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TODORELATOS » RELATOS » DEUDA SIN FIN
[ Candil de la calle, oscuridad de su casa. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 16 de Mayo, 2008.
Fecha: 11-Dic-07 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros (407 de 446)

Deuda sin fin

Jose
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Existe otro modo de pagar una deuda que no tiene fin. Trata de como un hombre se aprovecha de una jovencita para cobrarse la deuda que sus padres tienen con el. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Deuda sin fin

Mi nombre es Ulises, tengo 64 años de edad vivo en un pueblo de México con mi mujer de la misma edad y actualmente tengo de negocio una miscelánea pequeña la cual atiendo desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche. La misma historia se ha repetido en los últimos 40 años que tengo con la tienda. No me va muy bien pero tampoco me va tan mal. Lo mejor es que al estar la tienda a un lado de mi casa no tengo que trasladarme de un lado a otro, lo cual por mi edad ya me resultaría un poco más difícil.

La historia que hoy les cuento trata de una niña de 15 años cuyo nombre es Isabel. Desde que era una niña pequeña frecuentaba mi tienda junto a su padre Lorenzo y su madre Araceli. A sus papás mi esposa y yo los conocemos desde hace muchos años puesto que sus padres eran amigos nuestros y ellos desde que eran niños iban a comprar a la tienda. Sus papás de Isabel eran dos vecinitos que con el paso del tiempo se enamoraron y formaron una familia que termino dando como fruto una hermosa niña.

Isabel de tan solo 15 añitos, iba a diario a la tienda a comprar golosinas, refrescos y toda clase de chucherías que compra una niña de su edad. Por lo general iba acompañada de sus padres que no la dejaban ir sola ni a la esquina por el miedo de que se la fuerana robar. Y es que en la comunidad en que vivimos ronda la fama de que los narcotraficantes (que son muy comunes en este sitio) se roban a las chicas guapas para llevárselas y tenerlas como amantes.

Isabel aun era una niña-adolescente pero esto no desmeritaba su divino cuerpo, pues a pesar de ser de corta edad sus adelantos como mujer eran tales que aparentaba tener mucho más edad de la que tenía. Si no fuese por que la conozco desde que era una bebe de brazos juraría que tiene más de 18 años.

Siempre le había visto llevar el uniforme del colegio por el cual ya se podían apreciar unos pechos suculentos del tamaño de dos toronjas y un trasero firme y bastante respingón. Era de piel blanca y su altura al igual que sus curvas no iban con la mentalidad de niña que aún tenía en su ser. Era el encanto del pueblo y el deseo de los muchos jóvenes que eran compañeros suyos de clase pero también debido a su extraordinaria belleza era el deseo de unos no tan jóvenes.

Una mañana mientras su padre Lorenzo de 35 años de edad la llevaba al colegio como todas las mañanas, los intercepto una camioneta negra de la cual dos tipos bajaron e intentaron subir a Isabel. Su padre Lorenzo por supuesto que no lo permitió y después de hacerse de palabras comenzaron una riña que termino por ser una golpiza para el pobre de Lorenzo. De no ser por dos padres de familia que también iban pasando por ahí y se interpusieron en el camino de los delincuentes seguramente hubieran subido a la niña a la camioneta y de su padre no estaríamos hablando ahorita.

Desde ese entonces comenzó una época de sufrimiento y escasez para la familia de la niña. Al estar su padre imposibilitado para trabajar en el campo como normalmente lo hacía y con lo que su madre ganaba tejiendo no era suficiente para la familia que paso por su mayor crisis en ese entonces.

Las visitas de la niña con sus padres a la tienda eran cada vez menos, en el pueblo corría el rumor de que sus padres estaban a punto de divorciarse y la niña en la escuela ni que decir parecía que ya ni si quiera estaba asistiendo a clases.

De vez en cuando su madre Araceli visitaba la tienda para comprar un poco de leche y uno que otro producto quedando siempre a deber 5 o 6 pesos. Con el tiempo ya no iba ella, empezaba a mandar a la niña que iba a la tienda y tomaba apenas un litro de leche diciendo que su madre iría a pagarlo más tarde, cosa que jamás sucedía.

Así paso un largo tiempo, la niña entraba y tomaba lo necesario pidiéndome que lo anotara en la lista para que su madre pasase a fin de mes a pagarme todo lo que habían tomado hasta ahora.

Llegó el fin de mes y su madre jamás se presento. Cuando yo le fiaba a la niña yo sabía que tal vez no me pagarían del todo pero yo con gusto lo hacía por la amistad que teníamos mi esposa y yo con sus padres y a la vez por ayudar a la familia que pasaba por un mal momento, pero eso de no pagarme nada si me molestaba, la lista de lo que debía hasta ahora la familia de Isabel era más larga que lo que yo les encargaba semanalmente a mis proveedores.

Un día mi esposa se encargo de ir a hablar con la mamá de Isabel para que nos pagará todo lo que nos debía. Después de hacerlo mi esposa termino de pleito con la mamá de la niña y me dijo que nunca jamás le volviera a fiar a la niña.

Un domingo por la mañana mientras mi esposa estaba en misa, la niña llegó a la tienda con las mejillas sonrojadas y con la cabeza agachada a pedirme que le fiara un litro de leche.

-Ándele don Ulises le promete que este será el último litro de leche que me lleve sin pagar, mi mamá va venir a pagarle todo un día de estos.

-No niña, perdóname pero no te puedo fiar más cosas, mi esposa esta muy molesta con tu madre por no pagarnos lo que nos debe y me pidió que no les volviera a fiar nada.

-Si don Ulises pero su esposa ahorita no esta, esta en misa y no le voy a decir que usted me fió, además como le digo mi mamá le va pagar todo lo que debemos.

Me dio tanta ternura la niña que termine por aceptar que se llevara sin pagar el litro de leche.

-Ándale pues esta bien pero que esta sea la ultima vez que te vas sin pagar algo me entiendes?

-muchas gracias don Ulises es usted lo máximo.

Y así mientras la niña se acercaba a mí con su cabellera negra y bien cuidada, y dejándome ver de cerca sus espectaculares ojos de un verde intenso me sorprendió con un beso en la mejilla como forma de agradecimiento y salio de la tienda apresurada antes de que mi esposa volviera de misa y la encontrara en la tienda.

Mi esposa asistía a la iglesia 4 días a la semana, eran los lunes, miércoles y viernes de 5 de la tarde a 8 de la noche los días en que iba a pláticas y los domingos 12 a 1 solamente iba a misa. Estos días y horas se convirtieron en la oportunidad para que la pequeña Isabel visitara mi tienda y adquiriera el alimento necesario para sobrevivir junto a su familia. Por su puesto que la tienda con tanto que yo les fiaba comenzó a decaer y las ganancias no eran las mismas que antes. Decayó tanto el negocio que hasta la misma gente se comenzaba a quejar de que no había casi productos para su consumo y que la tienda ya no era la misma que antes.

A mi todo esto me tenía bastante preocupado, si mi esposa se enteraba que yo le seguía fiando a la familia y que esa era la causa por la que la tienda vivía sus peores momentos desde que existía, seguro se me iba a armar. Sin embargo tuve la fortuna de que un viejo amigo mío me visitará en esos días. Su nombre era Armando, había dejado el pueblo para irse a estudiar la universidad y actualmente era licenciado. Después de platicarle todo el asunto con el término por asesorarme diciéndome que lo mejor era que yo le hiciera firmar un pagaré a Araceli.

-Dime, de cuanto dinero estamos hablando más o menos de lo que te debe la familia?

-Hijole Armando pues verás, aquí tengo todo anotado.

Después de sacar la cuenta de la interminable lista la suma fue mayor a los 8 mil pesos.

-Mira Ulises vamos a hacer lo siguiente…

Tanto Armando como yo acordamos en citar a Araceli el lunes a las 5 que mi esposa estaba en la iglesia para que no se diera cuenta de la deuda. Cuando llegó Araceli Armando me dijo en voz baja:

-Por dios, no me dijiste que la madre la niña estuviera así de buena…

Araceli era una mujer bastante atractiva. A sus treinta y tantos años, era una señora bastante guapa, y con un cuerpo de ensueño, tetas grandes y bien paradas, un culo respingón y bien formado, cabello largo y castaño, ojos color verde y una cara de niña en mujer. No cabe duda que Isabel había salido a su madre.

-Hola don Ulises me ha dicho Isabel que le urge verme…

Mientras Araceli se acercaba a mi Armando me dijo:

-Tu habla con ella, yo de aquí te veo y cualquier error que tengas yo te digo.

-Si Araceli, primero que nada muchas gracias por haber venido. Quería hablar con usted acerca de las deudas. Aquí en mi lista ya tengo la suma de lo que me deben y pues como verá la tienda esta pasando por un mal momento y de no conseguir que me paguen tendré que cerrarla.

-Ay don Ulises disculpe usted las molestias pero es que en verdad no tenemos dinero. Ya mero mi esposo vuelve a trabajar y le juro que cuando lo haga le pagaremos hasta el ultimo centavo.

-Discúlpeme señora en verdad lo siento pero no puedo esperar más a solo que…

-A solo que, que don Ulises.

-A solo que usted me haga el favor de firmarme este pagaré. Entiéndame a mí que no lo hago con malas intenciones. Lo hago para tener la seguridad de que me pagarán hasta el último centavo como usted me dice que lo harán y pues si así ha de ser no veo el porque se deba negar a firmar este documento que lo único que hará es que yo les siga fiando con la certeza de que me pagarán.

-bueno don Ulises en donde le firmo?

-Aquí mire…

-espere don Ulises este pagaré no tiene la suma de dinero que debo.

-No lo que pasa es que decidí dejar esa parte en blanco porque como estoy seguro que ustedes seguirán consumiendo en la tienda pues seguirá aumentando esa suma. Ya al final cuando su esposo o usted venga a pagar le anotaremos el total de lo que deban.

-esta bien don Ulises, no sabe lo mucho que le agradezco que usted siga permitiéndonos tomar cosas de su tienda sin pagarle en el momento.

Extendí el título y la pluma a Araceli que resignada firmo el pagaré.

-listo señora, de hoy en adelante puede mandar a su hija cuantas veces quiera a la tienda a comprar. Bueno estamos hablando de cuando no esta mi esposa, ya ve como es ella.

-Si don Ulises y muchas gracias nuevamente.

Araceli abandonó la tienda y Armando me dijo:

-No cabe duda que la ignorancia de las demás personas es una bendición para nosotros. Mira que haber firmado un pagaré con la cantidad en blanco.

-Bueno pero eso lo hicimos para que cuando llegue el momento en que paguen anotar el total de la deuda no?

-Jaja pero como eres bruto amigo. Acaso no te has dado cuenta?

-Cuenta de que?

-Para que esperar a que tengan con que pagar si ahora mismo puedes cobrar esos 5 o 6 milloncitos de pesos que te deben…

-Jaja 5 o 6 milloncitos que me deben? No sabía que la leche valiera tanto hoy en día…

-Como eres bruto cabron jaja, esa es una de las razones por las que abandone este pueblo. Para quitarme esa ignorancia tan grande que tienen todos ustedes. Mira préstame la pluma con la que firmo Araceli de una buena vez por todas.

Después de darle la pluma tomo el pagaré y anoto algo en el. Volteo hacia mí y me dijo:

-Ahora léeme en voz alta que dice aquí con número y letra.

-Dice: Siete millones de pesos…

-Eso es lo que te debe Araceli…

-Estas loco? Eso no lo podría pagar ella nunca. Es más ni todo el pueblo lo podría pagarlo junto.

-De eso se trata Ulises, así es como se hacen los negocios… Dime, Araceli tiene propiedades?

-Solo la casa que le heredaron sus padres al morir.

-Pues santo remedio, considera esa casa tuya amigo mío…

-pero ni con la venta de esa casa alcanzaría para pagar ni la mitad del pagaré…

-Pues que mejor Ulises. Ahora si viene lo bueno. O es que no se te antoja comerte un culo como ese… o que mejor que el de su hija si es que esta como la madre bien vale la pena el modo de pago no crees?

Mi cabeza daba vueltas con todo lo que Armando me decía…

-Armando, no cabe duda que eres un hijo de… dios!!! Jajajaja!

-Jajajaaja!

Esa tarde los dos nos salimos a festejar mi suerte. Es cierto que nunca antes me había aprovechado de alguien yo, pero ahora que la oportunidad se me daba y la suerte me sonreía en forma de mujer y con el nombre de Isabel me sentía mejor que nunca. Siempre había deseado a la niña y a su madre ni que decir, llevaba años soñando con ella.

Después de hacer todos los tramites necesarios para el cobro del cheque como el levantamiento del protesto y todo lo demás, la familia termino por odiarme al hecho de que su esposo un buen día en cuanto estuvo bien de salud huyó dejando desamparadas a Araceli y a la pequeña Isabel.

Muchos dicen que se fue para el norte al no saber que hacer para evitar lo que venía. Y así después escribir la trágica historia de la familia de Isabel. La madre vino a mí suplicándome el perdón de la deuda.

-Por favor don Ulises perdónenos la deuda…

-Señora, no tengo nada que decir… al parecer tanto usted como su esposo me querían ver la cara y jamás pagarme no es así?

-De ninguna manera don Ulises como cree usted que haríamos eso si usted fue el que nos jugo chueco. Por su culpa mi esposo nos abandono y ahora no tengo con que pagar la deuda. Seguramente terminare en la cárcel y mi hija en un orfanato.

-Bueno señora pero tanto usted como yo sabemos que hay un modo de evitar que eso suceda.

-A que se refiere con eso don Ulises…

-Bueno que usted tiene algo que bien valdría los 7 millones para mi…

-que yo tengo algo de ese valor, esta usted loco? mire que si se trata de una broma no son los momentos para eso eh?

-No es ninguna broma…

-Entonces?

-Bueno pues verá… yo estoy dispuesto a romper el pagaré y hacer como que nunca ha pasado nada si usted me da… a su hija…

-Esta usted loco!!

Una dura bofetada sacudió mi cuello y Araceli salió más que enfadada de la tienda.

Esa misma tarde me comunique con Armando y le conté todo lo sucedido.

-No te preocupes Ulises tarde o temprano terminará cediendo. Es solo cuestión de tiempo y de que le demos un sustito más. El próximo fin de semana voy a ir para el pueblo, ese día le daremos un susto.

Cuando Armando llegó al pueblo lo hizo acompañado de dos policías corruptos que de inmediato hicieron todo lo que Armando les ordeno.

Llegamos a la casa de Araceli y fue Isabel la que al vernos acompañados de los policías nos abrió.

Cuando Araceli nos vio entrar a Armando y a mi acompañado de los policías en su casa pego unos ojos enormes del susto.

-Vine a darte la última oportunidad Araceli o me pagas o ahorita mismo te vas a la cárcel…

-Ya te dije que no tengo dinero por favor Ulises…

-Ya te dije como puedes pagar…

Araceli volteo a ver a su hija que lloraba en silencio en una esquina de la sala viendo todo lo que acontecía y me dijo:

-Esta bien Ulises acepto…

-déjenos solos…

Le hice la seña a los policías de que se retiraran junto a Armando y Araceli mando a Isabel a su cuarto.

-Acepto Ulises pero no me hagas nada por favor…

-esta bien Araceli.

-Una cosa más Ulises, como se yo que cumplirás con tu palabra…

-Porque no te queda de otra, además yo nunca he faltado a mi palabra. Si tu dejas que en este momento desvirgue a Isabel yo te daré el pagaré.

-Esta bien te creeré, anda ve y hazla tuya, esta en su cuarto. Yo no diré nada de lo que tú le hagas a mi hija pero por favor ve y termina con esta horrible pesadilla.

Al fin la iba a hacer mía… esa niña hermosa sería mía… ni en mis mejores años había tenido un banquete como aquel.

-Esta bien pero tú mientras me pagas los intereses…

-Que?

-Armando ven ya es hora…

En eso Armando y los dos policías entraron cerrando la puerta tras de si. Se acercaron a Araceli que de inmediato descifro sus intenciones y comenzaron a tocarla y besarla los 3, mientras uno la besaba en la boca otro la sujetaba y el tercero le manoseaba las tetas y el culo.

Yo por mi parte después de desabrocharme un poco el cinturón me dirigí a la habitación de la niña.

Al entrar Isabel estaba sentada en su cama. Lucía bellísima con esos ojos verdes encantadores que me miraban fijamente y con miedo. Camine hacia ella y al estar frente a Isabel deje caer mis pantalones con todo y mi calzón al suelo dejando que mi verga saliera como un resorte ante la mirada horrorizada de la pequeña Isabel…

-Niñita mala… -le dije mientras con una mano comencé a menear mi verga de arriba hacia abajo haciendo que la cabeza de mi pene se cubriera y descubriera ante la mirada de la niña que llena de miedo en su rostro ni si quiera parpadeaba…

Acaricie su pelo con una mano para después pasar a su bello y fino rostro.

- Tranquila, pequeña, tranquila… no te va pasar nada malo chiquita…- Con suavidad, la empuje sobre la cama consiguiendo que con esto la niña cayera de espaldas y de inmediato me puse a desabrocharle los pantalones…

De inmediato la niña comenzó a llorar y al ver que esto no tenía otra solución me dijo:

-Por favor hágalo rápido…

Con una sonrisa en el rostro y con mis ojos llenos de deseo le dije:

-No tengas prisa alguna niña, tu cuerpo esta hecho para disfrutarlo. No todos los días uno tiene un cuerpecito como el tuyo a disposición…

Poco tiempo después de sacar sus pantalones procedo a retirar ese calzoncito que mostraba la figura de uno de los dibujos animados de moda por aquel entonces y la prenda termina por deslizarse facilidad sobre la suave piel de las piernas de Isabel, que lloriquea quedito.

La termine por desnudar con delicadeza mientras ella no hacía más que cerrar los ojos pedir que todo terminase lo más pronto posible.

Isabel deja escapar un gemidito cuando siente como le acaricio sus piernas desnudas con ambas manos.

Recorro sus piernas hasta su entre pierna que deja ver una conchita bastante bella y delicada. Es la conchita más hermosa que en mis 64 años de vida había visto. Tiene escaso vello y unos labios bastante carnositos y rosados…

Paso un dedo entre los labios carnosos del coñito de Isabel y la niña da un pequeño gemido.

-Hmm

Acerco mis labios a su conchita la beso con ansiedad como si sediento buscara saciar mi sed en aquella conchita de la que empiezan a emanar jugos…

La niña da otro gemido y comienza a sacudir todo su cuerpo en la cama.

- Hmm esta riquísima. Esto es solo el comienzo pequeña, ahora esta por venir lo mejor.

Mi lengua lame el sabroso manjar de la niña mientras mi nariz huele el delicioso aroma de niña virgen.

-hoy vas a ser mujer Isabel. Te voy a convertir en mujer…

En esos momentos la sala es un escándalo. Los muebles se azotan y los gemidos de Araceli se dejan oír en toda la casa. Al parecer Armando y los dos policías están tratando como se merece a la mamá de la niña que estoy a punto de hacer mujer.

Me coloco en medio de las dos piernas de la niña ya completamente desnudo y a punto la cabeza de mi verga a su conchita dispuesto a desvirgar a tan bella niña.

-Aaaahhgggggg!!!!!- Es lo que grita la niña al ir ingresando mi pene en tan apretada gruta del placer.

Aún no siento su himen y es que apenas ha entrado la cabeza en medio de esa delicia de labios que tiene en su conchita. Presiono un poco más y mi verga se hunde esta vez con mayor facilidad hasta la mitad de la conchita de Isabel que deja escapar un nuevo grito de dolor.

-Aaagggggghhhh!!!!- Ahora son dos los gemidos de mujer que se dejan oír por toda la casa. Ahora es una mezcla de gemidos de madre e hija los que se pueden oír…

Aun así sigo sin toparme con su himen y esto me causa extrañeza. Se lo habré roto ya y ni si quiera cuenta me di? Volteo hacia abajo donde mi pene se esta insertando en la conchita de Isabel tratando de ver alguna mancha de sangre que me indique de la existencia de su himen pero no hay nada. Hundo con fuerza mi pene y termino por mandárselo del todo hasta el fondo haciendo que mis huevos se estrellen en sus nalguitas y la niña grite con fuerza.

-Ayyyyy aahhhhh!!!!

La comienzo a bombear con fuerza mientras el cuerpecito de la niña se sacude debajo de mí y yo siento fallecer en la gloria.

-Aayyyyy aahggggghh!!!

-AAAAHHHH! Que delicia!!! Isabel linda!!!

Unos momentos más y la niña comienza a gemir de placer. Al parecer esta llegando a su orgasmo…

-Aaaahhhh hmmmm!!!

Su cuerpo se sacude en la cama y yo beso sus senos mientras la sigo perforando con mi verga.

Aún así sigo extrañado por su himen… será que…

Minutos después intentando sacarme la duda me salgo de ella y me tumbo de espaldas boca arriba sobre la cama.

- ven aquí niña cabálgame

Isabel asiente con la cabeza y rápidamente se coloca sobre mi verga dejándose caer sin ningún problema sobre ella y comienza a dar una cabalgada de película.

- Más rápido. Le ordeno y la niña empieza a cabalgar con mayor velocidad sobre mi verga a la perfección.

Nunca antes me habían cabalgado de esa forma. Ahora entiendo porque nunca encontré el tan añorado himen. La niña es una zorrita llena de experiencia que se las sabe de todas a todas.

-AAAAahhh ¿Desde cuando follas así?- le pregunto entre gemidos de placer y la niña no me dice nada.

Acelero mis arremetidas sujetándola de la cintura y le amenazo con venirme en su interior si no me dice quien la desvirgo…

-escúchame bien aaahhh… si no me dices quien estuvo antes que yo juro que me vengo en tu interior… siempre quise tener un hijo y nunca es tarde para ello… hmmm así que dime o conviértete en mamáaa!!!

La niña al sentir que mi verga comienza a convulsionarse en su interior me dice:

-esta bien aagghhh le diré pero no lo haga por favorrrr!!

Haciendo un gran esfuerzo logró detener mi venida y:

-Dime ahora o se madre por el resto de tu vida…aaahhh!!!

-No aagghh espere le digo queee fueeee….

-Aaahh quien!!!! Quien fue!!

-Fue… aaaghhhh… fue mi papi!!! Fue papá!!! Aaaghhh

 

En ese momento cumplí con mi promesa y después de salirme de la niña solté tremendos chorros de semen que fueron a parar a las sábanas…

Después de recuperar la respiración voltee a ver a la niña y sin decir más me vestí y salí de la habitación.

Araceli ya me esperaba con la cara llena de semen tirada en el suelo mientras uno de los policías le terminaba de vaciar la leche en los senos y los otros al parecer ya se habían ido.

Al verme se limpio un poco la cara de la cual chorreaban lágrimas mezcladas con semen y corrió hacia mí diciéndome:

-Donde esta el pagaré Ulises…

-No te voy a dar nada.

-Pero si tú lo prometiste Ulises no me salgas con esto ahora.

-Escúchame bien Araceli. No te voy a dar nada porque esa niña ya no era virgen…

Araceli se sorprendió con lo que dije y se hizo hacia atrás como no creyendo lo que oía. Sin más salí de la casa y me fui a mi hogar a sentarme a ver televisión a un lado de mi mujer para meritar todo lo que había sucedido.

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