MI ESPOSA RUBIA CON EL NEGRO VIEJO
Un saludo a todos, somos una pareja, mi esposa Martha es una
mujer rubia como el color del sol, su piel es blanca como la luna, sus ojos
azules como el cielo, buenos senos como dos naranjas grandes, su cola es
redonda, mide 1.78 cm, su edad 23 años, siendo una personita muy encantadora,
apasionada y dulce; yo soy José un hombre de cabello negro, piel trigueña, ojos
miel oscuros, cuerpo normal, mido 1,80cm, mi edad 26 años, me considero
cariñoso, compresible y lujurioso, habitamos en España. Para nosotros el sexo es
el 80% de una relación, Un 20% amor.
Nos gustaría mucho contarlos una experiencia que tuvimos una
noche. Mi mujer y yo practicamos lo que llaman los swingers (Intercambio de
Parejas), hemos tenido sexo en parejas e incluso orgías.
Esa noche pasamos al Club llamado Lo Inimaginable, es un
pequeño club agradable de swingers donde el olor del lugar es del sexo del
bueno, queda en un lugar especial de Madrid. Llegamos allí y pedimos un ron para
calentarnos. Había mujeres bailando en la pista, mi mujer enseguida fue a mover
sus caderas con aquellas chicas. Antes me dio un beso Francés con saliva, luego
la vi bailando como si fuera una Diosa la cual encanta a las personas con su
movimiento de cintura.
Tuve que ir al baño, necesitaba descargar mi vejiga. Al
regresar note que había nuevo bailarín en el grupo de mi mujer. Era un hombre
negro como la noche más oscura, solo se le veía los dientes, su edad era de 60
años, tenía muy buen cuerpo, un poco canoso, pero estaba conservado y enérgico.
Martha vino a descansar un rato conmigo a la mesa, comentándome lo bien que se
movía el negro viejo, que tenia un olor a macho y que le calentaba un poco.
El negro llamado Marlon, el cual bailaba con las señoras se
acerco a nuestra mesa, nos dijo si podía sentarse con nosotros, le dije claro,
él miraba a Martha con pasión, le gustaba lo nórdica que era y mi esposa le
correspondió con una sonrisa picara. Martha le dijo que quieres de mi Marlon, él
audazmente le dijo que él quisiera trasladarla a una habitación privada del
Club, para mezclar las razas a través del sexo, ella le dijo Marlon eres un
lanzado, de repente el se bajo la cremallera mostrándole el pene más grande,
venoso, grueso, jugoso y apetecible que jamás había visto mi mujer.
El pene de Marlon era como un obelisco, era impresionable el
miembro que tenia, eso que estaba completamente fláccido y aparentaba como el
grosor de la muñeca de un brazo humano. Martha estaba asombrada con semejante
instrumento que tenia el negro viejo para su edad, él dijo que deseaba
penetrarla para destrozarle su vagina, luego se la llevo a la habitación, para
poder fusionar sus cuerpos en uno solo, donde encontraron una cama matrimonial
llena de pétalos de rosas rojas, se besaron muy apasionadamente como queriéndose
comer las lenguas, donde era muy claro que él es un experto en calentar mujeres
en pocos segundos. Yo me encontraba viéndolo desde una ventana, me estaba
masturbando con lo que veía, observe cuando él le quito toda la ropa en pocos
segundos, la empujo hacia la cama, donde ella estaba desnuda, él se desnudo,
mostrando sus hombros amplios, pecho enorme y bien formado
Después agarro su pene ya semiduro, mi esposa estaba
hipnotizada por esa maravilla que tenía Marlon en medio de sus piernas, parecía
una serpiente negra hambrienta de comer vagina blanca, sus testículos eran como
dos pelotas cargadas de jalea fértil, su vellos era blanco, cuando él enchufo su
miembro en la boca de mi amada, mientras le pellizcaba los pezones, Marlon
sentía como mi esposa le aspiraba el pene con ti huevos, hasta que no aguanto y
se vino dentro de su boca. Enseguida el bajo a la cueva de mi Martha, donde él
le lambió la vagina rubia, que se encontraba ya lubricada, estuvieron un rato
así, hasta que él se tomo todos sus jugos, en seguida le ubico su serpiente
negra en la Panocha, restregándosela a su clítoris, penetrándola de una,
escuchándose un gemido de toro negro que disfruta ternera tierna, empezado con
un mete y saca feroz, la quería destrozar, le decía putica ahora vas a saber que
es un negro, de seguro te gusta el chocolate. Ella estaba a atontado para
hablar, solo aullaba como loba en celo.
Su miembro se encontraba totalmente erecto, el le clavaba su
asta, mientras le restregaba el clítoris con un dedo, golpeando sus testículos
con la cola de mi Martha, era lindo ver como se mezclaban las razas negra y
blanca, al mismo tiempo mi esposa le tenia cruzada la piernas en la espalda, yo
note que ella había tenido ya varios orgasmos, deben de haber cogido como 45
minutos, él comenzó a aumentar su movimiento, la penetraba con más fuerza, en
ese momento me acuerdo que Martha esta fértil, ella no se esta cuidando, él no
tenia condón.
Me encontraba tan excitado que me dije, que pase lo que tenga
que pasar, no deseé detenerlos sino anhelé que le llenara la vagina de su néctar
negra. Él empujó su pene profundamente en el vientre de mi esposa y derramó su
semilla. Él cual tenia bastante leche porque se salio de la vagina de mi esposa
como si fuera una champaña burbujeante, después ella le limpio el pene como
buena perrita que es. Luego se vistió el negro, se dieron un beso lengüetero
para despedirse. Además el tenía la tarea de coger con más perritas blancas
antes de terminar la noche.
Martha estaba tendida en la cama cansada por la cogida que
tuvo, tenia una cara de satisfacción, se sentía hembra, esa escena me excito
tanto que eyacule en mis pantalones, como buen esposo que soy, fui a limpiarle
con mi boca la vagina que botaba aun semen. La vestí y nos fuimos a casa. Mi
esposa me dijo que yo era el mejor hombre del mundo, que me amaba como loca, a
los nueves meses tuvo un bebe negrito, se dio lo que ella quería la mezcla de
razas, yo a mi mujer la amo mucho.
Este relato se lo dedico a una mujer muy especial en mi vida,
espero que sea del agrado de ella.
Les Informo que soy un chico que me gustaría conocer personas
o parejas con fantasías en el sexo. Mi correo es:
elnarradorerotiko@hotmail.com