MI BISEXUALIDAD NO RECONOCE LÍMITES.
La noche anterior yo deseaba descansar para que terminaran de
pasar los dolores que todavía padecía por la refriega sexual que había sostenido
al formar un trío con Yesenia (mujer) y Diana (gay travestis), pero no tuve
reposo al atravesarse inesperadamente en mi camino el culito de Luis, un joven
de 22 años que trabaja en el departamento de fotocopiado de la Empresa donde yo
laboro, hermano de mi secretaria, con quienes he sostenido explosivos encuentros
que serían motivo para escribir otros relatos.
Junto con otros compañeros de trabajo, preparaba la reunión
para asegurar de que no faltara nada y que todo saliera según lo planeado. Ya
eran la 8 de la mañana y los participantes empezaban a llegar, cuando entró una
llamada a mi teléfono celular. Era Diana quien se había convertido un una buena
amig@ mí@, además estaba muy bien relacionada con mujeres y gays que prestaban
sus servicios, por lo que era frecuente que me presentara amistades de
diferentes preferencias sexuales y sexo biológico. Salí de la sala de juntas y
me encerré en mi oficina para platicar sin testigos a mi rededor.
YO.-¿Bueno?
DIANA.-Hola, ¿Cómo estás? (era la voz afeminada inconfundible
de Diana)
YO.-Bien, ¿y tú?. ¿A qué se debe tu llamada tan temprano?
DIANA.-Es que voy llegando a mi casa después de una noche de
juerga y no quise ir a dormir sin antes saludarte. ¿No te interrumpo?
YO.-No. No me interrumpes
(si me interrumpía, pero no me importaba).
Agradezco mucho tu llamada. Por lo que me dices, imagino que culiaste mucho
anoche.
DIANA.-¡Ay, amor!. Fue la locura porque estuve en una orgía y
la verdad es que no recuerdo cuantas vergas me metieron, ni a cuantos culos se
la metí, porque ya ves que cuanto una se emborracha no sabe ni lo que hace.
Todavía estoy borracha pero contenta. Anoche me acordé mucho de ti y deseaba que
hubieras estado en la orgía. Si vieras qué maravillosa estuvo. Ya te platicaré,
pero te llamo para que vengas a cenar a mi casa hoy en la noche. ¿Qué dices?
YO.- Agradezco tu invitación, pero anoche culié de nuevo y no
tiene caso que vaya porque no tengo fuerzas para coger.
DIANA.-No importa. Nada más cenamos y platicamos. A veces una
nada más quiere platicar para sentirse a gusto. No todo es culiar en esta vida,
aunque reconozco que no hay nada mejor.
YO.-Oye… tengo que cortar la comunicación, porque me están
llamando para una reunión. Te llamo más tarde.
DIANA.-Está bien. Espero tu llamada y te aseguro que hoy en
la noche la vas pasar muy bien. Tengo una "sorpresita" que te va a encantar.
YO.-No me digas. ¿Algún nuevo consolador?, ¿Algún culito
nuevo?, ¿O qué…?
DIANA.-No te digo más. Mejor lo averiguas en la noche a
partir de la 8. La invitación está hecha.
YO.-Bueno, déjame pensarlo y yo te aviso.
DIANA.- Te espero en la noche. Ya sabes mi domicilio. La
vamos a pasar muy bien y no se te olvide que te tengo una "sorpresita".
La reunión estuvo muy bien y continué con mi trabajo durante
todo el día, pero una vez más mi mente se ocupaba de pensar en los posibles
deliquios que Diana me había insinuado. Al terminar el día me sentía cansado y
estresado, dudando en asistir a la cita con Diana. Iba conduciendo mi automóvil
con rumbo a mi casa y ya iban a ser las 8 de la noche. Ni siquiera había tenido
la atención de llamarle de nuevo para decirle que no me sentía con suficiente
humor para cenar con ella. ¿Qué será la "sorpresita" que me tiene reservada?,
¿Acaso un gay con un trasero como a mi me gustan?, ¿Hacer un nuevo trío?, me
preguntaba lleno de curiosidad, aunque sabía que la única manera de averiguarlo
era aceptando su invitación.
Giré el volante de mi automóvil para dirigirlo rumbo a su
casa. Mi curiosidad fue más grande que el cansancio que sentía y reconocí que mi
bisexualidad no reconoce límites, porque de ser así, yo debería haber reconocido
que no me encontraba en las mejores condiciones para acudir a una cita. Esperaba
que valiera la pena ir a cenar.
-oOo-
Llegué a la casa de Diana, toqué el timbre y la puerta se
abrió como se me estuvieran esperando. Entré al área de recibidor sensualmente
iluminado y no vi la persona que me abrió la puerta porque quedó tras de mí.
Buenas noches, saludé. Buenas noches, me respondió tras de mí una voz femenina.
Volteé para ver a la persona que me recibía. Siéntate por favor, Diana viene en
momentito más, me dijo. Momentáneamente quedé petrificado y con los ojos
desorbitados porque no podía creer lo que estaba viendo. Se trataba de una dama
de impactante belleza de piel morena y estimé que una estatura superior a la mía
como de 10 centímetros. Su bella cara maquillada y su largo pelo lucía coronado
por una diadema con incrustaciones de piedras que simulaban brillantes.
Con el mayor de los descaros (no tenía por qué ser discreto),
mi mirada lujuriosa la recorrió de pies a cabeza notando que era dueña de unas
grandes tetas de ensueño que portaba totalmente descubiertas, su vientre
hundido, una brevísima cintura y más abajo sólo estaba cubierta por un minúsculo
delantal de color rojo brillante, cuyo ancho no alcanzaba a cubrir la amplitud
de sus caderas que en ese momento las tenía de frente a mí. Sus torneadas
piernas remataban en unas altas zapatillas de exótico color rosa. Me dí tiempo
para observarla, porque ella se mantuvo frente a mí por unos momentos y con las
manos en la cintura, con la intención de que la viera a plenitud. Giró sobre su
propio eje y me dijo: "Para que termines de verme bien".
La verdad es que casi me desmayo de la impresión, porque la
dama que recién conocía era dueña de unos de los fundillos más espectaculares
que jamás había visto, muy similar al que porta una tenista profesional
afroamericana de nombre S. W. (toda proporción guardada). Nunca imaginé que
llegaría a conocer y tener frente a mis ojos un fundillo tan espectacular como
el de S.W., tan voluminoso pero a la vez tan firme y sin sombra de la indeseable
celulitis. Les aseguro que mi relato es real y que no fantaseo con el trasero de
S.W, sino que lo menciono para dar a ustedes una idea clara de la belleza del
fundillo de la mujer que tenía enfrente.
Soy un hombre al que vuelven loco los traseros, pero nunca
imaginé que llegaría a conocer y tener frente a mis ojos uno tan espectacular y
voluminoso, pero a la vez tan firme y sin sombra de la indeseable celulitis,
similar al que porta la tenista profesional afroamericana de nombre S. W.
La dama volvió a girar para quedar frente a mí y me acerqué a
ella para saludarla de beso en la mejilla, pero ella a cambio me dio un
sorpresivo beso en la boca. Tomé asiento en una de las dos pequeñas sillas del
recibidor mientras la veía alejarse moviendo sus hermosas nalgas. Regresó con
una pequeña charola donde traía una copa de espumoso elíxir. Me dio la espalda y
agachándose lo más que pudo la colocó lentamente en una pequeña mesa que se
encontraba en el recibidor. Su inquietante fundillo desnudo quedó a la altura de
mi rostro y a escasos centímetros, provocando que mi sangre empezara a hervir y
fluyera hacia mi verga para hincharse rápidamente. ¿A quien no se le para ante
semejante espectáculo?
Era inevitable que mis manos se extendieran para tomarla por
las caderas y acercarme a la boca aquel espectacular fundillo a lo que ella
accedió. Mi boca hambrienta se abrió para mordisquear aquel par de hermosas
nalgas y luego mi lengua cuan larga es, empezó a lamer su excitante rajadura.
Las acciones se interrumpieron ante la presencia de Diana que nos había
sorprendido en el delicioso acto.
DIANA.-Hola Adonis, te presento a Linda, una buena amiga.
Pero para que los presento, si veo que ya se conocieron y parece que están
desesperados por conocerse mejor.
Rápidamente retiré mi boca del aquel fundillo que
momentáneamente me hizo perder la cabeza.
YO.-Mucho gusto, Linda. Pero más bien deberías llamarte
HERMOSA.
Con una sonrisa coqueta Linda se retiró y yo me puse de pie
para saludar a Diana, quien me abrazó del cuello para darme un beso abriendo
cuanto más podía sus labios. Yo le respondí al mismo tiempo que la abrazaba por
sus siempre desnudas y bien formadas nalgas. En esta ocasión Diana "vestía" un
delantal similar al que usaba mi recién conocida HERMOSA, digo…Linda.
No está de más decirles que Diana es gay travestis, con
hermosos implantes de senos y un fundillo sensacional.
DIANA.-Eres un cachondo empedernido. Pero por eso me gustas.
YO.-Disculpa, es que no aguanté la tentación ante un culo de
esa naturaleza.
DIANA.-Yo se que nadie se resiste ante el culo de Linda. No
te preocupes, yo le dije que te empezara a calentar mientras yo llegaba. Me da
mucho gusto que te haya gustado la "sorpresita" que te tenía reservada.
YO.- ¿Sorpresita?. Mas bien es una sorpresota. Qué hermosa
mujer. ¿De donde la sacaste?
DIANA.-Es de Veracruz y la conocí el año pasado cuando fuí a
trabajar allá por una temporada, ¿ te acuerdas?
YO.-Si recuerdo que fuiste a Veracruz, pero no sabía que
habías hecho amistad con un superculo como este y mucho menos que pudiera venir
a visitarte.
DIANA.-Linda viene en plan de vacaciones y se va a estar una
buena temporada, porque quiere probar suerte en un antro de Table Dance.
YO.-¡MAMA MIA!, sería un éxito para el antro. Un culo tan
excitante como ese no se ve todos los días. Pero…¿me vas a dar chance de
perforarlo, o sólo me la mandaste para que me calentara los huevos?
DIANA.-jajajaja. ¿tu que crees?
Ven, me dijo Diana, acompáñame. Así lo hice y pasamos al
comedor cuya mesa se encontraba bellamente adornada y con tres cubiertos listos
para recibir las viandas que Diana me invitaría a degustar esa noche de
sorpresas y sorpresotas.
YO.- Oye, ¿cómo es que te preparaste para la cena, si no te
llamé para confirmar?
DIANA.-Porque te conozco y yo sabía que vendrías, sobre todo
porque te dije que tenía preparada una "sorpresita". Yo sabía que no ibas a
resistir la tentación por más cansado que estés.
YO.-Me conoces bien. ¿Me puedo quitar los zapatos?.
DIANA.-No nada más los zapatos. Quítate todo para que te
pongas igual que nosotras.
Me quité el calzado, pantalón y camisa para quedar totalmente
desnudo porque no uso ropa interior. Nos sentamos a la mesa que amablemente
Linda empezaba a servir. Con el fin de que viera su escultural belleza, se había
quitado el pequeño delantal y sus zapatillas para desplazarse completamente
desnuda. Noté que sin zapatillas había quedado de mi estatura. Era como un sueño
poder ver tan exuberante cuerpo en cuyo centro se apreciaba una espectacular
panocha (vulva) bien depilada que a mi me pareció más grande de lo normal y que
por lo mismo invitaba a ser mamada con la mayor de las lujurias. Bien iba a
valer la pena mamar tan hermosa panocha, al menos eso deseaba y eso esperaba.
Linda nos acompañó a la mesa. Mis ojos difícilmente podían apartarse de su
hermosa figura.
YO.-Qué rica se ve la cena.
DIANA.-No sólo se ve…espera a probarla.
LINDA.-Estoy segura que te va a gustar.
YO.-Por lo antojable que se ve, no tengo la menor duda.
DIANA.-jajaja. Eres tremendo.
LINDA.-Parece que tienes hambre.
YO.-¿Se me nota?
DIANA.-¡Ay, amor!...tu siempre andas hambriento.
LINDA.-Yo me voy a encargar de que quedes satisfecho.
YO.-Pues con esos manjares que me voy comer, sobre todo los
que están en el centro y a la zaga… ten por seguro que quedaré satisfecho y casi
estoy seguro que se me antojará repetir.
DIANA.-Eso lo veremos, porque a veces con una sola porción te
puedes indigestar jajajaja. ¿Acaso no ves que la cena es abundante?
La plática con doble sentido nos hacía cenar divertidos, pero
entre broma y en serio yo deseaba dejar clara mi intención de acostarme con
Linda, más que con Diana. Creo que era muy evidente mi deseo.
LINDA.-Yo me voy a encargar de que repitas las veces que
quieras.
YO.- Hasta donde mi verga aguante y mi leche lo permita.
Además dependerá mucho por donde te gusta alimentarte, si por la delantera o por
la retaguardia.
DIANA.- Ustedes están hablando como si yo no fuera a
participar en la cena. ¿Eso es lo que quieren?. Además, para tu conocimiento, a
Linda le gusta mucho alimentarse por la retaguardia.
El comentario de Diana hizo que la verga se me pusiera más
tiesa de lo que ya estaba. Mi deseo creció de inmediato al imaginar que pronto
perforaría semejante culo.
LINDA.-Lo que ustedes decidan, para mi es lo correcto.
YO.-Yo soy el invitado. Mejor lo que Diana decida.
DIANA.-Miren…yo ando "muerta" y sólo quiero descansar. Así
que decido no participar en "la cena".
La champaña se había terminado por lo que Linda se incorporó
para ir al refrigerador por una nueva botella, que con gran habilidad destapó
para que su espumoso contenido hiciera erupción, como yo esperaba que minutos
más tarde mi verga hiciera lo mismo, aunque el líquido fuera de diferentes
características. Yo no perdí ningún movimiento de Linda porque estaba
embrutecido por su belleza y por los efectos que la champaña empezaba a hacer en
mi cabeza. Sobre todo el fundillo de Linda me sacaba totalmente de cordura,
aunque su panocha era algo fuera de serie.
DIANA.-De veras que Linda te tiene pendejo, ¿no?. Se te nota
YO.-Discúlpame. Es que no me puedo dominar ante esta diosa
del Olimpo. ¿Estás celosa?
DIANA.- No. Lo entiendo. Conmigo has estado varias veces y
Linda representa una novedad para ti. Además debo reconocer que el fundillo de
Linda es maravilloso. Hasta a mi se me antoja.
YO.-Tienes razón en que a ti también se te antoje, porque la
verdad es que este culo de mujer sólo lo había visto en películas porno o en
páginas web donde se exhiben las Porno Stars
LINDA.-Muchas gracias por el cumplido. Por cierto que tengo
ofrecimientos para posar desnuda y que mis fotos sean publicadas en una página
porno muy exclusiva.
DIANA.- Bueno, bueno…ese es otro asunto y además en
comprensible porque tienes todo lo necesario para calentar a cualquiera con tus
fotos. En estos momentos les propongo que ya se vayan a la cama porque veo que
se mueren por culiar.
YO.-En un momentito más nos vamos. ¿Entonces no nos vas a
acompañar?
DIANA.-No, gracias amor. Yo no entro en esta ocasión porque
todavía me duele la cabeza por la cruda que traigo (resaca), pero lo que más me
duele es el culo que lo traigo destrozado después de anoche. Sobre todo por un
bárbaro con verga de caballo que me sacó los pedos (flatulencias) y casi me saca
los intestinos. Ya imaginan que otra cosa me sacó el desgraciado. ¡Ay!...yo creo
que nunca en mi vida nadie me había dejado el culo tan abierto. Me quedó más
abierto que una alcantarilla sin tapadera, jajajajajajaja.
YO.-Me imagino cómo lo tienes de abierto todavía. Y mira que
participar en una orgía es una de las fantasías sexuales que tengo y que todavía
no se me hace realidad.
DIANA.-Tu fantasía no se ha hecho realidad porque no has
querido. Ha habido muchas oportunidades y las has rechazado. Tienes que
decidirte, amor.
YO.-Ya estoy decidido y te prometo que en siguiente ocasión
si participo. Y anoche… ¿Cuántos gays, hombres y mujeres se juntaron?. ¿O cómo
estuvo la cosa?
DIANA.-NO HUBO MUJERES, AMOR. Éramos 5 gays y 5
hombres. Nos contrataron y nos fuimos a la casa de uno de ellos. Todos se veían
muy hombrecitos, pero a la hora de la hora resultaron tan jotos como nosotras.
¿Se imaginan el desmadre que se armó?. Eran 10 vergas para 10 culos y 10 culos
para 10 vergas. Jajajajaja.
YO.-Pues de veras que estuvo bueno el desmadre.
LINDA.- Como eres mala, Diana.
Me hubieras invitado.
DIANA.- No pude, Linda, porque todo fue imprevisto. Además
hubieras desentonado porque como les contaba, no hubo ni una sola mujer. Y de
veras que estuvo bueno el desmadre porque inventamos unos juegos divertidísimos.
Uno de esos juegos consistió en que los chavos que nos contrataron nos metieron
la verga a cada una de nosotras cinco, y perdía la que se tirara el pedo más
fuerte cuando nos la sacaran. El castigo para la que perdiera consistía en que
sería culiada por los cinco chavos uno tras otro. Cuando los chavos nos sacaron
la verga de un golpe a todas al mismo tiempo…¿Quién creen que se tiró el pedo
más fuerte?
YO.- Pues si te tocó el que tiene la verga de caballo,
entonces tu perdiste.
DIANA.- Adivinaste. Yo perdí, aunque mis compañeras
(compañeros) hicieron todo lo posible por perder, no lo lograron, jajajajaja.
¿Por qué crees que traigo el culo tan abierto y tanta leche en los intestinos?.
Me culiaron los cinco. En cuanto uno me echaba su leche en mis intestinos y me
la sacaba, inmediatamente me la metía el siguiente y así hasta que los cinco
acabaron dentro de mí. El consuelo que me queda es que a ellos también los
llenaron de leche, porque al mismo tiempo que ellos me la metían, a ellos se los
estaban culiando. La verdad es que no supe si sus propios amigos o mis
compañeras, porque yo estaba de espaldas y en la posición "de perrito". Me
dejaron el culo floreado pero a ellos les quedó igual. jajajajaja.
Los tres reímos de buena gana ante lo expresado por Diana. La
cena había terminado y Diana se levantó de su silla para darme un fuerte beso en
la boca antes de retirarse a descansar como ella lo deseaba. Muchas gracias por
venir, me dijo, me hiciste reír y pasar un buen rato. Era lo que yo quería. Ella
de pie y yo aún sentado, nos tomamos de las manos y le dije: Al contrario,
gracias a ti por la invitación y sobre todo por la "sorpresita" que amablemente
me tenías reservada. Te lo agradezco de verdad porque no es común que alguien te
invite a su casa para presentarte a una persona para que tengas sexo con ella.
De veras que eres "buena onda" conmigo y sinceramente todavía no entiendo las
razones, porque tu estás tan buena que te das el lujo de escoger con quien
relacionarte y de seguro hay muchos otros mejores que yo, sobre todo con la
verga más grande. No le busques explicaciones a las cosas, me dijo, la verga es
importante, pero lo más importante es la clase de persona que la trae colgando.
Me sentí alagado.
-oOo-
Linda y yo nos tomamos de la mano para pasar al dormitorio
que invitaba al sexo. En cuanto entramos a la habitación la abracé por atrás
porque estaba loco por sentir en mi pelvis aquel portentoso fundillo mientras mi
verga se abría paso entre sus nalgas buscando afanosamente llegar hasta su
culito. Al mismo tiempo le aprisioné las enormes tetas y mi boca ardiente
recorría sus hombros y nuca. Linda suspiró mientras una de mis manos bajaba para
agarrarle la panocha que no me cabía en la mano. Así era de grande.
Dos de mis dedos ensalivados buscaban su clítoris entre
aquellos gruesos labios genitales y no lo encontré. Pensé que su clítoris estaba
muy oculto y entonces bajé un poco mis dedos buscando su vagina. Noté que la
tenía muy estrecha y debido a que no la sentí mojada, me ensalivé de nuevo los
dedos para tratar de que entraran y apenas lo logré.
Linda giró para abrazarme por el cuello y besar mi boca.
Nuestras bocas sabían a champaña. Nuestras lenguas se trenzaban. Nuestros labios
se ultrajaban y la pasión crecía a cada instante. Mis manos resultaron pequeñas
para acariciar toda la superficie de sus amplias pero firmes nalgas. Mi verga
buscaba desesperada la enorme panocha de Linda. Abrazados y sin dejar de
besarnos nos tiramos en la cama. Linda estiró una mano para abrir un cajón del
buró y sacó condones y lubricante. Mi boca se separó se sus labios para mamarle
las tetas de grandes pezones, luego el ombligo, hasta llegar a donde yo quería
que era precisamente el centro del escultural cuerpo que estaba gozando.
Linda separó las piernas para ofrecerme la fruta que deseaba
comer. Mis labios y mi lengua empezaron a hacer su trabajo en su enorme panocha.
Mis labios eran unas simples rayas comparados con lo grueso y voluminosos de sus
labios genitales. Eran unos grandes trozos de carne que protegían una vagina que
por razones desconocidas no lubricaba. Mi lengua entraba y salía de ella y subía
un poco más buscando un clítoris que nunca encontró. Seguí mamando con
desesperación, mientras giraba para quedar a modo y hacer el indispensable 69.
Linda me agarró la verga y de un solo bocado se la metió
hasta la garganta. Se la sacaba de su boca para que su lengua hiciera su trabajo
hasta llegar a mi palpitante culo. Sentía cómo su lengua entraba y salía de mi
ano y me estaba volviendo loco de placer. Yo lamía y mordisqueaba desesperado
aquella espectacular pero inusual panocha. Métemela yá, me suplicó. Se colocó en
cuatro patas para que la culiara "de perrito".
Ante mis ojos tenía el fundillo más espectacular de mi vida y
no iba a desaprovechar la oportunidad de manosearlo, mamarlo y mordisquearlo.
Mis manos separaron las espectaculares nalgas y mi boca como de un sediento en
medio del desierto se metió en sus profundidades para lamer y morder el culo que
Linda estaba pidiendo que se lo penetrara. Mi lengua hacía el recorrido una y
otra vez desde sus carnosos labios genitales hasta su agujerito al que ya había
aceitado con un lubricante anal. El portentoso fundillo de Linda ya estaba listo
para recibir gustoso mi verga forrada de látex.
La tomé por las caderas y jalándola fuertemente le metí la
verga por la vagina. Sentí una estrechez poco usual pero agradable porque mi
pene era apretado como con la mano. Después de darle unos bombazos se la saqué y
se la dejé ir de golpe en el culo. Linda respiraba agitada y yo sentía que el
corazón se me salía del pecho por la enorme emoción de sentir en mi pelvis el
más espectacular de los culos. Para que me comprendan, ustedes imaginen que
están haciendo lo mismo en el fundillo de la tenista profesional S.W.
Linda se acostó boca abajo conmigo encima de su cuerpo. Mis
caderas giraban y giraban sobre sus hermosas nalgas mientras mi verga se
aferraba al culo que se encontraba perforando y no pude aguantar más. Mi leche
brotó para depositarse en el condón que usaba, pero me quedé encima de aquella
escultura humana hasta que me llegó la total flacidez.
Linda y yo pasamos a la regadera para asearnos y acostarnos
de nuevo en la mullida cama. Me abracé a ella para que mis manos siguieran
gozando de las grandes superficies de su hermosa y firme piel morena.
LINDA.-¿Te gustó la cogida?
YO.-¡UF!, estuvo maravillosa. ¡Qué lindo fundillo tienes!.
¡Qué rico se siente estar encima de ti!. Y las tetas que tienes, aunque te
hiciste cirugía, están apetitosas sobre todo por tus pezones.
LINDA.-Y de mi panocha…¿Qué opinas?
YO.-Es enorme y carnosa. Nunca había visto ni mamado una
igual. Aunque noté que no tienes clítoris.
LINDA.-Es que así de gorda quería mi panocha y el cirujano no
me pudo hacer el clítoris. Hizo lo que pudo y creo que lo hizo muy bien, porque
he visto otras muy deformes. En lugar de ser atractivas, son repulsivas.
YO.- A ver…a ver…¿Cómo es eso de que el cirujano no pudo
hacer tu clítoris?
LINDA.-Si, cariño. Hace algunos años yo era hombre y ahora
soy MUJER. En otras palabras, soy un TRANSEXUAL. Me gusta coger por
la panocha, pero me sigue gustando coger más por el culo, como lo hacía cuando
nada mas era gay. Mis nalgas son completamente naturales, sólo ayudadas con
hormonas femeninas. Así es mi trasero desde que era muy joven, pero lo
desarrollé más a base de hormonas.
YO.-Pero…yo nunca me había culiado un transexual. Si no me lo
dices, no se hasta cuando me hubiera enterado, porque además tu voz es
totalmente femenina y tu sabes que el timbre de la voz es un indicador del sexo
biológico.
LINDA.-Mi voz siempre ha sido femenina. Y ahora que ya sabes
lo que es culiar con un transexual completo y no a medias como Diana …¿Quieres
repetir?
YO.-Por supuesto que quiero repetir. Este fundillo tan
maravilloso que tienes y la manera como sabes usarlo, no sabe a qué sexo
pertenece y a mi verga tampoco le interesa.
(Los dos reímos divertidos)
-oOo-
Por supuesto que iba a repetir. Se volteó para que la
abrazara por atrás y mi pelvis se acomodó en su fundillo aunque mi verga estaba
todavía flácida. Con sus movimientos de caderas haría muy pronto que mi verga se
volviera a parar. No importaba mi fatiga ni que me sintiera adolorido por tan
frecuente actividad sexual. ¿Acaso importan tan pequeños detalles, cuando gozas
tan grandes atributos como los de Linda?.
HASTA PRONTO AMIG@S