En ese momento entra el ama por la única puerta de la
habitación, y se hace un silencio expectante entres las esclavas que permanecen
de rodillas y unidas por el cuello con una gruesa cadena. Se acerca lentamente,
y con el látigo que lleva en la mano levanta la barbilla de la que estaba
hablando hasta ese momento.
-Tu será la primera esta noche. Y solo te diré una cosa. Si
vuelven a devolverte por segunda vez ya no volverás a salir de aquí, y puedes
imaginar lo que te espera.
Con una llave suelta la cadena y le indica con un gesto que
se levante. A continuación le quita también el collar y las esposas que le
mantenían unidas las manos a la espalda.
Con un ligero golpe en las nalgas con el látigo, y un
movimiento de cabeza, le indica que camine delante de ella.
Las dos abandonan la estancia y se dirigen despacio y
ceremoniosamente por el largo pasilla hacia la habitación donde tendrá lugar la
subasta.
En esta nueva sala la decoración, al contrario que las otras,
es cargadísima, así como la iluminación. Unos quince hombres están sentados en
cómodos sillones alrededor de un círculo en cuyo centro una pequeña tarima
permanece vacía.
Cuando llegan las dos mujeres se dirigen directamente al
centro, y la esclava sube también directamente a esta tarima. Tiene la mirada
clavada en el suelo, las manos juntas en la espalda y las piernas ligeramente
abiertas. La expectación entre los hombres es manifiesta. Se han acallado los
murmullos y las miradas han permanecido fijas en las mujeres desde que entraron.
El ama se sitúa al lado de la tarima y con tono decidido pero amable empieza a
dirigirse a su expectante auditorio.
-Caballeros........... Buenas noches y buena compra. Esta
noche sacaremos a subasta cuatro piezas bastante buenas. Las condiciones supongo
que ya las conocen ustedes.
Someramente les recordare que la puja es al mayor postor. El
comprador se compromete a realizar el pago en metálico. No hay devolución de
efectivo.
El comprador tiene derecho a comprobar cuanto quiera la pieza
antes de comprarla, y una vez realizada la venta tendrá un plazo de cuatro meses
para devolverla y cambiarla por otra sin coste alguno. Pasado este tiempo esta
casa también se compromete a la recompra si la pieza está en buenas condiciones.
Bien.......... esta noche comenzaremos por Fadi. Es mi
obligación advertirles que ya ha sido vendida una vez y devuelta por su amo.
Como les dije antes fue recomprada ya que el plazo de garantía había pasado. En
cuanto al género no puedo decirles más de lo que ustedes están viendo. Tiene una
cara atractiva. Sus pechos son generosos y bien proporcionados, y sus caderas y
piernas desde luego son esculturales. No ha recibido ninguna disciplina en
particular, por lo que la creo apta para cualquier ocupación que quieran darle.
¿Algún interesado por lo pronto?- silencio-
Les puedo decir también que es bastante fogosa sexualmente.
Su nuevo amo tendrá que controlar este aspecto muy de cerca. No es desde luego
en absoluto rebelde, sino todo lo contrario. ¿Ningún interesado señores?
–Silencio-
No me digan ustedes que no vale la pena algo así-continua
hablando la mujer mientras con la fusta que lleva en la mano empieza a recorrer
toda la anatomía de la esclava.- Están ustedes ante una pieza casi única –en ese
momento un hombre con cara seria y de mediana edad hace un gesto indicándole al
ama que se acerque. Esta fustiga con el látigo las nalgas de la esclava que
bajando rápidamente sigue al ama hasta el sillón del potencial comprador. El ama
lleva su sonrisa burlona puesta y cuando llega deja sitio para que sea la
esclava la que se situe frente al hombre. Este la mira de arriba abajo
detenidamente y después mira al ama.
-¿Por qué la devolvió su amo?
-Por desobediencia
-Deme más detalles. ¿Qué paso exactamente?
-La encontró en la cama masturbándose como una loca cuando lo
tenía expresamente prohibido.
-¿Te gusta masturbarte?
-Si amo-Contesta ella tímidamente, casi susurrando-
-¿Cuántas pajas te haces al día?
-Ninguna amo. Lo tengo prohibido
-¿Te gustaría masturbarte ahora mismo?
-Si amo
-Desde luego es bastante cachonda. Acércate- le dice el
hombre sin levantar la espalda del asiento.-Ella lo hace y él le coge el coño
con la mano extendida y le mete dos dedos dentro. No puede reprimir un
gemido.-Si. Esta mojadísima. Me la quedo.
Necesito tenerla para esta noche. ¿Me la puedo llevar ahora
mismo?
-Por supuesto señor. Cuando realice al pago en la habitación
de la entrada se la tendremos preparada.
-De acuerdo. Muchas gracias crean que esto es lo que estaba
buscando.
El hombre sale casi precipitadamente por la puerta y el ama
acompaña a la esclava hasta donde hay un mayordomo que se la lleva cogida por el
brazo.
En la habitaron que le había indicado el ama, el hombre está
terminando de pagarle a otro mayordomo que le entrega una carpeta, un collar,
una cadena, unos grilletes y unas esposas.
-Dígame señor donde quiere que le enviemos la pieza y como la
quiere.
-La quiero aquí y la quiero ya. Tengo bastante prisa.-
-Por supuesto señor.
En ese momento entran el mayordomo anterior y la esclava
cogida por el brazo.
El hombre se acerca y sin dudarlo coloca rápidamente el
collar, la cadena, las esposas y los grilletes en la esclava. Cuando se acerca
el mayordomo con una capa y se la da, este le comente casi airadamente.
- Para que quiera yo eso. Ha bueno, es para cubridla. No,
déjelo. Que se vaya acostumbrando a exhibirse. De hecho eso es lo que hará a
partir de ahora.
Tirando decididamente sale de la casa a tal velocidad que la
esclava apenas puede seguirle, y tiene que caminar dando saltitos, lo que hace
moverse espectacularmente sus tetas y nalgas.
Cuando salen a la puerta el mayordomo que hay en la entrada
les mira sorprendido, pero casi no le da tiempo a reaccionar ante los
improperios del hombre.
--Que haces parado como un estúpido. Trae mi coche rápido.
El mayordomo reacciona y se dirige a toda prisa hacia los
aparcamientos mientras saca de su bolsillo las llaves del coche.
Mientras están en la puerta esperando, el nuevo amo de Fadi
tira de la cadena que lleva de la mano, lo que hace dar un traspiés a la
esclava, que casi cae al bajar uno de los tres peldaños de la entrada. Cuando la
tiene muy cerca de el le habla sin mirarla.
-Escúchame bien zorra. Te he comprado como aperitivo para mi
nuevo espectáculo. Vete preparando porque esta noche vas a disfrutar como no lo
has hecho nunca en tu vida.
En ese momento llega el mayordomo con el coche. No ha
terminado de salir cuando el dueño ya está a su lado para subirse. La esclava se
ha quedado parada, pues la ha soltado de la cadena para subirse, y no sabe lo
que hacer. Él la increpa de forma despectiva antes de cerrar la puerta.
-Además de puta, eres estúpida. ¿Se puede saber que coños
haces hay parada?
El mayordomo se da cuenta de la situación y reacciona
abriéndole la puerta trasera a la esclava, ya que ha esta le resulta imposible
al tener las manos encadenadas a la espalda.
Ella sube, no sin dificultad, y el mayordomo cierra la
puerta.
En ese momento las esclavas que estaban en la sala esperando
su turno, continúan su charla en voz baja y con miedo a ser descubiertas.
-
El coche se dirige a toda velocidad por las avenidas de la
ciudad hasta llegar a un edificio alto y lujoso. Unos de los locales del mismo
está adornado con luminosos de neón y las puertas bastante concurridas de gente.
El nuevo amo es tajante a la hora de hablar cuando aparca el
coche frente a este local.
-Tomate este frasco. Y bébetelo entero. No te asuste que no
es nada raro. Es solo un estimulador sexual. Notaras que te entran unas ganas
locas de follar nada mas beberlo.
La esclava lo mira indecisa y él se da cuenta que ella esta
imposibilitada de coger el frasco ya que sus manos permanecen atadas a la
espalda.
Con gesto de mal humor baja del coche y entra en la parte
trasera, donde el mismo da de beber el frasco a la esclava, que no duda en
apurar hasta la última gota.
Saca entonces un pequeño bote de crema y con los dedos lo
aplica en el sexo de la esclava.
-Abre bien las piernas. Esto es crema estimulante. Tiene el
mismo efecto que lo que acabas de tomar.
Ella comienza a moverse cuando le introduce ligeramente la
crema en el sexo.
-Estate quieta zorra. Ya sé que estas muy cachonda- y más que
te pondrás cuando haga efecto esto-pero no es aquí donde quiero que te
desahogues...............¿ Ves ese local .? Bien ahora entraremos en él. Cuando
estemos dentro quiero que des rienda suelta a tu instinto. Aprovecha bien parque
es el único sitio donde podrás desahogarte. Venga vamos.
Sin ningún tipo de delicadeza tira de la cadena y se dirige
decidido hasta la entrada del local, donde dos gorilas con traje elegante
sonríen al decidido amo y la esclava.
Una vez dentro el hombre se agacha, quita los grilletes a la
mujer, y mientras le retira también la cadena del cuello pega su cara y le
habla, casi dulcemente.
-Cariño, cuando se abra esa puerta, puedes hacer lo que
quieras. Ya sé que estas muy caliente, te lo noto en tus gestos y en la
mirada.No te desatare las manos de la espalda, así que menos eso, puedes
utilizar cualquier parte de tu cuerpo.Sigueme puta
Uno de los gorilas abre otra puerta y los cuatro, primero el
hombre, detrás la esclava y escoltándola, uno a cada lado, los porteros, entran
en una amplia sala llena de gente sentada en mesas tomando bebidas, y con cara
de estar pasándolo bien. En el momento que empiezan a caminar por el pasillo que
hay entre las mesas, suena una fuerte música nupcial y unos potentes focos los
destacan en la semipenumbra en que se encontraba la sala. Todos los presentes
fijan su atención en la comitiva que cuando llega al centro queda reducida a la
esclava en un circulo en el que solo se encuentra una pequeña tarima y encima de
esta y pegado a ella un gran consolador. La mujer es consciente de la situación
en la que se encuentra.- sola, desnuda, encadenada y en medio de un local lleno
de hombres. Se siente sucia, vejada y humillada hasta él limite, pero su cuerpo
no puede resistirlo y decidida sube e intenta introducirse el consolador por su
chorreante coño. No lo consigue ya que este el flexible y sus manos no pueden
ayudarla. Lo que sí esta logrando es un grado ya casi inaguantable de excitación
pues el consolador sigue restregando su húmedo coño.
Entonces se acerca el amo con un micrófono en la mano y se
dirige a la concurrida sala.-¿No les da a ustedes lastima de esta mujer? La
pobre esta tan, tan caliente...........y no consigue introducir el instrumento.
No lo siguas intentando guarra. Es inútil. Sin embargo hemos repartido entre
algunos de ustedes un regalo sorpresa ala entra advirtiéndoles que no lo
abrieran en ese momento. Bien señores. Este es el momento en que los abrirán y
con ellos podrán consolar a esta puta caliente..............eso si ella tendrá
que averiguar y rogarles que los utilicen.
Casi sin terminar la frase la esclava baja de la tarima y
mirando se dirige a una mesa de la primera fila. Cuando esta frente a ella se
arrodilla y deja que su culo se abra hasta no poder más. Ante las risas
cómplices de los tres hombres que hay en la mesa ella mueve el culo de forma
insinuante y pega la cara al suelo para que de esta forma sea aun más visible su
calentura. Se ha equivocado de mesa. En esta no hay regalo sorpresa.
Lo sigue intentando y por fin en la tercera mesa un hombre
sonriente saca u enorme consolador que introduce sin miramientos en el culo de
la esclava. Esta se mueve con violencia. No es suficiente, necesita mas, mucho
más.
Entra por medio de las mesas y tirándose al suelo abre las
piernas esperando que de entre él publico alguien se apiade de su calentura. Un
hombre coge su bastón y con la punta de este primero tímidamente y luego muy
decidido lo introduce en el coño en constante moviendo de la mujer que se
retuerce en el suelo.
La sesión sigue por varias mesas durante media hora hasta el
momento en que el amo se acerca y ata una cadena al collar de metal de la
esclava.
-Bien caballeros. Por esta noche creo que ya está bien. Esta
puta no tiene límites. Dentro de unos días volveremos a sacarla de
nuevo.-mientras el hombre habla la esclava se ha subido a una mesa y se ha
introducido el palo de una silla vacía- el hombre tira de forma brusca de la
cadena y abandonan la sala entre un aplauso ensordecedor del público.