En este espacio relatare algunas experiencias sumamente
excitantes de lo que se ha convertido en un vicio para mí, este comenzó cuando
leí algunos relatos eróticos sobre el tema, de gente que hacía lo mismo, pero
hasta que lo experimente en carne propia me di cuenta de lo delicioso que es
hacer esto, y me refiero a esos toqueteos que le puedes dar a las mujeres en el
metro de la ciudad de México.
He tenido la suerte de hacerlo ya varias veces; incluso con
colegialas, que son las niñas que más me ponen caliente, algunas veces sólo les
rozo las nalgas con mis manos, o les pego mi pene en su culito cuando nos
subimos al vagón. Pero entremos en el tema; la primera vez que me ocurrió esto
fue precisamente con una colegiala, yo venia de regreso a mi casa, esto pasó
como en el 2005.
Ese día había llovido así el metro iba muy lleno, era la hora
pico, hay mucha gente en la estación; comienzo a caminar para atrás de la
estación, me dispongo a esperar el metro, pasan dos pero no logro subir, en el
tercer intento por fin consigo subirme e intento agarrarme de algún lado, cuando
lo consigo, me doy cuenta que estoy detrás de una colegiala, algo flaca pero de
buen culo, bajo mi mirada y veo que lleva puesta un falda gris arriba de las
rodillas, calcetas y un blusa blanca, a lo mucho tiene 16 años; con los
movimientos le doy unos arrimones, ella no dice nada y a mi se me comienza ha
levantar la verga, llegamos a la estación y sube más gente, la gente me empuja
hacía ella, lo que hace que pegue completamente mi pene en su culo rico, ella
vuelve a voltear pero no dice nada, yo me comienzo a recargar más en sus nalgas,
bajo mi mano y acaricio sus caderas, mi verga ya esta en medio de sus nalgas,
siendo mordida por ellas, al parecer ella siente mi tronco en su culo y trata de
moverse pero sólo consigue ensartarse más mi verga, se la estoy dejando ir toda
a la rica colegiala que tengo enfrente.
Así nos vamos como dos estaciones hasta que siento que ella
se comienza a mover y a pegar más a mi, con una mano la tomo de la cintura y con
otra acaricio sus nalgas y piernas, la tengo para hacerle lo que quiera, pero
los nervios no me dejan, aunado a que era la primera vez que me ocurría algo
así, finalmente llegamos a la terminal y cada quien toma su camino, espero
comentarios y que les haya gustado mi primer relato, ya después contare cosas
más perversas que me han sucedido en el metro.
Pero si eres mujer y quieres que te haga lo mismo nos
quedamos de ver para que disfrutemos juntos en el metro