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TODORELATOS » RELATOS » DIARIO DE UN CONSENTIDOR (9) |
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[ En casa de Gonzalo, mas manda la gallina que el gallo. ] |
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TODORELATOS.COM |
Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
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| Fecha: 08-Ene-08 |
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| Esta es una historia de deseos, emociones, placeres, dudas, decisiones y pensamientos, es la historia del camino que nos llevó a Carmen, mi mujer, y a mí a lanzarnos a vivir las fantasías inconfesables que sin saberlo compartíamos en silencio cada vez que hacíamos el amor; Esta no es una historia de penetraciones y orgasmos, aunque también lo es; Así que si tu, lector que has llegado hasta aquí, buscas un desahogo rápido de tus pulsiones te recomiendo que abandones este texto y busques algo mas inmediato. |
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Dejó que el agua cayera por su rostro y descendiera por su
pecho, apoyó las manos en la pared y bajo la cabeza para permitir que el chorro
frío golpeara su nuca; Las imágenes brotaban incontroladas, se fundían unas con
otras y creaban momentos inéditos, gestos nuevos no vividos. Volvía al momento
en el que Carlos rozaba sus piernas, cuando ella interrumpió su avance y decidió
marcharse del parque; Esta vez ella callaba y Carlos hacía que sus dedos
resbalasen entre sus muslos, firmemente pero sin violencia, obligándolos a
separarse, Carmen dejaba caer su cabeza hacia atrás permitiendo que los labios
de Carlos se apoderasen de su sensible cuello; Otras veces veía sus dedos
tomando la cintura de su camiseta y elevándola hasta desnudarla… no quería
pensar eso, no debía, pero las imágenes brotaban sin orden, sin continuación,
breves flashes, pinceladas eróticas, instantes desgajados de escenas de sexo
apasionado.
Se separó de la ducha intentando ahuyentar estos
pensamientos, tomó el gel y la esponja, comenzó a enjabonarse y descubrió lo
sensibilizada que se encontraba, su piel respondía como si estuviera
electrificada. De pronto sus manos dejaron de ser sus manos, eran las manos de
Carlos que se duchaba con ella y sintió la sensaciones que le llegaban como si
procedieran de otra persona, tocaba un cuerpo de mujer y quiso imaginar como lo
percibirían unas manos de hombre; Recorrió la forma de su pecho, redondo, breve,
duro, dibujó con la yema de sus dedos el pezón erguido, lo recorrió trazando
círculos y despertando mas sensaciones; Mientras tanto su mano izquierda captaba
las ondulaciones de sus abdominales y la forma de sus costillas;
Desplazó ambas manos a sus nalgas y palpó lentamente
atendiendo a las sensaciones que llegaban a sus dedos como nunca antes había
hecho: la forma redondeada, la hendidura que las separaba, la tensión que se
producía en el duro músculo por el hecho de apoyarse sobre una u otra pierna… Su
mano derecha se adelantó leyendo su piel como lo haría un ciego, sintió la
elevación del hueso de la cadera y cómo su vientre se hundía al rebasarlo… sus
dedos alcanzaron la estrecha línea de vello púbico y la recorrió hasta el punto
en el que su carne se desdoblaba, dejó que sus dedos medio e índice se separasen
para recorrer los dos labios perfectamente rasurados, apenas encontró rastro del
vello naciente; abandonó su sexo y acarició la parte interior de sus muslos, la
mas sensible; Su mano izquierda mientras tanto había abandonado sus glúteos y
regresaba a recoger su pecho derecho que prácticamente cabe entero en su palma,
sus dedos torturaban la suave piel del interior de sus muslos, muy cerca de su
sexo, notando el abultamiento de sus labios, yendo mas allá, sintiendo la forma
redondeada del inicio de sus nalgas… su dedo medio se deslizó sin esfuerzo entre
sus labios y estos cedieron a la leve presión engullendo la yema de su dedo,
notó el calido interior que la albergaba y la humedad resbaladiza en la que se
deslizaba, su mano izquierda apretaba con suavidad su pecho como si no fuera
ella, como si fuera la mano de Carlos que la acompañaba mientras se masturbaba,
se giró contra la pared de la bañera y subió su pie izquierdo al borde, de nuevo
abandonó su calido cobijo para despertar las sensaciones que nacían en sus
muslos, pero enseguida volvió a poner dos dedos en sus labios ejerciendo la
mínima presión, la suficiente como para que sus labios los atraparan, se
deslizaban sin dificultad por su sexo lubricado;
Sintió como sus piernas temblaban y su cuerpo resbaló por la
pared de la ducha hasta tropezar con el borde de la bañera mientras sus dedos
buscaban ansiosos la entrada a su sexo; Permitió que su dedo medio explorase el
estrecho túnel, palpando las rugosas paredes que lanzaban oleadas de placer a su
paso, lo hundió profundamente, todo lo que pudo y luego retrocedió emparejándolo
con el índice y recorrió el mismo camino, con calma, con paciencia, dilatando el
canal poco a poco hasta que fue capaz de albergarlos a ambos, su cuerpo salvó el
borde de la bañera y cayó hasta reposar en el fondo, recibiendo la calida lluvia
de la ducha; Sus dedos comenzaron entonces un movimiento rítmico de retroceso y
avance, saliendo de su interior totalmente y volviendo a hundirse, una, otra,
otra vez mas… la base de su dedo medio rozaba su clítoris en cada recorrido, lo
tensó, como si fuese una barra y lo deslizó en toda su extensión por su excitado
clítoris; Su dedo en tensión, como si fuese una barra, una barra… ahora su mente
trasmutaba esas sensaciones en otras, se vio abrazada a Carlos bajo la ducha
sintiendo en su mano la dureza de su polla, como una barra, recorriéndola con su
mano, jugando con el relieve de sus venas, descendiendo a sus testículos,
apoderándose de ellos, frotando, acariciando, arrastrando con su mano la piel
cubriendo y descubriendo el inflamado glande… su clítoris comenzó a reclamar
toda su atención, e hizo que su mano izquierda abandonara su pecho para
concentrar el esfuerzo de ambas manos en su coño. Con una abría sus labios
mientras la otra torturaba su clítoris sin clemencia.
Y Carlos… seguía allí, ya no rechazaba su presencia mientras
se masturbaba, ya no se recriminaba por ello, nada, Carlos estaba allí, de
rodillas ante ella, casi podía sentir su sexo erguido alojarse entre sus labios,
casi podía percibir su cuerpo pegado al suyo, su aliento en su cuello, sus besos
detrás de su oreja…
Estalló en un orgasmo que intentaba ser silencioso sin
lograrlo.
Era casi la una cuando Carlos entró en el aula y se sentó a
mi lado, nos miramos un segundo buscando algo en nuestros ojos, me moría por
saber, pero tuve que aguantar hasta que se cerró la sesión. Mientras recogíamos
los apuntes, le pregunté
"¿Qué tal?" – Hizo un gesto que denotaba esfuerzo
antes de contestar.
"Es dura de pelar, no me lo ha puesto fácil" – me
sentí aliviado y desilusionado al mismo tiempo, absurdo, si ¿Realmente
hubiera aceptado que todo se hubiera consumado así, tan rápido? ¿y sin
mí?
"Te lo dije, necesita su tiempo, no le van las
prisas"
"Sin embargo, hubo un momento, cuando nos estábamos
besando…" – sentí un frío intenso que me atravesaba el cuerpo – "…que
pensé que ya la tenía, faltó muy poco, me tiene desconcertado, sé que le
gusto, es evidente, ha habido momentos en que ha protestado un poco pero
se ha dejado"
‘Se ha dejado, se ha dejado’ esas tres palabras martilleaban
mi cabeza, ¿hasta donde se había dejado? Tenía el corazón latiendo
desbocadamente pero intentaba mostrar una tranquilidad que me faltaba.
"Qué es exactamente lo que ha pasado? – mi pregunta,
tan directa, le desconcertó y pareció molestarle, durante unos segundos
probablemente se debatió entre decirme que no tenia por que contarme
nada y la otra opción, dada mi influencia sobre Carmen, que le obligaba
a relatarme lo sucedido.
Me contó, a su manera, como había ido al hotel, como le
contestó por teléfono, altanera, orgullosa y como había comenzado a doblegarla
con ese primer beso robado.
"Cuando venía para aquí… iba pensando en ella y casi
ni lo pensé: me fui hacia vuestro hotel, no tenía nada que perder, lo
mas que podía pasar es que me mandase a tomar por culo" – me sorprendió
el lenguaje de Carlos, era la primera vez que le escuchaba expresarse
así – "Suponía que tu ya te habías ido, entonces pedí que me pusieran
con vuestra habitación" – Carlos hablaba con cierta prevención aún, como
si no estuviese seguro de mi reacción, yo me limité a callar y
escucharle, sin darle pistas.
"No se esperaba que estuviera allí, en el hotel;
Pareció un poco molesta al principio, pero poco a poco se fue relajando,
le gasté un par de bromas, me puse tierno… ya sabes, esas cosas que les
gustan a las mujeres" – acompañé su sonrisa asintiendo a la vez que
sonreía, ‘esas cosas que les gustan a las mujeres’ era para Carlos una
estratagema, algo fingido, interesado, una trampa en la que parecía que
Carmen había caído; sentí rabia hacia él y al mismo tiempo me excitaba
saber cómo la habría logrado seducir.
"Enseguida empezó a coquetear conmigo, me dijo que
estaba desnuda…" – no lo podía creer, Carmen no es así, estaba
convencido que era un farol de Carlos y éste, por la expresión de mi
cara me entendió – "Bueno, no me lo dijo así, pero me lo dio a entender,
que es lo mismo, me dijo que no estaba presentable… y lo demás se lo
saqué yo" – ahora me cuadraba mas, había sido un juego de seducción, un
coqueteo poco explicito pero intenso.
"… al final aceptó tomarse un café conmigo; Cuando
bajó… ¡joder Mario, que buena está!" – Carlos enfatizó esta frase
cerrando los ojos e inclinándose hacia delante - "Llevaba una minifalda
impresionante y una camiseta ajustadita… tiene un cuerpazo! Cuando nos
saludamos estuve a punto de fastidiarlo todo…" – Carlos sonrió al
recordarlo - "fui a darle un beso y nos cruzamos, los dos íbamos a la
misma mejilla, dudamos un momento y, en la confusión me lancé, aproveché
que cambiaba de mejilla y al volverse la besé en la boca…" – me dio un
vuelco el corazón, al mismo tiempo sentí un salto en mi bragueta que
añadió mas placer al que ya sentía imaginando la escena.
"Se hizo la ofendida, yo creo que lo que le preocupó
mas fue que nos hubiera visto alguien en el hotel porque salió como una
flecha; Tenía pensado llevarla al Parque Maria Luisa que por las mañanas
es muy agradable y no sabia si lo conocía, allí hay kioscos donde tomar
café y charlar, pero se complicó todo: me pusieron una multa por
detenerme delante del hotel ¿tu te crees?, si me descuido un poco se
llevan el coche; Ella no quería montarse y cuando ya lo daba todo por
perdido parece que le di pena y aceptó. Joder Mario, esa minifalda se
quedó en nada cuando se sentó, se me iban los ojos sin darme cuenta,
casi me doy un golpe por eso, pero le gustaba que la mirase, estaba cada
vez mas cachonda…" – ese lenguaje aplicado a Carmen me excitaba por
momentos, mi mujer cachonda perdida porque un tío le miraba los muslos.
"… Paseamos por el parque, yo quería llevarla a una
terracita que conozco y que no suele estar muy llena, sabía que le
gustaba estar conmigo, se le notaba." – Carlos hizo una pausa mientras
encendía un cigarrillo – "por el camino nuestras manos se tropezaron un
par de veces, luego yo provoqué el roce, para ver como reaccionaba, no
dijo nada ni lo evitó, entonces le cogí la mano, y no se soltó Mario, la
tía no se soltó, volvió a protestar un poco pero no hizo nada por
soltarse, estaba claro que quería mas así que pasé mi brazo por sus
hombros y ella me cogió a mi por la cintura" – el corazón golpeaba en mi
pecho, ¿era posible que se hubiera mostrado tan receptiva tan pronto? No
acababa de creerme del todo su historia, pero no quise interrumpirle.
"… yo estaba lanzado porque veía que no decía que no,
protestaba a veces, se hacia la estrecha pero no me negaba nada;
entonces decidí jugármela, la detuve y la besé en la boca, y la tía…
joder Mario, no lo rechazó, al segundo beso fue cuando ya se dejó hacer
y me abrazó…" – me faltaba el aire, la emoción me dominaba, noté mi
polla aprisionada por la ropa pugnando por liberarse, mi mujer, Carmen,
mi niña había besado a un extraño, sentí una sensación de vértigo, de
inestabilidad ¿estaríamos yendo demasiado lejos? Sentí miedo, sentí como
si estuviera a punto de perder algo, como si un peligro acechara mi
vida, al mismo tiempo, la excitación mas intensa que recordaba en años
me dominaba hasta el punto de temblar; Algo debió notar Carlos en mi
porque me preguntó
"¿Te molesta? Me dijiste que ella y tu…" – le
interrumpí
"Para nada Carlos, sigue"
"Después de eso, seguimos caminando cogidos, yo la
llevaba por los hombros y ella a mi por la cintura, ya estaba entregada,
lo sabía, pero aun protestaba de vez en cuando, yo solo pensaba en la
forma de plantearle que nos fuéramos a mi casa sin provocar su negativa;
Llegamos a la terraza y nos sentamos, yo seguía dándole caña, y ella me
miraba de una manera que me estaba volviendo loco joder!, la tía cruzó
las piernas y en vez de hacerlo a mi contra lo hizo hacia mi ¿tu te
crees? Esa mujer sabe como calentar a un hombre, con esa minifalda, casi
viéndosele las bragas… entonces comencé a rozar el borde de la falda,
tocando su muslo, Joder Mario yo ya estaba empalmado, entonces llamaste
tu y se levantó para hablar contigo, pero en cuanto se sentó de nuevo y
vi que cruzaba las piernas otra vez igual supe que quería mas; Volví a
rozarle el muslo y no decía nada, pero me equivoqué porque metí un
poquito los dedos por el hueco que había entre sus muslos y la falda…" –
me iba a estallar el pecho – "… y me hizo dejarlo, ahí si que no había
duda, parecía enfadada, no se, el caso es que no me dijo nada, solo
quería irse; De verdad que no lo entiendo, no se que le pasa conmigo"
"Vas muy rápido Carlos, te lo tengo dicho, así no vas
a conseguir nada" - las palabras salían de mi boca pero a mi me parecía
que no era yo quien hablaba, que yo era un espectador de aquella
conversación.
"Joder Mario, pero si le estaba gustando, protestó un
poco, se hizo la estrecha, pero le gustó"
Se ufanaba de sus logros, ella era una pieza mas, quizás la
mas valorada, la mejor que había caído en sus manos, pero ya que yo le había
dejado el camino libre, no estaba dispuesto a perder la oportunidad.
"¡Mierda!, se acuesta ayer con todos esos tíos y a mi
se me insinúa y luego se echa atrás, está jugando conmigo"
Yo escuchaba aquello con una mezcla de sensaciones y deseos
contrapuestos, me excitaba imaginarle acariciando sus muslos tal y como me había
comentado, o besándola o llevándola cogida de la mano, pero temía lo que podría
venir a partir de ahora; Podíamos intentar evitarle, renunciar a vernos con él
en los días que nos quedaban en Sevilla… pero no era eso lo que iba a ocurrir,
lo sabía bien, el nivel de excitación era tan alto que no queríamos perderlo,
estaba claro, y eso me hacia preocuparme, no sabia como seguir manteniendo
aquella historia sin llegar a mas.
"No es una vulgar calientapollas, te lo aseguro"
"No he dicho eso, por supuesto que no, pero no se que
la detiene"
Intenté encontrar los argumentos que fueran creíbles
"Carmen necesita tiempo, tiene su ritmo, ya te lo
dije"
"Tienes que ayudarme Mario, hemos quedado en cenar
los tres esta noche, échame una mano" - ¡me estaba pidiendo que le
ayudase a acostarse con mi esposa, a follar con ella! Estaba
tremendamente excitado, quería seguir el juego, pero no debía hacerlo.
"Vamos a hacer una cosa Carlos, ahora a mediodía
cuando venga que no te vea, me la llevaré a comer y luego te cuento" -
Carlos me cogió por los hombros, por un momento pensé que me iba a
abrazar.
"Gracias Mario estoy encoñado con esta tía, nunca me
había pasado algo así"
La llamé nada mas dejar a Carlos
"Hola cielo ¿cómo estás?
"¿Has hablado con Carlos?" – la noté preocupada,
había tenido tiempo de sobra para serenarse y la suponía sumida en un
mar de dudas sobre lo sucedido
"Si cariño, me lo ha contado todo ¿estás bien?" –
necesitaba tranquilizarla.
"No se como estoy Mario, no se que pensar" – la
ansiedad se transmitía en su voz
"No te preocupes amor, voy para allá, nos vamos a
comer los dos y hablamos ¿quieres?"
"Si Mario, necesito hablar contigo"
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