una polla, mucho más
siendo la de Luis, mi compañero de trabajo, a él sin embargo no parecía
importarle, es más lo disfrutaba, y yo, poco a poco, también empecé a hacerlo.
Luis iba completamente depilado, lo cual agradecí, su polla
no era mayor que la mía, más bien normalita, mientras la chupaba pensaba que me
hubiera gustado que fuera más gorda para tener la boca más llena, pero ya se
encargo Laura de llenármela. Sacó la polla a su hijo y empezó a lamerla, cuando
ya no podía engordar más la acercó a mi boca y me vi con las dos pollas
llenándomela. A pesar de que nunca había tenido pensamientos bisexuales, la
situación tenía un morbo incomparable, quizás más por la dominación que por el
hecho de chupar esas pollas, pero lo que era seguro que quien lo pasaba mejor
era Laura admirando su poder sobre mí.
Por unos momentos Laura salió de la habitación, yo estaba
algo raro ya que seguía mamando sin ella presente, por primera vez en todo el
rato sentí cierto ambiente gay en lo que ocurría, pero Laura llego justo antes
de que todo fuera a peor.
Traía consigo un arnés, con una polla de tamaño considerable,
atado a su cintura, no estaba en un momento para pensar en que se proponía, pero
no tarde en notar que mi culo empezaba a abrirse mientras ella movía su pelvis
tras de mí. En aquel momento yo me convertí en la puta, con dos pollas en la
boca y otra de goma en el culo. El placer que sentía nunca lo había sentido
antes, alguna vez Laura había metido su dedo en mi culo mientras me la chupaba,
pero esto era infinitamente más duro. Mi polla se hinchó muchísimo y a cada
embestida de Laura salía un poco de semen como si la presión que tenía dentro lo
obligara a salir, cada gota que salía me hacía sentir un placer enorme.
Laura hizo una señala a Raúl que se colocó debajo de mí y
empezó a chupármela, nunca antes me la había chupado un tío y he de decir que la
primera vez fue genial.
Ya no podía abarcar más, tenía mi culo y mi boca llenos y
encima me la estaban chupando, era la zorra de esos tres salidos y me encantaba.
-¿Quieres sentir una polla de verdad en tu culo?- dijo Laura,
y por un momento la idea de notar una polla caliente dentro se me hizo
irresistible, asentí para indicar mi deseo, aunque supongo que igualmente
hubiera hecho lo que ella quisiera.
Luis sacó su polla de mi boca y se colocó tras de mi, Laura
se puso delante y me hizo chupar su consolador un rato, pero en ese momento toda
mi atención estaba en sentir como Luis me la metía hasta el fondo. A Laura le
encantaba mirar lo que pasaba así que se apartó y le dijo a Raúl que volviera a
metérmela en la boca, se alejo unos pasos y nos observó un rato hasta que todos
estuvimos al punto de la gran corrida.
Laura se colocó debajo de mí y se limitó solo a meter mi
verga en su boca a modo de recipiente donde recoger mi leche. Yo esperaba que
sacaran los nabos de mi antes de correrse pero Laura gritó- ¡Llenadlo de leche
por los dos lados!- y ninguno se planteó contrariarla.
Primero fue Raúl quien empezó a vaciar su pene en mi boca,
había probado su leche pero no directamente de él, a riesgo de parecer bisexual
diré que me encantó sentir su semen llenándome tanto la boca que tenía que
tragar para no ahogarme, tanto me gustó que la idea de que Luis me llenara el
culo me tenía impaciente, lo apreté tan fuerte que el cabrón se corrió al
instante dándome unas embestidas tan fuertes que de mi polla empezó a salir la
leche a borbotones sin ni siquiera tocármela, Laura lo recogió todo y lo trago
contenta.
Tras ese polvo que me habían echado entre los tres quedé
destrozado, no podía ni moverme, pero Laura aún parecía animada así que siguió
la fiesta con Luis y Raúl mientras yo los miraba sin poder moverme. Ver como los
dos se follaban a mi mujer después de haberme follado a mi, y con el sabor de su
leche aún muy presente en mi boca, hizo que sintiera un placer mayor al que
sentía mientras me corría.
Así terminó ese día que dio de nuevo un vuelco a mi vida.
Capitulo 9- Los Deseos Más Oscuros de Laura.
Laura me había dominado por completo, ya no era su marido
todo el día, en publico sí, pero en la intimidad me había convertido en su
juguete, en su esclavo.
A pesar de todo nuestra relación estaba mejor que nunca, ya
conocía la mayoría de sus secretos, que parecían no terminar nunca, incluso me
contó que alguna vez se había prostituido, pero que incluso así nunca encontró a
nadie que la dominara como ella quería. Eso me dio que pensar, ella era muy
dominante conmigo, hasta ese día nunca me había planteado que quisiera ser
dominada también, pero así era, aún parecía quedar un capítulo que escribir en
nuestra historia.
Capitulo 10- Clímax.
Estábamos en un punto perfecto, sexualmente no quedaba casi
nada sin hacer. Laura ya no solo me engañaba con tíos, también lo hacía con
tías, parejas, e incluso algún grupo. Lo que más me gustaba era cuando iba a mis
espaldas y después me lo contaba. Cada día me daba más morbo ser un cornudo, y
que se la follaran gente más diversa, los amigos de Raúl, otros compañeros de la
oficina, incluso mi jefe, pero a pesar de todo notaba que le faltaba algo.
Un día mientras caminábamos por la calle nos cruzamos con un
grupo de perros, en el centro había una hembra en celo, y a su alrededor los
machos se peleaban por ser el siguiente. Laura se quedó pasmada mirando la
escena, parecía envidiar a aquella perra, pero en ese momento no hablamos del
tema.
Esa misma noche, en nuestras conversaciones de cama, le
comenté la escena y ella me relato lo siguiente,- Nunca te lo he dicho porque
pensaba que me ibas a dar por loca, y tal vez lo hagas. Cuando vi a esa perra
pensé en lo que se debe sentir al estar en esa situación, rodeada de machos en
celo, todos dominantes queriendo hacerte suya. Siempre he deseado algo así en
secreto, mejor dicho, algo parecido, pero más fuerte.- le pregunté a que se
refería con lo de más fuerte, y para no dejar de sorprenderme me contestó-
Jaime, siempre he deseado ser violada por un grupo de tíos salidos, no puedo
remediarlo, pero quiero esa dominación total que supone el hecho de que te
follen contra tu voluntad, solo así sentiría que un tío es capaz de dominarme.-
Sus palabras quitaron las mías de mi boca como siempre, pero por una vez la
recuperé queriendo ser yo por una vez quien llevara a ella un punto más
lejos.-Laura, si realmente deseas eso, yo te ayudaré a conseguirlo- le dije,
ella preguntó que cómo, ya que si quiere ser violada deja de ser violación, pero
yo hallé la forma,- Será fácil Laura, lo primero que haremos será buscar un
sitio adecuado, un pueblo donde nadie nos conozca y que este lleno de tíos y sin
casi ninguna mujer, iremos en fiestas, cuando todos están más borrachos y
salidos, allí tu mostrarás tus encantos y nos las arreglaremos para que vean tus
fotos y videos y te reconozcan, ya verás como todo saldrá como te digo.-
Así llegamos a mi situación actual, buscamos el pueblo, y la
hicimos famosa en él antes de venir, cuando llegamos todos los salidos la
reconocieron, ella provocó a todos durante unos días antes de las fiestas, y
estando en fiestas yo me encargué del resto. Le metí mano en público y puse a
todos esos salidos a mil, después me reí de ellos, los provoqué hasta que me
odiaban y después chuleé ante ellos con mi mujer.
Al fin entramos en la casa que habíamos alquilado para esos
días, unos quince hombres muy salidos, cabreados y bebidos estaban cerca de la
puerta, entramos sin problemas, aun necesitaban un empujoncito más. Eran
perfectos, alguno gordo y peludo, otros feísimos y brutos, ninguno le gustaba a
Laura, lo que haría que realmente no quisiera que pasara, es más incluso me
pidió que lo dejara, pero quise cumplir su sueño, la saqué al balcón y dejándola
medio desnuda empecé a follármela ante los ojos de todos, y a gritos de "!Ya os
gustaría que las mujeres de vuestro pueblo fueran la mitad de guapas que la mía"
y "Nunca podréis follaros a una tía como esta ni en sueños!" hice que les
hirviera la sangre.
Entraron el la casa, me redujeron y ataron a la silla,
después cogieron a Laura y la echaron sobre la cama.
Ahora veo como uno a uno se la follan de la forma más animal
que jamás hubiera imaginado, Laura no paraba de llorar al principio, pero ahora
acata sus ordenes como si ella fuera la esclava. Los brutos que se la están
follando no tienen ninguna compasión, le dan por culo y por el coño a la vez con
unas pollas enormes, Laura no deja de gemir, parece que se fuera a ahogar de
tanto gritar de placer. Ella los odia y los adora a la vez, lo veo en sus ojos,
veo como disfruta sintiendo corrida tras corrida sobre su cuerpo.
Y al fin llega lo impensable, los bestias del pueblo quieren
meterle más pollas a la vez que nunca antes, uno se coloca abajo, y hunde su
verga en el coño de Laura, otro desde atrás la mete por el mismo agujero, ambas
churras son inmensas, tanto que el coño parece que fuera a reventar. Por si
fuera poco uno más se coloca desde arriba y se la mete por el culo dejándola
completamente llena, por último un par más colocan sus miembros en la boca de
Laura, otros dos me cogen y me ponen cerca para que vea como se la follan,-
¡Mira! ¡Mira! Como la chupa tu mujercita, la guapa, la que no nos follaríamos ni
en sueños, ¡Mírala ahora!-.
Veo en primer plano como se corren todos dentro de ella y la
leche empieza a rebosarle por todas partes, Laura tiene un orgasmo tan fuerte
que empapa todo lo que hay al alcance de su coño, nunca antes se había corrido
de esa forma, y los gárrulos se ríen orgullosos porque la han hecho correrse
mejor de lo que yo lo haré en la vida, yo me corro solo de pensar en la misma
idea.
Terminan y nos dejan tirados en la habitación, me desato sin
problemas y cierro la puerta. Me echo al lado de Laura, ella sonríe y
dice-Gracias amor mío.- La abrazo y él semen de su cuerpo se pega al mío, le
lamo el que tiene en la boca y nos besamos jugueteando con él. Meto mi polla en
su coño, lo tiene muy abierto, lo noto enorme, pero también esta sensible y mi
polla la llena de placer. Siento la leche de los pueblerinos chorrear desde el
interior de su coño hasta mis pelotas y me vuelvo loco de placer. Laura y yo nos
abrazamos mientras tenemos un orgasmo íntimo y maravilloso que nos esboza
sonrisas en nuestros labios.
Nos quedamos abrazados, sin movernos, felices y amándonos más
que nunca.