Ni la araña era tan retorcida, ni la mosca tan inocente como
parecía…
LOS MENTIROSOS (2)
Cuando Damián regresó junto a Verónica, algo había cambiado
en el, su tez estaba pálida como la cera, aquella mirada perdida y la extraña
expresión de su cara lo delataban, algo muy serio le sucedía, la chica intentó
sonsacarle la razón de esa extraña conducta, pero, lo único que consiguió fueron
un montón de evasivas, seguidas de un prolongado silencio.
El joven se dejó caer sobre un sillón, hundiéndose en el
literalmente, y permaneciendo ajeno a la inquisitiva mirada de su cómplice,
perdido en sus propios pensamientos y dudas.
Acababa de dejar a Alejandro Durán en el hotel, después de
haber pasado con el los tres días mas extraños e increíbles de toda su vida, el
primero, había empezado con la promesa de que todos sus planes se harían
realidad, que Verónica seduciría al empresario y por fin podrían hacerle
chantaje, pero, todo se echó a perder con la extraña alergia de la chica a los
barcos. Después las cosas se salieron de madre y Alejandro terminó cepillandose
a Damián de forma salvaje en la cubierta del lujoso yate, mientras, Vero se
ahogaba en su propio vómito en uno de los camarotes.
Se vieron obligados a dejar a la chica en tierra y continuar
su descanso en el mar los dos solos, ciertamente el joven timador estuvo tentado
a poner fin a aquella farsa y salir corriendo con su novia tan rápido como sus
piernas y su dolorido trasero se lo permitiesen, sin embargo no lo hizo, el
motivo era un misterio incluso para el mismo, aunque trató de convencerse de que
solo lo hacía para ganarse su confianza y sacarle todo lo que pudiese.
El amanecer del segundo día sorprendió a Damián con un
punzante dolor ahí donde la espalda pierde su casto nombre, y una extraña
sensación de mareo, todo su cuerpo se negaba a responderle y sus intentos por
levantarse de la cama eran totalmente inútiles. Alguien llamó a la puerta antes
de que fuese capaz de poner un solo pie en el suelo, trató de responder, pero,
notó que la voz también se resistía a salir.
- Damián, perdona que te despierte, pero, son casi las dos y
como no te levantabas estaba un poco preocupado, pensaba que quizá te
encontrabas mal… - Explicó Alejandro con su seriedad y timidez características,
lo que hizo que Damián se preguntase si lo de la otra noche no habría sido un
sueño, la traición de una imaginación calenturienta.
- No, perdona – respondió el otro poniéndose de pie de un
salto – me quedé dormido, pero, ahora mismo me levanto…
- En realidad… - continuó Alex, observando con atención el
cuerpo de su guardaespaldas, que en su opinión era perfecto, y que iba vestido
tan solo con un bóxer negro – quería disculparme por lo de ayer, me porté como
un animal, y me gustaría saber si estás bien… - En aquel instante, las
esperanzas de Damián de que todo hubiese sido un sueño se esfumaron del todo y
la sensación de mareo volvió a apoderarse de su estomago - No suelo comportarme
así, y mucho menos con alguien que trabaja para mi, tengo la sensación de que
abusé de mi posición y no se si tu estabas preparado para lo que pasó ayer por
la noche… - continuó el otro con su monologo – dios, si es que pensándolo en
frío casi fue una violación… estoy muy avergonzado por mi conducta…, no quiero
que pienses que me aproveché de mi condición de jefe, actué así porque me gustas
de verdad y me dejé llevar por la situación…, y bueno, me pareció que tú también
sentías algo…¿no vas a decirme nada?
- Yo…, era la primera vez que…, bueno, estoy confundido…, no
sé que decir…
- Ya.
- Soy hetero, sabes, y tengo novia…
- Ya.
- Y tu también y vas a casarte…
- Ya.
- Y eres mi jefe…
- Ya.
- Y eres el dueño de un imperio…
- Ya.
- Y yo un simple guardaespaldas… "y un puto estafador"
– esto último solo lo pensó aunque en ese momento le hubiera gustado decírselo
también.
- Ya.
- Tú tienes dos carreras, y yo apenas pude terminar la ESO…
- Ya.
- ¿Vas a seguir respondiendo "ya" a todo lo que te diga?
- No, perdona - "ya significa: ¿y a mi que cojones me
importa que seas, hetero, tengas novia o no seas rico o estudiado?, ahora mismo,
solo puedo pensar en arrinconarte contra cualquier sitio, arrancarte ese bóxer
con los dientes y follarte hasta que uno de los dos reviente…"
- Da igual – respondió Damián tragando saliva con cierta
dificultad. "¡que miedo me das, pero, que morbo tienes…!"
- ¿Subes a comer conmigo? - "¿me la comes?"
- ¿Qué? - "¿Qué te la coma…?"
- Pues que ya es mediodía, hora de comer, ¿qué si subes? -
"¡yo ya la tengo subida hace rato!"
- Yo… - "¡este hombre es diabólico…!"
- Si prefieres quedarte aquí no pasa nada, ordenaré que te
bajen algo… - "¡con gusto te bajaba yo los calzoncillos!"
- Bueno…- "¡Bajate tu la cremallera de una puta vez,
gilipoyas…!"
- De acuerdo, espero, que cambies de idea en algún momento y
subas… - "…que cambies de idea y se te suba…" dijo Alex mientras se
dirigía hacia la puerta.
- No fue una violación – acertó a decir Damián antes de que
el otro abandonase el camarote "¡yo también quería…!"
- Es bueno saberlo – "¡admítelo de una vez…!" comentó
Alejandro volviendo tras sus pasos y quedándose a cierta distancia de su
empleado, aunque sin atreverse a recorrer los últimos y escasos centímetros que
los separaban.
- Me gustó mucho… – "¡tanto que he perdido la cabeza, y
ahora estoy atrapado en mi propia telaraña…!"
- ¿En serio? – "¡Ya era hora de que lo reconocieses,
orgulloso…!" Alex, atravesó por fin la barrera imaginaria que había trazado
entre el y su guardaespaldas y lo abrazó con fuerza, para después besarlo con
toda la pasión y el deseo que había reprimido hasta el momento, acto seguido
rodaron uno encima del otro sobre la cama.
El tercer día comenzó con los cuerpos desnudos y sudorosos de
dos hombres, abrazados entre las sábanas de la cama de Damián, se habían pasado
todo el día y la noche anterior follando sin parar dejándolos a ambos al límite
de la extenuación.
- Siempre he sido distinto – relató Alex, sin soltar a su
amante –lo sé desde que era un crío, me gustan las mujeres, pero, ninguna
despierta en mi la pasión y el deseo que me producen los hombres. Mi prometida
es preciosa, pero, no podría pasarme un día entero follandomela como lo he hecho
contigo…, mi familia ni siquiera desconfía nada…, si esto se llega a saber,
podría perjudicarme mucho… No me malinterpretes, no me avergüenzo, mas bien todo
lo contrario, nada me gustaría mas que gritarle a los cuatro vientos quien soy
de verdad, lo que siento por ti, lo que hemos hecho en esta cama, creo que eso
me permitiría ser feliz…
- Pero, no puedes…
- Desgraciadamente no…
- Ya, comprendo.
- Pues me alegro que tú lo entiendas, porque yo no puedo…
- Alex, ¿qué quieres decir?
- Pues que no sé por qué tengo que renunciar a quien soy y a
lo que siento solo por dinero…
- Pues, porque el mundo funciona así y tu y yo somos dos
especies distintas… - "una araña y una mosca"
- Ya, estaría bien parar el tiempo en este momento exacto.
Solo nosotros dos en este camarote.
- ¡Y quedarnos aquí follando por el resto de nuestros días…!
- ¡Pues si, sería genial…!
- Desgraciadamente en el mundo real las cosas no son tan
fáciles… - "las moscas y las arañas no terminan juntas, al final el
depredador siempre se come a su presa…"
- No puedo alargar esto mucho mas…, mañana volveré a mi vida,
tengo compromisos importantes que atender…, y en tierra tendré que ser distinto…
- Es lo correcto.
- Pero, necesito decirte que… - "te quiero"
- ¡No, por favor, es mejor dejarlo así…! - "Creo que yo a
ti también…"
El resto del tercer día transcurrió, igual que el segundo,
entre aquellas cuatro paredes testigo mudo de una pasión y un deseo nunca
conocidos por Damián hasta aquel momento.
Hundido en el sillón del despacho de don Víctor, ante la
atenta mirada de su novia y cómplice, el joven estafador aun podía sentir las
caricias de Alex, aun le parecía percibir su aliento, oler su sudor, notarlo
dentro moviéndose con esa brusquedad que provocaba adicción y que solo Alejandro
Durán era capaz de convertir en ternura. "te has colgado de tu presa,
gilipoyas"
- ¡Metí la pata! – Susurró Vero consternada – Yo nunca pensé
que me fuese a marear de esa forma en un barco…, pero, la próxima vez lo haré
bien…
- ¡No te preocupes mas por eso!, lo mejor será olvidarlo, ese
hombre es muy difícil de pillar, y no merece la pena tanto esfuerzo, lo mejor
será dejarlo pasar y probar con otro…
- ¿Quieres abandonar?
- Es lo que acabo de decir.
- ¿Pero, por qué?, ¡tu nunca te habías dado por vencido
antes…!
- ¡Para todo hay una primera vez! – "¡nunca mejor dicho…!"
Damián se había hecho la firme promesa de olvidar todo lo
referente a esos tres días en el yate de los Durán. Abandonaría su propósito de
estafar a Alejandro para no volver a verlo nunca más, seguiría con su vida que
ahora le parecía más vacía e infeliz que nunca, mintiendo, engañando y
compartiendo a su novia con viejos a los que posteriormente haría chantaje.
Verónica era ambiciosa, pero, iba a respetar su decisión, y tal vez algún día,
si tenía suerte, conseguiría sacárselo de la cabeza…, pero, nada de eso salió
como el esperaba, don Víctor entró en el cuarto como una exhalación, su bigote
parecía haber cobrado vida propia, mientras hablaba sin parar, atropellándosele
las palabras en la boca.
- ¡Chicos, os traigo una noticia sensacional!, la mosca ha
resultado ser aun mas gorda de lo que pensábamos…
- ¿De que coño hablas? – preguntó el chico perdiendo los
nervios.
- ¡Alejandro Durán tiene un vergonzoso secreto, debajo de esa
apariencia de buen chico se esconde un autentico pervertido…!
- ¿Qué chorradas estás diciendo?
- ¡Nada de chorradas, según uno de mis contactos al heredero
de los Durán le va mas un rabo que a un tonto un lápiz…!
- No me creo nada…
- ¡No sé de que te extrañas…, ni que fuese algo tan raro…!
- Bueno…, no…, lo que no entiendo es porque te alegra tanto
una cosa así…
- ¡Me decepcionas, creo que está bastante claro!, es obvio
que se esfuerza mucho en ocultarlo, un escándalo como ese sería muy perjudicial
para sus intereses, por eso podremos sacarle mucho mas dinero del que pensábamos
en un principio…
- ¡Ya sé lo que insinúas y la respuesta es un no rotundo…!
- ¡Vamos, no tienes que acostarte con el, solo sacar unas
fotos en alguna situación lo suficientemente explicita y comprometida…!
- ¡He dicho que no!
- ¡Podríamos sacarle incluso el triple de lo habitual!
- ¿El triple? –intervino Vero saltando igual que un resorte
al escuchar hablar de dinero, su palabra mágica…
- Si, o incluso mas…, será muy fácil ya veréis…, solo hay que
prepararlo igual que siempre, pero, cambiando el cebo…
- ¿Es que no me escucháis? – Gritó Damián, perdiendo los
nervios - ¡he dicho que no!
- Damián – susurró Vero- si tu no quieres ayudarnos,
buscaremos otro que lo haga y le daremos a el tu parte del botín, así que tu
verás…
- ¡Joder, eso no, está bien, contar conmigo…! – aceptó el por
fin viéndose acorralado "¡Vero, tan guapa y tan zorra…!"
El chico sintió que el suelo se hundía bajo sus pies, y que
el destino burlón se estaba cobrando todas las fechorías de las que fue
participe en el pasado, había intentado salvar a Alex con todas sus fuerzas,
desviar la atención de don Víctor y Verónica del joven millonario, pero, todo
fue inútil, y ahora, la única persona por la que realmente había logrado sentir
algo sincero, estaba en serios apuros.
¿Qué podía hacer el?, quizá si lo avisaba de los planes de
sus cómplices y le confesaba toda la verdad…, Alex era buena persona, tal vez lo
perdonase, igual incluso podrían acabar juntos… "¿A quién pretendo engañar?,
el mundo real no funciona así, sentirá asco hacia mi en cuanto sepa quien soy
realmente…, alguien como el nunca terminaría con alguien como yo..., pero,
tampoco puedo venderlo, eso le haría daño, y por nada del mundo quiero que
sufra…"
- ¿Qué pasó en el barco? – preguntó Verónica despertándolo de
sus cavilaciones.
- ¡No se de qué me hablas! –exclamó el sorprendido y
asustado, por lo que su novia pudiese llegar a descubrir…
- ¡Te conozco Damián, lo leo en tus ojos, algo sucedió en ese
yate que no quieres contarme…!
- ¡No digas tonterías! – respondió el tratando de evitar el
tema desesperadamente.
- ¿Por qué de repente has decidido poner fin a nuestros
planes de estafar a Alejandro Durán?
- Por nada, es solo, que pensé que no merecía la pena…
- ¡Me decepcionas, pensaba que un estafador profesional como
tú mentiría algo mejor…, no me creo nada, algo ocurrió entre tu y ese hombre en
mi ausencia y quiero que me lo cuentes…!
- ¡Te digo que nada, absolutamente nada, así que deja de
decir gilipoyeces de una puta vez…! – gritó sujetándola con violencia y
atrayéndola hacia así para luego arrancarle la ajustada camisa con brusquedad,
haciendo salir disparados todos los botones.
- ¿Qué coño haces animal?, ¡esta camisa me ha costado una
pasta! – el no respondió, se limitó a empujarla sobre un sofá para acto seguido
tirarse sobre ella.
- ¡Te voy a demostrar quien es el hombre aquí, para que dejes
de insinuar estupideces…! – gritó fuera de si, mientras se bajaba la cremallera
del pantalón y le subía a ella la falda hasta los sobacos.
- ¡Vale, vale…, entonces no te importará saber que acabo de
ver en la televisión, como Alejandro durán anunciaba la inminente boda con su
prometida…! – Vero, ni siquiera pudo terminar la frase, la furia de su novio se
había vuelto mas intensa, y apartándole a un lado el tanga, había empezado a
embestirla con violencia…
- ¿Por qué iba a importarme? – gritó mientras la taladraba
con brusquedad haciendo caso omiso de sus quejas y llantos "Para ese hijo de
puta yo no he significado nada, pasamos tres días increíbles juntos y lo primero
que hace al volver es anunciar que se casa, solo he sido un entretenimiento, el
jodido juguete de un niño rico, me las vas a pagar, Alejandro Durán…"
- ¡Da…dami…aaan, para me haces daño! – gimió la chica, el
volvió en si y se detuvo en seco, luego se levantó, se adecentó la ropa y salió
a la calle- ¡Damián, espera!, ¿A dónde coño vas? – el ni siquiera respondió.
"Voy a desplumar a ese puto niño rico…, por un momento, había
perdido la cordura, pero, por fortuna la he recuperado a tiempo…"
CONTINUARÁ…
Gracias por leer mi relato y espero vuestros comentarios y
críticas, un saludo.