Se atravesó Luís en mi… camino.
Hasta los treinta años fui un hombre 100% heterosexual, con
una preferencia especial por relacionarme con mujeres de buen trasero y que les
guste la penetración anal, pero me he dado cuenta que a no todas les gusta por
atrás, aunque uno les tenga paciencia, las trate con cariño y busque el lugar y
el momento más apropiado y oportuno. Este gusto por la penetración anal me sigue
dominando.
También me he dado cuenta que de unos diez años a la fecha,
la liberación sexual ha ganado mucho terreno y en consecuencia, las libertades
en cuanto a las preferencias sexuales se han ido manifestando más abiertamente
tanto en hombres como en mujeres, lo que final y afortunadamente, cada quien
decide relacionarse sexualmente con la persona de su conveniencia, sin importar
el sexo biológico al que pertenece. En otras palabras, las preferencias sexuales
finalmente han encontrado su justa dimensión sin atavismos y poco a poco se
están rompiendo los tabúes que existen a su rededor, a pesar de que todavía
existe la indeseable discriminación que tanto perjudica a los seres humanos y
que a muchos los obligue a vivir en el closet.
Ante esta libertad sexual, decidí buscar a los gay para
experimentar sin objeciones la penetración de un agujero apretado que indica el
rumbo hacia las cavidades intestinales, sin dejar de relacionarme con mujeres,
quienes seguirán siendo de mi preferencia. Me gustaron las nuevas sensaciones
hasta que llegó el momento en que mi curiosidad me llevó a probar el placer de
ser penetrado. Mi culo también apreció el gran gusto de sentir en sus
rugosidades las mieles del placer lujurioso que produce una buena verga, al
abrirse paso en mi recto. Desde hace diez años me convertí en bisexual y no me
arrepiento, porque desde entonces gozo el sexo de acuerdo a la preferencia que
en su momento me ordena mi libido.
He tenido incontables encuentros con mujeres y podría
platicarles muchas cosas, pero resultaría necio y aburrido comentar lo que una
pareja heterosexual hace en la intimidad, por lo que he decidido escribir para
ustedes las apasionantes experiencias que he tenido gracias a mi bisexualidad.
-oOo-
Hacía cuatro días que había formado el trío sexual más
excitante de mi vida con Yesenia (Mujer), una buena amiga con la que había
tenido grandes encuentros sexuales y a quien le fascinaba ser penetrada por
atrás y Diana (gay travestis), a quien Yesenia me había presentado y con quien
también ya había tenido muchos encuentros apasionantes. Mi verga, mi culo y
sobre todo mis intestinos estaban todavía adoloridos por la frenética culiada
que nos habíamos dado. Estaba tomando unas pastillas medicinales para mitigar
mis dolencias y eso me estaba ayudando a recuperarme.
Ya eran las ocho de la noche de un día martes, por lo que
además de adolorido me sentía cansado después de un largo día de trabajo. Mi Lap
Top ya estaba apagada después de darle la última revisión al trabajo que al día
siguiente tenía que presentar en una reunión de accionistas de la Empresa donde
trabajo. Cerré los ojos y me recosté en mi cómodo sillón para descansar un poco
antes de salir rumbo a mi casa, a donde no tenía ganas de ir porque me
encontraba en uno de esos momentos en que uno quiere estar solo con sus
pensamientos. Las imágenes de Yesenia y Diana aparecieron nuevamente en mi
memoria.
Mi oficina era cómoda pues además de contar con el mobiliario
necesario para trabajar, a mis espaldas contaba con un área de descanso donde
había un cómodo diván, un gran televisor con reproductor DVD, una pequeña
cocineta con horno de microondas, un refrigerador que mi secretaria se encargaba
de mantener lleno con lo necesario, una cafetera, galletas y panecillos que no
faltaban, además un baño con regadera que siempre tenía agua caliente y fría. En
el perchero siempre tenía un cambio de ropa completo, porque a veces me quedaba
a dormir ahí y al día siguiente era la ropa que usaba.
Mi secretaria era una joven soltera de 26 años de excelente
porte, de excelente cuerpo, muy eficiente en su trabajo pero también muy
eficiente en la cama, sobre todo era muy buena para mamar. Ya me la había cogido
en dos ocasiones, pero tenía algunos meses sin invitarla de nuevo, porque Nancy
(era su nombre) era de las mujeres a la que nos les gusta que les den por atrás,
lo cual para mi significó descartar la posibilidad de seguir acostándome con
ella, a pesar de que tenía un fundillo maravilloso pero que yo no me conformaba
con sólo manosear, aunque el contacto de mis manos con sus hermosas nalgas hacía
que me sangre hirviera de pasión. Los culos siempre me han provocado esa
reacción calenturienta inexplicable.
Continuaba con los ojos cerrados y no me di cuenta que Nancy
había entrado a mi oficina y se había colocado de pié justo a mi costado
izquierdo para dejar sobre mi escritorio algunos documentos. La gruesa alfombra
del piso de mi oficina impidió el ruido de sus zapatillas. Me colocó su mano en
mi hombro y yo di un salto sobre mi sillón por la sorpresa.
NANCY.- ¿Estás nervioso?, me preguntó, tuteándome como era
nuestra costumbre cuando estábamos a solas.
YO.- No, lo que pasa es que no sentí cuando llegaste.
Estiré la mano y la metí por abajo de su falda color azul
para acariciarle las firmes nalgas y ella aceptó la caricia permaneciendo a mi
lado. Mis dedos bajo sus apretadas pantaletas ya buscaban afanosos su apretado
agujero, mientras mi verga se ponía tiesa. No había riesgo de que alguien nos
viera porque todos en la oficina se habían retirado.
NANCY.-¿Cuándo me invitas a salir de nuevo?
YO.- El día en que te decidas a prestarme el chiquito.
NANCY.-¡Ay!, cómo eres. Tu sabes que eso no me gusta porque
tengo muy estrecho el culito. Aunque te diré que siguiendo tu consejo, me compré
un consolador y he estado practicando.
YO.- Pues precisamente por lo apretado que lo tienes, es que
quiero chiquitearte.¿Pero cómo vas con tus ensayos anales?
NANCY.- Muy bien. Me fascinan las vibraciones cuando lo tengo
adentro. Tenías razón al decirme que me iba a gustar.
Con solo imaginar que me iba a culiar a Nancy por su
agujerito apretado, mi verga se levantó aún más dentro de mi pantalón. Era
evidente mi erección porque yo no llevaba ropa interior que le impidiera
elevarse. Nancy extendió su mano y me la agarró por encima.
YO.- Cuando estés lista me avisas. Este culito tiene que ser
perforado por mi verga, le dije apretando mi mano sobre sus nalgas.
NANCY.-Me gusta mucho tu verga por lechuda. ¿Pero para que
esperas a perforar mi chiquito, habiendo en la oficina quien se muere por que le
metas la verga por atrás?
YO.-¿De veras?. ¿De cual dama se trata?, le pregunté
interesado.
NANCY.-No se trata de ninguna mujer, sino de Luís, el chavo
que está en el departamento de fotocopiado.
YO.-¿Luís es gay?. ¿Y quiere que me lo culee?
NANCY.-Claro que es gay. ¿A poco no te habías dado cuenta?.
Él y el administrador se entienden muy bien. Recuerda que Luís entró a trabajar
aquí porque el administrador lo recomendó diciendo que era su sobrino, pero ni
madre de sobrino que es.
YO.-Bueno, la vida íntima de las personas a mi no me
interesa, ni tampoco me interesa el culo de Luís pues los culos de los hombres
no me gustan, así que dile a Luís que pierda las esperanzas conmigo. Además tu
también entraste a trabajar en esta Empresa porque Jaime (el administrador) te
contrató. No sabía que Jaime es bisexual.
NANCY.-Pues ahora ya lo sabes, pero es cosa de él y de nadie
más. ¿No es así la cosa?
YO.-Claro que así es la cosa. Cada quien es libre de tener
las preferencias sexuales que más le convengan.
Con relación a mis gustos por los culos le mentí
hipócritamente porque no me convenía que nadie supiera de mi bisexualidad porque
vivo en el closet, pero la verdad es que cuando Nancy me lo dijo más se me paró
la verga, pues ya había notado los modales de afeminado del Luís, un muchacho
que tenía escasos meses trabajando en la Empresa, pero más me había fijado que
su juvenil trasero de 22 años de edad era digno de meterle la verga, porque
siempre usaba muy ajustados sus pantalones.
NANCY.-Ya le dije a Luís que no tiene caso que se haga
ilusiones contigo, porque tu no eres de esos, pero él me insiste que no pierde
las esperanzas. Anda caliente contigo. Así que si te decides ya sabes que tienes
muy cerca un culito para perforar.
YO.-Muchas gracias por la información pero no me interesa (le
volví a mentir). ¿Ya te vas?
NANCY.-Si. Ya es tarde. Buenas noches.
YO.-Buenas noches y te recomiendo que sigas ensayando con el
consolador.
NANCY.-Eres un desgraciado pero me fascina estar contigo. ¿Te
vas a quedar un rato más?
YO.-Si.
NANCY.- Te ves cansado. Deberías quedarte a dormir.
YO.-No es mala idea. Me voy a quedar esta noche.
NANCY.-Que descanses. Nos vemos mañana.
Nancy me plantó un beso y se retiró, dejándome con la verga a
punto como buscando algún rincón donde acomodarse, pero no me convenía meterla
en ningún agujero porque lo que más deseaba era que me dejara de doler por la
refriega sufrida cuatro días antes. Además, ¿a quién podría culiarme en esos
momentos de soledad en la oficina?. Nancy dejó abierta la puerta de acceso a mi
oficina y yo no la cerré. No era necesario porque estaba solo.
-oOo-
Me incorporé de mi sillón para pasar al área de descanso y
también dejé abierta la puerta. Me preparé una taza de café el cual acompañé con
unas galletas. Coloqué en el reproductor una película PORNO GAY, encendí el
televisor y me desvestí completamente para darme una ducha de agua fría. El
ambiente de verano era muy fuerte en la ciudad, además de que deseaba que mi
calentura interior desapareciera, porque Nancy me había dejado lujurioso. Salí
de la regadera y completamente desnudo como a mi me gusta estar en cada ocasión
que puedo, me dejé caer pesadamente en el diván, cubriéndome la verga con la
toalla húmeda que acababa de usar. Yo estaba solo en la oficina, por lo que subí
el volumen del televisor para escuchar los gemidos de los actores al momento de
estar culiando.
Con mi mano izquierda tomaba la taza de café y las galletas,
mientras mi mano derecha aprisionaba mi verga más que para hacerme una puñeta
(masturbarme), para sobarla y que terminara de sufrir los dolores que no pasaban
del todo. Inesperadamente en
el umbral de la puerta de mi área de descanso, apareció la silueta de quien no
escuché sus pasos. Mi sorpresa fue mayúscula, e instintivamente cubrí mi cuerpo
desnudo lo más que pude con la toalla que tenía encima.
YO.- ¡Luís!, ¿Qué estás haciendo aquí?. Pensé que ya se
habían retirado todos de la oficina.
LUÍS.-Yo me quedé a terminar un trabajo que me ordenó el
señor Jaime (el administrador) para la reunión de mañana.
Luís estaba exagerando sus ademanes afeminados y era obvio
que lo hacía para que yo me diera cuenta, porque su comportamiento normal no era
de esa manera.
YO.-¿Y ya lo terminaste?
LUÍS.- Sí, pero vi que esta oficina estaba iluminada y vine a
apagar las luces antes de retirarme. Entré hasta acá porque escuché unos gemidos
como cuando están cogiendo. No imaginé que usted estuviera aquí.
YO.-Es la película que estoy viendo. Son puros gay los que
están culiando.
LUÍS.-Si, ya la estoy viendo. Se ve interesante. Pero
disculpe, no pensé que se encontrara usted descansando y así desnudo como está.
Estoy interrumpiendo su intimidad, pero me gustaría acompañarlo un rato para ver
la película, pero no se si esté de acuerdo.
YO.-No te preocupes. ¡Claro que quiero que me acompañes!,
pero con la condición de que no se lo comentes a nadie. Ya ves cómo es de
chismosa la gente.
LUÍS.-¡Ay!, de ninguna manera, señor. Usted no me conoce,
pero quiero decirle que soy la persona más discreta que puede haber.
YO.- Está bien, pero pásale para que veas un rato la
película.¡Ah!, pero antes ve a cerrar con seguro la puerta del acceso principal.
¿Te gustan las películas porno?.
LUÍS.-Me encantan y sobre todo estas donde aparecen puros
gay. Son de los míos. ¿Pero donde me siento?. No se preocupe por la puerta
principal porque ya le puse el seguro.
YO.- Aquí a un lado de mí. Te doy espacio en el diván. ¿Quién
más sabe que te quedaste en la oficina?
LUÍS.-Nadie. Tuve el cuidado de encerrarme en el departamento
de copiado para que nadie se diera cuenta.
YO.-Bueno…eso me tranquiliza.
Yo no dejaba de pajuelearme la verga por debajo de la toalla
mientras platicaba con Luís, quien empezaba a manifestar un notorio nerviosismo
mientras su respiración empezaba a agitarse. Era evidente que Luís no se
encontraba junto a mí por obra de la casualidad. Era muy claro que él y Nancy me
habían puesto una trampa en la que no me molestaba en absoluto haber caído en
ella. Luís se sentó tímidamente a mi lado, pero su respiración se aceleraba cada
vez más.
LUÍS.-¿Por qué no se quita la toalla?
YO.- Quítamela tú.
Por supuesto que me la quitó rápidamente.
LUÍS.-¡Qué linda verga tiene!. ¿Se la puedo agarrar unos
momentos mientras veo la película?
YO.-¡Claro que sí!. Nada más no me la jales mucho porque la
tengo adolorida y además no quiero que se me salga la leche.
LUÍS.-De acuerdo, señor. Pero antes voy a pasar al baño a
lavarme las manos.
YO.-No. Mejor date un regaderazo.
LUÍS.-Está bien.
Luís empezó a desvestirse lentamente y de espaldas a mí.
Antes sacó se su bolsillo un sobre con tres condones y un tubo con lubricante
anal que colocó muy junto de mí. Me sonrió pícaramente mientras lo hacía. El
muchacho era joven pero se notaba su experiencia.
Al quitarse la pequeña tanga que usaba, coquetamente me
mostró a plenitud su trasero al que yo suponía bien formado pero no tanto. Lo
tenía exquisito. Su cuerpo de piel blanca no mostraba ningún vello porque me di
cuenta que era lampiño natural, a excepción de sus largos vellos púbicos de
color negro.
YO.-Ahorita que te bañes, aprovecha para rasurarte esos pelos
tan feos que tienes. Ahí hay un rastrillo.
LUÍS.-Está bien
Mientras Luís de bañaba yo seguí viendo la película y
pajueleándome impaciente porque saliera de la regadera. Así lo hizo ya seco y
completamente depilado de sus vellos púbicos y desnudo se acostó a mi lado.
Inmediatamente me agarró la verga y me la empezó a pajuelear. La mano de Luís
aprisionó mi verga y empezó el delicioso sube y baja. Estaba rica la puñeta que
me estaba haciendo. Yo cerré mis ojos para gozar el momento y lo que menos me
importaba era ver la película. Yo hice lo mismo con su verga la que noté del
mismo calibre que la mía. Nos estábamos masturbando mutuamente mientras veíamos
sin ver la película porno.
Mientras nos masturbábamos continuamos con nuestra
conversación.
YO.-Debes tener muchos amigos jóvenes como tú para
relacionarte. ¿Por qué quieres culiar conmigo?
LUÍS.-Porque se ve que usted tiene mucha experiencia y además
es muy varonil. Así me gustan los hombres.
YO.-Pero de seguro hay quienes tengan la verga más grande que
la mía.
LUÍS.-Si, pero a mi me gusta más la calidad que la cantidad.
Yo se que usted me dará calidad.
Nuestras respiraciones estaban cada vez más agitadas porque
la lujuria nos había invadido.
YO.-¿ Y eso como lo sabes?
LUÍS.-No se lo puedo decir.
YO.-No es necesario que me lo digas, porque ya se quien te lo
dijo.
Luís guardó silencio y nuestras manos aceleraban el ritmo de
la puñeta que nos estábamos haciendo.
LUÍS.-¿Quiere que se la mame?
YO.- Eso no es necesario que lo preguntes. Tu mámame todo lo
que quieras.
Rápidamente Luís apresuró su viaje rumbo a mi verga que lo
esperaba ansiosa. Enredó su lengua en la cabeza de mi verga y me quitó los jugos
preseminales. Siguió lengüeteándome el glande y de pronto se la tragó toda.
Sentí que le llegaba hasta su garganta pero no se la sacó, sino que abrió más su
boca para sacar la lengua que llegaba hasta mis huevos. Repitió la acción en
varias ocasiones mientras yo me retorcía de placer. Sus dedos lubricados ya se
encontraban en mi culito tratando de entrar en mi recto. Finalmente dos de ellos
lograron entrar hasta el fondo y los empezó a girar dentro de mí para que mi ano
se dilatara, seguramente hasta el punto en que él lo deseaba. Mientras me mamaba
la verga, curvaba sus dedos dentro de mi recto para tocarme el punto "G". Mi
respiración estaba muy agitada pero más agitada estaba la de Luís que lanzaba
unos "MMMMHHHHHHHH" de satisfacción. El chavo sabía mamar a tal grado que yo ya
estaba a punto de eyacular y para evitarlo lo tome suavemente por los cabellos
para retirarlo de mi verga.
YO.-Espérate un poco porque me haces acabar.
LUÍS.-Quiero mamarle por atrás.
YO.-Ya te dije que me mames lo que tú quieras
LUÍS.-Voltéese.
YO.-Con mucho gusto.
LUÍS.-Después de mamarle el culito, ¿quiere que le meta la
verga?
YO.-Tu no preguntes nada. Sólo actúa. Ya te diré si me gusta
o nó.
Luís me abrió las nalgas con sus manos y aunque yo no lo
veía, sentí como su rostro completo se introdujo en mi rajadura para que su boca
ansiosa llegara hasta mi culo. Lo primero que hizo fue darle un mordisco lo que
me hizo dar un brinco y aprisionar su cara entre mis posaderas. Yo tenía
adolorido el culo por lo que no aguantaba que me lo ultrajaran más, pero la
lujuria me dominaba. Me daba cuenta que mi bisexualidad estaba desenfrenada y un
encuentro sexual casual más, me estaba llevando de nuevo hasta los más altos
niveles de lujuria.
YO.-No me muerdas, porque me duele.
LUÍS.-Esta bien. Sólo se lo voy a mamar.
Efectivamente su boca se convirtió en una potente ventosa que
succionaba mi ano como queriendo extraer de allí algún néctar que él no sabía
que nunca encontraría, o posiblemente sí sabía la clase de elíxir que deseaba
sacar de mis profundidades, porque hay quienes les gusta ese sabor. De cualquier
manera, Luís me abría las nalgas a todo lo que podía y yo me relajaba para que
me ano se abriera lo más posible para que su lengua entrara y saliera con la
mayor facilidad, pero parecía que Luís no solo quería meterme la lengua, porque
yo sentía en mi culo dilatado que su boca entera se metía hasta mi recto. Ni
siquiera Karen me había dado un beso negro de tales magnitudes. Todo mi cuerpo
se cimbraba y temblaba de emoción, haciéndome olvidar los dolores que todavía me
aquejaban por el reciente encuentro triangulado. Contra lo que yo imaginaba, el
chavo resultó todo un experto.
Luís retiraba su boca y me metía hasta donde podía dos de sus
dedos. Los sacaba y me volvía a mamar con ansias locas y hasta con rabia. Mi
culo palpitaba de emoción indescriptible. El aliento caliente que desprendía la
boca de Luis me quemaba los pliegues del culo.
YO.-¡PARALE!, ME VAS HACER ACABAR.
LUÍS.-Está bien Ahora le voy a meter la verga.
YO.-No, mejor te la meto yó.
LUÍS.-Está bien.
Giré de nuevo para quedar boca arriba y rápidamente Luís me
puso un condón. Se ensalivó sus dedos y se los llevó a su culo para lubricarlo.
Se me subió dando de frente su rostro y él mismo me tomó la verga para
colocársela a la entrada de su ano y se dejó caer arrebatadamente sobre mí. Se
le fue hasta el fondo y cabalgó frenético sobre mí hasta que mi leche salió a
borbotones para depositarse en el condón que se encontraba en sus intestinos.
Mientras mi verga desfogaba su leche, Luís se quedó quieto y ensartado para
hacerse una puñeta (masturbarse) y derramar su semen en mi vientre. Nuestros
fuertes pujidos de satisfacción se confundían con los pujidos de los actores gay
de la película que hacía rato habíamos dejado de ver. Mientras acabábamos, Luís
se derrumbó de frente hacía mi rostro para darme un frenético beso en mi boca al
que correspondí con gran pasión. Habíamos acabado.
Luís me desmontó y ambos fuimos a lavarnos a la regadera.
Luís salió primero y se secó. Esperó a que yo saliera para delicadamente secar
todo mi atribulado cuerpo. Se vistió rápidamente, me dio un beso de despedida y
sin decir nada más salió de mi habitación improvisada. Apagué el televisor y me
acosté a dormir, conciliando el sueño rápidamente.
-oOo-
Eran la 7 de la mañana del día siguiente y me encontraba
aseado y vestido para salir a tomar mi desayuno en un restaurant cercano, pero
cual fue mi sorpresa que al salir a la parte de mi oficina donde se encuentra mi
escritorio, ver que en las sillas de visita se encontraban cómodamente sentados
Nancy y Luís esperando a que yo saliera. Sobre la cubierta de mi escritorio se
encontraban unas aromáticas viandas que en esos momentos ellos degustaban.
Nancy se levantó para darme un abrazo un beso en la mejilla
mientras Luís continuaba desayunando.
NANCY.-Buenos días. ¿Cómo amaneciste?
YO.-Bien. ¿y ustedes?
NANCY.-Yo amanecí muy bien, pero creo que Luís amaneció más
contento que de costumbre y con mucho ánimo de venir a la oficina, pero antes
tuvo la idea de que trajéramos desayuno para compartirlo contigo. Espero que no
te moleste.
YO.-De ninguna manera me molesta. Al contrario, se los
agradezco mucho.
Me acerqué a mi sillón y me senté en él para tomar los
alimentos que me ofrecían, los cuales me supieron a gloria pues había amanecido
con gran apetito.
NANCY.-¿Qué tal pasaste la noche?
YO.-Muy bien. Estuve viendo una película y luego me dormí. Lo
que me extraña que los dos estén juntos y aquí conmigo, porque nunca lo habían
hecho. ¿A que se debe su agradable compañía?
Nancy y Luís intercambiaron una mirada y sonrieron.
NANCY.-Bueno…es normal que estén juntos un hombre y una mujer
que son HERMANOS.
YO.-¿Qué dijiste?...ustedes son…
NANCY.-Lo que escuchaste. Luís y yo somos hermanos.
YO.-Entonces si son hermanos es obvio que se pusieron de
acuerdo para que las cosas sucedieran anoche.
NANCY.-¡Claro que sí!. A mi hermano le gusta mucho la verga y
a ti dar sexo anal, entonces…¿Por qué no ayudarlos a los dos para que vivan un
rato de felicidad?. Además es muy cierto que tu le gustas mucho, como me gustas
a mí. Pero no te preocupes, porque el secreto queda entre nosotros. También
quiero decirte que Luís y yo tenemos juntos más planes para ti, que estamos
seguros que no podrás rechazar.
YO.-Esta bien. Luego platicamos de esos planes, pero…¿cómo
pude estar tan ignorante del parentesco que ustedes tienen?
NANCY.- ¡Ay!, amor!…tu te metes en tu trabajo y no te das
cuenta de muchas cosas que existen y suceden a tu alrededor.
YO.- De acuerdo, pero hay algo que todavía no entiendo.
NANCY.-¿De que se trata?
YO.- Si tu y Luís fueron contratados para trabajar en esta
Empresa por Jaime el Administrador, entonces…¿Cuál es la relación que tienen con
él?
NANCY.- ¿Todavía no lo adivinas, amor?. La misma que tenemos
contigo. Un día de estos nos vas a tener juntos. Haremos un trío fenomenal.
HASTA PRONTO AMIG@S.