LA ENFERMERA NEGRA LLAMADA ANGELA
Todo comenzó cuando un día fui al hospital por un examen de
orina, donde me dijeron que estaba bien, allí conocí a mi Diosa enfermera
llamada Angela, la cual era una mujer maravillosa y atractiva. Ella era negra
como un café, cabello trenzado, tenía un buen par de senos, una cola grande y
gustosa, su estatura era 1.70 cm, su edad era de 25 años, su cargo era la de
accesoria.
Observe como le quedaba bien su uniforme blanco de asistente,
mostrando su cuerpo bien cuidado, me excitaba verle su hilo dental, ella me
saludó con una sonrisa y comenzamos a dialogar sobre mi estado de salud,
diciéndome que me encontraba como un toro de casta. Mi nombre es Alonso soy un
hombre de cabello negro, piel blanca, ojos negros, 1.75 cm de estatura, edad 30
años, mi profesión ingeniero de sistemas, me gustan las hembras fogosos y
morbosas.
Angela me dijo que la acompañara a bajar unas cajas en el
armario que estaban muy pesadas, que necesitaba moverlas, le comente que con
mucho gusto le haría el favor, entramos a esa habitación pequeña, habiendo poca
luz, ella se subió a una escalera, viéndole esa cola, sintiendo que necesitaba
tocarle ese hermoso cuerpo, entonces la abracé firmemente a mí. Su olor
paradisíaco llenó mi cabeza de lujuria, ya me encontraba poseído por el sexo,
ella acarició con su mano mi miembro por encima de mi pantalón y coloco mi mano
en su afrodisíaco pecho, me encontraba excitado, Angela sentía palpitar mi
miembro. Luego me desabrocho la cremallera para darme la chupada mejor de mi
vida, sentía como aspiraba todo mi pene en su boca, yo gemía de placer, hasta
que empuje todo mi torrente seminal sobre su garganta.
Me sonrió y preguntó si me sentía mejor. Podría cabecear
solamente y sonreír, en seguida nos desnudamos, llevando mi mano hacia su vagina
negra llena de vellos rizados, la cual estaba mojada y caliente. Mi dedo apretó
rápidamente el clítoris de mi negra, era como una bolita, ella se sentía en el
cielo, mordiendo su labio mientras que resbalé otro dedo dentro precioso ano,
comenzó a gemir como vagabunda anhelando verga, me dispuse a chuparle esa vagina
exquisita con mi lengua, deseando tomarme todos sus jugos, con mis dientes le
raspaba sus labios inferiores, me imaginaba que me estaba comiendo la mejor
fruta de mi vida, queriéndola penetrar de una. Angela se acostó en una mesa
pequeña que había, le abrí las piernas y le clave mi pene blanco en su vagina
negra, ese coño me masajeaba, hacia que me sintiera bien, mis movimientos
empezaron acelerase, ella gritaba como loca, parecía como si estuviera danzando
encima de la mesa, ya no aguantando más, regué mi semilla blanca dentro su útero
oscuro. Deje su jardín femenino como jarra llena de leche caliente y fresca. Nos
vestimos no sin antes darnos un beso mieloso.
Al mes me case con ella y tenemos una maravillosa familia.
Gracias por la atención prestada.
Les Informo que soy un chico que me gustaría conocer personas
o parejas con fantasías en el sexo. Mi correo es:
elnarradorerotiko@hotmail.com