EN EL PAIS DE NUNCA JAMAS
Los dos se encontraban "picando". Además de la comida, Shinji
trajo una cubeta con agua, jabón y una toalla limpia. Shinji trajo todo lo que
pudo. Las aceitunas, las galletas con chispas de chocolate, gaseosas, galletas
saladas, rebanadas de jamón y de queso, pasas, uvas, 2 manzanas, 2 vasos con
cubos de hielo y una barra de mantequilla.
Con mucho cuidado el Tercer elegido se puso detrás de Mana.
Ella tenía mas movilidad que cuando se fue, pero moverse le era doloroso aún.
Levantarla y moverla no fue nada para el muchacho. Los dos estaban sentados
cómodamente en el Futton, Shinji con la espalda apoyada contra la pared con Mana
entre sus piernas. Ella apoyaba su espalda contra el muchacho. Tenían todas las
viandas a la mano en el regazo de Mana, encima de la sabana. Esta cubría las
piernas de los chicos. Parecían un dios Hindú de dos cabezas y cuatro brazos.
- ¡No te acabes todas las aceitunas Mana!- le dijo el chico.
Esta tenía un puñado (casi todas) en una mano.
- Abre la boca y cierra los ojos- le dijo la chica.
Shinji obediente lo hizo. Ella tomo una y se la puso en la
boca.
- Ahora tu- le dijo él a la chica.
-Quiero galletas con chispas de chocolate-
-¡No arruines la sorpresa!-protesto risueño.
-¡Quiero galletas con chispas de chocolate!
-Cierra los ojos y abre la boca-
Shinji tomo la galleta y se la acerco a la boca de la chica.
Ella entrecerró los ojos para verla y asegurarse que eran galletas con chispas
de chocolate.
No hagas trampa...
Ella cerro los ojos, Shinji se puso la galleta en los labios
y los dos se la comieron en un beso. Comenzaron a darse la comida uno al otro
con sus manos hasta que se termino, mordiéndose y chupandose los dedos del otro.
Después comenzaron a besarse, a comerse las migas que tenían sobre el cuerpo,
lamerlas, buscarlas. Mana había recuperado completamente su movilidad. Estaba
excitadísima y muy caliente. El pene de Shinji estaba duro como roca.
Shinji la puso en cuatro. Ella solo estaba deseosa de
entregarse. Su sumisión y obediencia era total. El chico se cercioro de que
tenía la mantequilla a la mano. Su erección comenzó a dolerle. El chico la tomo
por las caderas y la atrajo. Mana aprisiono el miembro en su cárcel de seda,
Shinji sintió un alivio al sentir la piel de terciopelo de los muslos de la
chica. Ella lo sintió enorme, monstruoso, caliente y duro.
Shinji y Mana parecían animales, perro y perra. Solo era el
calentamiento. La respiración de los dos era entrecortada, jadeante. Mana no
sabía que se proponía el chico, solo se dejaba llevar. Shinji aún no la había
penetrado, solo la torturaba deliciosa y refinadamente. El chico azotaba las
entrepiernas con su durísima verga, cerraba sus piernas y simulaba una
penetración completa con sus muslos. Se escurría y serruchaba la división de sus
nalgas. Tallaba y arponeaba su entrada sin piedad. Todo en el chico era
seguridad y autocontrol.
El chico sintió que se iba a venir. Se detuvo en seco. Mana
sintió como Shinji la inmovilizaba con su cuerpo y la "montaba". El duro miembro
se encontraba palpitando entre sus labios vaginales. Sus muslos y piernas
estaban aprisionados entre los muslos y las piernas del muchacho. Ella sintió
todo su peso. Sus nalgas y espalda en total contacto con la piel del chico.
Arqueo la espalda como una gata y se estremeció. Shinji tenía un brazo en el
suelo para ayudarla a no caerse, con el brazo libre le apretaba un seno. Shinji
tardo algunos segundos en recuperarse.
Los dos jadeaban y sudaban. Shinji la beso en la nuca. Ella
sintió la respiración entrecortada en su mejilla, los latidos de su corazón y el
dificultoso trabajo de sus pulmones.
- Estuve a punto de venirme, ¡lo siento!- le susurro al oído.
Mana no dijo nada. La mano de Shinji disminuyo la presión y comenzó a juguetear
con el erecto pezón con sus dedos. Ella se sentó en sus talones. Las manos del
tercer elegido ya libres comenzaron a acariciar el plano vientre, las caderas,
los senos y sus erguidos pezones. Ella sonrió. Shinji la besaba y la mordía sin
marcarle los dientes, la lamía en la nuca. La respiración de los dos se
normalizó, a Shinji su erección dejo de dolerle.
Mana volvió a colocarse en la misma posición. Shinji cambio
de estrategia. Introdujo suavemente un dedo enmantequillado en la abertura de
Mana, este se deslizo abriéndose paso con dificultad. Ella aún no lubricaba,
pero sus músculos no se tensaban para cerrarle el paso. El chico se tomo su
tiempo, Mana parecía disfrutar con el sondeo.
- Es delgado y pequeño, me hace... cosquillas-
Y ¿así?-
- ¡Ahhhh!- Los ojos de la chica se pusieron vidriosos y se
humedeció los labios- No pares... ¡no pares!....sigue asiiii....-
Shinji sintió con sorpresa como su dedo era aprisionado. Como
los músculos masajeaban su dedo. Mana comenzaba a moverse de adelante hacia
atrás. Shinji comenzó a realizar movimientos rotatorios, a tratar con suavidad
de ensanchar las paredes vaginales. Empezó a meterlo y a sacarlo. Metió dos
dedos. Mana jadeaba...jadeaba....pero no se venía. Ella misma le dijo que
parara.
Al parecer estaban en un callejón sin salida.
- Mana, me dijiste que con un tratamiento y una terapia los
militares...este... bueno ellos pensaban...- Shinji no encontraba palabras.
Mana se puso roja como un tomate. Trato de no mirarlo al
responder.
- Era un tratamiento con hormonas, creo que se necesitaba de
6 a 7 meses para arreglar lo que estaba mal con mi metabolismo... la terapia...
no me la hicieron por que necesitaban que fuera virgen.
- ¿hubieras hecho... eso si te lo hubieran ordenado?- Shinji
no quería sonar escandalizado, es más ya sabía la respuesta de antemano.
La Mana de antes, si. La de ahora, ¡no!- Los dos
guardaron silencio.
- Shinji, si Rei o Asuka... ellas... si tu pudieras con
ellas...- no quería mirarlo, ni formular la pregunta. Shinji no la miro tampoco
al responder.
Ellas son solo colegas... amigas y además ellas
no me tomarían en serio...
- Shinji, ¡son un par de perras en celo reprimidas!... desde
que las vi supe que andaban detrás de ti... la Asukita es la peor... ¡como
aborrezco a esa engreída!... y la Rei... fría e indiferente por fuera y por
dentro ardiendo por ti... ¡menos mal que ellas mismas se ponen la soga al
cuello!... ¡son un par de falsas!- Mana se moría de rabia, de celos y envidia.
Era injusto que el par de cobardes pudieran darle a Shinji en forma normal lo
que ella no podía dar en ese momento.
-Mana, no estoy con ellas... no te olvidare nunca por
ellas... ni por nadie pase lo que pase-
Mana se ruborizó. Se pregunto si todo terminaba aquí. Los
militares le habían dicho que de llegar el momento todo se reducía a adoptar un
papel pasivo, sumiso. Los chicos cobardes sin personalidad buscan siempre algo
que no ponga en peligro el débil ego que tienen. Ellos pensaron que el Tercer
Elegido solo se limitaría a su placer, el placer de su compañera solo era para
alimentar su pobre y diminuta autoestima. Le dijeron que: "fue maravilloso
cariño, fuiste insuperable" bastaría para ponerlo por las nubes. Se pregunto si
esa era su error. Dejarle a Shinji todo.
- Shinji y si yo...- Se detuvo. No tenía que estar pidiéndole
permiso- Shinji, ponte de pie...-
Shinji obedeció.
-Cierra los ojos y no los abras, si sientes que vas a
correrte... ¡no te detengas!...solo dime si te gusta, si lo estoy haciendo bien
y no te estoy lastimando –
Ella respiro hondo. Seria su primera vez. Ya había visto en
videos como se hacía. Primero comenzó a besarlo. Masajear su pecho con sus
pechos.
- ¡Quédate quieto y solo déjate querer! - le dijo. Trato de
sonar segura.
Ella se puso de rodillas. No tenía miedo. Tímidamente saco la
lengua y toco la punta del pene del chico. Shinji apoyo la espalda contra la
pared. No quería abrir los ojos. La chica encontró el sabor como indefinido,
pero no era desagradable. Le dio otros tímidos lengüetazos exploratorios más.
Tomo con ambas manos el miembro y empezó a lamer con su puntiaguda lengua el
glande con los ojos cerrados.
-¡Mana! Con suavidad, no me aprietes tanto con las manos...
-¡Perdón!
La chica se mordió la lengua. La voz de Shinji la asusto.
"Menos mal que no se me ocurrió metermelo de golpe en la boca, le hubiera dado
un mordisco". Pensó divertida. La chica comenzó la operación otra vez. Empezó a
lamer mas abajo, alrededor de la verga. Finalmente le perdió el miedo y comenzó
a lamerlo como un helado, con los ojos abiertos. Shinji no había vuelto a
hablar. Ella beso la punta y sus alrededores, a chupar. Introdujo el glande en
su boca. Un poco más cada vez. Shinji sintió que no resistiría. Tomo con sus
manos la cabeza de mana. Ella aumento la velocidad y el ritmo. Eran mamadas
autenticas con todas las reglas del arte.
Mana parecía una versión juvenil de la Lovelace. Shinji trato
de prolongar el delicioso suplicio lo más posible. Ella se concentro en sus
bolas, a lamerlas y a mordisquear su delicada piel mientras le hacía una paja.
Su lengua recorrió la larga verga. Se concentro en la punta y en su rajita.
Acaricio delicadamente el glande con su lengua en movimientos circulares. Volvió
a engullir el miembro, a chuparlo, a hacerle con la boca lo que hasta ahora no
había logrado hacer con su vagina. Shinji se dejo ir. Mana se trago el primer
chorro, el segundo le dio en la cara y en los pechos, el tercero y ultimo cruzo
la habitación de largo a largo.
La chica se lavo y enjuago la boca con la cubeta de agua.
Todavía no podía creer que lo había hecho. Los dos se miraron y se rieron. La
risa de ellos era de cómplices de una travesura. A Mana el Semen de Shinji le
pareció viscoso y desagradable. Pero lo volvería hacer y se lo volvería a tragar
todas las veces que su novio se lo pidiera. Shinji quiso hacerle lo mismo, pero
ella se opuso. No era que le disgustara la idea, pero esas cosas "sucias" no las
hacia o no debería hacerlas su chico. Shinji tuvo que quedarse con las ganas, de
momento al menos. Era una mojigatería estúpida fuera de lugar, pero no le era
indiferente que para su chica solo las cualquiera y las rameras le hacían "eso"
a los hombres. Para ella había sido un gran sacrificio.
Ella estaba sorprendida. La primera vez que vio "eso", en el
video educativo de los militares, vomito. Le parecía lo más sucio, antinatural,
asqueroso y repugnante que jamás había visto. La forzaron a verlo varias veces,
lo que acrecentó su repulsión. Los militares mismos estaban en desacuerdo entre
ellos. Querían que el chico la tomara en serio, que la convirtiera en su novia.
Ellos mismos eran hombres llenos de prejuicios sobre lo decente y lo indecente.
Ellos tomarían como novia a una chica recatada y de "buenas costumbres", con una
chica fácil solo se divertirían y la dejarían cuando se aburrieran, sería algo
para presumir con sus amigotes. A una persona así no la dejas entrar a los
Cuarteles Generales, ni la presentas con orgullo a tus superiores. En ese punto
la dejaron en paz, pero ella tenía sus ordenes. Ella esperaba que nunca se
dieran las circunstancias de cumplirlas.
Mana inconscientemente compartía esos estúpidos prejuicios.
Su chico era tierno, gentil y amable. Era hombre y ella pensaba que estaba mejor
informada que él sobre todo aquello que a los hombres les gustaba.
Inconscientemente seguía bajo los parámetros de su misión. Lo diferente era que
lo había hecho en forma libre y voluntaria. Su chico no se lo había pedido y no
era necesario que lo hiciera. Ella estaba feliz de que su chico se corriera en
su boca. La "calentó" bastante la fuerza del chorro de Semen. De la boca, al
menos, dejo de ser virgen con su chico.
Shinji estaba súper caliente. No podía dormir y se encontraba
empalmado otra vez. Los dos no lo habían hablado, pero quedaba por sentado que
era todo y mañana sería otro día. Mana sentía la boca amarga y pegajosa. Los dos
dormían desnudos, espalda con espalda. O trataban de hacerlo. Ella se encontraba
caliente. Enardecidamente caliente.
-Shinji...¿estas dormido?
-No tengo sueño-
Ella guardo silencio intencionalmente. Estaba excitada. El
chico sintió las nalgas de ella contra las de él, estaban espalda contra
espalda. Todo se le revolvió por dentro. Ella comenzó a moverse. En movimientos
lentos y sensuales. La parte baja de su espalda y las nalgas de la chica lo
llamaban. Mana sintió como el chico se giraba, sintió el duro miembro contra sus
glúteos, acariciadas por su firme mano. Ella aprisiono su miembro entre sus
muslos. Con una mano el chico recorrió su cadera, su costado, aprisiono un seno.
La otra mano se deslizó por debajo de ella y aprisiono el otro.
Shinji trato de penetrarla nuevamente en esa posición. Ella
no sentía dolor, ni placer. El roce de la verga del chico en su cavidad era
molesto. El chico desistió por el momento. Le susurro en el oído algo que hizo
que ella soltara una risita. Era agradable para ambos estar mejilla a mejilla.
El sexo que tenían en ese momento no era genital. Era de piel contra piel. Mana
restregaba sus nalgas y su espalda contra el vientre y el pecho de su novio. El
brazo del chico debajo de Mana pellizcaba sus pezones y estrujaba sus tetas. La
otra mano acariciaba su vientre y su monte de venus, jugueteando con sus vellos.
Shinji se giro nuevamente y de repente ella miraba el techo
mejilla a mejilla con el chico. Este estaba debajo de ella. Ella arqueo su
espalda y trato de liberarse. Los fuertes brazos no la dejaron. Shinji la beso y
empezó a mordisquearle una oreja. Las manos del chico sabían sus puntos
vulnerables. A Mana le gustaba ser tocada por esas manos. Ella trataba de
escaparse, de aplastarlo con su ligero peso.
Ella se giro y trato de montarlo como una amazona. No pudo.
Ella sintió como ese ariete chocaba con una muralla impenetrable. Trato de subir
y bajar con fuerza, pero el roce con sus paredes vaginales era doloroso, no
placentero. Shinji la guiaba con sus manos en las caderas de la chica. Ella
desistió y se desplomo sobre él, con el miembro del joven fuera de ella. Se
sentía furiosa y frustrada.
Los jóvenes descansaron un rato en esa posición. Shinji le
acariciaba el trasero y lentamente subía por su espalda, finalmente la abrazo.
Ella se reincorporo. El chico puso sus manos en las caderas de la chica. Palpo
su vientre. Le apretó con fuerza ambas tetas, le pellizco sus pezones. El dolor
hizo que Mana se olvidara de su reciente enojo. Shinji comenzó acariciar los
hermosos pechos. El placer que la piel de los dos jóvenes sentía era
indescriptible. Estaban juntos, no aporreándose cada quien por su lado. El joven
elevo una mano y con las yemas de sus dedos acaricio la cara y los labios de la
chica. Esta le atrapo un dedo y lo mordió con fuerza. Después se lo chupaba y lo
lamía como una chupeta.
Mana era acariciada a conciencia, en forma cabal y completa.
Shinji al principio, por su inexperiencia, solo la había estado manoseando,
estrujando y apretando. A ella no le había disgustado por que era igual de
inexperta y por que el chico compensaba su ignorancia con su delicadeza. El
muchacho estaba algo confuso, sentía como el cuerpo de Mana le decía donde, como
y cuando debía ser tocado. Esa sensación la había sentido con Rei, durante una
práctica de ataque sincronizado, y con Asuka, cuando pelearon con el ángel
doble. Mana disfrutaba de sus atenciones, deliraba con ellas.
Ella se encontraba nuevamente en cuatro patas. El se
encontraba detrás de ella. Sus cuerpos ya no eran barreras que los separaba,
eran puentes. Ella encontraba súper estimulante no verlo, sentirlo por detrás.
El chico le mordía por la espalda, la montaba como una perra. Ella se sentía
desfallecer ante sus caricias. Shinji se encontraba tallando su entrada. Ella
con una mano se masajeaba el clítoris. Shinji intento penetrarla, pero el
elástico himen se lo impedía. No se desesperó. Se detuvo un momento para echarse
mantequilla en un dedo. Pensó en romper la delgada barrera de carne. No pudo.
Shinji intento de nuevo penetrarla con su miembro. Los
músculos vaginales le cerraron el paso. El muchacho se detuvo y retrocedió. La
chica puso su trasero en pompa, sin que ella le dijera nada el entendió. Se echo
mas mantequilla en su dedo índice.
Mana sentía aun la boca amarga y pegajosa. Su novio empezó a
introducir su dedo en su ano. No sintió dolor. El muchacho fue poco a poco, ella
sintió como sus músculos se dilataban, el delgado dedo índice se abría paso en
su carne. Como un diminuto miembro comenzó a moverse y a engrasar su estrecha
cavidad. Shinji le introdujo lentamente después su dedo medio enmantequillado
hasta su empuñadura. Sintió molestias, pero las considero soportables.
Finalmente su novio le introdujo los dos dedos.
Los esfínteres de la chica estaban totalmente dilatados y
Mana no sentía molestias, todo lo contrario. Shinji considero que era el momento
e introdujo su miembro. Mana sintió como algo descomunal entraba en su interior.
Centímetro a centímetro Shinji avanzaba. Ella cerró los ojos y apretó los
dientes. Shinji detuvo su avance.
- Shinji, estoy bien, ¡"metemelo" todo!-
- ¡Ya esta!- le dijo el chico sonriendo. Ella sintió su
pelvis contra sus nalgas. Las manos del chico sobando su culo, sus costados, sus
muslos. Ella no podía creer que toda esa carne estuviera dentro de ella.
-¿No sientes dolor?
-No, ¿en serio me "entro" todo?- dijo la chica incrédula aún.
Shinji, por toda respuesta, la comenzó a cabalgar. Suave y lento al principio.
Mana apretó con fuerza los dientes y cerro los ojos. Sentía un intenso placer,
no dolor. Su culo, bien engrasado y apretado, con el miembro de su novio
adentro. El chico sacrifico su placer al de ella. El cuerpo de ella le decía que
hacer y el obedecía. Aumento la velocidad y el ritmo. Las tetas de Mana
rebotaban en cada embate y sus nalgas se estremecían cada vez que chocaba con la
maciza carne del muchacho. No lo soporto más. Tuvo un largo orgasmo sin previo
aviso. Los perros y las perras hacen el amor a los ojos de todo el mundo sin
sentir vergüenza. Mana ya sabía porque.
Shinji había quedado insatisfecho y con ganas de más. Lo
disimulo ante Mana diciéndole que el también había tocado el cielo con ella. Fue
a lavarse con la cubeta de agua. El agua fría calmo su ardor y mitigo su
frustración. Mana egoístamente trataba de asimilar todo el placer que sentía. Su
coño estaba húmedo. Palpitando como un corazón ante cada oleada del orgasmo que
sentía en su interior. Su sistema nervioso hiperdesarrollado por fin comenzó a
trabajar a su favor. Ella se tumbo de espaldas, abrió sus piernas, flexiono las
rodillas, se acaricio los muslos y los abultados labios vaginales con ambas
manos. Sentía su sexo como un botón de rosa a punto de abrirse.
Shinji le metió un dedo y no encontró resistencia. El coño
estaba húmedo, pero no estaba bien lubricado. Shinji olió el dulce y almizcleño
olor en su dedo. Se lo metió a la boca. Mana sufría deliciosamente. Se
acariciaba los pechos como loca. Shinji no lo pensó más y literalmente comenzó a
comer y a beber del coño de la chica. La chica arqueo la espalda y abrió los
ojos. Sintió los labios del chico besando sus labios vaginales. Su lengua
explorándola. La llevaba hasta el punto de un nuevo orgasmo, se detenía,
comenzaba a besar, a lamer, morder sus entrepiernas, su vulva se contraía de
frustración ante su abandono y el volvía a su ataque. No protesto, ni le dijo
nada. Solo disfruto.
Shinji comenzó a subir por el vientre de la chica hasta
llegar a su pezones. Labios, boca, lengua y dientes comenzaron su trabajo de
acoso. Shinji sintió que llegaba el momento. Tomo un cojín y lo puso debajo de
ella. Jugueteo cruelmente con el sexo de la chica. Ella con una mano abrió lo
mas que pudo su concha y con la otra guió al sexo de su amado a su interior.
El anillo de músculos se tensó y Mana sintió el dolor mas
intenso y penetrante de todos los que hasta ahora había sentido. Shinji no se
preocupo, a diferencias de las veces anteriores, el cuerpo de ella estaba lista
para ser penetrada. Avanzó sin problemas en la lubricada abertura y sintió la
dilatación de las paredes vaginales a su inexorable avance.
¡Shinji, detente, me duele demasiado, no sigas!- le suplico
Mana con lagrimas en los ojos.
-Resiste un poco, mi amor, esta vez lo lograremos. Te amo y
no te haré daño, confía en mi- le dijo él.
Shinji se detuvo y saboreo sus lagrimas. Tiernamente la beso
en los labios. Si ella le hubiera dicho otra vez lo mismo hubiera desistido. La
chica quiso pensar que era su noche de bodas. Se entregaba virgen a su amado
para estar juntos en lo bueno y en lo malo hasta que la muerte los separe. Era
una tontería y lo sabia. Se abandono al dolor que sentía. Lloraba sin pudor
alguno.
- También te amo y confió en ti- dijo.
Shinji comenzó a moverse milímetro a milímetro. Ella estaba
mas relajada y laxa. Shinji realizo tres intentos. En el tercero y ultimo lo
logro. Mana sintió como su himen se rasgaba y dejaba paso a su amor. Sintió su
sangre en sus muslos y en el bajo vientre de su amado. Supo que su novio la
había hecho mujer y ella lo había hecho hombre. Se abrazaron. Descansaron un
rato. Shinji le alzo las piernas y ella las puso alrededor de su cintura. El
chico se sentó con ella unida a él. Se sentían felices. Los chicos sintieron la
luz del sol y pudieron ver el nacimiento de un nuevo día.
- Nos tomo toda la noche, pero lo hicimos- dijo el chico
Shinji, ¿estas cansado, tienes sueño?- le dijo la
chica mimosa y ronroneante.
- ¡No! – le dijo él, sabiendo a donde iban los tiros.
¿Tienes hambre, quieres desayunar?-
Tengo Hambre de ti y te voy a desayunar a ti- le
dijo cariñoso.
Se volvieron a acostar y en un largo misionero dieron rienda
suelta a su amor. Ante los embates de su hombre Mana era risitas y jadeos. Sus
gemidos se hicieron lastimeros, pero eran de placer. La respiración de Shinji
era entrecortada, el placer de los dos era uno. Shinji descargo con fuerza y a
presión todo su semen cálido en su ya ahora mujer. El chorro de semen de él se
mezclo con la sangre de ella. El cuarto era un desastre. El olor a sexo era
penetrante. Los jóvenes cuerpos estaban llenos de sudor y saliva. Los dos
estaban muy cansados y durmieron hasta mediodía.