Este relato puede resultar una manera curiosa y poco
convencional de conocer un ambiente tan complejo como es el del intercambio de
parejas, pero es totalmente real y sucedió exactamente como os contamos
Un fin de año, ya hace varios, decidimos hacer algo distinto,
siempre lo celebrábamos en casa de unos amigos, pero por razones familiares
tenían que ausentarse unos días por lo que el grupo se dispersó sin hacer un
plan conjunto
Mi marido y yo ya teníamos colocados a los hijos pero sin
plan, se nos ocurrió una idea, coger el coche, conducir durante unas 3 horas y
parar en el pueblo que llegásemos, eso permitía estar allí hacia las 2 de la
tarde, buena hora para buscar hotel y hacer algún plan nocturno.
Preparé la maleta con un vestido de fiesta y poca cosa mas,
total solo era una noche, fijamos un rumbo y fue hacia Francia, hay que decir
que vivimos a escasamente una hora de la frontera con este país.
Tres horas después llegamos a un pueblecito que nos pareció
perfecto, su nombre es Sete, un bonito lugar costero con unos canales que lo
cruzaban, un barrio antiguo de pescadores, perfecto para lo que buscábamos.
Encontrar un hotel fue fácil, además era precioso, el único
problema es que casi no comprendíamos el francés pero si muy bien el ingles.
Después de asentarnos decidimos buscar plan para la noche, en
la recepción del hotel tenían varias publicidades, lo malo es que todas estaban
en francés y no entendíamos gran cosa, nos decidimos mas por las imágenes que
por la letra, y Juan le encantó uno de una pueblo a 20 Km de donde estábamos,
Cap d’Agde, se trataba de restaurante y después fiesta en la discoteca, justo lo
que buscábamos, una buena cena y bailoteo.
Mi marido les llamó por teléfono, por suerte hablaban ingles
por lo que no hubo problemas para la reserva, nos preguntaron de donde éramos y
al decir que catalanes nos propuso sentarnos en una mesa con mas españoles, me
extrañó que allí hubiese mas españoles que nosotros en aquella época, pero mejor
lo pasaríamos que rodeados de franceses con los que no poder conversar.
La cena era a las 9, buena hora para el país, nos preparamos,
duchamos, vestimos y nos dirigimos a la dirección que nos dieron, cuando
estábamos llegando pasamos por una zona que decía "pueblo naturista", lo
entendimos enseguida, se trataba de uno de estos pueblos que hay en Francia
donde la gente en verano va desnuda todo el día, pero en el mes de diciembre y a
escasos 5 º de temperatura, nadie se atrevería, y no es que nos diese reparo,
simplemente no somos nudistas, como mucho topless si no hay nadie que pueda
conocerme.
Hay que decir que en lo del sexo siempre fuimos algo
tradicionales, eso no quiere decir que me casara virgen, antes de Juan tuve
varios novios con los que mantuve relaciones sexuales plenas, Juan tiene una
experiencia anterior a mi parecida, yo tengo mis juguetes con los que disfruto a
solas o con mi marido y realizamos las practicas sexuales que se nos ocurren sin
ningún problema, incluso algunas veces hemos hecho juegos de exhibicionismo como
ir desnuda solo con un abrigo, ir sin ropa interior y una falda corta o cosas
parecidas.
Volviendo a la noche de fin de año, aparcamos el coche y
vimos enseguida la discoteca, su nombre era "Le Glamour", pensé que no era un
nombre muy original, pero ni tan solo comenté esto con Juan.
La cola de entrada hacia como unos 100 metros, me di cuenta
de que habíamos acertado es sitio si tenían tanta clientela, la gente iba con
abrigos, supuse que debajo llevarían los vestidos de fiesta, además, todas las
mujeres se veían con zapatos muy elegantes.
Cuando llegamos a alcanzar la entrada del local vi una
decoración muy atrevida, fotos de mujeres desnudas, grupos de mujeres, etc, Juan
le encantó, siempre la ha gustado este tipo de "arte" y a mi me resultaba
indiferente.
Al fin nos tocó y una chica muy mona, pero con un vestido muy
atrevido, tato que se le trasparentaban todos los pechos y una minifalda de
escándalo nos dio un sobre con la entrada, unos tiquets para la bebida y nos
dijo que mesa teníamos, el restaurante se encantaba siguiendo el pasillo, además
teníamos el guardarropas en la entrada del mismo restaurante.
El primer impacto fuerte lo tuvimos cuando la pareja que iba
delante nuestra llegó al guardarropas y ella se sacó el abrigo, dios mío!,
llevaba una falda muy corta, tan corta que dejaba a la vista gran parte de su
culo, sin bragas y además una blusa totalmente transparente sin nada debajo, que
era aquello?, donde nos habíamos metido !
Yo me saqué el abrigo y lo que pasó fue increíble, la pareja
que iba delante nuestro, la de detrás y los dos hombres del guardarropa se
fijaron en mi con una mirada de las que quieren decir "que hace esta vestida
así", no entendía nada pero hice como si no pasara nada.
Entramos en el restaurante y aquí si que ya quedamos de
piedra, resulta que todas, absolutamente todas las mujeres iban vestidas con
ropas muy sexys y atrevidas, todas semidesnudas, transparencias, ropas con
agujeros, faldas extremas…., pero lo curioso es que todo el mundo se fijó en mí,
realmente mi vestido largo, negro, con un escote que consideraba pronunciado,
típico de fiesta de fin de año que tan cuidadosamente escogí no entonaba con lo
que allí había, pero ya estábamos dentro, además, yo ni tenia ni me hubiese
gustado ponerme nada de aquello, que vergüenza.
Llegamos moviéndonos entre la gente y siendo el cetro de
atención a la mesa, ya había 9 parejas, la décima y última éramos nosotros,
todos catalanas que nos saludaron muy cordialmente, pero ellas vestían igual que
el resto, los raros éramos nosotros.
Intentamos reaccionar como si no pasara nada, Juan no pudo
evitar que sus ojos se clavaran en todas y cada una de las 9 mujeres de la mesa,
que la que menos enseñaba era por que solo llevaba puesto el sujetador, nada
encima, además, su excitación era evidente, tan evidente como mi nerviosismo.
Ellos intentaros hacer como que no pasaba nada, pero podía
verse que nos habíamos convertido en el centro de atención, no solo de nuestra
mesa, también de gran parte del restaurante.
Hicimos las presentaciones de rigor, eran todos muy
simpáticos, algunas de las actitudes no las entendíamos muy bien, se tenían
demasiadas confianzas entre ellos, además, el hombre que tenia a mi lado, cada
vez que me hablaba me ponía la mano en la pierna, yo no decía nada por que vi
que aquello era de lo mas normal allí, su mujer estaba a su lado viéndolo y no
decía nada.
Pensé que era un grupo de conocidos, pero no, resultó de tres
de las parejas iban solas, no conocían a nadie, y las otras seis iban de dos en
dos, se juntaron por que la organización lo hizo al igual que a nosotros, me
extrañó que ya se tuvieran tanta confianza, se conocían como mucho 15 minutos
mas que nosotros
La conversación fue muy trivial hasta que llegó una pregunta,
"¿Cuanto hace que estáis en el ambiente?", la respuesta mía fue, "¿Ambiente?,
¿que ambiente?", si, dijo la mujer que estaba justo al lado de mi marido, el
ambiente liberal, el intercambio de parejas"
Tanto a Juan como a mi se nos puso la cara roja de vergüenza
y empezamos a comprender, resulta que nos habíamos puesto en una fiesta de fin
de año de un local de intercambio de parejas, que vergüenza, quisiera haber
salido de allí dando un salto, pero ya era demasiado tarde.
Ni Juan ni yo nunca habíamos sido unos reprimidos sexuales,
estos temas lo cogíamos con una gran comprensión pero sin ninguna curiosidad por
conocerlo, lo poco que sabíamos es lo que habíamos leído o salía por la tele y
nada mas.
Intentamos explicar lo que había pasado, que si estábamos
allí era una pura casualidad, ellos se lo cogieron con gran humor y nos
explicaron lo siguiente:
Pues mirad, estáis en el pueblo naturista de Cap
d’Agde, no es un pueblo naturista como los demás, es mas bien un pueblo
liberal, aquí la gente es swinger, o lo que es lo mismo, hacen
intercambio de parejas, y este local es el mas famoso del mundo en este
tema, es decir estáis en el centro del centro de intercambio de parejas
del mundo entero.
Intentamos explicarles que no teníamos ni idea, y que jamás
habíamos hecho ni pensado hacer intercambio con otras parejas, que formábamos un
matrimonio muy normal y bien avenido y no pensábamos en ello.
Una de las mujeres, con un tono de enfado nos dijo que las
otras 9 parejas también eran matrimonios normales y bien avenidos y que aparte
de estar muy bien con sus respectivas parejas, algunas veces lo hacen con otros
hombres, mujeres, en grupo, etc, lo que me hizo pensar que había metido la pata.
Les dije que no tenía nada en contra pero que simplemente no
compartíamos su punto de vista del sexo, pero esperábamos pasarlo muy bien
aquella noche a pasar de no poder contar con nosotros para realizar intercambio.
Nadie puso ninguna objeción y nos sentimos toda la cena muy
bien tratados y considerados y respetados, el hombre de mi lado que antes me
tocaba la pierna ya no lo hacia, cosa que me extrañó mucho aquel cambio
repentino.
Ellos hacían cometarios muy subidos de tono, proposiciones
que ellas hacían para mas tarde a otros hombres con su marido al lado, o ellos a
otras mujeres sin ningún tabú.
El más callado en todo esto era mi marido, estaba en una
mezcla de incredulidad y excitación, yo me fui calmando y cada vez veía aquello
de una manera mas tranquila.
Ya estábamos por los postres cuando una de las mujeres, Ana,
me dijo que por que no intentaba ponerme algo mas atrevido de ropa, yo le dije
que no tenia nada, y menos allí, pero que no sabia si me atrevía, que me daba
una cierta vergüenza, ella dijo que en el guardarropas tenia otro conjunto que
se lo había traído por si cenando se ensuciaba y que me lo podía dejar, teníamos
una talla parecida, le di las gracias pero no me atrevía, curiosamente Juan dijo
que lo intentara, que no pasaba nada y que así iría "vestida como el resto".
Después de un pequeño forcejeo verbal con el resto de la mesa
y en especial con Juan, accedí pero me temía que aquello fuera muy extremado, he
de reconocer que en el fondo tenia ganas de colocarme algo mas atrevido y dejar
de ser el centro de atención por mi ropa. Ana me dijo que la acompañara, fuimos
al guardarropas donde cogió una bolsa y nos dirigimos a los servicios, allí ella
misma me desnudó por completo, no dejó que yo lo hiciera, que vergüenza, una
mujer me sacaba la ropa, incluso las bragas, tampoco tubo mucho trabaja ya que
el vestido era de una sola pieza y el escote impedía llevar sujetador, lo hacia
con mucha sensualidad, cuando estuve totalmente desnuda abrió la bolsa y sacó un
vestido, era de una fibra negra transparente de una sola pieza, como una malla,
por delate un escote que llegaba al ombligo, lo del lado totalmente
transparente, me lo puse y me miré al espejo, se veía todo mi pecho, mis
pezones, mi bello púbico, al darme la vuelta vi que por detrás tampoco ocultaba
nada, yo le dije que no me atrevía a salir de aquella manera enseñándolo todo,
después de hablarlo llegamos a un pacto, me pondría las braguitas negras que
llevaba, enseñaría mis tetas pero tampoco me preocupaba mucho al estar entre
desconocidos, ella aceptó a pesar de que decía que deslucía el conjunto, y mas
mis bragas que no eran grandes pero tampoco un tanga.
Salí muy avergonzada, no estaba acostumbrada a pasearme por
un restaurante enseñando mis pechos cubiertos por una ropa que no cubría nada y
enseñando mis bragas rojas que contrastaban con el semi-vestido negro, pero
también raramente excitada, nunca me había sentido exhibicionista pero aquel
ambiente me cambió y mas al ver la reacción de Juan que quería claramente que lo
hiciera. Al llegar a la mesa todos se fijaron en mi, me halagaban los
comentarios de todos, algunos los encontré muy fuertes, como la de uno de los
hombres que comentó que tenia unos pezones preciosos. Le pregunté a Juan que le
parecía, y me dijo que estaba muy guapa con aquel vestido, jamás pensé que
aceptara que estuviera en un restaurante vestida así.
Pasó un fenómenos curioso, ya no me sentida el centro de
todas las miradas de la gente, ahora era normal, nadie se extrañaba de nada, no
como cuando llevaba el vestido supuestamente correcto.
Estábamos comiendo el postre cuando no se de que hablábamos
con el hombre de mi lado, decidí preguntarle por que al principio me ponía la
mano en mi pierna y ahora ya no lo hacia, me dijo que el ambiente liberal es un
ambiente de mucho respeto, que cuando lo hacia el creía que éramos del ambiente
y estas cosas son muy normales, pero al saber que no lo éramos entendía que no
era correcto por que me podía sentar mal. Yo le cogí la mano y se la puse encima
de mi pierna, ante la atenta y sorprendida mirada de mi marido, no se si por el
ambiente, lo que había sucedido, la bebida o que pasó pero me sentía bastante
desinhibida y Juan sorprendido.
Seguimos todos hablando, conversaciones bastante subidas de
tono a los que mi marido y yo seguíamos con mucho interés, incluso en algunas
colaboré como la de que juguetes sexuales teníamos, en el que aproveche para
explicar como me metía el consolador en el coño las noches que Juan estaba de
viaje o las mañanas que me sentía excitada, pero aquello no extrañaba a nadie ya
que allí se comentaban cosas mucho mas fuertes. No se como me atreví, nunca
había explicado eso a nadie más que a Juan y a una amiga muy íntima que tengo, y
allí, delante de 18 desconocidos contaba que me masturbaba con un consolador.
Hablamos de fantasías sexuales, creo que solo teníamos
fantasías Juan y yo ya que lo de ellos eran realidades que ya habían hecho, las
mías eran muy inocentes, se trataba de hacer el amor en una playa desierta o
pasarme una noche follando en un hotel, siempre junto a mi marido, las de Juan
eran algo mas fuertes para mi y supongo que muy comunes entre los hombres como
la típica de un trío. Me sentí extraña explicando aquello.
Alguien preguntó algo de bragas y que allí seguro que ninguna
mujer las llevaba, pero todas las miradas se clavaron en mi, con aquel vestido
era imposible ocultarlo. Resultó que era la única mujer de la mesa con bragas,
entonces mi marido dijo que había que solucionarlo, Juan tenía ganas de entrar
en el juego, supongo que al ver mi actitud con mi vecino o las cosas que decía
vio que me estaba animaba. A mi ya no me importaba nada y accedí a sacármelas
pero las mujeres al unísono me dijeron que no, que a pesar de que no éramos del
ambiente, había unas normas a respetar, y una era que ninguna mujer ni hombre se
podía desnudar el mismo, para esto estaban los otros hombres. A eso ya no se si
me atrevería, que otro hombre sacara mis bragas era muy fuerte pero ante la
insistencia general, en especial de Juan accedí, me levanté y le pedí al hombre
de mi lado que me las sacara, este se giró sin levantarse de la silla y abriendo
sus piernas me hizo colocar entre ellas, puso sus manos abiertas a la altura de
las rodillas y muy lentamente fue subiéndolas acariciando mis muslos hasta
llegar a la goma de las braguitas, después hizo lo mismo pero en sentido
contrario arrastrándolas hasta sacármelas por los pies. Le pedí que me las diera
ya que me daba un cierto reparo que notara lo mojadas que debían estar, pero
dijo que se las guardaría hasta el fin de la noche. Se fijaron en los pelos de
mi coño que no estaban casi depilados (solo me depilo lo justo para que no
salgan por los lados con las braguitas mas pequeñas que tengo), yo sin rubor me
levanté el vestido para que toda la mesa los viera mejor, a pesar de que con
aquel vestido no era precisamente muy necesario. Mi marido estaba desconcertado
al ver con que naturalidad enseñaba allí mis pelos íntimos, le miré con una
sonrisa que el respondió con otra y entendí que lo aprobaba.
La cena dio para mucha más conversación, mi vecino ya se
atrevía a tocarme la pierna y yo le correspondía, al igual que Juan con su
vecina y todos los demás.
Aquella situación que al principio me sorprendió y me
desagradó estaba empezando a gustarme y excitarme, se lo comenté a Juan que me
dijo que ya se había fijado y que a él también le encantaba. Tenía claro que no
quería hacer ningún intercambio pero si seguir con aquellos juegos que eran muy
morbosos y nos permitían pasar una noche de fin de año distinta.
Con los cafés trajeron unas chocolatinas, yo soy una viciosa
del chocolate, lo comenté en la mesa y varios se ofrecieron a dármelos, cosa que
acepté muy gustosa, pero una mujer propuso que aquello no podía darse de mano en
mano, se acercó a mi y se la puso entre los labios diciendo que la cogiera con
los míos, aquello iba muy lejos, ya no se trataba de besar a un hombre, cosa que
antes de salir con Juan había hecho muchas veces, aquella mujer me pedía que se
lo hiciera a ella, miré al resto y todos esperaban impaciente mi reacción, un
gesto de Juan acabó de darme confianza, acerque mis labios a los suyos e intenté
cogerla con el mínimo contacto posible, pero ella aprovecho para jugar con mis
labios. Nunca lo había hecho con una mujer, realmente es distinto, es mas
sensual y pasional que con un hombre, no se por que pero me sentí algo
calentita.
Aquello ya se convirtió en un pedir para darme la
chocolatina, cada uno o una pedía algo, así tuve que comerme una de un pezón de
una mujer, otra de entre las piernas de un hombre y por fin la mas atrevida, la
de mi vecino que con total descaro sacó su polla y la puso en la punta, la tenia
ya erecta, una medida que no estaba nada mal, algo mas gruesa que la de Juan
pero mas corta. Yo me negué, pero toda la mesa dijo que no pasaba nada, que era
una buena manera de comer una chocolatina y después de ver que tenía la
aprobación de Juan, acerque mi boca e introduje los labios en todo su glande
para suavemente subir arrastrando el chocolate, ante los aplausos de todos.
La mujer que estaba al lado de mi marido dijo que ella solo
la daría a mi marido, como entendí de que se trataba, le dije a Juan que
aceptara, este no se lo pensó dos veces, se subió la poca falda que llevaba e
introdujo un poco el chocolate en el coño, Juan se arrodilló y acercó los labios
al coño, después de unos cuantos movimientos saco la cabeza con el chocolate en
los labios.
No os creáis que con todo esto éramos el espectáculo del
restaurante, las otras mesas hacían cosas parecidas, o más fuertes.
Cuando fueron las 12 en punto brindamos con champagne
francés, allí no hay uvas, después los besos de deseo de buen año, pero todos en
la boca, tanto daba que fuera con una mujer que con un hombre, todos y todas me
besaron así, pero además de una fuerte abrazada en que siempre la mano iba a
parar a mi culo, incluso alguno subiéndome el vestido, cosa fácil ya que era muy
corto. Juan hizo lo mismo con las mujeres, los hombres simplemente se daban la
mano.
Mi vecino ya no me sacaba la mano de mi pierna para nada, y
cada vez estaba más arriba y más cerca del coño, pero dejé que hiciera
colocándome mejor y abriendo un poco las piernas para facilitar la maniobra.
Nunca llegó a tocarlo, pero si rozó los pelitos, que escalofrió…. En realidad
tenía ganas de que lo hiciera y esto me hacía sentir rara pero a la vez feliz,
una curiosa situación.
Decidimos abandonar el restaurante e ir a la discoteca,
quedaban pocas mesas ocupadas por lo que supuse que la discoteca ya tendía
ambiente, y vaya ambiente !, había dos pistas de baile rápido, la gente bailaba
pero se tocaban, algunos ya desnudos, en un podium tres mujeres se desnudaban
mutuamente hasta acabar haciendo un número lésbico, impresionante, grupos de
gente magreándose sin ningún pudor mientras seguían el ritmo de la música, los
sofás la gente estaba muy unida y muy mezclada, en la barra dos chicas se
acariciaban mientras sus parejas jugaban con ellas desde atrás, vamos, sexo por
todas partes.
Le pregunté a Juan que le parecía aquello, me dijo que no
podía ni pensar que existiera un sitio así y ahora el estaba en medio, me
preguntó que tal estaba yo, le dije que aquello primero me puso muy nerviosa
pero ahora me había calmado pero que estaba muy caliente, le rogué que si hacia
algo que le disgustara me lo dijera, pero me dijo que tenía total libertad para
disfrutar de aquella noche, al igual que de dije yo.
Nos comentaron que aquello no era la parte fuerte, que lo
realmente excitante estaba en la planta inferior, no podía entender que pudiera
haber cosas mas fuertes, pero parece que si, y cuando bajamos lo vi claro, se
trataba de una zona con música muy suave y relajada, bastante oscura pero con
luz suficiente para ver lo que pasa, una especie de laberintos con rincones y en
cada uno de los unas camas muy grandes con 6 o 7 parejas en cada una y follando
en grupo, si, en cada una un grupo que follaban sin que supongo ninguna mujer
supiera quien le hacia que, o ningún hombre que hacia realmente, era
impresionante, muchas parejas paseaban y cuando algún grupo les parecía bien, se
juntaban sin mediar palabra. Había también una cama muy grande que ocupaba toda
una habitación, allí, haciendo lo mismo eran unas 20 o 30 parejas, y los
pasillos, de pié, también había espectáculo.
Me sorprendió ver con que naturalidad las parejas se subían a
las camas y disfrutaban del sexo en grupo, nadie se sentía para nada fuera de
lugar, es igual si eran jóvenes o no tan jóvenes, de físico impecable, normal o
incluso no muy agraciado, allí solo contaba una cosa, el sexo. Los sonidos que
mas se oían era de orgasmos, yo jamás había oído un orgasmo de mujer real, en
películas porno si, pero no es lo mismo, siempre creía que gritaba mucho, pero
parece ser que muchas me superaban.
A pesar de que todo el grupo estaba pendiente de nosotros, un
hombre, Jorge, es el que mas estaba con migo, me explicaba cada detalle que le
preguntaba con total naturalidad, incluso muchas veces para ir por los pasillos
me cogía de la mano para no perdernos, a Juan no le sorprendió ya que vi que el
también se cogía de la mano de alguna otra mujer.
Llegamos a lo que llamaron "el cuarto oscuro", nos dijeron
que en el ambiente liberal había siempre mucho respeto y que si no insinuabas
nada no pasaba nada, y si alguien se insinuaba y no querías, un no era un no, ya
lo había notado, a pesar de estar entre tanta gente que solo quería sexo, los
únicos contactos habían sido roces inocentes que no pasaron de eso, pero aquello
no valía en el cuarto oscuro, se trataba de que quien entraba allí aceptaba sexo
anónimo con otras personas que seguramente ni vería, ya que era un oscuro total,
Jorge me dijo que difícilmente allí se hacia penetración, era un tema de
caricias y masturbaciones. Juan quería entrar pero yo no me atreví, pensar que
muchas manos me tocarían todo lo que quisieran me ponía muy nerviosa. Seguimos
dando vueltas, había una zona de sado, nos contaron que no tenia nada que ver
este ambiente con el sado, pero que algunas parejas disfrutaban con hacer algo
de este tipo siempre con respeto.
Yo estaba muy caliente, hubiese cogido a Juan y meterme en
cualquier sitio apartado a follármelo, pero no podía ser, a mas, apartado no
había nada, todo estaba pensado para sexo con mas de dos.
Jorge seguía siendo mi sombra, me preguntó que sentía al ver
todo aquello y si me excitaba, le dije que francamente si, que me sentía muy
caliente y si pudiera me colocaría en un reservado a follar, el dijo si le
servia, con una sonrisa le contesté que me parecía muy atractivo pero que
necesitaba a Juan. Me di cuenta que estaba explicando a un desconocido que iba
caliente y tenía ganas de follar, que vergüenza pensé.
Seguimos andando despacio por aquel laberinto, lo hacíamos en
fila por que era la única manera de pasar, Jorge me cogía por la cintura con las
dos manos, con lo excitada que estaba eso me ponía mas cachonda, y mas viendo
que los otros se agarraban por los pechos, ellas les cogían la polla que les
habían sacado de los pantalones, etc, me fijé en Juan, se atrevía mucho, con
Ana, la chica que me dejó el vestido, la tenía agarrada por el culo, pero otra
mujer que iba detrás suyo le agarraba por el paquete. Me giré y le dije a Jorge,
"por que me coges solo por la cintura?, a las otras mujeres las cogen por mas
sitios", me di la vuelta y entendió enseguida que quería, me agarró ambas tetas
y seguimos andando así. Cuan salida tenía que estar para decirle esto a un casi
desconocido, pero el ambiente acompañaba, Jorge me dijo que tenía los pezones
muy duros, le contesté que era por el ambiente y que en otra parte aun se notaba
mas, sin espera puso su mano en mi coño notándolo encharcado, jugó un poquito
con mi clítoris, pero era tal mi excitación que por poco no me corro allí mismo.
Cuatro horas antes solo había tocado a cinco hombres en mi
vida, y solo cinco hombres habían tocado, ahora, en poco rato ya no se cuantas
cosas había hecho, y la noche era larga.
Decidimos volver a la parte de arriba, encontrar un sitio
para sentarse era imposible, nos fuimos a la pista a bailar, uno a uno, o de dos
en dos, todos los hombres del grupo se acocaron a mi, ninguno se fue sin haberme
rozado su polla con mi culo ni haberme tocado las tetas, claro que yo tampoco me
quedé corta y no dejé escapar ninguno sin haberle hecho algún achuchón y magrear
su polla por encima de los pantalones, Juan hacia lo mismo con las mujeres,
algunas veces nos juntábamos y nos dábamos un gran morreo de pasión, le susurre
al oído que tenia ganas de fallármelo y que cuando llegáramos al hotel lo
destrozaría en la cama, el sonrió picadamente, pero los otros no nos dejaban
mucho tiempo para hablar, algún hombre o mujer que nos reclamaban, y no les
íbamos a hacer un feo…
Después de mas de una hora bailando me sentía algo cansada
por lo que decidí apartarme un poco y sentarme al lado de la pista, disfruté
viendo como Juan era abordado por las mujeres, y lo bien que se lo pasaba. Los
nuevos amigos iban viniendo a ver como estaba, si me lo pasaba bien, etc, se
preocupaban mucho por nosotros.
A mi lado, varias parejas estaban ya follando, es curioso
estar tranquilamente sentada mientras a tu derecha tienes a una pareja follando
y a tu izquierda dos que se están magreando.
Después del respiro volví a la pista y la cosa continuó como
antes, un pequeño podium entre barrotes que había en un extremo quedó libre, dos
de las mujeres se fueron a bailar allí, me llamaron, a mi siempre me ha gustado
bailar, pero en aquel ambiente colocarme en un sitio destacado me daba un cierto
reparo, Juan me casi arrastró hasta subirme, empezamos a bailar pero cada vez se
hacia mas insinuante, se fueron desnudando entre ellas mientras yo seguía
moviendo mi cuerpo, pero no se olvidaron de mí, me sacaron el vestido y las tres
en pelotas movíamos nuestros cuerpos hasta que se juntaron y empezaron a
tocarme, yo seguí mi instinto y jugué con ellas, juntábamos las tetas, nos las
acariciábamos mutuamente, que espectáculo dimos, a pesar de que no levantábamos
tanta expectación ya que eran muchos los espectáculos de aquel tipo que pasaban
a la vez allí
Después de recuperar mi vestido decidimos entre todos volver
a la parte de abajo, yo estaba muy nerviosa, una cosa es lo que había hecho y la
otra es follar con tanta gente y así mismo se lo dije. Propusieron que diéramos
una vuelta por el laberinto y después irnos a un apartamento que una pareja
tenía alquilado, me pareció bien la idea, bajamos la estrecha escalera y esta
vez tuve un nuevo compañero, Antonio, un chico muy majo, la verdad es que todos
lo eran, pero este me cayó bien desde el principio, Formamos la cola de rigor,
yo agarré a Antonio por los pantalones mientras que el lo hacia por el culo,
pero a la vez agarraba al que llevaba delante por el culo, Juan hacia cosas
parecidas, creo que ya no desentonábamos nada en el grupo. Al llegar a la pista
oscura varias de las parejas quisieron entra, a Juan le apetecía pero a mi no,
es costumbre en estos sitos entra por parejas o chicas solas, pero hombres solos
no son muy bien vistos, la mujer de Antonio se ofreció a acompañarle mientras
que este se quedaría con migo, me parecía bien pero me daba pena por él y así se
lo dije, pero me contestó que mientras estuvieran ellos dentro ya se nos
ocurriría alguna cosa para pasar el rato, y solo de entrar se le ocurrió, allí
mismo en el pasillo me dio un morreo mientras repasaba todo mi cuerpo, me dejé
llevar, aquel ambiente iba de eso, de dejar que tu cuerpo disfrute. Después de
estar un rato así me hizo colocar en una especie de sofá que había justo a la
entrada de la pista oscura, sabía exactamente que quería, después de dudarlo un
instante accedí abriéndome las piernas y colocó su cara entre ellas y me comió
el coño tan bien que perdí el mundo de vista hasta que acabé con un gran y
sonado orgasmo en un pasillo entre la gente, tan agradable fue el rato que al
recupérame me di cuenta que tenia a mi lado a Juan y yo no me había enterado y
que lo había visto todo. La mujer de Antonio, que estaba con Juan dijo que mi
marido estaba tan excitado que se correría solo con tocarlo, y que en estas
circunstancias eso no era nada bueno, me pidió permiso para solucionarlo, yo,
claro, se lo di, hizo que se sentara a mi lado, le abrió los pantalones ante la
sorpresa de mi marido mientras yo le guiñaba un ojo, sacándole la polla se la
puso en la boca, en menos de 20 segundos se corrió que casi pilla a ella por
sorpresa. Mi marido no es un eyaculador precoz, aguanta lo que quiera, pero
tantas sorpresas no las pudo soportar, ella nos dijo que así aguantaría mejor el
resto de la noche, y creo que tenía razón.
Me preocupaba saber que sintió mi marido al verme como otro
hombre me comía el coño, me acerque a el para preguntárselo, para nada quería
que aquello hiciera que estuviéramos mal, pero me dijo que estaba encantado, que
le excitó al salir y ver lo que Antonio me hacia y que aquello le gustaba mucho,
me quedé mas tranquila sabiendo que lo que hacia era de su agrado y que a mi me
había gustado mucho ver como se la chupaba aquella mujer. Es curioso pero jamás
en mi mente había pasado la imagen de que un hombre me chupara el coño al lado
de mi marido o que una mujer se la chupara a él a mi lado y lo acabábamos de
hacer. En mis fantasías mas ocultas, aquellas que toda mujer usamos para
masturbarnos si que estaba que algún hombre me hiciera gozar pero nunca teniendo
a mi marido al lado
Seguimos la excursión, Antonio sacó su polla de los
pantalones y yo se la agarraba, otro hombre hizo lo mismo, llevaba a dos hombres
cogidos de la polla paseando por los pasillos del placer y del sexo.
Pasamos por una zona donde habían varias cuerdas como para
atar a alguien, entre varias mujeres acorralaron a Juan y lo ataron por las
manos quedando de espaldas a la pared y los brazos levantados, sentí una cierta
envidia de no ser yo ya que varias mujeres se dedicaron a acariciarlo y el
disfrutaba de lo que le hacían, incluso pude ver que a pesar de que no hacia ni
cinco minutos que se había corrido, ya estaba empalmado de nuevo, pero no me
extraña, creo que mas de cinco o seis mujeres le chuparon la polla. Los hombres
y yo mirábamos aquello, que ganas tenía de que alguno de ellos me hubiera
"forzado" así.
Después de ver y oír de todo, nos fuimos a recoger los
abrigos y al apartamento de una de las parejas, estaba a unos minutos andando,
era una especie de chalecito, la mayoría de los apartamentos eran pisos pero
ellos habían decidido alquilar algo mas grande, pero para 10 parejas resultaba
algo pequeño, claro que cuanto mas cerca estábamos mas fácil era rozarnos.
Sirvieron una bebidas y propusieron un juego, a estas alturas
ya no me asustaba casi nada, consistía en algo muy simple, tirábamos unos dados
y el que sacaba el número mas alto tenía que desnudar al que lo sacaba mas bajo,
si ya estaba desnudo podía proponerles una prueba. Las mujeres perdimos la ropa
en poco rato, la que mas prensas llevaba eran dos, a mi me desnudó Luís, los
hombres tardaron un poco mas, lo que les extrañó a todo el mundo es que tuviera
marcas de bañador, ellos ninguno tenían pero Juan y yo teníamos el culo
totalmente blanco.
La primera prueba que se hizo me tocó a mi, que mala suerte
pensé, no tenía ni idea de que cosas se le podían ocurrir, pensé que tendría que
hacerla algo pero como les habíamos dejado claro que según que cosas no haríamos
lo tendrían en cuenta, hizo que me estirara en una cama, con las piernas
abiertas y los brazos arriba, cogió un pañuelo y me tapó los ojos, yo no veía
anda pero de repente noto infinidad de manos que me acarician todo el cuerpo,
dejé que las cosas siguieran su curso, tantas caricias y aplicadas con tanta
maestría me llevaron a un orgasmo ruidoso en poco rato, el segundo de aquella
noche loca.
Cuando me saqué el pañuelo me dijeron que habían actuado 9
hombres y 6 mujeres, me sentí bien tratada.
La siguiente en "perder" fue Ana, el hombre que ganó la hizo
poner con el cuerpo encima la mesa y las piernas colgando abiertas, ella sabía
perfectamente lo que le haría, Antonio se colocó un condón y la penetró ante los
gemidos de ella hasta que ambos se corrieron.
Varias fueron las pruebas de este estilo, todas las mujeres
acabaron siendo folladas por lo menos por un hombre, la mayoría por dos o mas, y
todos los hombres se follaron a alguna mujer, pero ni a Juan ni a mi nos tocó
nada de esto, vi claramente que era debido a mis comentarios anteriores, por lo
que dije que era injusto que todas las mujeres habían follado menos yo, y que
todos los hombres habían follado menos Juan, en este momento a mi marido se le
iluminó la cara, supongo que tenia ganas de follar con alguna de aquellas
mujeres pero yo era ele freno, además, en ver como me comían el coño creo que
descubrió que le excitaba ver como me hacían disfrutar. Me dijeron que si estaba
dispuesta, no me preocupara, ya me llegaría el turno.
Y a la siguiente tirada, incomprensiblemente perdí, tan
incomprensiblemente que solo yo tiré el dado, la prueba era la siguiente,
estírate a la cama de la espérate.
En el salón había un sofá-cama, lo estiraron y tuve que
ponerme allí con los brazos y las piernas en cruz. Me dirigí a ella pensando que
sortearían quien me follaría, estaba excitada e impaciente, quien me tenia que
decir hace unas horas que estría estirada en una cama esperando que alguien
viniera a follarme y curiosamente la primera en acercarse fue una mujer, traía
el pañuelo que antes me había puesto para que no vieran lo que hacían, me lo
colocó otra vez diciéndome que me lo pasaría muy bien con aquella prueba, que
ella la había hecho en alguna ocasión y que sentía envidia de mi.
Me quedé estirada en la cama sin ver ni oír nada, estuve un
par de minutos pensando cosas que podrían hacerme, mientras oía algún murmullo
hasta que por fin noto que alguien se acerca, el primer contacto es sus labios
en mis pezones, después de trabajarlos bien se acerca a mi boca para darme un
beso y continuar por comerme el coño, no tenía ni idea de quien era aquel
hombre, por fin oí el típico ruido de abrir una bolsa de condones, y después
noto el contacto en mi coño de una polla, me penetró, estaba tan caliente que me
costó poco correrme, haciendo que él descargara su leche en el mismo momento.
Después de acariciarme un poco e impedir que no me sacara el
pañuelo, oigo unos pasos de otra persona que se acerca, este empezó por colocar
su polla en mi boca, que tragué con gusto mientras me comía el coño, este 69
casi me arranca otro orgasmo, pero el lo notó y decidió clavarme la polla, otra
corrida con otro hombre…., y así sucesivamente hasta 9 veces.
No tenía claro cuantos hombres me habían follado, no los
conté, el último esperé si venía alguno más, pero Ana me sacó el pañuelo
preguntándome que tal lo había pasado, mi respuesta fue simple, GENIÁL!, ante
los aplausos de todos.
Resulta que en mi vida me había follado solo a 5 hombres, el
penúltimo hacia más de 15 años, y ahora, en una hora 9 hombres además delante de
todos, era un record.
Les dije que había sido fabuloso, pero me dijeron que quedaba
una prueba más, si la acertaba, Juan disfrutaría de un placer parecido al mío,
comenté que era injusto por él, que quería que disfrutara igual que yo y no
podía depender de un acierto mió, pero me dijeron que la prueba era fácil, la
pregunta que tenía que responder era: "este año has follado con 9 de los 10
hombres que hay en esta habitación, con cual de ellos no has follado?". Era
evidente que al decir este año, siendo la fecha que estábamos, quería decir esta
noche, lo mas normal es que si era uno solo el que no me había follado este
tenia que ser mi marido, pero quise ponerle salsa, dije que tenia que examinar
todas las pollas para saberlo, así hice pasar por delante mió a todos los
hombres, calibrando su polla, poniéndola en mi boca y uno a uno iba diciendo
"esta si", hasta que le tocó a Juan que después de analizarla largo rato dije
"esta no".
Evidentemente acerté, el premió para Juan es que se follaría
a las 9 mujeres, el encantado, preparamos 9 condones, el dijo que haría lo
posible para satisfacerlas a todas, y así lo hizo, la mamada de la mujer de
Antonio fue premonitoria, seguro que no hubiese aguantado, hizo correr a todas,
una a una, incluso algunas de dos en dos, se las folló a todas, se quedaron
satisfechas, al final les pidió que le hicieran correr las 9 a la vez, ellas,
muy decididas a ayudar le chupaban todo el cuerpo, dos se dedicaban a su polla,
otras dos a sus huevos, varias a sus pezones hasta que descargó gran cantidad de
leche entre espasmos de el mayor orgasmo que ha tenido en su vida.
La noche se acabó aquí, bueno, aquí por lo que se refiere al
grupo por que al llegar al hotel pasamos mucho rato mas follando.
Decidimos que aquello del intercambio de parejas estaba muy
bien, y ahora lo practicamos con normalidad, ah, y si encontramos una pareja
nueva nos gusta darles un estreno como el que nos dieron a nosotros,