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Fecha: 11-Dic-07 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

El Cadejo (06)

Garganta de Cuero
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Tiempo estimado de lectura: [ 11 min. ]
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En un exclusivo club nocturno veo un increíble espectáculo de sexo que pone a todo el mundo al rojo vivo. Sin embargo, la estrella es ni más ni menos que la mujer de mi mejor amigo, ¿qué debo hacer ahora? (Gay; dominación, exhibicionismo e infidelidad). Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Capítulo VI

Ya dije que prefería atender a ejecutivos y hombres de negocios extranjeros siempre que podía, lo hacía para evitar toparme con alguien conocido. Sin embargo no era así todas las veces, la prostitución no es más que un negocio, y como tal depende de la ley de la oferta y la demanda. No siempre habían extranjeros que atender, entonces tenía que arriesgarme con los nacionales.

Un sábado por la tarde salí con un joven guatemalteco, miembro de una añeja y acaudalada familia. Su nombre era David Vaca-Spross y no era ningún ejecutivo ni nada que se le pareciera, era más bien uno de esos jovencitos riquitos (21 años) que siempre andan en parrandas y gastándose el dinero de sus padres.

Quedamos en un centro comercial muy frecuentado por la alta sociedad, yo lo esperaba en un café, leyendo un periódico y con una taza en la mano. Vestía un pantalón de lona azul, una camisa tipo polo amarilla con 2 franjas rojas y un suéter gris con rayas azules en la espalda. De lejos lo vi aparecer, era como de mi estatura pero más delgado, moreno, de ojos oscuros y cabello negro lacio que traía corto. Vestía solo ropa de marca y de lejos se notaba que era un jovencito acostumbrado solo a lo mejor de la vida. Me vio desde la entrada y se me acercó con una sonrisa en los labios.

Buenos días, perdone, es usted el señor "Cadejo"… – me hizo gracia que me llamara así, por lo general no me presentaba con mi apodo cuando el cliente era nuevo, me hacía llamar "Señor Loza".

Para servirle… – le dije con una sonrisa – y usted debe ser el joven David…

David Vaca-Spross para servirle… – me respondió, y mientras nos estrechábamos las manos me dio una repasada con la vista desde los pies hasta la cabeza, le gusté.

Me llevó a cenar a un carísimo restaurante de la zona 10, una de las pocas ventajas de mi trabajo, en donde platicamos de un montón de cosas. El muchacho era muy agradable y entretenido, no como la mayoría, que solo quieren coger y hacerlo rápido.

¿Y desde cuándo se dedica a esto?

No hace mucho… no soy tan veterano en estas lides.

Pero ya tiene una reputación muy buena…

Si, una REPUTAción muy buena. – los 2 reímos.

¿Y por qué se metió?

Por dinero, como todos. ¿Y usted, – dije para cambiar el tema y dejar de ser el centro de atención – estudia o trabaja?

Estudio… estoy en administración.

¿Y es aficionado de contratar "profesionales" como yo? – le pregunté haciendo comillas con los dedos.

Pues si, un poco… hombres y mujeres, me da igual.

Es bisexual…

Y metrosexual, y retrosexual y multisexual… la verdad no le pongo atención a esos términos. A mi me gusta coger y coger rico… y hablando de eso, mi estimado Fernando, – pasó la mano bajo la mesa y empezó a rozarme la rodilla – mire que en 3 semanas no he tenido nada de nada, así que me voy a tener que desquitar con usted… je, je, je…

Pues sírvase David, aquí estamos para servirle.

¿Qué, buffet de carne masculina?

Pues si quiere… por usted hasta me sirvo condimentado, ja, ja, ja, ja…

¡Je, je, je, je, je! – me gustó bromear con el, me cayó muy bien el patojo.

Terminamos la comida y después me llevó a coger a su casa de la Antigua, una auténtica mansión señorial, llena de jardines, fuentes y altas paredes de adobe. Tomándome de la cintura me llevó hasta una habitación enorme, con una gran cama en el centro y adornada con lujo. Comprendía que era su cuarto y de inmediato me arrodillé y le bajé el pantalón y el calzoncillo. Saltó un hermoso pene rosado y duro de unos 20 cm, que me apuntaba a la cara, obviamente no lo hice esperar y me lo metí a la boca para chuparlo con fruición.

Me lo metía completo hasta el fondo y lo sacaba poco a poco, succionándolo fuerte a medida que salía. Luego lo agarraba a lametones desde la base hasta la punta, pasando encima de sus bolas, las que lamí extasiado. Él ya respiraba muy aceleradamente, estaba muy caliente y disfrutando mucho de mis atenciones. Me gustó mucho atenderlo porque, aparte de ser muy guapo, era sumamente agradable y sabía exquisito.

El muchacho era muy atlético y con una resistencia de los mil demonios, pasé mamando por casi 15 minuto y él no dio ni señales de querer acabar. Por supuesto que no quería hacerlo sin antes probar los embrujos de su gozoso puto en todas las posiciones que quiso. Separó mi cabeza de su miembro y me pidió que me desnudara mientras el hacía lo mismo. Se quedó con la boca abierta cuando vio mi cuerpo desnudo, tan velludo y musculoso.

No quiso seguir esperando más y me puso en 4, con el arrodillado detrás y agachado para lamerme el culo. Me pasó la lengua varias veces, por y todo lo largo, echando abundante saliva. Luego me metió un dedo, le gustó que entrara tan fácil (después de tantas cogidas ya cargaba el culo abierto permanentemente). Continuó metiéndome 2 y hasta llegar a 3 dedos, entonces consideró que ya estaba listo y yo ya casi se lo suplicaba, me encanta tener cosas metidas entre el ano, me da un morbo terrible y una calentura bárbara.

Se puso un condón y me penetró, la primera estocada fue lenta y delicada, pero a medida que me iba dando, iba aumentando la fuerza y la velocidad. Sus caderas golpeaban mis nalgas con mayor fuerza cada vez, hasta que 10 minutos después me cogía duro y como una locomotora, jadeando roncamente cada vez que me dejaba ir la verga de nuevo. Yo gemía casi a gritos, extasiado de tener a ese muchacho bien metido dentro mío, procurándome una cogida furiosa, brusca, muy dura, como a mi me gustan.

¡¡¡SSSSIIIIIIIII PERRRROOOOOOHHHHHH!!! ¡¡GRITA, BERREAAAAAHHHHH, QUE SE VE QUE TE GUSTA!! – me decía, agarrándome con fuerza del pelo y jalándome la cabeza hacia atrás, me encanta que mis machos me hagan eso.

¡¡¡¡AAAAAAAAGGGGGHHHHHHH!!!! ¡¡¡¡MAAAAAAASSSSSS, DAME MAAAAASSSSSS!!!!

¡¡¿QUERÉS MÁS?!! ¡¡¡PUES TE DOY MAAAAAASSSSSGGGGGHHHHH!!!

Comenzó a estrellar las caderas contra las mías como un loco, como un animal salvaje y enloquecido. Sentía que me partía por la mitad, que su tremendo bálano me iba a salir por la boca. ¡Ah, Dios mío, estaba ardiendo! Y ya no solo era el hecho de venderme, que me daba mucho morbo, no, también aprendí a gozar con la humillación, la vejación y el dolor. Cuando me siento sometido, como en ese momento, mi pene crece y engorda mucho, palpita y se estremece ante el más mínimo roce.

Jalándome bruscamente del pelo, David me llevó sobre la cama y me puso en ella de costado. Así me volvió a penetrar, compresionándome hasta que quedé en posición fetal. Como mis piernas estaban cerradas, el ángulo de entrada era mucho menos por lo que el roce era mucho mayor y me hacía sentir muy abierto y sometido. Para ese momento ya me había empapado de sudor y no deseaba parar por nada del mundo.

Poco a poco fue tomándome una pierna hasta que se puso las 2 sobre los hombros y se echó sobre mi, provocando que las puntas de mi pies casi tocaran la almohada. Así continuó con la terrible cogida, rebotando literalmente sobre mi. Me penetró como un animal salvaje mientras yo gozaba y gozaba, enajenado de su rudeza y del tamaño de su príapo. Me puso abierto de piernas sobre la mesa, en el suelo, sobre la mesa de noche, etc, en donde pudiera, pero siempre penetrándome violentamente como yo mismo le pedía.

Para rematar la faena dignamente, lo llevé al clímax con una mamada que derramó sobre mi pecho peludo. Yo me esparcí su semen con una mano como si fuese crema humectante y luego me la llevé a la boca para saborearlo limpiándola con la lengua. Nos quedamos sobre la cama un rato hasta que el sueño nos venció y dormimos profundamente con él abrazado a mi, despertamos como a las 3 horas.

Buenas noches Fernando. – me dijo al abrir los ojos.

Buenas noches David. – le respondí.

Usted es lo máximo, nunca había probado un culo como el suyo…

Gracias, ya sabe que siempre está a sus órdenes.

Dejé su dinero está sobre la mesa del comedor… es lo acordado más una propina.

Gracias David.

Gracias a usted, estuvo muy bueno… muy pocos me aguantan a "Davidsito", je, je, je…

Llegué cansadísimo a mi casa, saludé a mi esposa y me fui directo a la cama, no supe de mi hasta las 3 PM, cuando Pame me levantó para que no llegara tarde al trabajo… esa noche era una cita con un cliente nuevo en un caro y exclusivo club nocturno de la ciudad, para luego ir con él a un motel y coger.

Como siempre llegué puntual, pero mi cliente no, de hecho el hijo de puta me plantó. Me puse como la chingada, no solo me iba a coger sino que encima de todo se daba el lujo de no llegar. Pero bueno, de nada me valía hacer bilis, decidí quedarme viendo el espectáculo, un show de sexo en vivo.

Desde las bocinas anunciaron la llegada de la bailarina, Eve, a quien todos vitorearon por lo que pensé que debía ser buena. Entre música electrónica entró una joven blanca, menuda y flaquita, con un cabello rojo fuego que resaltaba por el color de la luz. Se movía muy bien al compás de la música, agitando 2 tubitos fluorescentes con las manos. Poco a poco se fue quitando la ropa hasta quedar solamente en un diminuto bikini que cubría sus partes. Saltó el sostén y todos gritaron, luego la tanga y el público bramó enloquecido.

En ese momento la música se detuvo y las luces se prendieron, me quedé de piedra, yo la conocía. ¡Era Evelyn, la mujer de mi amigo Julio, desnuda y en medio del escenario! Tenía sus puntiagudos pezones perforados por un par de argollas brillantes, un piercing en el ombligo y, me imagino, más bisutería entre el sexo. No lo podía creer, ¿qué hacía en ese lugar y qué estaba haciendo? Su nombre era Evelyn Rahn de Campos, de nacionalidad Suiza, Julio la conoció durante unas vacaciones en Cancún. Ella quedó prendada de él y se vino a Guatemala siguiéndolo y desde entonces son pareja, ya hasta tenían una bellísima niña.

Pero ahora estaba en ese escenario, desnuda enfrente de un montón de borrachos calientes y, según el programa de la noche, lista para coger en vivo. No sabía si intervenir o salir de ahí, este suceso me impactó realmente, pero no tuve tiempo de nada pues justo en ese momento volvió la música, pero ahora con un ritmo lento y sensual, y subió un hombre al que anunciaron como "El Pitbull", que la agarró de la cintura y le dio un beso lleno de pasión que la hizo cerrar los ojos mientras se colgaba de su cuello, gozando ansiosamente de los labios de ese tipo.

De pronto abrió los ojos desmesuradamente, casi puedo jurar que se puso pálida, me había visto sentado entre el público. Pero no se detuvo, como la profesional que seguramente era continuó besándolo, aunque titubeando y sin la pasión del inicio. Por su parte, él parecía ajeno a lo que ocurría por lo que siguió adelante, se separó de ella, la tomó en sus brazos y la levantó y la tumbó en una silla de sol que acababan de poner en medio del escenario. Evelyn le abrió las piernas y ese semental se zambulló en ellas y empezó a lamerle el sexo. El tipo se lo chupó con avidez, se notaba que le encantaba, sacaba la lengua y se la pasaba a lo largo de su vulva lampiña, abriéndosela despacito con los dedos y presionando sobre su clítoris. Estaba devorando lentamente y volviendo loca a la mujer de mi amigo.

Eve, en ese momento, recordó que yo estaba en medio del público y levantó la vista y me vio con la boca abierta y aun sin poder creérmelo del todo. Estaba turbado pero con la verga parada a tope debajo de mi pantalón. Ella nuevamente titubeo brevemente, pero respiró profundo, cerró los ojos y se dejó llevar, empezando a berrear como una perra, la lengua del Pitbull por fina la había llevado al éxtasis.

¡¡¡AAAAHHHH!!! ¡¡¡AAAAGGGHHH!!! ¡¡¡¡AAAAAAAAAUUUUUUUGGGGGGGHHHHHHH!!!!

El semental se tragó y saboreó sus jugos con obscena delectación, lo que enloqueció aun más al público. Se puso de pié y la tomó de la cintura, la volteó en el aire como si no pesara nada (y para un hombre de su tamaño así debía ser, Evelyn era menudita) y se puso en posición de 69 de pié, llevándose la delicada cuca de ella a la boca y dejando su tremendísimo falo frente a su boca.

Ese Pitbull era un macho soberbio realmente, debía medir no menos de 1.90, era robusto y musculoso como un Míster Olimpia, incluso más que yo. Era moreno claro, con rasgos viriles pero duros y toscos que se veían más salvajes por la barba de chivo que llevaba en el mentón, por su larga y gruesa nariz aguileña, por sus espesas cejas negras y por el peinado de cola de caballo que tenía. Tenía tatuajes en los hombros, en los antebrazos, pectorales y espalda, parecía un maleante en todo el sentido de la palabra.

Mientras lo contemplaba y me preguntaba qué se sentirá ser cogido por un macho como ese, Eve atendía su tremenda betarraga, por lo menos 25 cm. de muy dura y gorda verga, oliéndola, lamiéndola y mamándola, era tan grande que no la cabía en la boca. Ella ya estaba fuera de si por completo, enloquecida de placer y poco lo importaba mi presencia… si es que no se le había olvidado.

Continué mirando, vi al semental bajarla y tumbarla, dejándola caer con una rudeza que me pareció demasiado, sobre la silla de sol. Esta crujió de tal forma que estoy seguro que le hizo daño, pero ella no dijo nada. La tomó de los tobillos y la jaló hacia él como a una muñeca de trapo, le abrió las piernas exageradamente y, con un movimiento rápido y brutal de caderas, se la ensartó hasta los huevos. Eve abrió los ojos como platos y empezó a gritar y berrear a todo pulmón, llorando y suplicando. Pero no para pedir piedad, no, ella le suplicaba y casi le exigía que no se detuviera.

El semental la estaba partiendo en dos, la estaba matando de gusto (y seguro que también de dolor) cogiéndosela con lujo de fuerza bruta por más de 10 minutos. La silla crujía ante cada carga, ella berreaba cada vez con menos voz, todos los músculo de su cuerpo se veían completamente tensos por el esfuerzo que hacía para aguantar, su piel estaba enrojecida y sus ojos en un blanco total, incluso me pareció que babeaban abundantemente en medio de su enajenación. Y los mirones estaban cada vez más calientes y enardecidos, los que venían con alguien le metían mano descaradamente a su acompañante y el personal de seguridad se veía inquieto y algo preocupado. Por su parte, el Pitbull no tenía suficiente, le sacó la verga y la abofeteó con mucha fuerza mientras le gritaba insultos obscenos.

¡¡¡PERRA SUCIA Y ASQUEROSA!!! – ZAP, ZAP, ZAP – ¡¡¡¿TE GUSTA QUE TE COJAN DURO, QUE TE HAGAN MIERDA?!!! – ZAP, ZAP, ZAP, la pobre de Evelyn ya tenia la cara roja de los golpes, pero no hacía nada por defenderse, tal era su frenesí - ¡¡¡ENTONCES VOY A PARTIRTE A LA MITAD!!!

Le propinó 3 duras cachetadas más, le dio la vuelta y la colocó en 4, le dio un último azote en el culo que sonó en todo el local y se la clavó de nuevo. Ahora se la cogía como un perro enloquecido y asido a su cabello, jalándoselo dolorosamente. Evelyn volteó de nuevo, tenía cara de zorra, se relamía los labios con vicio, radiante de estar tan humillada y sucia. Por fin el Pitbull empezó a resoplar, el final se acercaba. Se la sacó, la tomó con fuerza del cuello, le puso la verga sobre los labios y le ordenó que se la chupara. Desesperada lo hizo, llenándola de besos, mimos y caricias, como si fuese la verga más amada. El Pitbull estaba relamiéndose, preparándose para acabar a chorros mientras ella seguía afanándose con su paloma. Estalla entonces en una corrida de caballo que la obliga a tragar. Evelyn no se da abasto, siente arcadas y se la sale una gran cantidad de semen por la boca, pero no para.

Al final se la limpió con la lengua, lamiéndosela con gusto y vicio. Todo finalizó cuando le hicieron una educada reverencia al público y salieron del escenario, con él jalando a Eve del pelo como una vulgar perra. Y yo me quedé caliente y muy confundido, ¿qué debía hacer, decirle a mi amigo o hacer como si nada hubiese pasado, qué?

Continuará…

Garganta de Cuero

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