Amada sumisa
Tu cuerpo, tu cara y tu pelo se prestan limpios para ser
usados. Estas dispuesta a ser usada nuevamente, usada y gozarte en ello. Tu
cuerpo es bello en la entrega y tu personalidad me complace. Tus ojos brillan y
tu voz, escueta y temblorosa asiente a lo que tu amo te indica.
Mudamente suplicas ser tenida en cuenta y ser amada
nuevamente por tu señor. Siempre aseada y limpia, presta para ser usada. Eres
tímida y nada en ti hace entrever que deseas a alguien por encima de todo.
Saliva, sudor y semen de su señor son néctares que precisa y ansia… Los toma
cuando su señor se los da.
Solo unos detalles son indicativos de su condición: un collar
de cuero, con una argolla muy chic, una muñequera a juego y una cadena en la
cintura (tapada a las miradas). No eres nada promiscua con nadie, solo te
trasciendes y te das sin limites a quien amas y a quien te domina.
Ser tomada, pellizcada, amasada, estrujada o acariciada te
son regalos insustituibles. Pero han de ser de tu dueño, tu sueño y tu realidad;
quien te toma contadas veces y con quien vas orgullosa. Tus pechos son grandes y
tus vestidos normales, nada estridentes. Y estas presta y expectante por si te
llama y puedes acudir otra vez más. Tu intimidad esta depilada, la luces para
el; para nadie más. No te cede, ni habla de ti groseramente; sencillamente te
toma y te hace suya. Eso ambos lo sabemos y lo repetimos, cuando las
circunstancias son propicias.
Casi un lustro de entrega amorosa y de nuevos
descubrimientos. Aun intuyes que hay más y estas presta y pronta a llegar a
ello… cuando venzas los últimos retazos de dudas. Porque no hay seguridad
completa en ser aceptada permanentemente, ni en ser la única. Aunque tu señor te
lo dice, tu dudas insegura de ti y de tu físico. Y están los lazos familiares a
los que eres incapaz (de momento) de sustraerte por completo; salvo en los
momentos de entrega, los cuales dan sentido a tu vida.
Azotes cariñosos y no tan cariñosos, castigos de fusta y
regla. Retención en tu goce y entregas, en diversas formas antes no imaginadas.
Y te vas aproximando a la entrega permanente, aunque aun tienes dudas de ti
misma. Pero su voz y su mirada te hipnotizan y te transforman, en la intimidad.
Aparentemente una pareja de amigos o de novios, solo que es mucho más que eso.
Ambos lo sabemos… y lo gozamos. Angustia y desesperación de lo que quieres, lo
que temes y lo que deseas; amasijo que conforma tu vida de sumisa a tu señor.
Y con todo hay delicadeza y ternura, poesía y mimos de
pareja; contrapuntos que hacen más destacable los momentos de sumisión plena… a
los que te entregas y los cuales necesitas como aire. Respírame… y víveme….
Nuevamente amada sumisa… ¡hazlo ahora! ya. Estás a disposición a cuatro patas,
boca arriba o boca abajo, atada o libre… estas para ser gozada y gozar con él,
para el. Para tu señor… que te conoce, tanto, incluso mejor que tu misma. Fusta,
arietes y cuerdas, esposas y otros utensilios son solo medios… lo que te une es
tu corazón entregado, de por vida... Desde hace 5 años…
Estimulada, te lubricas y te abres… y la penetración es el
primer premio, algo que te da contadas veces…, pero que veces…; las recuerdas
todas y todas las palabras te las repites y recuerdas cada uno de los
encuentros, cada lance de sumisión/dominación en que te superas y refuerzas como
persona. Esto, es algo que antes ni imaginabas y ahora ansias y deseas… cada vez
con mayor frecuencia y más durabilidad. Te vas entregando, cada vez un tanto más
y aun tienes mas por dar, por entregar a tu señor. Lo sabes y te lo confiesas,
solo el tiempo te confirma que sigues siendo amada, con cada nueva entrega y con
cada encuentro de amorosa sumisión… a él. Lo deseas todo, incluso mejorarte
físicamente…, y lo principal te dispones a la entrega per-ma-nen-te… que se
aproxima.
Cada pequeño arañazo y cada postura de sumisión nueva, son
las confirmaciones de que tu señor te quiere y le eres querida. Y eso te da paz…
y confianza, en presencia. Por eso deseas entregarte plenamente, pese a tus aun
existentes dudas y contradicciones. Y lo mejor es que ambos, tu y yo, sumisa…
somos de carne y la carne tiene muchas posibilidades… con intención y
sentimientos. TE SIENTO SUMISA, TE SIENTO MÍA.