El mejor de los días de mi vida
Muy buenas, debería comenzar presentándome, soy Antonio, un
chico de Cádiz, 22 años, moreno, 1,78, delgadito, dicen, guapito de cara J no
tengo muchos mas alicientes, o yo al menos frente al espejo no me los veo,
estudio una ingeniería, os digo que estudio una ingeniería porque si no fuese
así, no hubiese tenido la oportunidad de relataros esta historia, hay va…
A mediados del curso pasado uno de mis profesores enfermo, en
su lugar pusieron una substituta, ese año estaba un poco vago y no solía ir
demasiado a clase, al enterarme de las formas de esta profesora decidí ir al
menos para ver la veracidad de las historias de mis compañeros, así fue, que a
la siguiente clase allí estaba yo, esperando a Maria , ninguno de mis compañeros
había mentido, mujer rubia, joven para ser profesora de universidad, unos 33 o
35 años, aun no los se con certeza, 1,65 , unos pechos no demasiado grandes, mas
bien pequeños, una cinturita que mas de una mujer de su edad desearía aun
conservar, un culito mmmm, aun me muerdo los labios al pensar en él, y unas
piernas preciosas, lo único malo, la alianza que llevaba en uno de sus dedos; yo
desde que entro por la puerta, no pude quitarle ojo, mis compañeros me hablaban
y yo estaba en mi "nube", observándola, sin poder dejar de mirarla, y solo
pensando obscenidades, en mi clase como en la mayoría de las ingenierías no
suele haber demasiadas chicas, en la mía por ejemplo 74 chicos y 3 chicas
(feitas además), pues por mi parte normal, todo el día deseando ver algo bonito,
y Maria lo era, toda rodeada de hombres, todos pendientes a ella, solo eso, ya
me ponía caliente…
Ella daba sus clases con normalidad, yo no paraba de mirarla,
ella nos miraba a todos, pero yo no estaba conforme con ello, quería que al
menos me conociese, que se fijase en que mi mirada hacia ella era obscena, que
me la comía de arriba abajo y de abajo arriba, y así lo intente, de su
asignatura yo era medio repetidor (algo de idea tenia), entonces yo intente de
vez en cuando hacerle alguna pregunta, aun yo ya sabiéndome la respuesta, con
más razón, ya que así mi pregunta nunca parecía "imbecil" mas bien todo lo
contrario, entonces ella al tener varios rifi rafe conmigo, ya me tenia mas en
cuenta, y al explicar me observaba, tal vez no de igual manera que yo a ella,
pero lo hacia, y con ello yo conseguía, que ella supiese o sintiese que yo la
deseaba.
Un día me arme de valor y decidí ir a una hora de sus
tutorías con esto, estaría a solas con ella, aunque solo fuese unos minutos, el
tiempo de solucionarme un ejercicio, que yo ya sabia hacer… al entrar Maria
estaba cabizbaja, no se le notaba demasiado alegre que digamos, su alianza
estaba sobre la mesa, yo estuve unos segundos sin saber como reaccionar, hasta
que de mi boca salio – ¿Vuelvo en otro momento?- ella no lo quiso así, se sono
los mocos (aunque pierda todo el morbo, fue así), y atendió a mis dudas, incluso
al comenzar a olvidar el mal trago que acabaría de haber pasado, en su mirada
note algo, es mas de repente se descalzo de uno de sus zapatos, y estiro la
pierna, la cruzo con la otra, y comenzó un suave baile de arriba abajo, nada
extraño, pero a mi las piernas y pies de una mujer me excitan mucho, y ella en
mi mirada sabia que lo estaba haciendo, terminado mi ejercicio me dispuse a
salir, le agradecí su tiempo, recogí mis bártulos y cuando iba a salir, me cruce
en la puerta a Marta, otra de mis profesoras, eso si, Marta no tubo la misma
suerte que Maria, ella tenia ya sus 40 y tantos, deformada por haber creado
familia, etc, etc. Tal y como entro comenzaron una conversación amistosa, yo,
astuto, me agache y me ate los cordones, sin más intención que escuchar su
conversación, Marta: Maria por dios, que eres joven, no te preocupes por nada,
que seguro que el muy tonto volverá llorando a tus pies; (yo volvería). Maria:
Marta, la verdad, es que no se si quiero que vuelva, o no, esta noche va a tener
su oportunidad, he quedado en el YYYYY, para cenar con él, y si no aparece no
pienso perder el tiempo, saldré de allí, y me cogere una borrachera a solas, que
seguro rápidamente me saldrá compañía. Yo no podía creer lo que estaba
escuchando, me levante y al irme mire de reojo por la puerta, Maria se percato,
y me soltó una leve y picara sonrisa.
Me fui a mi casa, me hice una pajilla, medite, y me decidí,
me arregle, me puse guapetón, me eche mi mejor colonia, y en la puerta del
restaurante espere, ansioso, que Maria saliese por aquella puerta a solas, sin
acompañante, y que al verme, no hiciese otra cosa que dedicarme otra leve y
picara sonrisa.
Me fume un cigarro tras otro, empecé a pensar, que, que
diablos hacia yo allí, que no tenia ninguna posibilidad, que al salir ella, iría
acompañada y si no era así, me vería como un niño y no haría otra cosa q pasar
de mi, a esto que me "raye" y justo cuando iba a irme, allí apareció por la
puerta Maria, a solas, me miro, y si, me dedico una sonrisa, se acerco a mi, y
pregunto, - ¿Qué haces por aquí?- conteste –Nada, solo iba a por el coche e iba
a tomarme una copa en algún bar, a despejarme un poco de tanto estudio, y ¿tú?
de cenar supongo ¿no?. – Sus ojos brillaban, de alguna copa que otra, y no me
equivocaba, su respuesta –Pues si, y mas bien, de beber, que me han dado
plantón, y ahora me disponía a hacer lo mismo que tú Antonio, pero al verme
sola, iba a volverme a mi casa.- era mi oportunidad – Vente conmigo si quieres,
que una buena compañía nunca se puede abandonar- -Bien, pero entonces deberá ser
lejos de aquí, que una profesora con su alumno nunca esta bien visto, yo vine en
taxi, vivo en el Puerto de Santa Maria, ¿que te parece si vamos por allí?- Mi
cara de sorprendido no la podía ocultar… -Claro, vayamos.-.
En el coche puse buena música, música francesa, que a todas
las chicas les gusta, así era, a Maria se le veía animada, no paraba de mirarme,
y con sus manos de acariciarse las piernas, ella llevaba una minifalda vaquera,
unas medias negras bastante finas, y con rombos bordados, unos zapatos, negros
de tacón no demasiado alto, que volvían aun mas esbeltas sus piernas, un jersey
de lana negro, iba realmente preciosa. Yo tampoco podía dejar de mirarla, sin
dejar de observar la carretera claro, en una de mis observaciones, ella se
mordió el labio, y ahhh, mi "cosa" comenzó a crecer, ella seguía moviendo sus
manos rozando sus piernas al ritmo de la música, yo estaba por acariciarme por
encima del pantalón, pero aun no era el momento, a esto que llegamos al puerto,
ya mas tranquilos, me llevo a un pub, bastante oscuro, y vació, con música
tranquila, pedimos nuestras copas, y nos sentamos al fondo, empezamos a charlar
sobre la universidad, no teníamos nada más en común, después de varias copas,
aquello comenzó a animarse, y sin venir casi a cuento, le dije, - ¿Notaste en
algún momento, algo extraño en mi mirada?- contesto: -Pues si te soy sincera,
sí, que me comías con los ojos, y ello me ponía bastante nerviosa en clase,
alguna vez que otra me trastabille en mi lección, y no pude evitar notar como te
fijabas en mis piernas- dicho esto, por debajo de la mesa, note como su pie,
acariciaba mi pierna, le dedique una sonrisa, y sus caricias comenzaron a
centrarse en mi entrepierna. Yo estaba a cien, por poco incluso me corro encima
del pantalón, estaba cachondisimo, el alcohol estaba haciendo su efecto, el
local ya estaba casi lleno, empezaron a poner música animada, la gente empezó a
bailar, ella me lo ofreció, y yo sin duda acepte, baile tras baile y copa tras
copa, ella me agarro mi mano y la puso en su precioso culo, se acerco a mi oreja
y me dijo – Vayamos a mi casa Antonio, por favor, y haz por quitarme esta
calentura. Así lo hicimos, dirigiéndonos a su casa, nos comíamos a besos
desorbitados, con lujuria, con mucha obscenidad.
Al entrar a su casa, sin pensármelo dos veces, la agarre de
la cintura y la subí encima de la mesa que tenia en el salón, le subí la falda,
y rompí sus medias, le chupe su delicioso coño, de arriba abajo, introduciendo
mi lengua en su interior, deteniéndome en su parte de arriba, el secreto que
guarda toda mujer, de vez en cuando de lo increíblemente salido que me
encontraba, la levantaba por sus piernas y le daba lengüetazos a su ano, ella
gemía de placer, yo estaba loco, desinhibido, introduje 2 de mis dedos en su
interior y los movía de arriba abajo, ella temblaba de placer, me moje el dedo
pulgar de mi mano izquierda y acaricie su ano, ella no lo rechazaba, todo lo
contrario, le gustaba, lametón tras lametón, movimiento vibratorio con mis dedos
índice y corazón en el interior de su vagina, mi lengua bien pegada a su
clítoris, y mi dedo pulgar acariciando su ano, el cual poco a poco fue
introduciéndose, seguí lamiendo como un poseso, tapándole bien sus 2 orificios,
sin parar de mover ahora mis tres dedos, metiendo y sacando, ella se vino, le
temblaron sus piernas, y en su cara solo se podía ver lujuria y placer
desmesurado.
Yo baje mis pantalones y observándola, empecé a masturbarme
frente a ella, eso se que le puso aun mas caliente si cabe… sentada en su mesa,
y yo de pie frente a ella, acerco sus pies a mi pecho, comenzó a bajarlos, hasta
acabar masturbándome con ellos, y diciéndome, - te gustan verdad – (su lengua
sobresalía por sus labios) -Claro que si Maria, todo lo tuyo me gusta, y lo que
me haces me vuelve loco, mmm - .
Se puso a cuatro patas encima de la mesa, y empezó a darme la
mejor mamada que me han dado en mi vida, se la tragaba entera, si señor, y de
vez en cuando me dedicaba una mirada de niña buena, que me ponía aun más, cuando
yo estaba a punto, le levante la cabeza, nos besamos, mezclando nuestros
fluidos, volvió a sentarse, se abrió de piernas, y me abrazo con ellas, le lamí
un poco sus pechos, su cuello, sus orejas, la volví a besar, y mientras lo
hacia, me agarre mi miembro, le di una caricia a su clítoris lo baje, y lo
introduje, estaba bien húmedo y caliente, empezamos a movernos con fuerza, solo
hacíamos gemir y gemir, vaya juventud que tienes decía ella, como echaba de
menos que me follaran así, mmmmmm, le volvieron a temblar las piernas, creo sin
duda alguna, que tubo otro orgasmo, yo estaba a punto, quería salir de ella,
pero no me lo permitía, me abrazaba con sus piernas, no pude aguantar, y sí, me
fui dentro de ella.
Volvimos a besarnos, estábamos sudorosos, mi miembro no
bajaba, quedo apuntado al techo, firme como una estaca, no era la primera vez
que me ocurría, y por suerte para mí, esa noche la suerte estaba sobre mi cabeza
(no os digo cual), María aun exhausta, resoplo y al mirar abajo y ver aquello
soltó un suspiro, se agacho, y la limpio un poco, esta maniobra hizo que mi
pequeño amigo no perdiese nada de su fuerza, María lo notaba, y pregunto - ¿Más?
– ni si quiera conteste.
La puse de nuevo a cuatro patas, pero esta vez con su culo
apuntando hacia mi, estaba a la altura perfecta, para comérmelo entero, volví a
chuparle, pero esta vez me entretenía en su orificio anal, ella gemía, y yo
preguntaba - ¿te gusta?- su respuesta creo que era evidente, - mmmmm, me
encanta- con mi mano izquierda, masturbe su clítoris, me chupe el dedo indicie
de mi mano derecha, y con delicadeza lo introduje en su ano, ella se movía de
adelante a atrás, yo estaba que me moría, chupe mi dedo corazón, y nuevamente
introduje los dos. Sin parar de masturbar su clítoris con mi mano izquierda, le
pedí que se bajara de la mesa, y que se pusiese a mi altura, de su boca solo
salían gemidos,- mmmm, no pensaras hacerme lo que creo que piensas ¿no?- , si
que lo pensaba, pero debía ser respetuoso, -Yo solo te haré lo que quieras que
te haga-, - Si por favor, házmelo, métela en mi culo, por favor, hazme lo que
quieras, esta noche soy solo tuya, quiero sentirte bien dentro de mi-, se
dirigió hacia el sofá, volvió a ponerse a cuatro patas, esta vez su culo estaba
a la altura exacta, mi protuberancia apuntaba hacia su orificio, era una imagen
magnifica que nunca olvidare, me acerque primero a su boca, le di un beso, y le
acerque mi nabo, ella lo embadurno bien en saliva, con esa carita, mmmm, me sigo
poniendo muy caliente con solo recordar aquello, le eche saliva a su ano, en
cantidad, y poco a poco fui introduciendo mi miembro viril en él, que placer mas
enorme, que estrecho era aquello, a ella no parecía dolerle, no seria su primera
vez, la mía sí, por ello no pude durar demasiado, mientras metía y sacaba,
tocaba sus pechos, le acariciaba el clítoris, aunque eso solo cuando ella lo
dejaba libre, puesto que se estaba masturbando a gran velocidad, todo se me vino
encima, el placer era demasiado, ya no aguantaba, la saque, ella me lo vio en la
cara, y me dijo – Ven que te voy a hacer un ultimo regalo, quiero de esta noche,
y que tu no la olvides- Tal y como acabo de decirlo, se metió mi poya en su
boca, y volvió a mamármela, cuando me iba a ir, la intente apartar, pero no me
dejo, lo quería todo para ella, sin pensármelo, y sin poder pararlo, empecé a
soltarlo todo dentro de su boca, ella se masturbaba, sentada en su sofá, le
saque el pene de su boca, ella me mostró, todo lo que había soltado, y en un
mmmm, cerro la boca y se lo trago todo, mientras su masturbación se volvía aun
mas intensa y en un ultimo mmmm, volvieron a temblarle aquellas maravillosas
piernas.
–Gracias Antonio, gracias por esta noche, y sobre todo por
este polvo, ayyy, he quedado bien, muy bien- , aun se relamía algo que salio de
mi interior.-Duerme esta noche conmigo, si no te importa, y por favor, que esto
quede entre nosotros-, -Claro que no Maria, como me iba importar dormir con algo
tan bonito y suave como eres tú, y no te preocupes, que mi boca, quedara
cerrada, esto no llegara a oídos de nadie, pero si en mi recuerdo, gracias-.
No pasó mucho más, el alcohol y el sexo pudo con nosotros, y
tal y como nos acostamos, quedamos dormidos, al menos yo. Al despertar, estaba
solo, era sábado, me fui a mi casa, solo quería que llegase el lunes, y volver a
verla, aunque no supiese que decir, ni como reaccionar, pero si verla, y que
estos recuerdos que os he relatado volviesen a mi mente, pues bien, llegado el
lunes, apareció mi verdadero profesor, yo me desanime, y al salir de clase, fui
corriendo a su despacho, cerrado estaba, me cruce con Marta, y le pregunte,
-¿sabes algo de Maria?- -María, tiene ya un nuevo destino, aquí solo estuvo de
substituta, ahora creo que esta en la universidad de Málaga-.
Jooooder, desde aquello no he vuelto a verla, como no he
querido nunca buscarle problemas, no le conté esto a ninguno de mis compañeros,
sinceramente, solo me he pajeado 1000 y una veces con estos recuerdos, que eso
son, recuerdos, creo que lo único que hizo fue utilizarme, y yo la verdad, es
que no tengo ninguna queja de ello.
Como podéis imaginar, ninguno de estos son nombres
verdaderos, pero de una manera u otra, debía contarlo, ojala vuelva a tener
algún día, esa suerte que ese día estuvo encima de mi, no lo creo, porque con
esto, ya tengo suficiente como para el resto de mi vida.
Espero que os haya gustado, este fue mi primer relato, algún
comentario o consejo a chicogaditano@yahoo.es las chorradas, ahorráoslas por
favor.