Por fin después de tanto tiempo Gustavo había logrado tener
un negocio el cual sabíamos que sería rentable, un café con piernas. Las cosas
no habían sido fáciles para poder tener este negocio pero ya estaba funcionando
y todo marchaba relativamente bien.
El negocio lo administraba yo, y lo hacía sobradamente bien,
las ventas eran buenas, las chicas escogidas eran trabajadoras y súper
profesionales así que no había mucho de que quejarse.
Ellas eran tres Carolina de 23 años, era una mulata de 170cm,
pelo negro y largo, un físico delicado de pechos medianos y piernas torneadas y
bien definidas, de personalidad resuelta y decidida; Carla de 25 años era mas
baja pero con unos pechos exuberantes, los clientes la preferían por su
anatomía, era mas seria que las demás, sabia mantener a raya a los lanzados. Y
por ultimo estaba Josefa de 21 años, ella era una campesina que lo había pasado
mal en su casa y se había ido a la ciudad sola y sin nada que ofrecer, excepto
una cara angelical, y una timidez que a veces inquietaba porque daba la
impresión de que iba a explotar en cualquier momento, extrañamente entre ellas
había mucha complicidad, no habían celos y se llevaban mas que bien.
Yo estaba encargada de la caja y la administración. El
trabajo me gustaba, además me divertía ver a los hombres tratando de seducir a
las chicas con regalos y promesas y a veces no faltaba el que te trataba de
seducir a mi también.
Llego abril y la maquina del café empezó a fallar y eso podía
traernos serios problemas al negocio si no le buscábamos una solución y pronto.
Así llegamos al día 10 de Abril, la maquina a duras penas
lograba sacar los cafés. El día 11 los clientes ya estaban reclamando porque los
cafés salían fríos así que ese mismo día Gustavo partió a la capital a comprar
una nueva maquina, era día Jueves. Para el viernes 12, día de mi cumpleaños se
me ocurrió improvisar con un hervidor casero crema y otras cosas para poder
mantener el negocio abierto. Estaba triste porque no pasaríamos juntos mi
cumpleaños, seria la primera vez en todos estos años que no celebraríamos los
dos mi cumpleaños, pero no había otro remedio. Ese día además estaba
especialmente irritable, el aire acondicionado se había agotado y el técnico
vendría el lunes a reponerlo, así que había bastante calor en el local.
Se me ocurrió como a eso de las 19:00 mandar a Josefa que era
ya casi mi amiga por cervezas heladas, la primera lata me la tome casi al seco,
la segunda me duro algo mas. Las chicas estaban tomándose las de ellas también.
Decidí ese día cerrar temprano y hacer un buen aseo en el local, yo me quede
cuadrando las ventas de la semana mientras las chicas hacían todo por que el
local brillara.
En eso la cuarta lata de cerveza empezó a hacer efecto en mi,
el calor me empezó a subir más y miraba a las chicas de una manera diferente,
ese día estaban vestidas de colegialas, yo misma había escogido los uniformes,
en realidad a ellas también las había escogido yo. Carolina sudaba bastante y
mientras lavaba las tazas yo veía sus piernas y reconocía lo bellas que eran, se
veían tersas y parece que suaves...
Carla estaba concentrada con una mancha en la alfombra y en
cuatro patas se esmeraba por sacarla, su faldita a cuadros se había levantado y
se veía toda esa cola en su esplendor. Me sorprendí a mi misma mirándola y un
escalofrió salio de mi entrepierna, Carla se volteo a verme y me regalo un
sonrisa como de complicidad, como si hubiera adivinado lo que estaba pensando.
Inquieta busque a Josefa con la mirada, y con su sonrisa angelical estaba
limpiando las mesas agachada y podía ver sus pechos y el inicio de uno de sus
marcados pezones. Parecía una conspiración de belleza en ese momento.
De pronto alguien apago las luces del local y yo me quede
helada...
Al rato se abre la puerta que da a la bodega y aparecen las
tres chicas con un torta cantándome cumpleaños feliz...
Rieron, me felicitaron y me entregaron un regalo que no
estaban muy seguras si debían dármelo, decidiste. Pusieron música y Josefa fue
por tragos, pero esta vez seria Ron y Tequila, empezó la fiesta, bailamos,
bebimos, descuerábamos a los clientes y lo pasábamos muy bien.
Se me ocurrió que para no meter tanto ruido fuéramos todas a
la pieza de atrás que aunque era pequeña hacia las veces de camarines de las
chicas, había una mesa de centro y un sillón bien cómodo. Llevamos los tragos,
picadillos y la música, en eso estábamos tan relajadas y alegres que me pidieron
que abriera el regalo... yo me moría de ganas por saber que era y cuando lo abrí
casi se me salen los ojos al ver que era un consolador con vibrador.
Todas rieron y se culpaban mutuamente de la ocurrencia,
empezaron a jugar con el regalo, se lo ponía una entre las piernas y la otra
simulaba que se lo estaba chupando. En eso Carla dice que porque no me pongo el
uniforme que hay de enfermera y nos tomábamos unas fotos para el recuerdo.
Accedí a la petición y cuando entro enfundada en el trajecito blanco, las chicas
quedan con la boca abierta al ver mi escote y mi cola que casi no tapaba nada
con el disfraz... todas se pararon a verme y me pedían que modelara, Carolina
mas atrevida, estuvo a punto de tocarme las nalgas, pero se contuvo, en realidad
Carla que había advertido sus ganas le sujeto las manos.
A esas alturas ya estábamos bien borrachas las 4. Nos pusimos
a bailar una salsa, ritmo que a ti me gustaba, tome a Josefa para bailar y Carla
y Caro hacían lo suyo. Que buen carrete teníamos. Solo faltaba un hombre pensé,
pero eso estaría apunto de cambiar. Al menos en cierta medida, porque de pronto
observe como Carla y Carolina se fundían en un beso ardiente, que se comían
ambas con la boca, eso termino por calentarme, y mas cuando Josefa se apego a mi
y pude sentir sus dos pezones contra mis pechos. Ella bajo sus manos a mis
caderas, casi a mi trasero. Carla soltó a Carolina y ambas me pidieron disculpas
por lo ocurrido, yo algo mareada les dije que no contaran plata delante de los
pobres y me senté.
Aquí se desencadenó todo... porque Carla me saco a bailar y
se apego totalmente a mi, me buscaba con la mirada y tu yo le sonreía, puse mi
mano en su espalda y ella misma me la tomo e hizo que la pusiera en su cola y me
la movía para que la sintiera, y comencé a hacerlo, de pronto sentí que alguien
me daba vueltas desde atrás y era Carolina que decía que ahora ella bailaba con
la Reina, eso me gustó, sentirte la reina entre tres bellezas, y las dos
empezaron a coquetearse, pero Carla no se separó de mi, quedó detrás mío y
empezó a tocarme adelante... los pechos, la cintura, luego dio un paso mas y me
empezó a desabotonar el trajecito que me ahogaba... me lo dejo a la mitad. Se
separó un poco y se volvió a pegar a mi, y siguió desabotonando hasta abrirlo
por completo, yo estabas sudando, la respiración súper agitada y Carolina
comenzó a besar mi cuello y bajo hasta mis pechos. Carla jugaba con mi colales y
empezó a bajármelo, no sabia si dejarla o no,
pero Carolina me sorprendió y bajo a mis pechos y me los
comía sin reparos.
Me quitaron el traje y el sostén, y quede apenas en colales,
de pronto apareció la chica tímida en escena, no había perdido tiempo y estaba
totalmente desnuda, su piel blanca me dejo loca, y diciendo permiso se puso a
bailar conmigo, apenas estuvo a mi lado me dijo al oído, felicidades Jefecita,
la quiero mucho, yo me voltee a sonreír y sin esperar nada me planto un beso que
no resistí y comenzamos a besarnos tiernamente, sentí que alguien me quitaba el
colales, ya embriagada de placer me deje llevar, era la reina, la jefa, estaba
de fiesta, que malo podía pasar.
Me tumbaron en el sofá y abrieron mis piernas, Carolina me
miraba caliente y empezó a jugar con el consolador, me lo pasaba por los pechos
y bajó a mi zorrita, me metió la punta y sufría por eso, de pronto una boca
chupaba mis tetas, era Carla, lo hacia magistralmente, poco podía ver lo que
hacia Carolina, solo sentí una lengua en mi zorra, se movía suavecito, me lamía,
me escupía y lo esparcía con los dedos. Mire al lado y la dulce Josefa estaba
mirándome, la acerque y nos fundimos en muchos besos... Gozaba como nadie, ahora
yo era una Reina de Saba gozando del sexo sin límites...
En eso mire que Josefa se estaba tocando su zorrita y le dije
al oído... oye, pone eso en mi boca, y así lo hizo, como pudo se monto sobre mi
y cuando vi su delicada conchita solo hundí mi boca en ella, la sentí caliente,
me gustaba, la tome de las caderas y la subí un poco mas hasta llegar a su
culito rosado y jugué con mis dedos y lengua... en eso sentí el consolador
entrar...
Carla me masturbaba mientras Carolina me follaba... y yo me
comía a la niña Josefa. No aguanté más y me corrí, las dos de abajo se
disputaban mis jugos.
Me pusieron de pie y las tres me besaban, y me tocaban. En
eso Josefa se sentó, la mire y me calentó, yo estaba descontrolada, la puse a lo
largo del sillón y me tumbe sobre ella, la bese, la toque, le comí los pechos y
baje despacio hasta su zorrita, Carla vio mi culo levantado, y empezó a
comérselo, eso no lo esperaba. Carolina volvió a la carga con el consolador y me
penetraba despacio. Después me lo saco, me untó mi culo con dulce con crema y
las dos comían de mi... Josefa me miro a los ojos, los cerro arqueó su cuerpo
hacia mi y me regalo un orgasmo fatal, descontrolada me tomó de los hombros, me
beso, me decía gracias... y yo reía, pero no dabas más de caliente...
Me puse de pie y caliente como estaba le quite a Carla el
consolador y arrincone a Carolina contra la pared. Abrí suavemente pero con
firmeza sus piernas y empecé a meterle mi regalo, la miraba a los ojos, ella me
provocaba con esas tetas desafiantes, le quite el consolador, la tome firme del
pelo y me dispuse a comer sus tetas, Pocas veces me había sentido tan
conquistadora y seductora, tan puta, tan mujer...
Así estuvimos toda la tarde, jugueteando, queriéndonos y
festejándome, donde todo era sexo, lujuria, desenfreno y yo era la Reina...