ESCLAVA SEXUAL EN ARABIA SAUDITA
Julieta era Gerente de Marketing en una importantísima
compañía de origen norteamericano. Tenía unos 29 años y desde hacía ya 5 años
que ocupaba ese cargo. Las presiones eran muchísimas, el trabajo agotador. Y
ella estaba bastante cansada de las presiones, del stress.
Por suerte, no tenía familia, ni hijos que mantener. Lo cuál
la hacía una mujer verdaderamente independiente.
Su vida, era una vida normal. Aparte de trabajar, iba al
gimnasio unas dos veces por semana, salía con sus amigas los viernes y con un
chico que había conocido hacía unos 4 meses los sábados.
Julieta tenía un amigo, que nunca supo bien a lo que se
dedicaba. El se llamaba Eric y tenía contactos muy importantes alrededor del
mundo. Había viajado por todo el mundo y conocía a muchas personalidades
importantes. Julieta nunca supo a lo que se dedicaba su amigo, pero si sabía que
era él quién podría solucionar su problema. Fue a verlo y le pidió que le
solucionara el problema. Él le dijo que lo esperara unas dos semanas para
gestionar lo que ella le pedía y que cuando estuviera todo listo él le iba a
avisar.
La llamada de Eric nunca llegaba, hasta que por fin un
domingo a las 20:45 hs. la llamada de Eric llegó. Él le informó a Julieta que
tuviera todo listo y preparado para dentro de dos semanas. Para el domingo,
dentro de dos semanas pero a la mañana. Que en ese día, en ese plazo, una
camioneta la pasaría a buscar por la puerta de su casa y ahí su vida cambiaría
radicalmente y para siempre como ella quería.
Esas dos semanas la tuvieron a Julieta presas de una ansiedad
gigantesca, se dedicó a terminar todos sus asuntos y poco le importó su trabajo
y la prestigiosa compañía para la que trabajaba a la que dejó de ir sin avisar
ni cuando volvería, ni cuál era el motivo de su ausencia. Realmente no le
importaba nada. No tenía nada de que preocuparse y estaba muy feliz con eso.
El domingo exacto una camioneta negra a las 8 de la mañana se
acercó a su casa. Dado el día y el horario, no había nadie en la calle y todo
estaba muy, muy tranquilo. Ella estaba vestida, lista para viajar y con una
valija, en el hall de entrada de su casa.
En la camioneta viajaban tres personas. Todos vestidos de
negro y encapuchados. El chófer, nunca se bajó. De golpe bajaron dos fornidos
hombres de la camioneta. Le taparon los ojos y la boca y la metieron de un
empujón dentro de la camioneta. Enseguida le vendaron los ojos y mientras pudo
hablar alcanzó a decirles, que estaban olvidando de su valija. A lo que ellos le
respondieron que al lugar a dónde ella iba, no iba a necesitar ni su valija, ni
su ropa, ni otras pequeñeces del mundo occidental. Le dijeron también que no
tenía nada de que preocuparse. Lo primero que hicieron estos hombres luego de
vendarle los ojos, con una gruesa venda negra que no la dejaba ver nada, fue
arrancarle bruscamente toda su ropa. Con una tijera, cortaron la remera que
traía puesta, la falda se la sacaron de un tirón. Una vez en corpiño y bombacha,
le cortaron el corpiño con el mismo cuchillo y le sacaron la bombacha. Le
pusieron su propia bombacha, dentro de la boca y la amordazaron para que no
gritara. Posteriormente, le pusieron otra bombacha, de color dorado, con una S,
bordada en oro. Todo esto era un poco innecesario tal vez, ya que ella
voluntariamente quería ir a dónde la llevaban, pero las reglas eran las reglas y
había que respetarlas.
La camioneta viajó y viajó, Julieta no podría saber cuanto
tiempo, pero probablemente hubo viajado unas ocho horas desnuda, atada y
amordaza en la parte de atrás de una traffic negra, junto a tres hombres que
cada tanto le hablaban. Le decían: "Tranquila nenita, que vos vas camino a un
paraíso en La Tierra".
Luego de estas ocho horas en camioneta, esta llegó a una
especie de pequeño puerto. Pero no era un puerto común, oficial. Era un puerto
clandestino. Vaya a saber uno propiedad de quién. Así desnuda cómo estaba,
Julieta fue bajada de la camioneta y le destaparon la venda de los ojos para que
pudiera caminar, pero no le sacaron la mordaza de la boca. Los tres
encapuchados, la conducían hacía un barco, uno la agarraba fuertemente de los
brazos y otro de ellos cada tanto le daba una fuerte palmada en la nalga y le
decía: "Camina perra".
Al llegar a la puerta del barco, había dos personas que
controlaban el ingreso de la gente al barco. Intercambian unas palabras con los
tres encapuchados, que la entregan y se van. Ella es puesta en un container
grande junto a otras mujeres. Todas estaban desnudas, aunque no completamente,
ya que todas tenían delicadísimas y diminutas tangas de distintos colores y con
distintas letras, que indicaban el destino de cada una. La mayoría eran muy
bellas.
Después de una media hora de espera, el barco zarpa y realiza
una travesía por mar que dura aproximadamente unos 25 días. El viaje en barco
fue muy muy duro. Como las vergas de los marineros que lo tripulaban. A la
mañana muy temprano, a eso de las 7 las levantaban, aunque sin motivo. Las
mujeres dormían bajo cubierta. Todas amontonadas. En el piso, o unas sobres
otras, se iban acomodando como podían. Al rato de levantadas les daban un magro
desayuno, de comida muy mala y en unos platos muy feos. Al respecto de eso, un
día una chica, llamada Barbie se quejó e inmediatamente como castigo, fue atada
desnuda al palo mayor del barco y dejada ahí casi un día entero. Luego de ese
incidente, nunca más ninguna se volvió a quejar acerca del desayuno. A eso de
las 10, eran subidas a cubierta, en tandas de a 7 u 8 para que tomaran un poco
de aire y para ser "bañadas". Esto era, colocaban a las mujeres en cubierta, se
aprontaban los marineros dispuestos a enjabonarlas y enjuagarlas por todo su
cuerpo. Eran manoseadas, hasta que los marineros se cansaban de toquetearlas y
decidían pasar a la siguiente tanda ("a ver que era lo próximo que venía"). A
Julieta, que era una de las más lindas, la toqueteaban muchísimo. Iban pasando
los marineros por turnos y le apretaban fuertemente las tetas, que eran
realmente preciosas. Le tocaban el culo, lo acariciaban, lo besaban, lo lamían.
Y Julieta no podía decir nada. Los más "sueltos" le apoyaban y hacían sentir sus
miembros en la cola, aunque eso no estaba permitido según las reglas tanto de
Samoud, como de Vincent, el capitán del barco. Una vez "bañadas", las mujeres
eran regresadas bajo cubierta, y la espera que parecía eterna continuaba para
ellas. A eso de las 12 hs. se les daba el plato principal y aquí si la comida
era de mejor calidad. Por lo general había pescado fresco, recién pescado,
carnes o conservas. A las 18 hs. se las dejaba nuevamente subir a cubierta para
tomar el último aire del día y luego eran regresadas al compartimento dónde
estaban.
A la noche, luego de que los marinos comieran y bebieran
mucho, pero mucho ron. Entraban algunos a dónde estaban las mujeres (cabe
aclarar que habría unas cien mujeres) y elegían a algunas de ellas, para el
"show". El primer día entra un marinero de nombre John con otros 6 marineros de
menor rango que él. John dice: "A ver todas contra la pared que voy a pasar
inspección". Inmediatamente las mujeres obedecen. Señala a una chica, una
hermosa pelirroja de una belleza exótica y de nombre Diana: "Vós vení al
centro". Diana se acerca al centro de la sala y los otros 6 marineros comienzan
a "inspeccionarla" mientras John continúa eligiendo. Elección que hacía no para
él, sino para el capitán y máxima autoridad del barco, Vincent, y el círculo de
marinos de mayor jerarquía. Los otros marinos comienzan a tocar todo el cuerpo
de Diana a ver si era "buena mercadería" y estaba "apta" para ser llevada a la
sala de oficiales. Ya que el capitán Vincent, era muy severo cuando le traían
mujeres que no eran de su personal agrado. El siempre decía: "Es fundamental que
para evitar mi enojo, mi ira, inspeccionen bien a las mujeres, tóquenles el culo
una y otra vez. Toquen sus pechos, verifiquen que estén bien firmes, métanles un
dedo en el ano si tienen dudas, pero no me traigan "mala mercadería"". Además
decía: "La belleza no lo es todo. Si creen que una chica no tiene la actitud
adecuada para ser traída a la sala de oficiales. Pruébenla antes. Hágansela
chupar delante de sus compañeras, a ver que hace, como reacciona". Por suerte
ese día no hubo pruebas que llegaran tan a fondo, pero sí estuvo el manoseo
corriente en la inspección. Van eligiendo a algunas chicas más, a Diana le
siguieron: Layla (una hermosa mujer de pelo castaño), Aylin (otra rubia para el
infarto), Lay Lee (una hermosa oriental, con rasgos occidentalizados y muy
buenas tetas), Natali (una morocha con un culo único) y otras más. Hasta ahora,
Julieta estaba tranquila y respirando aliviada. Rogando que no la eligieran. En
el turno nro. 8 el marinero la ve y queda impactado con su belleza. Y por lo
tanto la señala. Julieta da un paso al frente y comienza a ser tocada por Big T
(un marinero negro muy grandote) y por Sansilban (un marinero petiso y
desagradable). Big T empiezan por tocarle las dos tetas con sus fuertes y
grandes manazas. Mientras que Sansilban desde abajo le baja la tanga y empieza a
mirarle detalladamente el culo. Le introduce dos dedos en el ano para asegurarse
de que estuviera todo bien y de que podía perfectamente ser penetrada por esa
zona. Luego pone su cara frente a frente con la vagina de Julieta, como si fuera
a darle una fellada, pero solo hecha un vistazo en primer plano de su vulva.
Finalmente son elegidas dos chicas más para completar una cantidad estipulada de
10 y el grupo es llevado a la sala de oficiales. John golpea la puerta de ese
salón del barco, se anuncia y luego hace ingresar al grupo. Las mujeres son
empujadas al medio de la sala. La matemática era perfecta, 10 mujeres, 5 hombres
(Vincent y los 4 oficiales de más alto rango) con lo cuál tenían dos para cada
uno, que por supuesto iban intercambiando. Además cada "fiesta" era distinta. No
siempre las hacían hacer lo mismo. A veces algunos ni tenían sexo, de tan
hastiados que estaban del mismo. Era entonces, cuando llamaban a algún marinero
de confianza, o que les agradara, o al cuál le debieran un favor y lo invitaban
como excepción a participar de las "reuniones de los altos mandos".
En esta primera reunión de los "altos oficiales" en la que
Julieta participó, ella fue el objeto de atención de el capitán, Vincent, y de
su segundo, Simón. Los otros 3 se repartieron y entretuvieron con las otras 9
chicas, quedándoles 3 para cada uno. Y se divirtieron de lo lindo. Dándoles
"matraca" a más no poder. Lo que hicieron Vincent y Simón con Julieta fue
distinto, por lo menos al principio, ya que luego terminó como todos en sexo
desenfrenado. La vieron tan bella, y a la vez tan expuesta e indefensa, y por
otro lado con un culo tan lindo, tan "puro", delicado, que no resistieron la
tentación de ir por él. Pero no fueron utilizando sus miembros viriles, fueron
aún más "duros". Arriba de la mesa, había un grueso y largo palo de madera que
se utilizaba como instrumento de navegación. El capitán señala, la mira, señala
ese artefacto y le dice: "Acá con Simón tenemos una duda. El dice que eso no te
va a entrar en el culo, pero yo digo que sí, y nunca me gusta quedarme con
dudas, así que empezá". Julieta miró extrañada el enorme palo de madera. A
simple vista, jamás pensó que "eso" pudiera entrar en el ano de alguien. Ella
misma no tenía mucha experiencia en el sexo anal, pero de a poco se iría
sorprendiendo con sus propias capacidades. Simón: "¿Necesitás ayuda? Dale empezá
de una vez". Julieta comprendió que no se trataba de una broma, que iba a tener
que introducirse semejante objeto por la cola. Primero tomó su tanga con las dos
manos y se lo sacó, dejándolo en una mesa que había a un costado. Luego tomó con
sus dos manos el artefacto, lo miró, lo estudió un poco y luego se inclinó
levemente hacia delante, se separó las nalgas con la mano izquierda y comenzó a
introducirse el palo de madera sosteniéndolo con la mano derecha. Lo primero que
hizo fue rozar su cola con el artefacto, sin llegar a introducir nada. Y acto
seguido, la mirada de los dos más altos oficiales del barco se hizo cada vez más
severa. Sentía un calor en su cola, junto coraje y se introdujo la puntita del
artefacto. Comenzó a empujar hacia delante y hacia atrás para agrandar la zona.
Estuvo así un largo rato, pero el palo no podía llegar a introducírselo más de
unos 3 o 4 cm.. Estaba tan concentrada en la tarea, que no notó que por detrás y
de golpe se le acercó Simón, quién la sujetó con la mano derecha del hombro
derecho y luego tomó en su mano izquierda el artefacto y lo introdujo hasta el
fondo del ano de Julieta, de una, de un solo golpe. Julieta lanzó un grito de
dolor, mezclado con un gemido de placer. Julieta sintió su ano explotar,
reventar, pero ello no impidió que pasado el dolor inicial, sintiera alguna
clase de excitación, un cosquilleo sexual. Vincent: "Viste Simón, te dije que
entraría. Sólo había que encontrar la puta adecuada". Una vez que el artefacto
ingresó hasta el fondo, la cosa no finalizó allí. Se ve que esos dos hombres,
estaban preparando la zona para algo. Simón saco casi hasta el final el palo,
pero sin dejarlo salir totalmente del culo de Julieta y volvió a introducirlo
con una fuerza bestial. Nuevamente esto le arrancó a Julieta un grito de
dolor/placer. Después de esta segunda vez fue autorizada a sacarse el palo del
ano.
No sólo el culo de Julieta había impactado a los oficiales,
también sus tetas les llamaron poderosamente la atención. Ya que eran
verdaderamente "poderosas", con hermosos y delicados pezones. Vincent y Simon,
debido a su trabajo, tenían el privilegio de tocar un promedio de 50 pares de
tetas por travesía en barco. Las habían tocado de todos los tamaños y
variedades. Por momentos estaban cansados de ellas, por eso trataban de innovar,
de inventar cosas nuevas. Desde el principio les encantaron los pechos de
Julieta. Los vieron tan jugosos, para disfrutar, saborear. Entonces tomaron uno
cada uno, como si fueran dos nenes recién nacidos y comenzaron a chuparlos, a
sacarles el jugo, a exprimirlos con su boca y sus manos. Estuvieron una media
hora chupando los pechos de Julieta, jugando con ellos, apretujándolos,
amasándolos, mientras Julieta estaba parada, sin decir nada. Cada tanto recibía
un manotazo en el culo o en la concha también. Mientras seguían chupando,
lamiendo, Simón comenzó por introducirle primero dos y luego tres dedos por la
vagina y Vincent hizo lo mismo con dos dedos por el ano. Julieta al poco tiempo
no pudo evitar correrse y largo una buena cantidad de sus flujos de mujer. "Mira
cómo acabaste zorrita" le dijo Simon. Julieta no contestó, tan sólo miraba hacia
abajo. Los marinos tomaron un poco de ron y fumaron unos cigarros para
recuperarse, Julieta se iba a sentar, pero Vincent le ordenó quedarse parada al
lado de ellos así podían contemplarla desnuda. Una vez que hubieron fumado y
bebido, los dos más altos oficiales del barco, le dijeron: "Vení putita que con
vos todavía no terminamos". La recostaron sobre una rústica mesa de madera y
Vincent se le echó encima, penetrándola vaginalmente. De costado se ubicó Simon,
y de inmediato le colocó su pija en la boca. Era enorme, le llenaba plenamente
toda su boca. Encima se la metía por completo, hasta los huevos. A Julieta le
provocaba arcadas, pero Simón la sostenía muy fuertemente de sus rubios cabellos
y le metía su pija en la boca, bien hasta el fondo. El miembro de Vincent no se
quedaba atrás en tamaño, era muy muy grande también, y Vincent si que sabía
usarlo. La penetraba rítmicamente, entrando y saliendo, con una suavidad que a
Julieta le encantaba, pese a toda la situación, y le arrancaba mucho placer. Uno
y otro fueron bombeando, uno por la boca y otro por la vagina. Julieta sentía
este doble "ataque" y se iba excitando de a poco. En el fondo, le gustaba
sentirse y que la trataran como a una puta, como a una cosa cuyo único objetivo
era dar placer a los hombres. Después de mucho chupar, en realidad Simon era
quien le "cogía" la boca, y de ser penetrada por Vincent, ambos acabaron. Casi
al mismo tiempo, y la llenaron de leche. Para terminar, luego de ser llenada de
leche por Vincent y Simon, Vincent dijo a sus marineros: "A ver muchachos vengan
aquí. Vos arrodillate" le dijo primero a sus muchachos y luego a Julieta.
Entonces, la pusieron en el centro de la habitación y le acabaron todos en la
cara. Julieta terminó llena de leche, por toda la cara, en el pelo y mucha leche
en las tetas. Una vez que Julieta recibió todos los fluidos masculinos que los
hombres quisieron descargar sobre ella, quiso comenzar a limpiarse, pero Vincent
no la autorizó, así que no pudo limpiarse hasta que no fue devuelta al cuarto
dónde estaban todas las demás mujeres.
En esos 25 días Julieta debe haber sido elegida en 21
oportunidades y cogida por unos 99 de los 100 marineros que tenía el barco. Ya
que cuando había una mujer realmente hermosa la bola se iba corriendo y los
marineros de una forma u otra se hacían de su oportunidad para "probarla". El
día 24 se armó una discusión un revuelo en cubierta y Julieta era el motivo de
la misma, aunque no estaba presente. El tema era que se acercaba en fin del
viaje y el rumor de que había una mujer rubia, hermosa de ojos celestes, con
unas tetas y un culo preciosos, de película y una vagina depilada con pelitos
rubios en el barco, se había hecho tan grande que todos querían cogerla, y
muchos sabían que ya no tendrían oportunidad por razones de tiempo. Que no les
alcanzaría el tiempo para tener alguna "oportunidad". El capitán Vincent se
acercó a cubierta y tomó una decisión salomónica. Ordenó a dos de sus marineros
armar una especie de rectángulo de madera en cubierta, mandó a traer a Julieta.
Le sacó el mismo, la tanga, la invitó a recostarse en el rectángulo de madera y
los marineros fueron haciendo fila de uno para cogerla. Cada uno tenía derecho a
echarle un polvo y por razones de practicidad, no podían cambiarla de posición,
todos debían follarla al modo misionero. Los primeros la follaron en esa misma
posición. Siempre ante la vista de todos, en plena cubierta del barco. Al nro.
20 el capitán vió que el ritmo era muy lento y ordenó que empezaran a pasar de a
tres, con lo cuál Julieta se puso de costado y empezó a recibir triples
penetraciones de manera constante hasta que pasaron los 82 marineros. El resto
se la cogió, pero en las fiestas de los oficiales.
Julieta terminó exhausta y por el servicio que había prestado
a la tripulación y el capitán la llevó al mejor camarote del barco y la dejó
dormir allí por esa noche. En una cama a todo lujo, con colchón y almohadas de
pluma de ganso. Luego una vez que se repuso, le trajeron un manjar como cena y
un muy buen vino por bebida. Verdaderamente hacía largo tiempo que no cenaba tan
bien. Ni siquiera cuando vivía en la ciudad. A la noche, cuando se disponía a
descansar, luego de una agotadora jornada en esa hermosa y lujosa cama, se abre
la puerta del camarote. Era el capitán, Vincent, quien obviamente se la va a
coger. Vincent: "Que pensabas que hoy te ibas a salvar de mí". Julieta: "No,
capitán es un placer para mí "atenderlo"". Vincent: "La verdad que la
tripulación se quedó muy contenta con vos. Te admiran, te idolatran, lástima que
no te puedas quedar. La verdad que hoy todos los marinos han trabajado mejor que
nunca. Los dejaste realmente motivados. Y no es para menos, muchos de ellos
nunca en su vida han tocado un culo o unas tetas como las tuyas, ni han cogida,
ni cogerán una hermosa perrita como vos". Julieta: "Bueno, gracias" dijo de
cortesía aunque no sabía bien que decir para que el capitán no se enfadara,
aunque el comentario hubiera sido algo grosero. Julieta duerme entonces con el
capitán quien le da sexo durante toda la noche. Le echó unos cuatro largos y
fenomenales polvos.
Hubo muchas otras fiestas de "altos oficiales" durante el
trayecto del barco, así cómo en varias noches, o incluso en momentos del día, el
capitán solicitó le trajeran a Julieta a su cama, pero por razones de espacio no
puedo contar todos esos encuentros sexuales.
Luego de 25 días, una vez que el barco llega a destino, junto
con las otras mujeres, la hacen descender (a Julieta) del barco. La tripulación
la iba a extrañar y sería recordada en ese barco. Una vez en tierra, es subida
junto a las otras mujeres en la parte de atrás de un gran camión. Prácticamente
no había espacio entre ellas y esto, sumado al calor intenso que hacía en el
lugar, hace que empiecen a frotarse y rozarse entre ellas y a transpirar
muchísimo. Era un verdadero "mar" de tetas, culos y vaginas ese camión. Dicho
camión emprende otro largo viaje, que duró alrededor de unos tres días, en los
que nadie les dio de beber, ni comer, ni siquiera el camión se detuvo por alguna
razón.
El pensamiento que cruzaba todo el tiempo por la mente de
Julieta y que la distendía, era como había cambiado su vida. Antes era una
preocupada mujer, que no tenía tiempo para disfrutar la vida. Presa del trabajo,
y sus presiones. Reuniones, fechas de terminación de proyectos, sin espacio para
que pudiera vivir. Ahora, estaba libre de las preocupaciones, en tanga y en
tetas, arriba de un camión junto a muchas otras hermosas mujeres viajando rumbo
a uno de los lugares más hermosos del mundo, El Palacio del Jeque Árabe Samoud.
Samoud era y es el jeque árabe más poderoso que hubo y habrá
en toda la historia de Arabia Saudita (o al menos eso es lo que dicen los
entendidos en materia de política internacional).
Cuando llegan, las que fueron derivadas al palacio, no podían
creer la belleza e inmensidad del lugar al que estaban arribando. Era un lugar
verdaderamente único en la tierra. Un paraíso terrenal. El Taj Mahal a
comparación de ese lugar, era un centro de refugio para gente sin techo. Las
mujeres son conducidas a través de todo el jardín central del palacio. En ese
jardín había de todo: árboles exóticos, animales, fuentes, cataratas,
sirvientes, parques, automóviles. Más que una mansión, más que un castillo, más
que un palacio, ese lugar era verdaderamente único en todo el planeta Tierra. El
lugar era tan hermoso que por un momento les hizo olvidar a esas mujeres que
estaban desnudas.
De acuerdo a los protocolos y reglamentos establecidos, lo
primero que ocurre una vez que llega un "contingente" al lugar, es que vienen
unas mujeres, de tez morena, muy corpulentas todas ellas y las "revisan".
Verificando que las tangas de todas sean de color dorado y tengan la S de oro
grabada. Lo primero identifica a la familia, a la casta del Jeque, y lo segundo
a él mismo en persona, a su palacio. Una de las chicas no tenía su tanga, la
había "perdido" en una de las fiestas con los marineros. Al respecto la líder de
esas mujeres corpulentas de tez morena dice: "Está no la puedo aceptar,
llévensela, véndanla en algún Bar del pueblo, en otro lado". (Tal vez en algún
momento les contaré la historia de esta chica de nombre, Britney y que sucedió
con ella).
Quedaron entonces unas 22 mujeres. Todas en su
correspondiente tanga de color dorado y con la S grabada.
El paso siguiente fue la revisación médica. Fueron llevadas a
un recinto, que se asemejaba, aunque a la manera árabe a lo que sería un
consultorio médico occidental. Aquí las chicas que quedaron son "revisadas". Y
aunque los que las revisaron, eran médicos con título profesional, sus
revisaciones no diferían mucho de lo que podían hacer los "piratas" (marineros)
que las habían transportado en el barco. Ya que, estos "médicos" se preocupaban
bastante poco por sus condiciones de salud y más por saber como eran al tacto
sus tetas, culos y vaginas. Julieta ya estaba algo cansada de ser manoseada y
puso mala cara ante el médico que le tocó a ella para ser revisada. Pero en
seguida se acercó una de esas fortachonas mujeres negras y la sujetó por detrás
tomándola de los brazos mientras los médicos en represalia la tocaban aún más de
lo debido. Le ponían el estetoscopio una y otra vez en las tetas. Le tomaban las
medidas, y aprovechaban para manosearla y entre otras cosas le tomaban la fiebre
introduciéndole un termómetro grande una y otra vez por el ano y la vagina. Y no
continuaron más de allí, ya que los médicos tenían expresas órdenes directas del
jeque de no tener sexo con las "pacientes".
Una vez terminada la revisación médica, las chicas son
dejadas nuevamente en manos de estas negras corpulentas que las habían recibido
para su depilación. Les hacen sacar el tanga a todas y las van depilando una a
una a cero. Excepto a Julieta y a tres más ya que por tener pelos rubios en la
zona púbica, les dejan una fina capa de vello, ya que así era el gusto del
jeque.
Una vez terminados estos procedimientos, finalmente se
realiza la gran Ceremonia de Recepción en la que el jeque Samoud, en un amplio
salón del palacio dice unas palabras de bienvenida ante las chicas y otras
personas de prestigio que son invitadas a participar de la Ceremonia. Una vez
cumplida la formalidad de la ceremonia de recepción, las mujeres son dejadas en
manos de Joana quien iba a hacer la encargada de ellas. Lo primero que les
explica en un tono muy autoritario y cortante es que ellas eran "Perras,
animales" y que como tal no estaban autorizadas a usar ninguna clase de ropa. Y
que su única función era "satisfacer los deseos sexuales de cualquier persona
que se los ordenara o pidiera dentro del palacio siempre que esta fuera
ciudadana de Arabia Saudita o que hubiera una orden del jeque".
Todas las chicas, proceden entonces a sacarse las tangas y a
quedar desnudas. Algunas sentían mucha vergüenza por esto. Una ayudante de Joana
recoge todas las tangas y las coloca en una caja para llevar a su lavado, y ser
utilizadas en un futuro, por un nuevo contingente.
Luego, ya depiladas, completamente desnudadas y hecha la
primer charla introductoria acerca de cómo sería su vida en el lugar, finalmente
las llevan al lugar donde iban a dormir y estar, salvo que alguien las llamara,
solicitara o les fuera encomendada alguna "tarea".
El primer año fue muy duro. Cada una de las esclavas de
primer año vivía en una jaula. Comían y tomaban agua, de un plato, sin
utensillos, como si fueran animales. Y si comían en presencia de algún miembro
de la familia real debían hacerlo en el piso y sin usar las manos. Eran bañadas
en un gran patio todas juntas, con mangueras que emitían agua a altísima
presión. Y siempre andaban desnudas. Su única función era ser cogidas una y otra
vez por el jeque, sus familiares, amigos y hombres de negocios con los cuáles el
jeque hacía negocios. Más de una vez Julieta y muchas otras mujeres fueron
"prestadas" a amigos del jeque para su entretenimiento. Gente que las sometían a
las más diversas cosas. Julieta rápidamente adquirió una gran reputación, no
sólo por su indescriptible belleza, sino también porque siempre hacía lo que le
pedían. Sin quejarse, fuera lo que fuese.
La primera vez que la prestaron fue a la casa (mejor dicho al
castillo) de un hombre que hacía negocios con el jeque. Un magnate del petróleo.
En casas como esta, la recepción no estaba organizada como en palacio del jeque.
Era todo mucho más informal. Al verla el magnate, Mr. Richardson se quejó: "Pero
Samoud me prometió que me iba a mandar tres hembras y me manda una sola. ¿Que
hago yo con la fiesta que debo dar el sábado ahora? A ver vení pasa" le dice a
Julieta. Julieta obedece y se acerca, quedándose parada y mirando hacia abajo al
lado de Richardson. Este la hace dar una vuelta para mirarle el culo, y de paso,
tocarlo. "Piba, la verdad que si bien sos una sola estas buena. Le vas a gustar
a los invitados". Antes del sábado, Julieta pasa unos tres días en casa del
magnate. No hizo mucho, pues el magnate la esposo desnuda a su cama y allí la
dejó esos tres días. En una sola de esas tres noches, decidió follarla, pero no
fue nada especial, le echó un polvo rápido por la vagina y luego se durmió.
Llegó el sábado, el día en que se daba la fiesta en la casa
del magnate. Como Julieta era una sola, el Sr. Richardson debe contratar otras
prostitutas para animar la fiesta. Sin embargo Julieta no deja de ser el centro
de atención durante la misma. Y siguiendo una costumbre oriental, la comida de
la mesa principal es servida encima de Julieta desnuda. Los distintos platos y
manjares son cuidadosamente distribuidos por todo su cuerpo que es tocado, y
chupado por los comensales de más alto nivel hasta el cansancio. Una vez
terminada la cena, el magnate le pide a Julieta que baile sensualmente para
ellos, y Julieta así lo hace. Su sexual manera de bailar, moviendo su cola,
tocándose sus pechos, acercándose y alejándose de esos hombres, provocándolos
con sus movimientos y miradas, hace que la temperatura en el lugar vaya
calentándose de a poco. Julieta bailaba arriba de la mesa en la que hasta hace
un rato estaban comiendo, se tocaba el culo, se agachaba, se contoneaba. Todo al
ritmo de música ideal para estos bailes exóticos. El magnate le pide que baje de
la mesa-plataforma, para tenerla más cerca y ella continúa bailando. A medida
que baila se incorporan los toqueteos, principalmente de culo, pero también
alguno que otro en las tetas. Cuando los hombres, que eran unos 8 no aguantaron
más la calentura que Julieta les hubo provocado se abalanzaron como caníbales
sobre ella y empezaron a follarla, de a tres a la vez, turnándose, pero todos
metiendo mano todo lo que podían y no pararon de cogerla toda la noche, una y
otra vez. Pese a que había prostitutas caras y hermosas en el lugar, todos
querían con Julieta. La pusieron nuevamente arriba de la mesa y la cogían por
vagina, ano y boca. O la hacían bajar, la arrodillaban y le hacían chupar
vergas, y masturbar a otros dos a la vez. A veces, alguno se acercaba por detrás
mientras estaba chupando, y la penetraba por el ano. Julieta, muy sumisa,
obediente, y atenta, abría sus agujeros y hacía lo que le pedían. En algunos
casos disfrutaba, gozaba (dependiendo del hombre que se tratase) y en otros
casos, solo "cumplía su trabajo". Finalmente la fiesta terminó con una Julieta
multi-penetrada y con las prostitutas aburridas, y habiendo ganado la plata muy
fácil esa noche.
Además, el magnate tenía un hijo que estaba en la pubertad,
tenía unos 14 años y muy poco éxito con las chicas. Pero eso no iba a ser un
problema, después de todo, era rico y el hijo de un magnate del petróleo. Un día
a la tarde, mientras su hijo estaba estudiando, el magnate, lleva a Julieta (que
la había vestido con una tanga y corpiño negros para la ocasión) a la habitación
de su hijo. Y le dice: "Oliver, mirá ella es Julieta, ella va a estar con
nosotros unas dos semanas. Yo ya la "usé" para la fiesta que dí el sábado
pasado. Quiero que las dos semanas que faltan esté con vos a tu disposición".
Oliver: "Dice, pero papá mirá que yo tengo esta semana que viene y la otra medio
ocupadas". Richardson: "Hijo, no te hagas problema. Vos hacé lo que tengas que
hacer, ella está a tu entera disposición. No le debes más respeto que a esa
silla o que a esa computadora. Ella es una cosa para que vos disfrutes, goces.
Si te tenés que ir, vos elegís, le ordenas que debe hacer, si querés que te
acompañe o no, o simplemente la atas a la cama y le ordenas que te espere hasta
que vos vuelvas y en que posición tiene que estar cuando vos vuelvas. Oliver:
"Ok, que se quede entonces". El Sr. Richardson se va y Julieta se queda. Ninguno
de los dos, tanto Oliver como Julieta saben en un principio bien que hacer. Pues
el chico era algo bastante tímido. Oliver la observa un poco, se excita, pero
trata de disimularlo. Oliver se para, se le acerca le toca un poco los pechos y
un poco la cola, aprovechando la oportunidad, pero no más que eso y le dice:
"Debes estar cansada, acostate en mi cama si querés descansar un rato". Julieta
no dice nada, pero obedece y aprovecha el rato de descanso concedido. Al igual
que su padre, esa noche Oliver se acuesta en la misma cama que Julieta y no hace
gran cosa sexualmente. Ni siquiera la penetra. Tan acostumbrado estaba a la
masturbación, que le pide a Julieta que lo haga. Y realmente la sintió
deliciosa. Ya tendría más tiempo para estar con Julieta como se merecía y ese
día estaba cansado. Julieta, tomó el pene de Oliver con su mano izquierda y lo
masturbaba, mientras Oliver admiraba su belleza, sus hermosos pechos, su vagina
y acariciaba su cola. Las delicadas y suaves manos de Julieta jalaban hacia
abajo y hacia arriba el pene de Oliver y este muy pronto acabó en una explosión
de semen, que llegó hasta Julieta quien sonrío en ese momento. Oliver también
sonrío, pero luego le dijo: "Limpiame. Con la lengua" y Julieta obedeció
tomándose toda su leche desparramada. Luego, durante toda la primer semana,
Oliver se va jugar un torneo de fútbol y deja a Julieta esposada a la cama
solamente de la mano izaquierda. Sola, allí y desnuda, recibía de tanto en
tanto, agua y comida como Oliver había dejado instrucción a sus sirvientes. La
había esposado solamente de la mano izquierda al costado derecho de la cabecera
del la cama, es decir que Julieta debía permanecer boca abajo, esa fue la
posición en que debía estar a su regreso. A la semana, Oliver vuelve de su
viaje, del torneo de fútbol, del cuál había jugado y había salido campeón. Llega
y Julieta, estaba boca abajo, con su culo hacia arriba, en la posición que él le
había ordenada. Como corresponde, él la penetra por su hermoso y blanco culito.
Dada su edad y poca experiencia sexual. Tenía mucha leche
para dar. Y se la sacó toda con Julieta. Incluso, invitó algunos amigos suyos.
Es más, invitó a 8 amigos, todos miembros de su equipo de fútbol. Iban haciendo
distintas cosas y todos se cogían a la pobre Julieta. Siempre bien dispuesta y
con tanto empeño que los atendía. Hicieron cosas, como hacerla bailar
desnudándose para ellos, también la llevaron a la pileta y disfrutaron su
compañía. Pero pasado el período estipulado, Julieta se tuvo que ir, para volver
a la mansión del jeque, y el hijo del magnate y todos sus compañeros la
extrañaron mucho cuando se fue
Otro "préstamo" que recuerda Julieta fue el siguiente. El
jeque tenía también un equipo de fútbol (soccer) que últimamente no estaba
obteniendo muy buenos resultados. Y eso le costaba dinero al jeque y sobre todo
disgustos, ya que era un gran aficionado del fútbol, siendo su principal ídolo
Maradona. Los jugadores no eran malos, pero no estaban jugando para nada bien.
El jeque los mandó a llamar a su palacio. Y los jugadores temieron por su vida.
Pero en lugar de amenazarlos, lo que hizo el jeque fue prometerles que si
ganaban el campeonato, les iba a mandar 10 de sus mejores putas y entre ellas,
la preciosa Julieta. Pasaron 8 meses, el equipo comenzó a ganar todos los
partidos y finalmente ganó el campeonato. Y allí fue enviada Julieta. Que, como
ya supondrán, fue cogida una y otra vez por los fogosos y potentes futbolistas.
El día que salieron campeones, estaban los jugadores, luego
de haber dado la "vuelta olímpica", cantando canciones de festejo en el
vestuario. Ahí el jeque les mandó las chicas, cumpliendo su promesa. Todas
estaban vestidas con tanguita y sostén con los colores del equipo. Primero las
chicas se pusieron a cantar con ellos, a alentarlos. Pero luego pasó lo que
tenía que pasar, y los jugadores las fueron desvistiendo. A Julieta, por
ejemplo, estaba cantado una canción alentando al equipo de soccer del jeque y de
repente dos de los jugadores la pusieron en bolas. Ella no se hizo problema y
siguió cantando desnuda, pero cada vez comenzaban a tocarla más. Las manos
calientes de hombres se empezaban a sentir por todo su cuerpo. Hasta que tuvo
que dejar los cánticos y empezar de lleno con el sexo. La gran orgía se dio en
las duchas. Ahí todos los futbolistas jugaron contra todas las chicas. Y por
supuesto que estas últimas perdieron, recibieron varios goles en contra. A
Julieta la agarraron primero entre dos futbolistas como ya dijimos, luego el
capitán se la subió encima y empezó a penetrarla por la vágina, sin que Julieta
apoyara los pies en el piso. Le dio duramente. Julieta subía y bajaba, casi en
el aire, con la espalda apoyada contra la pared, y en cada bajada recibía una
terrible embestida de pijazo. El capitán, tenía mientras tanto su cara,
sumergida en los pechos de Julieta, que chupaba sin parar. Julieta sentía el
pene del capitán del equipo bien adentro, entrándole hasta el fondo, gracias a
la ley de gravedad. El capitán la penetró una y otra vez, hasta que acabó.
Cuando lo hizo, la bajó al suelo y enseguida otros dos futbolistas se le
vinieron al humo. Se le acercaron tres, que la pusieron de rodillas y le
hicieron chuparle la verga al que se puso en el medio y masturbar con sus dos
manitos, a los que tenía a los costados. Julieta ahí estaba, exhibiéndose en
toda su generosa anatomía. Con su culo bien abierto, y sus tetas hacia delante,
chupando una verga y con otras dos pijas en la mano. Los futbolistas eran
resistentes ya que tuvo que estar un rato largo en esa posición. Tardó unos 20
minutos, en hacerlos acabar. Cuando lo hicieron, todos se le vinieron encima.
Una vez más le llenaron la cara de leche, y le hicieron tomar parte de ella.
Aunque a Julieta no le molestaba, ya se había acostumbrado a probar semen de
distintos hombres. Tantos distintos había probado, que en su mente había hecho
una especie de clasificación de clases y sabores. Luego de este blow job, estos
futbolistas la dejaron, pero vinieron otros dos y la hicieron arrodillarse
nuevamente. Uno la penetró por la cola y le pegaba fuertes fuertes palmadas en
el culo mientras se la ponía y el otro nuevamente le puso su pija en la boca.
Muy duro le dieron por el culito esta vez. Un poquito le dolió. Y la pija del
delante estaba realmente sabrosa, era una linda pija. Derechita, recta, dura.
Como a Julieta le gustaba. Mientras el otro la penetraba duramente por el culo.
La pija entraba y salía, entraba y salía y en cada entrada iba una "nalgada" en
la nalga derecha por lo general. Pero Julieta no se quejaba. El de adelante le
agarraba la cabeza muy fuerte y la atraía hacia sí, haciendo que se tragara su
pija hasta el fondo, aunque cada tanto se la sacaba de la boca y le llevaba la
cabeza de Julieta, de modo que su boca quedara al lado de sus huevitos, sin otra
opción que empezar a chupar. Aquí no terminó todo, sino que Julieta recibió
varias cogidas más, pero la mayor parte fueron similares a estas.
Una vez fue prestada, junto con dos chicas más a un tipo que
se dedicaba a vender caballos de Polo. Uno de los caballos de esta persona
(ALHAZAA), el más importante, el que estaba entrenando y preparando para
obsequiar al hijo del jeque en su cumpleaños nro. 18, comenzó a sufrir una
especie de "depresión" o el equivalente para los animales. Esta persona, que se
llamaba, Dan Maggini estaba ante un terrible problema. En alguna fiesta pasada,
ya había prometido tanto al jeque como a su hijo menor que le regalaría su mejor
caballo y precisamente Alhazaa era su mejor caballo. De no cumplir su promesa
pagaría con la vida. Pero no podía entregar al animal en el estado en que se
encontraba, el jeque lo consideraría una ofensa, y tampoco podía entregar otro
caballo, pues sería considerado una burla. Con lo cual estaba ante una verdadera
encrucijada en la que corría riesgo su vida.
El préstamo fue hecho por Julieta y dos mujeres más una
espectacular pelirroja, de nombre Larissa y de belleza comparable a la de
Julieta y una morena, también muy hermosa de nombre Naomi. Un día Dan decidió
que iba a llevar a las muchachas a cabalgar. Aunque ya había "cabalgado"
bastante con ellas desde que habían llegado. Dan estaba preparando los caballos,
junto con la ayuda de algunos asistentes, mientras las tres chicas se paseaban
completamente desnudas por el establo. Al pasar Julieta por delante de Alhazaa,
este pegó un relinchó estruendoso, y pareció recobrar la energía vital que no
había mostrado en el último mes. Algo en Julieta atraía al animal. Alguna
energía, alguna conexión cósmico habrían realizado. Dan miró asombrado la
situación, miró a sus asistentes y aunque sabía que era una estupidez y que no
tenía sentido, se le cruzó una fugaz idea por la cabeza.
Fui y le dijo algo al oído a Julieta, que nadie pudo
escuchar. Julieta negó haciendo un movimiento con la cabeza y fue abofeteada
inmediata y fuertemente por Dan. La abofeteó tan, pero tan fuerte, que esta cayó
al suelo. Dan hizo una seña a dos de sus criados, que inmediatamente se
acercaron y ayudaron a Julieta a levantarse, pero cuando esta estuvo en pie la
ataron con los brazos bien extendidos. Dan tomó una fusta, ya que el látigo
dejaría marcas y no quería dañar a tan precioso ejemplar. Y le dio diez fuertes
fustazos a Julieta. 3 en las tetas, 3 en la vagina y los 4 más fuertes y
dolorosos en el culo, que enrojeció un poco. Luego de esto y a una seña de Dan,
Julieta fue desatada y cayó al suelo. Dan nuevamente se acercó y le susurró algo
al oído, y esta vez todos los demás vieron sorprendidísimos como Julieta se
incorporó rápidamente y fue hacia al caballo. Se paró a un costado, luego se
arrodilló, se puso debajó y empezó a chuparle esa DESCOMUNAL VERGA. Tenía un
tamaño increíble, GIGANTE. No se parecía a nada que Julieta hubiera mamado en su
vida. Julieta chupó y chupó, tratando de meterla la cabeza en su boca, lo cual
era bastante difícil, por eso tuvo que lamer mucho con su lengua los costados
del miembro del animal. La sostenía con sus dos manos, pero todavía sobraba un
tremendo pedazo. Julieta seguía chupando, el acto ya comenzaba a darle asco, ya
que el animal parecía tener demasiado aguante. Así estuvo Julieta chupando la
verga enorme del caballo por media hora, mientras las otras dos chicas, la
miraban y pensaban "Pobre puta". Igualmente, hasta acá no había pasado lo peor,
Dan pensó que el animal necesitaba un estímulo extra y se volvió a acercar a
Julieta. Le dijo algo al oído. Esta vez Julieta ya había aprendido la lección y
no se negó. Se dio vuelta, se puso en cuatro patas y se "ofreció" bien abierta
al animal. Quién sin exagerar "le rompió el culo". Julieta se sentía morir. Era
tremenda la pija que tenía en el culo. Inhumana, sentía que le iba a salir por
la boca, que los ojos se le salían de las órbitas, de la terrible presión que
ejercía el animal. Bombeaba y bombeaba sin parar, alentando cada tanto por su
criador que le daba golpecitos y el animal empujaba aún con más fuerza.
Las otras dos chicas, Larissa y Naomi, miraban asombradas, y
en parte aliviadas porque no les había tocado a ellas, pero en parte temerosas
porque no sabían si después no seguirían ellas.
Finalmente el animal se vino dentro de Julieta que sintió una
catarata, un torrente de leche de un verdadero semental. La sensación de la
explosión del semen de su culo le encantó, realmente sería algo que Julieta
atesoraría como una de las sensaciones sexuales mejores de toda su vida y que no
volvería a repetir.
Ningún veterinario entendería porqué, pero resultó que el
animal se repuso bastante y terminó más vital que nunca, y fue un precioso y
valorado regalo para el hijo del jeque.
Hubo muchos otros préstamos más, pero no puedo contar todos
ellos, ya que sino este relato se haría interminable.
Otra situación típica, de la vida en el palacio, era por
ejemplo, que cada 6 meses el jeque, que era un amante de los juegos de azar,
especialmente de la ruleta, organizaba para sus familiares más directos hombres,
mayores de edad, el "Juego del Casino". Lo que los participantes gastaban en
fichas y en jugar era donado a escuelas, hospitales y otras entidades de bien.
Esa fiesta consistía, en armar un casino dentro de la mansión. Con todo lo que
esto implica. Cada ficha valía varios miles de dólares y los premios no eran en
dinero, sino en mujeres. Aunque lo que se ganaba era un tiempo con ellas, que
seguían siendo propiedad del jeque.
Y así iba Julieta, al igual que otras, caminando por toda la
sala, mostrándose como le habían indicado, con un cartel con un nro. "7" escrito
en el medio de sus dos preciosas tetotas. En el culo, tenía un nro. 7 pintando
en cada nalga. Se paseaba por el salón, de un lado a otro, a la espera de que si
alguien acertaba un "Pleno" al nro. 7 se la llevara para acostarse un rato con
ella, o quién sabe que más cosas le haría. Pero Julieta hoy parecía estar de
suerte. Bah, si suerte puede llamarse a tener que estar paseando desnuda en
frente de un montón de tipos que ni conocía.
Pasaron una cuantas horas, hasta que uno de los crouppier
gritó bien alto: "Siete" e inmediatamente un viejo decrépito que era el que
había ganado reclamo su derecho. El viejo se lleva a Julieta a una de las
habitaciones de la mansión e intenta tener sexo con ella. Como era un tipo ya
mayor, y se ve que no había tomado el viagra a tiempo o este no le había hecho
ningún efecto, no pudo mantener una relación sexual con Julieta. La hace tocarse
un poco y bailar sensualmente, pero el impotente viejo se sentía frustado y se
notaba en su cara. Julieta, que era muy sumisa, esbozó una leve sonrisa, que no
pudo evitar. Sonrisas, que le hacen ver al viejo que no la satisface. Que no
puede satisfacerla sexualmente. Entonces el viejo se ofusca, se enoja y dice:
"¿Acaso, no soy suficiente para ti? Ahora verás lo que es bueno. Perra
insaciable". Y la lleva desnuda a las afueras de la mansión. Ya que como
indicaba el reglamento, una vez ganado el premio, los afortunados, podían por 24
hs. hacer lo que quisieran con sus premios. Una vez afuera de la mansión el
viejo enojado insultá a Julieta: "Pedazo de puta. Te gusta estar acá desnuda en
la calle". Julieta no responde, permanece paradita. Con su colita paradita. En
ese momento pasaba por ahí justamente una cuadrilla de obreros negros. El viejo
les pregunta: "¿Quieren cogerse a este pedazo de zorra, a este pedazo de
carne?". Los obreros, que eran 4, contestaron a coro: "Por supuesto". Y así
empezó una nueva orgía, o "gangbang" (todos contra una) de la que Julieta fue
parte o protagonista. "Denle muy duro con sus enormes pijas" decía el viejo.
"Que sangre, que le duela, que sienta sus pijas esta putita. Si lo hacen les
daré U$S 2.000 a cada uno". Los obreros obedecieron de inmediato. Y pusieron
manos a la obra. Tomaron a Julieta y comenzaron a tocarla. Exploraron primero
sus tetas, su culo y su vagina. También, cosa extraña le tocaban la cara, con
sus enormes manos negras, e incluso le metían sucios dedos en la boca. Julieta
permanecía parada, y no pudo aguantar la tentación y empezó a tocar a los
negros, principalmente en sus pectorales, que estaban muy marcados y
desarrollados, pero también en sus enormes "paquetes".
Sin embargo, Julieta no dejaba de ser el centro de la acción.
Estaba en el centro y sentía como las manos le entraban por el culo, como le
apretaban las tetas y como se introducían en su vagina. Ahí mismo en las afueras
de la mansión, le tiraron a un costado, en una zona de pastizales y un enorme
negro se le vino arriba y comenzó a penetrarla. Le dio muy duro, durante una
media hora y luego acabó. Enseguida vino el segundo, que estuvo unos 25 minutos
y no le acabó adentro como el anterior. Sacó su enorme verga, cargadísima de
leche y se la tiró en las tetas y por todo el cuerpo a Julieta. Esta se limpió
rápidamente, ya que al toque vino el tercer negro a penetrarla. Este fue el de
más duración, 40 minutos aproximados y el que tenía la verga más grande. Julieta
pensó que iba a morir. Que luego de este negro, la vagina le iba a quedar tan
grande que nunca más disfrutaría del sexo. El negro la penetró una y otra vez. Y
Julieta se dejó llevar y comenzó a gemir y a mojarse. Siempre había tenido la
fantasía de estar con un negro bien dotado y ahora estaba con cuatro negros bien
dotados. Y vino el último, quién tenía el pene aún más grande que el anterior.
Sin embargo este le hizo una seña de no con la cabeza. La hizo dar vuelta, la
dejó acostada, boca abajo, con las piernas cerradas, se le recostó encima y le
dio fuerte por el blanco culito de Julieta. La penetró sin piedad, sin
importarle nada. Ese negro era un animal, una bestia. No le importaba, el hecho
de que su pija fueran enorme, anormal. Y que estaba cogiendo a una persona. Que
estaba literalmente, "rompiendo un culito" de una chica. Julieta debió aguantar
los pijazos. Boca abajo, contra el pasto, cerraba los ojos y recibía la pija de
negro. Mientras tenía que aguantar que el viejo que tenía un pie casi al lado de
su cara la insultara y le dijera cosas cómo: ¿Te gusta puta, te gusta esto
zorra? ¿Esto era lo que querías?". Mientras tanto el negro seguía haciendo su
trabajo y le daba carne por el ano a Julieta. Su pija, explotó en semen dentro
del ano de Julieta, que ya estaba también acostumbrado a ello. Tanta leche
descargó el negro, que un largo rato después el culito de Juli, siguió
chorreando algo de un líquido blancusco.
De a poco Julieta, tanto por su belleza, como por su buena
predisposición en todo sentido, tanto humana como sexual, pasó a ser más
conocida e importante. Julieta sabía que al igual que en su trabajo anterior.
Aquí había que "hacer las cosas bien", "trabajar duro", literalmente "romperse
el culo trabajando" y así ella tenía la fe y la confianza que en algún momento
las cosas iban a progresar. Por eso siempre hacía lo que le pedía sin chistar,
fuera lo que fuese.
Tanta reputación adquirió que el jeque, que tendría un harem
de unas 5.000 mujeres, la mandó a llamar para conocerla especialmente. Tan
grande era el harem que el jeque obviamente no conocía a todas sus mujeres, e
incluso con muchas de ellas nunca había mantenido sexo.
Esa ceremonia de conocimiento debía hacerse un domingo, como
lo marcaba el libro sagrado. Cuando el jeque la mandó llamar era lunes, así que
debió esperar casi una semana para conocer a Julieta. A quién todavía nunca
había "probado". El jeque pasó toda esa semana preso de una inmensa ansiedad.
El día de la ceremonia, Julieta llega al templo sagrado,
vestida como indicaban los protocolos. Con un collar de perlas en el cuello, una
bombacha roja y dos brazaletes de oro en sus muñecas. El jeque queda asombrado,
impactado con la belleza de Julieta. No puede creer lo que ven sus ojos. Quiere
tocarla, quiere cogerla ya, pero debe cumplir con todos los rituales
establecidos y además no puede hacerlo delante de otra gente importante
(empresarios, políticos, etc.) que había presente en el palacio en ese momento.
Así se desarrolla toda la ceremonia, que incluía cosas comunes como un saludo
del jeque y del religioso que presidía ese templo a todos los presentes, luego
una presentación de Julieta en sociedad, que implicaba que esta subiera al altar
principal y todos la contemplaran una vez parada en el altar principal que no
era muy alto (unos 40 cm. de altura) el jeque debía romper con sus manos la
bombacha roja, atarle una cadena de oro a los brazeletes y una cadena de plata
al collar de perlas y hacerla descender del altar, simbolizando así la toma de
posesión real de esa hembra para sí. El jeque cumple todo estos pasos,
arrancándole primero la tanguita, y luego tira de las cadenas quedando Julieta
en cuatro patas, delante de él con la cara a la altura de su verga. Aunque el
jeque se moría de ganas de que se la chupara, en ese momento no podía hacer
nada. Julieta no podía mirar al jeque, como le habían explicado las matronas,
tenía dos opciones mirar para abajo o mirar hacia la pija del jeque. Y Julieta
prefirió esta segunda. Una vez en cuatro, la ceremonia terminaba con el jeque
caminando hacia una habitación contigua al recinto principal del templo y
llevando a su nueva hembra gateando consigo. Julieta va gateando al otro cuarto,
arrastrada por las cadenas de las que tiraba el jeque. En el camino el jeque no
se contiene y rompiendo todos los protocolos sagrados le da una palmada en el
culo, con ruido y todo. Los presentes miraron sorprendidos, pero enseguida
apareció el religioso con una oración para salvar la situación.
El jeque debido a lo impactado que quedó con la belleza de
Julieta, decidió inmediatamente concederle el privilegio de llevársela a vivir a
su círculo más íntimo. Del que formaban parte solamente unas 15 mujeres (ahora
con la inclusión de Julieta) exigentemente seleccionadas. Desde ya que estas
mujeres disfrutaban de condiciones de vida, mucho mejores de las que estaban en
el "escalón" en el que se encontraba Julieta anteriormente. Tenían algunos
derechos más, pero su función principal era también darle sexo al jeque.
La vida de Julieta cambió un poco. Para mejor obviamente.
Mejor comida, mejor lugar dónde dormir, lujos, empezó a vivir podría decirse que
bien. Entre algunas rutinas, que tenían estas mujeres, puedo comentar que antes
de dormir, las 15 mujeres debían estar paradas al lado de la cama del jeque, o
bien en ropa interior, o bien con alguna lencería sexy, que si era permitida
como excepción hecha por el jeque para su propio beneficio en esta ocasión.
Julieta siempre era elegida para ir a la cama del jeque. A veces sola, a veces
con otras. A veces el jeque les decía tuvieran sexo entre mujeres mientras el
miraba. Y poco a poco, Julieta fue aprendiendo como satisfacer y complacer los
deseos sexuales más profundos del más poderoso político de toda Arabia. Lo cuál
la convirtió en única.
Al estar ahora más cercana al jeque, tuvo la oportunidad de
asistir a muchas y lujosas fiestas. Fiestas que eran mucho, pero mucho mejores,
a cualquiera que hubiera asistido estando en la ciudad. Mejor comida, mejor
bebida, lugares mucho más caros y lujosos, y hombres más bellos y mejor dotados
en muchos casos. Aunque aquí ella era en parte una partícipe de la fiesta, pero
no dejaba de ser a los ojos de los hombres un "trozo de carne". Aunque de más de
nivel, pero "carne" al fin. Ya que por ejemplo, en todas las fiestas seguía
estando la condición de que debía estar siempre desnuda.
En estas fiestas, tuvo sexo con muchísimos hombres. Con
tantos, que sería imposible hasta para una computadora llevar la cuenta.
Principalmente, hacía compañía al jeque, pero cuando se trataba de hombres o
mujeres importantes y el jeque tenía algún negocio con ellos, Julieta era
"cedida" para ser disfrutada por otros. Se había convertido en una verdadera
máquina de dar placer. No puedo contarles todas las fiestas, ya que fueron
muchísimas, pero Julieta siempre recuerda una en la que:
Vinieron unos tipos realmente importantes. Gobernantes de
otros países árabes. Luego de comer y beber en la fiesta, como era costumbre, el
jeque y estas importantes personas, pasan a los salones más privados y
exclusivos del palacio para continuar con la fiesta.
El jeque le da un par de indicaciones a Julieta, pero no son
necesarias ya que ella sabe bien cuál es su rol, lo que debe hacer y cómo
satisfacer y divertir sexualmente tanto hombres como a mujeres.
Julieta y otras dos chicas especialmente seleccionadas, una
peliroja y una morocha, son las elegidas para ir a los salones privados. Julieta
es la que toma el liderazgo, y se para en frente de ellos, en un rectángulo de
cristal resistente (especialmente diseñado) que había en ese salón y comienza a
bailar sensual y eróticamente para ellos. Baila lentamente, de manera muy sexy.
Meneándose para ellos, moviendo la cola, la cintura, acariciándose los senos
cada tanto y siguiendo el ritmo de la música. Luego de un rato de bailar parada
arriba de la mesita y mientras todos ellos se tomaban un caro champagne, Uno de
los hombres, el que tendría un nivel de importancia política similar al del
jeque en su país, se acerca primero que nadie comienza a toquetear a Juli. Le
pega luego alguna que otra palmadita en la cola, y la explora con sus manos en
las tetas.
Julieta queda ahí paradita y dejándose tocar por este hombre,
que no conforme con eso, pide e insiste en que les haga un show más caliente.
"Dale baila como sabes. Sé bien puta, bien perra". Julieta continúa
entreteniéndolos a ellos una vez más, pero subiendo un poco el nivel de
provocación sexual en la forma de bailar, como había hecho en ocasiones
anteriores en exclusividad para el Jeque. Baila desnuda, un rato largo más. Cada
vez que se quería bajar de la mesita de cristal le decían: "Un poco más por
favor" y continuaba bailando desnudita y como una putita para ellos. Incluso
invitó e hizo que se sumaran al show las otras dos chicas, las tocaba ella
misma, las desnudó e hizó que se tocaran entre ellas para aumentar todavía más
la temperatura del ambiente.
El Jeque estaba realmente muy tranquilo, disfrutando del
momento. Su par del otro país vecino, llama a Julieta y le dice que vaya
caminando hacia él. Desnuda, Julieta empieza a caminar hacia él. Cuando llega a
su lado, All Sahif hace que July, se le siente encima y lo cabalgue. Su pija era
realmente larga, y en esa posición entro muy profundamente. Cabalgó encima de él
un rato largo, mientas que él por momentos le apretaba desesperadamente las
tetas, por momentos jugaba con su pelo, por momentos le acariciaba y daba alguna
que otra palmada en el culo. Y July seguía montándolo, subiendo y bajando.
Disfrutando de su hermosa y secuencial forma de combinar su penetración con
tocarle las tetas, luego el pelo y por último el culo. July subía y bajaba.
Sufría toquetones de tetas, constante y gemía de placer para él. Hasta que lo
bueno se terminó y el tipo acabó bien dentro de ella. Sus jugos llenaron por
completo su vaginita.
Acto seguido y sin dejarla respirar otros dos, que venían con
este otro gobernante árabe (All Sahif), sus dos segundos, que tampoco se querían
perder la fiesta, deciden cojerla. Deciden hacerlo los dos al mismo tiempo.
Dándole uno por la cola y otro por la boca.
Julieta estaba bastante ocupada ahora "atendiendo" a estos
dos tipos. Estos, la pusieron en cuatro patas, en la mesita e inmediatamente uno
de ellos, se paró delante de ella y se quedó mirándola con una expresión bien
clara y le dio entender en su pobre inglés la siguiente expresión: "Nena, la
pija no se va a chupar sola". Julieta bajó su bragueta y extrajo su interesante
miembro hacia afuera y comenzó a chuparlo. Sabía lo que les gusta a los hombres,
por eso chupaba mucho sus huevitos y no usaba las manos, solo la boca. Además
metía la pija en su boca bien hasta adentro, como a los hombres les gusta, no
chupaba solo la cabeza, casi al punto de atragantarse. Por detrás, el otro
comenzó metiéndole dos dedos ensalivados por el ano para tantear el terreno,
cuando vió que era posible, metió tres y luego vino su fuerte embestida viril.
Empujo con una fuerza bestial. Su pene era grande. Le llenó el culo por
completo. A cada embate de él, pensaba que no lo iba a resistir, pero la
excitación de Juli estaba tocando el cielo. Estaba mojándose todita y gritaba de
placer como una puta. "Aaaa, aaaa, aaa!!!" gemía una y otra vez. Que más podía
pedir, tenía una hermosa pija en la boca y otra por el culo. Era deseada con
líbido y lujuria y vivía en el palacio más lujoso del mundo. Continuó lamiendo
las partes del Sr. y recibiendo las embestidas peneanas brutales del otro Sr..
Julieta pensó que su ano se iba a romper, Uno empujaba con la fuerza de un
búfalo y el otro se la metía hasta el fondo de la boca y le pedía: "Miráme
mientras me la chupas y tocate las tetitas".. Cuando este acabó, Julieta se
corrió hacia atrás, pero enseguida la agarraron de los pelos y le hicieron comer
ese pene nuevamente, con lo cuál terminó por tragarse toda esa leche. Un minuto
después acabó el otro árabe, un interminable torrente de semen dentro de su
colita. Tanto acabó dentro de ella, que un rato después todavía le chorreaba
semen por el culo.
Así como Julieta asisitió a muchas fiestas, también muchas
veces el jeque la utilizó como compañía en viajes de negocios. Con lo cual
Julieta viajó por todo el mundo. Y también fue utilizada por el jeque para
"cerrar" negocios, cuando la otra parte estaba algo dudosa. El poder de
"negociación" y "persuasión" a través de métodos no ortodoxos (sexuales) de
Julieta era increíble.
Finalmente, tanto le gustó al jeque Samoud, Julieta, ya que
presentaba una asombrosa combinación de belleza, inteligencia, capacidad para
dar placer sexual, fogosidad, lujuria, desinhibición y buena y fina educación,
que decidió primero hacerla una de sus esposas, y luego hacerla la principal, es
decir, convertirla en Reina de la Arabia Saudita unificada. A los cinco años de
haber llegado, en el mes de Agosto, se realizó la boda, la más cara que se haya
realizado jamás en el planeta Tierra, y que convirtió a Julieta de esclava a
reina en cinco años. De esa boda, Julieta fue el centro de atención. Ya que pese
a ser reina, por provenir de un origen esclavo, su vestido blanco de casamiento,
la dejaba prácticamente desnuda. Tenía un valiosísimo collar de plata en el
cuello, la corona de diamantes en la cabeza, guantes blancos de seda, botas
blancas, un aro en la vagina de oro, puesto en ese lugar para la ocasión como
regalo del jeque y nada más. La boda y los festejos se realizaron con normalidad
y duraron dos días de manjares, bebidas, y orgías.
Una vez terminada la boda y transformada en reina, la ahora
Reina Julieta debe acompañar a su esposo en todos sus viajes tanto diplomáticos,
políticos, como de negocios. Y así lo hace, pero con una particularidad, que se
ajusta a lo que mandaba el libro sagrado, dado su origen, debe hacerlo desnuda.
Es así como recorre al mundo desnuda.
Muchas veces el jeque debió entrevistarse con presidentes,
reyes y primeros ministros, y en aquellos lugares, dónde debía ir acompañado,
allá iba Julieta desnuda. Que luego de tanto tiempo se había acostumbrado. Ir
desnuda era ya, algo natural para ella. El problema no era cuando iba a países
del África o de Asia. El tema era cuando iba a países europeos o a Norteamérica
con el jeque, también lo hacía desnuda. Al ver una mujer de su edad con traje de
oficina trabajando, le cruzaba por la cabeza el pensamiento de que era tan
natural para ella ir vestida antes, como lo era ir desnuda ahora. Igualmente no
dejaba de notar, el revuelo que causaba en estos países, que no estaban
acostumbrados, y como los hombres la miraban con mucho líbido, y cómo les
costaba concentrarse en su presencia.
Como Reina, ahora tenía muchas más atribuciones. Incluso, su
marido, el Jeque, la convirtió en su Consejera. La primera Consejera mujer de la
historia de Arabia Saudita. Julieta una de las cosas que primero hizo, al
adquirir algunas facultades políticas, fue trabajar por mejorar las condiciones
de las esclavas de primer año. Y algunas cosas consiguió. Mejoraron los lugares
en dónde dormían. Dejaron de ser celdas, para ser habitaciones. Se les concedió
el derecho de comer en una mesa, con silla, cubiertos y vajilla. Se les dieron
colchones para dormir. También se les otorgaron dos derechos de los más
fundamentales: el derecho a usar tanga 15 días al mes y el derecho a negarse una
vez por mes a una relación sexual. Para esto a cada mujer se le daba una
tarjeta, que podían utilizar para negarse a tener una relación sexual cuando
estuvieran cansadas o fuera alguien que no sea de su agrado. Aunque estas
tarjetas, no tenían ninguna validez ante un deseo o llamado del jeque.
En su función de acompañante del jeque, Julieta también va a
muchas exposiciones y congresos sobre temas varios. Incluso participando como
expositora en algunos temas de los que verdaderamente tenía conocimiento.
También Julieta, que estaba preocupada por mejorar las
condiciones de vida de la gente, negocia con los ministros de educación y salud,
para aumentar la cantidad de hospitales y escuelas públicas, y mejorar la
calidad de la atención y el profesionalismo de los médicos, y la cantidad de
pacientes atendidos y de chicos educados.
Un día le pregunta si podía empezar a vestirse y el jeque
contesta que NO que las reglas que durante siglos y siglos de su familia se
habían respetado no lo permitían y el no iba a ser el primero y único de todo su
clan en quebrantar las sagradas leyes del libro sagrado.
Con posterioridad, tanto tanto sexo, vuelve a Julieta algo
perversa, producto de todo lo vivido y comienza a tener sus propias esclavas
sexuales. Fundamentalmente tenía una fijación con una morena de nombre Brenda. A
quién somete a las más diversas e innumerables bajezas (Podemos nombrar entre
estas, sexo con animales, un gang bang con 200 hombres que iban pasando uno
detrás de otro, etc.). Pero en realidad era una tutela, para entrenarla con un
objetivo. Convertirla en la Reina de Arabia, ya que ella si bien era querida, no
era de origen de árabe. Y una reina verdadera, de origen y familia árabe le iba
a dar, al poder de su marido la consolidación definitiva que necesitaba.
Julieta se dedica plenamente al entrenamiento de su esclava.
Finalmente Julieta, una vez que su sucesora está plenamente
"formada" y tiene todas las condiciones para sucederla cede su trono a esta
verdadera reina de origen árabe y vuelve a su país. Luego de 10 años, de vivir
experiencias increíbles, fascinantes, excitantes, y dado su currículum anterior
consigue rápidamente trabajo en la empresa que era y es la principal competencia
de la compañía para la que trabajaba antes. No solo conocía información clave de
la compañía para la que trabajo antes de su viaje, sino que además había hecho
un master internacional en "relaciones humanas" en su viaje por el mundo.
SOY JULI Y ME ENCANTARÍA RECIBIR SUS COMENTARIOS A:
julieta_s24@hotmail.com