Aquel día que cortamos yo morí.
No fue rápido pero sí intenso.
Ocho meses, quizá más, quizá menos.
Eran días sin consuelo.
La cabeza llena de recuerdos
y un sin fin de pensamientos.
Aun me asombro de cuanto me llegué a enamorar
y dudo de que tanto me vuelva nunca a entregar.
Fui curando mis heridas con errores
dando muchos trompicones.
Me hice fuerte, más aun, a pesar de mi sensibilidad.
No se si volveré a amar, pero así no lo deseo
y menos espero que puedan corresponderme igual.
Mi necia mente se conforma sin un amor inmortal,
le basta con el calor de otro cuerpo, los besos
y el saber que si esa persona le abandona se arrepentirá
y otra la sabrá apreciar.
Puede que ninguna cuanto vale pero
jamás volverá a hundirse por nadie,
ya que no lo merecen.
Los cuentos de amor verdadero no existen.