MAIDER, BENDITA TENTACION
Maider era una chica que estaba en la Universidad, la vida le
iba razonablemente bien. Pero hacía como cosa de dos meses, allá por el comienzo
de la primavera había roto con su novio después de tres años de feliz relación.
El noviazgo iba muy bien, tanto que pensaban que cuando encontrasen trabajo, al
de poco tiempo establecer fecha de boda pero una bella morena en cuerpo de
vecina se había puesto en su camino.
Desde ese momento Maider estaba bastante triste aunque parece
que iba levantando el ánimo. Su amiga Ane había tenido mucho que ver. Eran
amigas desde siempre. Ese viernes por la noche Ane iba a estar sola en casa. Sus
padres habían salido a pasar el fin de semana fuera. Ane invitó a Maider a sus
casa, cenarían y verían una película. Habían cenado y recogido todo y estaban en
la sala viendo la película. Era una comedia disparatada de universitarios. No
paraban de reírse pero en un momento dado Maider se sintió melancólica y apoyó
su cabeza en el hombro de su amiga buscando apoyo.
Ane la vió y la acarició el pelo mirándola a los ojos. De
repente, Ane se inclinó sobre su amiga y la besó en los labios. Maider se
revolvió. Dio un tortazo a su amiga y cuando la iba a dar otro ésta le paró la
mano y se quedaron mirándose. Era como si el mundo se hubiera parado. No se oía
ningún ruido. Los labios se fueron aproximando, no solo los de Ane sino Maider
aproximó los suyos abriéndolos. Giraron las cabezas hasta juntarse los labios.
Fue un beso primero suave, separaron sus bocas para luego entregarse a un
furioso beso, morreo en el que Ane fue acariciando el cuerpo de Maider.
Ane bajó por el cuello de la otra chica. Sus hábiles manos
bajaron los tirantes de la camiseta, descubrieron primero un pecho y luego el
otro. Al pasar las manos por encima de los pezones, éstos se contrajeron,
endureciéndose y levantándose como si fueran buscando algún imán escondiéndose
en la mano. Maider se mordía los labios. Estaba disfrutando. Ane ya la había
despojado de la camiseta y ahora le soltaba el cinturón para luego quitárselo y
bajarlo los pantalones.
Maider llevaba un pequeño tanga negro, minúsculo escondiendo
escasamente su sexo. Ane se lo bajó dejándola completamente desnuda. Ane se
separó para admirar el cuerpo de la chica. Maider era morena con mechas rubias,
llevaba el pelo pegado con gomina. Sus ojos eran de un azul acerado casi gris.
Unos ojos además que parecían los ojos de una gata por su expresión felina que
contrastaban con su carácter absolutamente dulce. Sus pechos eran pequeños pero
duros y levantados rematados en dos pezones pequeños de color rosa oscuro como
dos fresas. Su pubis recortado con un pequeño mechón de vello moreno. Su culo
duro, bien situado debido al ejercicio.
Maider quiso ahora desnudar a su amiga pero esta no la dejó
sino que la hizo sentar en una silla y la ordenó que esperase y poniendo una
música muy sugerente empezó un striptease. Se desprendió primero de los
pantalones del chándal, luego empezó por los botones de la camisa acercándose a
su amiga hasta rozarla y besarla. Cuando se quedó solo con la braguita se acercó
tanto que su amiga mordió la braguita y al retirase Ane esta cayó a sus pies
dejando el cuerpo desnudo.
Ane era de la misma altura que Maider. El pelo muy corto de
un color rubio casi ceniza que le daba un aspecto algo andrógino sobre todo si
se le juntaba con su mandíbula cuadrada pero era algo que gustaba tanto a
hombres (algo sabido por Maider) como a mujeres un aspecto que Maider desconocía
y que ahora estaba descubriendo. Sus pechos algo más grandes que los de su amiga
pero de pezones también pequeños y rosados pero de un rosa más claro. El culo
algo más grande pero duro y absolutamente casi perfecto. De hecho siempre se
quejaba Maider de lo bien que a su amiga le quedaban los jeans.
Cuando Maider despertó del hechizo notó que su sexo estaba
mojado. Ane la dio la mano y la dijo:
Ven.
La condujo a su cuarto. Allí la volvió a besar, se besaron
las dos mujeres fundiéndose de pies en un beso dulce que fue adquiriendo
picardía y fogosidad poco a poco hasta que acabaron cayendo sobre la cama.
Maider era nueva en estas lides amatorias y se dejó llevar. Acariciaba el cuerpo
de su amiga con movimientos cortos y torpes pero conforme pasaba el tiempo sus
caricias adquirieron seguridad.
Ane se fue deslizando hasta abrir con las manos los muslos de
Maider y con la boca lamer y chupar el dedo gordo de su amiga para iniciar un
recorrido con su lengua por el empeine, siguiendo en el tobillo y en zigzag
subiendo hasta la rodilla. Ese movimiento a veces se pausaba y otras se detenía
para retomarlo desde más abajo y dedicar alguna mirada absolutamente obscena a
la mujer que iba a pasar de ser su amiga a ser también su amante.
Ane estaba sumamente caliente pero desde su perspectiva veía
el coño de Maider absolutamente brillante, incluso una pequeña gota se deslizó
desde el labio mayor bajo el clítoris recorriendo la vulva para caer
gravitatoriamente en la sabana en el momento que la lengua de Ane comenzaba en
el muslo u viaje de no retorno en dirección al chochito. La mano de Maider se
acariciaba el sexo y los pechos hasta que la boca de Ana sustituyó a la mano.
El primer contacto de la lengua con aquel sexo húmedo
estremeció tanto a la nueva súbdita de lesbos que estalló en un sonoro gemido
provocado por un orgasmo que la dejó como flotando. Las siguientes acometidas de
su amiga con la lengua provocaron que se volviera a excitar y a pedir más. Su
amiga ahora se retiró para volver con dos juguetitos. Se sentó a horcajadas
sobre la boca de Maider en un perfecto 69.
Lamía Ane con absoluta maestria haciendo que su amiga gimiera
y se tuviera que morder los labios para no gritar de placer. El coño de Ane lo
tenía Maider a la altura de su cara y no desaprovechó la ocasión. Primero lo
besó como con miedo y prevención pero cuando vió que le gustaba se entregó a
ello con una energía que hizo que hasta su amiga se sorprendiera de lo bien que
lo hacía porque estaba consiguiendo que a Ane se le aproximara el orgasmo con
una velocidad que al tenerlo llenó la cara de su amiga con sus flujos.
Ane cogió uno de los juguetes y lo puso en marcha a una
velocidad lenta y acarició con la puntita la vulva hasta que sin necesidad de
empujar ni de hacer fuerza se introdujo en el coño. Luego con el otro lo fue
acercando al ano pero humedeciéndolo primero y transportando parte del fluido
vaginal de la chica hasta el ano y empujando ligeramente. Maider se quejó un par
de veces pero poco a poco fue cediendo el esfínter. Primero metió la punta y
luego poco a poco el resto de aquel cilindro de látex con forma de miembro
viril. Cuando estuvieron los dos dentro los puso al máximo. Las consecuencias
eran que ahora Maider casi no lograba controlar sus gemidos, jadeos y gritos de
placer y su lengua se movía a tanta velocidad que Ane estaba a mil pero
intentando controlarse porque quería tener el último orgasmo con su amiga.
Cambio de postura y cogiendo un tercer vibrador se lo dio a su amiga y
tumbándose al lado la besó y la indicó que se lo metiera cosa que la otra hizo.
Se besaban y acariciaban al tiempo que sus amigos artificiales hacían su labor y
en uno de sus apasionados besos estallaron en un orgasmo que hizo que casi se
desmayaran la una en los brazos de la otra.
Se durmieron así tras haberse sacado los juguetitos y
durmieron hasta la mañana siguiente.
Este relato es imaginario pero si queréis y espero que si
porque me complacería enormemente, me escribierais a la siguiente dirección
sobre todo mujeres:
Picante100@hotmail.com