y todavía
no me ha cogido ni una vez. Todas mis compañeras del Colegio ya han sido cogidas
por sus padres y yo todavía nada. Como soy virgen, tampoco he tenido ofertas de
otros muchachos. Parece que tienen miedo de desvirgarme.-
-No digas eso. Primero que digas TODAS, me parece exagerado.
Tu padre te quiere mucho pero no está en su espíritu coger a su hija. Creo que
nunca lo hará. Sabes que es muy ordenado. Tanto es así que los días domingo me
coge por la vagina y me llena la boca con su picha, los martes me coge sólo por
la vagina y los jueves me la mete por el culo. Así es desde hace casi veinte
años. Todos los lunes, jueves y domingo es lo mismo.-
-¿Qué me aconsejas entonces? ¿Qué me quede sin coger
nunca?¡Quiero que un hombre me la meta bien adentro! Sé que mucho más que la
mitad de mi clase, además de haber sido cogidas por sus propios padres, lo han
sido por Carlos, el padre de mi compañera Cecilia. Me enteré que se las ha
cogido por lo menos una vez, pero a mí nunca me lo propuso.-
-Vamos por partes. ¿Carlos se ha cogido a varias de tus
compañeras? Y su esposa ¿No dice nada?, porque una cosa es cogerse a la hija y
otra a las amigas de la hija. Con la hija todo queda en familia, pero con las
amigas…-
-La esposa de Carlos hizo una promesa cuando estuvo muy grave
con el nacimiento de Cecilia. La promesa era que si se curaba nunca más iba a
tener relaciones sexuales, por eso permite y hasta facilita, que su marido las
tenga con otras mujeres. Por eso mis compañeras van a la casa y Carlos se las
coge en su propio dormitorio. Que yo sepa ya se acostó con veinte de las 26
alumnas del curso. A dos, como no tenían padre, las desvirgó él.-
-Debo reconocer que eso es una de las cosas más extrañas que
haya escuchado, pero en fin, hoy en día se ve cada cosa... ¿Cecilia está de
acuerdo que su padre se coja a las compañeras?-
-Por supuesto que sí. También se la coja a ella una o dos
veces por semana. Se la mete por los tres agujeros. Me llama un poco la atención
eso de ser penetrada por el culo, pero dices que papá los jueves te la mete por
atrás.-
-No tiene nada de raro. Ya verás que también puedes gozar con
el sexo anal. En cuanto a ti, espera unos días para ver qué se me ocurre.-
Unos días después Diana llega radiante a la casa, contándole
a la madre que finalmente Carlos la ha invitado para el fin de semana siguiente
a su casa. Cecilia ya le advirtió que ese día ella y su madre saldrían por
espacio de más de cuatro horas. ¡Al fin se le daba la oportunidad de que Carlos
la invitara! Estaba expectante la llegara del sábado a las 6 de la tarde, hora
en que había sido citada.
A la hora indicada Diana llegó a la casa de Carlos que la
aguardaba ansiosamente. Luego de saludarse Carlos comenzó a acariciar todo el
cuerpo de Diana debajo de la camisa y pollera que tenía puestas. En un momento
se detuvo y le pidió que se quitara la camisa.
-¿No me la quieres quitar tú?-
-No. Deber ser tú misma la que se quita la ropa como signo de
sumisión. Si yo te quitara la ropa te convertirías en víctima de un abuso, pero
si desnudas tú misma, es que aceptas tu condición de dependiente.-
-Cecilia me ha dicho que eres virgen. Por lo que puedo palpar
tienes un hermoso cuerpo. Estoy seguro que gozaremos juntos.-
-Será un poco atrevido de mi parte pero quiero ser desvirgada
lo antes posible. Estoy muy caliente.-
-Acariciemos esta conchita para ver si está mojadita.-
Carlos introduce la mano debajo de las bragas y acaricia los
labios vaginales. Diana tiembla de emoción y calentura.
-Ahora quítate el sostén. Quiero apreciar esas lindas tetas
que escondes.-
-¿Y no me bajo la bombacha?-
-Todavía no. Quiero que te desnudes solamente de la cintura
para arriba. No seas apurada. Desvirgar a una jovencita es un proceso lento, del
cual se debe disfrutar.-
-Creo que yo disfrutaría si la tuviera adentro. Hace un
momento me tocaste y la concha y creía que me corría.-
-Despacio Diana. No te apures y disfruta de cada momento.-
Carlos comenzó a acariciarle los pezones que respondieron de
inmediato poniéndose duros y erectos. Bajó su cabeza y comenzó a lamerlos y
chuparlos. Diana creía que iba a explotar. Por su parte la joven bajó el cierre
del pantalón y acariciaba el miembro de Carlos por encina de su boxer. Era la
primera vez que tenía un pene en su mano. Así estuvieron largo rato.
Carlos continuaba magreando las tetas de Diana y acariciando
su espalda y besándola con ocasionales caricias en el culo por encima de las
pantaletas. En un momento Carlos detiene sus caricias.
-Por hoy es suficiente. Adivino que tienes un hermoso cuerpo
pero por ser el primer encuentro debemos detenernos aquí.-
-¡Cómo detenernos aquí! ¿No me va a coger? Estoy muy
cachonda.-
-Estarás cachonda pero por ser la primera vez es suficiente.
Vístete y vuelve a tu casa.-
-No me dejes así. ¡Cógeme!.-
-Mi querida Diana. Tú eres inexperta. Quédate calentita que
mejorará el flujo de tu vagina para penetraciones posteriores.-
-Seré inexperta pero me tengo que hacer una paja. ¡No puedo
más!-
-Pues mastúrbate si quieres, pero luego te vistes y te
marchas.-
Una vez que con ayuda de sus dedos, se corrió, terminó de
vestirse y algo enojada se dispuso a retirarse.
-Te espero aquí el próximo sábado para continuar con la
tarea.-
-¿Otra vez vas a calentarme para dejarme así? No me
interesa.-
-No. La próxima vez tu conchita será penetrada y tu himen
desgarrado.-
-¿Me lo prometes?-
-Sí. Creo que el sábado ya estarás en condiciones de hacerte
mujer.-
-Hacerte mujer, hacerte mujer. Nada de medias palabras, de
cogerme, de metérmela bien adentro, eso quiero.-
-Lo tendrás.-
Así se despidieron. Diana corrió a su casa con sensaciones
variadas. Por un lado había tocado una verga de verdadera y de buen tamaño. Por
otra parte nunca le había chupado y acariciado las tetas como lo hizo Carlos,
pero… tuvo que conformarse con su propia satisfacción manual. Esperaba que el
sábado siguiente por fin fuera penetrada.
A su regreso a la casa, Marta quiso conocer detalles de esa
experiencia de su hija.
-¿Cómo te ha ido con Carlos? ¿Te ha cogido?¿Te desvirgó? –
-Nada de eso. Me acarició, me chupó las tetas, me tocó la
concha pero no me quiso coger. Me dijo que fuéramos más despacio, que el próximo
sábado me la metería adentro. Yo le pude tocar la verga, que estaba bien dura,
por encima del boxer, pero ni siquiera la pude mirar.-
-Entonces te has quedado más que caliente.-
-Antes de vestirme me hice una paja. Ya no aguantaba más. Me
prometió que el sábado que viene me va a coger.-
-Bueno hija, deberás esperar una semana más. No te olvides de
seguir tomando las pastillas. Nada mejor que sentir el semen que se te mete en
la vagina.-
El viernes por la noche, Carlos la llamó para citarla para el
día siguiente.
-Supongo que estaremos solos,¿no?-
-Mira, Cecilia estará en casa, pero Lucía, mi mujer saldrá de
compras, Podremos hacer nuestras cosas tranquilos. Te pido un favor, que te
depiles el pubis y todos los pelitos que tengas por allí. Nada mejor y más
higiénico que una concha libre de pelos.-
Así lo haré. Esta noche me afeitaré la concha y zonas
aledañas.-
-Bien, te espero mañana. ¿No te has olvidado de tomar tus
pastillas?-
-No, las he tomado todas. Podrás cogerme sin peligro de
embarazo.-
Así finalizaba la comunicación. Diana corrió a afeitarse la
concha y no pudo evitar jugar con sus deditos en el clítoris. Se corrió dos
veces antes de eliminar todo el vello del pubis.
Al día siguiente Diana se dirigió a la casa de Carlos. La
recibió Cecilia en la puerta.
-Hola Diana. Papá me avisó que vendrías. ¿Hoy es el gran
día?-
-¿Qué quieres decir?-
-¡Que papá te la meterá en la concha!-
-Bueno, sí. Habíamos quedado en que hoy me desvirgaría.-
-Bueno Diana, pasa. Yo me voy a mi habitación a estudiar. Ya
viene papá.-
La situación era algo incómoda para Diana. La presencia de su
amiga Cecilia en la casa la perturbaba. Poco después Carlos se acercaba a Diana.
-¿Cómo estás Diana?¿Más tranquila que el sábado anterior?-
-No mucho, la presencia de Cecilia me perturba.-
-No te preocupes por ella. Estoy ansioso por besar y chupar
esos pezones. Quítate la camisa y el sostén.-
Diana procedió a desabrocharse la camisa que dejó caer al
suelo y soltó el gancho de la espalda del sostén. Carlos se acercó y mientras la
besaba le quitó totalmente la prenda que cubría sus tetas y comenzó a
acariciarlas y apretar los pezones. Éstos se endurecieron de inmediato.
Lentamente se iban moviendo hacia el dormitorio. Carlos le
bajó las bragas justo debajo de la entrepierna y comenzó a acariciarle el culo,
metiendo sus dedos entre los cachetes . Luego suavemente metió la punta del dedo
índice en el propio ano. Diana notó esa penetración e hizo un movimiento
desplazando su cuerpo hacia delante.
Carlos continuó con el magreo. Ahora una de sus manos
acariciaba la concha mientras que la otra lo hacía en el culo. Diana estaba cada
vez más caliente. Minutos después ya estaban en el dormitorio y Carlos recostó a
Diana sobre la cama y le quitó totalmente las bragas y luego la falda. Ahora La
joven estaba desnuda y de espaldas sobre la cama. Carlos se quitó las prendas
que aún lo cubrían dejando su verga erecta a la vista de la amiga de su hija.
Diana, que era la primera vez que veía un pene erecto se
sorprendió del tamaño. No podía pensar que semejante instrumento pudiese meterse
en su conchita, pero al mismo tiempo estaba deseosa de ser cogida. Separó sus
piernas para dar libre acceso a su vagina.
Carlos ubicó la glande en la entrada de la concha y
lentamente comenzó a empujar. Había cogido a varias de las amigas de su hija e
incluso desvirgado a alguna, todas muy jovencitas y muy calientes pero ninguna
había estado tan mojada como Diana. Encontró y himen y suavemente lo fue
desgarrando. La joven apenas sintió un pequeño dolor pero estaba eufórica al
sentir una verga en su interior.
No fueron muchos movimientos para que Diana se corriera. Se
estremeció y gimió, pero no quería detener el gozo. Por su parte Carlos, con
calma seguía moviéndose hasta que finalmente Diana sintió como la leche de su
ocasional amante se derramaba en su interior
-¡Por favor, no la saques!¡déjame adentro! Quiero seguir
disfrutando del polvo.
-Se irá ablandando y ya no sentirás nada. Dime cuándo quieres
que salga de encima de ti.-
-Nunca Carlos, nunca…-
Luego de descansar unos minutos y todavía con el semen
ocupando su vagina, Diana quería más.
-Para otro polvo deberías chuparla hasta que se ponga dura
otra vez.-
-Pero está toda mojada de semen y de flujo vaginal.-
-¿Prefieres que me lave la verga primero antes de chuparla.-
-Sí por favor, yo también me voy a limpiar.-
Luego de higienizarse, ambos regresaron a la cama. Diana no
sabía como proceder, por lo que Carlos comenzó a acariciarla tanto en los pechos
como en el culo y la concha. Esto la excitó, momento en el cual Carlos le acercó
la boca a su verga que estaba bastante desinflada.
-Ponte la punta en la boca y le pasas la lengua. Verás que
poco a poco se va agrandando, respondiendo a tus caricias. Entonces te la vas
introduciendo más mientras la chupas y le pasas la lengua.-
Así procedió la joven. A pesar que era la primera vez que
hacía semejante cosa, lo hizo con habilidad. Algún desprevenido podía pensar que
era una puta profesional. Mientras tanto Carlos le seguía acariciando las tetas
y la espalda. Poco después estaba suficientemente dura como para clavarla por la
concha otra vez. Diana se puso nuevamente de espaldas, Levantó sus piernas
separándolas ligeramente ofreciendo su sexo abierto para ser penetrada
nuevamente.
Nuevamente Carlos se ubicó casi encima de Diana y comenzó a
penetrarla nuevamente. Lo hizo lentamente teniendo en cuenta que hacía muy poco
que había roto su himen. Una vez que la tenía completamente clavada comenzó el
movimiento de vaivén.
Diana estaba gozando ese polvo como nunca imaginó. Abrazaba y
besaba a Carlos con verdadero placer. Antes que Carlos, ella nuevamente se
corrió. Luego sintió nuevamente el semen corriendo por las paredes de su vagina.
Permanecieron un rato acostados y luego de vestirse bajaron a tomar un café.
Cecilia estaba en el lugar.
-Diana. ¿cómo te ido con la cogida?¿Viste que mi viejo lo
hace muy bien?-
Diana no pudo menos que ruborizarse. Por su parte Carlos
comentó:
-A decir verdad Diana tiene un cuerpo delicioso y a pesar de
su inexperiencia sexual, coge muy bien. También sabe hacer una buena chupada.-
-Papá, por lo que veo no te has privado de nada. ¿También se
la metiste por el culo?-
-No, hoy no por el culo. No te olvides hija que recién hoy la
desvirgué. No deben ser tantas emociones juntas.-
-¿Y Diana?, no me dijiste si te gustó la cogida.-
-Me da un poco de vergüenza hacer esos comentarios delante de
tu papá, pero gocé mucho, como nunca imaginé.-
-Papá, supongo que dejaste algo de leche para mí para mañana.
No te olvides que me dijiste que sería un domingo especial.-
-Quedará leche para ti, no te preocupes.-