Dedicado a los aficionados al rol en vivo y frikis en general
La noche caía sobre París... si esta casa de colonias con su
bosquecito, descampado y habitaciones hubiera estado realmente en París y no en
Villajoyosa de la Brava, que por Torre Eiffel tenemos un roble viejo y por
Campos Elíseos, la cancha de básquet. Sea como fuere, la noche caía y con ella
la oscuridad sobre el camino. La luna llena alumbraba nuestros vacilantes pasos
y a veces nos devolvía la sombra de algún extraterrestre con cara de látex y
tentáculos de espuma escondido tras los arbustos. Así pasaron las horas
nocturnas, exterminando criaturas del más allá (o sea, del Servicio Estación *)
con pistolas láser de última generación a chorro de tinta.
Agotados y con el amanecer llamando a las puertas del cielo,
fuimos regresando uno a uno a la base de operaciones para echar un sueñecito y
estar en condiciones de enfrentarnos al gran ataque de Papá Marciano que tendría
lugar después del desayuno.
....
La oscuridad es total . Engullida por el saco de dormir,
comienzo a adormecerme. De las literas de al lado me llegan respiraciones
acompasadas y algún que otro ronquido disonante. Es la música de la manada
cuando se apagan las luces... zzzzz....
¡Eh! ¿Qué es eso? Me despierto sobresaltada, algo me ha
rozado la nariz, pero todo parece tranquilo... Habrá sido algún bichito
campestre que no se ha dejado convencer por nuestro París de pega. Por si acaso,
no sea que el Papá Marciano esté desvelado, guardo la pistola bajo la almohada y
vuelvo a acomodarme dentro del saco... zzzz...
¡Otra vez! ¿Y si fuera una araña? Ese pensamiento me mantiene
en vela. Me la imagino con sus finas patitas colarse de polizón dentro del saco
y hacerse la ruta del París-Dakar: subiendo y bajando por las dunas, descansando
en el oasis de mi ombligo... perderse en la estepa... o_o... Estoy por
levantarme y encender la luz pero eso pondría en alerta al grupo o provocaría la
ira de los más dormilones. De todas maneras, las arañas de Villajoyosa no son
venenosas por muy grandes y peludas que parezcan. Durante unos minutos más,
permanezco alerta a cualquier cosquilleo que me indique la situación exacta de
la ocupa pero la falta de señales acaban por convencerme de que estoy sola
dentro del saco y vuelvo a dormirme... zzzz...
Húmedo y tibio, unos labios suaves que me besan con cautela.
Su aliento es dulce, parecido al sabor del chocolate cuando se te deshace en la
boca pero mucho más sutil. Despierta mi apetito, la saliva bajo la lengua me
incita a mojar los labios y resbalar sobre los suyos. Y entonces abre la boca y
me dejo llevar hacia su interior. Me alimento de todo lo que me ofrece, está
rico. Un vals hipnótico, vuelta hacia un lado, vuelta hacia el otro. Me dejo
llevar. Entre la vigilia y el sueño, no sé todavía lo que es real pero no tengo
prisa por despertar.
El placer se adentra, lo siento en el pecho, el vientre...
Quiero más. Abro los ojos pero no puedo verle, la oscuridad es su aliada. Estoy
despierta, no hay duda. Temo que si hablo, se rompa la magia pero debo saber
quien es. Pregunto entonces envuelta la voz en un susurro: "¿Chico o chica?" No
recibo respuesta, tan sólo el palpitar de un corazón ansioso, la respiración
cálida... Intento tocarle la cara, el torso, una señal que me ayude a
identificarle. Me caza la mano al vuelo y la conduce hacia algo que, aunque no
pueda ver, me resulta inconfundible: terso, flexible, cálido al tacto e
increíblemente duro... Ya tengo la respuesta. Retiro la mano asustada como si se
hubiera tratado de mi araña imaginaria pero sé que sigue estando ahí, con la
cabeza alzada, apuntándome.
Permanecemos inmóviles unos instantes a la espera de los
acontecimientos. Nuestros alientos se entrecruzan, estamos tan cerca... Ahora me
doy cuenta que su olor es masculino, se me filtra por la nariz y me atonta.
Estoy perdiendo el sentido, lo sé, mi cuerpo está tomando el mando de la
situación. ¡¡No se puede pensar con claridad cuando te quemas por dentro!! Si me
quedo quieta, acabará por marcharse, no se arriesgará a que grite y despierte a
los de al lado... o sí. Esto es demasiado irreal para ser cierto.
No se ha marchado, de alguna manera también puede oler mi
excitación. Se mueve despacio, con prudencia... Oigo el trec-trec de la
cremallera del saco abrirse lentamente. Ay no... Su mano que se infiltra y se
queda adormecida como cachorro al lado de mi pierna desnuda. De vez en cuando,
los dedos rozan mi piel y corrientes eléctricas me estremecen de la cabeza a los
pies, pasando por el horno. Me estoy muriendo: no puedo echarle pero tampoco
tengo el valor para animarle a atacar. Y ese "inocente" cachorro de cinco dedos
se va moviendo como quien no quiere la cosa hasta que lo siento tocarme la
cadera y jugar con la tira de lo que no debería tirar. Soy agua. Repta sobre mi
vientre, se detiene en la estepa... me quema. Bajo sus dedos, la sangre bombea
con fuerza, es mi interior que le grita acción. Ah, canalla ¿Por qué está tan
quieto? Baja, baja...
Mareada como estoy no me he dado cuenta de su maniobra, se ha
dado la vuelta y aquello que palpé y me asustó hace un rato se encuentra sobre
mi nariz dándome pequeños golpecitos para llamar la atención. La dejo que se
acerque a mis labios y le doy un beso chiquitito. Responde agradecida con una
inclinación de cabeza (la mano avanza... me pregunto si este amante, por derecho
secreto, sabe que va directo al río). Entreabro los labios, se apoya en la
comisura, es paciente y tímida, me gusta y quiero probar a qué sabe... La
acaricio con la lengua y se pone loca de contento. Él gime... calla, calla...
shhhh... ¿Quién manda ahora? Eh! Pero vuelve a recuperar el control cuando lanza
sus deditos directamente al agua y se zambullen... en las profundidades...
Me arqueo cuan larga soy sacudida por la ola de placer,
acallando el grito. ¡Me rindo! Le agarro con la boca, me agarra con la suya,
parecemos dos fieras hambrientas... hasta que se separa de golpe. Me quedo
jadeando, si se va ahora le persigo. No, no se va. Oigo el ris-ras del plástico,
el flic-flac del látex desenroscándose... Alevosía y premeditación, lo tenía
todo planeado ¬_¬ Pues no se lo voy a poner tan fácil, decido gastarle una
broma: me deslizo fuera del saco y me acurruco en un rincón de la cama. El que
vuelve al ring y no me encuentra, le oigo palpar el saco con desesperación...
plaf plaf... (jujuju). Se calma y presta atención, no tarda en encontrarme
avisado por el calor que emana mi cuerpo y la respiración ansiosa. Pero no se
delata con su voz, no pregunta ni pide permiso, me estira de las piernas, me da
la vuelta como a una tortilla poniéndome boca abajo y, a la que reacciono, ya lo
tengo encima mío.
Permanece en suspense apretado contra mi. No pienso
suplicarle si es lo que espera. No, seguiré su ejemplo de mutismo... aunque mi
cuerpo se retuerce, se deshace bajo su peso intentando cazar al pajarito y
aprisionarlo en la jaula... por favor... por favor... Puede ser el hombre
invisible pero nada que ver con iron-man, está tanto o más anhelante que yo y no
se resiste cuando mi mano le busca y le acompaña, educadamente, eso sí, al
interior del pisito *_* El invitado está resultando ser algo tímido (a estas
alturas de nuestra relación) y no se atreve a pasar de la entrada. Es cierto que
su tamaño es considerable pero entra sin problemas por la puerta, no sé a qué
espera para meterse hasta el fondo. Tomo el mando y con un par de golpes de
cadera lo hago mío. Me gustaría saber cómo se llama para gritar su nombre aunque
no he olvidado a los durmientes que nos rodean.
Momento romántico cuando me abraza (por detrás) y me
mordisquea el cuello... sigh... creo que me he enamorado. Y todavía le quiero
más cuando su mano juguetona se lanza a torturar al habitante de la estepa. No
sé su nombre pero es que ahora tampoco recuerdo el mío... Perdió la timidez y
ahora se mueve salvaje en mi interior, la prueba de que la confianza mata,
bueno, el dicho no era así pero a mi me está matando... no aguantaré mucho
más...
Está oscuro pero veo lucecitas de colores... un túnel
blanco... lo atravieso a ultra-velocidad y estoy en otra dimensión...
fuuuuuuuuuuuuum!! Vuelo... mis átomos se han separado y chocan unos con otros
divertidos... Aire... necesito aire... Abajo en la Tierra, Heidi y Marco me
saludan desde las montañas de acetato... Oh, Dios, estoy delirando. Le siento
otra vez, empujando, hinchado, a punto... y estalla apretándome con fuerza entre
sus brazos, enredándose entre mis piernas... De nuevo el túnel de luz...
Cuando recupero el conocimiento, está tumbado a mi lado.
Podría levantarme, encender la luz y averiguar de una vez quien es éste ladrón
de orgasmos. Podría si no fuera porque no siento las piernas. Es igual, me
abrazo a él, no le dejaré escapar, pronto será de día, alguien abrirá las
compuertas de las ventanas y descubriré su identidad. Muy pronto... Y en mi
cabeza se suceden rostros de amigos, de actores famosos, de animales... y una
araña negra con gafas de sol y ocho patas acabadas en sendos falos que se acerca
amenazadoramente...
..........
¡Arriba todo el mundo! Grita una voz. En un acto instintivo,
busco la pistola... La almohada está al otro lado, había olvidado que estaba
durmiendo del revés... Pero es que tampoco había tenido en cuenta el desorden de
mis ropas (después de una batalla como la de anoche, qué menos). Por un momento,
el pánico se apodera de mi... pero espera... alguien tuvo la delicadeza de
colocarme el saco de dormir por encima, alguien que se ha esfumado antes de que
los terrícolas de las camas colindantes despertaran. Me siento decepcionada por
haber perdido la oportunidad de descubrirle. Ya no tiene remedio y me visto como
puedo, lo más importante ahora es desayunar y desbaratar los malvados planes de
Papá Marciano.
En el comedor, vigilo de reojo a todos. Mi amante in black es
uno de ellos. Busco alguna pista, una sonrisa de complicidad, una mirada
disimulada... Es demasiado listo para delatarse y eso me gusta. Tendré que
esperar a que surja otra ocasión... y estaré preparada.
Nota: Relato de ficción, no está inspirado en hechos reales
(ya me gustaría =p)
Nota 2: Dedicado también a las malas lenguas (o buenas, según
como se muevan) que alguna vez han insinuado mi incapacidad para escribir
erotismo heterosexual más o menos normal (eso es sin violaciones, sodomía,
sado-maso...)
Nota 3: En el presente relato no se ha maltratado a ningún
animal o insecto ni se les ha sometido a ningún experimento de fusión genética.
*Servicio Estación – ferretería de tres plantas situada en
una céntrica calle de la ciudad de Barcelona, donde se puede encontrar cualquier
cosa.