Diana y Cecilia. Amigas del Colegio II
Capítulo II
A su regreso a la casa, Marta quiso conocer detalles de esa
experiencia de su hija.
-¿Cómo te ha ido con Carlos?.-
-Mamá, ¡no te imaginas!. Me parece que Carlos es un
especialista en desflorar jovencitas. ¡Lo hizo tan bien!. Me besó todo el cuerpo
y las chupadas en los pezones y las caricias en el clítoris me pusieron muy
caliente. Me acarició el culo, la espalda, ¡toda! ¡No te imaginas cómo lo
disfruté cuando me la metió bien adentro! Apenas sentí cuando me desvirgó-
-Pues me alegro mucho. Ahora estarás más tranquila que no
eres más virgen y que podrás coger con otros muchachos y tener otras pichas en
tu interior.-
-No sé si serán otras pichas. Carlos quedó tan entusiasmado
que hemos quedado en que volvería el sábado próximo. Me dijo que me enseñaría
muchas otras cosas. No sabes lo contenta que estoy. En un rato hablaré con
Cecilia para contarle detalles. La vi luego de coger, pero estaba Carlos
presente y no pude hablar mucho.
El sábado siguiente otra vez Diana fue a la casa de Cecilia
como habían quedado. A la llegada tanto Cecilia como la madre no habían salido.
Lucía, madre de Cecilia la saludó con naturalidad mientras le comentaba a su
esposo que tratara bien a Diana, como si fuera su hija.
-Sabes que siempre trato bien a las amigas de Cecilia. Sería
impropio molestarlas de alguna manera.-
-Estoy segura que podrás enseñarle algunas cosas que tú sabes
muy bien. Ahora nos vamos, ¡buena suerte!-
Carlos y Diana se quedaron solos en la casa. Carlos comenzó a
besarla mientras que la propia Diana comenzó a quitarse la ropa. Primero la
camisa, luego el sostén, más tarde la falda y finalmente las bragas. También
Carlos se había quitado la ropa, mostrando ya una importante erección.
Diana se arrodilló y se la puso en la boca, lamiéndola como
si fuera un helado. Pasaba la lengua una y otra vez por la glande. Cuando había
adquirido un buen tamaño y la misma Diana estaba muy excitada, se recostó
ofreciendo su concha a Carlos. Lentamente la fue penetrando. Carlos gozaba
enormemente con esas conchitas cerradas de las jovencitas, como lo hacía con
Cecilia.
Se pusieron de costado y mientras Carlos continuaba con los
movimientos de entrada y salida su mano acariciaba el culo de la joven
acercándose cada vez más a l agujero del culo. Cuando estuvo justo en el
esfínter comenzó a empujar el índice atravesando el ano de Diana. Ésta dio un
pequeño respingo pero dejaba que el dedo se le metiera cada vez más adentro.
Diana se acercaba a correrse y sus movimientos eran
continuos. Parecía un felino en celo de la manera en que ella misma contribuía a
la entrada y salida de la verga y ahora del dedo de su culo. Besaba a Carlos
casi con desesperación. Poco después un estremecimiento recorrió su cuerpo.
Carlos continuó todavía con los movimientos y con un activo
trabajo de su dedo en el culo de Diana lo que provocó que se acercara nuevamente
a otro orgasmo que le llegó justamente antes que el primero de Carlos.
-¿Qué me hiciste con ese dedo en el culo?-
-Nada en especial, pero sabía que te iba a gustar y excitar.-
-Por eso te lo pregunto. No podía pensar que un dedo allí me
excitara tanto.-
-Depende de cada una. A algunas las excita y a otras le hacen
perder el climax. A ti te ha calentado.-
-Claro que sí. Méteme el dedo otra vez.-
-Un poquito de vaselina facilitará la entrada de mi verga.-
-¿Me la vas a meter por el culo?-
-Sí. Ya la has probado dentro de tu conchita y en la boquita,
Ahora le toca al culito.-
-¿Por qué todo en diminutivo? Conchita, boquita y culito-
-Porque tienes una concha apretadita, una boca algo poco
pequeña y un culo cerrado que me gustará abrírtelo.-
-¿Me va a doler? Mi mamá me dijo que al principio duele.-
-Te va a doler un poquito pero verás qué bien la sentirás
toda adentro.-
Carlos comenzó a acariciar todo el cuerpo en especial el
culo, metiendo de tanto en tanto algún dedo en el agujero hasta que finalmente
le dijo:
-Pídeme que te la clave por el culo.-
-Carlos, ¡clávame por el culo! ¡Haz lo que quieras con el
agujero!-
-Bien, ponte en posición y sepárate los cachetes, dejando el
ano expuesto.-
Diana obedeció de inmediato levantando el culo y separando
los glúteos para exponer el ano.
-¡Clávame!-
Carlos inició la penetración. Dana hacía esfuerzos por no
quejarse, pero resistió hasta que estuvo toda adentro. Entonces Carlos comenzó
el movimiento que Diana acompasaba también. El hombre tomó las tetas que
colgaban de Diana y comenzó a acariciarlas y magrearlas. Luego pasó al clítoris.
La joven olvidó el dolor transitoriamente y comenzó a gozar del sexo anal. Le
gustaba que se la metieran por el culo mientras los dedos de su compañero se
entretenían en la concha. Ambos se corrieron y luego de sacarla del trasero de
Diana, un fino hilo de semen se escapaba del culo de la joven.
Ambos estaban exhaustos. Decidieron descansar un momento
antes de meterse en la ducha juntos. Luego se vistieron y se dirigieron a la
sala.
Diana, levantándose la falda, se sentó en las rodillas de
Carlos mientras éste metía las manos debajo del corpiño y apretaba los duros
pezones de la muchacha.
Estaban en esta posición cuando regresaron Cecilia y su
madre. Cecilia fue la primera en hablar.
-¿Y papi? ¿Están buenas las tetas de Diana? Te había dicho
que creía que te iban a gustar, pero deja algo de caricias para mí. No las
gastes todas con ella.-
-No te preocupes, hay para las dos. De todas maneras ya
estábamos terminando con la lección de hoy.-
-Diana, dime ¿te la metió ya por el culo?-
Diana no salía de su asombro. No solamente que tanto Cecilia
como su madre había visto cómo, de manera descarada, Carlos la acariciaba sino
que además le preguntaba, también delante de su madre, si la había sodomizado.
Tímidamente contestó con "si". Luego de despedirse de los tres, corrió a su
casa. Al llegar su madre le preguntó:
-¿Cómo te ha ido este sábado con Carlos, hija?.-
-¡Muy bien, mamá.! Te contaré. En esta oportunidad llegué a
la hora convenida pero Cecilia y su madre no habían salido todavía. Ambas, pero
en especial su madre me saludó muy efusivamente y le recomendó a Carlos que me
tratara bien.-
Comenzamos a desnudarnos y nos dirigimos al dormitorio. Yo
estaba muy húmeda y con unas ganas bárbaras, comencé a chupársela y cuando
estaba bien dura me la metió. Al mismo tiempo sentía un dedo que me penetraba el
culo.-
-Hoy también me la metió por atrás. Me dolió un poquito pero
no me animé a parar. Luego verdaderamente lo gocé.-
-No sabes cuánto me alegro que Carlos te haya brindado tanto
placer. De esta manera no tendrás conflictos con tu padre que no quiere
cogerte.-
-No habíamos terminado cuando madre e hija regresaron. El me
estaba acariciando las tetas pero lo tomaron como algo normal y hasta Cecilia me
preguntó si me había sodomizado. Fue una situación un poco embarazosa para mí.-
- Lo más importante es que hayas gozado. Todo lo demás no
importa.-
- Hemos quedado en que el sábado volvería. Ni cecilia ni su
madre tienen planeado salir. Pienso que mientras estamos cogiendo la esposa de
Carlos estará leyendo una revista o mirando televisión. Me invitaron a que luego
me quede a cenar.-
-Hija, debo decirte que no me dejas de sorprender. Que la
esposa de Carlos esté tan contenta que su marido le meta los cuernos con una
amiga de la hija y encima te invite a cenar...-
Sí mamá. A ellas no les molesta que Carlos me coja. El
problema parece que surge con las otras chicas del curso, las que Carlos ya se
había cogido. Mantenía regularmente relaciones con ellas pero ahora están
enojadas porque me dedicó dos sábados seguidos a mí y me invitó para el tercero.
Entre todos hemos pensado en que Carlos dedique uno o dos días de la semana a
las otras jóvenes y el sábado a mí. Los domingos son para Cecilia. Así las demás
compañeras no tendrán de qué quejarse.-
-Es una alternativa. ¿Qué dice Carlos?-
-Está de acuerdo. En principio será lunes, jueves para las
chicas del curso, los sábados para mí y como dije, los domingos para Cecilia.
Creo que todas querrán coger por vagina y no se conformará ninguna que sólo se
la cojan por el culo. A mí me reservaría los sábados que es cuando dispone de
más tiempo.-
-Mira que si bien yo tengo un día en la semana por atrás, los
otros dos quedo satisfecha por adelante. Si el sábado te dedica suficiente
tiempo, estarás satisfecha por el resto de la semana.-