Paula y yo seguimos yendo a la discoteca de siempre.
Normalmente íbamos acompañadas de Javi, que estaba salido en esos momentos con
mi amiga. Pero cuando Paula se enteró de que le había sido infiel, se encerró en
su casa y no quiso salir durante días.
Por eso, ese sábado me disponía a ir yo sola de marcha.
Llegué a lugar un poco tarde, como a las 4 de la mañana, y en cuanto llegué me
di cuenta de que se había reunido una despedida de soltera de una chica, que
parecía tener unos 22 años, muy jovencita. Eran un grupo de unas 15 chicas, y se
notaba que llevaban unas copas de mas, pues no paraban de reír y repasar a todos
los chicos que pasaban a su alrededor. Entonces, una de ellas, no sé de donde,
sacó un pene de plástico, y se lo dio a la futura novia. Ante eso, todas
empezaron a reír todavía más escandalosamente, lo que hizo que mucha gente se
les quedara mirando. Y así empezaron un juego que consistía en irse pasando la
polla de una a la otra e ir chupándola. Yo noté como mi tanga se iba
humedeciendo, pues pensar en tener una polla en la boca como la que tenían
ellas, pero de carne y hueso, era lo que mas me apetecía esa noche.
La discoteca se fue vaciando poco a poco, y tras irse el
grupo de chicas, yo me quedé sola con alguna que otra pareja que aprovechaba la
oscuridad de las esquinas para meterse mano. Y yo me sentía tan sola y tan vacía
sin una polla en el interior de mi coño…
Terminé sentada en una tarima, con demasiados cubatas en el
cuerpo, y con un dolor de cabeza impresionante. Entonces fue cuando se me acercó
uno de los camareros que estaba recogiendo:
Oye, ¿te encuentras bien? Es que estamos cerrando
ya… y si no te importa…
Si, no te preocupes, ahora mismo me voy, aunque
creo que no estoy en condiciones para conducir.
La verdad es que el chico no estaba mal, y se notaba que él
también pensaba lo mismo de mí, pues estaba observando mi tanga, que se veía
debajo de mi falda corta. Con la resaca que tenía no me había dado cuenta de que
llevaba prácticamente la falda subida hasta la cintura. Y descaradamente me
dijo:
Bueno, si lo prefieres, puedes esperarnos a mí y
a mis compañeros, y te acercamos a tu casa. Como tú prefieras.
El plan me apetecía, pues los otros 3 camareros que
trabajaban con él, eran todos guapísimos, así que asentí con la cabeza sin más.
El chico fue hasta la barra, donde estaban sus compañeros llenando las neveras y
limpiando, y les dijo algo que provocó en ellos una sonrisa picarona. Entonces
volvió junto a otro camarero:
Perdona por mi mala educación. Me llamo Víctor, y
este es mi novio Dani. Los dos de la barra son David y Luis.
Nosotros te acompañaremos a casa, ¿de acuerdo? No te sientas
incómoda, somos gays, aunque nunca le decimos que no a una buena
chica, jajaja!
No os preocupéis, sé que me sabréis tratar bien –
dije yo.
Entonces, sensualmente, y sin dejar de mirarlos fijamente,
hice bajar mi tanga por mis piernas, y se lo entregué.
Esto es para vosotros, para daros las gracias por
acompañarme.
Ellos se quedaron boquiabiertos, y fue Dani el más rápido en
reaccionar. Como yo seguía sentada en la tarima más alta, mis piernas y mi
chocho quedaban a la altura de sus ojos, así que me acarició los muslos y me los
abrió, para dejar al descubierto mi coño rasuradito.
Entonces Victor subió las escaleras que accedían a la
plataforma donde estaba yo sentada, y me quitó la camiseta. Desabrochó el
sujetador y me cogió los pezones con fuerza. Mirando a su hermano, que seguía
acariciándome los muslos, dijo:
Vamos, Dani, es lo que quiere. ¿A que quieres que
te coman el coño mientras te sobo estas tetas enormes que tienes?
Yo respondí con un jadeo, y Victor empezó a amasarme los
pechos, tirando de mis pezones, apretándolos, chupándolos, mordiéndolos.
Dani no tardó en meterse entre mis muslos y empezar un
frenético cunnilingus, pasándome la lengua rápidamente por mi clítoris, e
introduciéndome un dedo en el coño. Me miraba a los ojos, lo que me ponía
todavía más cachonda: sabía que me estaba haciendo disfrutar.
De repente, Victor paró de tocarme las tetas, se acercó a la
barra, les dijo algo a David y Luis, y volvió con unas botellas, la escoba y un
vaso de tubo. Dejándolo todo en la tarima, empezó a quitarse la ropa. Y lo mismo
hizo Dani. Entonces se acercaron, también totalmente desnudos, David y Luis. Me
fijé en que todos iban cuidadosamente depilados.
Dani siguió trabajando mi coño, ahora con dos dedos en mi
interior, y Victor hizo señales a David para que se acercara. Entonces fue él el
que empezó a chupar mis pezones, mientras que Victor se dirigía hacia donde
estaba dani, se arrodilló a sus espaldas, le obligó a poner el culo en pompa, y
empezó a chuparle el ojete.
Eso me estaba poniendo enferma… joder, estaba muy cachonda…
Luis, que al principio se había mantenido al margen, se animó
y se acercó a David, que dejó de chuparme los pezones para empezar a comerse la
polla de su novio, mientras me apretaba las tetas.
Así permanecimos unos 10 minutos, hasta que Victor dejó de
comerse el culo de su novio, cogió la escoba y se la pasó a Victor:
Vamos, mientras te la meto, tu penétrala con
esto, seguro que se pone como una perra …
Victor se metió los dedos en la boca, y luego se los metió en
el culo de Dani, que pegó un pequeño respingo. Una vez dilatado su ano, le metió
la polla de un solo golpe.
Dani, cuando se acostumbró al ritmo, empezó a acariciar la
entrada de mi coño con el palo de la escoba, y sin esperármelo, me lo metió de
golpe y empezó a moverlo rápidamente.
David dejó su trabajo con mis tetas y se puso de cuatro
patas, y Luis, tras lamerle el culo, le penetró. Yo seguía con ganas de polla,
así que agarré fuerte la de David, y me la metí en la boca, empezando una
impresionante mamada. David estaba disfrutando como un loco: penetrado por Luis,
y yo mamándosela.
A los pocos minutos, tenia el coño tan mojado que ya no
notaba casi el contacto del palo de la escoba, así que yo misma agarré el vaso
de tubo y se lo di a Dani. Él lo entendió a la primera, y tras quitarme el palo
del coño, empezó a empujar suavemente mientras mi chocho se abría para dejar
paso al vaso. Dios, me moría del gusto, estaba cachonda como una puta, y no
faltaba mucho para tener un orgasmo.
Pasamos unos 20 minutos así, follando como locos y chillando
y gimiendo. Victor fue el primero en hablar:
Joder, me corro, me corro…
La sacó de dentro del culo de Dani y se acercó a mí, soltando
un enorme chorro de leche encima de mi barriga, mi coño y mis tetas. Luis, a los
segundos, hizo lo mismo: se corrió encima de mí.
Entonces, Dani y David se sentaron cada uno a mi lado, y sus
respectivas parejas empezaron a chupársela frenéticamente. No podían dejar de
gemir y apretar la cabeza de sus novios contra sus enormes pollas, así que yo
empecé a masturbarme.
A los 10 minutos, Dani y David se corrieron encima de mí, y
ya eran 4 los chorros que me había tocado recibir esa noche.
Luis, que hasta ahora había sido el más callado, dijo:
Vamos, chicos, esa leche hay que aprovecharla.
Así que empezaron a chuparme entera: Victor se encargó de mis
tetas, Dani de mi barriga, David de mi monte de Venus, y Luis de mi chocho.
Empezó a penetrarme con la lengua mientras me metía dos dedos
en el culo, dilatado de tanto jugo que había soltado.
A los pocos minutos, me había dejado bien limpia, sin restos
de semen, y con un gran grito, me corrí en la boca de Luis.