[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Emotik MSN ]
 1,144,434 Miembros | 12,853 Autores | 54,273 Relatos | 2,642 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Todo el mundo me ha probado
TODORELATOS » RELATOS » 5 CHICOS (16: LA REVISIóN MéDICA)
[ ¿De que juguetería te escapaste... muñeca?. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
Fecha: 26-Nov-07 « Anterior | Siguiente » en Parodias (810 de 976)

5 Chicos (16: La revisión médica)

Hector Richvoldsen
Accesos: 5,294
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 7 min. ]
 -   + 
Jaime tiene que ir al médico a hacerse una revisión, aunque no se esperaba que fuese tan a fondo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Llevaba cerca de dos meses esquivándolo, pero a Jaime ya no le quedaban excusas: le tocaba ir al médico a hacerse la revisión de los trece años. No tenía ni pizca de ganas de someterse de nuevo a ese ritual que había sufrido un par de años antes. Aquello de quedarse medio en pelotas delante de un desconocido, y que le atosigara a pruebas que no servían para nada era lo que menos le apetecía en el mundo. Pero sus padres se habían empeñado, y para asegurarse, habían mandado a su hermano Jorge para que le acompañara. A este tampoco le hacía mucha ilusión hacer de escolta, pero en el fondo le hacía gracia ver a su hermano pasar por aquello.

-Oye tío, ¿y que te hacen en la revisión? –Preguntó Jaime a Jorge de camino al centro de salud.

-Pues no se, más o menos lo mismo que en todas. Te miden, te pesan, te ponen el cacharro ese para oírte el corazón...

-Un estetoscopio.

-Pues eso. También te miden la tensión, te revisan la vista... Como en todas, vamos.

-¿Y ahí abajo te miran o algo? Es que en la de los once me lo hicieron y no veas que palo...

-Si, creo que también. Pero vamos, que es un momento, te echan para atrás el pellejo, te palpan un poco los huevos para ver si están en su sitio y listo.

-Ya joe, pero me da palo que un tío que no conozco de nada se líe a tocarme por ahí.

-Bueno, eso de tío no se, la última vez que vine al médico por lo de la alergia nos lo habían cambiado y habían puesto a una chica jovencilla. Que por cierto, estaba bastante buena...

-Joder, pues no se que será peor...

-Tu aprovecha, que a saber cuando te la vuelva a tocar una piva. A mi desde entonces, nada...

Llegaron a la sala de espera, y tras el previsible retraso, pasaron a la consulta. Efectivamente, su doctora era la que atendió a Jorge la última vez.

-Hola chicos, soy la Dr. Martos. Tu debes de ser Jaime Cobo.

-No, soy su hermano Jorge.

-Ah, ya decía yo que estabas un poco crecidito para tener 13 años. Bueno Jaime, quítate la camiseta y siéntate en la camilla.

Con algunos reparos y con bastante resignación, Jaime procedió a dejar al aire sus michelines. No es que tuviera complejo, pero tampoco le hacía mucha ilusión ir presumiendo por ahí de su sobrepeso.

-Respira fuerte. Vale, así está bien.

Fue en este momento cuando Jaime se fijó. La doctora llevaba una camiseta bastante escotada debajo de su bata blanca, y ésta dejaba al aire buena parte de sus pechos. Tenían un aspecto estupendo, redondos y suaves, realmente daban ganas de estrujarlos.

-Muy bien, estira el brazo para poder tomarte la tensión.

Efectivamente, fue tensión lo que sintió Jaime en aquel momento. Sintió un cosquilleo en su escroto cuando la doctora se agachó un poco para mostrar sin querer parte de su aureola izquierda. Miró hacia Jorge, que aunque no perdía detalle de la trasera de la doctora, se había perdido la mejor parte.

-Vale, esto ya está. La tienes un poquito por encima de lo normal, pero tampoco es grave. Procura evitar las comidas muy saladas y listo. Ahora túmbate para que te explore el estómago.

Por un momento se había temido lo peor, que llegara el momento de la exploración genital. Por suerte, había sido solo una falsa alarma. Obedeció y se tumbó sobre la camilla, mientras la doctora le presionaba el vientre.

-¿Te duele si te aprieto aquí?

-No.

-¿Y aquí?

-Un poco.

-Bueno, eso es normal. ¿Y por aquí?

-Ahí no.-Dijo algo sobresaltado. La doctora había presionado un poco por debajo del ombligo, y aquella zona comenzaba a ser demasiado sensible. Notó como su polla comenzaba a despertar, y cerró los ojos para tratar de pensar en otra cosa..

-Vale, pues ya está. Incorpórate que te voy a revisar la vista.

Jaime cada vez estaba más tenso. No estaba acostumbrado a que nadie le tocara en según que zonas, y encima la doctora estaba bastante potente. Por más que trataba de distraerse y dejar de pensar en sus tetas, su erección era casi imparable. Por suerte, llevaba un pantalón pirata bastante ancho que le ocultaba el secreto, pero si tenía que quitárselo no habría forma de disimular.

-Muy bien Jaime. Pues tienes 0.25 de miopía en el ojo izquierdo, pero como de momento es poco no te mando al oftalmólogo. Si notas que pierdes visión, pide cita, no te esperes a la próxima revisión. Vale, pues ahora desnúdate del todo para pesarte y medirte.

-¿Los calzoncillos también?-Dijo mientras miró de reojo a Jorge. Este sonrió levemente.

-Déjatelos si quieres, lo de la ropa es solo para no alterar demasiado la medida, pero porque dejes algo tampoco pasa nada.

Se quitó lo que le quedaba puesto, los piratas y unas zapatillas de deporte, quedándose solo con unos calzoncillos de algodón blancos y unos calcetines de deporte a juego. Era evidente que estaba medio empalmado, y lo que más le preocupaba era que la doctora le hiciera algún comentario al respecto. Por suerte para él, no era la primera vez que veía a un chaval presa de los nervios, y sabía que no debía darle más importancia.

-Vale, pues súbete a la báscula. A ver, la altura son 1,64. Y de peso, 66. Te sobran tres o cuatro kilos, pero estás dentro de lo normal. Procura no picar mucho entre horas, y evitar un poco la bollería industrial. ¿Haces algo de deporte?

-Natación de vez en cuando.

-Bueno, eso está bien. Siéntate otra vez en la camilla. ¿Bebes alcohol regularmente?

-No.-Dijo Jaime algo extrañado.

-No te preocupes, son unas preguntillas rutinarias... Supongo que fumar tampoco, ¿no?

-No, tampoco.

-Haces bien. ¿Has tenido relaciones sexuales?

-Que más quisiera... –Soltó sin pensar. –Esto, no, no he tenido...

-Tu tranquilo, que eres muy joven. Todavía nadie ha contestado que si a esta pregunta, así que estás dentro de lo normal. Túmbate en la camilla y bájate los calzoncillos, vamos a comprobar que esté todo en orden para cuando llegué el momento.-Dijo la doctora entre risas, tratando de quitar hierro a la situación.

Ahora si que había llegado el momento. Era imposible disimular que estaba empalmado con los calzoncillos puestos, pero con ellos quitados no había escapatoria. Pero es que cuanto más trataba de distraerse, más se acordaba de las tetas de la doctora y más dura se le ponía. Y encima con Jorge delante, vaya vergüenza...

La doctora Martos palpó con suavidad los testículos de Jaime, comprobando que todo estuviera en su sitio. Éste había cerrado los ojos, y rezaba porque el techo del ambulatorio se cayera en aquel momento, o porque la camilla se cerrara causándole una muerte instantánea. Cualquier cosa menos estar pasando ese mal rato. El sentir las manos de la doctora no había hecho más que empeorar la situación, y lo que antes era solo una erección, ahora era casi un peligro aun mayor.

Jorge observaba curioso, pero la espalda de la doctora tapaba toda la acción. Aun así, había notado la erección de su hermano al desnudarse, e intuía que en esos momentos la cosa estaría yendo a peor.

Tras examinar los testículos prácticamente imberbes, las manos de la doctora se dirigieron al pene de su paciente. Era el momento más tenso de la consulta, y era relativamente normal que alguien se animara más de la cuenta. En realidad, solo se trataba de comprobar que no había fimosis ni ningún problema con el frenillo, pero normalmente los chicos no estaban acostumbrados a que nadie les tocara precisamente ahí.

Jaime, pese a lo de Marcos y Carlos, no era una excepción, y su excitación creció aun más cuando la doctora le echó el prepucio hacia atrás. Todo parecía estar correcto, pero al tratar de subir, encontró más resistencia de lo normal. Jaime tragó saliva, consciente de que aquello estaba a punto de ir demasiado lejos, y procuró no prestar atención a lo que le hacían por ahí abajo. La doctora parecía empeñada en comprobar que no había ningún problema y repitió el proceso un par de veces más. Aquello fue demasiado para Jaime, que se estremeció y acabó por correrse en la mano de la doctora.

Esta dudó, intentando pensar que no era lo que parecía, pero al ver la enrojecida cara de su paciente comprobó que estaba en lo cierto. Aquello si que era una novedad, en los 6 años que llevaba ejerciendo como pediatra nunca le había pasado nada parecido, ni siquiera con aquel paciente de 15 años que acudía cada semana a su consulta para que su doctora preferida inspeccionara un nuevo problema en su miembro. Sacó una gasa de su bolsillo, y limpió el accidente con discreción, ya que aquello era igual de embarazoso para ambos.

Jorge no había visto nada, pero le extrañó el tiempo que duraba la exploración. Estuvo a punto de preguntar si todo iba bien, pero al ver la expresión de la cara de Jaime, comprendió que había ido demasiado bien...

Mientras tanto Jaime dudaba entre salir corriendo de allí con los calzoncillos por los tobillos, o esperar llegar a casa para cortarse las venas. Aquello había sido vergonzoso, y encima con su hermano mayor delante. Ya tenía motivo de escarnio para unos cuantos meses, y no quería ni pensar en lo que pasaría si se enteraban sus amigos.

-Bueno, pues ya está todo. Vístete ya, está todo bien. Cuesta un poco de trabajo echarte la piel hacia atrás, pero creo que es porque estabas demasiado tenso.

-Puede ser. –Intervino Jorge- A mi me pasó cuando me hice la revisión esta, que como no estás acostumbrado te pones nervioso. Pero luego lo me lo he mirado en casa tranquilamente y baja bien.

-Por eso te digo. Tu no te preocupes que es algo normal. –Dijo la doctora, tratando de quitarle hierro al asunto.

Jaime terminó de vestirse, y se despidió rápidamente de la doctora. Nada más cruzar la puerta, Jorge preguntó:

-¿No me digas que...?

-¿El que?

-Pues eso, que no habrás sido capaz de hacer lo que creo que has hecho...

-¿Qué cojones me estás contando, tío?

-Joder, pues que te has corrido ahí en medio... Ya te vale...

-Mira tío, que te follen. No se que coño me ha pasado, se ha liado a meterme mano y claro...

-Vale vale, tampoco te pongas así conmigo...

-Me pongo como me sale de los cojones. Y como se te ocurra contárselo a alguien, te juro que te reviento.

-Uy que chulito nos ha salido el eyaculador precoz este... Bueno, ya me lo pensaré...

TodoRelatos.com © Hector Richvoldsen

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (4)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Hector Richvoldsen
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.42 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto