Nos encontramos, es una nueva cita de amor.
Nos encontramos, es una nueva cita de amor. Un saludo y dos
besos, son muestras de cariño que se nos brotan. Hay un cierto nerviosismo que
se nos va diluyendo con la conversación. Al encuentro he acudido a paso rápido y
tú me has esperado nerviosa e inquieta, pero quieta en el lugar acordado…
previamente.
Las palabras no son muchas, las justas. Las manos se toman
una a otra, mientras paseamos y mi mano se va a tu cintura. El ruido de tus
tacones y el de mis pasos se unen. Surgen algunas bromas y vamos a tomar algo,
animadamente hablamos y la situación se enciende en los corazones relajadamente.
El entorno nos acoge y surgen las ganas de estar solos,
tomando algo del ser amado. La conversación es solo un telón, a los pensamientos
y a las vivas sensaciones internas. Hay personas, coches y un sol de media
tarde…, pero nos tenemos, nos intuimos tan bien y sabemos a donde vamos: al
departamento previamente reservado. Circulamos en conjunción y la idea
resultante es la misma: deseo de amorosa entrega y recepción de amor. Tu
situación familiar no importa, solo que solo te darás a mí sexualmente; es el
pacto sellado.
Entramos al departamento y cierro con una vuelta de llave.
Damos las luces, y nos vemos renovados para el amor. Los primeros abrazos nacen,
les siguen unos besos y unas caricias…, aun vestidos. Luego empiezan los juegos
y las cosas que más nos gustan… Te desvistes, pero no lo haces sola, ya que a
ratos y puntualmente te ayudo. Estás muy nerviosa y ardes en deseos (yo también
ardo por vos). Te quedas desnuda y nos miramos. Nos abrazamos y surgen nuevos
mimos- Hay unas pocas…, muy pocas palabras y algunos susurros, un par de gemidos
esbozados y algún mordisquito.
Esta vez te pones unas medias y el porta ligas, y un
sujetador blancos; todo a juego. Tus manos te las pones cruzadas, a tu espalda y
sobre tus nalgas; y en pocos segundos quedan atadas, esto sucede con enorme mimo
(por ambas partes). De espaldas a la pared te quedas colocada, y en ella ves mi
silueta y notas pequeños toques de amor de las sombras (que corresponden a
caricias que te doy y me contestas). Primero todo es muy suave y tu tersura se
adapta perfectamente. En un principio está un ligero trote, que haces quieta,
que va al compás de unos ligeros azotes, que se van aumentando (en frecuencia y
en intensidad).
Y todo va acompañado de besos y de mi sientes el cuerpo
pegado al tuyo, una vez ya semidesnudo (solo boxer y zapatillas). Te araño
ligeramente y lamo esos pequeños surcos de arañazos, el valle de tus nalgas, tus
costados y los pliegues junto a tus senos (bajo ellos) y seguidamente te azoto
"más intensamente que antes". Hablamos lentamente y de forma sentida, sigues de
cara a la pared y pronto se te surgen unas lágrimas de felicidad; feliz estás
porque no solo sufres; especialmente me sientes y disfrutas cada unos de los
mimos de sensualidad que te otorgo y tú tomas.
Mis manos recorren tu espalda y ambos costados y te toman tus
senos, con una presión creciente y dedos y yemas se ensañan un poco en tus
aureolas y pezones. Pero mientras te hago eso, beso tu cuello y tus hombros, me
froto con tu cara que se me gira un poco. Te dejo ponerte enfrente del espejo de
cuerpo entero, el de la pared y así me miras "reflejado" y sientes lo que te
susurro cariñosamente acompañado de mis formas de moverme y de mi tacto. Tomo
una silla y te dejo que te apoyes en ella. Pronto, va a venir la sesión
culminante de azotes y ataduras (dependiendo de cómo vivimos ese momento). Tras
la sesión intensa y de castigo cariñoso, te pondré crema en tu piel (blastoestimulina
o similar). Y te besare cada marca, antes de cubrirla con crema. Mis yemas
recorrerán esos besos sesgados de arañazo, azotes o toques de fusta o regla.
Seguidamente te giraré y nos besaremos apasionadamente y de
forma seguida, continuada y con ansia de comernos nos tomamos. Y tus pequeñas
lesiones se van restableciendo; aunque te quedará un cierto dolor, algo de
molestia. Esas notas, son recuerdos de amor. Seguidamente mi mano entrará en la
herida de tu vulva abierta húmeda y dedo a dedo tu "coñito" se irá acomodando,
para darte mucho placer al entrar completa y acomodarse dentro (abriendo y
cerrándose).
Y que sensaciones y que emociones para ambos, pues yo dándote
amor, disfruto tanto como tu recibiéndolas. Y tú me acaricias y me mimas, me
besas y me pides cosas; al girarte. Con detalles, como el tomar mi pene y usarlo
de chupete y saciarte con una masturbación buco-manual que me harás y que me
complace. Besas mis muslos y acaricias mi escroto y cada uno de mis huevos.
Yo acaricio tu cara y tú pelo, bien tumbado o bien de pie y
contigo de rodillas. Y acaricio las zonas que he castigado y me miro dentro de
ti y me encuentro. Eres consciente de que soy feliz contigo, mi amada sumisa. La
humedad que tienes, me lubrica. Me aplico a mimarte y hurgar en ti con mis
dedos. Luego mi mano vuelve a tomarte y a llevarte a nuevas cotas de goce. Y hay
complicidad y ternura, y hay lo que somos: una pareja que nos amamos y nos
entendemos.
Nos damos y no tomamos hasta agotarnos y ahítos quedarnos
tendidos; primero uno momentos estamos mudamente y luego vamos comentando
diversas cosas nuestras. Y es que la comunicación, la palabra contigo me es
precisa, porque te amo y ere la única que llenas mi corazón… No te cederé, ni te
compartiré con nadie. Simplemente tienes tu familia y amistades, pero
amorosamente soy tu única referencia y tú eres la única para mí, mi amada
sumisa. Amor uno para el otro, es como entiendo que debe ser.
Luego te desvestiré, de tu uniforme de amor y te vestiré de
normalidad. Con cuidado y lentamente te pondré tus ropas y te daré regalos con
mimos, con sumo cuidado por los castigos recibidos; los mimos aun en lugares
doloridos son siempre son aceptables. Voy con cuidado y si es preciso... ante un
quejidito, me espero y me desvío a otra zona que esta menos dolorosamente
sensible. Es justo, es muy necesario (para mí y para ambos) que yo me ocupe en
vestirte y que te acompañe hasta tu casa o hasta el lugar en que tomes el taxi
para ir a ella.
Ambos vamos alegres y sintiendo el recuerdo de mi, que va en
esa sensación de escozor en tus zonas castigadas con cariño. Se luego te mirarás
a solas en casa y revivirás 10 veces cada momento compartido, tras la separación
del último momento del día que pasemos juntos… Esas pequeñas molestias, de los
castigos son prólogos de amor, son muy nuestras y yo, al encontrarnos también
las miro y procuro no insistir en una zona ya castigada, no debe quedar señal
duradera, salvo en corazón y mente. Y te quiero besar de frente antes y después
de cada sesión s/m de amor y entrega mutua.
Yo también reviviré cada momento, y mis manos tienen
impregnaciones de la persona que amo. Mis retinas tienen tu imagen. Mi piel
tiene tu tacto. Mis oídos tus palabras, gemidos y quejiditos, tus
agradecimientos. Y mi nariz tiene tu olor, persistente y ahí en el departamento
permaneceré sin ti, pero contigo pues sigues conmigo incluso en la distancia…