ANTES DE EMPEZAR: Este relato contiene términos y situaciones
de sexo explícito. Si puede resultarte ofensivo o eres menor de edad, deja de
leerlo. Aviso que es un relato largo, no completamente sexual, contiene algunos
pasajes largos con apenas un par de menciones eróticas, sin embargo es la forma
que he escogido para contar esta historia. Por supuesto eres completamente libre
de saltarte la parte "aburrida" e ir al grano, aunque también puede no ser lo
que buscas. Cualquier comentario, bueno o malo (por favor solo comentarios
acerca del relato) serán bien recibidos en mi dirección de correo electrónico. Y
creo que nada más... Ah, sí, la dirección de correo:
laurita18@iespana.es.
Si después de esto aún deseas leer este relato, espero que lo disfrutes. Aguardo
tus comentarios.
LUNES, 10:00
"... Entre los 4 me han llevado a un lugar apartado y me han
ido quitando toda la ropa, casi sin darme cuenta. Mientras uno me soba las
tetas, otro se dedica a lubricar mi coñito, aunque ya esta ampliamente mojado y
no le hace mucha falta. Cuando quiero darme cuenta tengo una polla en la mano y
otra en la boca, y una 3ª ensartada en el coño, haciéndome gozar como una
verdadera zorra. Sin apenas darme cuenta el dedo que me acariciaba el ano se
convierte en 2 dedos, luego en 3 y de pronto...".
BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP
Mierda, había vuelto a pasar, me había dormido. Era la última
vez, lo juré, la última vez que salía todo el fin de semana de juerga por ahí.
No había dormido nada hasta el domingo por la tarde, y eso había sido criminal.
Joder, vaya puta mierda. Me revolví entre las sábanas y me quité el pantalón del
pijama y la camiseta que usaba para dormir. Me dirigí al baño y me senté en la
taza del váter al tiempo que me bajaba las braguitas hasta las rodillas y
soltaba una gran meada. Pensé en los cubatas que se iban por el retrete. Esbocé
una sonrisa y... me quedé dormida. A los 15 minutos me despierto de pronto.
Mierda, otra vez. Me incorporo y me lavo la cara para despejarme. Joder ya iba
con media hora de retraso. Salgo del baño y cuando voy a dar un paso advierto
que mis bragas están por mis rodillas. Me las quito como puedo y las lanzo a
algún lugar del apartamento. Alcanzo una blusa y una falda, cojo la mochila y
abro la puerta para marcharme hacia la universidad, pero antes me doy cuenta de
que me falta algo: voy descalza, me faltan los zapatos. "La última vez, lo
juro", pienso una vez más. Me pongo unas sandalias y de paso cojo un par de
magdalenas de la cocina para desayunar algo. Me dirijo a la parada del autobús
y... sorpresa! La parada está atestada de gente. Joder, encima hoy se retrasa el
autobús, sencillamente perfecto. Tras casi 10 minutos de espera llega el autobús
y, tras otros 10 minutos, sube todo el mundo y parte del otro. Por supuesto
asientos libres no hay, así que de pie, aplastada por la multitud. Bueno, por lo
menos así no me duermo otra vez, lo cual ya sería el colmo. Sin embargo, allí de
pie agarrada de la barandilla, con el brazo en alto y con el acompasado vaivén
del autobús, me empiezo a adormilar de nuevo. Hasta que una desvergonzada mano
se coloca en mi culo, entre las 2 nalgas, despertándome de pronto. Intento
moverme a otro lugar pero es imposible, así que decido esperar a ver qué sucede.
La mano, que inicialmente me tocaba por su parte exterior, se da la vuelta y
empieza a sobarme literalmente. No estaba dispuesta a permitirlo, así que cuando
intentó pasarse de listo profundizando un poco más, aprieto las piernas y la
mano queda atrapada por mis nalgas. Jeje, cada vez que intento imaginarme la
cara que debió quedársele al tío... Y así todo el trayecto hasta mi parada. No
sé si se pasó la suya o no pero me da igual. Por fin, la universidad. Miro el
reloj y toma ya, 40 minutos de retraso. La 1ª clase a la mierda. Resignada me
encamino hacia un parque cercano, al que suelen (bueno, solemos) ir los
estudiantes cuando se saltan las clases o falta algún profesor. Me senté en la
hierba apoyando la espalda sobre un árbol, el cual proyectaba su sombra sobre
mí. Por 1ª vez en la mañana pude pensar con tranquilidad. Recapacité sobre el
fin de semana, cómo me había despertado, cómo me quedé dormida y cómo... mierda.
Qué coño había hecho con las bragas? Las había tirado en el pasillo, pero... me
había puesto otras? Joder, encima iba con el papo al aire. Poco a poco fui
cayendo otra vez en una ligera modorra hasta que de pronto surge un perraco a mi
derecha y empieza a juguetear conmigo. Yo, medio asustada, medio dormida intento
zafarme del bicho. Entonces me doy de que el muy cabrón lo que buscaba era mi
entrepierna. Menudo hijo de puta, seguro que estaba en celo, y yo además de
llevar el asunto al aire, no me había duchado así que claro, eso resultaba un
suculento plato para el perrito. Era evidente que se había olido algo. En ese
momento me acordé del domingo por la mañana en casa de Juan. Me lo había follado
allí mientras sus compañeros de piso dormían. Este tío era un pelmazo. Según me
habían contado mis amigas, siempre que se enrollaba con alguna, quería algo más
y seguir saliendo como novios y esas cosas. Me dio un escalofrío solo de
pensarlo. Entonces apareció la dueña del perro. Era una muchacha rubia, con el
pelo largo y suelto; con ojos color miel, y de una buena estatura, quizá 1,75 m.
Y tenía un buen cuerpo. Seguro que rompía por las noches.
- Disculpa - me dijo - no debería llevarlo suelto, pero es
que normalmente no hay nadie aquí a estas horas.
- Pues ya ves que hoy sí. Pero, bah, no te preocupes.
- Me llamo Alejandra, pero todos me llaman Álex. Voy a
veterinaria. Tú también estudias aquí?
- Yo soy Laura. Encantada. Sí, estudio matemáticas, me he
dormido y me perdí la 1ª clase. Bah, de todas formas era un coñazo.
- Qué, un fin de semana movidito, eh?
- Pues sí. Apenas he dormido el domingo, pero qué te voy a
contar que no sepas...
- Ya veo, eres toda una fiestera.
- Se hace lo que se puede. Pero vamos, seguro que tú triunfas
mucho más que yo...
- Yo? Que va, apenas salgo. No conozco a mucha gente aquí, y
los que conozco no tengo mucha confianza. Es que soy de Cuenca.
- Aah, ya veo, pero vamos, aquí en la universidad todos nos
conocemos rápidamente. Si quieres venirte algún día a dar una vuelta por ahí...
- Bueno, yo...
- Ten, mi nº de teléfono. Llámame para lo que quieras. Si
necesitas algo o quieres que te acompañe para ir de compras o quieres salir o lo
que sea, me das un toque y quedamos.
- Vale, gracias. Ten, toma mi móvil.
- Ok. Bueno, pues ya estará a punto de acabar la clase, así
que me voy para allá no vaya a ser que también me pierda la 2ª, aunque no sé si
aguantaré despierta.
- Hasta luego.
- Bye.
Y con una sonrisa de oreja a oreja se fue con el perro y yo
me fui hacia la facultad. Antes de entrar fui a los servicios y me lavé la cara
para despejarme un poco. Me arreglé un poco y me miré de arriba a abajo,
pensando si se notaría que no llevaba ropa interior. Estaba segura de que se
darían cuenta. Llegué tarde, cómo no, y me coloqué en la 3ª fila.
Afortunadamente parece que nadie se dio cuenta de mi "secretito", aunque a veces
el profesor me lanzaba alguna miradilla sospechosa. Así pasó la mañana, y cuando
ya me disponía a marcharme para casa, apareció Juan. Vaya por dios, lo mío sí
que era mala suerte.
- Hola Laura, qué tal te has despertado?
- Bien, he dormido bastante bien - tampoco había que ser muy
dura, de momento no me había dicho nada.
- Me preguntaba si esta tarde o, quizá mañana, te gustaría
venir al cine conmigo - oh, oh, ya empezamos.
- Eeeh, no..., eeh, tengo mucho que estudiar, no quiero que
los exámenes me sorprendan.
- Sí, ya, pero algún ratillo tendrás no? No todo va a ser
estudiar.
- Eeeh, bueno, sí, pero creo que lo aprovecharé para
descansar.
- Ya veo... - Bien! Me lo había quitado de encima - Espera,
ya sé, podría ir a tu casa y ayudarte a estudiar. - Mierda! - Tengo entendido
que álgebra se te da bastante mal, en cambio a mí es una de las que mejor llevo,
pero por otro lado necesitaría una ayudita en Cálculo. - Joder, este tío era un
pelmazo de verdad. Follar, follaría de puta madre, ahora, era un coñazo por
todos lados.-
- Bueno, yo es que... estudio mejor sola, me concentro mejor,
ya sabes. - A ver si ahora me deshacía de él - Además con tu cuerpo...
estaríamos toda la tarde en otros quehaceres y no estudiando - Lo dije
acompañándolo de una sonrisa de niña mala que sé que vuelve locos a los hombres,
al menos a mí me ha dado siempre muy buenos resultados.
- Vale, vale. Por lo que veo te gustó lo del fin de semana.
- Sí, estuvo fantástico. - Sólo me di cuenta de mi error
cuando dije esto.
- Entonces quizá podríamos repetirlo el siguiente fin de
semana. Y no me digas que vas a estudiar porque ahí sí que ya no cuela. - Vaya
metedura de pata! - Aunque podríamos cambiar, qué te parece si nos vamos a la
sierra, a un hotelito barato o algo así?
- Bueeno, no sé, ya veremos, aún queda mucha semana. - Aunque
5 días eran pocos para pensar en una buena excusa y liar a alguien para que
fuera mi coartada. Desde luego no iba a estudiar por la tarde, pero tenía algo
peor, pensar en una excusa para este gilipollas. Parece una tontería que le
siguiera el juego de esta forma, que no le dijera tajantemente "Olvídame, vete a
la mierda", pero no es mi estilo. Ya sé que cuanto antes se le diga la verdad
mejor, pero esa mañana no tenía fuerzas ni ganas, ya se lo diría el viernes, así
tendría el fin de semana para recuperarse de su depresión post-relación. Como ya
dije antes, me lo había pasado muy bien el domingo, pero yo no buscaba para nada
una relación formal. Además Juan no era el único con el que me lo había pasado
bien.
- Vale, entonces quedamos en que sí, iré consultando precios
y todo eso, vale?
- Vale, pero no te aseguro nada, en 5 días pueden pasar
muchas cosas. - Pero muchas... En ese momento apareció Marta, pues tenía que
devolverle unos apuntes de álgebra, que por cierto se me había olvidado no sólo
llevar a la facultad, sino también fotocopiarlos. Joder, a quién se le ocurre
pedir prestados unos apuntes un viernes para devolverlos el lunes, teniendo en
cuenta que desde el viernes a las 7 no había parado en casa. Pues a mí, claro, a
quién si no.
- Hola Laura, hola Juan. Cómo os va? - Sin embargo de algo me
iba a servir Marta, pues a Juan le caía como una patada ahí donde más les duele
a los hombres.
- Bueno, yo me voy a ir ya, hasta luego. - 2 besitos en la
mejilla, dios mio...que vergüenza. Ojalá nadie conocido me haya visto.
- Adios, Juan.
- Vaya, parece que os va muy bien juntos.
- Pero qué demonios estás diciendo?? Ése y yo juntos?? Ni de
coña.
- Pues vaya forma de despedirse...
- Dejémoslo vale?
- Si, claro, por supuesto, yo lo único que quiero son mis
apuntes.
- Sí, bueno, es que se me han olvidado, te los traigo mañana
vale?
- Joder, dijimos hoy. Hoy iba a estudiar álgebra,
precisamente.
- Bueno, pues estudia otra cosa.
- No, eso destrozaría el esquema habitual, y llevaría toda la
semana TU error a cuestas. Joder, es la última vez que te paso mis apuntes, y si
te jode levantarte los lunes, te quedas el fin de semana en casita.
- Bueno, tampoco te pongas así. - Tenía que arreglarlo,
parecía una tontería pero dependía de ella para aprobar, más que nada por los
lunes, porque a veces, aunque fuera a clase, no tomaba nada de apuntes del
cansancio.- Mira, vamos a hacer una cosa, te invito a comer, y luego nos vamos a
mi casa a por los apuntes vale? - La cara le cambió un poco, aunque no parecía
muy convencida. Pedirle los apuntes de hoy lo haría con el estómago lleno, ahora
estábamos las dos un poco irascibles, entre el hambre, los apuntes y el
gilipollas de Juan.
- Vale, pero nada de pizza ni hamburguesa, vamos a un sitio
en condiciones, tengo que cuidar mi línea.
- De acuerdo, vamos a un chino. - Tenía que cuidar mi
economía también. De haber tenido dinero la hubiera invitado al Ritz, pero,
claro...
- Vale. Voy a por unos libros a la biblioteca y vuelvo,
espérame por aquí.
Me quedé a la sombra de un árbol, rogando a dios que no
apareciera ningún gilipollas más a joder la marrana, y parece que surgió efecto.
Hay veces que Dios es muy crédulo, jejeje. Tras degustar una buena comida, hay
que joderse como traga la cabrona y lo bien que se mantiene, antes de pedir el
postre le dije que antes de darle los apuntes tendríamos que ir a una papelería
a fotocopiarlos, y que de paso me dejara los de hoy. Puso una cara de mala ostia
que asustó hasta al camarero cuando trajo los postres, y tuve que aguantarla
todo el camino hasta mi casa echándome un sermón peor que los de la iglesia de
que si era una irresponsable, que me merecía que no me volviera a hablar en la
vida y un sinfín más de cosas, y por supuesto que los de hoy no me los dejaba ni
de coña. Bueno, se los pediría el viernes.
Llegamos por fin a casa, le dije que se sentara un momento en
el sofá, la invité a un refresco, que rechazó amablemente, y mientras me iba a
la cocina a tomarme una cervecita, la dejé sola en el salón. Estaba ya apurando
el bote cuando aparece por la puerta llevando en la mano derecha y con cara de
asco mis bragas.
- Así que además de irresponsable una guarra de cojones. No
tienes cesto de la ropa sucia o algo parecido? Dios, además apestan a semen.
- Gracias, no sabía donde las había puesto - le dije
irónicamente al tiempo que se las arrancaba de la mano.
Me fui a mi cuarto y las tiré encima de la cama. Cogí los
apuntes, que estaban sobre la mesa, y salí al salón de nuevo, avisando a Marta
de que nos fuéramos ya. Tras fotocopiar los apuntes ella se fue por su lado y yo
por el mío. Por su culpa ni siquiera me había acordado de ponerme unas bragas en
casa, así que seguía igual que por la mañana. De camino a mi casa me encontré
con Luis y Sandra, que me invitaron a una cerveza. Estuvimos charlando sobre el
fin de semana y mi misteriosa desaparición a las 5 de la noche del sábado, mucho
más misteriosa por coincidir con la desaparición también de Juan. Puse mi mejor
sonrisa, y me disculpé para ir al baño. Sandra me acompañó y nada más cerrar la
puerta del servicio, lo soltó.
- Así que el rumor de que os enrollasteis es cierto! Vaya, no
me lo puedo creer. Con Juan!!
- Hija, lo dices como si fuera el peor tio del mundo.
- Bueno, el peor puede que no, pero sí entre los diez peores.
- Ja...Ja...Me parto de risa.
- Bueno, pero cuéntame, qué pasó?
- Nada importante, nos enrollamos y tal, y ya está...
- Sí, sí, pero hasta donde llegasteis??
- Pues creo que hasta su casa.
- No!, te lo has follado?? Jajajajaj, no me lo puedo creer.
- Pero eso no es lo peor, ya sabes lo que les pasa a las que
se enrollan con él.
- Jajajajja, o sea que ya tienes novio.
- No tiene gracia Sandra. - Me metí en el retrete y me puse a
mear.
- Que no la tiene? Cómo que no la tiene? Es lo más gracioso
que me han contado en un mes. Jajajajja - Abre la puerta y entra, riéndose. - No
me digas que no es gracioso: tú y Juan. Jajjajaja. Nunca pensé que acabaría así
tu vida sentimental.
- Por favor, Sandra, estoy charlando con el Sr. Roca. -
Termino, me limpio y me levanto.
- Jajajja, ostia tía no me había dado cuenta. Pero si vas sin
bragas!!! Te habías dado cuenta?
- No, no es posible, se me habrán caído por el camino. - Dije
sarcásticamente.
- Joder, te ha afectado ese Juan eh? A ver si es que oculta
algo que deberíamos probar todas las mujeres...
- No, sólo que se me olvidó ponérmelas esta mañana.
- Ya, ya, menuda putita que estás hecha.
- No tanto como tú cariño. - Y le estampé un morreo en toda
regla.
- Mmm, hacía mucho que no saboreaba tu boca, Laurita. Hacía
mucho...
- Sí, mucho. - repliqué con nostalgia.
- A ver cuando me invitas a tu casa a jugar un ratito.
- Sí, estaría bien, un día de estos, pásate cuando quieras,
por recordar viejos tiempos y eso.
- Por qué no montamos una fiestecita nocturna como hacíamos
antes??
- En mi casa?
- Sí, por qué no? Hace mucho que no nos reunimos todas. Sonia
no sé ni por donde anda ni con quién, y a Nuria y a Silvia las vi el fin de
semana pasado. Y Raquel creo que sigue con Emilio, pero no sé mucho más. Además
ahora estás solita no? La fulana aquella se fue con el rabo entre las piernas,
jajaja.
- Sí, estaría bien, avísalas, y me dices cuando venís. Y deja
de llamar fulana a Reyes, era una chica bastante maja, es que no vas a dejarla
en paz ni ahora que se ha ido?
- Sí, majísima... Oye, sabes qué? Me has puesto cachonda con
el detallito de no llevar bragas.
- Estás pirada.
- No me crees? Mira, toca. - Me cogió mi mano derecha y se la
metió dentro de los pantalones y de las bragas, pudiendo yo notar la humedad que
allí había.
- Sigues igual de ardiente que siempre, según veo. Tienes que
tener a Luis destrozadito.
- Que va, le tengo castigado, sin follar, por engañarme la
semana pasada. Te crees que me dijo que venía su familia, y luego lo que hizo
fui irse al Bernabéu a ver el Madrid-Valencia.
- Joder, que cabrón, y tú en casita sin salir.
- Jajajja, y una mierda, me fui con Andrea y Virginia de
copas. Mientras vivas no me verás un sábado en casa, jajjajaja.
- Joder, menuda cabrona.
- Ahora que lo pienso, podría invitarlas también a ellas.
- No va a haber espacio suficiente en casa para todas.
- No seas tonta, ya sabes que en nuestras fiestas hacemos de
todo menos dormir.
- Bueno, haz lo que quieras. Pero que sepas que lo de Luis me
parece una putada.
- Bah, que se joda.
- A ver si te va a dejar por otra. Ya sabes como son los
tios.
- Buah, pues que se vaya, nadie se la va a chupar como yo,
jajjajajjaja. - Nos reímos las dos juntas.
Cuando salimos del baño una mujer que esperaba nos miró con
mala cara, y Sandra, para hacerla enfurecer más aún, me tocó el culo, y me dijo:
- Joder cómo me gusta tu culo!
No le vi la cara a la tía pero seguro que enloqueció de
rabia. Jajajaj, que se joda. Cuando llegamos a la mesa, Luis se interesó por
nuestra tardanza, a lo que repusimos que eso eran cosas entre mujeres, que no
incumbía a los hombres. A los 5 minutos pasó la mujer del baño y nos dirigió una
mirada de asco y mala ostia que nos resbaló como la lluvia. A veces la gente
mayor es un poco gilipollas. Nos tomamos un par de rondas más, y Sandra , un
poquito borracha ya, empezó a ponerse cariñosa con Luis, dándole besitos, y
tocándole en diversas partes de su anatomía. En el fondo Sandra era una
calentorra, y no sé quién sufriría más con ese supuesto castigo si ella o él, no
creo que pasara de hoy. Yo me despedí y me marché a casa, no sin antes
recordarle a Sandra que se informara del resto de nuestro antiguo grupo. Llegué
a casa y me preparé un bocadillo, me cogí una cerveza y me puse a ver la tele.
Me quedé dormida en el salón y a eso de las 3 de la mañana me desperté para ir
al servicio a descargar todas las cervecitas del día. Oí a los vecinos, gimiendo
y jadeando. Sin duda se llevaban bien como pareja. Supongo que ella aún no le
había dicho que estaba embarazada. Aún me acuerdo del día que vino ella llorando
a mi casa y me contó que se había quedado preñada por no haber tomado la
píldora, y que no sabía qué hacer. En parte la envidio un poco. Cada noche se
pegan entre una y dos horas de sexo, él tiene un buen puesto de trabajo, van
desahogados de deudas, no como yo, y él, además de guapo, es cariñoso y buena
persona. Sí, tenía mucha suerte. Me fui a la cama y me dormí.
MARTES 9:00
"... El muy cabrón me está comiendo el coño como el más
experto, no puedo dejar de gozar, sin embargo encuentro fuerzas para levantar la
cabeza y abrir los ojos, y lo que observo, además de dejarme anonadada me pone
más cachonda aún, soltando un poco más de mis fluidos en su boca. Veo cómo Marta
está siendo ensartada por un pollón inmenso al tiempo que le mama la verga a
otro tío. Menuda zorra está hecha. Mirando un poco más allá veo a dos tíos
montándoselo entre ellos y un poco más allá dos tías también se lo montan. Estoy
en mitad de una verdadera orgía. De pronto noto como el tío que me está comiendo
el coño se incorpora e intenta penetrarme, hasta que al final lo consigue y
yo...".
BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP
Maldito despertador, siempre en el momento más oportuno.
Últimamente no consigo terminar ningún sueño. Claro que también podrían aparecer
al principio y no al final de la noche no? Aparto las sábanas, me desperezo.
Subo las persianas y abro la ventana y los rayos de luz iluminan la habitación y
mi cuerpo. No me da tiempo a notar la brisa fresca de la mañana cuando suena el
timbre de la puerta. Quién cojones será a estas horas? Voy hacia la puerta y
echo un vistazo por la mirilla. Sandra. Pero qué coño está haciendo aquí? La
abro y entra, muy animada y habladora toda ella.
- Qué hay Laura, cómo te va?
- Pues igual que ayer cuando nos despedimos, qué quieres que
cambie en una noche?
- No sé, lo mismo te habías tirado al casero, o algún
jovencito desprevenido.
- Pero qué chispa qué tiene la niña!
- Joder, ya veo que te acabas de despertar, menudo humor.
Anda, date una ducha y a ver si cambias un poco el chip. Ya no me acordaba de lo
inaguantable que eres recién despierta.
- Si te digo yo... - voy a la cocina y enciendo el
calentador. Me voy para el baño, abro el grifo y espero a que salga el agua
caliente.
- Tengo novedades sobre lo de la fiesta.
- Qué ilusión.
- De veras no quieres saber de qué se trata?
- Estás muy animada hoy no? Por fin le levantaste el castigo
a Luis?
- Le levanté el castigo y algo más, jaja, tanto se me nota?
- Ya te digo. - Me quito lo poco de ropa que tengo puesta,
apenas una camiseta, y me meto en la ducha, notando como el agua caliente
contacta con mis pechos y resbala entre ellos, mojando todo mi cuerpo. Regulo un
poco el agua, pues sale demasiado caliente, y cojo la esponja y empiezo a
lavarme.
- Bueno, pues te cuento lo de la fiesta. Ayer hablé con
Andrea y Virginia y están de acuerdo. También llamé a Sonia, pero no la
localicé, y las otras aún no he intentado nada. - Sandra seguía hablando pero yo
no la oía. Estaba en un estado de pleno relax. Ojalá pudiera quedarme toda la
mañana allí, en la ducha. Notaba la espuma resbalar por mi cuerpo, al tiempo que
una sensación de pureza y frescura relajaba todo mi cuerpo. - ... también
tenemos que quedar para comprar algo, porque no creo que un par de cervezas y
una bolsa de patatas satisfaga a nadie... Laura? Laura, me estás escuchando?
LAURA!!!
- SÍ!, decías? - coño, me lo parecía a mí o me había quedado
dormida bajo la ducha?
- Laura, no me estás haciendo ni puto caso, qué pasa? es que
soy la única que tiene interés en esto o qué?
- No, no, perdona, estaba pensando en mis cosas, lo siento,
de veras.
- Me parece que todo esto ha sido un error, en ningún momento
he encontrado colaboración, será mejor que lo dejemos.
- No, Sandra, en serio - ya se había puesto en plan víctima,
y cuando se ponía así era insoportable. - Perdóname, no lo he hecho queriendo.
- Creo que esto es una tontería, mejor lo dejamos como está y
punto.
- No, Sandra, ven, acércate. - Asomé la cabeza de la ducha y
le di un pequeño beso. - Lo estás haciendo muy bien, te lo agradezco, en serio,
yo también tengo muchas ganas de saber cómo les va a ellas, y contarnos las
cosas que nos han pasado a todas, y recordar los buenos momentos. En serio,
cariño. - Otro besito.
- Vaaaaale, pero esta tarde me paso por aquí y ultimamos los
detalles. Además habrá que adecentar esto un poco, parece una pocilga, no sé
cómo puedes vivir aquí.
- Sandra, tampoco te pases, no creo que a ellas les importe
mucho.
- No hay más que hablar. Esta tarde a las 6, espero que
estés. Hasta luego, preciosa. - Otro besito más.
- Estaré. Adiós.
Y así se largó por fin, dando un portazo que me hizo temer
que hubiera roto la puerta. Así era ella, tan cambiante como un día de tormenta
en verano. Salí de la ducha, me sequé y me fui hasta la habitación. Durante unos
segundos tuve el impulso de salir a la calle sin nada de ropa, sólo coger los
libros e irme a la facultad. Era una sensación fantástica, de libertad, de
pureza, de relax... Me tumbé en la cama, y pensé en qué ponerme. Pensé también
en la fiesta. A qué tanta prisa? Por dios, no era tan urgente, pero en fin. Me
acerqué a la cómoda y cogí unas bragas rosas y un sujetador a juego. Me puse
unos calcetines, unos pantalones vaqueros y un top azul oscuro y las zapatillas
de deporte. Desayuné con voracidad, cogí los libros y me largué a la facultad.
Ese día tuve suerte de no toparme con el pelmazo de Juan. Bufff, menos mal. En
clase, noté cómo Marta me miraba con mala cara. Estaba claro que aún no podía
pedirle los apuntes. Lo estaba viendo, hasta el viernes otra vez. En un descanso
se me acercó Alberto para interesarse por mi fin de semana. Él se había ido nada
menos que a Barcelona con unos amigos, y ayer no había aparecido por la
facultad. Me dijo que estaba casi seguro de que este año iba a repetir, pero que
no pensaba en eso, sólo pensaba en divertirse todo lo posible, por si acaso sus
padres se hartaban. Apenas quedaban dos meses para acabar el curso. Hasta ahora
no lo había pensado. Tenía que ponerme las pilas, seguramente la semana que
viene. En fin, quedamos para tomar algo el fin de semana, si bien él quería irse
en ese mismo momento, pero conseguí una especie de prórroga. Ese día no tenía
ganas de meterme en la cocina, así que resolví comer allí en la facultad. Allí
me encontré con Alex.
- Vaya sorpresa, pero qué haces aquí?
- Pues ya ves, que hoy tengo clase por la tarde, y no tengo
tiempo para ir hasta casa y volver. Y tú?
- Na, que hoy no tenía ganas de cocinar.
- Menuda perezosa...
- No lo sabes tú bien.
Estuvimos hablando mientras comiamos, y cuando terminamos nos
fuimos al parque. Seguimos conociéndonos, y contándonos cosas. Se le notaba a
ella muy relajada y sincera, resultando todo en una conversación muy amena, que
fue desde los estudios hasta los chicos y el sexo, pasando por política, hobbies
y demás. Me contó que era muy tímida, y que no salía porque no era capaz de
hacer amigos. Se cortaba mucho ante desconocidos. Actualmente estaba viviendo
con otras dos chicas, una de ellas de su facultad y otra de Químicas. Descubrí
que apenas había salido con un par de chicos, y que uno de ellos le quitó la
virginidad, pero que no había sido como ella esperaba. Yo también me sinceré, y
la sorprendí en muchos aspectos, como por ejemplo cuando le conté que había
estado con chicos y chicas, y que una vez estuve con dos chicos a la vez. Sin
embargo, aunque se sorprendió, en ningún momento puso cara de asco o rechazo,
aunque de vez en cuando sí que se sonrojaba. No sé por qué, pero decidí
invitarla también a la fiesta, me había caído muy bien. Le dije que ya la
llamaría. Finalmente, ella se fue a su clase y yo me fui a casita. Llegué sobre
las 4:30, y como no tenía nada que hacer me metí un rato en internet, en el
chat. Estaba aburrida y me metí en algún canal de ligues y sexo. Como no tenía
nick de tía, no me vi asediada por decenas de privados, seleccioné a un par de
chicos, y entablé conversación con ellos, si bien acabé aburriéndome y yéndome a
dormir la siesta, hasta que a las 6 sonó el timbre de la puerta, despertándome.
Sería Sandra. Fui a abrir y allí estaba ella con Andrea y con Virginia. Las
había visto por ahí, pero no las conocía personalmente. Andrea, que parecía casi
tan lanzada como Sandra, tenía el pelo largo y castaño, con mechas rubias, ojos
negros muy profundos y, aunque le sobraban un par de kilitos no tenía una mala
figura. Virginia, por su parte, tenía el pelo completamente teñido de rojo, un
piercing en la lengua, y un cuerpo muy bien esculpido. Era sensiblemente más
alta que Andrea y también que Sandra, y tampoco parecía muy tímida. Estuvimos
hablando para conocernos mejor y todo, mientras Sandra llamaba a Nuria, Sonia,
Raquel y Silvia, cargando las llamadas a mi factura de teléfono, por supuesto.
Andrea y Virginia me contaron que nunca habían asistido a ninguna fiestecita
nocturna entre amigas, sólo con chicas, si bien parecían intrigadas. Me
preguntaron sobre lo que hacíamos en ellas y tal y yo les conté un poco,
bebíamos, hablábamos, bailábamos, ... Volvió al fin Sandra y nos dijo que había
contactado ya con todas menos con Sonia, y que Raquel se pasaría ahora por mi
casa, y que les mandaría un mensaje a Silvia y Nuria cuando quedáramos a alguna
hora. También nos comentó que Nuria se encargaría de localizar a Sonia, que por
lo visto últimamente se había despendolado mucho, y era difícil encontrarla.
Puse un poco de música, y esperamos a que llegara Raquel. Cuando llegó estuvimos
hablando sobre la fiesta. La haríamos el jueves, por la noche, a pesar de que yo
me quejé de que el viernes había clase, acabaron ganando ellas argumentando que
el viernes tendríamos que descansar porque el viernes noche y el sábado también
estaban ahí, y no pensaban quedarse en casa. Así que mañana Sandra y Andrea se
encargarían de comprar bebida y comida, y el jueves por la noche nos
reencontraríamos todas. Como era pronto, les propuse ver alguna película de las
que tenía en el ordenador, bajadas de internet. A eso de las 9 o cosa así se
marcharon. Entonces llamé a Alex para comunicarle la hora. Y acto seguido me
quité la ropa y me fui a la cama, pues me esperaban unos cuantos días moviditos.
JUEVES 9:00
"... La oscuridad invade la zona por completo. Me encuentro
con las tetas desnudas apoyadas sobre el capó del coche, con las bragas por las
rodillas y el vestido arremangado por la cintura. La inmensa polla de ese chico
que se había ofrecido a cambiarme la rueda pinchada me estaba empalando
continuamente, entrando y saliendo sin descanso. Puedo oír en la quietud de la
noche sus jadeos y los míos y, si me esuerzo y me concentro un poco, también
alcanzo a oír el chapoteo que hace su polla en mi increíblemente mojado coñito.
Por un momento noto como engorda un poco más su polla, señal inequívoca de que
va a eyacular en mi interior, hago un poco más de presión con mis labios sobre
su polla y me preparo para recibir toda su leche en mi conejito hambriento,
listo para hacerme sentir un orgasmo más..."
BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP..., BIP, BIP, BIP
Grrrr, un día de estos estampo el despertador contra la pared
más próxima. Dios, qué mierda de aparato, no vale más que para joder la marrana.
Hoy es el día del reencuentro del grupo. Hacía mucho que no nos reuníamos todas
juntas. Realmente, desde que habíamos comenzado la universidad nos habíamos
visto muy poco. La única a la que veía frecuentemente era a Sandra. Y eso que
seguíamos todas en Madrid. Me levanté y me lavé la cara. Me miré al espejo y vi
a una mujer, no a aquella chiquilla de 17 años que jugaba con sus amigas a ver
quién se ligaba antes a un chico en las discotecas, donde era una auténtica
prueba de fuego entrar muchas veces debido a la minoría de edad. Habían pasado
casi 2 años desde la última vez que se habían reunido. Habrían cambiado también
las demás tanto? Decidí no ir a clase ese día. No tenía ganas. Además el día
anterior habían faltado varios profesores; tampoco ellos tenían ganas de ir, se
notaba. Y ese día pensaba hacerles un pequeño favor no asistiendo a clase. Tras
desayunar tranquilamente busqué un viejo álbum de fotos, y comencé a hojearlo,
viendo las fotos que habíamos ido reuniendo en fiestas, viajes y demás eventos.
Raquel había cambiado muy poco, seguía siendo tímida y aún mantenía ese
cuerpecito de niña grande. O se cuidaba mucho o tenía más suerte que todas
juntas. Sandra, aunque seguía tan zorra y tan descarada como siempre, sí que
había cambiado, resultando prácticamente ya una mujer hecha y derecha, o casi. Y
yo había dado un buen estirón, sobre todo en altura. La verdad es que todas
eramos unas niñas, y lo parecíamos casi todas. Sólo habían pasado 2 años, y en
ese tiempo me habían pasado muchas cosas, y seguro que a ellas también. Volví a
tumbarme en la cama, y cerré los ojos para descansar un rato más, a ver si
retomaba el sueño de antes...
A las 12 aproximadamente me desperté, y me vestí para ir a
comprar algo para comer; hoy tampoco quería cocinar. Llevaba casi 2 semanas así;
la verdad es que era una vaga de cojones. Fue pasando tranquilamente el día, y
por la tarde me fui al parque a dar una vuelta, a pasar el tiempo hasta las 7 en
que llegarían Sandra y Raquel y respirar algo de aire casi puro, o al menos,
menos contaminado que el resto de la ciudad. Veía pasar a la gente, y tan
aburrida estaba que me entretuve pensando en sus vidas, imaginándome detalles
morbosos. Vi pasar a un anciano apoyado en el bastón y me lo imaginé a la puerta
del colegio con un gran bulto en los pantalones, esperando a que saliera su
sobrina y llevársela a casa, donde no estaban aún sus padres, seguramente
follando en el trabajo con algún compañero/a, y allí la tocaría sus vírgenes
tetitas y quizá la parte más íntima de la pequeña, hasta que eyaculara con la
ropa puesta, impregnando sus pantalones con su ya amarga leche. Vi a una mujer
de unos 40 años, que venía con prisa del supermercado, donde seguramente se
habría cepillado a todo el personal en el almacén, y ahora se le hacía tarde e
iba pensando una excusa para su marido, el cual había pasado por casa de su
vecina a pedir un poco de azúcar cuando su mujer había salido y acabó tomando un
poquito de miel natural, directamente del depilado chocho de la guarra de su
vecina, la cual si no se cepillaba al menos a 3 tíos al día, no se quedaba
tranquila y no podía dormir, teniendo que salir a la calle de forma
desmesuradamente provocativa y follarse a algún desprevenido viandante que
tuviera insomnio, y tampoco pudiera conciliar el sueño. Al rato vi pasar a 3
chicos que se dirigían a entrenar con el equipo de fútbol. Lo que no sabían dos
de ellos era que el tercero se duchaba siempre el último debido a que tenía un
vergajo de tres pares de cojones, que seguramente doblaba a las tristes pollas
de sus compañeros todas juntas, si bien lo peor era que el chico era
absolutamente homosexual, y no sentía más que repugnancia y aversión hacia el
sexo femenino. Su hermana había intentado follárselo repetidamente, y apenas
podía dormir, porque la muy puta, entraba a hurtadillas en su cuarto y comenzaba
a mamársela hasta ponerla bien durita, y en ese momento trataba de ensartarse
con aquel inmenso trabuco, el cual adoraba como al mismísimo dios. El chico
odiaba a su hermana, pero no sólo por intentar cometer incesto con él, sino
porque sabía bien lo puta que era. Se había follado a todo el equipo de fútbol,
más de una vez, y todos sus amigos la habían conocido más que íntimamente,
probando todos y cada uno de los agujeros de su cuerpo susceptibles de ser
penetrados. Finalmente obsevé pasar a una pareja de monjas, las cuales muy
posiblemente eran las que montaban las orgías lésbicas de la iglesia del barrio,
donde no había mujer que se quedara sin un coño que mamar y otra mujer que le
comiera el coño. Una iglesia en la cual los párrocos filmaban las múltiples
orgías para posteriormente ponerlas en venta en internet a desorbitados precios,
y mientras filmaban se cascaban las pollas corriéndose todos a la vez en un
cuenco, con el cual elaboraban el agua bendita, que tan bien le supo a aquella
chica de apenas 12 años cuando decidió echar un sorbo, porque llegaba con una
gran sed, y agotada de que sus dos amiguitos le hubieran estado metiendo mano
toda la tarde por debajo de la falda, haciéndola llegar varias veces al orgasmo,
mojando sus infantiles braguitas, que le quitaron para correrse en ellas y
limpiarse de la paja que ella misma les había hecho con sus pequeñas manitas.
Despúes de dejar volar mi imaginación, advertí por fin que eran casi las 7.
También advertí que estaba empapada de sudor, y que mis braguitas estaban
empapadas también, pero no de sudor. Así que me marché a casa, para darme una
duchita y recibir a Sandra y Raquel, que vendrían con las cosas de la fiesta.
Nada más meterme en la ducha y sentir el agua templada sobre
mi cuerpo me deshice completamente, como en el mejor de los orgasmos, me hubiera
quedado horas bajo el chorro de agua tibia. Mmm, qué sensación! Casi mejor que
el sexo, "casi". Tras limpiarme bien todos los rincones de mi cuerpo me demoré
un poco más bajo el agua sintiendo como su tibieza abría mis poros y me sumía en
un estado de relax total. Me hubiera gustado darme un largo baño de más de una
hora, pero no tenía tiempo suficiente. Bueno, ya veríamos el domingo. Salí y
mientras me estaba secando llamaron a la puerta. Fui a abrir con el albornoz
puesto; eran ellas: Sandra y Raquel. Traían unas cuantas bolsas, con todo tipo
de patatas y chucherías y, por supuesto, un buen surtido de bebida: vodka,
tequila, martini, ginebra, 43, y algún licor sin alcohol para las combinaciones,
pero estos eran los menos.
- Vaya, veo que no habéis reparado en gastos, nos va a salir
la fiestecita por un ojo de la cara.
- Ya hablaremos de la pasta, mañana o pasado.
- Esta noche, nada de mañana, mañana por la mañana tiene que
estar todo listo. -dije en tono serio
- A la orden, señora.
Me fui a mi cuarto a vestirme. Unas braguitas, un sujetador,
unos pantalones cortos y una camisetita. Algo ligero para estar cómoda. Cuando
ya estaba terminando, apareció Sandra en la puerta.
- Necesitaremos cojines o almohadas, donde tienes más?
- Cómo que más? Es que no tienes suficiente con lo que hay?
Además para qué los quieres?
- Joder, no pretenderás que estemos sentadas en el sofá o en
las sillas. Tendremos que ponernos en el suelo. Somos unas cuantas, no sé si te
acuerdas.
- Buff, pues yo qué sé. No tengo más, lo único, que el sofá
se hace cama, y el colchón lo podemos usar para ponerlo en el suelo.
- Bueno, vale, pero siguen haciendo falta cojines o lo que
sea, bueno, ya se verá.
Sandra parecía muy entusiasmada con todo este tema de la
fiesta, no paró de un lado para otro en toda la tarde, cualquier detalle le
parecía importantísimo. Raquel y yo de vez en cuando la ayudábamos en algo, pero
más bien poco. Y finalmente llegó la hora. La primera en llegar fue Alex, la
cual no conocía a ninguna del grupo salvo a mí. Vino un poco demasiado
arreglada, bueno, no, miento, vino un mucho demasiado arreglada. Se ve que no
tenía mucha idea de qué iba la cosa.
- Vas a alguna boda, chica? - Sandra no se pudo reprimir la
gracia
- Qué? Cómo? Yo... pensaba que... bueno...
- No te preocupes Alex, es que Sandrita es un poquito
gilipollas a veces.
- Sí, pero sólo a veces, jajaja
- No le hagas caso, ven te dejaré algo para que te pongas. -
nos dirigimos a la habitación. - Debí habértelo dicho, pero supuse que lo
sabías. Es una fiesta, pero entre amigas, aquí en casa. Beber, hablar, escuchar
música, etc... Ninguna vamos tan formales.
- Vaya, menudo ridículo. Habrán pensado que soy una estúpida.
- Qué va! Han pensado que estás muy buena y que tienes un
culo estupendo. - Le dije al tiempo que le daba una palmada en la nalga derecha,
la cual solo estaba cubierta en ese momento por unas delicadas braguitas rosas.
- Jajaja
- Jaja
Alex me rió la gracia, pero no se imaginaba cuánta verdad
había en mis palabras. La expresión de la cara de Sandra se había iluminado en
el momento de ver aparecer a Alex tras la puerta, y eso, sólo tenía un posible
significado. Así que dejó el vestido, precioso por cierto, sobre mi cama, y le
presté unos pantalones cortos y una camiseta para que se los pusiera.
Más tarde aparecieron Andrea y Virginia.
- Ah, hola, habéis traído lo que os dije?
- Sí, claro, aquí tienes.
Andrea mostró una bolsita con algo de costo, para "amenizar"
el ambiente decía Sandra. Menuda golfa estaba hecha. Finalmente llegaron Nuria,
Silvia y la desaparecida Sonia. Ya estábamos todas. Mientras Álex terminaba de
presentarse ante todas, fui poniendo algo de música en el cd, y me dirigí a la
cocina a por los vasos para tomar nuestra primera copa de la noche.
VIERNES 0:00
La verdad es que todas estábamos bastante cambiadas, aunque
para mejor, por supuesto. Sin duda la que más cambiada parecía era Sonia. Hace
unos años era tímida como nadie, hablaba estrictamente lo necesario, no bebía,
no fumaba... Muchas veces nos preguntábamos por qué se venía con nosotras,
porque era realmente sosa, no como el resto de nosotras. Sin embargo, ahora se
encontraba allí, contando batallitas, recordando viejos tiempos, cosas de las
que yo ya ni me acordaba, con un cubata en una mano, y un porro en la otra,
dándole continuas caladas. Definitivamente era la más cambiada. La conversación
fue larga y tendida. Comenzamos contando cómo nos había ido últimamente, los
últimos rollos, las últimas alegrías, el último polvo... Seguidamente fuimos
recordando poco a poco situaciones del pasado. Andrea, Virginia y, sobre todo,
Álex se encontraban un poco apartadas, pues eran nuevas en el grupo.
Fundamentalmente me llamó la atención lo callada que estaba Álex, aunque no se
perdía ni una palabra de todo lo que decíamos, riendo cualquier tontería que
hacíamos o habíamos hecho. Me recordaba mucho a la antigua Sonia, la que no
hablaba ni opinaba nunca, sólo iba con nosotras, como una sombra. Poco a poco
fuimos dando buena cuenta de las botellas más "suaves": martini, 43, vodka..., y
también de la bolsita que había traído Andrea. Mientras Sonia liaba otro porro
con los últimos restos que quedaban (la verdad es que le estaba quedando
demasiado cargado, pues los restos eran demasiado para un porro sólo, pero Sonia
era una cabezota), Raquel comenzó a recordar una de las historia bastante
curiosa del decimoséptimo cumpleaños de Sonia:
- Aunque muy a su pesar, al final hicimos un pequeño
botelloncete, bah, poca cosa la verdad, jeje, Sonia nunca fue una expléndida,
pero en fin, a lo que iba... Pues que nos reunimos aquella tarde casi todas,
menos Sonia y alguna más que no recuerdo. Como era un viernes, estaba todo
abierto, y creo que fuiste tú Sandra la que sugirió el "regalito" para Sonia
no??
- Eeeh, bueno, estoooo, tengo que ir al lavabo...
Serás zorra! Así que fuiste tú la guarra que lo planeó todo -
gritó Sonia, levantándose bruscamente, desparramando patatas por el suelo, un
vaso casi vacío con el último martini que se había servido y dejando caer el
recién liado porro. Se avalanzó contra Sandra, sujetándole los brazos. Parecía
que estaba furiosa de veras. Sandra no paraba de reírse.
- Cabrona, deja ya de reírte! - todas se reían, pero Álex
tenía una cara de espanto tremenda, parecía como si pensara que se iba a
producir un asesinato. Nada más lejos de la realidad, se notaba a la legua que
Sonia estaba de cachondeo, pero fingía muy bien y Álex no la conocía tanto como
para saberlo.
Andrea y Virginia también estaban un poco sorprendidas. En
ese momento Silvia se lanzó a por Sonia en un placaje digno del mejor
quarterback de la NFL. Aquello se convirtió en una batalla campal. Cojines por
aquí y por allá, algunas graciosillas que cogían hielos y los metían en
cualquier lugar susceptible de ello. Justo cuando conseguía sacarme un hielo de
la espalda, me fijé en Álex: estaba apartada en un rincón, observando la escena,
tomando ligeros sorbos de un vodka ligerito. Me acerqué a ella y le pregunté si
le pasaba algo.
- No, nada, me lo estoy pasando muy bien, lo que pasa es
que... bueno, me siento un poco a un lado.
- Si, lo entiendo, es normal, pero no te sientas avergonzada,
todas son unas chicas estupendas.
En ese momento una camiseta fue a parar a la cabeza de Álex.
Era la de Sandra, que había sido despojada salvajemente por Sonia. De hecho, la
manga derecha estaba aún en la mano de Sonia. Todas, excepto Álex, que estaba
tapada aún por la camiseta vimos los pechos de Sandra bambolearse al aire, al
tiempo que Sonia la tenía cogida por el cuello. Virginia, en un momento rápido
que todas notamos, excepto claro está Álex, le tocó el pecho derecho a Sandra,
de una manera realmente sensual. Al instante Sandra se deshizo de Sonia, y se
dirigió a por la camiseta, pero Nuria se adelantó y tirándose sobre Álex, le
quitó la camiseta de Sandra, y empezaron a pasarla de unas a otras. Sandra iba y
venía en busca de la camiseta, pero se hartó pronto y se sentó de nuevo en el
suelo, cogiendo la botella de ginebra y sirviéndose un cubata bien cargadito.
- Por mí como si os la fumáis, me suda el coño lo que hagáis
con la camiseta. - digo haciéndose la chula.
- Ah, si? - dijo Sonia, arrebatándole la camiseta a Silvia. -
Pues vete acostumbrando zorrita - y abriendo la ventana la tiró a la calle.
Nos quedamos estupefactas. Nadie sabía qué decir. El silencio
ocupó la habitación entera. De pronto se oyó una carcajada: la de Virginia, y en
seguida se unieron otras, y al final nos reíamos hasta tal punto de casi
mearnos. Todas reíamos menos Sandra y Sonia.
- Serás cabrona, era una de mis preferidas!! A saber qué
maldito borracho piojoso la coge ahora.
- Jajaja, haberlo pensado antes de sentarte.
Cuando todo se hubo calmado un poco, y nos echamos otro
cubatita para cada una, Sonia retomó el porro terminándolo y encendiéndelo, al
tiempo que Álex, temerosa le preguntaba a Raquel:
- Bueno, y cual fue ese "regalito".
- Jajajja, es verdad, pues no era más que un consolador, pero
Sonia era una niñata, y cuando lo vio, jajaja, cada vez que me acuerdo, jajaja,
vaya cara de espanto que puso!!
- Jajjajaja, es verdad, jajajajaj, Sonia te acuerdas?? - le
dijo Sandra.
- Hija de puta, encima recochineo, verás ahora, y volvió a
lanzarse contra ella, dominándola fácilmente, pues Sandra no coordinaba de las
carcajadas que soltaba. La puso boca abajo con el brazo cruzado a todo lo largo
de la espalda, haciéndola incluso daño, pero Sandra no paraba de reírse.
- Pídeme perdón, cabrona.
- Jajajaja
- Que me lo pidas!!
- Jajaj, ay!, coño que me estás haciendo daño!
- Sonia, déjala! - intervine.
- NO! No hasta que me pida perdón.
- Vale, vale, de acuerdo, ay!, lo siento.
- Y qué más?
- Hija, y yo que sé! Ayyyy! No aprietes tanto.
- Dilo.
- Vale, vale! Yo deseaba más ese consolador para mí que para
tí. Ahh, joder, suelta ya ostia! - Sonia la soltó.
- Bueno, pero tampoco era para tanto no? - intervino Álex.
- Noooo, qué va! No era para tanto. Si te hubieran regalado
una polla de plástico delante de todos tus amigos y amigas, y más aún con todos
chispaos y soltando burradas me comprenderías.
- Yo... - Sonia se quedó muda. Raquel había pasado por alto
aquel pequeño detalle, de que estaban incluso los chicos que por aquel entonces
venían con nosotras.
- Que lo pruebeeee!!! - gritó Sandra, volviendo a romper a
reír.
- A ver si va a estar defectuoso! jajajaj - soltó Raquel.
- No vaya a ser demasiado pequeño!! - dijo Nuria.
- Sí, sí, vosotras reiros, nunca sabréis lo mal que lo pasé.
- Oye, que las demás tampoco hemos pasado por nada ahora,
según se ve... no te digo.
- Joder, no comparéis.
- Que no comparemos, joder, a mí me vino la regla en mitad de
clase de matemáticas - apuntó Raquel.
- Joder pero no es lo mismo! A mi me estuvieron recordando lo
del consolador todo el curso. Que si iba bien, que si necesitaba un sustituto,
que si la revisión de las 10000 pajas, fue un infierno. Y todo por tu culpa!!
- Oye, yo sólo lo sugerí, la que lo compró fue Laura.
- Serás cabrona, a mí no me eches las culpas. - respondí
lanzándole un cojín a la cabeza.
- Además, nosotras también pasamos un mal trago al entrar en
el sex-shop a comprarlo. El hijoputa del vendedor no nos quitó un ojo de encima,
y nos hablaba de una forma realmente asquerosa.
- Por cierto, Sonia, nunca nos dijiste si te sirvió de algo
el regalo... - intervino Nuria.
- Uhmm, bueno, estooo, pues la verdad es que...
- Venga suéltalo - apremió Sandra.
- Pues sí, no lo voy a negar! Algunos de los mejores orgasmos
los conseguí gracias al "regalito".
- Woooow!!! - Se oyeron silbidos y gritos un poco subidos de
tono.
- En el fondo sabía que acertaba con el regalo.
- Así que admites que fuiste tú!
- Jeje, bueno, sí, pero es que te veía siempre tan callada y
tan modosita, que, bueno, en fin, lo propuse y todas lo vieron bien. Que conste
que si ellas no hubieran aceptado no lo hubiéramos comprado!!
- Bueno, Sandrita, en el fondo, a pesar de toda la vergüenza
que pasé, os lo he agradecido todas las noches que me corría con el regalito
dentro de mí. Además aprendí muchas cosas de él. Y también, y esto es en
exclusiva, fue el regalito el que se llevó mi virginidad.
- No me digas! - Solté - Pero Sonia, hija mía, eso se usa con
más cuidado!
- Yaaaaa, pero qué quieres que te diga, en algunos momentos
me emocionaba y chocaba con la telita, y un día me emocioné demasiado, jeje, y
ahí se acabó.
- Pues la verdad es que mejor eso que perderla con un patán
como el que me montó por primera vez, dios mío, cada vez que me acuerdo! -
Comentó Nuria.
- Cuenta, cuenta - Sandra siempre pinchando, quién si no?
- Pues algunas ya lo sabéis. - dijo señalándome con la
mirada. - Os acordáis de Jorge?
- Jorge? Uhmm, el de octavo?
- El mismo.
- Joder, ese tío estaba cañón! Era de lo mejorcito de la
clase.
- Sí, pues menudo desastre en la cama. Apenas duró 3 minutos,
no me corrí, y cuando termina me da un beso en la mejilla y se larga.
- Jajaja, quién lo iba a decir? Todas las tías iban detrás de
él...
- Pues ya ves, de lo peorcito que te puedes echar en cara. Y
tú Sandrita? A tí se te cayó mientras paseabas, o qué?
- Jajajajaj. Pues yo la verdad es que me lo pasé de vicio.
Vamos, todas sabéis con quién, con Alberto, mi primer novio fijo. Cuando íbamos
a 2º de bup, ya ves que yo no me di tanta prisa como tú guarrona...
- Jaja, pero seguro que ya me has adelantado.
- Porrrr supuesto. JAJAJA. Pues tras llevar 6 meses, decidí
darle la oportunidad, y me lo hizo de putísima madre, casi ni me dolió. Y desde
entonces, pues eso, le cogí el gustillo. El tío follaba muy bien, me pregunto
qué habrá sido de él.
- Tienes toda la razón. -comentó Silvia.
- A qué te refieres? - preguntó Sandra muy mosqueada.
- Pues a que follaba muy bien...
- Grrr, serás zorra! O sea q también tú te lo follaste. Algún
putón más que se haya follado a Alberto??
- Joder, tú lo dejaste, él estaba sólo, mi hermano me lo
comentó, y bueno, una cosa lleva a la otra...
- Y tú, guarra, llevas a la cama a to dios.
- Joder, y qué más te da? Tú ya no estabas con él...
- Nos ha jodio! Porque le pillé con la Susi en pleno jaleo!
Te puedes creer que no sólo me pone los cuernos, sino que encima en mi propia
casa!! Hay que ser cabrón, a parte de gilipollas, claro.
- Ostia, ni idea tenía... Qué hijos de puta los tíos!
- Ya, pero cómo follaba... Si no tuviera el pronto que tengo,
habría seguido con él. Quizá si me hubiera pedido perdón... Pero es que ni eso,
apenas le dio importancia. Le faltó poco para invitarme.
- Menudo desgraciao, si lo sé no me lo follo, jajajja.
- A ver, siguiente, tú Virginia...
- Pues yo a los 18 en un coche prestao, de lo más incómodo...
Jajajaja
- Y tú Andrea?
- Yo en casita, to mu romántico, con musiquita suave y con
velas... me falló el pibe, que era de lo peor en la cama. Tú te quejas Nuria,
epro no sé yo cuál de los dos sería peor...
- Jajaja, te aseguro que el mío era de lo peorcito.
- A ver... Silvia, te toca.
- Pues pocos recuerdos tengo la verdad. Porque, como buena
española, la perdí completamente borracha, con un pedo tremendo, así que casi ni
me di cuenta. Sólo al día siguiente cuando vi los pantalones y las bragas llenos
de sangre lo supe. Luego ya lo repetí con más sobriedad, jeje.
- Laura, zorrita mía, cuéntanos, seguro que tú la perdiste en
una de tus múltiples orgías de 5 contra una, verdad?
- Pues, no, eso fue despúes, además acuérdate que fuiste tú
la que me invitó, jajjajajaja - el costo era muy bueno la verdad, estábamos
todas un "poquito" idas, aunque el alcohol también tenía que ver - Yo fue con
Juli, sólo le conociste tú, Raquel, iba a inglés con nosotros. Un chaval muy
tímido muy tímido, tardó más de dos meses en pedirme salir, y si no llega a ser
por mí ese no folla, jajajaja. La cosa es que a los dos meses, y como el curso
se acababa y yo me piraba todo el verano, pues qué mejor despedida que echando
un polvo, no? Era algo inexperto, también fue su primera vez, y ya ves, entre
los dos novatos, pues nos costó un poco empezar. Además recuerdo que es uno de
los que más grande la ha tenido de los que he visto. Debía llegar a los 20
seguramente, todo un monstruo, jajjaja.
- Laurita, hija mia, solo de 20 has probado?? Qué penita me
das! Yo me comí una vez una de 25 y no exagero!
- Sandra, tú como siempre tan fantasma.
- Que no coño! Que es verdad, no me cabía en la boca!
- Bueno, pues eso, lo que decía que los dos novatillos y tal,
él se corrió antes de meterla, mientras le ponía el condón, sólo tocarle y me
soltó todo lo que tenía que soltar, además me dejó toda pringada. Pero vamos, no
me enfadé mucho, y luego, despúes de consolarle, por supuesto, se puso otra vez
y por fin lo hicimos. Además como era su segunda vez aguantó mucho más y me dejó
bastante satisfecha. Aunque tanto tamaño y sabía hacer más bien poco. Otros me
han demostrado mucho más.
- Como Juan...?
- Sandra, intuyo que tienes envidia...
- Yo? Qué va! Yo no quiero marido tan pronto, jajjaja.
- Qué graciosa, tú siempre igual.
- Bueno, a ver... quién queda... Álex, cielo, te toca...
- Yooo, bueno, la verdad es que...
- No te preocupes cariño, esto no saldrá de aquí, sólo es
posible que Sandra lo emplee en algún momento para chantajearte, pero nada
más... - la intenté tranquilizar.
- Eso sólo pasó una vez! Y porque te interpusiste entre
Álvaro y yo! Pero no cortes más aún a Álex. Seguro que tuvo una experiencia muy
bonita. Dinos, cielo...
- Pueees, como decía, yo es que... aún noooo...
- Cómo?
- En serio?
- No me lo puedo creer...
- Dejadla terminar, ostia!
- Pues que soy... virgen - dijo con un hilito de voz.
Todas nos quedamos estupefactas, hasta que Sonia comenzó a
reírse a pleno pulmón, seguida por todas las demás.
- Estás de coña no, cariño? Jajaja - preguntó Sandra.
- No... - los ojos comenzaron a ponérsele llorosos, pero no
se movía, no se levantaba de allí. Yo me compadecí de ella y traté de poner
orden.
- Venga, joder, callaos! Álex, no te preocupes, el primer
paso es reconocerlo. Si tú quieres, hoy mismo te podemos ayudar, tengo un
vibrador que es la caña, es capaz de hacerte que te corras 5 veces en 1 minuto,
y sólo con apretar un poquito, serás como Sonia, una desvirgada frustrada,
jejej.
- De frustrada nada, cabrona.
- No, yo en realidad, bueno, quisiera hacerlo con algún
hombre, pero no me decido.
- Bueno, eso nos pasa a todas, solo que unas tardan más en
decidirse que otras. Además si no has encontrado a nadie digno de ti, mejor así.
No tienes por qué entregarte al primero que te cruces.
- Ahí tiene toda la razón Laura. Álex, si tú no has querido
tus razones tendrás, anda ven aquí.
Y Sandra se acercó a ella y le puso la cabeza en el hombro
consolándola. Yo no tenía ninguna duda de las intenciones de mi amiga de toda la
vida, pero Álex evidentemente no se temía nada. Raquel, viéndolo todo, se acercó
a la habitación a por la cámara y capturó este momento tan tierno en nuestra
primera foto de la noche.
Al rato estábamos de nuevo un poco más calmadas, el momento
tierno ya había pasado y Sandra seguía intentando sonsacar más cosas de nuestra
adolescencia, y no se le ocurrió mejor modo que el famoso juego de la botella.
Casi todas le protestaron que eso se juega con chicos a lo que la muy .... les
respondió:
- Bueno, si queréis yo puedo hacer de chico y podéis darme
todos los besos que queráis...
- Tortillera!! - Saltó Andrea.
- Uhmmm, tiene gracia que me lo digas tú, cielito,
JJAJAJAJJA. Bueno, preparadas? Allá vamos! - La botella giró y se paró en Nuria.
- Beso, verdad o atrevimiento?
- Verdad.
- Bien, veamos, uhmmm, con cuántos en una misma noche,
zorrita?
- Jajaj, cree el ladrón que todos son de su condición... Sólo
con uno, zorrona.
- Y cuántas veces?
- Eeeh! Sólo una pregunta!
- Contesta putita.
- 3.
- Jajaja, qué triste! Sólo con uno y apenas 3 veces, jaja.
- A ver la guarrona, y tú qué?
- Yo me he líado con tres en la misma noche, y sin ir más
lejos, Luis el lunes me lo hizo 5 veces!
- Sandra, por favor, si quieres te nombramos putón del reino,
pero por favor deja de contar trolas! - la verdad es que no dudaba que lo
hubiera hecho, conociéndola bien, pero era más por joder que otra cosa.
- Laurita, cielo, tú sabes muy bien de qué soy capaz. Y
también sabes que Luis se porta muy bien, más aún cuando llevaba tiempo sin
poder meterla en caliente.
- Qué pasó? Tenías el coño irritado? O sólo eran las
ladillas? JaJaJaJa - Sonia estuvo muy bien en esta, hay que reconocerlo, jeje.
- Ladillas sólo tuve cuando me las pasó tu madre, capulla, y
a mí el coño me aguanta muchos más asaltos que a tí. Luis sólo estaba
"castigado".
- Joder, menudo castigo - se atrevió a decir Raquel, y Sandra
ya iba a contestarla cuando Sonia replicó muy seria:
- Eso habría que verlo, mi querida Sandrita.
- Me estás retando? Mira que nos buscamos un pub y la
armamos...
- Estaría entretenido.
- Joder con la Sonia, se ha convertido en un zorrón - dije,
quitándole hierro al asunto.
Desde que Sandra oyó la historia, supuestamente verdadera, de
que dos chicas se habían apostado a ver cuál de las dos follaba más tíos en una
hora, siempre le produjo la idea un morbo tremendo. Resulta que en nuestra época
de quinceañeras, un día se extendió el rumor de que Gema y Sandra (dos chicas de
nuestro instituto, pero de otra clase) que iban bastante pasadas de copas, se
subieron a la barra y le dijeron al camarero que parara la música y gritaron que
iban a hacer una apuesta, que se trataba de ver cuál de las dos follaba más en
una hora. Se pusieron medio en bolas y se tumbaron en dos mesas. Se hicieron 2
colas y ala, a correr. Sin embargo era sólo un rumor, o quizá algo más, pues ya
se sabe, éstas son de las historias que siempre alguien te asegura que sí
sucedió, que él mismo estaba allí y lo vio todo, y luego están los que te dicen
que estuvieron en aquel garito toda la noche y eso nunca pasó. En fin, toda una
leyenda urbana.
Sandra siguió haciendo preguntas de este estilo, que dónde lo
habíamos hecho, que dónde se nos corrían, que si qué fantasía, que si nos
depilábamos... Vamos, sexo total y en estado puro. Con cada pregunta se pasaban
un buen rato contando sus batallitas, y Sandra casi siempre intentando
superarlas. Yo, la verdad es que me estaba cansando y la charla más que
excitarme me daba sueño, así que para que la fiesta no decayera decidí escoger
beso. Y Sandra ni corta ni perezosa, dijo:
- Pues adelante, soy toda tuya. - Decía mientras se situaba
de rodillas en el centro, sonriendo y mirando a las demás, sobre todo a Álex,
que miraba la escena estupefacta, pero Sandra se esperaba un pico, o algo
similar y no el señor morreo que le planté durante 2 minutos, al menos no se lo
esperaba tan pronto, porque he de decir que casi siempre acabábamos en estas
fiestecitas Sandra y yo liadas, sé que suena un poco fuerte, y las demás muchas
veces ni se enteraban, excepto a lo mejor alguna cotilla, pero que
afortunadamente luego no soltaba nada a las demás. La verdad es que la pillé de
sorpresa, pero en seguida supo ponerse a la altura de las circunstancias y
comenzó también a besarme apasionadamente. Sobre dos minutos o así después nos
separamos y, ahora sí, le di un piquito poniendo cara de niña buena. Todas
estaban anonadadas, miré a Álex y tenía la boca y los ojos abiertos de par en
par. Fue Sandra la que rompió el silencio:
- Bien, veamos, dónde está la botella? Ah, aquí - la hizo
girar de nuevo y... - Sonia! Te toca.
- Be..so - dijo con un hilillo de voz.
- Estupendo! Hoy me voy a poner las botas - exclamó Sandra
entusiasmada, pero...
- No, no, beso, pero con Laura.
- Grrr, Laurita, mona, la próxima vez mejor córtate, que me
espantas la clientela - Sandra intentaba hacerse la enfadada, pero yo sabía que
lo que estaba era cachonda perdida, pues parecía que las chicas habían aceptado.
Así que no tuve más remedio que darle otro buen morreo a mi querida amiga Sonia.
Esta vez estuve alrededor de 5 minutos seguidos, mientras todas las demás
miraban atónitas la escena. En esto que Raquel se acordó de la cámara y flash!
Exlusiva para el Qué Me Dices!
- Sonia entonces pegó un salto y empezó a correr tras de
Raquel.
- Arghhh, cacho guarra, dame esa puta cámara!
- JAJAJAJJA - de nuevo todas nos estábamos partiendo el culo
de risa, cuando al ratillo oigo cómo llaman a la puerta dando golpes fuertes. No
había reparado en que eran más de las 2 de la mañana y estábamos armando un
jaleo de padre y muy señor mío, así que les dije que se callaran al tiempo que
me dirigía a la puerta. Miré por la mirilla, era el casero. Con un último
"Sssh!" parece que se callaron un poco. Abrí.
- Hola Paco, qué deseas a estas horas?
- Señorita, lo sabe usted de sobra, no son horas para armar
este escándalo, varios vecinos me han llamado quejándose, y que si no se
callaban llamaban a la policía y yo, ante todo, quiero evitar escándalos en el
barrio, así que si es usted tan amable... - Al tiempo que me decía todo esto
intentaba mirar hacia el salón, aunque la verdad es que prácticamente no se veía
nada. De pronto suena la voz de Sandra:
- Laura, es el stripper?? Dile que pase!! Que no podemos
esperar!! Jajjajaj - Yo casi no pude contenerme la risa, pero a duras penas me
controlé.
- Paco, no te preocupes, intentaré callarlas, les pondré la
almohada en la cara o algo de eso, no te preocupes - tenía que poner mi mejor
carita de niña buena, y parece que lo estaba consiguiendo - Ah, y dile a Marian
que se meta en sus asuntos y deje de olisquear en la puerta de los demás.
- No sé de qué me hablas Laura, Marian no ha tenido nada que
ver en esto, han sido otros los vecinos que...
- Mira, vale, me da igual, tú dices no, yo sé que sí, en fin,
ya nos callamos, vale?
- Vale, eso era lo que quería, nada más, muchas gracias - en
ese momento cuando ya se iba Paco, oí cómo se cerraba una puerta en el piso de
arriba. Ja! Y que Marian no había tenido nada que ver. Menuda hija de la gran
puta. Justo también en ese momento oigo como una voz que reconocí la de Andrea,
exclamaba:
- No dejes que se vaya ese cuerpo! Dile que pase a darnos
alegría!!
Al tiempo que cerraba la puerta pude notar que Paco hacía una
pequeña parada antes de empezar a bajar por las escaleras, como esperando a que
hiciera caso a la voz que habíamos escuchado, pero apenas paró 2 segundos,
siguió bajando desilusionado. Al llegar al salón me las encontré desmadradas,
todas descojonándose de risa y diciendo "cositas" sobre el supuesto stripper
Paco. Bueno, todas menos Álex, que aún estaba muy confusa por lo de los besos, o
al menos ésa era una de las cosas que le preocupaba. A pesar de mis continuas
advertencias y de rogarles que bajaran la voz, apenas duraban así 2 minutos y
volvían las carcajadas a pleno pulmón y las risotadas. Yo empezaba a
preocuparme, porque al fin y al cabo yo vivía allí y no quería problemas con
Paco. Lo que dijera Marian me sudaba el coño, pero si Paco había subido quería
decir que le habían tocado las pelotas bastante, y no sólo ella, sino más
vecinos, y eso no me gustaba nada. Yo seguía intentando callarlas, cuando de
pronto a Álex le dio una arcada e hizo un amago de vomitar. Vaya por dios!
Rápidamente me acerqué a ella y le dije que si quería ir al baño, me dijo que
no, pero antes de que volviera a mi sitio, le dio otra arcada, aún más fuerte.
La hice levantarse y la llevé rápidamente al baño. Las demás seguían partiéndose
el culo. Llegamos justo a tiempo para que Álex comenzara a potar en el suelo del
baño, la acerqué al lavabo y se desahogó un poco.
- Estás ya mejor, Álex? - me hizo un gesto afirmativo con la
cabeza y al mismo tiempo volvía a vomitar aún más en el lavabo. - Sí, ya veo, de
puta madre! - decidí hacer lo mejor en esos casos, me situé detrás cruzé las
manos formando un puño en la boca del estómago y apreté, haciéndola soltarlo
todo, que no era poco, la verdad. Poquito a poco se había tragado al menos una
botella enterita. Y no quise pensar qué era lo que había cenado aquella pobre
chica. Entonces, vuelven a llamar a la puerta, esta vez al timbre. - Cojonudo!
Raquel haz el favor de abrir la puerta, yo estoy ocupada. - En el salón Sandra
comentaba:
- Seguro que se están enrollando, jajajja. Espera, Raquel,
déjame a mí. A ver cómo está el Paquito este, lo mismo hasta lo hago pasar...
Sandra se dirigió con paso tambaleante hacia la puerta, con
las tetas al aire, no lo olvidemos, y los pantaloncitos cortos arrugados y mal
colocados. No miró por la mirilla, y antes de abrir la puerta, dio un par de
carcajadas y miró al resto de las chicas. Entonces adoptó una pose seductora en
el marco de la puerta al tiempo que abría y decía:
- Hola, Paqu... Ohh mierda! - y cerraba dando un portazo.
Estaba blanca, las chicas fueron rápidamente a ver qué ocurría, y la encontraron
allí paralizada. Se abrió paso entre ellas y volvió al salón. - Joder, joder,
son los maderos!
- Abre tú Raquel - le comentó Sonia.
- Qué dices? Ni de coña, yo no le abro a los maderos, que
luego me fichan.
- Ostia, pues llama a Laura, coño, haz algo. - el timbre
volvía a sonar, ahora con más insistencia.
- Diosss, diosss, le he abierto a los maderos medio desnuda,
jodeeeeer.... la que me va a caerrr - Sandra estaba nerviosita perdida. - Dios,
dios, dios.
Yo seguía en el baño con Álex, algo más calmada, pero muy
mareada. Le estaba mojando la cara, y la estaba limpiando. Me preguntaba qué
cojones había pasado, por qué habían dado un portazo, y por qué cojones seguía
sonando el timbre. En ese momento llegó Raquel, toda sofocada.
- Laura, tía, tienes que salir a abrir. Sandra está
histérica.
- Joder, Raquel, no puedo salir ahora, abrir vosotras.
- Que no coño, que es la policía, que Sandra dice que es la
policía.
- JODER! - exclamé en alto - Es que todo se tiene que joder?
Raquel, por favor, sujeta un momento a Álex, podrás hacer eso por lo menos?
- Sí, vale, tía, no te preocupes, yo me encargo. - me dijo al
tiempo que abría la puerta y salía, con la camiseta manchada del vómito de Álex,
el suelo lleno, y la pobre Álex, mareada, que no se podía tener casi en pie. Y
parecía tan pancha 10 minutos antes! Salí y abrí la puerta justo cuando
comenzaban a aporrear la puerta y a decir que era la policía.
- Hola.
- Buenas noches, señorita, hemos recibido quejas sobre el
ruido que proviene de esta casa. Le importaría darnos su documentación?
- No, claro, esperen aquí, un momento.
Con la puerta abierta podían escuchar algo del interior, pero
ahora estaban todas calladas, excepto Sandra que seguía susurrando en un rincón
completamente nerviosa:
- Diosss, qué he hecho, joderrr...
Mientras iba a mi cuarto a por el DNI, uno de los policías le
comentó al otro, naturalmente sin que ninguna de nosotras pudiéramos oir nada:
- Joder, has visto el culito que tenía la chava? Madre mía,
no me importaría callarla a pollazos...
- Ostia, Manolo, que te van a oir.
- Pero no me digas que no... buff, madreee, ya vuelve...
- Aquí tienen.
- Bien, señorita... Gómez, creo que podremos prescindir de la
multa, parece que ya se han callado un poquito. Sin embargo, recuerden la hora
que es, y espero que no tengamos que volver por aquí, ok?
- Sí, sí, claro. Todo ententido, ok, gracias.
- Gracias a usted, y buenas noches.
- Bue...buenas noches. - Bufff, menos mal, por lo menos no
había multa, sólo un pequeño aviso. Una vez hubo cerrado la puerta, el policía
volvió a comentar:
- Has visto qué cuerpo tenía, joder, yo le hubiera multado
que me chupara la polla, menudas mamadas que tiene que hacer esa.
- Manolo, vete a la mierda, estamos de servicio. Bastante que
paso por alto que te has "olvidado" de la denuncia.
- Joder, no creo que fuera tanto escándalo, habrá llamado una
vieja amargada. Joder, déjalas que se diviertan, yo también lo hacía cuando era
joven. Acaso tú no?
- Eso no tiene nada que ver, te has pasado las reglas por el
culo.
- A la mierda tú y a la mierda las reglas... Vamos a pasarnos
por el parque, a ver si pillamos a algún morito o alguien con hachis, que ando
escaso últimamente.
- Manolo, eres lo peor que hay, te lo juro. Un día acabarás
mal...
De vuelta a casa, me acerqué al salón a ver qué diablos
pasaba con Sandra. Seguía nerviosa, pero menos. Le dije a Nuria que le preparara
una tila, y se fueron ella y Nuria a la cocina. Dejé a Andrea, Virginia y Sonia
con Sandra, después de darle un par de besitos en la frente tranquilizándola y
diciéndole que no venían por ella, que venían buscando al comando de Al Qaeda,
que por lo visto había habido un chivatazo. Cuando vi una sonrisa en su cara, me
volví al baño. Allí seguía Raquel con Álex.
- Joder, Laura, menos mal que llegas, yo ya no puedo más,
aquí huele que apesta.
- Ya está la niñita, tú nunca la has echado o qué? Haber
abierto la puerta que es lo que tenías que hacer y no dejar que la abriera
Sandra, que ya sabes cómo es, coño.
- Lo siento, tía, pero se me adelantó y...
- Déjalo, a ver, ayúdame a llevarla a mi habitación.
Entre las dos la llevamos a mi cuarto y la tumbamos en la
cama. Estaba medio sobada ya, en el fondo era lo mejor, que durmiera la
borrachera. Al día siguiente me comentó que se había empezado a sentir mal como
media hora antes, pero que había tratado de aguantar. En ese momento Álex era
como un tronco, le quité la ropa manchada, y la dejé en ropa interior, sin
embargo, decidí ponerle el pijama, para que no cogiera más frío del necesario. A
duras penas conseguimos entre Raquel y yo ponérselo y la metimos en la cama y la
tapamos bien. Cerré la puerta de la habitación y volvimos al salón, no sin antes
pasarme por la cocina para coger la fregona y limpiar el estropicio del cuarto
de baño. En el salón las chicas recogieron un poco amontonando la basura. Cuando
llegué Sandra se había quedado frita también. Tenía otra habitación, la que
había usado Reyes hasta dos meses antes, pero la cama estaba sin sábanas ni nada
de nada, y prácticamente no era usada la habitación para nada, así que, como
además ya estaba dormida la dejamos ahí y seguimos el resto charlando bajito.
Después de las movidas que habían sucedido estábamos más calmadas y serenas, y
pudimos llevar la conversación correctamente. Estuvimos así hasta las 5 o cosa
así, si bien poco a poco iban cayendo dormidas todas. Primero Andrea y Virginia
que comenzaban a aburrirse, al hablar nosotras sobre nuestras aventuras y
desventuras pasadas juntas. Luego Nuria, Silvia y Raquel también cayeron
rendidas, y finalmente sólo aguantamos Sonia y yo, que intimamos bastante. Me
preguntó acerca de lo del beso, y le conté toda la historia, aunque bastante
resumida, de las relaciones que había mantenido con Sandra. Ella estaba
completamente sorprendida, si bien ella me sorprendió más aún cuando me comentó
que cuando éramos más jóvenes ella se había sentido como enamorada de Nuria, si
bien nunca se atrevió a contar nada a nadie. También me contó que se había
lanzado en un viaje a Francia, y allí se enrolló con una francesa primero, y
luego con el novio de la francesa también, los tres juntos en el famoso mènage à
trois. Al final, medio nos enrollamos un poco y estuvimos besándonos por un buen
rato, aunque nada más, hasta que definitivamente nos dormimos.
VIERNES 8:22
"... Me encuentro en una sala amplia con imponentes columnas.
Por ropa apenas llevo un gran manto blanco. Voy descalza. Avanzo por el pasillo
que forman unas inmensas estatuas de hombres de mármol desnudos, con unos
también inmensos aparatos colgando, perfectamente modelados. Llego a lo que
parece una gran puerta. Del otro lado viene un coro de gemidos y jadeos. No
puedo evitar la curiosidad y me acerco a la puerta a ver quienes pueden estar
gozando tanto como para gritar de esa forma. Asomo la cabeza y lo que observo me
deja de piedra. A lo largo y ancho de toda la sala hay un sinfín de mujeres,
todas completamente desnudas, besándose, acariciándose, lamiéndose. Sin poder
evitarlo mis pezones también se quedan de piedra, y por el contrario mi dulce
coñito se ablanda recibiendo espesos flujos, culpa de mi excitación. Justo en
ese momento noto unas manos en mi cuello, en mis tetas, en mi cintura, en mis
muslos. Giro ligeramente la cabeza y veo a 4 preciosas muchachas que me dan la
bienvenida de la mejor forma, y me empujen suave y constantemente hacia el
centro de la sala, donde veo algo aún más sorprendente...".
Me despierto azuzada por Sonia, que me indica que no haga
ruido. Tengo la boca seca. Necesito un café. Me incorporo y la cabeza me da
vueltas. Cómo no! La inevitable resaca. Echando un vistazo al reloj observo la
hora: apenas había dormido tres horas! Miro con muy mala hostia a Sonia buscando
una respuesta. Me dice con una sonrisa y en voz muy baja, casi un susurro, que
me levante. Me coge de la mano y me lleva hacia mi cuarto. Me parece haber oido
algo. Pongo más atención.
- Mmmmm....
Miro a Sonia de nuevo. Asiente con una sonrisa. Vuelvo al
salón y tal y como sospechaba, compruebo que no está Sandra. Maldita salida hija
de puta, estaba segura de que acabaría intentándolo. Lo que no me esperaba es
que lo consiguiera tan fácilmente.
- Cuánto llevan ahí?
- Nose, yo me levanté hace un cuarto de hora a mear y beber
agua y vi que no estaba Sandra. Y al acercarme oi esto mismo. No quise abrir,
porque ya sabes...
- Si, si. Bueno, déjalas...
- Celosa?
- Qué dices?
- Qué te molesta más? Que se enrolle Sandra con otra o que
haya sido con Álex?
- Me parece a mí que todavía te afecta la borrachera de
anoche, eh?
- Vale, vale, no me pegues...
- Voy al baño, podrías hacer café.
- No prefieres que vaya al baño contigo y nos duchemos
juntas? - me dijo cariñosa pero jocosamente a la vez.
- A lo mejor eres tú la que tiene envidia de Sandra y te
gustaría entrar con ellas.
- A lo mejor...
Me metí en el baño a mear y lavarme un poco la cara. Bueno, y
para qué cojones me despierta? Esta niña es tonta. Me voy a la cocina y percibo
el olor del café. Sonia está sentada de espaldas a la puerta, mirando al vacío,
pensativa. Me recuerda a la antigua Sonia. Le rodeo el cuello con los brazos y
la beso en la mejilla.
- Ya vienes?
- Sí, le queda mucho?
- 5 minutos. Las otras dos siguen a lo suyo no?
- Eso parece.
- Dime la verdad, estás celosa?
- No. Pero me ha sorprendido bastante. No esperaba que Álex
aceptara eso.
- Por qué no? Ella misma ha dicho que es virgen. Quizá sea
lesbiana.
- No lo creo. A mí no me lo ha parecido.
- Yo te parecía una chica capaz de hacer un mènage à trois?
- Tienes razón. A lo mejor me equivoqué. Aún así, no sé, me
sorprende mucho, además a Sandra apenas la conoce de hace unas horas.
- A lo mejor todavía está un poco colocada.
- No creo, ha dormido bastante más que nosotras. Por cierto,
podrías haberme dejado seguir durmiendo. No creo que esto fuera tanto como para
que me jodieras el sueño.
- Chica, cómo te pones! Pensé que te gustaría saberlo, y a lo
mejor luego no me creerías. Vete a dormir otra vez si quieres. Yo es que no
tengo nada de sueño.
- No, que va, una vez que me despierto me desvelo
completamente. Tendré que echarme una buena siesta si es que quiero salir esta
noche.
- Claro que vas a querer, vamos a salir todas juntas no? Como
en los viejos tiempos, en busca de hombres, jajaja.
- No sé, ya veremos cómo estoy esta noche - Dije esbozando
una sonrisa.
- Igual de buena que ahora - Me respondió con voz sensual y
dándome un pico.
Nos servimos un par de cafés bien cargados, y retomamos la
conversación de anoche, bueno, de hace 3 horas. Estuvimos hablando durante un
buen rato, y a la media hora aproximadamente, aparece por la puerta Sandra, con
una sonrisa de oreja a oreja. Al entrar se sorprende al vernos a Sonia y a mí
despiertas.
- Qué hacéis aquí? No deberíais estar durmiendo?
- Sí, como tú, no? - Le respondo.
- Claro, yo acabo de levantarme a beber un vaso de agua.
- Ya, ya... y qué es eso que tienes por la barbilla? - Sandra
se tocó la barbilla instintivamente, pensando que se había dejado algo ahí, sin
embargo estaba completamente seca, pero sirvió para que ella solita se
descubriera.
- Cabrona... Lo sabéis, no?
- Sí, Sandrita, has triunfado, jejeje. - dijo Sonia.
- Muy graciosa.
- No pensé que fueras capaz, la verdad, te suponía más...
menos "hirviente".
- Ay, Laura, qué quieres que te diga? Las cosas surgen.
- Sí, claro, por error abriste la puerta, entraste en mi
habitación, te caíste en la cama y te enrollaste con Álex. Un error muy común.
- Y que lo digas, a mí me pasa constantemente. Jajaja.
- Bueno, vale y qué? Ella está contenta, yo también y cómo
estéis vosotras como que me suda el coño.
- Oye, tampoco te enfades, eh! A mí me da igual lo que hagas.
- Le recriminó Sonia.
- Sandra, por cierto, no la habrás obligado, verdad?
- Laura, parece que no me conocieras...
- Porque te conozco, por eso precisamente te lo pregunto.
- Bueno, al principio no se enteraba de mucho, estaba dormida
y se fue despertando muy lentamente. Debía de creer que estaba soñando. Cuando
se dio cuenta se sorprendió bastante, pero ya sabes que yo soy muy
convincente... - y me sonrió con su cara pícara.
- Sandra, eres una zorra, tú tienes un problema.
- Joder, Laura, vete a la mierda, si hemos estado 1 hora es
porque las dos queríamos, no te parece? No será que te hubiera gustado estar en
mi lugar?
- No me levantes la voz, y menos en mi casa. Además están
todas durmiendo. Y dejad ya de una puta vez que me hubiera gustado estar en tu
lugar. Estáis las dos muy mal me parece a mí.
- Vaya, o sea que no te gusto, eh? - Miré a mi espalda y allí
estaba Álex, apoyada en la puerta y mirándome insinuante, sólo con la parte
superior del pijama, y las braguitas asomando por abajo.
- Qué...Qué estás diciendo? Estáis todas locas aquí o qué?
- Lo decía en broma. Pero no discutáis más por mí. No me
gusta ser el tema de discusión.
- Discusión? Qué discusión? - dijo Sonia en tono jocoso.
- Laura, no te preocupes, Sandra me ha tratado muy bien, y yo
he aceptado en todo momento. Si no hubiera querido no hubiéramos hecho nada.
- Me es difícil de creer conociendo a mi "amiga"
- A qué viene eso de "amiga"? Me parece que estás un poquito
tensa, eh!
- Tú cállate, so guarra. Serías capaz de cualquier cosa por
echar un polvo.
- Laurita, eres la ostia, ni que me hubiera follado a tu
novio. De verdad que no te entiendo. Tú supiste que me gustó Álex en cuanto la
vi, y no dijiste nada, ni a ella ni a mí. Si tanto te molestaba, podrías haberme
avisado. No creí que estuviera haciéndote tanto daño.
- Joder, no pensaba que fueras capaz. Si la conociste anoche!
- Y qué? Nunca te has follado a ningún rollo o qué? A ver si
ahora vas a resultar una santa.
- No es lo mismo.
- Cómo que no?
- Por favor, callaos de una puta vez! - Me sorprendió ver a
Álex exaltada y alzando el tono de voz. - Os he dicho que no me gusta que
discutáis por mí.
- Quién discute? Yo sólo comento mi opinión.
- Sandra, además de puta, eres gilipollas.
- Ves? Lo ves? Es ella la que quiere discutir.
- Álex, no les hagas caso - interrumpió Sonia -. Es evidente
que se quieren demasiado. Yo me voy al salón a dormir un rato, te vienes?
- Sí, vamos.
Al salir cerraron la puerta de la cocina y nos dejaron a las
dos solas. Sonia se había vuelto loca o qué? En ese momento yo era capaz de
liarme a ostias con Sandra. No sé por qué exactamente. Me había jodido mucho que
se lo montara con Álex, que era mi amiga, no suya, y encima que lo hiciera en mi
casa, en mi propia cama y seguramente usando mis juguetitos. Pero exactamente no
sé por qué estaba tan cabreada con Sandra. Supongo que no esperaba que tuviera
relaciones con otro chica que no fuera yo, o quizá sí tenía algo de celos de no
haber sido yo quien estuviera con Álex. Sin embargo, creo que en el fondo, Sonia
tenía razón. Además ella conocía toda la historia, yo misma se lo había contado
hacía unas horas. Pensé que debía disculparme. Me había portado como una niñata
a la que no la dejan montar en el tiovivo. Iba a decir perdón cuando se me
adelantó Sandra:
- Lo siento, Laura. No sabía que fueras a molestarte tanto.
No lo hubiera hecho si hubiera sospechado que te ibas a poner así. O quizá sí,
no lo sé. En realidad se suponía que no tendríais que haberos enterado de esta
forma. Iba a contártelo mañana o pasado, pero bueno, las cosas surgen así, y así
es como deben ser. Lo siento.
- No te preocupes. Además, la culpa la tengo yo, he
reaccionado muy mal. No me esperaba ni de lejos que fueras a atreverte, por eso
no quise comentarte nada.
- Supongo que Sonia tenía razón no?
- Sí, yo también lo creo. En paz?
- En paz.- Nos abrazamos en mitad de la cocina.
- Bueno, y ahora cuéntame: quiero saberlo todo. Venga,
empieza.
- Laura, en el fondo eres igualita que yo...
- Qué dices, soy más alta, jajaja. Bueno, venga, cuéntame
cómo empezó todo.
- Pues fue muy raro, me desperté a las 8 más o menos para ir
al baño, y yo no sabía que habíais acostado a Álex en tu cuarto. Así que,
despúes de mear, pensé en dormir un ratito a tu lado - me pone cara de
enamorada, o de tonta, que es lo mismo - y, cuál fue mi sorpresa al ver a ese
ángel acostado en tu cama, completamente destapada, con tu pijama puesto. Así
que decidí seguir con mi plan inicial. Y me tumbé a su lado, sólo
contemplándola. Estaba preciosa durmiendo. Respirando acompasadamente. Así que
comencé a acariciarle la cara, el pelo, muy suavemente. No tenía muy claro lo
que iba a hacer, en realidad pensaba marcharme en seguida, pero pensé: "Está
dormida, no se va a enterar", y le di un beso en la mejilla. Le estaba
acariciando la espalda, la rodeaba con el brazo derecho y volví a besarla, más
cerca de los labios, hasta que le di un beso en la boca, un pico sin
importancia, pero cargado de sensualidad y excitación. Ya no me quería ir. La
volví a besar y ella se revolvió y me pareció que abría los ojos, pero seguía
medio dormida. En ese momento no creo que fuera muy consciente de lo que hacía,
pero lo cierto es que entreabrió la boca y de esa forma me dejó seguir
besándola, pero más amplia y cómodamente, un beso completo - Yo seguía
alucinando, aún no me creía que Sandra hubiera sido capaz. Me había servido otro
café y seguía su relato con inusitado interés. Ella notaba este interés, y ponía
aún más énfasis -. Yo no me esperaba eso, pero me lo ofreció ella, y no lo
rechacé. Ella, aunque medio dormida como ya te he dicho, respondía tímidamente
con su lengua. Por otro lado la seguía acariciando, ya sabes lo cariñosa que
soy... - y me ofreció otra carita de niña buena.
- Ya... Conociéndote ya le estarías sobando el coño.
- Hija, qué desagradable eres a veces. Le seguía acariciando
la espalda, la nuca, y comencé a darle besitos en el cuello también. Me hizo
gracia que al volver a su boca ella había seguido "besando" y movía la lengua
como si me estuviese besando. Ya te digo que seguía como dormida. Sin embargo al
volver a besarla, pareció tomar conciencia y se apartó ligeramente. "No te
preocupes, cielo, esto te gusta tanto como a mí, verdad?" le dije. Ella parecía
dudar, combatir con los prejuicios, ordenaba sus ideas. Me volví a acercar y en
un susurro me dijo que no. Cedí, ella tenía la última palabra, si no