Problema Familiar
Versión Sin censura
-Pero como… es que acaso usted esta insinuando que yo soy un
pervertido??
-Cálmese por favor señor Ortiz no es para que se ponga así…
-pero como no quiere que me ponga así si me esta diciendo
cosas que son horrorosas!! Maldita la hora en la que mi esposa quiso venir a
terapia.
Gritos, amenazas y maldiciones era lo que se podía escuchar
en el consultorio de Mariel Del Valle, licenciada en psicología de gran
prestigio. Era un verdadero escándalo. Al parecer el señor Francisco Ortiz, cuyo
apellido tenía un gran peso en la ciudad capitalina se sentía ofendido por los
resultados del análisis psicológico al que tanto el como su familia se habían
sometido hace ya un par de meses.
-Mire señor Ortiz lo único que intento es ayudarle tanto a
usted como a su familia. Todo lo que digo es que usted sufre de un... problemita
digámosle así.
-Lo ve ni si quiera usted sabe como nombrar esa atrocidad,
por favor mire que le estamos pagando un ojo de la cara por cada maldita terapia
a la que nos hemos sometido para que usted me salga con esto.
-no tiene de que avergonzarse señor. Aunque no he logrado
descubrir la causa de su problema, si usted decide continuar con el tratamiento
juntos la encontraremos y podremos hacer que usted y su familia salgan adelante.
-Ningún continuar. En este preciso momento me voy y jure por
dios que no volverá a verme. Ah y más le vale que no ande hablando de esto con
sus compañeros de profesión los locos ni con nadie me entiende?
La puerta se abre y el señor Ortiz sale furioso balbuceando
toda clase de insultos. La secretaria y los demás pacientes que se encontraban
en las salas de espera, con caras confundidas y curiosas miran alejarse al señor
Ortiz sin saber que hacer al respecto.
-Pobre hombre. Pero estoy segura que volverá.- Le dice la
psicóloga a su secretaria que esboza una ligera sonrisa nerviosa.
Mientras tanto el señor Ortiz conduce su auto a gran
velocidad como si quisiera estamparse con el primer obstáculo que se le
aparezca.
Don Ortiz: Que va andar siendo eso… Maldita loca. No cabe
duda que los psicólogos son una bola de locos que solo quieren sacar dinero y
hacer sentir mal a la gente. Ni hablar al diablo con todos ellos.- Grita
mientras conduce y desvía su destino hacia una cantina de gente fina donde por
lo regular suele sacar sus desgracias.
Ruletas: Que milagro que lo tenemos por acá? -Le dice el
cantinero que sonriente y alegre de verlo le sirve una copa de su vino favorito.
Aunque Don Ortiz no suele frecuentar muy seguido la cantina,
cuando lo hace vaya que lo hace. Suele pasarse largas horas frente a ese hombre
de espalda ancha, piel morena, panza caída y pelo canoso al que los amigos
apodan Ruletas.
Don Ortiz siempre que tiene un problema va a la cantina y se
desahoga contándole todo a Ruletas, que lejos de fastidiarse con las anécdotas
de Don Ortiz parece disfrutar de todo lo que oye e incluso le ha agarrado
cariño. En esta ocasión no fue la excepción. En cuanto llegó con la cara triste,
Ruletas supo que andaba algo mal en la vida de Don Ortiz y después de servirle
un trago de su vino favorito le dijo:
Ruletas: Y dígame a que se debe esta visita tan inesperada.
Hacía dos meses que no lo veía por aquí…
Don Ortiz: Ah que mi buen amigo Ruletas. Tu siempre tan
comprensivo y paciente a la hora de oír mis historias que no es por nada pero te
han de tener más que aburrido. Perdóname por hacerte pasar tantos ratos como
este pero es que mi vida suele girar en torno de los problemas.
Ruletas: Y usted siempre tan modesto don Ortiz. Bien sabe que
yo disfruto de su compañía, usted es uno de mis mejores amigos y eso que no
tenemos muchas cosas en común. Aunque no conozco mucho de su vida más que lo que
usted me ha dicho claro esta, desconozco el porque un hombre como usted: rico,
exitoso, con carros del año… en fin con todo lo que un hombre podría tener en la
vida se siente tan desdichado y frecuenta lugares como este.
Don Ortiz: Bueno, será porque la vida de uno no es tan
perfecta como aparenta ser.
Ruletas: Mire don Ortiz créame que si es por mujeres teniendo
lo que usted tiene, deberían de sobrarle…
Don Ortiz: jeje…- Don Ortiz sin saber que decir bebe un poco
del vino que le sobraba y guardando silencio decide dejar que en esta ocasión
sea Ruletas quien hable…
Ruletas: Mire don Ortiz yo pienso que la vida es magia y el
amor un truco…
Fueron tantas las palabras y frases que Ruletas cito que le
sería imposible recordarlas todas a don Ortiz. Sin embargo no fue si no la
primera la que se le quedaría garbada en la mente por el resto de su vida: "la
vida es magia y el amor un truco". Será que esto es cierto?, se preguntaba sin
encontrar respuesta a su interrogante.
Con las piernas temblando y la vista nublosa salió de la
cantina e ingreso a su auto que por seguridad suya y de los demás decidió no
encender y quedarse dormido en el asiento trasero. Pocas fueron las horas que
pudo dormir pues a eso de las 11 de la mañana una voz imperativa resonaba con
fuerza pidiéndole que bajase del auto.
-Señor le voy a pedir que me haga el favor de bajar del
automóvil.
Apenas abrió los ojos y la figura borrosa de un policía
apareció ante el. De inmediato intentó arreglarse un poco la ropa y con una
fuerte sacudida de cabeza logró reaccionar para seguir las órdenes de la
autoridad y bajar del auto.
Después de tener que dar una "mordida" al oficial y quedarse
sin un centavo en su cartera regresó a su casa donde su mujer lo esperaba
furiosa.
-En donde demonios has estado. Me estuve esperando toda la
noche, seguramente te estabas revolcando con la otra. Es por eso que ya no
quieres tener relaciones conmigo verdad? Claro seguramente es con una jovencita
que podría ser tu hija con la que te andas acostando. Es que no te importa tu
familia? Tu hija?
Ortiz pasó de largo haciéndose el sordo ante los quejidos de
su mujer. Llegó a su habitación y se tumbo en la cama cerrando los ojos para
descansar. En eso llegó su hija.
-papá…
Don Ortiz: Jennifer!
Apenas logró abrir de nuevo los ojos vio a su pequeña hija de
14 años en la orilla de su cama que con lágrimas en los ojos le suplicaba que no
siguieran peleando.
Jennifer: Ya no quiero que mamá y tu sigan peleando papito
por favor.
La niña corrió en medio del llanto a los brazos de su padre
que recién se incorporaba para recibir el cuerpecito de la pequeña a la que
abrazó con fuerza y beso tiernamente en la mejilla. Sin decir nada dejo que
pasaran los minutos con la imagen de un padre amorosa abrazando a su pequeña
hija, esa imagen que bien sería digna de una postal familiar.
Los días pasaron y la cabeza de Ortiz era un mundo diferente.
La cabeza le dolía, no lograba conciliar el sueño y la voz de su esposa cada vez
era más desesperante. Anhelaba la luz del día y repudiaba la oscuridad de la
noche. Las noches a lado de su mujer largas se le hacían, pues al estar los dos
en la cama muy juntitos su mujer intentaba recuperar el amor perdido pensando
que la mejor manera de hacerlo era prodigándole a su marido besos y caricias
pero estas parecían ser hechas a un muerto pues la actitud de Ortiz y el pene de
este parecían no tener respuesta a dichas acciones.
Cansada de intentar revivir a un muerto, Cecilia, esposa de
Ortiz se volteaba y lloraba toda la noche. No puede ser, ya no me quiere, seguro
que tiene otra pensaba la pobre mujer mientras su marido sintiendo lastima por
ella la abrazaba desde atrás sin poder hacer nada más al respecto.
No es que Ortiz no quisiera amar a su esposa como tantas
veces en el pasado lo había hecho, lo que pasa es que no podía hacerlo. Sin
mayores explicaciones un buen día su pene no quiso más. Parecía estar muerto,
parecía que su pene no tenía reacción alguna.
Tal vez con los dedos o con mi lengua pueda darle un poco de
placer, al menos en lo que pasa esta pesadilla.- Pensaba Ortiz pero su orgullo
de hombre era más fuerte y se abstenía.
Que es lo que me esta pasando? -Se preguntaba Ortiz que
desesperado veía su pene flácido y colgado.-Acaso estoy muy viejo para esto?-No
puede ser tengo 44 años, hasta mi padre a sus 67 años sigue en pie de guerra…
Prostitutas, urólogos, películas porno, lencería sexy en su
mujer… todo lo había intentado sin encontrar respuesta alguna a su problema.
No cabe duda que lo mejor es el divorcio. Al menos de esa
forma dejaré que mi mujer sea feliz con alguien que si la sepa aprovechar-
pensaba mientras fingía dormir a lado de su mujer.
La pareja al ver que no había más remedio que el divorcio
decidió esperar a que pasara la navidad para iniciar los trámites.
-Al menos espera a que pase navidad. La niña puede resentir
mucho más en esta época. Hagámoslo por ella.- le suplicaba su esposa quien
resignada a lo que estaba por venir parecía estarlo aceptando de la mejor
manera.
En la época navideña el fantasma del divorcio pareció
alejarse y Ortiz junto a su familia disfruto de la época como en los mejores
tiempos.
En su cabeza seguían retumbando las fuertes palabras de la
psicóloga Mariel pero la felicidad que le daba su esposa, hija y padres al estar
conviviendo en la cena del 24 parecía ser más fuerte que estas.
Tal vez sobrevivamos sin el sexo- Pensaba Ortiz al ver como
su hija y su esposa se divertían de lo lindo junto a los abuelos Esther y Ulises
ese 24 de diciembre.
Pero todo se derrumbo cuando Ortiz buscando su celular tuvo
que regresar a su habitación y se encontró con la desgarradora escena de su
mujer teniendo relaciones con su propio padre.
-No puede ser!- Se dijo así mismo Ortiz mientras poco a poco
se alejaba de la escena sin ser visto.
-Aaaahhh maldita ramera no sabes cuantas ganas te tenía!!
-Aaaah así suegrito lindo lléneme mi cola de su leche.
-Aaaahhh te voy a dar lo que el inútil de mi hijo no puede!
Hmmm ya decía yo que eres mucha cola para el solo.
-aaaahh Si don Ulises siiii déme duro, enséñeme que usted si
es un verdadero hombre Ooohhhh
Alejado de la situación horrorosa lloró desconsolado y pensó
en quitarse la vida.
No vale la pena seguir viviendo de esta forma!- Se dijo
mientras golpeaba la pared con fuerza con sus puños.
-Papá! Que estas haciendo?
La voz de su hija hizo que volviera del ataque de ira que
había sufrido y limpiándose las lágrimas de la cara le dijo:
-No es nada hija. No es nada…
La abrazo y le pidió que juntos volvieran a donde estaba la
abuela para empezar a abrir los regalos.
-Y mi mamá?
-Se siente un poco mal hija, mi papá la esta examinando…
Su hija a sabiendas de que el abuelo era médico decidió hacer
caso a su padre y juntos fueron a abrir los regalos. Poco tiempo después el
abuelo y su mamá se unieron a ellos.
-Ya te sientes mejor mamá?-Pregunto la pequeña al ver a su
madre llegar con una cara de felicidad que no pudo ocultar.
-Este… si hija- dijo su madre extrañada de la pregunta que
había hecho su hija. Al poco tiempo volteó a ver a su marido y en sus ojos supo
que este se había dado cuenta.
No se hablo más por ese día. Si embargo le era difícil a
Ortiz ver nuevamente a su mujer a los ojos y peor a su padre al que quería matar
a golpes.
-Tenemos que hablar.- Su esposa le dijo intentando solucionar
la cascada de conflictos que estaba por azotar a su familia.
-No hay nada de que hablar- Contesto Ortiz serio y sin dar
oportunidad de que su mujer tratase abandonó la habitación y se fue de la casa.
Por varios días nadie supo de el, incluso su mujer llegó a
pensar que este se había suicidado dando aviso a las autoridades. Hablo con la
psicóloga de la familia y esta la puso al tanto de lo que había ocurrido la
última vez de la visita de su esposo:
-No puedo decirle lo que ocurre con su esposo pues mi ética
no me lo permite. Juntos logramos encontrar el problema más su esposo no quiso
seguir con las terapias para buscar la solución. Me temo que yo no puedo hacer
más por el, usted es la encargada de arreglar las cosas por el momento.
Lo que no sabían es que Ortiz s encontraba en un hotel
abandonado y desamparado, solo con sus pensamientos y no regresaría si no hasta
pasados los primero días de Enero.
-Al fin volviste, nos tenías muy preocupados- Su mujer lo
recibió y al intentar darle un beso en la mejilla obtuvo un leve empujón que le
hizo apartarse de el de inmediato.
-Papáaa!! –Grito la niña al ver a su padre llegar y este sin
decir más se unió a ella en un abrazo desesperado llenándola de besos en las
mejillas.
Su mujer después de ver como la pequeña Jennifer abrazaba a
su padre y sentir un poco de celos se acerco a los dos y como no queriendo se
unió al abrazo.
Una vez solos Ortiz y su mujer decidieron hablar de lo que
estaba próximo.
-Quiero el divorcio…- Dijo Ortiz con voz firme que no daba
oportunidad de reprochar.
-Debe haber alguna otra manera de solucionar las cosas
Sergio…- Desesperada le suplicaba su mujer que por primera vez en mucho tiempo
le había llamado por su nombre de pila y no por su apellido como todo mundo lo
conocía.
Sergio Ortiz seguía en silencio sin decir palabra alguna.
Desesperada su esposa por arreglar las cosas por el bien de su familia le dijo:
-Vamos amor que no sabes cuanto te amo…
Con cara de indignación Ortiz volteó a ver a su mujer como
diciendo: Tanto me amas que hasta te dejas follar por mi padre? Sus ojos dijeron
más que mil palabras y su mujer de inmediato confesó:
-Siento mucho lo del 24… no era mi intención Sergio, bueno lo
que pasa es que estaba herida amor… Odio que tengas relaciones con otras
mujeres. Odio que tu pene ya no sienta nada por mi cuando intento excitarte. Es
que acaso no te das cuenta de lo mucho que le duele a una mujer no ser más
objeto de deseo de su hombre?
-Es que acaso crees que solo contigo me pasa esto?-Dijo Ortiz
rompiendo el silencio y enmudeciendo de inmediato a su mujer.
Con el rostro destrozado se puso de pie e intento irse pero
en eso, el brazo de su mujer se lo impidió y esta después de darle un enorme
abrazo le dijo:
-No lo hagas, no me dejes hablando sola. No podría
soportarlo. Hablemos amor, estoy dispuesta a hacer todo por solucionar este
conflicto, por sacar nuestro matrimonio adelante daría mi vida entera mi cielo.
Conmovido por las palabras de su mujer Ortiz decidió sentarse
a hablar.
-Dos años, dos años tenemos sin tener relaciones Cecilia… si
me preguntas en que momento fue que dejamos de tener relaciones podría decírtelo
en este preciso momento con hora, minutos y segundos. Es que es tan difícil para
mí…
-Para mi también lo es amor pero sea lo que sea estoy
contigo, jure ser fiel y no he cumplido perdóname… pero también jure estar
contigo en las buenas y en las malas y juro por dios que sea cual sea la
solución juntos saldremos adelante.
-Es que es algo horroroso Cecilia.- Dijo Ortiz con lágrimas
en sus ojos.
-No hay cosa peor que estar separada de ti como estamos ahora
amor dime que es lo que sucede…
-ven acompáñame Cecilia.
Ambos se dirigieron a la sala, la niña no estaba. La habían
encargado con la mamá de una amiguita de la escuela con la idea de tener tiempo
para hablar. Caminando llegaron a la caja fuerte. Esa caja que tan misteriosa
había sido a lo largo del tiempo para Cecilia ya que el único que conocía la
clave era Ortiz.
Después de poner la combinación exacta, la caja se abrió,
Cecilia intentó echar un rápido vistazo a su interior antes de que Ortiz
nuevamente la cerrara sin embargo lo único que logró ver fue una torre de
billetes y un bulto envuelto en una bolsa negra el cual Ortiz sacó.
-Que es eso?-Pregunto Cecilia extrañada.
Sin decir nada Ortiz sacó un diminuto bikini de su interior.
Cecilia como no creyendo lo que veía dio un paso hacia atrás y llevándose una
mano al pecho y la otra a los labios no pudo decir nada que sus ojos no hubieran
dicho en ese momento.
En eso, la mente de Ortiz voló hacia el pasado retrocediendo
2 años en el tiempo.
Jennifer: Como me veo papá?
Ortiz parecía que se desmayaba al ver a su hija de 12 años
luciendo un bikini recién estrenado y lista para bajar a darse un buen chapuzón
en la piscina del hotel.
Ortiz: Te ves…
Cielo santo acaso es esta mi niña? –se preguntaba Ortiz que
sin dar crédito a lo que veía se pellizcaba disimuladamente la pierna derecha
como tratando de despertar de un sueño.
A sus 12 años se veía que Jennifer ya no era una niña, era
toda una mujer, su cintura estrecha, el nacimiento de sus senos redondos del
tamaño de dos toronjas, visiblemente firmes y bien parados, unas piernas duras a
las que no se les movía nada, un culito redondo, carnoso y muy bien formado, su
pelo negro, largo, bien cuidado y con ese olor delicioso que solía darle el
acondicionador, hacían que se viera como todo una modelo.
Cecilia: Te ves muy guapa hija! Pero parece ser que este
bikini te va quedar chico en muy poco tiempo. Mírate nada más, apenas tienes 12
años y ya te aprieta de arriba.
Ortiz: No importa hija te compramos otro…
Cecilia: Jaja y ahora tu de cuando acá tan espléndido?
Ortiz: A mi hija hay que darle lo mejor, no es así Jenny?
Jennifer: Siii!!
La niña corría a los brazos de su padre que al sentir el
contacto de la piel joven y delicada sintió como las piernas le temblaban y
comenzaba a surgir un gigante de en medio de ellas.
Cecilia: OK Vamos a la piscina que el tiempo se nos acaba,
hay que disfrutar todo lo posible, no siempre venimos a la playa o si?
Después de ese viaje familiar el bikini de Jennifer
desapareció misteriosamente. Jamás volvieron a verlo, bueno al menos Jennifer o
Cecilia que seguía sin poder hablar mientras Ortiz se sentaba en el sillón a
llorar sosteniendo con fuerza en una mano el bikini.
-Te dije, soy de lo peor y no merezco el perdón Cecilia…
Cecilia sin saber que decir o hacer se acerco a su esposo y
decidió cumplir su promesa.
-No importa amor, confía en mí. Te dije que te apoyaría mi
cielo lo recuerdas?
-perdóname Cecilia pero es que no podía más… Tenía que hablar
con alguien de esto.
-No importa amor…- aunque por un lado Cecilia sentía a la vez
compasión y ganas de cachetear a su marido, por otro sentía celos de su hija.
Había robado el amor de su esposo, ahora era ella el objeto de deseo de su
marido…
-No le digas a la niña nada de esto Cecilia por favor… si
quieres te doy el divorcio pero a la niña no le digas nada.
Cecilia agachaba la cabeza y solamente escuchaba a su marido.
-Dime Sergio, alguna vez llegaste a… tu sabes Sergio…
llegaste a…
Nuevamente la mente de Sergio viajó en el tiempo a aquel
maravilloso viaje:
Jennifer: Siii!!! Helado de fresa!! Que rico!! Gracias papi!!
Ortiz: Lo he traído para las dos mujeres más bellas de mi
familia! Disfrútenlo!
Jennifer: Jajaja somos las únicas mujeres de tu familia papi.
–Decía la bella Jenny al tiempo que se apresuraba en abrir el helado de fresa
que papá les había traído.
Cecilia: Eres un amor, gracias- le decía su mujer mientras le
daba un beso en los labios como forma de agradecimiento.
Con las manos sudadas de los nervios Ortiz veía como su mujer
y su hija devoraban el helado mientras veían la televisión del hotel. Ni una
gota de nieve dejaron. Los minutos pasaron y Ortiz que ansioso con su vista fija
en el reloj que marcaba las 4:30 vio caer profundamente dormida primero a su
esposa y minutos más tarde a su hija.
Que estoy haciendo- pensó al ver que el efecto de los
somníferos había echo de las suyas.
Se acercó a su esposa que había caído dormida sobre una
mesita de madera que estaba en la habitación del hotel y la llamó por su nombre
en tres ocasiones.
Ortiz: Cecilia, Cecilia, Cecilia!!
Nada, nada parecía despertar a su esposa que sumergida en el
mundo de los sueños ignoraba el terrible suceso que estaba por acontecer. Ortiz
desvió su mirada hacia su hija y pronto vio su tierna figura que yacía en el
sillón donde hasta hace unos minutos observaba las telenovelas que tanto le
fascinaban. Su cuerpo, apenas cubierto por un camisón largo lucía debajo de este
el glorioso bikini que tan hipnotizado tenía a Ortiz. Lo pensó dos, tres, cuatro
y cinco veces pero al final terminó por doblar el brazo y dejarse llevar por sus
más ocultos deseos.
Ortiz: Perdóname dios pero no puedo. Tengo que hacerlo si no,
no se que vaya ser de mi.
Acercándose a su hija la tomo en sus brazos como cuando tan
solo era una bebita y la llevo hasta la habitación matrimonial que su esposa y
el habían adquirido con la idea de tener una segunda luna de miel. Lleno de
sentimientos encontrados, la depositó sobre la cama y acto seguido retiro con
mucho cuidado el camisón haciendo que la pequeña Jenny quedara con el cuerpo
cubierto tan solo por su bikini.
Ortiz la miró con deseo, como un padre jamás miraría a una
hija. Como un hombre mira a la mujer que más desea en el mundo y lleno de miedo
se abalanzó sobre ella para comenzar a besar su cuello.
Ortiz: Que delicia… -balbuceo Ortiz al oler el delicado aroma
de la piel joven de su hija mientras devoraba su cuello. De inmediato el cuerpo
de Jenny tuvo reacción y los pezones duros se transparentaron sobre la parte del
bikini que los cubría.
Ortiz al percatarse de ello comenzó a retirar el bikini del
cuerpo de su hija. Segundos después la pequeña se encontraba totalmente desnuda
a merced de su padre.
Ortiz: Dios de mi vida! Mira nada más en lo que te has
convertido hija…
Ante el se mostraban las tetas mejor formadas y duras que
jamás había visto en su vida. De inmediato el "buen" hombre se lanzó sobre ellas
y comenzó a chupar y besar cada milímetro de esas tetas que le hicieron perder
la cabeza. Cuando reaccionó se encontraba besando el abdomen de la pequeña,
plano y duro sin ningún gramo de grasa, como si fuera siguiendo un camino fue
bajando hasta toparse con una vagina virgen que no tenía ni un solo pelito. La
olió y de inmediato el olor penetró por su nariz e hizo que su pene que ya
estaba más que tieso le doliera de la excitación.
Con una mano comenzó a tocar y juguetear con sus labios
vaginales y es que su hija tenía unos labios rozados bellos como ninguna otra
chica de su edad. Los beso y lamió y fue ahí cuando probando el sabor del fruto
prohibido inundó su boca, era el sabor de la conchita virgen de su hija, le supo
a gloria, era un sabor exquisito para el paladar de un hombre maduro como lo era
el. Pronto jugueteo con su lengua haciéndola entrar y salir de ese agujerito tan
rico que pronto haría erupción soltando un sin fin de líquidos que Ortiz bebió
sediento.
Para cuando terminó, se desnudo del todo y comenzó a
posicionarse de tal forma que su pene quedara justo en la entrada de Jenny.
Ortiz: Perdóname hija pero de que sea otro a que sea yo… mil
veces prefiero ser yo… Aaaaahhhhhhh!!!
Como una daga, su pene penetró la vagina virgen de Jenny que
a pesar de estar inconciente comenzó querer abrir los ojos como si fuera a
reaccionar. Ortiz de inmediato se detuvo y sintió un miedo como nunca antes en
su vida. Si su hija despertaba en ese momento sería el acabose, pero era
demasiado tarde para echarse para atrás, su verga así se lo decía así que
aguardo unos segundos y cuando vio que Jenny se tranquilizaba hundió una vez más
su pene y sintiendo como su himen se rompía comenzó la sensación mas
extraordinaria que había sentido en toda su vida.
Ortiz: Aaaaahhhhhhhh!! Amorrrr Hija míaaa!!
Su cuerpo tembló y pronto comenzó a moverse de manera
frenética sobre el cuerpo de su pequeña hija que apenas y resistía a los embates
de su desenfrenado padre.
Ortiz: Hmmmm aaaahhhh!!
Unas cuantas embestidas más y su pene estallo inundando toda
la vaginita de Jenny. Mezcla de sangre con semen salían de su cuevita corriendo
por los muslos de la pequeña hasta llegar a parar a las sábanas blancas que
habían sido testigo de una masacre sexual…
Ortiz: Aahhhh!!!
Era extraño para Ortiz, se acababa de venir pero su pene
seguía mostrando la misma dureza y calentura que en un principio. Extrañado y
sin sacar su pene volvió a moverse sobre el cuerpo de su hija, seguía
disfrutando como si no se hubiera venido… Bendición o maldición a Ortiz poco le
importo y siguió clavando sobre la concha de Jenny que seguía con los ojos
cerrados.
Ortiz: Aaaaahhhhh!!! Hmmmmm Oooohhhh!!
Nuevamente Ortiz al poco tiempo estallo inundándole la concha
por segunda ocasión consecutiva a su hija pero esta vez si sintió la pérdida de
todas sus fuerzas con la venida.
Su cuerpo cayó desvanecido sobre su hija y no supo más de el…
Cuando despertó se encontraba con la cara sobre los senos de
su hija. Vio por la ventana y la noche había caído, menos mal que aún no
despertaba la pequeña. Se puso de pie de inmediato y vistiéndose a la velocidad
de la luz decidió borrar la escena del crimen. Quito sábanas, vistió a su hija y
la devolvió al sillón de la sala que conectaba a los dos cuartos de hotel que
habían alquilado. Miro a su esposa que dormía placidamente sobre la mesa aún tal
y como la había dejado y después de dejar todo como estaba antes de la atrocidad
que había cometido, salió de compras al súper mercado.
Al regresar su hija y esposa ya estaban despiertas, Jenny se
quejaba de un tremendo dolor en la entre pierna pero su esposa le decía:
Cecilia: Debe ser por ese traje de baño que te queda tan
ajustado. Ya quítatelo, desde que llegamos a la playa lo has traído ya te ha de
haber lastimado niña…
-Te estoy hablando Sergio, llegaste a tocar a la niña?
Su esposa seguía preguntándole a Ortiz acerca de la niña a la
vez que el volvía de sus recuerdos. Pensándolo dos veces decidió que lo mejor
era mentirle a Cecilia. No sabía porque pero así lo imaginó.
-No Cecilia… no toque a la niña…
Cecilia dio un respiro y agacho la mirada dejándose llevar
por un mar de pensamientos que acabarían por darle una idea jamás esperada por
Ortiz.
-Tal vez ahí este la solución de todos nuestros
problemas…-Dijo mientras veía a su esposo fijamente a los ojos.
-A que te refieres- Pregunto Ortiz extrañado.
-Tú espérame aquí que en seguida vuelvo… ah y dame eso.
Le arrebato el traje de baño de Jenny de las manos y sin
decir más Cecilia tomo las llaves del auto y salió de la casa. Ortiz decidió
irse a su habitación para recostarse un momento y bajarse la calentura pues tal
vez su esposa no lo haya notado pero mientras su mente recordaba lo que había
hecho a su hija hace un par de años había logrado tener una erección. Así mismo
las palabras de la psicóloga seguían retumbando fuertemente en su mente, esas
palabras que tan mal rato le habían echo pasar ahora comprendía que estaban
llenas de razón, o tal vez siempre lo supo pero prefería fingir demencia.
Psicóloga Mariel: El problema no es que lo más preciado para
usted sea aquel traje de baño que robo de su hija si no que solo se excite con
ella señor Ortiz…
En eso, la puerta de su habitación se abrió y su hija
vistiendo el traje de baño que tantos años había guardado, entró al cuarto.
Al verla Ortiz pegó un salto en la cama que lo hizo caer
parado y con una mano cubrió su pene.
-Que haces aquí?- Pregunto con la voz temblorosa y lleno de
nervios.
Jenny con las mejillas sonrojadas caminó hacia el y le dijo:
-He venido a ayudarte papi… Mami me lo ha dicho todo.
-así y que te dijo tu madre?
-Me dijo que tu y ella se van a separar al menos que yo
logre…
Agacho su cabecita y sin decirle más se acerco a su padre, se
veía igual de bella que aquella vez. Con la única diferencia que ya no era tan
niña, ya tenía el aire de mujer. Sus senos eran de mayor tamaño y se había echo
mas caderoncita, al llegar hasta su padre la pequeña retiro la mano que tapaba
su pene haciendo que este quedara a la vista. Era un pene grande se podría decir
sin llegar a ser un monstruo, tenía la cabeza bastante ancha al igual que un
tallo gordo y unos testículos de un buen tamaño. La pequeña al verlo sintió
miedo pero pronto con una mano lo comenzó a acariciar.
-Te duele mucho papi?
Su padre sin saber que decir asintió con la cabeza y la niña
se puso de rodillas y comenzó a besarlo tiernamente.
-muah…
Pequeños besitos le daba en la cabeza y después lo besaba por
todo lo largo. Ortiz con las ganas guardadas por dos largos años sentía venirse.
En eso su hija le dijo:
-Mi mami me dijo que le diera muchos besitos, que esto
ayudaría a que te aliviaras y que no se divorcien papi. Yo estoy dispuesta a
hacer todo para que tú y mami sigan juntos…
-En donde esta tu madre amor…
-Solo vino a dejarme y se fue. Dijo que por esta noche no
regresaría, que yo tendría que ayudarte a salir de tu enfermedad.
-así? Y que enfermedad te dijo que tengo?
-No me dijo el nombre papi solo dijo que yo era la única que
podía ayudarte…
Ortiz sintió como el diablo se le metía de nuevo y decidido a
sacar provecho tomo a la niña de la cintura y le dijo:
-Todo lo que ha dicho tu mami es cierto. Pero tu me vas a
ayudar verdad que si?
La niña con una sonrisa nerviosa asintió y dejo que su papi
comenzará a tocar con sus manos todo su cuerpo.
-Mira como has crecido Jennifer- Le decía su padre que
gustoso tocaba las nalgas, las tetas y las piernas de su hija.
-Sabes Jenny mi problema es que esto que tengo aquí es un
pene pero me duele mucho tenerlo así…
La niña miraba extrañada el pene de su papá que se veía
bastante inflamado, en la escuela de monjas era poco lo que le habían enseñado
respecto al sexo masculino y la información no era la misma a la que su papi le
estaba dando pero a final de cuentas era la voz de su padre la que tenía mayor
validez para ella que esa poca información que un grupo de monjas recatadas el
había dado.
-Lo que tu mami te pidió es que me ayudes a bajar mi
inflamación…
-Y eso es con besitos?
-Si, es con besitos pero también tenemos que hacer otras
cosas pues con eso no se bajara del todo…
-Esta bien papi.
Esa noche Ortiz lleno de besos y caricias los senos y piernas
de Jenny. Al principio le dijo que era necesario para que de su conchita
emanaran juguitos que el debía beber para su mejora ya luego le mordía las tetas
como si quisiera arrancárselas sin pretexto alguno. Cuando sintió que había
llegado el momento, Ortiz colocó sobre la cama a su hija y abriéndole las
piernas lo más que pudo se dedico a mamar su cuevita haciendo que la niña se
quisiera volver loca…
Después se tumbo sobre la cama y le indicó a su hija que se
sentara encima suyo…
La pequeña después de dudarlo un poco hizo la finta de que se
iba a sentar pero al momento de sentir la punta del pene de su padre en la
entrada de su cuevita pensó en echarse para atrás diciendo:
-No papi no mejor no…
-Como de que no…- le dijo su padre y sujetándola con fuerza
de las caderas la volvió a posicionar sobre su verga.
Sin decir agua va comenzó a hundir su pene en aquella gruta
que seguía igual de estrecha que la primera vez.
-Aayyyyy No Pa…Pá… mmmmm… aaaggghhhhh, para… por favor para….
Ahhhhhhhhh…
Jenny forcejeaba con las manos de su padre que la sujetaban
de las caderas haciéndola bajar más y más pero no pudo separarlas. Cuando acordó
se encontraba totalmente sentada en la verga de su padre sintiendo que era
partida en dos…
-aaahhh lo estas haciendo muy bien hijaaaa- le decía Ortiz a
su hija mientras la movía de sus caderas para acrecentar su goce.
-Aaaahhh O es que acaso no quieres ayudar a tu papi y a tu
mami en su matrimonio?
-Hmmmm aaaggghhhh Si papi… si quiero hmm
-aaaahh eso es así me gusta hijita….
-Ooohhhh
-Hmmm Ya no te duele Jenny?
-aahhh si papi si me duele todavía, pero duele lindo…
La hija de Ortiz ya había descubierto el placer del sexo y
ahora era ella que sin la ayuda de las manos de su padre empezó a moverse
lentamente mientras entraba y salía de su conchita el pene de su padre.
-Hmmm
-Aaahhh papi!
Poco después ahora era Jenny la que no dejaba de gemir, el
ritmo con el que su padre la follaba le estaba resultando simplemente delicioso,
su padre ya gritaba del placer mientras la niña le hacía ver su suerte
moviéndose frenéticamente sobre su pene. Había aprendido y vaya que bien a mover
las caderas su hija.
Cuando su hija no pudo más, se vino haciendo temblar la cama
con los acelerones tanto de ella como de su padre.
-Más rápido aahhh papiiii…. Más rápido…. Mmmmm ahhh ahhh que
ricooooo!!!
Casi al mismo tiempo Ortiz vació toda su leche dentro de
ella…
-oooohhhhh Hmmmmmmm
Ambos cayeron rendidos y su hija al bajarse de su padre vio
gustosa como el pene de este caía flácido a un costado.
-lo hemos logrado papi. Estas curado…
Su padre la abrazo y beso en los labios. Jenny se sorprendió
con el beso pero le gusto y decidió dejar a su padre que la besara cuanto el
quisiese esa noche.
A la mañana siguiente Ortiz amaneció con una enorme erección
sin embargo su hija que ya sabía la cura supo como bajársela…
Cuando Cecilia volvió se enteró del éxito que su hija había
tenido y gustosa decidió aceptar la relación padre-hija.
-En donde habías estado?-Pregunto Ortiz a su mujer.
-Digamos que por ahí… por cierto te mando saludar tu padre.
Ambos se miraron y cómplices sonrieron.
Años después Jenny se convirtió en una hermosa mujer, ya
había abandonado la escuela y se volvió adicta al sexo con su padre. Por las
mañanas, tardes, por las noches y en donde fuera quería sexo con papá. Sus
padres preocupados hasta ese momento por el futuro de su hija decidieron hacer
algo al respecto y es aquí donde llegamos al principio…
Psicóloga Mariel: Bienvenidos pasen Señor y Señora Ortiz…
Dirigiéndose a su secretaria la psicóloga le dijo:
-Te dije que regresarían…