CURSO DE SEXO PRÁCTICO
Bueno, que curioso es que yo escriba un relato erótico, quien
lo iba a decir, y no por que en mi vida no haya cosas que contar, que seguro las
hay y muy interesantes, mas bien por dudo que difieran mucho de las que ha
tenido cualquier lector de un relato.
Vayamos al tema, con mus 46 años, los hijos ya crecidos y el
trabajo consolidado, llegó aquel momento en que una siente la necesidad de hacer
cosas distintas, un poco es lo de recuperar el tiempo perdido cuidando de los
hijos, así que me apunté en el local social de mi barrio a un curso de cocina,
dos veces por semana, dos horas aprendiendo trucos de cocina muy prácticos, me
lo pasé muy bien.
Pero no es este el curso que motiva este relato, pocos días
antes de acabar el de cocina pusieron el anuncio de los próximos, y curiosidad,
uno de sexo para mujeres.
Varias de las que hacíamos el curso pedimos información mas
detallada, se trataba básicamente de un curso de técnicas para dar y recibir
placer en pareja dirigido a mujeres, lo comenté con mi marido y decidí
apuntarme.
El primer día de clase nos reunieron a todas en una sala, lo
hicimos con los profesores, se trataba de dos mujeres y un hombre, todos
sexólogos, éramos 11 mujeres entre 22 y 68 años, un grupo muy heterogéneo, había
solteras, divorciadas y casadas, nos explicaron como sería el curso, se
tratarían cuatro temas, masturbación, dar placer a la pareja, enseñar a la
pareja que te de placer y el coito., cada uno de estos puntos tenían varios
apartado, también nos dijeron que habría una parte teórica y una práctica.
Dentro de las advertencias estaba que gran parte del curso
tendíamos que estar denudas, y que realizaríamos actos sexuales, y que si alguna
no estaba de acuerdo, podía irse, al oir esto, tres se fueron alegando que no
estaban dispuestas a ello, yo me lo pensé, pero decidí quedarme.
María, la mujer de 68 años y mas lanzada del grupo dijo que
estaba impaciente por hacer determinadas clases prácticas con un hombre joven,
después de las risas, nos aclararon que no habría ningún hombre, y que la parte
práctica donde se necesitaba un hombre, lo haríamos con un muñeco,
El resto del primer día lo dedicamos a contestar una
encuesta, nos preguntaban si éramos heterosexuales, bisexuales u homosexuales
(yo respondí hetero), con cuantas personas habíamos tenido sexo, (yo con 5
hombres), si practicábamos determinadas técnicas sexuales (felación, sexo anal,
beso negro, sado light, a los que respondí que si, lluvia dorada, sado fuerte,
intercambio de parejas, a los que respondí que no).
A Juan, mi marido se lo conté cuando llegué, le pareció bien
como se desarrollaría el curso y en broma me dijo "a ver si al fin aprendes", y
no es que considere que no se, en la cama nos lo pasamos muy bien, pero forma
parte de sus bromas.
Aquella misma noche habíamos quedado para cenar con nuestros
amigos Jordi y Laura, una pareja que conocemos por que Juan y él fueron
compañeros de trabajo, y también Lourdes y Pedro, que la relación viene de que
con Lourdes fuimos compañeras de estudios y de alguna que otra aventura
adolescente. Con esta gente quedamos una o dos veces al mes, así rompemos un
poco la monotonía de la semana.
Juan, que es un bocazas, contó lo del curso, yo me sentí muy
cortada, no solo por explicar de que se trataba, que ya por si solo me daba
cierta vergüenza, pero ya veía que en cada reunión me preguntarían cosas que
quizás no quería contestar, explique muy por encima el temario pero sin
profundizar, creo que me saqué el tema de encima muy bien.
El siguiente día de clase, las dos sexólogas (Juana y Marta)
dijeron que para irnos conociendo mejor y perder cierto temor, lo mejor es que
nos desnudásemos todas, el sexólogo, por cierto, se llama Javier, para evitar
que nos sintiéramos cortadas, se iría, Ana, como siempre la mas desenfrenada,
dijo que podía quedarse si también se desnudaba, (por cierto, Javier está
bastante bueno, tendrá unos 40 años, es muy alto y es un hombre de los que hacen
girarte cuando andas por la calle), todas, creo que mas en broma que en serio,
dijimos que era una buena idea, pero las sexólogas dijeron que no.
Las ocho mujeres y las dos sexólogas nos quedamos en pelotas,
bueno, una mujer no se saco las bragas por que tenía la regla, colocaron 10
sillas en forma de rondo, nos sentamos, la práctica consistía en que nos
reconociéramos el cuerpo, así, dirigidas por Juana, lo primero que teníamos que
hacer es acariciarnos los pechos imitando lo que ella hacía, mientras tanto,
Marta nos iba corrigiendo, acariciar y jugar con los pezones, después se trataba
de conocer nuestro coño, tuvimos que abrir las piernas y abrir nuestro
agujerito, también encontrar el clítoris, jugar un poco con él hasta sentir un
cierto placer, y Juana hizo hincapié en "un cierto", dijo que no era cuestión de
que nos corrieramos hoy allí. Si alguna mujer no lo hacía bien, Marta se
colocaba a su lado y lo hacía ella, para que le imitara.
Aquellas caricias me pusieron bastante calentita, y creo que
al resto de mujeres también, se notaba por que a las que alcanzaba ver su coño,
lo tenían muy brillante y todas teníamos los pezones bastante hinchados, Juana y
Marta comentaron que era normal que nos sintiéramos así, que no teníamos que
tener vergüenza, que se trataba de las mejores cosas que nos podían pasar. Aquel
día la clase se acabó así, nos dijeron que si alguna quería acabar de
satisfacerse sexualmente, es decir, masturbarse, podía hacerlo en los servicios,
y las que quisieran hacerlo en casa solas o con su pareja, podían irse.
Mas caliente que un fuego encendido, me fui directo a casa
donde solo de cruzar la puerta agarré a mi marido y me lo follé a lo salvaje, él
estaba alucinado de la manera que me había puesto, siempre le ha gustado tener
una mujer muy sexual, y lo soy sin duda, pero creo que de aquella manera no me
había visto nunca.
Ni que decir tiene que Juan le encantó que volviera tan
caliente, me dijo que el apuntarme a aquellas clases había sido una buena idea,
es mas, estaba esperando la siguiente clase para ver como regresaba.
El siguiente día de clase tenía que ser una continuación de
lo que habíamos hecho, pero esta vez, antes de que Javier se fuera, una de mis
compañeras dijo que no tenía por que irse, que era un lujo poder tener un
profesor mas y que era como estar con el médico, no teníamos que tener vergüenza
de él, aparentemente todas estábamos de acuerdo, pero decidimos que solo sería
así si todas anónimamente contestábamos que si, repartieron unos papeles donde
teníamos que poner si se quedaban o no, y ponerlo en una cesta, así, si alguna
no quería, no se sentiría aguafiestas, abrieron los papeles y por unanimidad
salió que se quedara.
Nos desnudamos todas, pensé que da haberlo sabido habría
escogido una ropa interior algo mas sexy, las mujeres 8 en pelotas en menos de
un minuto, esta vez repartieron colchonetas, nos dijeron que se trataba de
profundizar el lo del día anterior, que jugaríamos con nuestro cuerpo de manera
que acabásemos con un orgasmo, nos estiramos las 8 mientras Juana, Marta y
Javier se situaban en el centro, se trataba de que estuviéramos unos minutos con
los ojos cerrado y en silencio pensando en nuestra fantasía sexual favorita,
pero sin tocarnos, yo cerré los ojos y mi mente jugó con mi fantasía favorita,
sentirme acariciada por muchas manos de hombres, busqué varis escenarios y
motivos, personas, formas, me excité mucho y mas el no poderme tocar, a los
cinco minutos mas o menos pidieron que siguiéramos con la fantasía pero ya
podíamos acariciándonos los pechos, continué con mi fantasía mientras empezaba a
retorcerme de placer, ya se oían algunos gemidos, de golpe una voz en el oído me
sobresalta, era Javier que me decía que me pellizcara los pezones, que daba
mucho placer, abrí los ojos y verlo arrodillado a mi lado mientras me masturbaba
me excitó mas, los volvía cerrar y seguí dándome placer, pero esta vez mi
fantasía cambió, lo veía a el a mi lado observándome, ya era una cosa real, un
par de mujeres se corrieron solo tocándose lo pechos con gemidos bastante
fuertes.
Al rato Marta dijo que podíamos jugar también con nuestro
coño y clítoris, abrí mis piernas y bajé la mano al instante, en un momento me
corrí como una loca entre espasmos que llenaron la habitación de gritos y se
mezclaban con los de mis compañeras.
Cuando todas estuvimos "satisfechas", los sexólogos nos
dividieron en tres grupos, tres mujeres con Marta, tres con Juana y dos (Otra
mujer y yo), con Javier, se trataba de que explicáramos que habíamos sentido, mi
compañera explicó con toda naturalidad que su fantasía era estar follada por
tres hombres "uno para cada agujero", dijo, también contó que le gustaba mucho
acariciarse lo pezones y que al tocar su coño se corrió enseguida, Javier le
preguntó si acostumbraba a masturbarse, ella dijo que una o dos veces por semana
pero siempre con consolador, le preguntó si aquella experiencia había sido buena
y dijo que se sentía muy caliente al hacerlo en grupo y que tuvo uno de los
mejores orgasmos en solitario de su vida.
Después me tocaba a mi, explique que al cerrar los ojos pensé
en mi fantasía de muchas manos con hombres desconocidos, de que sin tocarme ya
me sentía excitada, que me gustó mucho dedicar un buen rato a mis pechos y que
al final también me corrí rápidamente al tocar mi coño, al preguntarme si
acostumbraba a masturbarme, pensé que era la primera vez que respondía a aquella
pregunta, mi marido no se si sabía o intuía que lo hacía, pero yo nunca se lo
había dicho, no por tener consciencia de hacer algo mal, simplemente pensaba que
aquello formaba parte de mi intimidad, le respondí que si, dos o tres veces por
semana, en realidad era cada día que no tenía sexo, pero no iba a ser tan
explícita. También me preguntó si utilizaba consolador, le dije que no tenía y
que lo hacia con mis dedos.
No costó mucho notar que Javier estaba excitado, ver a tantas
mujeres masturbándose a su alrededor tendría que ser de piedra para no hacerlo.
Marta dijo que nos podíamos vestir e irnos, pidiendo que el
próximo día trajéramos algún juguete sexual si lo teníamos y que consideraba que
ya estábamos satisfechas por lo que ninguna se quedaría en el servicio encerrada
un ratito, ante la risa de todas. Ana dijo que Javier no estaba satisfecho y que
tenía un problema evidente, todos lo notamos, nos dijo que no nos preocupáramos,
que eran problemas colaterales de su trabajo y que sabía como tratarlos, Juana
dijo que en otras clase ya se vengaría con todas nosotras.
Juan me esperaba, le conté todo lo que pasó, el se excitó
mucho, y yo al recordarlo también, en principio no sabía cuan iba a ser sus
sentimientos al enterarse de cómo habían ido los acontecimientos, pero la
reacción que tuvo me mostró que le agradaba mucho, claro que no le explique que
fantasía había pensado ni lo de Javier, pensé que se lo podía tomar mal.
Aquellas clases revitalizaron nuestra vida sexual, teníamos
sexo cada día, no es que antes estuviera mal, pero ahora estaba mejor.
Yo no tenía ningún juguete para traer a clase, así que el
siguiente día llegué sin nada, solo dos mujeres no teníamos consolador, yo que
creía que eran pocas las mujeres que tenían aquellos juguetes y resulta que era
lo contrario, pero no hubo problemas, los sexólogos trajeron un montón de
juguetes por lo que pude escoger y me quedé con un consolador de medidas medias,
no quería ninguno de aquellos monstruos de penes para ponerme en le coño.
Nos desnudamos todas, esta vez todas dimos por sentado que
Javier se quedaría, Marta, que también se desnudó, dijo que primero ella jugaría
con un consolador para que viéramos cosas que hacía y después repetiríamos
nosotras, así, ella en el centro estirada en una colchoneta empezó a pasar el
consolador por todo su cuerpo, Juana iba relatando lo que hacía y Javier tomo un
papel secundario alejado un poco del grupo, Marta acariciaba sus pechos con el
consolador, era evidente que se estaba excitando, para al final jugar con el
clítoris y metérselo en el coño, Juana que seguía relatando nos dijo "y ahora
Marta se correrá como es normal en ella, escandalosamente", y así lo hizo,
Ahora, las 8 teníamos que hacerlo, yo nunca había sentido el
placer de tener un vibrador en mi cuerpo, cuando lo puse en marcha y acaricié
mis pechos sentí que aquello era perfecto, me excité tanto que me corrí en menos
de un minuto, Javier, que lo vio, vino a mi y me preguntó que tal lo había
pasado, le dije que maravillosamente y me invitó a que lo repitiera, no me lo
pensé, cerré los ojos y volví a hacerlo, esta vez me costó algo mas pero
disfruté mucho.
Cuando todas acabamos, volvimos al grupo del día anterior, le
conté a Javier que era mi primera vez con aquel aparato y que antes de llegar a
casa me compraría uno, el se lo tomó en broma, pero yo le dije que hablaba muy
en serio.
Lógicamente, Javier estaba tanto o mas excitado que el día
anterior, como ya me sentía con mas confianza, le pregunté que como solucionaba
aquello y nos confesó con toda naturalidad que después de irnos iría al servicio
a hacerse una paja.
Antes de llegar a casa, pasé por una sexshop y compre un
vibrador, Juan, que me esperaba, se lo enseñé, le explique el placer que aquel
aparatito era capaz de dar, quiso verlo, así que nos fuimos a la habitación
donde me masturbé con aquello, él estaba excitado por lo que se la chupé hasta
que se corrió, aquello nunca lo habíamos hecho y resultó agradable masturbarme
mientras me miraba mi marido.
El siguiente sábado tocaba cena con nuestros amigos, la
pregunta era segura, como iban las clases?, No quise darles muchos detalles y
les hice entender que era todo teórico que iban muy bien.
La siguiente clase ya se trataba de cómo dar placer a un
hombre, cuando llegamos nos encontramos con ocho muñecos la verdad muy
realistas, tenían una especie de pene bastante considerable, las sexólogas nos
dijeron que en aquella clase Javier ya tendría un papel importante, todas
reímos.
Colocaron una colchoneta en el centro donde Javier se estiró,
se trataba de enseñarnos que cosas les gusta a los hombres, nos advirtieron que
todos los hombres, al igual que las mujeres, eran distintos, pero que nos
serviría como guía.
Entre Juana y Marta decidieron que aquel día sería Juana
quien hiciera la parte de demostración y Marta explicaría lo que hacían, así que
empezó a besar a Javier mientras se abrazaban, Juana siguió chupándole el
cuello, Javier tomaba su papel de pasivo y se dejaba hacer disfrutando de
aquellas caricias con sus labios en las orejas, poco a poco, Juana fue bajando
mientras le desabrochaba la camisa, dedicando largo rato a jugar con sus pezones
y sin parar sacársela por completo, Juana también se sacó la blusa quedando de
cintura para arriba solo con el sujetador mientras seguía acariciando su torso.
Después se subió un poco la falda y se coloco encima de su paquete, Javier gemía
de placer, se sacó el sujetador mientras movía su coño encima de la polla de
Javier, solo separado por sus bragas y los pantalones, cogió las manos de Javier
y las colocó en sus pechos, este los disfrutaba mientras que ella no paraba de
masturbarse con su paquete. Marta explicaba que aquello era placentero para los
dos, que el sentir contacto coño-polla con la ropa servia para una mutua
excitación, Estuvieron largo rato así hasta que Juana decidió seguir, se salió
de encima y le bajó los pantalones, pudimos ver que realmente estaba excitado,
claro que Juana no se quedaba atrás, después casi le arranca los calzoncillos,
vimos por primera vez la polla de nuestro sexólogo, no estaba mal el chico, como
todas sospechábamos, la tenía algo mas grande que la de mi marido, Marta comentó
que ahora empezaba la parte de sexo oral, así que Juana llegó con sus labios,
primero a sus huevos, jugando largo rato con ellos, después se la introdujo toda
en la boca, subiendo y bajando la piel de la polla, Javier disfrutaba mucho,
Juana acabó de desnudarse, se sacó la falda y el tanga y se colocó en posición
del 69, Javier le comía el coño sin que ella dejara de chuparle, cuando Marta se
dio cuenta de que aquello estaba a punto de acabar dijo que era el momento de
follar, así que Juana se puso encima de Javier y despacio fue introduciendo la
polla en su coño, cabalgaron un rato hasta que notamos que él se estremecía,
Juana siguió cabalgando hasta correse también.
El silencio era total, acabábamos de ver una sesión de sexo
en directo, y totalmente real, a todas nos había excitado ver aquello, un polvo
real y además explicado, que morbo. Ahora teníamos que repetir aquello con
nuestros muñecos, Mientras Javier y Juana se fueron a la ducha, creo que todas
pensábamos en nuestro interior que era una pena que no pudiéramos hacerlo con
Javier.
Así que todas lo repetimos, nos desnudamos todas y nos
follamos a nuestros muñecos, los tres nos iban aconsejando de las cosas mientras
no dejábamos de follar, creo que fuimos varias las que imaginábamos que el
muñeco era Javier que lo teníamos a nuestro lado.
A pesar de que al acabar ya me había corrido con el muñeco,
curioso, por primera vez un hombre de plástico me hacía disfrutar, pero con lo
caliente que iba después del espectáculo de Javier y Juana, costó poco, pero me
seguía sintiendo caliente.
Este día entre todos habíamos decidido ir a tomar algo al
salir de clase, así nos enteramos que las dos sexólogas estaban casadas, que
aquel polvo lo hizo con Juana por que tomaba la píldora, mientras que Marta no
ya que estaba buscando un hijo, que sus maridos sabían que en algunas ocasiones
tenían que follarse al sexólogo que les tocaba y que se lo tomaban como parte
del oficio, Javier estaba también casado, su mujer no se lo tomaba tan bien pero
lo aceptaba.
En un ambiente mas privado, nos comentaron que con Javier se
lo pasaban muy bien, que era de los mejores que les había podido tocar.
Al llegar a casa, como era costumbre, le conté a Juan que me
había follado al muñeco y todo lo que pasó en clase, me dijo que le hubiese
encantado verlo, nunca sospeche que le gustara ver como me follaba a un muñeco,
pero si era placentero para él, lo disfrutaríamos, y ya lo creo que lo hicimos,
cada día nos sentíamos mas calientes y nuestro sexo aumentó en cantidad y
calidad, él insistía en que le contara cosas de la clase para excitarse mas.
La siguiente clase era de sexo oral, nos encontramos con 8
penes de plástico a los que teníamos que dar placer, pero las listas de Marta y
Juana tenían que hacerlo a Javier, esté se desnudó y fue Marta la que esta vez
le tocó actuar mientras Juana explicaba lo que hacía, primero tuvo que conseguir
que se le pusiera tiesa, sin duda el que Marta se sacara los pechos de la blusa
y el sujetador y dejara que le tocara los pechos le ayudó mucho, después le hizo
un masaje con las manos, siguió con una comida de huevos para continuar
introduciendo su polla en la boca mientras acariciaba los huevos, esto duró una
media hora, Javier disfrutaba también del cuerpo de Marta ya que la acariciaba,
incluso le desabrocho los pantalones y le tocó el coño, el final de todo eso
vino cuando Javier descargó su leche en la boca de Marta, quien se tragó toda.
Marta recompuso su vestimenta, pero estaba calentita por que
no se había corrido, ambos se fueron a la ducha, algunos ruidos nos hicieron
sospechar que estaban acabando lo que ella no había podido disfrutar ya que los
gemidos eran inconfundibles. Regresaros vestidos, ahora nos tocaba a nostras,
otra vez con un plástico en lugar de algo real como habíamos hecho, la verdad es
que con la ayudita de Marta, Juana y Javier, me salió una mamada impresionante.
Salí de la clase excitada, también decidimos ir a tomar una
cerveza, yo confesé que aquel día, al no correrme, estaba especialmente
caliente, todas corroboraron que les pasaba lo mismo, así que decidimos volver a
la clase para masturbarnos, las 8 mujeres mas Juana nos desnudamos y cada una
cogió un juguete para masturbarse, Marta y Javier nos miraban, con picardía
preguntamos a Marta por que ella, si era la que mas motivos tenía, no necesitaba
hacer aquello, y acabó confesando lo que todos sabíamos, que en la ducha Javier
le había ayudado a correrse.
Aquella clase extra no calmó del todo mis ansias, así que al
llegar a casa tuve que calmarlo con mi marido, por placer de ambos.
Aquel sábado venían nuestros amigos a cenar en casa, al
acabar llegó la pregunta que esperaba, como iba el curso?, esta vez no me corté
tanto, les dije que la última lección había sido de sexo oral, Juan les comentó
que realmente el curso valía la pena ya que había aprovechado el tiempo y me
había convertido en una gran chupapollas. A los hombres les encantó aquella
afirmación, tanto que me pidieron que explicara cosas, así que muy gráficamente
lo hice, fue Lourdes la que lanzó el reto, por que no se lo hacía a mi marido
así todos lo verían?, creo que el hecho de haber bebido bastante ayudó a que
propusiera esto, y el que yo hubiese bebido, también el aceptarlo, pero no tal
como proponía Lourdes, les dije que si con la condición de que cada una se lo
hiciera a su pareja y siguieran mis consejos.
Pues si, ellos y ellas aceptaron, colocamos a los hombres
sentados en el sofá, Juan en medio para que las mujeres pudiesen ver mejor, les
bajamos los pantalones y los calzoncillos, que espectáculo, teníamos a nuestros
maridos desnudos, con la polla al aire y cada una de nosotras entre sus piernas,
pude ver por primera vez las pollas de nuestros amigos, la de Jordi no estaba
mal, pero la de Pedro era espectacular, por que no podría cambiarla por la de
Juan?, no era prudente.
Bueno, siguiendo les indique como debían acariciarlas,
tocarlas, chuparlas mientras ellas, muy obedientes iban haciéndolo, Jordi fue el
primero en correrse en la boca de Laura, esta se lo tragó todo, el siguiente,
Juan, mi marido, a quien tampoco dejé escapar ni una gota, solo quedaba Pedro,
que seguía disfrutando del gran placer de la chupada que le hacía Lourdes
mientras los demás disfrutábamos del espectáculo, realmente aquel chico
aguantaba, unos diez minutos mas tarde se corrió, a Lourdes se le escapó gran
parte de la leche, por lo que le quedó la blusa llena de leche.
Teníamos a los maridos contentos, pero nosotras excitadas
después de lo que habíamos hecho, entones les propuse a ellas que me siguieran,
las llevé a la habitación y les dije que las enseñaría a masturbarse, nos
desnudamos las tres, nos estiramos en la cama y dirigí la masturbación como
había aprendido en la clase, tardamos una media hora en corrernos y disfrutamos
mucho del juego, cuando salimos les explicamos a nuestros maridos lo que
habíamos hecho, ellos protestaron por no haber podido verlo, resultó una velada
excitante.
El siguiente día de clase, nos reunieron los sexólogos y nos
propusieron hacer algo fuera del guión, dado que en la clase había muy buena
relación, habían pensado repetir lo de sexo oral pero que en lugar de hacerlo
con una polla de plástico, podríamos hacerlo con Javier, lógicamente era
voluntario, la que no quisiera no tenía por que hacerlo, se trataba de que
mientras le hacíamos sexo oral, el nos comentaría cosas, y si aceptábamos, el
siguiente día podríamos hacerlo inversa, es decir, el nos lo haría a nosotros,
Dudé un rato, no sabía si aquello luego se lo podría comentar
a mi marido, pero como todas aceptaron, decidí lanzarme, además, me gustaba la
idea.
Así que nos sorteamos, a mi me toco empezar, Javier ya estaba
desnudo sentado en un sillón, yo me coloque entre sus piernas, mi primera labor
era conseguir que aquello se pusiera duro, que con tanta expectación no tenía
que ser fácil, él me preguntó si tenía algún inconveniente en que me tocara,
después de tener su polla en la mano me era difícil decirle que no, así que me
agarró los pechos mientras yo jugaba con su polla, Juana se acercó por detrás,
me abrió la blusa y desabrocho el sujetador para que tuviera mas acceso a mis
tetas, el contacto hizo que se le levantara, así que podía empezar la labor, el
me indicaba que cosas hacía bien y mal, aconsejándome en todo momento, como
pactamos 5 minutos para cada una, muy a mi pesar tuve que dejar el relevo a la
siguiente. Con todas hizo lo mismo, creo que disfrutó bastante, cuando acabaron
los turnos tenía la polar a punto de disparar, alguien tenia que acabar con
aquello, así que propusimos que ya que había sido tan amable de hacer aquella
clase extra, seriamos una de nosotras la que le hiciera acabar, lo sorteamos, no
me tocó a mi, que pena, Teresa fue la afortunada que lo primero que hizo fuñe
desnudarse y colocarse a su lado, le hizo una mamada de campeonato hasta que lo
hizo correr, todos aplaudimos.
Dudé si contarle aquello a Juan, pero preferí ser sincera y
se lo dije, se excitó muchísimo, en lugar del enfado esperado me lo encontré
cachondo, me follo a lo bestia en el mismo comedor. Cuando le conté que lo de
dar sexo oral lo haríamos así también, se volvió a excitar, raro en él en tan
poco rato, y volvimos a follar.
Los días hasta la siguiente clase fueron muy excitantes para
los dos, Juan hizo que me preparara el coño, quiso que me depilara todo "para
que lo viera precioso", yo le hice caso, el día en cuestión me llevó con su
coche y me pidió que me lo pasara muy bien.
Entramos en la sala, todas sabíamos a que íbamos y se nos
notaba la impaciencia, Javier bromeo con que le quedaría la lengua muy cansada,
pero todas nos desnudamos esperando el resultado del sorteo, esta vez no fui la
primera, Ana, que tubo este honor, pidió que antes de que se acabara el tiempo
le avisaran, se colocó en el sillón mientras Javier introducía su cabeza entre
las piernas, Marta y Juana iban explicando lo que hacía, como movía la boca y la
lengua, unos 30 segundos antes de acabar su tiempo, Juana se lo dijo y Ana se
dejo ir para correse violentamente, por eso la muy lista quiso que le avisaran.
Todas pidieron lo mismo, cuando me tocó a mi decidí pasar de
las explicaciones y centrarme en aquella maravillosa comida de coño que me hacia
Javier, y mas cuando jugó con mis pezones, no esperé a que diera el tiempo, me
corrí varias veces en aquellos cinco minutos.
Cuando acabó con todas, ( y había conseguido que las 8 nos
corriéramos), Juana y Marta dijeron que ellas también necesitaban aquel curso,
así que Javier tubo que comerles el coño a las dos.
El problema de Javier era el mismo que el del día anterior,
alguna tenía que apaciguar su deseo, pero esta vez el sorteo me favoreció y fui
yo la afortunada, me costó poco devolverle parte del placer que me había dado un
rato antes, decidí tragarme su leche, tenia ganas de probar un sabor nuevo
después de tanto tiempo de tener el mismo en la boca, mientras se la chupaba,
Javier me acariciaba, para facilitar la labor me saqué la blusa y el sujetador,
el jugó con mis pezones y consiguió que me volviera a poner muy caliente, decidí
sacarme la falda, y solo con mi tanga colocarme encima suyo, que placer sentir
tan cerca de mi coño aquella polla mientras Javier me chupaba los pezones,
después nos colocamos en posición del 69 estirados en una colchoneta, apartó mi
tanga para jugar de nuevo con mi coño, nos corrimos así, simultáneamente
mientras saboreaba su leche.
El ir a tomar algo después de acabar la clase ya era una
costumbre, Javier me dijo que había disfrutado mucho, me alegré de que sintiera
tanto placer y he le dije que mi orgasmo fue impresionante. Lo que no le dije es
que me quedé con unas ganas locas de follármelo, y creo que él también sentía lo
mismo.
Cuando le conté a Juan lo que había pasado se excitó mucho,
aquella noche me folló dos veces, cosa que no es muy normal en él, lo vi tan
caliente que se me ocurrió contarle que había deseado follármelo, temía su
respuesta y lo mas inesperado fue que me dijo "si se te da la ocasión, no la
dejes escapar"
La siguiente reunión con nuestros amigos fue mucho más
picante de lo habitual, la vez anterior sirvió para romper el hielo en el tema
del sexo, esta vez fueron los hombres que pidieron repetir lo del sexo oral pero
a las mujeres, ninguna se negó, creo que además todas lo esperábamos, las que
íbamos con pantalones nos los sacamos sin importarnos que los otros hombres
vieran los coños, Lourdes, que iba con falda decidió hacer lo mismo, dijo que
así era mas justo ya que todos disfrutaríamos de la misma vista. Nos sentamos en
el sofá, yo en el centro y cada una con su marido entre las piernas, les iba
diciendo lo que tenían que haceles, entre otras cosas, les propuse que nos
tocaran los pechos, para que el contacto fuera mas real, sin decir nada me abrí
la blusa, Juan me subió el sujetador dejando mis pechos a la vista de todos, mis
amigas al verme tan decidida hicieron lo mismo, nuestros maridos jugaban con
nuestros coños y resto del cuerpo mientras nos veían a todas desnudas, hasta que
nos corrimos una detrás de otra. Para agradéceles el trabajo, decidimos pagarles
con la misma moneda, yo me acabé de sacar la blusa y el sujetador, Lourdes y
Laura hicieron lo mismo, las tres completamente desnudas nos pusimos entre las
piernas de nuestros maridos, les bajamos los pantalones y los calzoncillos y
empezamos la mamada hasta que se corrieron, con todo lo que había pasado les
costó poco y todas nos tragamos la leche.
Acabamos la noche bebiendo un poco mas, pero ninguna se
vistió, y ellos tampoco se pusieron los pantalones, incluso, cuando tuve que ir
a la cocina por mas hielo, Pedro me acompañó, realmente me excitó estar desnuda
sola y a su lado y mas si consideramos el tamaño de su aparato.
La siguiente clase ya era la última del curso, Marta, Juana y
Javier nos dijeron que aquella clase la dedicaríamos a repasar los temas y que
estaban a nuestra disposición para cualquier cosa, pero Ana, que como siempre
era la mas lanzada, dijo que el curso había sido muy real en casi todo excepto
en lo de follar, que si habíamos hecho todo en real, por que aquello no podía
hacerse también, el argumento era evidente, solo había un hombre para ocho
mujeres, pero yo dije que quizás no serían todas las mujeres que querían
aquello, así que Marta preguntó que quienes queríamos, primero solo alzó la mano
Ana, ante la pregunta de "nadie mas?", yo también lo hice, éramos dos las que
estábamos dispuestos a tener una clase extra, para organizarlo nos reunimos Ana,
Javier, Marta, Juana y yo, Marta nos preguntó si realmente queríamos una "clase
extra" o teníamos ganas de follar con Javier, Ana lo dijo claramente, quería
tirarse a aquel tío que estaba tan bueno, yo acabé por confesar exactamente lo
mismo, Javier dijo que estaba encantado de hacerlo, pero que no quería malos
rollos con nuestras parejas, Ana dijo que estaba separada y solo tenía parejas
esporádicas, yo dije que contaba con el permiso y aceptación de mi marido.
Después de evaluar como lo hacíamos, yo propuse de que no
fuera allí si no en nuestras casa, así el asunto sería mas tranquilo y tanto Ana
como yo podríamos disfrutar de una follada completa, sin tener que compartir el
tiempo, al fina quedamos que después de la clase, Javier vendría a mi casa y al
día siguiente haría lo mismo con Ana.
Pensé que tendría que advertir a Juan, pero luego me di
cuenta de que ya que tenía su permiso, sería una agradable sorpresa verme llegar
con Javier, y mas al recordar lo caliente que se puso al decirle mi deseo, con
lo que tenía muy claro que no solo sería placentero para mi si no también para
él.
Así que siguió la clase, íbamos haciendo preguntas mientras
los sexólogos respondían, algunas necesitaban explicaciones gráficas con lo que
a Juana le tocó chuparle la polla a Javier (suerte que no le hizo correr), o
Javier chuparle el coño a un par de alumnas además de a Marta.
Una de las alumnas dijo que a ella también le gustaría
aprender mas de chupar un coño, Marta y Juana dijeron que ningún problema, que
hacerlo entre mujeres tenía mucho placer, Ana también opinaba igual, así que las
cuatro se desnudaron y nos hicieron dos 69 lésbicos allí mismo.
Aquella noche sería completa, primero estaba la cena que
habíamos acordado para despedir el curso y después mi follada con Javier.
Al salir de clase, Javier dijo que fuera en su coche ya que
yo no lo tenía allí, por el camino puso su mano en mi pierna, primero muy
tímidamente, pero para que cogiera confianza puse mi mano encima de la suya, así
que estuvo todo el camino acariciando mi muslo desnudo, casi al llegar al
restaurante yo me atreví a hacer lo mismo.
Nos sentamos de lado, muchos de los comentarios giraban en
torno a lo que pasaría entre Javier y yo aquella noche, alguien preguntó que
diría mi marido, yo le dije que tenía su permiso y que no solo me dejaba,
también había notado que él estaba contento. Muchas expresaron su envidia y que
si habían decidido no hace lo mismo que yo era por el temor de la oposición de
sus maridos.
Estaba muy caliente a la espera de la follada de aquella
noche, además pensaba en la sorpresa que tendría Juan al llegar a casa
acompañada.
Durante la cena, Javier no dejaba de tocarme las piernas por
debajo la mesa, yo hacía lo mismo, incluso llegó a tocarme las bragas que seguro
notó lo mojaditas que debían estar.
Una vez que fui al servicio coincidí allí con Marta, sacó el
tema de lo de Javier, me dijo que era un gran amante, incluso me confesó que
algunas veces que había coincidido con Juana y él en un curso, habían organizado
"fuera de horas laborables" un trío ya que estaban encantadas las dos con su
potencia sexual, y que ahora al no tomar anticonceptivos no podía hacerlo
Al acabar la cena y después de una cordial despedida con
todas las compañeras y sexólogas, Javier y yo nos dirigimos a su coche, me cogió
de la mano, pero antes de entrar me abrazó juntando su boca a la mía y dándonos
un gran morreo mientras me decía las ganas que tenía de disfrutar de mi cuerpo.
En el coche las cosas no fueron distintas, aprovechábamos
cada semáforo para meternos mano, yo pensaba en la sorpresa de Juan al vernos
llegar juntos.
Aparcó el coche y subimos a mi piso, Juan, como pensaba, se
extrañó mucho de verme llegar acompañada, le presenté a Javier con lo que lo
entendió todo.
Como Juan es un gran anfitrión preparó una bebidas mientras
hacía que Javier y yo nos sentáramos en el sofá, el lo hizo en un sillón
mientras hablábamos un poco de todo, para caldear el ambiente y suponiendo que
Javier no se atrevería, decidí poner mi mano en su pierna invitándole con la
mirada a que hiciera lo mismo, rápidamente respondió mientras los tres teníamos
una conversación de lo mas trivial, así que decidí contarle a Juan lo que había
pasado aquel día y como fue que Javier acabara aquella noche en nuestra casa,
supongo que para tranquilizar un poco a Javier, dijo que estaba encantado de que
su mujer hubiera decidido hacer aquello y que esperara que se lo pasara bien,
también le dijo que nuestra habitación estaba a la disposición de ambos y que él
dormiría en el sofá, se lo agradecí con una sonrisa.
Cuando Juan de fue a la cocina para traer mas bebida,
aprovechamos para besarnos y meternos mano, cuando regresó nos encontró así,
haciendo notar su presencia con un rasgueo de garganta, Javier hizo como para
separarse, pero yo lo agarré fuerte para que siguiera y así lo hizo un ratito
mas, incluso introdujo las manos por debajo la blusa para acariciar mies tetas.
Después de beber algo mas, fue Juan quien tuvo que decir que
nos fuéramos ya a follar si no queríamos pasar la noche hablando, yo me levanté,
di un beso en la boca a mi marido, cogí de la mano a Javier y nos fuimos a la
habitación, cerré la puerta y cree un ambiente agradable con una luz tenue, nos
acercamos abrazándonos para acabar tirados sobre la cama, poco a poco nos íbamos
desnudando, fue agradable disponer de aquel cuerpo para mi sola y no tener que
compartirlo ni ser observada por nadie, como era de esperar, Javier resultó un
gran amante, con su boca hizo sentirme cosas que nunca había experimentado, que
gran placer sentía, antes de que acercara mi polla al coño ya me había corrido
tres veces, y cuando lo hizo alcance el orgasmo mas largo de mi vida que acabó
al sentir su leche como inundaba mi interior.
Antes de seguir, ambos teníamos ganas pero Javier necesitaba
un descansito, decidí agradecer a Juan que hubiese permitido aquello, así que
salí de la habitación y me lo encontré sentado en el sofá, creo que impaciente
por saber que pasaba pero muy excitado, le dije que me acompañara a la
habitación, lo desnudé y hice que se estirara al lado de Javier, cogí su polla y
se la mamé mientras Javier y Juan iban acariciando mi cuerpo, hasta que se
corrió en mi boca, después le pedí que se fuera a dormir y que me dejara aquella
noche disfrutar a solas de Javier, él lo entendió perfectamente, cogió la ropa y
se fue cerrando la puerta.
Aquella noche se acabó hacia las 6, después de infinitas
corridas mías y de que Javier llenara todos mis agujeros de leche.
Nos quedamos dormidos, la luz me despertó hacia las 12, menos
mal que era sábado y ninguno tenía obligaciones que cumplir, como seguía dormido
decidí darme una ducha, cuando estaba enjabonada se abrió la cortina, era Javier
que seguía con ganas de marcha, y claro, se la di.
Le dejé un batín de mi marido, y yo solo con una camisa suya,
salimos al comedor donde Juan nos había preparado el desayuno, me recibió con un
beso, y mientras comíamos le hicimos un resumen de lo que había pasado aquella
noche mientras le agradecía que hubiese sido tan comprensivo en dejar sentir
aquel placer.
Antes de irse, Javier se fue a la habitación a vestirse,
cuando salió nos encontró follando, yo, sin sacarme la polla de mi marido del
coño, le di un morreo de agradecimiento, Juan le estrecho la mano y le mostró
también lo feliz que era al haber cuidado tan bien a su mujer.
Ahora recordamos con cariño aquella noche y de vez en cuando
planteamos como poder hacer algo parecido, pero sabemos que es difícil encontrar
la oportunidad.