Estaba muy nerviosa, mi respiración era muy agitada, la
frente me sudaba y las manos me temblaban. Mire por el espejo y pude ver la
Ciudad. Observe a las personas que andaban sin ninguna preocupación allá fuera
casi en la oscuridad de la noche. Eran casi las siete de la noche y lo único que
tenía en la mente era "¿a que horas llegara?".
Prendí el televisor para ver si podía tranquilizarme un poco…
¡error… grave error! Al prenderla pude observar una película porno que en lugar
de bajar mis ánimos solo los aumento. Apague la televisión, no quería terminar
masturbándome y no poder hacer nada después.
Me asome de nuevo por la ventana… ¡Dios...! Parecía león
enjaulado. Solo a mi se me ocurriría hacer esa cosa. Decidí salir un poco del
cuarto… pero no lo hice. Mi nerviosismo no me lo permitía. Sentía mariposas en
el estomago, esa sensación de excitación, esa de que sabes que estas a punto de
tener relaciones. Me recosté en la cama y para tranquilizarme decidí dormir un
momento. A mi mente llegaron los recuerdos de hace tres días en el trabajo:
Verónica y Nelly eran compañeras de oficina. Ambas eran muy
amables, pero también eran muy desinhibidas. Las dos eran divorciadas y las dos
eran pareja… vivían juntas desde hace un poco mas de seis meses. Según ellas, el
vivir con un hombre no las satisfizo como estar viviendo con una mujer.
Yo por supuesto, ni por la cabeza me pasaba el estar con una
mujer en la cama. Pero ellas eran tan insistentes en sus diálogos de estar con
una chica, que en ocasiones llegaba a mojar la pantaleta por lo excitada que
estaba, cosa que ellas se daban cuenta y hasta hablaban del asunto a propósito.
Verónica era de tez morena clara, era chaparrita de pelo
largo, estaba un poco llenita, pero eso no le impedía tener un buen físico. Sus
piernas eran torneadas, y tenía unos glúteos levantados, imagínense como se veía
en pantalones. También tenía un buen busto, que siempre mostraba con sus
tremendos escotes cuando estaba en la oficina. Su voz era muy sensual, quieta y
apacible; en varias ocasiones le dijeron que debía de trabajar en Telemarketing.
Nelly no distaba mucho de ella, también era chaparrita pero
no tanto como Verónica, tenía el pelo ondulado que le llegaba hasta los hombros.
Sus piernas eran delgadas pero su trasero estaba formado, se veía a leguas que
hacia ejercicio para tener ese cuerpo. No tenía mucho busto, pero gustaba de
blusas de licra ajustadas, para poder demostrar un poco más. Sus facciones eran
finas, tenía unos labios delgados y una boca chica y su tez era más bien clara.
Un día tuvimos que trabajar hasta muy tarde. Nos quedamos
seis personas en total junto con los tres guardias de seguridad (según me
dijeron) en todo el edificio. Teníamos que entregar unas estadísticas por que
pronto vendrían unos accionistas a la compañía y querían ver las utilidades para
ver si podían comprar la empresa.
Me acuerdo que eran casi las once de la noche y estábamos muy
apuradas. Yo me había estancado un poco al sacar unas cuentas del mes pasado.
Verónica y Nelly estaban conmigo haciendo dichas cuentas. Por la situación y el
calor que había en la planta, las tres estábamos con la ropa holgada. Yo vestía
con una blusa de color rosa ajustada que tenia por lo menos tres botones
desabrochados, un pantalón de vestir blanco muy ajustado a las caderas y unas
zapatillas con unos tacones de nueve centímetros para realzar mas mi trasero.
Verónica tenía una blusa roja con un gran escote como siempre, que le permitía
mostrar parte de su brasiere; llevaba una minifalda negra que cuando se sentaba
dejaba ver muy bien sus hermosas y torneadas piernas, además llevaba puesto unas
medias negras con unas zapatillas del mismo color. Nelly estaba mas informal,
llevaba una playera holgada y unos jeans ajustados; esto era por que había
pedido permiso para poder ir a casa a arreglar unos asuntos y regresar, así que
cuando volvió ya estaba vestida de esa forma.
Verónica y Nelly comenzaron a quejarse del calor que hacia en
el piso y expresaron sus deseos más oscuros: estar en un trío lesbico. Según
ellas, tres son mejor que dos. Sus palabras comenzaron a calentarme los ánimos,
así que decidí ir al baño para tranquilizarme un poco.
Estando en el baño trate de masturbarme un poco, pero la
llegada de otra compañera al sanitario me impidió terminar con mi automasaje. Lo
único que provoque es calentarme más y no tener desahogo.
Entonces decidí regresar a la oficina, y lo que vi me calentó
hasta lo máximo…
Me levante de la cama… el estar recordando esas cosas solo
empeoraron el asunto. Volví a asomarme por la ventana, ya era de noche. Las
luces alumbraban muy bien las calles y se podían ver claramente a las parejas
que paseaban besándose. Eso me excitaba aun mas, todo lo que veía prácticamente
me excitaba, era tal mi excitación que hasta empañaba el vidrio de la ventana.
Entonces sonó el teléfono del cuarto.
Temblorosa levante el auricular y con voz entrecortada
respondí:
-¿Ho… hola?
-Mi amor, estoy algo retrasada por el tráfico, espero que me
sigas esperando en el hotel.
Su voz era tan sensual que me dilate en ese momento y caí
sentada en la cama casi con un orgasmo de la mano, esforzándome a no soltar un
gemido de satisfacción.
-¿Estas ahí?- Pregunto con su voz sensual.
-Ss… ss… si, aquí estoy- Apenas pude contestar.
-Voy a llegar dentro de media hora, espérame por favor, no te
vallas a ir.
-No… aquí te espero…
¡Diantres! Ya llevaba media hora de retraso y ahora tenia que
esperar otra media hora, eso si el maldito trafico la dejaba llegar.
Decidí salir un poco de la habitación. Me ahogaba, me
asfixiaba, sentía que debía salir o si no terminaría por masturbarme. Salí de la
habitación y del hotel, me dirigí a una tienda que estaba en la esquina y compre
una bebida, ya no soportaba aquel inmenso calor que sentía por dentro.
Me quede parada en la orilla de la tienda, recargada en una
de las columnas de la entrada y observe a una pareja en especial besándose.
Mientras la miraba llegaron a mi mente lo que había visto en la oficina:
Verónica y Nelly estaban jugueteando con sus lenguas. Pero
poco después eran unos besos tan apasionados que nunca en mi vida me he dado
unos besos así con alguna de mis parejas. Nelly comenzó a bajar las manos hasta
que llego a las rodillas de Verónica. Ella por su parte jugaba con el pequeño
busto de Nelly, masajeándolos, acariciándolos, apretándolos…
Para poder entrar a la oficina, se accesaba a un cuarto
primero y después teníamos que pasar una puerta de vidrio para poder llegar ahí.
Yo me escondí tras la pared y observaba como poco a poco las dos se fundían en
una sola carne.
Nelly levanto la falda de su amante y podía demostrar el sexy
liguero que sostenían sus medias negras. Ambas estaban sentadas en sus sillas,
parecía que así era mucho más cómodo estar acariciándose. Nelly seguía
acariciando las piernas de Verónica hasta que poco a poco le comenzó a
desabrochar el liguero y bajar las medias que cubrían sus hermosas piernas.
Verónica hacia su parte: ya con las manos bajo la playera de
Nelly, pude notar que le quito el brasiere que tenía y seguía acariciando sus
pequeños senos.
Entonces la chaparrita de Verónica se levanto y coloco de
rodillas a Nelly. Esta última aprovecho para poder agarrar las enormes nalgas de
su pareja. Poco a poco Verónica se desabrocho la falda y la dejo caer suavemente
por sus piernas, demostrando así la tanguita negra que cubría su sexo. Nelly,
llena de pasión se aventó precipitadamente a morder aquel sexo que pedía ser
atacado salvajemente.
Verónica levanto la cabeza y con sus manos acariciaba el
cabello de Nelly. Entonces la separo de su sexo y sin quitarle la mirada lasciva
a Nelly, comenzó a despojarse de su blusa, hasta que esta quedo en el suelo.
Nelly comenzó a jugar con el busto de la chaparrita, y por encima del sostén se
comía aquellos pezones que ya estaban muy erectos debido a la excitación. Poco a
poco Nelly comenzó a bajarle el sostén a Verónica hasta que quedo al aire ese
redondo y grande busto; Verónica quedo totalmente desnuda y lo único que tenía
era esa tanguita negra de encaje que le cubría su sexo. Lo único que Nelly hacia
era acariciarla por todo el cuerpo, además de los enormes besos que se llegaban
a dar.
Entonces note quien era la que llevaba el control en las
relaciones que tenían. Verónica levanto suavemente a Nelly y la empujo
bruscamente hacia uno de los escritorios. Comenzó a besarla salvajemente, le
metía la lengua, le mordía los labios y sus manos acariciaban fuertemente el
busto de Nelly, hasta tal grado que ella ponía cara de sufrimiento cuando se las
apretaba. Mientras Verónica la besaba salvajemente, Nelly se comenzó a quitar
rápidamente los jeans hasta que quedo en bikini.
Por mi parte, el show era deleitable, aunque ya había visto
en películas sexo lesbico, el hecho de que fuera en vivo el espectáculo me
encendía de una manera extraña, mi mirada era lasciva, mi respiración
entrecortada, no podía respirar bien debido a que me ahogaba en mi propia
excitación, en mi propio placer. Me senté en el piso y abriendo las piernas
comencé a masturbarme por encima del pantalón; debido a que este estaba muy
ajustado de las caderas, no era difícil meter mis dedos en los labios de mi
vulva. Mi sexo estaba muy hinchado y por lo mismo mi pantalón estaba metiéndose,
cosa que me excitaba aun más. Me toque apresuradamente, ya quería terminar con
el delicioso orgasmo que se siente cuando tienes la sensación pospuesta y tardas
en llegar a el.
Mire un poco por la puerta de vidrio para excitarme mas, note
a Nelly recostada en el escritorio totalmente desnuda mientras Verónica le lamía
bruscamente su clítoris… sus jadeos eran estremecedores, su piel se ponía
chinita como si fuera a estallar en el máximo placer. Verónica se daba cuenta de
eso y seguía mas con el jugueteo de su lengua, mientras poco a poco le comenzó a
meter su dedo índice en la vagina de Nelly.
Yo seguía con mis toqueteos, mi mano derecha no se apartaba
de mi vulva que estaba bien protegida por la tanga y el pantalón que todavía
tenia puestos; mientras mi mano derecha comenzó a tocar mi busto, inconciente,
incontrolable. Quería estar en su juego, que me tocaran, que me besaran, que me
hicieran sentir tan bien como se veía que ellas lo estaban pasando. Proseguí con
movimientos más rápidos, me masturbaba muy bien, mis caderas se movían como si
alguien me estuviera penetrando, como si estuviera montando un caballo…
Verónica y Nelly seguían en su juego, ahora ya estaban
compartiendo sus fluidos. Ambas jugaban con su lengua en los respectivos
clítoris de su compañera sexual, estaban en la posición del 69. Verónica metía
bruscamente ya hasta tres dedos en la vagina de Nelly, ella por su parte solo se
dedicaba a lamerle el clítoris; aquello parecía estremecer a la chaparrita que
de vez en cuando soltaba un gemido de placer.
Yo no aguante mas, mi vista se nublo, mis piernas perdieron
fuerza, sentí esa sensación de placer en todo mi cuerpo, el orgasmo estaba
llegando y de una manera abrupta, quise callar, pero mi gemido se soltó de mi
garganta sin que yo lo detuviera. El orgasmo había llegado por fin y lo único
que pude hacer es tapar mi boca con las pocas fuerzas que tenia, pero no fue
suficiente, mis gemidos se habrán oído por todos los pasillos de aquella planta,
ahogados por la mano que conservaba en mi boca.
Me tranquilice un poco, me puse de pie tambaleando y me quede
un momento inmóvil. Me asome por aquella puerta, Verónica y Nelly se estaban
vistiendo, al parecer oyeron mis gemidos y ya no pudieron terminar con su
"acción". Espere un poco más para que terminaran de vestirse y entre a la
oficina. Mi sexo chorreaba, estaba demasiado mojada, pero no podía hacer nada al
respecto. Nadie dijo una sola palabra, las tres quedamos calladas por el resto
de aquella noche.
Volví en mí, mire el reloj y note que ya había pasado más de
treinta minutos. Tire la botella de agua que estaba tomando en el cesto de
basura de la tienda y me dirigí al hotel esperando a que llegara mi compañera de
"juego".
CONTINUARA…