Perdido…
Me encuentro solitario y traicionado
Esquivando mis propias palabras
Viendo tu nombre en cada esquina
La cordura mi mente ha abandonado
¡Linda! Tú eres mi mujer que he soñado
No sabes cuanto duele tu partida
Redentora de mi alma vagabunda
¡No tenías porqué haberte ido!
Y es que para mí eres la magnífica alegría
Que siento escribiendo mis poemarios
Eres la paz, la calma, la dicha escondida
La únicas fiesta marcada en mi calendario
Por eso vivo contigo muy agradecido
Por ser la luz que me levanta en la mañana
Por ser el pétalo de rosa perdido
Que hacía falta al jardín de mi alma
Eres de mis sueños decoro bendito
No me importa esperarte cuando te vayas
No me importa rezarles a dioses malditos
Para seguir siendo el hombre que te acompaña
Estoy cansado de que siempre me esquives
Por favor, aunque sea déjame observarte
Ya me cansé de que pidas que te olvide
No lo pidas más ¡Es imposible olvidarte!