La temporada baloncestística avanza rápidamente.
Con Daniel totalmente integrado en el equipo las cosas
marchan de maravilla, en lo profesional y en lo personal.
Los rumores por el campus no han aumentado. Todo el mundo da
por sabido que Aarón y Jacob son pareja, aunque ya no se comenta nada de sus
encuentros sexuales. Nuestra táctica ha obtenido los frutos deseados. Además con
ello hemos ganado que una vez al mes, más o menos, el sexo en grupo nos saque un
poco de la monotonía, si es que se puede decir que exista en ambas parejas.
Pasados un par de meses, cuando ya no nos lo esperábamos,
aparece por casa Cristian. Nos pilla recostados en el sofá viendo la tele.
Daniel, como ya sabéis como su mama le trajo al mundo y por mi parte, ataviado
sin nada más que el consabido y confortable peto vaquero.
Cuando le abro la puerta me observa sorprendido y divertido,
pero cuando le invito a pasar al salón y se encuentra con Daniel pasa
automáticamente a ruborizarse.
La distendida conversación mientras merendamos alguna cosilla
que preparo para la ocasión va relajando al chaval, que ya se comporta con total
naturalidad.
¿Ya has vuelto a mojar? – pregunta siempre
incisivo Dani.
¡Que va! – responde alegremente Cris – Nada de
nada.
Has buscado algo – me intereso – o simplemente no
te apetecía.
La verdad que no mucho – relata ya más serio – Ya
sabéis, chatear algo. Pero personalmente me da mucho corte y no
conozco sitios de ambiente. Además nunca iría solo por ahí.
Pues en los chat siempre hay gente interesada –
comenta Dani mientras recibe mi mirada más venenosa – Hay pillas
cacho seguro.
¡Tú que sabrás! – le recrimino mientras me lanzo
sobre el haciéndole cosquillas.
¡Ahí! Deja – protesta repeliendo mi ataque – ¿no
dices siempre que no eres celoso? Además solo lo hago para vacilar.
En esas estamos, cuando se abre la puerta y Jacob aparece en
el salón.
Hola chicos, ¿Cómo estáis? – saluda - ¿No ha
llegado Aarón?
Nop – contesta Dani, pasando a presentar al nuevo
– Este es Cristian del equipo mayor, ya te sonara del campus.
Encantado – responde mientras se dan la mano –
si, y de veros entrenar.
Jacob se une a la merienda. La conversación se vuelve más
normal, si me permitís la expresión. Un rato después por fin aparece Aarón, tras
saludar al resto, con naturalidad se sienta junto a su novio con intención de
regalarle un cariñoso beso. Jacob, violento por la presencia del nuevo, se tensa
en exceso.
Tranquilo – le rescata Daniel carcajeándose – que
Cristian es un buen amigo nuestro. Relájate un poquito.
No es eso – se defiende el muchacho compartiendo
el beso – es la costumbre a cortarme en publico.
Ahora todos reímos. Cristian observa las caricias mutuas de
los chicos con curiosidad. Tras un rato más de charla, Jacob y Aarón suben a la
habitación con la excusa de mirar algo en Internet para un trabajo de clase.
Daniel divertido por la tonta e innecesaria excusa, se ofrece a ayudarles en el
caso de que no encuentren lo que buscan, lo que motiva nuevas risas.
Se lo van a montar, ¿verdad? – pregunta curioso
cuando los chicos ya han salido.
No se – le respondo expectante por su curiosidad
- ¿Qué crees?
Si estuviese en su lugar lo haría –contesta con
cierto morbo en su tono y una prominente erección.
Pues ya sabes que con nosotros lo tienes fácil –
le susurra Dani moviéndose junto al chico, mientras con una mano
masajea su muslo.
Inmediatamente se funden en un apasionado beso. La desnuda
verga de Daniel va tomando forma a la vez que el bulto de Cris crece. Tras
recoger un poco la sala, me uno a la pareja. Ellos continúan con el morreo y el
magreo sin ninguna prisa. Para mí el mejor premio. Masajeo ambas piezas, la uno
directamente, la otra sobre el vaquero de Cris, quien rápidamente, se desprende
del pantalón para sentir mejor mis caricias.
Mi boca recorre ambos falos alternativamente. Los muchachos
solo descansan para observarme trabajar. Incorporándoles del sofá, adivinan mis
intenciones y aproximan los glandes de sus miembros lo más posible,
permitiéndome meter parte de ambas cabezas en mi boca. El momento es muy
caliente y los gemidos de los chicos así lo confirman. Pasados varios minutos de
saborearles, Cris propone cambiar de escenario.
Vamos al cuarto – comenta entre jadeos – no sea
que bajen los chicos y nos pillen.
No te apures – responde un caliente Daniel – no
se van a asustar de nada.
Pero a mí si que me da corte – ruega el muchacho.
Con pesar por el momento, me levanto del suelo para
acompañarles a la habitación.
Por el camino más morreos y caricias hacen que parezca
imposible llegar a la meta, la cama.
El cuarto, ya conocido por el chico de la experiencia
anterior, enseguida sube de temperatura a medida que avanza la acción. Cuando
los tres estamos acoplados y disfrutando, se abre la puerta repentinamente.
¿Podemos unirnos? – se escucha la voz alegre de
Jacob.
Al tiempo los novios aparecen por la puerta, completamente
desnudos y en plena erección. De un brinco Cristian se tira de la cama por el
lado contrario intentando ocultarse. El corte de los intrusos al darse cuenta de
la situación es instantáneo, volviendo a salir, entre grititos y cerrando de
nuevo tras de ellos.
No seáis bobos – grita Daniel.
La puerta se abre de nuevo, ahora despacio y aparece la
cabeza de un tímido Aarón.
Pensábamos que estabais solos – comenta – no
queremos interrumpir.
Anda, calla y pasa – protesta Daniel medio
enojado – y tú sal de ahí, que ya sois mayorcitos para escondidas.
¡Que vergüenza! – dice Jacob asomando su cabeza
junto a la cama.
Aarón y Jacob pasan de la mano a la estancia, del susto sus
herramientas han regresado a la normalidad, mientras Cris se incorpora de nuevo
a la cama quedándose boca abajo junto a Daniel. Por mi parte, desde las nalgas
de mi chico observo divertido como transcurren los acontecimientos.
¿Os apetece el grupo? – aún duda Jacob.
Ya estábamos en grupo – suelta Daniel – por un
par más no pasa nada.
Quizás Cristian no se sienta cómodo – les digo
mientras observo al cortado chico.
Es fuerte – suelta observando los cuerpos de los
intrusos – pero si a ellos nos les importa.
Los chicos se acomodan como pueden en el poco espacio
disponible, por lo que tras un momento de duda, y risitas picaras, les propongo
apartarla y echar las colchas al suelo. Al momento los jubilosos chicos se
prestan al movimiento de muebles y al poco estamos acariciando piel sobre las
sabanas y cojines extendidos en el piso.
Las combinaciones posibles son infinitas y poco a poco se van
sucediendo con toda naturalidad. Un al principio más cortado Cristian se mueve
ahora como pez en el agua entre los cuerpos de sus compañeros. Por una vez, me
dedico más a observar la acción que ha participar, regocijándome a cada momento
del pensamiento de haber sido yo quien ha estrenado aquellos cinco culitos
vírgenes, que ahora se prestan en todo su esplendor a los placeres que los demás
les quieren otorgar gustosamente.
En este momento, la increíble polla de Jacob, trabaja sin
descanso el culo de Cristian, cuyo rostro es la viva expresión del placer.
Continuos gestos de su rostro acompañan a cada movimiento del penetrador. Un
vigoroso gemido anuncia el final del acto, momento que el embestido aprovecha
para reposar sobre la colcha. Jacob por su parte, extrae la dolorida herramienta
con cuidado de la agradecida funda, momento que aprovecha Aarón, para con su
lengua limpiar y reponer en lo posible el estilete de su amado.
Ya tenia ganas de que esa preciosidad me
taladrase – murmura Cristian aún sin abrir los ojos.
¿Y de que conoces tú "esa preciosidad" si puede
saberse? Grita con retintín un sorprendido Aarón dejando de
inmediato su delicado trabajo.
¿Conocer? – intenta disimular Cristian – ¿Que te
hace pensar eso?
De un salto, Aarón se sienta sobre el pecho de Cris como si
de una llave de judo se tratase, mientras con sus manos sujeta las muñecas del
atemorizado muchacho con fuerza., dispuesto a sacarle la verdad como sea.
A ver monada – le espeta a la cara – dime la
verdad o te machaco aquí mismo.
Cuando se ve dominador de la situación comienza a jugar con
el pobre chaval. Incorporándose un poco sobre su posición, comienza a darle
golpecitos en los papos con su morcillona polla, mientras continúa el
interrogatorio.
Así que le niño tenia ganas de que le follase mi
novio, ¿verdad? – le pregunta – pero ¿de que sabias tú como era su
verga?
Anda Aarón no seas crío – le chilla Jacob –
déjale en paz, que bastante susto tiene el pobre.
Tú cállate – le responde el celoso sin dar tregua
a su presa – que luego me tienes que explicar todo esto.
Daniel y yo, una vez más hacemos de testigos de la graciosa
situación, pendientes de que la cosa no vaya a mayores, no en vano, es mi casa y
mi responsabilidad.
En serio – intenta hablar Cris, evitando los
golpes de polla de Aarón – no he querido decir que la conocía. Me
has entendido mal.
Lo he pillado perfectamente – le contesta con voz
amenazadora aún – o hablas o será peor, majete.
¡Está bien! – se rinde al fin – te lo diré, pero
tienes que soltarme.
Dubitativo, Aarón va soltando a su presa. Cristian se va
incorporando poco a poco, mientras se duele de las zonas aprisionadas, para
dirigirse al baño. Al levantarse y caminar, un hilillo de semen brota de sus
enrojecido culo.
Joder Aarón – le apunta Daniel señalandole – le
acaba de follar como un animal y resulta que te picas por un
comentario.
No me importa que se lo folle si yo estoy delante
– responde con brusquedad – pero no me gusta que me ponga los
cuernos.
Sabes que no te he puesto los cuernos – regaña
Jacob – como te lo tengo que decir.
Pues haber, que se explique el niñato ese – pide
Aarón bruscamente.
Está bien. – comenta Cris volviendo del baño –
aunque me da mucha vergüenza, os lo voy a contar. El comentario se
me ha escapado porque no creo que en el campus haya dos pollones
como ese. Es clavadita a una con la que he jugado un par de veces en
los baños de la residencia y que no tengo para olvidar. La verdad
que aunque no os lo creáis, no sabia de quien se trataba y la verdad
que muchas pajas han caído pensando que me follaba.
¡Coño! – soltó Jacob.
¡El de la mampara! – protesto entre mosqueado y
sorprendido Aarón.
¡Joder! – Chilla jocoso Daniel – Vaya
coincidencia.
Así que es cierto – murmura alegre Cris – Cuando
me la estabas clavando, me ponía mogollón imaginarme que eras tú el
de los baños.
Es increíble – sentencio – Mira que ir a juntaros
en mi casa para conoceros mientras montamos una cama redonda.
Aarón sale de la habitación, enseguida es seguido por su
novio. Cristian se queda embobado mirando a la puerta, mientras Daniel le
acaricia los hombros intentando consolar al enamorado solitario que acaba de
poner cara al protagonista de sus numerosas fantasías.
Me puedo quedar a dormir – habla finalmente – No
me apetece ir al cuarto y estar solo.
Como podemos, arreglamos la habitación y nos acostamos. Cris
se sitúa entre ambos, donde recibe nuestro calor, para conciliar un reparador
sueño. Los acontecimientos han sido demasiado emotivos finalmente.
¿Crees que se le pasara? – susurra Daniel cuando
Cristian duerme profundamente – ¿Que asumirá que Jacob no esta solo?
No se – le respondo alargando mi mano sobre Cris
para rozar el pelo de Dani – El amor es ciego y quizás no sepa darse
cuenta de la realidad. Tendremos que ayudarle si lo pide.
Si – sentencia mientras su mano acaricia la mía
complacido.
Finalmente nos dormimos los tres. Me imagino que más
complicado debe ser conciliar el sueño en la otra habitación, aunque se que
ambos son buenos chicos y seguro que arreglaran pronto el problema.
El despertador rompe la paz ganada en las últimas horas.
En la cama, a mi lado esta Cris, de costado con su estilete
apoyado en mi muslo. A su espalda, Daniel, aún dormido, realiza sutiles
movimientos pélvicos, como si le estubiese ensartando, pero sin tenerla dentro.
¿Qué estará soñando? Eso pienso cuando una sonrisa en el rostro de Cris me
indica que esta despierto.
¿Si me muevo se despertara? – susurra – Está
dormido, ¿verdad?
SI te molesta despiertale – le comento.
No, dejale – responde risueño – es muy agradable.
Lastima que no este soñando conmigo.
¿Porque no? – le indico.
Lleva un rato diciendo tu nombre – replica de
nuevo sonriente.
El chico a estado buen rato aguantando la posición mientras
Daniel tiene su sueño erótico. Con un beso en los labio, agradezco su gesto, que
el responde goloso.
Tras dejarles solos, me desperezo en el baño, para agasajar a
tanto invitado con un reparador desayuno y evaluar la situación de antemano.
En la cocina aparece Jacob aún desnudo, pero recién duchado,
quien sin complejos se pega a mí, para por encima de mi hombro, observar lo que
preparo. Con un tenedor le doy a probar el revuelto. Tras degustarlo, en
agradecimiento me regala un beso y alegremente se vuelve al cuarto en busca de
su novio.
Poco después, ambos muchachos están sentados a la mesa dando
buena cuenta de lo servido, únicamente ataviados con sendos tangas morados que
les marca un bulto sensacional, sobre todo a Jacob.
¿Os molesta la presencia de Cristian? – quiero
aclarar – De ser así le pediré que no vuelva. No necesitamos
escándalos de ningún tipo y menos peleas por celos.
No, para nada – habla Jacob observando comer a
Aarón – lo hemos hablado y aclarado todo y no hay ningún problema.
Si él se siente cómodo, nosotros lo tenemos superado.
Pero quizás él no lo tenga tan superado – les
explico – hoy a dormido aquí y creo que siente algo por ti, Jacob.
El sexo nos gusta – habla Aarón con decisión –
bien lo sabes, y no nos importa compartir experiencias. Pero nuestra
relación es fuerte y no se resiente por eso. Si busca algo más que
sexo, lo tendrá que asumir y buscar en otro lado.
Daniel aparece aún medio dormido en la cocina.
¿Te apetece algo? – le pregunto.
¿No tuviste suficiente anoche? – bromea mientras
se hace con una tostada y la devora.
No seas tonto – le suplico – ¿Cris?
Se esta duchando – aclara observando a los
muchachos – Ahora baja a desayunar.
Efectivamente allí aparece Cristian. Con el pelo aún húmedo y
mi peto como única prenda.
¿Te importa? – me comenta – Tenía ganas de probar
como es.
Para nada – le confirmo mientras admiro su cuerpo
– pero te quedan algo grandes. Mejor si Daniel te deja unos suyos, y
los llevas hoy a clase.
Sería genial – responde el chico entusiasmado –
siempre que no sea una molestia.
Que va – dice Daniel convencido, dirigiéndose a
su cuarto – cuando termines, sube y lo arreglamos.
Nosotros también nos vamos a preparar – se
despiden los novios luciendo sus cuerpos y los tanguitas.
Que chulada – apostilla Cris cuando ya han salido
los chicos – Se les ve muy bien.
Si quieres, Daniel también te puede dejar uno así
– le cuento recogiendo la mesa.
Me encantaría – comenta – pero me refería a que
se les ve muy bien juntos, que se nota que se quieren.
¿Y tú como estas? – le pregunto serio.
Bueno – responde mirando al suelo mientras
juguetea con el cierre del tirante del pantalón – Por un lado súper
feliz de saber por fin quien era el chico del baño. Por otro,
imagínate. Un sueño imposible ahora mismo.
Quien sabe – le comento – solo era una polla sin
identificar y has conseguido lo que querías, disfrutar con ella a
tope. Para enamorarse hay que conocer a la persona e intimar.
Lo se – responde alegre – por eso no te preocupes
por mí. Sigo buscando a mi chico.
Me alegro – le respondo satisfecho.
Levantándose de su silla, se acerca a mi lado. Mi prenda le
queda enorme y desde mi posición puedo apreciar por el interior su durísimo
miembro. Asiéndolo de la cintura lo siento en la encimera, para tras desabrochar
los tirantes y dejar caer en sus muslos el babero y hacerle allí mismo una buena
mamada como premio por la madurez que me ha demostrado. El buen trabajo siempre
obtiene el premio merecido. Tras degustar goloso el fruto de sus huevos y
asegurar dejarlo bien limpito, le vuelvo a colocar bien su prenda.
Daniel te esta esperando – le comento saboreando
sus labios – no te olvides del tanga, es algo especial combinado con
el peto.
Cuando le libero, de un salto baja de la encimera, para
rápidamente dirigirse al encuentro de mi chico.
Aarón y Jacob vuelven ya dispuestos a marcharse al centro.
Ambos van guapísimos y así se lo hago saber. A las bermudas militares que compro
con Dani, Aarón las acompaña con una camiseta roja y una sudadera blanca con
capucha, que según me hace saber le ha regalado Jacob. Este por su parte se
viste con unas bermudas vaqueras tipo carpintero que le ajustan bastante, y una
sudadera surfer azul celeste. En agradecimiento me dedican un beso de despedida,
que sin duda saboreo.
Con la cocina recogida, me dirijo a vestirme. Con curiosidad
voy a la habitación de Daniel para ver como van los chicos. Sobre la cama esta
la ropa que se supone tendría que tener Cristian puesta, tanga rosa incluida. En
el suelo adivino lo que parece ser las bermudas quiksilver de Daniel, pero ni
rastro de ambos muchachos.
Al entrar a mi habitación les escucho reírse. Los sonidos
vienen del baño. Efectivamente allí se encuentra Cristian inmerso en el jacuzzi,
pero ni rastro de Daniel, cuando me dispongo a preguntarle por mi chico,
súbitamente su cabeza emerge en el agua. Según estoy, me meto también a
compartir los juegos. Creo que hoy llegaremos tarde los tres.
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Por supuesto que la historia no finaliza aquí, aunque pienso
que es hora de dejarla correr.
Tristemente la realidad nunca es tan idílica como nos
gustaría y por ello no quiero ahondar más en esta relación a dos, tres y cinco
bandas por momentos.
Si decir, que Aarón y Jacob siguen siendo felices y que
seguramente compartirán su vida por siempre jamás. Seguimos en contacto y cuando
el azar les sitúa en mi actual residencia, aún compartimos momentos íntimos y
por supuesto agradables.
De Cristian, después de finalizar aquel curso, no volvimos a
saber más. Dejo el centro, seguramente en busca de ese chico que le hiciera
feliz. Desde aquí le deseo que lo haya encontrado. A ese o al menos a otros que
aunque sea, por un momento le hayan dado placer y felicidad.
Daniel y yo, no estamos juntos.
La vida es cruel y aunque no medió el escándalo en ello, el
destino, como nos unió, también nos separo.
Su carrera como deportista de élite ha continuado en aumento
y precisamente el éxito profesional de ambos ha mediado en la separación
definitiva. Mi carrera como entrenador sigue su curso y tampoco me puedo quejar,
ya que vivo de ello, cosa que no todo el mundo que lo desea puede decir, y
holgadamente. El destino, como digo, nos separo aunque durante un tiempo hemos
coincidido y mantenido contactos esporádicos, finalmente la ruptura fue
inevitable.
Ahora este contacto únicamente es telefónico o vía Internet,
somos buenos amigos. Además esta en el otro lado del mundo. Me ha contado que ha
conocido a alguien especial. Se le ve de nuevo radiante y feliz lo que me alegra
muchísimo.
Yo también tengo la esperanza de volver a encontrar algún día
a alguien, que llene el vacío que me ha dejado Daniel.
ikeradan@hotmail.com