CAPITULO II
Al día siguiente de lo acontecido la tarde antes, Carla se
duchó como hacía todas las mañanas, para quitarse el sudor que le asolaba todas
las noches debido a sus sueños eróticos, pero esta mañana era diferente, puesto
que recordaba lo que había gozado la tarde anterior frente a su PC. Pensado en
esto, se volvía a mojar y no le quedó más remedio que masturbarse como era su
costumbre. Se empezó acariciando sus bonitos pechos, para ir poco a poco
deslizando su mano derecha hacia su clítoris, jugando con él y luego metiendo un
dedo dentro de su concha, cuando estaba a punto de correrse se metió tres dedos
para incrementar el orgasmo. Cuando lo alcanzó se sentó en la ducha mientras el
agua caía por su cabello hasta llevarse los últimos residuos de su masturbación
mañanera.
Cuando se dispuso a ponerse el tanga, en forma de corazón que
se había comprado días antes para ir de cacería, recordó lo que dijo lo que le
había dicho Guadianax, que no se llevase tanga para dar clase, que vería lo que
gozaba con ello, así que ella al recordarlo se volvió a mojar y se tuvo que
masturbar más rápido de lo normal, al final se corrió y se limpió como pudo. Se
puso los jeans, se sentía rara, al estar acostumbrada a llevar tanga, se puso un
sujetador que la hacía bonitos sus preciosos pechos, una camiseta ajustada y a
juego con los jeans y al final un jersey negro de cuello de cisne.
Cerró su casa y cogió el coche para ir al trabajo, mientras
conducía sentía algo que no había experimentado nunca, algo que no sabía
describir, era algo de placer y molestia. Con esos sentimientos llegó a su
despacho. Cuando entró observó que ya estaba su compañera y como cada mañana
esta la preguntaba que como había pasado la noche, a lo que Carla respondió que
bastante bien y cada una se puso a hacer sus cosas hasta la hora de entrar a
clase.
Como de costumbre sus alumnos estaban fuera de la clase, unos
hablando y otros tomando café, ella cerró la puerta y los alumno se sentaron.
Como era el día de problemas, Carla preguntó que quién quería salir ha realizar
los problemas y como siempre nadie levantó la mano, pues como en la universidad
tienes tantas clases y practicas no te da tiempo a nada. Entonces Carla se puso
de mal humor, como siempre que suceden estas cosas. Mientras esto sucedían estas
cosas, algo se estaba cociendo en su interior. El tiempo corría muy despacio los
segundos parecían minutos y los minutos horas. Por fin llegaba el final de la
clase y ella estaba cada vez mas caliente por el roce de los pliegues de sus
labios con el pantalón, que por mente, daba las gracias por llevar la bata
porque sino se vería la mancha producida en sus pantalones. Faltaban un par de
minutos para terminar la clase y Carla la dio por finalizada, porque estaba
ansiosa por llegar a su despacho y masturbarse, ya que su compañera tendría que
irse a dar su clase.
Como había pensado, cuando estaba llegando a su despacho su
compañera salía para dirigirse a dar su clase, entró y cerro la puerta con
llave, se quitó la bata y la colgó en el perchero, y se desabrochó los botones
del pantalón para acceder mejor a su botoncito, se recostó en el sillón del
despacho, se quitó el jersey, y lo puso sobre la mesa, se quitó el sujetador y
lo metió en su maletín. Con una mano se masturbaba y con la otra se tocaba las
tetas y a su vez los pezones, los cuales querían salir de sus tetas, estaban tan
duros como dos grandes garbanzos duros, estaba como en trance hasta que una
llamada a la puerta la sacó del trance, se colocó la camiseta, se subió el
pantalón y se peinó un poco por encima el pelo y se dispuso a abrir la puerta,
cuando apareció en la puerta Ulises Mata, un muchacho tímido, moreno, de mediana
estatura, que siempre pasa desapercibido.
Prosigamos, Carla cerró la puerta con llave cuando Uli entró.
Ulises venía a preguntarle una duda que tenía sobre los transformadores, cuando
observó como Carla tenia excitados los pezones, parecían los cuernos de unos
Miuras, siguió observándola y vio como estaban mojados los jeans, entonces
sacando un valor dentro, se la jugó, sería suya y ella le seguiría o bien se
podría despedir de aprobar esa asignatura en la vida, pero estas oportunidades
solo se presenta una vez en la vida y fue a por todas. Con un ímpetu se abalanzó
sobre ella y la empujó contra la estantería, ella trataba de resistirse no podía
gritar porque Uli la estaba besando en la boca, y pensando que se podía dar por
jodido, pero ya que estaba en esa situación y no había marcha atrás, entonces
decidió ir mas lejos y si tenía que ir a la cárcel por violación, iría con la
cara bien alta. Empezó a tocar su concha a través de los pantalones y notó que
no llevaba ropa interior, ya tenía la mano húmeda gracias a los flujos que
emanaban de su concha, Uli comprendía lo caliente que estaba Carla, pensaba que
pronto iba a doblegarse y a colaborar. En efecto tardó un poco pero al final
acabó cediendo.
Ahora Carla estaba entregada, notó como la poya de Uli crecía
por momentos, en esos momentos Uli estaba dando las gracias por haberse operado
de fimosis hacía un tiempo, desde la operación no se había hecho una paja "por
lo que tenia la poya llena de amor y los huevos llenos de niños", por lo que
tenía mucha materia prima que ofrecer.
Carla se quitó la camiseta para dejar que actuara en ella
Ulises, él la chupaba los pechos ahora sin obstáculo alguno, mientras ella se
quitaba los jeans para masturbarse. Al ver que ya se había quitado los
pantalones Uli la dijo que se sentase en el sillón, él fue besando desde sus
pechos hasta llegar al punto donde goza una mujer sin olvidarse del ombligo
donde alabó el vientre plano que poseía. Sabía la teoría de cómo hacer gozar a
una mujer pero desconocía la práctica, y ahora podría hacer todo lo aprendido.
Besó alrededor de la concha para ir poco a poco hacia el clítoris, el cuál en
esos momentos estaba muy grande. Su concha estaba demasiado lubricada, por los
acontecimientos y Ulises decidió meterle dos deditos mientras realizaba su
chupada. Carla intenta taparse la boca para no gemir en voz alta, ya que ella ha
sido muy escandalosa, y se empieza a correr.
Mientras Carla está recuperándose del orgasmo, Uli se baja
los pantalones, abre la cartera y se pone un condón y empieza a follarla. Como
de esa manera es muy complicada la penetración, la obliga a levantarse y el se
sienta en el sillón y la dice que se siente encima de él, ella muy obediente se
inserta en el pene de Uli dando un gemido, empieza a subir y a bajar, Uli le
coge de los pezones y se los aprieta, mientras ella gira la cara para besarle a
lo que él acepta la invitación y se besan. Mientras él la masajea los pechos una
mano se baja hacia el su entrepierna y la comienza a acariciar él clítoris, ella
al ver que necesitaba una mano en su pecho, comienza a masajearse los pechos,
encontrándose con la mona de él. Carla subía y bajaba como una auténtica amazona
montando a su pura sangre, hasta que le sobrevino en un gran orgasmo que tuvo
que silenciar como pudo.
Como Uli todavía no había terminado, la dio la vuelta, con su
pene todavía dentro de la vagina, Carla instintivamente abrazó con sus piernas
el cuerpo de Uli, quedando atrapado para que no se fuera. Ahora era Ulises quién
tomaba las riendas del placer, embestía duramente el coño de Carla, primero
despacio, pero después mas rápido augurando que Carla estaba por terminar y se
quería venir con ella.
Dicho y hecho, Ulises estaba viendo que iba a ser un gran
orgasmo, puesto que veía que las piernas le estaban flaqueando. No tardaron
mucho más tiempo en venirse los dos al mismo tiempo. Los dos se besaron y Uli
dejó su pene dentro de ella hasta que ya flácido salió. Carla le quitó el condón
de la poya, le echó un nudo y lo tiró, limpió con su boca los restos de semen
del pene. Vieron el reloj y se dieron cuenta de que era muy tarde, se vistieron
y Ulises dándole un beso se despidió de ella llevándose el sujetador como
recuerdos.
CONTINUARÁ . . . . . .
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