Después de la golpiza que me dio mi Enrique mi marido, me
calmé un poco en mis aventuras, tenía como un mes que nada de nada, ni siquiera
con él, ganosa le llamé a Oscar mi concuño, me dijo que no podía visitarme pues
tenía una despedida de soltero, triste colgué el teléfono, pero unos minutos
después me llamó para decirme que si lo acompañaba, que sería la que atendiera y
pasaba lo que yo quisiera, me gustó la idea, nos vimos en el estacionamiento
comercial, antes de llegar a la fiesta me llevó a una sex shop, me compró un
body negro con vivos y encaje negros, además de liguero y medias negras, como yo
iba a atender a los muchachos, también compró un mandil que no me cubría nada,
parecía sirvienta de películas pornográficas.

Se alborotaron cuando me vieron llegar felicitando a Oscar
por la idea, todos empezaron a manosearme lo que querían, otros me abrazaban y
besaban cachondamente, había música, bebida y comida, y para mí un bufete de
vergas jóvenes, yo servía alegremente mientras bebíamos, luego de un buen rato
ya al calor de las copas, el festejado quería llevarme a un privado, le dije que
enfrente de todos, que no me importaba, tímidamente sacó su verga, la toqué y
acaricié para luego agacharme y mamársela rico, me levanté poniendo mis nalgas a
la vista de los demás, que aprovecharon para tocarlas a placer, luego me llevó
al sofá se sentó y me dio un condón, se lo puse y me senté sobre él, al sentir
su verga dentro empecé a mover mis caderas en círculos, y rápido se vino, con mi
boca quité el condón mientras uno acariciaba mi raja húmeda para luego cogerme,
así me quedé sintiendo unas manos en mi cadera, toqué esa verga y constaté que
traía condón, éste que me cogía me nalgueaba fuerte, me provocaba dolor, eso me
incomodaba, le decía que no lo hiciera, pero seguía, quise quitarme pero me
sostuvo con fuerza dándome otra nalgada que me dolió mucho más, Oscar vio mi
malestar y le advirtió que si seguía así me marchaba, mi macho se impuso y el
cabrón entendió, hasta sentí que su verga se bajó y batalló para seguir hizo
como si se eyaculaba, pero me di cuenta que fingía. Otro ocupó su lugar pero me
sentó sobre él, me tomaba de las nalgas y me estrellaba en su verga, puse mis
pies en el filo del sofá mientras los demás gritaban por lo que veían, me detuve
un poco, saqué la verga de mi panocha y la coloqué en el ano, poco a poco la
metí, ya toda adentro empecé a darme ricos sentones, en eso el más joven de
todos se puso frente a mí y llenó con su verga mi panochita, empezaba a gozar el
rico sandwich cuando el que me cogía por el culo se vino, y de enfrente también,
pero no traía condón y se vino en mi vagina. Oscar solo miraba, en eso el
festejado hizo a un lado a los demás, me levantó y me puso frente a él, como ea
alto su verga me llagaba a la espalda, se agachó un poco para colocar su verga
en mi culo que fácil aceptó su palo, me sostenía de las tetas, y yo apretaba mis
nalgas para gozar la cogida, me levantó y puse mis pies en el respaldo del sofá
cuando el cabrón que me nalgueaba se sentó frente a mi raja para mamármela
delicioso, su barba rasposa me daba la sensación de ser violada, era un momento
delicioso, una verga en mi culo y una lengua experta en mi raja, me vine tanto
que casi me desmayo, se quitó y en eso el festejado sacó la verga de mi recto
para agacharme y venirse en mi cara bañándome toda de semen caliente, al
terminar aplaudieron gustosos.

Oscar se sentó a mi lado, me dio una toalla para limpiarme,
platicamos, reímos y bebimos, fui al baño, me estaba lavando la cara cuando
entró el que me nalgueaba, me tomó de la cintura, le dije que estaba cansada,
según él solo quería que se la mamara y me agachó con fuerza, quise complacerlo,
la tenía muy dura y parada, cuando pensé que se venía quise sacarla de mi boca
pero no lo permitió, un chorro caliente y salado sentí que me ahogaba, la saqué
y me di cuenta que se orinaba en mi cara, tragué sus meados, quise vomitarme,
pero no fue para tanto, no sé que pasó que gustosa dirigí yo misma su reata
orinando a mi cara y tetas. Terminó y se fue sin darme las gracias siquiera el
desgraciado, ahí me quedé pensando en lo que había pasado, sentí que mis piernas
se dormían y reaccioné levantándome para bañarme por completo.
Al regresar a la fiesta, Oscar me indicó que me sentara a su
lado, pero los chicos me pedían que bailara con ellos, luego de un rato fui con
Oscar, lo abracé tocando su vergota sobre el pantalón, él se dejó y la sacó,
noté que los muchachos se sorprendieron del enorme palo que mi concuño se carga,
y como si fuera mi trofeo, lo enseñaba y besaba, por más que intentaba no
lograba tragarme en su totalidad su palo, Oscar me levantó como si nada, puso
mis piernas en sus brazos, yo me sostuve de su cuello fuerte para rebotar en su
palo, mis nalgas temblaban de gusto, y en la cogida sentía manos de otros
acariciando mis nalgas, esa posición logra tocar todo mi ser y me hace tener
orgasmos con facilidad, así que hecha una loca grité que me venía, y lo hice.
Oscar me puso empinada en el sofá, se subió para darme una embestida trasera, de
manera que sacaba y metía su verga por completo, sudábamos a chorros, luego se
sentó y yo arriba de él me puse en la posición que él llama; "MI TRONO", "EL
TRONO DE LA REINA DE LAS PUTAS", sentones deliciosos hacían que su verga me
traspasara, con su mano acariciaba mi clítoris para hacerme venir otra vez, y lo
logró, unos segundos después llenaba mi culo de su rica leche. Descansamos en el
sillón, los demás nos rodearon y lo felicitaron, a mí también por aguantar
tremenda verga.

Seguimos bebiendo, esa vez me puse borracha. Recuerdo que
otra vez fui al baño, y de nuevo el que me orinó me sentó para hacerlo de nuevo,
pero me coloqué en la taza empinada, y él regaba mis nalgas de orines calientes,
creerán que estoy loca, pero esa experiencia de baño dorado me agrado, aunque no
me ha sucedido otra vez.
Ya me vestía para marcharnos, cuando a alguien se le ocurrió
poner su nombre en mi teta derecha, otro en la izquierda, en mis nalgas, pero
Oscar sacó un marcador que luego supe de tinte indeleble, se agachó, abrió un
poco mis piernas y en mis nalgas puso: "SOY PUTA Y QUE", los demás rieron y
aplaudieron la ocurrencia de Oscar, cuando me regresó a la casa, saco un fajo de
billetes, me los dio diciendo que era mi ganancia, eran cinco mil pesos, al
parecer se cooperaron, no era mucho pero igual, no lo hice por el dinero, hasta
gratis le complacía a mi macho sus caprichos. Pasaron varios días para poder
borrar
Amigos, amigas, no piensen mal de mí, no es que me denigre ni
nada de eso, es solo que cuando tengo sexo me entrego por completo y gozo como
nunca, mi primer hombre fue mi marido, y con él en trece años de casada solo
cuatro veces tuve orgasmos, ahora he tenido muchos más en una sola noche, a
veces sin ser penetrada, solo mamando verga, a veces masturbándome, pero me es
más fácil tener un orgasmo cuando me cogen por el ano, y lo disfruto.
MARLEN YADO URBINA.