Las tres se funde en la
conversación sobre la serie que están viendo. Poco a poco mi presencia se queda
en segundo plano. Incluso para Sonia que nunca ha estado en estos tipos de club.
Yaiza levanta un pie del suelo para luego acostarlo sobre el otro. Estirada se
cruzan sus pies desnudo, ahora apoyado sobre el talón derecho. Esto deja que yo
pueda ver mejor su planta. Así que me aplico a meterme y lamer su planta con
mucho cuidado a las cosquillas. Estoy total mente embriagado de placer. Entre
mis piernas arrodilladas mi miembro se dispara de latidos. Aprovecho la
distracción de las tres para rozarme entre los muslos. Mi glande se nota muy
húmedo y noto gotas de excitación entre mis muslos. Pero esto esta apunto de
terminar. Ya se escucha la canción del final de la serie, y Yurena ya se esta
estirando. En ese momento Yaiza me observa con alegría y control. Ella sabe que
la deseo, se que nota mi felicidad de verla.
Yurena se levanta del sillón e
invita a levantarse a Sonia. Sugiere ir a desayunar. Sonia se levanta y avisa ir
primero al baño. Yaiza decide esperar a Sonia sentada, parece muy contenta con
mi lameteo en sus pies. Yurena si embargo se va a la habitación a retocarse.
Llegó el momento, Yaiza retira
los pies de mi alcance y los acomoda en sus zapatillas. Confundido veo como
busca algo en el mueble de mis accesorios. Esta confusión se convierte pronto en
alegría, al ver que coge una cadena para mi collar. Ahora se que me me llevará
con ella. En lo que me lo engancha al cuello, Yurena y Sonia ya están lista.
Ambas esperan y abren la puerta en cuanto nos ven dirigirnos a la entrada.
Gateando sigo con emoción los paso de Yaiza, quien dirige la correa de mi
cuello. Soy como un perro feliz cuando lo sacan a pasear.
Desde el pasillo, ya fuera del
apartamento, Sonia se da cuenta de mi extraña y duradera erección.
- Joder, a este que le pasa....
Ya ni tiene vergüenza. / Dice Sonia mientras caminamos hasta el ascensor.
- Eso es que ya se siente
dependiente de nosotras. Eso me encanta. Así es mas sumiso y mas atento. / Dice
Yaiza observándome con una mirada cómplice mientras llama el ascensor.
Yaiza a pesar de sus acaricias,
nunca me ha dejado eyacular, nunca me lo ha permitido. Tampoco Lorena. Y ya son
mas de una semana casi, en la que siempre expuesto y desnudo, soy carne y
juguete de varias mujeres. Y ninguna me ha permitido de masturbar hasta el
final.
El ascensor se detiene en
nuestro piso. De el sale una mujer madura con su esclavo en la misma situación
que yo. Este esclavo lleva un plug de cola de caballo. Y esto no frena la risa
de Sonia al verlo. La señora no se molesta y mira divertida a las tres chicas
jóvenes. Saluda con un buenos día, y sigue su camino, seguramente a su
apartamento.
Mi plug solo lo noto cuando
gateo. Detenido a la espera de que baje el ascensor a la planta baja, apenas lo
noto. Ellas divertidas se retocan el pelo frente el espejo del ascensor, y en
ese momento Yaiza le pasa a Yurena mi correa, para ella tocarse el pelo con
ambas manos.
Se detiene el ascensor y en
cuanto se abre la puerta salimos, esta vez dirigido por la hermosa Yurena, al
salón de la recepción. Salimos por una puerta en forma de arco y nos topamos con
la cafetería.
La cafetería o piscolabis es
amplia y muy frecuentada por las clientes y empleadas. Con ellas los esclavos
desnudos desempeñan tareas o compañía. En el mostrador atiende una supuesta
empleada del club. También hay otras chicas que apunta los pedidos de las mesas
que da a otra salida, y se sale del piscolabis hasta las piscina como una
terraza. Sin embargo no son ellas las que traen la bandeja, son esclavos mas
bien. Desnudos con tan solo un ridículo delantal, portan los pedidos hasta
llevarlos a la mesa. Estos son los únicos esclavos que veo ir de pie. No gatean
ni van de rodillas como yo y muchos que acompañan a otras mujeres. Parece ser
que la función de ellos es la de servir de camareros.
Yaiza escoge mesa pronto. Ella
elige el exterior, y las tres se sientan frente las piscina. Guiado por la
correa yo me incorporo al lado de Yurena. De frente me queda las piernas
cruzadas de Yaiza. Arrodillado mantengo la mirada perdida copiando el
comportamiento de otro esclavo que no muy lejos de nosotros, espera paciente a
sus dos amas a que terminen de desayunar.
Apenas se nota el sol aún, y
esto hace mas agradable estar a fuera. Mis tres dueñas comenta leyendo el
panfleto de menú sobre la mesa, mientras yo me acomodo en mi posición de espera.
Esta posición arrodillado, me permite apoyar mi trasero sobre mis talones. Las
manos las llevo atrás y Yurena no se en colocarme entre los dientes el mango de
mi correa.
Pronto aparece una joven con el
atuendo del club como uniforme. Se acerca a Yaiza, y hace un gesto de saludo
como si se conocieran de antes. Luego educadamente toma nota de lo que piden mis
dueñas. Puedo comprobar cuando termina de apuntar, que a mi, ninguna me ha
preguntado si tengo hambre. Solo con la mirada perdida, doy fe de lo hambriento
que estoy. Pero ninguna de ellas se dan cuenta.
Un manotazo en la nuca de Yurena
me despierta de mi pensamiento triste.
-¿Estas cómodo?! Ponte erguido
idiota!. Me replica Yurena al ver que mi trasero se apoya a mis talones.
Rápido y sin dejar estar
arrodillado me coloco firme, y dejo que mi miembro se quede de nuevo a la vista.
Sonia ríe a carcajadas al ver el comportamiento tan cruel de su amiga. Sin
embargo, Yaiza hace un gesto de pena y vacile, y estira su pie para dar unos
toques con la punta hasta mi miembro que no tarda a endurecerse de nuevo. Un
escalofrío recorre mi cuerpo y los deseos por postrarme otra vez como en el
apartamento son enormes. Pero ella se vuelve a meter en conversación con sus
compañeras y se olvida de mi.
Un hombre desnudo salvo un
delantal corto que apenas tapa su miembro se acerca a nuestra mesa con una
bandeja de sanwish mixtos y cortados. Servil, el esclavo ofrece a cada una su
pedido. Sonia sorprendida se corta un poco a su llegada. Pero Yurena muy
atrevida acaricia su miembro, mientras el sirve. Esta un rato así, incluso el
esclavo a pesar de terminar de poner la mesa, se queda quieto esperando que
Yurena suelte su miembro.
-Ya te puedes retirar. Dice
Yurena al excitado esclavo después de soltarle el miembro.
Una vez el esclavo se fue,
aparece el silencio que dejan al desayunar tranquilas. Este momento se hace mas
insoportable al tener la comida tan cerca.
Delante de mi, en otra mesa
desayuna una mujer madura. Su esclavo tiene mas suerte, ya que ella le daba
cachos bajo la mesa. Este esclavo es la mitad casi mas joven que ella, y se le
ve muy hambriento por la forma que chupa sus dedos. Igual la señora busca el
placer de verlo desesperado lamiendo su mano, no lo se, El caso es que envidio a
ese esclavo, y no por su dueña.
Pasó un largo rato y mis dueñas
están dando los últimos sorbos del café. Yurena repentinamente se levanta y coge
de mi correa.
- Ahora vuelvo, voy al baño
niñas!. Dice Yurena tirando de la correa que liga mi cuello.
Esta claro ella va al baño y yo
debo acompañarla. Gateo tirado por la correa hasta llegar al baño público de la
cafetería. Entramos y en unas de las literas nos dirigimos. Lógicamente no
existe los baños masculinos, son todos de damas y sus esclavos podrían entrar
con sus dueñas.
Ella delante mía se baja los
jeans cortos y se sienta en un retrete, no sin antes cerrar su letrina a mi
espaldas. Yo quedo arrodillado frente a ella y escucho de repente un chorro caer
por el retrete. Yurena mea tranquila delante mía, sin soltar de su mano la
correa de mi cuello. Entonces cuando compruebo que no hay papel cerca, me doy
cuenta de cual va ser mi función. Enseguida lo compruebo cuando ella termina su
pis, y se levanta dejando su pelvis frente a mi cara. Su sexo desnudo se
descubre antes mis ojos, Con una mano me dirige y enfadada me recrimina mi
tardanza. Finalmente la limpio, la limpio con mi lengua hasta secarla. Para
sorpresa mía me veo lamiendo su casi rasurado almeja. Ella se arquea para
facilitar la tarea. Mi lengua hace contacto con las última gotas de su pis.
Para mi gusto es una sensación desagradable, nunca había hecho esto antes. Ni
siquiera Lorena y Yaiza me han permitido lamer sus partes íntimas, y mucho menos
su pis.
Una vez satisfecha, Yurena tira
de la cadena y se vuelve a subir sus jeans y tirando de la correa salimos del
baño. Fue todo muy rápido y no dio ninguna expresión de gozo por limpiarla.
Yaiza y Sonia la esperan de pie,
y al acercarnos a ellas, Yaiza pide el relevo, y es ahora ella quien tira de mi
collar.
- Ya vamos al apartamento, te
hubieras aguantado, no? Le dice Yaiza a Yurena.
- Uff que va! no me aguantaba.
Dice Yurena riendo.
Justo cuando iba a entrar al
ascensor. Yaiza se para en seco y a clama:
- Casi me olvido de encargar el
pienzo al esclavo. Vallan subiendo ustedes, yo voy un momentito al almacén a
pedirle a Lidia una bolsa.
Dice Yaiza a sus amigas.
- Vale, nosotras nos vamos
poniendo el bikini para la piscina después, no tardes. Dice Yurena antes de que
se sierre el ascensor.
Al final quedo solo con Yaiza en
recepción.
Un tirón de la cadena me hace
seguir gateando hacia otras puertas. Sigo a Yaiza con la esperanza de por fin
comer algo. La sigo por unos pasillos cruzados, donde apenas ya hay mas mujeres
clientes. Hasta que pronto los pasos de otra dama se oyen hasta nuestro
encuentro. Es Lidia, la que se nos presenta de frente al doblar el pasillo.
- Sus! que susto!, te estaba
buscando para que me dejara su pienso. Dice Yaiza mirando para mi al final de la
frase.
- Ah!ª al final se me olvidó
dejártelo en el apartamento. Dice Lidia mientras deja que yo bese sus tenis
blancos en muestra de saludo. Para luego regirlas a ambos hasta una especie de
desván cerca de donde estábamos.
- Prestadme un momento al
esclavo, que no llego arriba, Dice Lidia cogiendo la cadena de mi cuello cedido
por Yaiza.
- Ponte aquí!. Me ordena
señalando el lugar donde me va utilizar de banco para subirse sobre mía.
Me coloco donde me indica y ella
se sube sobre mi espalda haciendo equilibrio apoyando sus manos en la
estantería. Y con un gesto rápido y decidido, coge una bolsa grande de pienso
especial para esclavos humanos. Se trata de un preparado del club con verduras
secas y harinas. Este preparado lo había probado ayer en mi cena antes de que me
dejaran en la jaula. Es realmente asqueroso pero sano. Lo importante es que te
llenan y no te hace daño. Esto explica por que entre los esclavos, no hay
gordos, salvo a no ser que sea recién admitidos.
Yaiza y Lidia ya se conocían de
antes. Esta claro que la tía de Yaiza es la doctora y socia del club, y por ello
esta chica se conoce muy bien las instalaciones. ¿Quien será su madre? hasta
ahora conozco a su hermana Lorena y su tía Zuleima. Igual supongo que debe ser
una de las socias. El caso es que nunca que yo sepa, me he tropezado con ella. A
no ser que sea la doctora desconocida que hizo mis exámenes médicos ayer por la
tarde, antes de que Lidia me enjaulara en el almacén.
Después de un rato de
conversación entre ellas en los estantes, pude comprobar de que son primas ambas
para mi sorpresa. Yaiza, con la bolsa en su mano y en la otra mi correa, se
despide de su prima.
Estuvimos mucho rato después de
coger mi pienzo en esos calurosos almacenes. Por fin , gateo hasta el ascensor.
La bolsa le pesa demasiado a mi dueña. A sí que en el momento que se abre el
ascensor, me obliga a morder entre mis dientes el extremo de la bolsa. Gateo
hasta el interior del ascensor con la carga pesada de la bolsa de pienso. Yaiza
teclea el 3, y subimos.
Al salir nos llevamos una
sorpresa al ver a Yurena y Sonia listas para ir a la piscina. Yurena se había
cambiado sus jeans y camisilla por un ajustado camisón largo hasta los muslos
que transparentaba su bikini azul marino. Sonia lleva una camisona hippie de
colores y nada debajo mas que su supuesto bikini. El pelo se lo dejó suelto, y
la verdad que el cambio se notó bastante positivo. Su melena castaña es tan
largo como la de Yurena, bien peinado y brillante.
- Os!, Ya se van?. Dice Yaiza
saliendo del ascensor.
-Muchacha! Donde te habías
metido, que tardaste tanto?? Dice Sonia.
Yaiza explica su retraso y
vacila con bromas con sus dos amigas.
- Descuiden, vayan cogiendo
sitio, que ahora bajo. Dice Yaiza.
- Te vas a traer a la cosa
esta?. Doce Sonia con una suave patada a mi costado.
-Claro! Si pa que lo tengo?, el
ahora nos tiene que servir para relajarnos. Dice Yaiza despidiendo al dar la
curva al pasillo para irse al apartamento.
Ambas hacen señas de un hasta
luego y desaparecen por el ascensor. Yo mientras tanto sigo a mi dueña al
interior del apartamento.
Dentro ella me quita la correa
del collar y me indica que debo poner el pienzo en un estante de la cocina. Ella
se va hasta su habitación y no tarde en llamarme. Me acerco a su llamada y
sorprendido la veo desnudarse delante mía.
Continuará.....