La araña teje su tela, y espera paciente a que sus victimas
caigan en la trampa fascinadas por su irresistible encanto, pero, a veces la
araña resbala y cae en su propio engaño…
LOS MENTIROSOS
Damián apenas pudo contener una sonrisa socarrona y jocosa al
ver aparecer a su nuevo jefe, un prestigiosos abogado, del brazo de la
despampanante rubia, los saludó con cortesía y en seguida se apresuró a abrirles
la puerta trasera del lujoso BMW negro"¡Este imbécil se ha tomado muchas
molestias para impresionar a su nueva zorrar, ni siquiera se imagina que lo va a
dejar sin un puto duro…, pobre gilipoyas…!" pensó Damián mientras
observaba por el espejo retrovisor como la atractiva y mentirosa Verónica
buscaba petróleo dentro de la bragueta del abogado que resoplaba y emitía unos
extraños quejidos.
- ¿A dónde, señor?
- Necesito que me dejes en el juzgado, y date prisa, tengo un
juicio y voy retrasado, después lleva a la señorita García a donde ella quiera…
- Si señor.
Tan solo un día y algunas horas después la tramposa pareja
había logrado dejar al abogado sin blanca, tras hacerle chantaje con una
grabación de su intensa noche de placer con la bella y pérfida Verónica, así se
ganaban la vida, engañando y exprimiendo a importantes y respetables hombres de
negocios, casados y con familia.
Damián era el gancho, trabaja de conductor o guardaespaldas
para esos ricos empresarios, siendo su propio jefe, don Víctor, quien le
seleccionaba las victimas más idóneas, el joven se ganaba la confianza y amistad
de sus clientes, analizando sus costumbres, buscando todos sus puntos débiles,
entonces entraba en escena Verónica, una mujer tan guapa como mentirosa y
ambiciosa, los seducía, los engatusaba hasta tenerlos donde ella quería, grababa
en video todas sus citas y conversaciones, esperando pacientemente hasta
conseguir algo que los comprometiera, todos los burlados, tenían dos cosas en
común, la primera era que no podían permitirse escándalos que afectasen a sus
negocios y su reputación, la segunda, que siempre terminaban desembolsando una
cantidad astronómica de dinero para evitarlo.
Su último "golpe" les había salido redondo, y habrían podido
vivir una buena temporada sin necesidad de llevar otro a cabo, pero, al factor
económico se sumaba su extraña adicción al engaño y la farsa, se consideraban
tan buenos en lo que hacían, que eran incapaces de parar, cada vez buscaban
victimas mas inaccesibles y poderosas, para demostrarse a si mismos, que eran
capaces de cualquier cosa, que ninguna mosca estaba a salvo de su telaraña. Sin
embargo, hay un dicho que dice "La avaricia rompió el saco"
- Alejando Durán – pronunció don Víctor con una exagerada
entonación.
-¿Quién es? – preguntó Damián sin levantar la vista del
diario deportivo que estaba ojeando.
- Sin duda alguien importante, la mosca mas gorda de todas…
- ¿No crees que estás exagerando un poco? – ironizó Verónica,
mientras se contoneaba delante de sus socios con la gracia y el estilo propios
de una zorra de su categoría.
- ¡Júzgalo tú misma! – Comentó el rechoncho y arrugado
anciano mientras le lanzaba al escote un periódico que esta cogió al vuelo sin
tan siquiera pestañear "las chicas listas lo pillan todo a la primera"
- "Alejandro Durán, hijo del magnate de los negocios Adolfo
Durán, tomará el relevo de su padre, tras anunciar este su retirada a los 68
años…"- leyó ella en alto…
- Resumiendo, papi se retira y niño rico hereda fortuna
familiar… - se burló el chico apartando por fin la vista de la sección de
deportes.
- ¡Y no conviene enfadar a papi con escándalos inoportunos! –
remató la fémina sentándose sobre las rodillas del joven.
- ¡Ahí tenéis vuestro gran golpe! – Exclamó el viejo
entusiasmado con la idea- ¡Nuestra mosca llegará a la ciudad en una semana para
asistir a un congreso, me pondré manos a la obra, tú serás su guardaespaldas
durante la estancia del millonario en nuestra urbe…!
- ¡Y yo el comité de bienvenida! –añadió Verónica entre
risas.
Si el dinero y la ambición marcaban cada uno de los
movimientos de la joven pareja, la motivación del viejo Don Víctor no se basaba
solo en el vulgar metal, sino que consistía en una gran autosatisfacción y un
placer sin limites, al ver a todos esos ricos poderos burlados y mancillados en
su honor, como una especie de justicia divina que ponía en sus sitio a aquellos
que tenían mas que el y que toda la vida lo habían mirado por encima del hombro.
Igual que un maestro del ajedrez se divertía ideando estratagemas, para que sus
jóvenes cómplices pudiesen llevar a cabo todo sus engaños. Sin duda Damián y
Verónica eran el brazo ejecutor, pero, el era el cerebro que dictaba todos sus
movimientos. Invertía mucho tiempo y esfuerzo en que las cosas saliesen según lo
planeado, siempre conseguía lo que se proponía, y esta vez no iba a ser
diferente, tras algunas llamadas, logró que Alejandro Durán, entre la docena de
empresas que ofrecían servicios similares, eligiera precisamente la suya,
convirtiendo directamente a Damián en su nuevo guardaespaldas, la telaraña
empezaba a tejerse.
Si algo había aprendido el joven timador, era a no hacerse
ideas preconcebidas sobre sus futuras victimas, aunque la mayoría rondaba los 45
o incluso 55 años de edad, eran hombres de apariencia aburrida y escaso
atractivo físico que babeaban ante la mínima posibilidad de tener entre sus
sábanas a una mujer como Verónica, sin embargo, de vez en cuando siempre había
alguna excepción, alguien que se saltaba la norma, ese sin duda, era el caso de
Alejandro Durán, un hombre joven que no sobrepasaba los 35 años, (diez mas que
Damián) de semblante serio, pero, innegable atractivo físico, alto , de
constitución fuerte, pelo moreno y unos ojos de un verde intenso y penetrante
que destacaba sobre su piel bronceada. "Vero va a disfrutar con este…"
pensó, sintiendo una punzada de innegables celos, podía soportar compartirla con
otros hombres, siempre que estos fuesen viejos gordos, feos y calvos, pero, no
con un ejemplar como Alex Durán, este hombre se le antojó desde el principio una
seria competencia.
- No llevo bien lo de que me sigan a todas partes, aunque sea
por mi seguridad, no me acostumbro… - explicaban el joven millonario, con un
tono cordial, pero, extremadamente distante- sé que a veces puedo ser un poco
difícil, por eso te pido disculpas de antemano si hago o digo algo que te
ofenda…
-No se preocupe señor, soy un profesional, me limito a hacer
mi trabajo "y a desplumar a gilipoyas como tú", intentaré molestarlo lo
menos posible.
Así que el rico heredero se dedicó a su trabajo: representar
y asegurar los intereses de su empresa y familia allí a donde iba, y el
guardaespaldas al suyo: observarlo y estudiarlo para determinar de que pie
cojeaba, así en poco tiempo, con su análisis de campo y la exhaustiva
documentación de Don Víctor, pudieron determinar que estaba soltero, aunque
tenía una prometida tan rica y bien posicionada como el, que fue un buen
estudiante, con dos carreras a sus espaldas y unas notas inmejorables, un
incansable trabajador y mano derecha de su progenitor en la compañía, joven de
costumbres sanas, alimentación vegetariana, no fumador y abstemio, de reputación
intachable, en definitiva, que era tan perfecto que daba asco.
- ¡Odio esas fiestas! –Exclamó Alejandro bastante fastidiado
ante la idea de tener que asistir a una cena de etiqueta que daba un importante
inversor.- a veces, me gustaría…
-¡Poder pasar de todo! – remató Damián, que viajaba a su lado
en el mercedes blindado.
-¡Exacto!
- ¿Por qué no se da un respiro e intenta divertirse un poco?,
creo que trabaja demasiado…
-¿Divertirme?, ¿y eso como se hace?, ya no me acuerdo… -
susurró el joven con una sonrisa melancólica.
-Salga a tomar algo, busque una buena compañía femenina…
-Dudo, que a mi prometida le gustase esa idea…
-Ella no tiene por qué enterarse…, si quiere, este puede ser
nuestro secreto…
-¿En serio?
- ¡Claro! Incluso puedo presentarle a alguna amiga, ¿no le
parece que ya ha trabajado demasiado?, ¡es hora de distraerse!
- ¡La verdad es que estaría bien…! había pensado salir unos
días a navegar para relajarme un poco…, crees que podrías organizarme alguna
cita con una de tus amigas?
- ¡Por supuesto, déjemelo a mi...!
Damián sonrió con maldad, el millonetis había picado el
anzuelo, y más fácilmente de lo que ninguno se atrevió a pensar "¡ya eres
nuestro, guaperas, te vamos a desplumar…!"
El joven embaucador preparó un encuentro con una falsa prima,
y la pérfida y bella Verónica entró en escena, Alejandro parecía encantado con
su conquista y ella ni siquiera necesitaba fingir que le atraía el chico, pues
así era en realidad "¡A esta se le caen las bragas al suelo con el pijo…!"
pensó el otro completamente celoso. Con este prometedor panorama embarcaron los
tres en el yate privado de los Durán, para iniciar un viaje de descanso y
"placer".
¿Quién podía imaginarse que Vero se mareaba en los barcos?,
¿Qué persona podría tan siquiera suponer que a los cinco minutos de subirse a
uno estaría vomitando por la borda hasta la primera papilla?, ¿Qué mente
diabólica vislumbraría que iba a terminar encerrada en su camarote y no saldría
de la cama hasta poder poner los pies en tierra firme. Pues si, ¡cosas de la
mar! Total, que la que se había presentado como la oportunidad de oro para los
dos mentirosos, acaba de esfumarse ante sus narices y conociendo el carácter
complicado del heredero, tal vez, no tendrían otra oportunidad de ejecutar su
trampa. Sin embargo, el destino caprichoso y burlón quiso darle una vuelta de
tuerca a todo.
- ¿Qué tal está tu prima? – preguntó Alex con una notable
preocupación.
- ¡Muy mareada, no se tiene de pie…! – comentó el otro
sentándose a su lado.
-Tardaremos casi una hora en volver a tierra firme, espero
que aguante…
- Tranquilo, tampoco es nada grave…, se pondrá bien…
Alex se recostó boca arriba, con las manos bajo la cabeza,
había anochecido y un espeso manto de estrellas cubría sus figuras.
- ¡Muy típico de mi existencia, cuando estoy a punto de
transgredir una norma, ocurre algo que me echa atrás…! – Exclamó entre risas -
¡Estoy condenado a ser el eterno buen chico…!
- ¿Y eso te molesta? – preguntó el otro recostándose a su
lado.
- ¡Eso me jode…! – Soltó entre carcajadas - ¡me jode que no
veas…!
- ¡Ala, no sabía que los ricos dijeseis tacos…! – río Damián.
- ¡Confío en que también me guardes este secreto…!
- ¡Si hace falta me lo llevo a la tumba!, ¡nunca mi oídos han
escuchado tales palabras en la boca de Alejandro Durán, hijo de Adolfo Durán,
importante hombre de negocios…! – Anunció este con una exagerada solemnidad que
resultaba extremadamente cómica… - Alex le soltó un manotazo que pretendía ir a
dar al estomago, pero, su falta de puntería lo llevó a acertar directamente en
la entrepierna del otro, que se lo quedó mirando con una extraña expresión,
mezcla de la sorpresa y del miedo.
- ¡Perdona!
- ¡No importa! – susurro su guardaespaldas
Se quedaron en silencio, con la mirada perdida en el infinito
del cielo, Alejandro se había disculpado muy avergonzado, eso si, pero, se le
había olvidado un pequeño detalle, retirar la mano de la entrepierna de su
empleado. "Nadie es tan perfecto" se dijo Damián "¡É aquí su tendón de
Aquiles…!,¿¡pero, por qué coño tenía que ser mi poya precisamente!?"
- ¿Qué vas a hacer…? – preguntó asustada la araña unos
segundos antes de notar los húmedos y calientes labios de la mosca en los suyos
propios, de que sus lenguas se entrelazasen y jugueteasen entre ellas, de que
sus saliva se mezclasen, formando una sola, tan solo unos momentos antes, de
notar el peso y el calor del cuerpo de otro hombre situándose sobre el suyo, de
escuchar los latidos acelerados de su propio corazón luchando por salírsele del
pecho y arrojarse al mar.
- Di "no" – susurró la presa convertida en depredador, antes
de abandonar la boca para perderse en el cuello, de hundir sus manos bajo la
camisa del uniforme, de hacerse un hueco entre las piernas del otro para
restregarle su pene totalmente erecto – Di "no" y paro ahora mismo, solo una
palabra, dos letras y lo olvidamos todo…, dímelo ahora que estas a tiempo,
mientras aun me quede algo de razón…, porque la estoy perdiendo por momentos y
te deseo mas que a ninguna mujer o hombre que haya pasado antes por mi vida…
Una palabra, dos letras, y que fácil hubiera sido, pero, era
incapaz de articular ningún sonido, tan solo podía concentrarse en los besos y
las caricias de su "victima", sus sentidos estaban agudizados, sus sensaciones a
flor de piel, solo el peso de un cuerpo extraño sobre el suyo ya le producía
oleadas de placer, la presión de la erección de su compañero contra la suya
propia le nublaba la razón, la respiración acelerada del otro en su cara lo
hacía perder la cordura "Yo no soy gay, no me gustan los hombres, nunca he
estado con ninguno hasta ahora, pero, este me está volviendo loco…!
Algunos momentos después se habían despojado de la ropa, y
mantenían una autentica lucha cuerpo a cuerpo, Damián peleando por conseguir el
control, y Alejandro tratando de mantenerlo.
- ¡No, Alex!, ¡has dicho que podía decir no…! – apeló el otro
angustiado.
- ¡Es tarde…!
- ¡Dios no, para…!
- Mírame a los ojos y dime que me detenga – susurró el otro
mientras colocaba su miembro entre las piernas de su joven amante, presionando
con suavid, pero, con firmeza, enterrándose poco a poco, cada vez mas y mas…
- ¡Joder…, mierda…, joder…, esto duele…!
- ¡Dime que pare! – exclamó dando el último impulso para
adentrarse del todo en sus entrañas y comenzando un suave vaivén - ¿te gusta?
- Si – reconoció cerrando los ojos con fuerza y rodeando el
cuerpo de su amante con los brazos y las piernas, se aferró a el haciendo uso de
las pocas y escasa fuerzas que aun le quedaban. – sigue, por favor – pidió
vencido y derrotado en su propio orgullo.
Para cuando Damián quiso darse cuenta, ya estaba perdido,
mientras ambos hombres recuperaban el aliento tumbados desnudos uno junto al
otro, con sus cuerpos entrelazados, pasaron por su mente la cara de todos los
hombres a los que Verónica y el habían engañado, todas las mentiras, intrigas,
chantajes…
- ¿Estás bien? – preguntó el otro abrazándolo con fuerza.
- Si – murmuró con tristeza.
- Esto ha sido muy especial… es decir, no creas que solo es
un polvo…
- Para mi también ha sido especial, Alex. – respondió con
sinceridad, por primera vez en su vida…
La araña teje su tela, y espera paciente a que sus victimas
caigan en la trampa fascinadas por su irresistible encanto, pero, a veces la
araña resbala y cae en su propio engaño…
CONTINUARÁ…
Como siempre, gracias por leer mis relatos y espero vuestros
comentarios y críticas, un saludo.