Capítulo XIII
¿Podemos acompañarlo Cadejo? – preguntó una voz grave
detrás de mi, era Marcos, seguido de su hermano Diego, totalmente desnudos.
– Eve les dedicó una sonrisa y se dio la vuelta, regresó de nuevo a la cama,
yo me quedé allí, intrigado por lo que estuvo a punto de decirme pero no
pudo – ¿Podemos acompañarlo? – me preguntaron de nuevo.
¡¿Ehh?!… si, si…
No duerme mucho usted, ¿Eh? – inquirió Diego.
No, no… por más que lo intente…
Eso es bueno, – agregó Marcos – el que madruga… se come
todo el desayuno, je, je, je…
Asentí y me reí del chiste, los 2 jóvenes andaban por
completo desnudos, yo me cubría con una toalla. Sus imponentes cuerpos de 1.90
eran un homenaje a la belleza masculina, músculos de halterofilia, piel blanca,
cabello negro y ojos verdes, eran un par de Adonis. Sus grandes testículos y sus
penes se veían apetitosos como chupetes, invitaban a la gula.
Los gemelos se pusieron a ambos lados de mi e iniciaron a
rozar mi cuerpo peludo, pasando las yemas de sus dedos a lo largo de mi espalda
hasta rozar apenas mis abultadas nalgas. No me opuse, tener a 2 hombretones como
esos a mi lado me encendió automáticamente. Lentamente elevé mis caderas y bajé
mi abdomen, mostrándoles mi culo que encontraron jugoso. Entendieron y bajaron
sus manos a ese sensible punto de mi anatomía mientras yo me meneaba al ritmo de
las caricias. Rápido sentí sus dedos acariciando y revolviéndose entre mis
nalgas, metiéndose fácilmente dentro de mi dócil ano y jugando con mi recto,
moviéndose en círculos y dilatándolo, justo como me gusta. Mi vergota ya estaba
firme, lista para ser mandada a la guerra.
Vamos… – me dijo uno de los gemelos.
Salimos de la recámara y caminamos a la sala, iban manoseando
a su puto (yo). Reiniciaron los besos apasionados, con Diego por delante y
Marcos por detrás. Toqueteaban mi cuerpo entero, acariciando mis huevos,
testículos y pezones. Diego sacó mi pene de su cubierta de piel (recuerden que
no estoy circuncidado) y lo empezó a acariciar mientras Marcos trataba de
penetrarme, en un santiamén ya me tenía empalado y sujeto de las caderas.
Comenzó a darme duro, rápido y tupido, tratando de llegar lo más profundo que
podía. Por su parte, su hermano me tomó del pelo y me bajó hasta sus pezones,
que lamí y chupé mientras gruñía y gesticulaba por el esfuerzo de mi muy
experimentado culo.
En un 2 por 3 ya estaba mamándosela, Diego me metía su falo
enardecido hasta la garganta agachado y con las piernas separadas y el culo
parado, siendo empalado furiosamente por Marcos desde atrás. A pesar de que me
costaba respirar, lo estaba disfrutando mucho, debo reconocerlo.
Lo gemelos cambiaron de posición, me acostaron boca arriba
sobre la alfombra y Diego pasó a ocupar el lugar de su hermano, cogiéndose
desesperadamente al perro que gimoteaba ruidosamente, comiéndose la verga de
Marcos. Los 2 muchachos parecían taladros por la velocidad con la movían sus
caderas, metiéndome sus miembros sin compasión alguna. En cierto momento, Diego
se salió de mi y me llevó al sofá, tomó asiento con su largo falo mirando al
techo y me lo señaló. Comprendí y me senté sobre el, deslizándolo a través de mi
recto, lo comencé a cabalgar, subiendo y dejándome caer violentamente sobre él,
como sabía que le debía gustar al muchacho. Por atrás sentí la tibia lengua de
Marcos pasar sobre mi espalda peluda, bajando despacio, causándome corrientazos
eléctricos que me subían y bajaban por la espalda. Llegó a mi ano en donde se
entretuvo un buen rato chupándolo al compás de mis subidas y bajadas, pero
entonces sentí algo raro que en un principio me alarmó, era él sobando la cabeza
de su pene sobre mi ano.
¿Ya ha hecho una cogida doble antes Cadejo?
¿U-… u… una… ha, ha, ha, ha… una qué?
Veo que no… no se preocupe, no le va a doler mucho…
Traté de quitarme, de bajarme de encima de Diego, pero este
me sujetó de los brazos. Por otro lado, un hombre de mis dimensiones y mi fuerza
se hubiese podido liberar de eso con un poco de forcejeo, pero tampoco lo hice,
en el fondo deseaba ser doblemente empalado, era mi sed de autodestrucción.
Cerré los ojos y fruncí el ceño en un rictus de dolor cuando
sentí la cabeza del palo de Marcos empujar y luchar por ingresar cuando la verga
de Diego estaba entrado. Y se me salió un largo bufido de dolor cuando lo logró.
Lo sentí entrar centímetro a centímetro en mi interior, serpenteando hasta el
fondo de mis entrañas para reunirse con el pene de su hermano. Jamás había hecho
eso a pesar de haber sido el plato principal en tríos y todo tipo de orgías.
Había cogido incluso con 5 a la vez pero nunca me habían penetrado 2 al mismo
tiempo.
No sabía como, pero mi ano se dio abasto para recibir y
albergar esos 2 grandes penes. En cuanto Diego y Marcos sintieron que el culo de
su puto ya había asimilado sus 2 vergas, iniciaron la dulce, pero dolorosa
tortura, clavándomela a un mismo ritmo y con la misma fuerza, mientras gemía y
gritaba de esa embriagante mezcla de placer y dolor. Poco tiempo después los 2
gemelos me perforaban descontroladamente, cogiéndome lo más fuerte que podían,
ya hasta se habían descoordinado. Y yo apretaba los dientes y gruñía víctima de
un terrible dolor, pero igualmente de un poderoso placer, estaba allí para
recibir lo que me quisieran dar, para todo lo que quisieran hacer conmigo.
Eve oyó mis terribles gruñidos y bajó alarmada rápidamente
para ver qué que pasaba, Eu y Dania no sintieron absolutamente nada, tal era la
matraca que se pusieron. En cuanto mi compañera de armas me vio empalado por
esos 2 salvajes se tranquilizó, sabía que lo había consentido. Se acercó y le
metió 2 dedos a cada hermano y los comenzó a revolver dentro de sus anos, los
muchachos trabaron los ojos de placer y no tardaron mucho más.
Me pusieron de rodillas y me echaron en la boca todo su
semen, llenándomela, ella se arrodilló a mi lado y comenzó a lamerme para
saborear un poco de esa suculenta esperma. Los 2 quedaron echados en el sofá,
rendidos, yo arrodillado por un buen rato, como en una especie de transe.
Siempre que me poseían de esa manera terminaba como en un transe, ni siquiera
sentí cómo fue que mi compañera de armas me llevó de la mano hasta un cuarto en
el segundo nivel ni cómo fue que me acostó en una cama, en donde inmediatamente
caí en un sueño profundo y muy pesado… demasiado.
No recuerdo si soñé algo, pero pasé profundamente dormido por
más de 3 horas. Desperté al oír gritos y alaridos, eran los gemelos que se
estaban cogiendo como animales a mi amiga Eve. Estuve tentado a intervenir pero
la cara de enorme placer de mi compañera de armas me detuvo… además no me pude
mover, ni siquiera un músculo, estaba conciente pero sin poderme mover… igual
que cuando Davidson se llevó a mi esposa.
Hicieron con ella lo que quisieron y luego la dejaron tirada
en el suelo cubierta de sudor, le quise hablar pero no me fue posible, y quise
gritar cuando vi que le inyectaban algo en una nalga. Vi como poco a poco mi
amiga cerraba los ojos, minutos después yo lo hice también.
… … … …
Muy bien, de acuerdo, ella es propiedad del señor
Bertrand Ochrier, – una voz acababa de despertarme – y solo por ello la
devolveremos… pero en cuando al Cadejo, ni hablar, él no era esclavo de
nadie aun…
¡Pero sé que el Señor Ochrier tenía planes para él! – una
voz de hombre familiar retumbaba en ese lugar, abrí los ojos y solo vi
oscuridad.
Debió apresurarse entonces… miré, nosotros lo tenemos, es
nuestro, ¿lo entiende? – mis ojos se lograron acostumbrar a la oscuridad,
pude ver 4 siluetas, una de ellas era mi amigo Julio, las otras 2 eran Eu y
sus hijos.
¡No lo voy a dejar aquí a su merced! – Julio empuñaba las
manos, se miraba muy tenso.
¿Y qué va a hacer para detenernos, Rojas? – uno de los
gemelos lo tomó del cuello y lo empujó, mi amigo cayó de espaldas, yo no me
pude mover para ayudarlo, de nuevo.
Entienda una cosa señor Rojas – esta vez fue Eugenia la
que habló – vamos a convertir al Cadejo en nuestro perro, uno más de nuestro
establo, y si usted se mete vamos a tener que matarlo. Y sobre la esclava
Evelyn, pues estoy seguro que si la matáramos, Ochrier no se va a molestar…
no es más que una esclava más. – agucé la vista, al fondo vi de rodillas una
figura delgada, era mi amiga, pálida y maltrecha, llena de moretes y
raspones, viéndome fijamente y llorando abundantemente.
Y sobre los niños del Cadejo, sabemos que tiene hijos…
¡Ni se le ocurra, ellos ya son propiedad de Ochrier y
están bajo mi cuidado! Bien me podrían matar, pero no son tan estúpidos de
robarle algo a Bertrand Ochrier… ¡esos niños se quedan conmigo! – rugió
Julio, poniéndose de pié nuevamente.
¡Muy bien, muy bien, no son más que niños de mierda de
todas maneras! ¡Ahora párese y llévese a su perra! ¡Y si lo vuelvo a ver de
nuevo le va a salir muy caro!
¿Y él? – aun insistió mi amigo, a pesar de tenerlo ya
todo casi perdido.
¡Este imbécil no entiende! – uno de los gemelos lo tomó
de nuevo del cuello – O sale de aquí con ella o no salen ninguno de los 2 y
nosotros nos quedamos con su hija y con los hijos del Cadejo… ¿ahora sí
entendió? – le propinó un fuerte golpe en el estómago, mi amigo cayó doblado
en el suelo.
Vi a mi amigo ponerse de pié, con la mirada clavada en el
suelo y resoplando de la ira y la impotencia, tomó la correa de Evelyn y la puso
de pié, ella apenas se podía sostener. Todavía me voltearon a ver, los 2, con
una mirada llena de dolor y de vergüenza, luego se dieron la vuelta y salieron
de ese lugar. Comprendí entonces qué me había pasado, ese lugar era una especie
de mazmorra y yo estaba encerrado allí. Los Vaca-Spross me habían tomado como su
esclavo, como su futuro siervo, eso fue lo que Eve me trató de advertir pero no
le dio tiempo.
Julio la pudo salvar a ella porque era esclava de Ochrier, y,
al parecer, esa familia sentía cierto respeto por ese hombre. Pero no había
podido hacer nada por mi, de lo contrario hubiese perdido a su mujer y a su
hija. Por lo menos mis nenes se quedaron con ellos, por lo menos que ellos
tuvieran un futuro, porque el mío acababa de ser cercenado. Terminé igual que mi
amada Pamela, como el esclavo de un grupo de degenerados, como su juguete
sexual, su objeto de placer y deseo.
Amigos míos, dejaré aquí esta historia, pero volveré luego y
continuaré narrándola, pues la historia del Cadejo es mucho más larga de lo que
a mi me habría gustado. ¿Qué ocurrió con mi esposa y conmigo? Esto también lo
sabrán más adelante, mientras tanto les doy las gracias por su atención… hasta
entonces…
Fin.
Garganta de Cuero
Pueden hacer sus comentarios y opiniones a mi correo
electrónico, besos y abrazos.