Una tarde en el cine
Aquel día había quedado en salir con Gerardo, que es un amigo de bastante
tiempo, de la infancia y de juegos, iríamos a tomar algo seguramente y a hablar
largas horas, Salí de casa como a la una de la tarde, y nos vimos en la estación
del metro, allí nos saludamos y seguimos de largo hasta el centro, Santiago es
una Ciudad muy abierta, muy linda, se hace querer.
Llegamos al Pub y empezamos a tomar y a charlar, claro esta, el tema del sexo no
escapaba de la mesa, pero no era el centro de la conversación, ya éramos muy
abiertos en cuantos a hablar de sexo, sin embargo el seguía sin sentirse a gusto
de hablar del tema. Me sorprendió mucho cuando, luego de la primer litro cerveza
me invito al cine porno, su propuesta me dejo fría, me dijo simplemente si
quería ir al cine, claro, no a cualquier cine, sino a uno X.
En poco tiempo ya estaba el frente a la ventanilla de la taquilla, pidiendo las
entradas, claro tuve que alcanzarle en este momento 2 mil pesos que le faltaban,
lejos de sentirme a penada, me sentía ya extasiada, llena de mucha curiosidad.
En lo que entramos me di cuenta que al salir de la
taquilla, cerca de esta se encontraba una cortina roja, sucia pesada, al
traspasarla, la sala se veía oscura, un señor algo mayor prendió su linterna y
me pregunto si alante o atrás, con el reflejo de la linterna y ya con mi vista
acostumbrándose a la oscuridad, pude ver una sala casi vacía, con muy poca gente
en ella, y ninguna mujer, repasaba el recinto y confirmaba para mayor temor, o
excitación que era la única chica presente en esa sala.
Nos sentamos en una de las ultimas filas del cine, solo había
una fila por detrás con un señor en ella, como a 3 puestos de nosotros, en
seguida nos sentamos en los asientos, viendo la escena que era una catira que
estaba tirando con tres negros que le hacían de todo, en seguida y sin necesidad
de la imagen, sentí q mi lubricación estaba bastante avanzada, ni mas terminarse
de sentar Gerardo se inclino sobre tocándome con su mano cercana a mi la pierna,
pero con la contraria, tomo mi seno sin perder mucho tiempo, yo me sentía súper,
y le dije directamente, métela, claro eso se lo dije, llevando mis manos a la
correa de mi pantalón la cual comencé a aflojar, sentí ganas de quitarme
completamente el pantalón, pero cierto miedo en el ambiente me decía que no, así
que me limite, el metió su mano y al fin, sentía los dedos de el en mi vagina,
me tocaba con algo de nerviosismo, pero con gran maestría, uff, me sentía
divino, separa mis labios, me pellizcaba en ocasiones, por la incomodidad del
pantalón, sentía como con sus dedos, completamente a ciegas separaba mis labios
e introducía un dedo en mi vagina, pero no… yo quería que presionara mi clítoris
y entre gemidos de placer que no podía controlar le dije q me apretara el
clítoris, sin darme cuenta cuando, observe que el señor detrás de nosotros se
había movido justo hasta llegar detrás de mi y sobre mis hombres me veía sin
mucha discreción.
La imagen de tener a Gerardo sobre mi en aquel cine, y a un
completo desconocido observándome, me hizo querer regalarle al extraño una mejor
escena, que vea en su esplendor lo puta que puedo ser, y busque con impaciencia
el pene de Gerardo lo saque de su pantalón, pero ya estaba muy incomoda en esta
situación, y quería q Gerardo me pasara su lengua.
Mmm, entre gemidos logre decirle al oído que me la chupara,
el como autómata, bajo al piso, sin sacar su mano de mi vagina, y con su otra
mano empezó a desabrochar mi pantalón, me lo bajo hasta las rodillas, el hombre
detrás de nosotros nos veía con claridad, y por sus movimientos se estaba
masturbando.
Mi excitación se hacia cada vez mas incontrolable, sentía
deseos de ser puta, de ser cogida y penetrada, allí estaba yo, echada en el
asiento de aquel mugroso cine Santiaguino, con mis pantalones a la rodilla y mis
piernas solo limitadas en su separación por aquel pantalón a medio quitar.
Gerardo con maestría que no conocía, se metía entre mis
piernas separaba mi pantaleta y con sus lenguas me penetraba sutilmente, mis
manos reposaban en el respaldar del asiento, para no caer al piso, allí frente a
el, estaba mi vagina, depilada como siempre me preparo cuando veo chance de
algo, sus manos me apretaban por detrás de mis nalgas y empujaban a mi vagina a
estrellarse contra su cara, mis jugos ya bañaban toda la parte baja de su cara,
sentía como frotaba con frenesís mi clítoris con su nariz, a la vez q me seguía
penetrando con su lengua.
Había gente que pasaba por el pasillo, pero el acomodador no
los dejaba acercarse, seguramente el quería tener la mejor vista, así poco a
poco, yo misma lleve mi mano para marcar mi ritmo, sentía que me venia, y sin
notarlo el señor detrás de mi se estaba masturbando abiertamente, incluso de pie
detrás de mi viendo nuestra escena, su pene en mas de una ocasión rozo contra
mis manos que se apoyaban en el respaldar del asiento, baje una de mis manos y
me masturbe con frenesí, Gerardo con su pene afuera intento incorporarse a
medias, como pudo, para llevarlo a la entrada de mi vagina, y yo a la misma vez
y sin reparos tome el pene del señor de tras de mi en mi mano libre.
Lo sentía rígido, fuerte enorme, y a su vez la cabeza del
pene de Gerardo apretando contra mi vulva, chocando contra mis dados, pensé en
la protección, y se lo dije a Gerardo, el rápidamente se puso el condón,
sin perder tiempo, separa como puede mis labios con la mano libre y de un solo
golpe sentí como me saco el aire al irse total mente dentro de mi, sin sutileza,
de un solo golpe seco hasta el fondo de mi vagina.
En ese mismo instante sentí algo caliente cayéndome encima,
el bastardo de atrás de mi estaba eyaculando y sobre mi, eso me dio asco, pero
detono mi orgasmo, era una mezcla de sentimientos que antes no había sentido en
mi, sentía los gajos de semen caliente, de verdad espeso que caían sobre mi,
atine a girar mi cara para evitar que cayeran en mi boca, pero el semen me baño
mi mejilla, el fuerte olor de aquel hombre, Gerardo penetrándome con fuerza,
golpeándome contra el asiento, sentí desfallecer y a la vez como mi abdomen se
contraía, involuntariamente, como haciendo abdominales, el placer indescriptible
con palabras.
Gerardo seguía cogiendome y el señor de atrás vaciándose
sobre mi, callo en mi pecho, y algo sobre mi cabello, quede toda sucia, ya
cuando Gerardo lo vio, vi que lo empujo, le molesto esa actuación del Señor, e
hizo lo normal, busco protegerme, se salio de mi y se sentó en su puesto, busco
algo para limpiarme y saco un pañuelo que cargaba consigo, yo hice ademanes de
que no me importaba mucho, y me dedique a masturbarlo, pero en eso el me dijo
que ya era hora de irnos, que nos podía pasar lago malo allí, que era peligroso,
me puso nerviosa, no se si era que había problemas, me dijo que me podían violar
si seguíamos allí.
Me puso bastante nerviosa, me vestí lo mas rápido que pude
y limpie el semen sobre mi, sobre mi pelo, salimos casi corriendo y riéndonos,
solo estuvimos 30 minutos en aquel cine, y ni vi lo que pasaban de película, fue
fabuloso. Gracias Gerardo
A los estimados lectores, bueno espero y disculpen mi
ausencia allá en Puerto Ordaz, pero como ya deben saber estoy de viaje,
visitando a seres queridos, recuerden enviar comentarios, el correo lo revisamos
en común mi esposo y yo, y espero hayan disfrutado de este relato, saludos,
Felicidad y prosperidad en este 2.008.