Una lengua muy juguetona
Hola a todos, por cuestiones de trabajo no había tenido
oportunidad de relatarles algunas de mis aventuras, pero ahora que tengo un
tiempo libre les platicaré lo que sucedió el primero de noviembre, creo que ese
si fue un buen entierro, además quiero agradecer a todos los que me han enviado
comentarios
Eran las 5 de la tarde y el frío que se sentía en el taller
donde trabajo calaba hasta los huesos, como casi siempre estábamos sólo Carlos y
yo, cada quien en su trabajo. Yo me encontraba dibujando unos bocetos para el
diseño de unos biombos cuando Carlos, mi compañero de trabajo, se acercó para
ver los avances. No era extraño que él se parara detrás de mi para observar lo
que hacía, pero ese día sentí que se acercó más de la cuenta, sentía su cálida
respiración en mi mejilla y eso hizo que me ruborizara y que algo en mi interior
se agitara, así que me hice a un lado, me preguntó si tenía frío, y como le
respondí que si, encendió la calefacción y regresó a ver los bocetos, después de
unos segundos dijo que estaban bien y que ya estaban muy adelantados, los dejó
en la mesa y regresó a su lugar.
Cuando los terminé ya eran cerca de las 6 y nuevamente volvió
a revisarlos, pero al pararse detrás de mi puso una mano en mi espalda y comenzó
a frotarla (yo creo que era sin malicia, ya que él es una persona muy
respetuosa) y eso me excitó mucho, fue pasando los dibujos lentamente y sin
dejar de sobarme la espalda cada vez fue acercándose a mi mejilla, yo oía su
respiración agitada, sentía su aliento y eso me prendió más. Dándome un apretón
en el brazo y acercándose un poco más a mi me volvió a decir que habían quedado
muy bien y los enrolló para llevarlos al día siguiente con el cliente para su
aprobación, yo me sentía contenta por el trabajo. Como faltaba una hora para
terminar las labores, le pregunté que estaba haciendo y me enseñó los vocetos de
unos vestuarios, mientras los veía me tomó de la cintura y me acercó más a él,
yo me dejé llevar y nos besamos, Carlos tiene treinta años y está apunto de
casarse, pero eso no era impedimento para tener sexo.
Mientras nos besábamos con unos besos llenos de cachondez,
como si quisiéramos comernos el uno al otro, sus manos frotaban mi espalda,
bajando y subiendo primero desde mi cintura hasta mi nuca y después incluyó mis
nalgas en su masaje, yo sentía como mi cuerpo entraba en calor y mi pantaleta se
iba humedeciendo con mis deliciosos jugos, sus manos pasaron de atrás hacia
delante y rápidamente fueron agarrando lo que encontraron a su paso, aprisionó
mis pechos por encima de mis ropas y comenzó a sobarlos de una manera salvaje,
como si creyera que me iba a escapar, metía su lengua enrollada hasta adentro de
mi boca y yo la recibía con placer, mmmmmmmm, me imaginaba que era una rica
verga la que entraba hasta mi garganta, sin pensarlo baje mi mano y por encima
del pantalón empecé a darle masaje su paquete que ya estaba muy abultado, sin
dejar de besarnos me desabotonó el jeans, metió su mano entre mis ropas y
comenzó a jugar con mis pelitos hasta que poco a poco fue alcanzando mi chochito
que ya esperaba húmedo las estocadas de su verga.
Me fui agachando hasta quedar frente de él, hincada, le baje
el zipper, abrí su pantalón y liberé su miembro, era pequeño (en comparación a
otros que me he comido) pero de gran grosor, su verga aunque chaparra y gorda,
se veía deliciosa, y más cuando yo tenía más de un mes sin coger, tenía muchas
ganas de mamar verga, así que empecé a destapar su cabeza y a darle unas lamidas
despacio, mmmmmmm, como si fuera un chupón de bebé, que rico sabor tenía, su
líquido preseminal ya lo había bañado, el sabor a salado que tanto me gusta me
volvió loca, su grosor me gustaba, me tragué toda su tranca, tenía que abrir
mucho la boca para recibirla toda, la ensalivaba, la lamía, le besaba los
huevos, le pajeaba, aghhhhhhh, mmmmmm, que rica mamada le estaba dando, pero yo
quería más, así que mis movimientos de la mano se hicieron más rápidos y las
chupadas más fuertes hasta que sentí como aumentaba su grosor, con mis labios y
mis manos apretaba esa hermosura para que no se fuera a salir , me detuvo la
cabeza y comenzó a cogerme muy rápido por la boca, hasta que....... aaaahhhhh,
recibí mi premio, una corrida fabulosa que llegó hasta mi garganta inundándome
la boca de rica leche, seguí jalando y apretando su herramienta hasta que no
quedó una sola gota fuera, me la había tomado toda, le hice una buena limpia y
vi como sonreía con su cara de satisfacción.
Entonces me ayudó a levantarme y me llevó al escritorio del
jefe, ahí me quitó el pantalón junto con mi pantaleta mojada, yo me senté y me
recosté con las piernas abiertas encima del escritorio para recibir sus primeros
lenguetazos, aaggghhhhhhh, que rica lengua, me la metía hasta adentro de mi
vagina y la subía a mi botoncito, pasaba su lengua cada vez con más fuerza por
mis labios vaginales provocándome oleadas de placer, con sus dedos abría mis
pliegues y chupaba mi clítoris como si fuera un dulce, yo movía mi cuerpo con
cada movimiento de su boca y su lengua, me sentía en la gloria, con esa mamada,
sus dedos jugueteaban en el interior de mi vagina, sentía doble placer, su
lengua y sus dedos me tenían al borde de la putez total, mmmmmmm, mi corrida ya
no tardaría en llegar, cada vez la sentía más cerca, mmmmmmmmmmm, ya la sentía
venir, mi cuerpo se arqueaba, me movía frenéticamente, arriba y abajo, atrás y
adelante, con una mano presionaba su cabeza para que no dejara de mamarme mi
chochito, mmmmmm, aaaaagggghhhhhh, yo le gritaba, SIGUE, SIGUE, SIGUE, me abrió
más las piernas y me comenzó a comer todo, aaaaaggggggghhhhhhhhhh, la explosión
no tardó en llegar, aaaahhhhhhhhhhhh, me corrí largamente y Carlos no dejaba de
lamerme la panocha, siguió con sus lenguetadas hasta limpiar mi corrida, me
quedé recostada en el escritorio relajándome un poco Carlos se paró a mi lado y
vi otra vez su verga erecta que buscaba acción, le di unas pocas chupaditas y le
dije que me cogiera, mi panocha estaba más que lubricada para recibir ese
pequeño toro grueso. Abrí las piernas para que se acomodara y poco a poco empezó
a introducirse, mi cuerpo se fue acostumbrando al intruso, como si estuviera
dándole la bienvenida, aaaaaahhhhhhhh que rico, no había dolor, solo placer, su
verga entraba lentamente pero con firmeza, como si ya hubiera estado ahí antes y
conociera el camino, comenzó con sus movimientos de entrada y salida, mi cuerpo
se fue acoplando al vaivén de sus movimientos, sentía como su grosor taladraba
las orillas de mi vagina y rozaba mi botón, en poco tiempo ya estábamos
sincronizados, mmmmmmmm, que ricura, una verga más para mi colección, su grosor
era algo sorprendente, me sentía muy abierta, pero complacida, sus movimientos
fueron aumentando y la fuerza con que me metía la verga cada vez era mayor,
aaaahhh, sentía como mi cuerpo entraba en calor, mmmmmmmm, su tranca me cogía
cada vez más duro, aaaaaaaahhhhhhhhhh, yo gritaba como loca y me movía con cada
embestida, AAAAAAAAAAAAAAGGGGGHHHHHHH, volví a explotar en otro orgasmo que solo
sirvió para lubricar más su verga y que golpeara más profundo, lo que me provocó
otra corrida casi simultánea, y entonces sentí como su verga se salía de su
refugio y terminaba eyaculando en mi abdomen, otra gran cantidad de caliente
semen quedó regado entre mi pubis y mi ombligo, me puse de lado y lo jalé para
limpiar y exprimirle su verga y saborear las pocas gotas de leche que quedaban
en su interior, con mis dedos recogí su leche regada en mi cuerpo y la llevé a
mi boca para disfrutarla (aunque fría, no sabe igual).
Dado que el taller donde trabajo es un espacio diseñado para
oficinas, ya sabrán que no tiene regaderas, solo tuve que conformarme con la
limpieza de un trapo húmedo. Se imaginan el aroma que iba dejando a mi paso?,
pero bue, todo esto que les cuento y que es verídico, sucedió en tan solo 45
intensos minutos de placer sexual.
Ya no ha habido otro encuentros con Carlos, ni siquiera
besos, pero seguimos siendo buenos amigos y como se casa en diciembre, espero
poder darle su regalito.
Besos de gatita