Mi mejor experiencia del Congreso.
El Congreso Nacional de Telefonía que se desarrollaba en una
ciudad del norte de mi País, había resultado el mejor de los pretextos para
gozar mi bisexualidad en compañía de mi secretaria Nancy (mujer) y Miriam (gay
transeXXXual).
Esa noche, después de haber cometido la locura de cogernos en
el bar del loby (parte No. 2 de esta serie) del hotel donde se llevaba a cabo el
conGRUESO y yo me hospedaba en compañía de mi secretaria, habíamos subido
a nuestra habitación para continuar gozando de los deliquios sexuales (parte No.
3 de esta serie). Practicábamos de preferencia el sexo anal que era el favorito
de los tres. Ya habíamos hecho un trío formando un sándwich en donde yo había
quedado en el medio y de la manera más arrebatadora yo me había culiado en la
posición "de perrito" a mi secretaria, mientras Miriam había hecho lo mismo
conmigo, reventándome el culo hasta casi hacerlo sangrar como yo se lo pedí en
un momento de locura y de lujuria indescriptible.
Aún no comprendo cómo es que mi culo no sangró como yo
imaginaba que iba a suceder, debido a la inmensidad en cuanto a longitud (más de
25 centímetros) y grosor (más de 6 centímetros) de la descomunal verga que tiene
Miriam, que en honor a la verdad y como lo confesó Nancy, de ese tamaño yo sólo
las había visto en películas pornográficas. Es una verga fuera de lo común.
Terminamos de cenar como a las 12 de la noche y seguimos
bebiendo vino tinto los tres acostados en la cama muy juntos uno del otro,
recuperando las energías perdidas y manteniendo el gran estado de ánimo que nos
provocaba el sabroso elíxir tinto. Ahora Nancy estaba en medio de los dos. A su
izquierda Miriam a su derecha yo. La mano izquierda de Nancy sostenía la flácida
vergota de Miriam que no tardaría mucho en volver a la vida, a sus 24 años de
edad y con la derecha me masturbaba mi cansada y flácida verga. Nancy por su
parte estaba gozando la fuerte sobada que yo le daba a su clítoris.
Miriam pasó sobre el cuerpo de Nancy y se acercó a mi oído
para decirme algo en secreto. ¿De veras?, le pregunté…eso sería
fabuloso…es una de mis fantasías sexuales que no se me han cumplido. ¿Qué se
están diciendo en secreto, eh?, preguntó Nancy. ¿Se lo decimos, Miriam?,
pregunté. Está bien, dícelo, respondió Miriam mostrando una sonrisa
pícara. Bueno, amor, le dije a Nancy…se trata de que Miriam y yo
queremos meterte la verga por el culo los dos juntos, aprovechando que lo tienes
bien dilatado. Están locos ustedes, respondió Nancy sorprendida y muy
molesta…¿cómo piensan que me pueden caber las dos vergas juntas en el culo?. Ni
que lo tuviera como las vacas de ancho…además estoy viendo que están tan jodidos
que todavía no se les para la verga de nuevo. Cuando se les pare, continuó
diciendo Nancy, si acaso me dejara con los dos al mismo tiempo, uno me la
metería por el culo y el otro por la vagina, pero eso de que los dos me la
metan por el culo…creo que sería imposible, así que ni piensen que me voy a
dejar. A pesar de lo dicho, los ojos de Nancy resplandecieron con un brillo
fulgurante que me hicieron pensar sin equivocarme, que la lujuria se había
apoderando de ella nada más de imaginarse ensartada de la manera como se lo
estábamos "sugiriendo", aunque ella tratara de demostrar una molestia que estaba
muy lejos de sentir. Yo tenía que hacer una buena labor de convencimiento, para
evitar que se escapara de esas redes de acero imposibles de romper, llamada
lujuria.
Nancy tenía razón tan solo en una cosa. Que la verga aún no
se nos paraba de nuevo ni a Miriam ni a mí. En honor a la verdad a mi no me
preocupaba tal cosa porque esa es la ventaja de ser bisexual, porque si tu verga
no responde, ahí tienes el culo para que te lo perforen y de la misma manera
puedas lograr una plena satisfacción sexxxual, y por lo que se refería a Miriam,
a "ella" se le pararía muy pronto dada la juventud que tiene. Pero en lo que
Nancy No tenía razón era en afirmar que era imposible que su culo no podría dar
cabida a las dos vergas juntas. No sería el primero ni el último de los culos
que fuera atravesado por dos vergas al mismo tiempo, aunque este caso era un
poco más especial, debido a las dimensiones descomunales de la macana portentosa
de Miriam, aunque la mía no fuera ni en sueños del mismo tamaño. La verga de
Miriam era más que suficiente para destrozar un culo y si le agregamos la
mía…imaginen ustedes.
Mira amor, le dije con paciencia a Nancy mientras ella no
dejaba de masturbarnos, yo he visto unas películas porno en donde lo han
hecho. Nada menos que en Colombia hay un transexual que se ha hecho muy famoso
por dejarse ensartar por dos vergas al mismo tiempo y es obvio que él no tiene
vagina, sino nada más tiene culo. Si, respondió Nancy, pero ese tipo ya
tiene entrenado el culo y en mi caso sería la primera vez. Si, amor, le
refuté, pero hay estudios clínicos que demuestran que la elasticidad del culo
puede soportar esos ensanchamientos sin causar problemas y por eso es que ese
transexual lo aguanta y de la misma manera lo puedes aguantar tu, yo o
cualquiera (yo estaba inventando una razón "científica" para convencerla).
Bueno, amor, le insistí con palabras dulces, además tu
sabes que siempre hay una primera vez, ¿no?. Pues…no sé…me parece que…como que
sería una locura…aunque la verdad si me gustaría porque he fantaseado con esa
idea, pero…no sé…no sé ni en que posición tendría que ponerme porque nunca lo he
hecho…además creo que me dolería mucho. Nancy titubeaba, lo que indicaba que
la idea le gustaba en lugar de molestarle como en el momento que le hice la
propuesta más que decorosa. Daba la señal que cuando menos haría el intento de
dejarse penetrar de tan insólita, pero a la vez tan apasionante manera. Yo me
estaba poniendo supercaliente e insistente ante Nancy para que se dejara culiar,
porque también yo lo haría por primera vez y en verdad era una de mis fantasías
sexuales largamente esperada. Esta era mi oportunidad y tenía que hacer hasta lo
imposible por convencer a Nancy. Afortunadamente Miriam pensó en hacerlo en esos
momentos pues a mí no se me había ocurrido.
Mira, le dije, es cuestión de que nos des una buena
mamada para que la verga se nos termine de poner tiesa. Vamos a empezar como tu
dijiste, o sea que mientras Miriam te la mete por la vagina, yo te la meto por
el culo, pero antes te lo llenaría con mucho, mucho, mucho lubricante anal del
que tengo en el cajón del buró. Los dos hemos fantaseado con lo mismo…este es el
momento de que se haga realidad…no la desaprovechemos porque…¿hasta cuando se
nos presentará de nuevo?. ¡Vamos…anímate!, la incitaba, mientras había
aumentado el ritmo de la sobada de clítoris que le estaba dando para que se
terminara de calentar. Es que no se…yo se que esta es una buena oportunidad,
pero es que…me va a doler…aunque es algo con lo que he fantaseado tanto
que la verdad si me gustaría, pero… decía Nancy casi balbuceando.
Abrí el cajón y saqué el tubo en forma de consolador con
lubricante y se lo mostré a Nancy, haciendo brillar más sus ojos, pues el tubo
en forma de verga de lubricante con sabor a fresa, era más corto pero a la vez
un poco más grueso que la vergota de Miriam.
¡Anímate!, amor, le dijo Miriam con su característica voz
afeminada, haciendo también su labor de convencimiento, es cierto que al
principio te va a doler un poco…no podemos engañarte…pero lo haremos con mucho
cuidado para que no te duela mucho y además tendrás el culo bien lubricado, que
hay que aprovecharlo ahorita que sigue muy dilatado. Por la posición para que te
la metamos no te preocupes, porque yo conozco la mejor para que los tres la
gocemos. Te aseguro que te va a gustar.
No se…no se…pero…¡está bien!, hagan con mi culo lo que
quieran, ¡MÉTANME LA VERGA HASTA QUE MI CULO REVIENTE!, dijo Nancy y
se abalanzó sobre la gran macana de Miriam para mamársela; finalmente había
cedido ante nuestra labor de convencimiento y todo mi cuerpo se estremeció por
la emoción que sentí al escuchar las últimas palabras de Nancy. Inesperadamente
una de mis fantasías estaba a punto de convertirse en realidad. Ponte cómoda,
amor, le dije, para meterte en el culo el lubricante. Recuerda que si
sientes dolor, lo vas a soportar con gusto porque el dolor es parte del placer
que vas a sentir como nunca antes.
Nancy estaba mamando la verga de Miriam acostada boca abajo,
mostrando su respingado trasero apuntando hambriento de verga hacia el techo de
la habitación. Con ambas manos le separé las nalgas para que mi boca entrara
hasta su rugoso ano y mi lengua penetró hasta su recto sin ninguna dificultad,
por la dilatación que tenía. Tomé el tubo de lubricante y se lo coloqué en la
entrada para depositarle sólo un poco de lubricante y quitárselo con mi lengua.
Yo aprovechaba para darle un rico BESO NEGRO con sabor a fresa. Finalmente le
ensarté el tubo de lubricante y lo aplasté varias veces para que una buena
cantidad se le metiera hasta sus intestinos. Nancy apenas se quejó sin dejar de
mamársela a Miriam. ¿Los ves, amor?, le dije, lo grueso no es
problema. Si aguantas este tubo de lubricante, vas a aguantar nuestras vergas
sin ningún problema. Miriam me guiñó un ojo.
Nancy dejó de mamársela a Miriam para prenderse de mi verga y
terminar de ponérmela en óptimas condiciones. ¡YA, POR FAVOR…MÉTANME LA
VERGA!, gritó Nancy ansiosa mientras se sacaba del culo el tubo de
lubricante. Alcancé a verle un enorme agujero totalmente abierto. Era su culo
abierto como nunca antes se lo había visto de dilatado. Estaba listo para
recibir las dos vergas al mismo tiempo.
Antes de iniciar la maravillosa acción, Miriam nos instruyó
acerca de la "técnica" que íbamos a utilizar para culiarnos a Nancy y ambos la
entendimos a la perfección. Todo estaba listo, sobre todo nuestras vergas y lo
más importante…el culo de Nancy.
Miriam se sentó al borde de la cama y luego se acostó de
espaldas para que su gruesa antena quedara libre. Yo quedé de pié entre sus
piernas y Nancy se le montó. Amablemente yo le agarré la superverga de Miriam
para acomodarla adecuadamente en la entrada de la vagina de Nancy, quien
desesperadamente se la metió toda de un solo golpe y empezó a cabalgar como
loca. Se acostó sobre el cuerpo de Miriam y ambas se manoseaban y mamaban las
tetas violentamente. Era indispensable que Nancy se pusiera lo más caliente
posible para que no tuviera pretexto de rechazar la siguiente etapa de la
acción.
En esa posición, el fundillo de Nancy quedaba de frente a mi
verga que ya estaba buscando meterse en el ansiado hoyo dilatado, la abracé por
la cintura pero hábilmente yo sólo le metía la cabeza para que la fuera
sintiendo poco a poco. ¡ADONIS…YA POR FAVOR…MÉTEME LA VERGA POR EL CULO!,
me ordenó con voz jadeante. Yo le obedecí y se la dejé ir hasta lo más profundo
que pude. ¡MMMMHHHHHH!, que rica culiada, dijo Nancy, jineteando a Miriam
y al mismo tiempo moviendo hacia atrás y adelante su fundillo para que mi verga
hiciera su trabajo. Yo no sentía que tuviera materia fecal en su interior,
porque minutos antes ella había evacuado. ¡AY…QUE RICO!, decía Nancy…nunca
me habían metido dos vergas…¡MMMMHHHHHHH!...¡QUE RICO!
Que bueno que te guste la culiada, amor, le dije,
porque ahora te toca lo mejor, que es sentir dos vergas en el culo al mismo
tiempo. Le hice una señal a Miriam para que se la sacara de la vagina, pues
ya era momento de que se la metiera por el culo junto con la mía. La gran verga
de Miriam salió de su escondite y codiciosamente su cabezota empezó a buscar la
manera de introducirse en el ano de Nancy que estaba ocupado por mi verga, pero
ese ano estaba tan ansioso que le daría feliz alojamiento. Miriam se agarró la
verga por el tronco y la dirigió a su destino. Yo sentí la cabeza de su macana
en mi verga mientras empezaba a abrirle el culo a Nancy quien empezó a pujar
como una mujer cuando está dando a luz, nada más que en esta ocasión se trataba
de que el producto entrara y no que saliera.
Saqué un poco mi verga para dar oportunidad para que entrara
la de Miriam y después de varios intentos, finalmente lo logró. Cuando sentí que
las dos vergas estaban empalmadas, ambos empujamos al mismo tiempo y los camotes
se ensartaron hasta las profundidades intestinales de Nancy. ¡¡¡ AAAAAGGGGHHH
¡!!!...¡MI CULO!...¡ME REVENTÁRON EL CULO!...¡ME VA A SANGRAR…ME VA A
SANGRAR!... fueron los gritos de dolor y angustia que lanzó levantado su
cara al cielo como pidiendo clemencia, pero no pidió que la sacáramos; al
contrario… hizo un mayor esfuerzo por terminar de ensartarse y fue entonces que
nuestras macanas se hundieron por completo en su caverna anal, manteniéndose
inmóvil por breves segundos para que su ano se terminara de acostumbrar a la
gigantesca abertura a la que estaba sometido. Era indudable que le estaba
doliendo, pero que también le estaba gustando morrocotudamente. Miriam y yo lo
comprendimos y no hicimos ningún movimiento, hasta que Nancy diera la señal para
continuar con las acciones en tanto gemía, resoplaba y jalaba aire a sus
pulmones. Por lo pronto la doble penetración anal estaba consumada y Nancy ya no
podía arrepentirse, además de que no daba muestras de querer arrepentirse.
Tranquila, amor…tranquila, le decía yo acariciándole la
espalda y las nalgas, regocijándome en aquellas hermosas partes corporales,
lo más difícil ya pasó…ahora vamos a gozar la culiada… y por tu culito no te
preocupes porque no está sangrando. Mis piernas temblaban por la intensa
emoción que me producía la lujuria que me invadía. Mi fantasía de la doble
penetración anal se estaba haciendo realidad y me sentía de lo más feliz, porque
hasta ese momento yo había visto muy remota la posibilidad de tener entre mis
piernas a una mujer que permitiera que le ensartaran dos vergas al mismo tiempo
por el ano. Y curiosamente, mi propia secretaria era la que estaba convirtiendo
en realidad mi fantasía, cuando pocos meses antes no me dejaba que la penetrara
por atrás. ¡Qué sorpresas tan agradables a veces nos da la vida!
Con grandes pujidos que retumbaban en la habitación, Nancy
empezó a mover lentamente su fundillo de arriba abajo para permitir que nuestras
vergas hicieran su trabajo del mete y saca. La sensación era increíble porque en
mi verga sentía la de Miriam pero al mismo tiempo sentía lo apretado del culo de
Nancy. No puedo describir esa sensación que les aseguro son pocos los que la han
experimentado. De pronto el ritmo de Nancy aumentó y los camotes entraban y
salían de sus intestinos. ¡ASÍ…ASÍ…MÉTANMELA LAS DOS HASTA DENTRO!...¡QUIERO
QUE MI CULO REVIENTE!...!QUIERO VERGA…QUIERO MÁS VERGA!...¡AY…YA NO ME DUELE
TANTO!… ME GUUUUSTA!...¡QUIERO SU LECHE…DENME SU LECHE YAAAAA!..., gritaba
fuera de control, como si se estuviera volviendo loca. No era para menos, creo
que yo también me volvería loco, pero no se si de angustia o de placer, porque
se trata de algo fuera de serie.
Horas antes Miriam y yo habíamos tenido dos eyaculaciones y
por lo que a mi respecta, esa era la razón por la que se me dificultaba acabar
dentro de los intestinos de Nancy, pero no fue el caso de Miriam, quien si
empezó a lanzar la última carga de semen de la noche y fue algo sensacional. Mi
verga sentía los espasmos y la tibieza de su semen mientras eyaculaba. Nancy
gritó...¡ESO ES LO QUE QUERÍA…LLENENME EL CULO DE LECHE¡ y terminó por
ensartarse y quedar muy quieta después de tener su propio orgasmo que yo sentía
también. Las dos vergas salieron de su cavidad anal y se bajó de su montura. La
verga de Miriam salió flácida y la mía tiesa porque no pude acabar. Ya habría en
esa habitación quien se apiadara de mi para que mi verga volviera a la
tranquilidad y así sucedió cuando Miriam me la mamó hasta acabar con dificultad,
mientras Nancy se quedaba acostada boca arriba por breves momentos sobándose el
culo.
¿Verdad que estuvo fantástico, amor?. ¿Te gustaría repetir la
experiencia?, le pregunté a Nancy. ¡Claro que me gustaría!, me
respondió, pero esta noche no…quizás mañana…
Los tres dormimos tranquilos esa noche, pensando en que
afortunadamente el siguiente día sería el último del Congreso Nacional de
Telefonía, de manera que una vez concluido ya no habría ninguna obligación que
cumplir que nos hiciera perder el tiempo, que deseábamos dedicar exclusivamente
a darle gusto a nuestros cuerpos. Así lo haríamos.
HASTA PRONTO, AMIG@S