MI NUEVO DESTINO…MI ENCUENTRO CON EL PLACER
La cuidad estaba en crisis y mi familia había perdido casi
todas las tierras que tenía…
Mi padre, un hombre muy llevado a sus ideas y controlador,
hizo todos los preparativos para emigrar a Francia en barco, allá teníamos
familia y a la vez, también había arreglado un matrimonio para mí…así podríamos
seguir manteniendo la farsa que llevábamos, ya por demasiado tiempo.
Había llegado el día, el día donde empezaría mi nuevo
destino, una vida escrita por otros para mí, una niña aún de 19 años, a la que
casarían con un hombre bastante mayor y peor aún…en contra de lo que siempre
desee.
Ya en el barco, empecé a mirar a mi alrededor y así ver
quienes serían mi compañía por el largo viaje. Quisiera decir que la vista me
había alegrado, pero no fue así, al contrario y más aún, todo estaba pasando sin
que yo no pudiera hacer nada, pero tenía que aceptar…también el bienestar de mi
familia estaba en juego.
El viaje era agotador y ya me sentía aburrida, desanimada y
unas lágrimas rodaron por mis mejillas, no había notado que el contramaestre me
miraba desde hace un buen rato y al darse cuenta de mi sentir, extendió su mano
con un pañuelo y una sonrisa. Al recibirlo y sentir sus dedos tocar los míos,
una extraña sensación recorrió mi cuerpo, mis mejillas se sonrojaron y sólo se
me ocurrió correr a mi cuarto. Me tendí en la cama con el corazón algo agitado,
por la mirada tan atractiva de aquél hombre, no se…algo hizo que mi ser se
pusiera tan sensible, mis pezones se pusieron erectos y al tocarlos, una
electricidad recorrió cada poro de mi piel. Seguí el recorrido que llega a mi
sexo, mis manos se posaron en mi valle, el cual latía de una forma muy
diferente, un calor emanaba fuertemente y me asusté, ya que era algo nuevo para
mí. Mientras más me acariciaba, mi respiración aumentaba su ritmo, cual galope
de un caballo en la pradera corriendo libre…hacia un lugar desconocido.
De pronto sentí una llamada a mi puerta, avisándome que ya
era la hora de cenar. Traté de calmar aquella sensación extraña que mi cuerpo
estaba experimentando y salí a la cubierta del barco para refrescarme un poco e
ir a cenar con mi familia. No me había dado cuenta que el día se había
escurrido, ya era de noche y el viento comenzó a dar señales, que una no muy
agradable tormenta se nos aproximaba…el barco empezó a moverse de una forma muy
peligrosa, las velas que no soportaban más, el viento que se sentía, era muy
fuerte y estremecedor. El capitán de nuestra nave, ya había notado lo que se nos
venía y les ordenó a sus marineros proceder a sus labores, también nos dijo que
tratáramos de amarrarnos como pudiésemos y así evitar caer al oscuro mar. Fue
una noche muy larga, pero poco a poco fue menguando la tormenta y al sentirme
tan agotada, me quedé dormida recordando el miedo y la desesperación, acompañado
de los gritos de los pasajeros. Después de un tiempo, no se cuanto había pasado,
pero un candente sol golpeaba mis ojos, lo cual me despertó, taré de buscar a mi
familia mientras me desataba, sólo me tranquilicé al encontrarlos bajo las velas
destrozadas esparcidas sobre la cubierta…me acerqué a ellos y los abracé feliz,
estaban bien.
Miré para todos lados y me di cuenta que estábamos desolados,
íbamos al garete, sin nada y el palo mayor destrozado, los alimentos cayeron por
el fuerte movimiento del barco en la tormenta y la poca agua que nos quedaba,
teníamos que compartirla entre todos los que estábamos con vida y esperar que
algún otro barco pasara cerca o llegara la ayuda que el capitán había pedido
antes de caer por la borda…estuvimos casi dos días naufragando, en medio de la
nada, mi boca estaba cada vez más seca, ya que preferí que el agua que me
tocaba, la bebiera mi familia. De pronto, sentí un grito del vigía de nuestro
barco, avisando que algo se acercaba a nosotros…nos alegramos mucho, ya que
necesitábamos comida y medicinas. Ya cerca, el otro navío se ubicó de tal forma
que pudiesen tender la pasarela y así empezaron a abordar unos hombres muy
desaliñados y sucios, pero lo más extraño de todo, es que subieron armados y eso
me puso muy nerviosa, por lo cual me vi obligada a tomar una actitud muy a la
defensiva. Uno de ellos, el más alto y mejor presentado, se puso en frente y nos
dijo:
-Veo que lo han pasado muy mal, pero si no colaboran con
nosotros, lo pasarán mucho peor. Necesito que dejen en el suelo, todo lo de
valor que les queda y a cambio les daremos comida y agua mientras los
rescatan…_dijo aquél hombre (lo más seguro era el capitán)
Mientras el capitán se paseaba por la cubierta, los otros
mafiosos empezaron a recoger lo poco que nos quedaba y a arrancar de los cuellos
de las señoras, los collares bruscamente. No pude seguir resistiendo, cuando le
arrebataron a mi madre, de un jalón sus aretes.
-Pero como se atreven a faltar el respeto de esta manera, no
se dan cuenta por lo que hemos pasado…_dije casi gritando por la ira y la
desesperación que me producía aquel atropello.
-¡Vaya! Nos encontramos a una revoltosa y bastante bella, no
me costaría nada tenerla como adorno en mi barco y que me sirviera en mi
castillo (refugio del capitán en el barco). Además hace tiempo que no como carne
tierna y mis marineros tampoco. Así que cierra tu linda boquita o te la callo de
otra forma…_me dijo el capitán mirándome y recorriendo todo mi cuerpo, mientras
se pasaba la lengua por sus labios.
-¡No! No es que quiera ser revoltosa, pero el trato que nos
dan deja mucho que desear, exijo un poco de respeto a las damas…_le respondí
tratando de acomodar mi ropa desgreñada, por lo que habíamos pasado.
-¡Aquí nadie exige nada! ¿No te has dado cuenta de lo que
somos? Somos piratas de mar abierto y nos iremos con todo lo de valor que
encontremos. Les dejaremos sólo lo necesario mientras vienen por ustedes y quizá
me lleve a este tesorito…_me dijo mientras agarraba fuerte mi cabello y me
estampaba un apretado beso en los labios.
La impotencia me llevó a escupirle en la cara, él me sonrió y
no alcancé a darme cuenta, cuando un fuerte golpe de su cara me botó al suelo,
sólo alcancé a escuchar a mi padre gritándoles que no me hicieran daño y me
desmayé. No se cuanto tiempo estuve así, pero cuando reaccioné, estaba con mis
brazos en alto atada a un poste, mi falda estaba rasgada y mi blusa se caía por
mis hombros, dejando a la vista casi todos mis pechos y ocultando sólo mis
pezones.
-¿Y ahora?...¿Te crees muy potra?...No te portes como yegua
sin domar, que aquí nadie te va a socorrer. ¡Aquí ando yo! Y si quiero,
fácilmente sería comida para mis marineros…_me dijo el capitán, quitándome mi
cabello largo de la cara.
-¡Por favor…no me haga daño! ¿Dónde estoy?...¿Qué le ha hecho
a mi familia?...Por favor dígame algo…_le supliqué llorando desesperada.
-Estás en el Albatros, mi barco y tu familia debe estar bien,
le dejé buen alimento por la joyita que me traje. Eres lo mejor que me he
robado…_me dijo sonriendo y acercándose para besarme. Le di vuelta la cara
bruscamente, demostrándole mi rechazo…
-No, no , no, no te pongas chúcara, que no sabes con quien
estás. He domado fieras muy peligrosas y una hembra no me las va a ganar, además
con un silbido, varios de mis hombres te pueden bajar los moños. ¡Que pechos
tienes potrita! Grandes y duritos. ¡Que boca te gastas! Dan ganas de morderlos
de tan carnuditos e hinchaditos que son…_me decía jalando mi cabeza hacia él con
una mano, mientras con la otra enorme y áspera apretaba mi boca, pasó su lengua
por mis labios y mi cara.
Me dejó ahí amarrada aún y salió del pequeño cuarto horrible
donde me tenían. Me sentía cansada y me dormía a ratitos cortos, despertando
exaltada. Tenía los ojos cerrados, en un trance entre dormida y despierta,
cuando empecé a sentir un hormigueo en mi vagina, abrí los ojos y vi una cabeza
casi perdida en mi conchita que aún estaba virgen. Un asqueroso pirata me estaba
lamiendo desesperada, su lengua áspera sabía lo que hacía, pero ¡No!, mi cuerpo
era mío. Cerré las piernas lo más brusco que pude, pero aquel hombre era
demasiado enérgico y las volvió a abrir. No podía soportar lo que sentía, era
algo delicioso y nuevo para mí, pero comencé a luchar lo más que pude para
separarlo de mí cuerpo.
-¡No!...por favor no siga, déjeme en paz…_le decía entre
súplica y goce
-Déjate llevar preciosa, no seas mala conmigo…_me decía aquél
sucio criminal, casi desesperado por degustar mi conchita.
De pronto, empezaron a acercarse dos hombre más, uno
sobándose una gruesa y corta polla, caminando directamente hacia mi boca y el
otro se preparaba para chupar mis grandes y duros pechos. Sentía como aquel
maloliente pirata, quería meter su pico en mi boca, empujaba su verga contra mis
labios y en un arrebato abrí mi boca para que la introdujera y se la mordí, a lo
que él respondió con un fuerte golpe en mi cara.
Alguien se aproximaba a la puerta del lugar y los tres
hombres se miraron pasmados, se alejaron poco a poco de mi mientras cubrían sus
miembros; uno de ellos me hizo una señal con su dedo en la boca, para que no
dijera nada de lo que allí había ocurrido. Ellos salían y al mismo tiempo
entraba el capitán, me vio tendida en el suelo, tratando de pararme como podía
por las amarras de mis manos, les dio una sola mirada a sus marineros y ellos
desaparecieron, casi echando humos con sus piernas. El capitán se acercó
lentamente y me tomó la cara, de mis labios caían unas gotas de sangre, por el
golpazo que me había dado. Tenía miedo y el lo notó, muy despacio posó un suave
beso en mi boca y con su lengua lamió la sangre que goteaba de mis labios. Mi
cuerpo temblaba y mis ojos no demoraron en producir lágrimas de desolación e
incertidumbre, sabía que mi vida estaba en las manos de él.
Me miró y quitó de un jalón la poca ropa que cubría mis
pechos, mi corazón empezó a latir rápidamente, por la vergüenza de sentirme
desnuda por primera vez frente a un hombre y también por los sentimientos
encontrados que me producía este personaje, un ser misterioso y cruel, pero
ahora demostrando un leve toque de dulzura. Mis pechos estaban a su vista y
siguió besándome cada vez más intenso, sus manos comenzaron a masajear mis tetas
intercalando a suaves apretones en mis pezones, lo cual me produjo una mezcla
entre dolor y placer…no pude evitar que un gemido se me escapara desde lo más
profundo de mi ser. Al sentirme gemir se desesperó y apretó mi cuerpo contra el
de él, acercó su cabeza a mi cuello y empezó a oler mi piel, besarme y morderme
sutilmente, mi cuerpo comenzó a entregarse lentamente…ya no podía seguir
luchando contra un inmenso manantial de sensaciones exquisitas, pero mi espíritu
no estaba dispuesto a tolerar, que le resultaran las cosas tan fáciles.
-Aléjate de mi, suéltame animal asqueroso. Que te crees que
soy…para que sepas, soy una mujer de familia, con estudios…_le dije al mismo
tiempo que esquivaba sus caricias.
No aguantó mis brincos de señorita de sociedad, me agarró sin
compasión y muy fuerte del cabello, lamió toda mi cara y después se dirigió a
mis pechos, succionándolos como animal desesperado.
-Ya no sirven tus alegatos de niña mimada, ahora vas a ser
mía y nadie ni nada te podrá librar de ello…_me dijo con la mirada fija en mis
ojos, sacó una navaja de su pantalón y cortó la cuerda que sujetaba mis manos al
poste, sin que ellas se desaten y me tiró al suelo.
Sólo la falda quedaba en mi cuerpo, pero no demoró en
quitarla y ahí, en aquel solitario y sucio cuarto, quedé desnuda completamente
para ser degustada por ese hombre tan extraño. Separó mis piernas y se ubicó en
medio para quedar más en contacto con mi cuerpo, besaba mis pechos…los mordía,
lamía mi abdomen y empezó a bajar hasta mi vagina. Traté de alejarlo empujándolo
con mis piernas, pero su fuerza se impuso. Rápidamente se levantó y cogió un
balde que tenía agua, me miró nuevamente y una sonrisa traviesa se apoderó de su
cara. Levantó el recipiente y me lo lanzó al cuerpo, esto hizo que me agitara
por la sorpresa y así lograr que me tranquilizara.
-¿Se te quitó lo rabiosa potranca?...¿O quieres que te
castigue de otra forma? Tú dime solamente y te aplico una pequeña tortura, que
mucho no te va a gustar…_me dijo mientras se quitó toda su ropa, dejando a la
vista su cuerpo definido y esbelto, quedándose sólo con las botas puestas…
No pude evitar no mirarlo, ya que jamás en mi vida había
visto a un hombre sin ropa, mis ojos no podía quitar la fijación de su miembro,
ya que este comenzó a crecer cada vez más apuntando hacia el techo…lo cual me
causó risa por la vergüenza de semejante espectáculo. Estaba toda mojada y en
eso incluyo mi conchita, ya que al verlo tan imponente frente a mí, me causaba
una sensación que me gustaba…
Se agachó y sus manos recorrieron toda mi desnudez, sus manos
grandes y ásperas hicieron que mordiera mis labios para no demostrarle que me
gustaban sus caricias. Se ubicó otra vez en medio de mis piernas, besó mi
abdomen tembloroso y se acercó ante mi conchita abriendo con su boca mis labios
carnuditos. Un calambre recorrió mi ser, su boca besaba desesperada y su lengua
jugaba con mi clítoris, que ya estaba duro…pujó contra mi orificio, lo cual me
dolió y exclamé un quejido confuso.
-¿Te gusta zorra chúcara? Parece que te gusta, tus gemidos te
han delatado. Ya no quieres huir como antes…_puso su pene duro en mi zorrita y
lo empezó a rozar por todo mi sexo colocando su glande en la entrada de vagina
pujando fuerte…
-Por favor no sigas, no me hagas esto…_apenas terminé de
hablar, ya que había metido la punta de su verga de un viaje dentro de mí…un
dolor muy intenso me hizo dar un gemido fuerte y mis lágrimas brotaron mientras
mis uñas se clavaron en su espalda, me miró con una sonrisa intrigante…
-¡Eres virgen potra!..._me dijo mientras me acariciaba los
pechos manteniendo su pene dentro de mí…
-¡Lo soy!, por favor déjame, suéltame. Me duele lo que me
haces…_le dije casi gritando gemidos y tratando de alejarme de él…
¡Que delicia!, relájate preciosa que tu hombre te va a llevar
a otra vida, que rica es tu zorra potra, apretada y deliciosa…siento que me la
cortas de tan que estás mamita…_me dijo mientras entraba lentamente en mi
conchita, el dolor se hacía cada vez más intenso mientras más me penetraba…
No paró de introducir su verga hasta que sintió mi tope,
terminando su entrada triunfal con un beso al cual le respondí sin pensar, mi
mente estaba apoderada de una mezcla entre miedo, dolor y algo muy extraño que
comenzaba a gustarme. Empezó a moverse lentamente sin sacarlo de mi conchita, me
abracé a su cuello fuerte para mitigar un poco mi dolor, sus embestidas cada vez
más rápidas y sus palabras al oído diciéndome que mi conchita era deliciosa, que
era la primera vez que desfloraba a una mujer, hicieron que mi cuerpo empezara a
entregarse y mi mente a reconocer un placer nuevo y delicioso. Lo miré fijamente
mientras él penetraba mi zorrita y acerqué mi boca a la suya pasado mi lengua
por todo el rojo de sus labios.
-Cosa rica, estoy en ti putita, estoy bombeando tu concha y
siento que me derrito con tu ardor, estoy clavado en tu vagina y no quiero salir
jamás, tus paredes me tienen atrapado y el latir en tu interior me succiona
delicioso. Tus labios potra me enloquecen, me tienes desesperado, te quiero
atravesar y al mismo tiempo temo hacerte daño…_me dijo atrapando mi boca con sus
labios apasionadamente…Sus palabras hicieron eco en mis sentidos y sin dudarlo
más le susurré en el oído…
-¡Hazme tuya! Quiero sentirte todo, enséñale el placer a esta
mujer, quiero sentir todo lo que antes jamás probé. Deja tu marca en mí, posee
mi cuerpo como nunca nadie lo ha hecho, me encanta lo que haces y quiero más,
mucho más…_lo agarré de sus nalgas y lo apreté hacia mi para sentir todo su
miembro en mi cueva ardiente, ya el dolor no estaba, sólo había en mí una
lujuria desconocida que me tenía casi en el borde del éxtasis…
Lo que le dije fue como combustible para sus sentidos, empezó
a masajear mis pechos como si los moldeara para sus manos, lo que le era casi
imposible por el tamaño de ellos; entraba y salía suavemente metiendo hasta el
fondo de mis entrañas su verga dura y ágil, mis caderas parecían que se iban a
desarmar, cada vez que él me embutía su pedazo de carne asquerosa de un
principio, pero que me otorgaba en placer tan envolvente y profundo que no podía
comparar con nada, ni con los manjares más exquisitos que probé en los años
buenos de mi familia…Lo quería en mí, ¡Si que lo quería!…de eso estaba
completamente segura, ya su cuerpo me era necesario y no podía escapar de esa
sensación tan intensa que me entregaba, lo miraba fijamente cada vez que entraba
en mi cueva que estilaba, no se como podía meter todo dentro y no romperme,
antes temía meter uno de mis dedos y él me introducía hasta casi los testículos,
su pelvis rozaba la mía dándome un cosquilleo desesperante en mi clítoris, lo
apreté como pude con mis manos aún atadas enterrándole mis uñas en su culo y así
tenerlo más dentro de mí…
-¡Que puta te has puesto! Me quieres comer entero, tu zorra
pide el pico que la desfloró y yo no voy a negarle ese privilegio…¿Lo quieres
sentir todo potrita? Entonces vas a sentir como mi polla te destruye la concha
de placer, me tienes caliente con tu cara deseosa y temerosa de lo nuevo que
estás sintiendo y eso es lo que más me excita. Eres una mujer deliciosa y te voy
a enseñar lo que es bueno…_me dice mordiendo y lamiendo mis labios partidos por
el golpe que me habían dado, me agarró del culo y se levantó conmigo atornillada
en su pico…
Me subía y bajaba para que sintiera como salía y se
desaparecía su verga en mi cueva, yo con mis manos le rodeaba su cuello y así
ayudaba a ese placer tan delicioso que era sentirlo clavado en mis entrañas.
Miedo ya no tenía, era otro sentimiento el que me invadía…deseo, ganas y
desesperación de sentir más de él…mis gemidos profundos acompañaban sus
embestidas, la fuerza con la que me penetraba era tanta, que su boca apaciguaba
su goce succionando mi saliva y mordiendo mis pechos, los cuales se los
entregaba inclinándome hacia atrás y sujetándome de una pared a la cual se había
apegado cuando me levantó del piso y comenzó su penetración de pie con mis
caderas clavadas en las suyas…algo estaba pasando en mí, no comprendía que
era…pero mi cuerpo parecía que iba a estallar, mis músculos se pusieron tensos y
la respiración galopaba tan rápido que creí que el corazón se me saldría…
-¿Qué me está pasando? Tengo miedo, algo dentro de mis
entrañas quiere explotar y siento que mi mente escapa de mi cuerpo…¿Qué me pasa?
Estoy desesperada y es delicioso…_le digo subiendo y bajando lo más rápido que
podía de su polla que latía al compás de los míos…
-¡Estás acabando putita! Que rico potra, dame tu orgasmo y no
te asustes, vas a sentir algo que jamás olvidarás, moja mi verga con tus jugos
calientes, entrégate a lo que sientes que es exquisito…_me dijo sujetándome con
una mano por el culo ayudándome con mis montadas y con la otra golpeaba la pared
para controlar lo que sentía dentro de él…
Unos calambres extraños y espectaculares estallaron en mi
conchita y en mi cuerpo entero, mis gemidos ya fueron gritos de placer, lo
apreté fuerte y cerré mis ojos para disfrutar del momento exquisito me envolvía
por completa. Mi conchita lo apretaba y lo soltaba, como si quisiera cortárselo
y quedármelo adentro…
-¡Que rico siento!...ahhh, ohhh, mmm, que delicioso y
profundo, siento que me muero y toco el cielo, pero estoy clavada en ti y no
quiero salir jamás…_le dije y apretando mi boca a la de él y así poder controlar
los gemidos intensos que se escapaban de mi ser…
Me abrazó fuerte y me desmontó de su verga aún erecta, mis
piernas temblaban y me agaché para descansar un poco. Bajó su mano hasta su bota
y sacó una navaja…la imagen me dio miedo y más cuando se acercó a mi
bruscamente, tomó mis manos y de un solo corte, las amarras desaparecieron. Mis
ojos brillantes se posaron en su pico que apuntaba hacia mi boca, él sonrió y
comenzó a masajearlo frente a mi…
-¿Quieres lamer y sentir el sabor de tu concha con sabor a mi
polla?...así me podrás compensar lo que te regalé…dale muñeca, abre tu boquita y
siente como es el sabor de un hombre y el sabor de tu conchita, dame ese
gusto…ya ves que te he soltado…_me dijo sobando su verga y acercándose hacia mi
boca…
Sin pensar abrí mi boca para que metiera un poco de su carne
latiente dentro de mis labios, el sabor que tenía era intenso y estaba bañado de
mis jugos…me encantó…lo tomé del tronco sin saber como hacerlo y mi lengua lamió
todo lo que había salido de mi cueva. Su mirada no se alejó ni un segundo de mi,
sus piernas temblaban, parecía que caería de rodillas…sus gemidos me excitaron y
un leve quejido escapó de su boca…
-Me has clavado los dientes muñeca, sólo atrápalo con los
labios y con tu lengua rodea mi glande, como si degustaras un caramelo…así
preciosa, abre tu boquita jugosa y lame tu verga latiente…_hice tal cual me
enseñaba y su desesperación se apoderó de él, parecía un animal en celo, me
levantó rápidamente y me volteo, dejándome de espaldas hacia él…
Lamió mi espalda y con sus manos abrió mi culito sobando su
pico por toda mi concha y clítoris, continuando con una brusca incrustada en mi
vagina, agarró mi cabello y empezó una nueva embestida, pero ahora con más
fuerza. Me levantaba con cada penetrada y con sus manos apretaba mis pezones,
mis pechos…no pude evitar llevar mi mano hasta mi clítoris y acariciarlo,
pasando por sus testículos grandes y apretando ligeramente de ellos arrancando
unos gemidos, que hacían que mi piel se llenara de escalofríos…mis dedos jugaban
con mi sentir y él bombeaba mi conchita…las contracciones en mi interior
asomaban nuevamente, acompañadas por del latir de sus venas, unas clavadas cada
vez más intensas y palabras que me hicieron estremecer…
-Cosita rica, ya no puedo más…voy a estallar dentro de tu
concha apretada, voy a llenar esa cueva caliente con mi leche que quema…ya no
puedo luchar con lo que siento, me voy potrita, exploto dentro de ti…ahhh…_apenas
le salieron las palabras, me dio unas clavadas profundas y su leche estalló
esparciéndose por todas mis entrañas…Sentí como algo caliente golpeaba en mi
útero, unos borbotones de líquido bañaban la profundidad de mis entrañas, lo que
me hizo volver a sentir deseos de disfrutar de esos fantásticos espasmos que mi
cuerpo había disfrutado…El cuerpo de él temblaba, sus piernas casi se quebraban
del cansancio y saciedad. Se apoyó de mi espalda agarrado de mis pechos, su
corazón latía rápido, lo sentía en mi cuerpo latiente…
-¡Que delicioso fue sentirte! Eres exquisita mujer, tu
interior me derrite y tu piel es un manjar para mis manos, me encantas y me
envuelves con tu cuerpo…_me dijo casi sin respiración besando y acariciando
todas mis curvas…
Algo en él había cambiado, sus palabras ya eran suaves hacia
a mí, me miraba de otra forma, lo cual me producía un deseo que casi no podía
controlar…mi conchita quería más y más, algo en mí había despertado, un hambre
de placer sin límites establecidos…
Me tendió en el suelo y se abrazó a mí por detrás acariciando
mis hombros, se sentía delicioso su cuerpo sudado cobijando el mío…hubiese
estado así por largo rato, pero se levantó bruscamente y se vistió…salió de
aquél cuarto sin decir una sola palabra…
Mi cuerpo seguía encendido, acariciaba con mis manos mi piel
y una sensibilidad deliciosa me cubría. Me puse de espaldas con mis ojos
cerrados, mis dedos jugaban con mi clítoris que estaba erecto otra vez, era
delicioso disfrutar del hormigueo que se apoderaba de mi vagina…
Sin sentir ningún ruido delatador, abrieron lentamente mis
piernas y comenzaron a lamer mi conchita deseosa, que exquisito sentía…esa
lengua y esa boca devoraba mi cuevita. De pronto unas manos agarraron mis pechos
y abrí los ojos, ya que las caricias eran muy diferentes…
-¡Que zorra más deliciosa! Está hinchada de tanto culiarse al
capitán, esta si es comida…era un marinero que lamía mi concha metiendo luego
uno de sus dedos. También había otro acariciando y mordiendo mis pezones, que ya
estaban demsiado sensibles…
-¡Mi capitán ya la volvió puta! Yo le muerdo los pezones y tú
le devoras la concha y ella no dice nada…le gusta mira como goza la perra
caliente…_dijo el otro…
Fue ahí cuando noté que eran los mismos que me abordaran
antes que el capitán me desflorara. Pero esta vez no pude alejarlos, mi cuerpo
quería sentir y mis gemidos les mostró mis ganas…El que lamía mi concha sacó su
verga y la empujó lentamente en mi cueva, la introdujo hasta las bolas, yo
estaba estilando con mis jugos y con la leche del capitán, eso hacía que esa
polla más corta y gruesa entrara rico en mi…El otro sacó la de él y se preparó
para llegar a mi boca, en eso le ayudé y se la agarré para acariciarla…Que
placer sentía en mi concha, sus embestidas me tenían en el borde de otro
orgasmo, que no demoró en llegar…mis piernas lo apretaron hacia mi concha y el
otro metió su pico en mi boca, la cual chupaba con desesperación por el placer
que mi cuerpo disfrutaba…
-¡Está acabando la putita! Es una perra caliente…_decía el
marinero, sacó su verga de mi concha y se dispuso a meterla erecta en mi boca…
Me arrodillé y mis lamidas se repartían entre esas dos pollas
asquerosas, pero estaba demasiado caliente. Mi chupadas y lamidas hicieron que
esos palos escupieran en mi boca y en toda mi cara…No me había dado cuenta y
menos aquellos piratas, pero el capitán estaba detrás de ellos…
-¡Fuera de aquí perros malagradecidos! Gritó el capitán y los
dos hombres se escabulleron como ratas y salieron del cuartucho en casi un abrir
y cerrar de ojos…
Ahí quedé yo arrodillada ante él, limpiando el semen de mi
cara, con otro orgasmo más y toda sudada…se acercó a mí con paso firme, sin
dejar de mirarme y me agarró del cabello muy fuerte…
¡Eres una puta! Si una puta caliente e insaciable. Te habías
comido mi verga y quisiste más…_me dijo y sus palabras volvieron a ser agresivas
como antes…
Yo no decía nada, sólo lo miraba con deseo, su postura
agresiva hizo que mi cuerpo no se apagara…al contrario, mis ganas se hicieron
mucho más firmes…sólo atiné a morder mis labios y a sobar su polla por encima de
la ropa. Lo miraba con lujuria, mi cuerpo pedía placer y no podía controlar mis
ansias de sentir más y más…le sobaba su verga que comenzó a dar muestras que su
sangre ardía…
-¡Abre tu boca! Tienes hambre y te daré comer…_me decía al
mismo tiempo que sacaba su pico del pantalón, esa verga que había incendiado mi
cuerpo y lo convirtió en un abismo de deseo…
Lo tomé de la base y mi lengua lamió todo su hermoso anillo
carnudo, toda su carne comenzó a penetrar mi boca una y otra vez, la cual se
abría complaciente para recibir sus embestidas y sobar con mi garganta su glande
latiente…con sus brazos fuertes me agarró y con mucha habilidad hizo que mi
cueva quedara al disfrute de su boca, era incómodo pero disfrutaba de su lengua
y labios que besaban delicioso mi ardiente zorrita. Estuvimos así por un momento
y luego me bajó, comenzó a desvestirse mientras lamía su verga deliciosa y mis
dedos se perdían en mi caliente concha…lo quería dentro de mí entero y duro,
quería volver a sentir como perforaba mis entrañas…
-¡Penétrame por favor ahora! Quiero que me claves tu pico en
mi concha, ardo de deseo y quiero que apagues esta calentura con tu leche
deliciosa…hazme tuya de nuevo como la primera vez, mi cuerpo tiene un hambre que
sólo tú puedes saciar…_le decía casi suplicante mientras él posaba su cuerpo en
el suelo...
Me acerqué hasta su cuerpo y me senté en su pico el cual él
sobaba, abrió mi culo para meter toda su polla dentro de mi conchita, así la
sentí…toda dentro de mí dura y deliciosa arrancando un suave gemido de goce…que
rico se sentía ser clavada por su pedazo de carne, entraba y salía mientras mis
jugos lo bañaban completamente. Él acariciaba mis pechos que se movían por las
cabalgadas que le daba gustosa, mis gemidos subían de grado a la vez que mi
placer, sus besos eran exquisitos y me sentía completamente extasiada…De pronto
siento como sus dedos acariciaban mi culo, no sabía lo que quería hacer…
-¿Qué haces? Le pregunté sin dejar de montar su verga y sin
dejar de besarlo…
-¡Quiero perforar tu culo! Quiero entrar en todos tus
orificios, deja que te prepare para meter mi pene dentro de este hoyito
apretadito, lo vas disfrutar te lo aseguro, tú sólo entrégate a mi…_me decía al
mismo tiempo que me ponía de lado apoyada en el suelo…
Sacó su pene de mi conchita y lo puso apuntando en la entrada
de mi culo, empujándolo lentamente. No sabía que decirle ya que me ardía de una
forma extraña, me dolía y traté de alejarme de él, ya que no era como cuando me
desfloró, lo que hacía me dolía. Él me agarró fuerte por la desesperación de
meterlo en mi culo y sentí como si me rompieran cuando introdujo todo su
glande…le decía que no siguiera, que me dolía y él sólo me dijo que pronto iba a
sentir un placer que jamás olvidaría, que me relajara y me entregara a sentir y
que pronto el dolor se mitigaría. Cada vez entraba más en mi culo, mientas sus
dedos acariciaban mi clítoris lo cual hizo que olvidara un poco el dolor…mi
cuerpo se entregó a sus caricias y el dolor ya no me importaba, la verdad ya no
lo sentía, ahora quería que sólo lo metiera y me hiciera sentir más…
-¿Te gusta lo que sientes? Ves que ahora ya no te duele
zorrita, ya eres toda mía…tu boca, tu concha y ahora tu culo apretado, que rico
te siento mujer y disfruto demasiado como te entregas a mí…que rico potrita
golosa, que delicioso es tu culo, siente potrita y siente rico, ya que yo casi
exploto…_me decía gimiendo de una forma diferente, más extasiado y eso me tenía
casi en el borde, sentirlo como casi elevaba gritos de placer con cada una de
sus embestidas, hicieron que mi placer alumbrara el orgasmo más intenso que
había tenido…
-¡Clávame el culo, clávalo entero! Quiero sentirlo todo
dentro de mí, perfora mi culo cosita, quiero que me atravieses…que rico se
siente tenerte dentro de mí, ya no puedo más, siento que mi cuerpo estalla, dame
todo…dame con fuerza…_le gritaba desesperada…sus dedos perforaron mi concha y
desde ahí me empujaba hacia su pene, haciendo que se perdiera en mi culo…
Mi orgasmo llamó el de él y ambos dimos un grito profundo, él
me embutía su pico y yo le movía el culo haciendo círculos en su glande, esto
hacía que su orgasmo fuera más fuerte y el mío también…nuestros gemidos eran
intensos y el orgasmo no paraba, era largo y delicioso, sentía que me
desfallecía, pero su verga me sostenía en la realidad cada vez que me penetraba…
Nos quedamos tirados en el piso, sintiendo el vaivén del
barco por el mar, cansados y extasiados por tanto placer. Apoyé mi cabeza en su
brazo, el cual se aferraba a mi pecho agitado. Cansada por tanto disfrute, me
quedé dormida en sus brazos, sólo me despertó su voz…Abrí mis ojos y él ya no
estaba a mi lado, se había vestido y de pié me dijo…
-No puedo quedarme contigo, no puedes seguir en el barco,
debo dejarte ir…no podría estar tranquilo, sabiendo que en cualquier momento uno
de mis marineros va a querer poseerte y no permitiré una rebelión en mi barco.
En la primera isla segura que avistemos te dejaré ir…_se acercó a mí, me dio un
beso y salió del lugar sin decir nada más…
Y así fue…hizo todos los preparativos para dejarme en una
isla que se avistaba cerca, me subía a un bote y un pirata que me observaba me
llevaba hasta mi nuevo destino. Mi capitán miraba como me alejaba y yo con miedo
a lo nuevo le devolvía la mirada, pidiéndole que me dejara a su lado, pero no
fue así…Llegamos hasta la orilla y me bajé de aquél bote, el sucio pirata se
alejó, dejándome agua y fruta…Tenía miedo y miré hacia todos lados, de pronto mi
mirada se detuvo en una pequeña cabaña, donde se asomaban unos misioneros
acompañados de unos nativos…pero esa es otra historia…
Apasionada29