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Todo el mundo me ha probado
TODORELATOS » RELATOS » AMAZONAS CLUB (1, 2 Y 3 CORREGIDOS) + 4
[ Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 03 de Diciembre, 2008.
Fecha: 19-Nov-07 « Anterior | Siguiente » en Dominación (2922 de 3498)

Amazonas Club (1, 2 y 3 Corregidos) + 4

gervladimir
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Tiempo est. lectura: [ 28 min. ]
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Diario de un esclavo. Interminable historia... Se incluye las partes 1, 2 y 3 a este cuarto relato. Debido a los errores de la maldita dislexia. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Son ya muchas horas postrado en esta jaula, la oscuridad del almacén no me deja ver mucho mas allá de tres metros. Estoy en un  recorrido de jaulas por un estrecho pasillo de este almacén. De frente y a los lados de mi jaula, hay otras mas jaulas vacías, pero al final del pasillo noto la respiración tranquila de otro esclavo del club. Posiblemente seamos dos, si es que mas hacia el fondo el pasillo pudiera resultar mas largo, claro. Desde que estoy encerrado en esta jaula, he perdido la noción del tiempo, ya ni se si es de noche ya. Aquí parece que la luz siempre es la misma.

Pienso mucho en la señorita Lorena, la hecho tanto de menos...

Recuerdo cuando entre por primera vez en su casa. Un temor que me recorría por el cuerpo cuando di mi primer paso. La entrevista fue muy larga, ella sentada en su sillón y yo desnudo frente a ella y de rodillas. La señorita Lorena es tremendamente hermosa, morena de cabellos largo hasta la espalda y piel dorada del sol. Sus ojos son dos perlas de miel,  un cuerpo escultural vestido con una bata chinesca de color blanco y estampados celestes. Calzaba sus hermosos pies con unas zapatillas cómodas de andar por casa en el que se dejaba ver sus talones.  Una excitante estampa con sus piernas cruzadas dejando ver medio muslo.

Ella sostenía en sus manos mi matrícula de iniciación, rellenaba los datos de mi contrato y daba su importante firma para ser aceptado en el club Amazonas. Desde ese momento me convertí en su esclavo en pruebas en su propio domicilio, para luego acabar mi sueño en este club.

Ese mismo día ella me inspecciono. Dejó los contratos sobre una carpeta y se levantó del sillón.

-Ponte en pie!- Me ordenó

Rápidamente sin mediar palabra me levanté. Fue entonces cuando sentí sus manos acariciando mi torso.

Mi mirada se pierde por el salón  evitando mirarla. Ella me rodea dando vueltas al rededor mío, sin dejar de palpar mi cuerpo con sus suaves dedos. En una de estas no pude evitar de moverme cuando ella bajó sus dedos por mi cadera, dándome un cosquilleo que me hacia temblar.

-No te muevas!- Me dijo mientras me sujetaba los morros aplastando con fuerza. Obedecí y ella prosiguió con mi observación.

-Bien, acostúmbrate  cuando te hagan una inspección, a no moverte y procura tener las manos en la nuca.

El club amazonas es muy estricto con la disciplina de nuestros esclavos. Llegar a ser esclavo del Amazonas aún te queda muy alto. De momento serás un animal de compañía en mi casa hasta que aprendas los modales de un esclavo amazonas.

Sus suaves dedos acariciaban mis nalgas desnudas dibujando la raya.

-Abre mas las piernas!. Me ordenó

Cumplido sus ordenes, quedé de pie, con los pies medio separados, para dejar ver mejor mis atributos, y las manos en la nuca.

Recuerdo cuando cogió mi miembro por vez primera. Pude sentir aún mas su autoridad hasta el límite de mi deseo de ser su esclavo, incluso lo deseaba mas que ser parte del club Amazonas. Después de los toqueteos y la situación de estar desnudo ante ella, mi miembro ya estaba a punto de formar una erección, el cual se completó al sentir como entre sus dedos estiraba el miembro para ver mejor su tamaño.

Perdí los miedos al sentir el masajeo cariñoso de mi tutora Lorena.  Luego, dejándome así, con el miembro a punto de gotear se retiró de mi lado, y se fue hasta una mesilla con gavetas. Al lado había una silla cómoda y se sentó, mientras abría unas de  las gavetas. De allí cogió varios accesorios para vestir mi desnudo cuerpo.

- Ven esclavo! Dijo mientras señala el lugar que debo colocarme.

Voy y...

-Que haces?. tu no puedes caminar esclavo. ¿A caso te estoy permitiendo andar como una persona?... Anda ven gateando inútil!. Me dijo enfadada al verme hacer un amago de caminar asta ella.

Gateé hasta mi dueña y espero en el lugar señalado por el dedo autoritario de Lorena.

Ella coge mis morros y con la otra mano me da una sonora bofetada.

- Si ya llegaste a donde te he ordenado, ahora toca ponerte de rodillas y mirando al suelo.

-Disculpa.

Plass!!!

Otra sonora bofetada...

-no hables esclavo, solo escucha. Noo, así no, separa las rodillas, tu miembro debe estar siempre expuesto a tu ama, las manos firmes... firmes... así. y no olvides mirar al suelo esclavo.

Con un collar de perro, se acercó a mi cuello para vestirlo con este. Luego me colocó unos brazaletes y tobilleras de cuero en el que cada cosa tenía su argolla para posibles ataduras.  Aquí fue cuando hube que levantarme para que me colocara las tobilleras. Terminado esto, llegó el momento de mi aro testicular, este que tanto me sonroja, ya que por nada tengo erecciones. Ya con solo ver una dama de este club, ya tengo una erección. Es increíble lo excitado que me pone sentir el apretado aro en mi sexo. Esto hace que mi miembro esté mas expuesto y con mayor volumen por su inchamiento.

Recuerdo como me lo puso por mi primera vez Lorena. Atrapaba completamente el miembro y no pude evitar dejar caer una gota de excitación en su mano .

- Que falta de respeto!!!! . Se levantó enfadada de su asiento y me arreó otra bofetada.

- al suelo!!!. Nooo, cuando digo al suelo, es de rodillas con las pierna separadas y la frente pegada al suelo... la palma de las manos y el codo también... Eso es . Dijo Lorena.

Pronto aprendí cual la posición de mi castigo. Así que cada vez que me ordenaba al suelo, es por que le apetecía descargar su fusta contra mi erguida nalga. Pronto lo supe cuando Lorena trajo su fusta de su armario.

..........

Con Lorena aprendí todo sobre el secreto de mi esclavitud, aprendí a conocer mis límites y a mejorar mi actitud de esclavo. Gracias a  ella, soy lo que soy, y pasado la semana en su casa de prueba, ahora soy un orgulloso esclavo de este club. Listo para servir a cualquier dama.

Aún tengo las marcas de su entrañable fusta. Las paseé con orgullo por el pasillo antes de que la señorita Lidia me encerrara en esta jaula.  Recuerdo su sonido estallando en mis nalgas, mientras yo permanecía en la posición de castigo. El mismo día que nos conocimos se recreó en mis nalgas, buscando explorar mi límite. Muy furiosa por gotear parte de mi excitación en su mano, se pasó la tarde dibujando las marcas de su fusta en mi trasero. Yo seguía con la frente apoyada al suelo, sincronizando los zumbidos de la fusta.

Ese mismo día el timbre de su puerta suena.  Ella dejó su fusta entre la raya de mi culo hasta el suelo.

-Quédate quieto. Dijo mientras se retira hasta la puerta.

La fusta quedó graciosamente apoyada en mi trasero en el dibujo de mi línea anal de forma vertical hasta el suelo. Era ridículo, aunque me esforcé a mantenerlo así.

La voz de mi Tutora se mezcla con otra voz femenina después de ella abrir la puerta.

Allí fue cuando conocí a su hermana Yaiza. Una chica mas joven de 19 años tan solos. También morena, algo mas clara de piel. Muy guapa y venia vestida con unos vaqueros que le llegaba hasta los gemelos, mas calzaba unas bailarinas negras y planas. También tenia una camisa negra ajustada, dejando al descubierto los hombros dulces que tiene. El pelo lo llevaba recogido con una cola.

Yaiza -Jjeje y esto!!!.

Lorena - Ah! esto no es del club... Esto es uno que quiere entrar... no se si te he contado de un chico por Internet-

Yaiza - si algo de esto me has dicho, pero yo creía que le habías dado puerta.

Lorena - Buena en prueba esta la cosa esta. Ya veré si lo mando con mi tía.

Pronto sentí como Yaiza quita la fusta de mi nalga y con otra mano acaricia mi castigado trasero.

Lorena- Separa mas las patas!

Me ordenó mi Lorena al ver como el cosquilleo de los dedos de Yaiza me hacía perder la concentración de mi postura.

Enseguida dejo mas expuesto mis testículos para que Yaiza pueda sopesarlos y comprobar mi virilidad.

Lorena se sienta en el sofá y coge el mando de la televisión y se desentiende dejando que su hermana me analice.

Yaiza - Lo veo muy dócil y seguro para ser un voluntario externo.

Lorena - Creo que por ello me dio confianza, tenerlo en prueba como mi esclavo particular. De todos modos dormirá en jaula. Aunque ya sus ropas las tiré.

Yaiza sigue agachada detrás mía acariciando esta vez mi miembro.

Yaiza - Y lo vas a tener aquí una semana? .  A Tía no le va gustar que tengas un esclavo sin adiestrar por el club.

Lorena- No te preocupes que ya yo hablé con ella. De echo ya tengo su solicitud para dárselo a Tía.

Yaiza se levanta y deja mi miembro bailando en pasmos exagerados apunto de gotear semen. Se siente con su hermana que ya había encendido la tele y no tardó en llamarme como un perro.

Yaiza - zsss zss  ven aquí pichón!

Gateo hasta ella, y tal como Lorena me enseñó me postro frente a ella de rodillas y mirando el suelo.

Yaiza - Ya sabe limpiar zapatos? Le dijo a Lorena mirándola con complicidad.

Lorena - Bueno creo que aprenderá rápido. Mira como se pone nervioso el estúpido este! No vez como el cerdo esta empalmado?! jejejej

Ambas se rieron rato, hasta que Yaiza cruza las piernas, dejando la derecha levantada y la otra al suelo.

Yaiza - Vamos! Limpia la suela.

Apoyo las manos al suelo para estar completamente a gatas y lamo con mi lengua su suela desesperadamente.

Las bailarinas de Yaiza quedaba sueltas de su talón. Apenas enganchada entre sus dedos del pie.  Ella se reía ver mi estampa. Pero Lorena mas bien vigilaba mis movimientos. Tuve la sensación de que no la estaba defraudando e intentaba ser estético en mis movimientos. Al fin al cabo ella me ha repetido mil veces que mis desnudez y mis movimientos deben ser en armonía a la estética. Cuando Yaiza se daba por satisfecha  de la limpieza de su suela, cambiaba de pie, cruzando la otra pierna. Y mi deber es de esperar y solo  lamer cuando ella daba unos suaves movimientos del pie. También tuve cuidado en no tocar mi lengua en partes de su pie desnudo que asomaban cuando el zapato quedaba casi suelto. No debo entusiasmarme demasiado, debo ser delicado, me repetía Lorena viendo la estampa.

Pero Yaiza fue mas pícara y dejó caer su zapato al suelo.

Con esto su hermana me puso a prueba, y antes de yo coger su bailarina, ella misma me arreó un bofetada.

Yaiza - Yo no te he mandado a cogerla!

No podía ni decirle perdón, así que callado me incorporé de rodillas frente a ella mirando al suelo y apenado por mi error.

Yaiza - Anda! ponte al suelo para usarte de cojín.

Acerté en la posición, ya que supuse que para quedar a media altura, y serle de favor a Yaiza, tuve que ponerme a gatas con codos y palmas de la mano pegado al suelo y prácticamente la punta de mi miembro tocaba el frío suelo, quedándome mas agazapado para que ella se quitara el otro zapato y apoye ambos pies sobre mi espalda.

En ese momento Lorena se levantó y se fue a la cocina a preparar unas tostadas para ambas. Yaiza y yo, su felpudo humano, nos quedamos en el salón. Ella relajada viendo la televisión programaciones de mañana, y yo concentrado en las palpitaciones de mi pene erecto contra el frío del suelo. Para el colmo tenía sus bailarinas frente mi cara a un palmo de besarlos, bien puesto sobre el suelo cerca de mi mirada disimulada.

Recuerdo que aspiraba y sentía su olor afrodisíaco. Nunca supe si se percató  de esto, pero dejé caer una gota de semen al suelo. Me tuve que controlar mucho para no eyacular del todo. Ya que no quería defraudar a mi tutora.

Lorena llegó con un plato de tostadas con mantequilla y lo colocó sobre una mesilla apartada del salón. Se acercó hasta nosotros y se sienta con su hermana.

Lorena - Felpudo! ve a coger el plato.

Atento a la orden espero educadamente a que su hermana quite los pies de mi espalda, y voy gateando hasta la mesilla. Cogí el plato con las dos manos y tal como se enseñó mi dueña, voy de rodillas hasta ellas.

El  plato lo llevé a la altura de ellas. Lorena y Yaiza cogieron una cada una, y me dejaron de esta postura hasta que cogieron otra. Me sentí un mueble, sujetando el plato. Desnudo frente a las dos y de rodillas. Ambas charlando y olvidando mi presencia. Charlaban de sus cosas y sobre todo los estudios de Yaiza.

Lorena cómoda con las pierna cruzadas y danzando unas de sus zapatillas, escuchaba atenta a su hermana, mientras mordía su tostada.

Yaiza es una chica de instituto aún, extrovertida y alegre. Le contaba fechorías con líos de chicos a su hermana que divertida escuchaba. Aunque su hermana le lleva 8 años con sus 27., cuando habla con su hermana se pone a su altura. Perecen muy unidas. Yo en ese momento me sentía feliz de su felicidad.

Desde ese día iba empezar una nueva relación con dos dueñas, que compasivas me ofrecieron su apartamento, para servirles de esclavo. Todo lo que sé se lo debo a ellas.

En una semana aprendí no solo servirles, si no a cocinar para ellas. Tuve un horario estricto  acorde con el trabajo de Lorena y los estudios de Yaiza. No me vi mas nadie en la casa mas que su Tía, la Doctora Zuleima. Que vino un día a hacerme un rasurado eterno con láser, y una revisión médica para ser admitido a el club Amazonas.

En esa semana nunca se me permitió eyacular, aunque he estado apunto por culpa de las torturas de Yaiza al masajearme mi miembro cada vez que lee. Tenía la costumbre de acostarse en la cama respaldada con una gran almohada a la pared mientras lee sujetando con la derecha un libro, y con la mano libre juguetea o masajea mi miembro totalmente expuesto. Mi postura era ridícula, ya que boca arriba tuve que recogerme las rodillas abiertas. Era como un perro que espera que le acaricien la barriga. Así pasaba horas, mientras yo hacía un gran esfuerzo para no eyacular. Sin embargo, no le importaban que goteara. Ellas misma entre sus llamas de los dedos me limpiaba la gota , para luego llevarlo a mi boca, para que  yo lama sus dedos.

Me enseñaron a que nunca un esclavo debe estar acostado boca arriba con las piernas entendidas. Para esos casos de hacer de alfombra o de juguete para la lectura de Yaiza, debo siempre elevar las piernas separadas con las rodillas al costado a la altura del pecho. Y mis manos recogidas al pecho, como una moribunda cucaracha. Cuando se trata de estar boca a abajo, debo hacerlo igual pero esta vez  de rodillas y agazapado al suelo. El caso que nunca debo estar cómodo extendido en el suelo. En espera, debo estar de rodillas y las manos firmes, en caso de no tenerlas ocupadas con alguna bandeja. Gatear para caminar. Y en caso de castigo, agazapado con las nalgas erguidas.

El Día que conocía su tía, aprendí hacer reverencia de forma elegante. Fui a gatas hasta la Doctora Zuleima y como en posición de castigo besé sus zapatos de tacón alto.  En caso de que llevara sandalias, como suele ponerse Yaiza, debo tener cuidado que mis labios toque el pie. Eso sería una falta de respeto, ya que para esto debo tener el permiso de la dama.

Fue Zuleima quien educó mi ano. Experta domina de unos 40 años. Murena de lacio pelo hasta el cuello. Delgada o mas bien compleción normal para su edad. Mi primer plug anal y mi limitadores me las colocó esta mujer. Con ella fui aun mas lejos de mis humillaciones. Esto fue ya en los últimos días de la semana. El último día Lorena me llevó en su coche hasta el club. Osea ayer....

Desde ayer estoy aquí. Desde ese día triste del abandono de mi tutora, quitándome de su casa y dejándome de la mano de una de las cuidadoras del club, he pasado por varias pruebas médica de otra doctora.  Y todo para al final pasar la noche en esta Jaula, el cual apenas no pude dormir.

En fin, Hemos llegado al presente de esta historia de sumisión.

A penas he tenido tiempo de conocer mejor este club. Solo he estado en las zonas de revisiones con las esteticien Lidia, Paula y la doctora Carmen. Lidia fue la que me puso un nuevo collar de esclavitud con la iniciales del club. Aún sigo llevando los brazaletes y tobilleras que me puso Lorena. También llevo mi aro plateado apretando mi miembro con mis testículos. Y desde que lidia me trajo a esta jaula en este viejo almacén de esclavos. aún espero el nuevo día, haber si me sacan.

.................................

 

 

Poco a poco este almacén se va aclarando. Puedo adivinar que el día está próximo de llegar. Nada, apenas pude dormir de este postura, y es que la jaula es muy pequeña, y solo me permite agazaparme a los lados.

Desde el almacén se pueden oír pasos del personal del club, posiblemente dirigiendo algunos esclavos a la tarea de limpieza. Recuerdo la charla de Lorena al principio, sobretodo en la entrevista, en la que me hablaba sobre el Amazonas club....

El club es un complejo de apartamentos en la zona costera del sur de Gran Canaria. Desde afuera se ve casi amurallada, pero nada que ver con el OWK que muchos conocéis pillines!.

A pesar de las murallas, no da mucha impresión de castillo, mas bien desde afuera es muy discreto.

La entrada es solo por vehículos, vigilado por seguritas femeninas de una empresa externa que nada tienen que ver con el club. Esta empresa conoce el acometido del club, y les aporta vigilantes femeninas que solo están para vigilar las localidades y los pasos por vehículos para llevar un control. Cuando entras te vez envuelto en una vegetación exótica que apenas deja ver los apartamentos. Solo cuando llegas a los aparcamientos, vez la entrada amplia. Dentro ya se encuentra el personal de chicas que dirigen a los esclavos varones para cualquier labor. Los primerizos pasan una semana de enseñanza por la custodia de unas de las cuidadoras. Por suerte yo me la salté, gracias a que estuve al servicio de Lorena en su casa.

Una vez que pasa esa semana de pruebas y modelos de conductas, ya eres oficialmente un esclavo del Amazonas. Todo el personal son tus dueñas, luego los clientes...

Los clientes son las mujeres que pasan sus vacaciones en los apartamentos. Por cada apartamento habitado tendrán siempre un esclavo. Un máximo de dos en caso de pagar una buena diferencia. Estas clientes a pesar de contar con un esclavo alquilado, también disponen de unas grandes piscinas, gimnasio, bar Púb. y mine golf. Lo normal de un complejo de apartamentos. Otra opción que tienen, es la de llevarse en alquiler a cualquier esclavo elegido de forma discreta, a su domicilio. Esto le trae muy buenos ingresos al club. La última opción, y mas complicada es la de comprar un esclavo. Esto se complica mas ya que hay que legalizar mucho papeleo. A parte de pagarse una gran cantidad de dinero al club, es compra debe ser legalizada con el consentimiento del esclavo por la ley, en la que el mismo pierde sus derechos constitucionales. Se trata de que la Dueña le permita tener un esclavo legalmente. Esto solo se puede hacer con un esclavo registrado en el club con mas de dos años.

En fin, soy consciente de que he dejado toda mi vida para hacer una fantasía eterna. La única posibilidad de salir de aquí, es ser expulsado. Si paso mas de tres meses en el club, hay un contrato que me obliga a cumplir, si no quiero pagar una gran indemnización.

De todos modos, tal como me siento, después de una semana sin eyacular después de todas las torturas de excitación que he sufrido con Lorena, en mi cabeza no cabe otra cosa, que la de salir de esta jaula y encontrarme con cualquier dama. Soy como un perro en su perrera. Deseoso de una dueña, que me haga sentir lo que me han hecho sentir esas dos hermanas.

Esta argolla en el pene, la mañana y pensar en mi situación, me tiene brutalmente erecto. No hago mas que mirar entre las rejas en dirección de donde oigo las risas de las supuestas cuidadoras.

Valla, de repente se abre la puerta del almacén. Pronto todos los esclavos despiertos como yo, se incorporan a gatas. Yo también me incorporo y algo nervioso dejo la mirada perdida al vacío del pasillo. Noto como se acercan dos chicas risueñas del club. El uniforme del personal solo se rige con una blusa con las iniciales del club. No todas lo cumple, algunas solo llevan una tarjeta en el pecho como una de las dos. La otra si tiene la blusa del local puesta. Negra y con las iniciales de las letras blancas en la espalda. Enseguida las pude ver cuando pasan de largo por mi jaula.  Una de ellas lleva por una correa al cuello un esclavo a gatas. Ambas llegan al final del pasillo e introduce al esclavo en una jaula como la mía. La Rubia de la tarjeta en pecho, busca un número grabado en las jaulas. Precisamente la mía. Abre mi jaula y me ordena a salir.

-Vamos nene, Me dice cariñosamente.

Yo le hago reverencia a su zapatilla, y se la beso una vez.

Su compañera termina de encerrar la jaula del esclavo que iba con ellas y pronto se acerca a nosotros.

Repito mi saludo y beso su zapatilla mas adelantada con mucho cuidado de no rozar el pie desnudo.

- Este es el esclavo que trajo Lorena?. Dice la de la blusa.

- Si, este va estrenar en el apartamento 36, me temo. Dice la rubia, mientras ata una correa a mi collar.

No tardé en sentir el tirón de la rubia con la correa. Es el momento de seguirlas. Sin mediar palabra las sigo detrás y con la mirada entretenida en sus zapatillas, que por cada paso dejan ver su deliciosa planta. La rubia calza unas zapatillas marrones cerrado solo por los dedos. También va vestida con un vestido con colores hipéis divertidos, ceñida por la cintura. El vestido le llega por las rodillas.

La morena aparte de la blusa corta, lleva unos pantalones vaqueros hasta un poco mas de las rodillas. Se deja ver los gemelos bien esculpidos y sus deliciosos tobillos dorados del sol y su pie calzado con unas zapatillas playeras de meter el dedo. Así me entretengo la vista hasta que llegamos a las piscina.

Es muy temprano, y no hay ninguna cliente. Pasamos de largo y a mi costado veo antes de entrar por unas escaleras, a la cuidadora Lidia fumándose un cigarrillo sentada sobre la mesa de un billar, y a sus pies hay un esclavo a gatas fregando el suelo con tan solo un paño y un cubo a su lado.

Pasamos de largo y sin detenerse mis dos cuidadoras, saludan a Lidia en la distancia. Subimos un par de escalones y nos postramos frente el ascensor.

No tarda nada en abrirse el ascensor y de una patadita de la morena me guía a entrar. Ambas llevaban todo el camino hablando de diversas cosas, y la verdad es que no puse mucho asunto. Y es que estoy contagiado de curiosidad de ver todo el club. Una vez dentro del ascensor veo como la rubia presiona el tres. Yo aún sigo atado a la correa que ella dirige, y casi no me preocupaba donde iba ir. Ya tenía deseos de salir de esa jaula.

Debido a la novedad de ser dirigido para alguna labor por las cuidadora, mi erección se controlaba por los nervios de recorrer lo desconocido. Solo cuando miro cabizbajo sus pies, mi erección vuelve. Y es que este aro testicular expone mas mi miembro, y al gatear rozo con los muslos. Y este juego de ser esclavo es toda una excitación. Bueno, ya no es un juego, es una realidad. Bendita realidad!

Se abre el ascensor y tirado Guasimara, (así es como la llama la morena), la sigo por un pasillo alfombrado de color rojo.  Puedo adivinar que me llevan a unas de las habitaciones que recorren el pasillo. Esta claro, habitación 36. Ahí nos detenemos y la morena tiene la llave cual pronto abre.

- Esclavo, esta es la habitación de tus nuevas dueñas. Ellas están aún en recepción, así que te colocarás de rodillas en el centro del salón con las manos en la nuca. Me dice Guasimara mientras entramos al apartamento.

Tal como Lorena me ha enseñado, me coloco en la posición de inspección, de rodillas con las piernas separadas y las manos en la nuca. Dunia, la morena, coge una flor del florero cerca de un mine bar en la cocina, y me la coloca entre los dientes.

- Perfecto. dice Dunia vacilando. Al mismo tiempo levanta su pie derecho y roza su zapatilla en mi miembro casi erecto. No tardé nada en completar mi erección.

- La verdad que no me extraña que no haya eyaculado con Lorena en una semana. Dice entre risa Guasimara.

- No se te ocurra moverte, ya cuando lleguen tus amas, ya ellas te dirán que hacer. Dice Dunia, después de darme suaves pataditas en el miembro.

Ambas se van y sierran la puerta.

Los pasos de Dunia y Guasimara desaparesen por el pasillo del exterior. Ahora estoy prácticamente solo en este apartamento, solo otra vez y a  la espera. Por lo menos ya no estoy en esa agobiante jaula del almacén. Esta claro, solo tengo que esperar a la inquilinas que serán mis amas en alquiler durante su estancia por el club. Así que mientras espero echo un vistazo al rededor del salón donde permanezco en posición de espera. De rodillas y con las manos en la nuca. Lo patético fue la rosa que me puso Dunia en la boca, totalmente ridículo. Expuesto y mi miembro señalando la puerta. Ese toque de excitación por esta espera de que lleguen las inquilinas de este apartamento.

Uff, oigo pasos en el exterior. Son como el chacleteo que deja varias zapatillas. Podría ser dos o mas pares. Lo curioso es el silencio. No las oigo hablar de momento, pero el sonido de sus zapatillas se detiene justo en la puerta, dejando paso al sonido de unas llaves.

La puerta se abre delante mi ridícula posición. Dos chicas jóvenes entran primero. La primera que veo de refilón, es

muy linda con su cabello largo y dorado y sus ojos de que se adivinan verdes. Bajé rápido la mirada, para no tropezar con su desinteresada mirada. Una segunda chica me sorprende su asombro al verme. Perece como si fuera la primera vez que viera un esclavo. Esta parece ser castaña y lleva el pelo recogido. Mi vista con el disimulo se pierde en el horizonte del suelo, y puedo ver que tanto la rubia hermosa y la castaña calzaba en su bonitos pies desnudos, unas zapatillas de meter el dedo. Pero la sorpresa fue cuando escucho la voz de una tercera chica.... Es la voz de Yaiza!,  No tarde de entrar detrás de ellas. Llama la atención de la rubia.

Yaiza:   Yurena, este es el que tuve en casa asta ayer. Se lo pedí a mi tía a reservarlo.

Yurena:  jejej, parece contento de verte.

Esta claro, no quepo de la alegría que tengo por retornar a los servicios de Yaiza. Allí está delante mía, parece satisfecha de verme. Aunque las risas de la castaña comienza a molestar este encuentro.

Sonia:  Que basto esta con esa rosa en la boca!

Yaiza se acerca mas y me quita la estúpida flor. Esta muy coqueta con sus mini short y su franela ajustada. También calza zapatillas como las dos, y mientras acaricia mi cabello, da un empujoncito para bajar mi cabeza, y ya con esta señal se que me pide que libere mi estática posición de exhibición, y me sirva para desahogarme de emoción y besar con delicadeza el lazo que separa los dedos en las zapatillas.

Yaiza: Saluda a mis amigas también!

Su orden es deseo, rápidamente gateo dos pasos hasta la hermosa rubia Yurena, y beso el lazo de su zapatillas con mucho cuidado de no tocar su pie con mis labios. Esta lleva vaqueros cortos hasta las rodillas y camisilla de tiras. muy sexy a pesar de que las tres van en plan informar, mas bien de playa.

Luego gateo hasta Sonia y Yurena hace vaciles con su amiga...

Yurena:  No muerde!

Sonia:  Que cosa mas patética!

Hizo un gesto de quitar su pie de mi beso, pero no tarda en corregir. Se deja y luego se aleja un poco hasta el sillón, y se sienta.

Siento una patada suave de Yurena.  Entiendo en silencio su orden y la dejo pasar por donde estorbaba y me acerco mas a Yaiza.

Sonia:  No le duele ese aro en su sexo??

Yaiza me tira del collar y me coloca de rodillas  delante de Sonia. Yo rápidamente dejo las manos atrás y separo las rodillas para que Sonia me pueda observar mejor el mi miembro. No estoy erecto como al principio de estar solo debido a los nervios de ser un buen esclavo capaz de adivinar una orden en silencio. Quiero agradar a Yaiza sobre todo. Son muchos los recuerdos agradables de mi esclavitud en su casa, con ella y su hermana Lorena, que fue quien me inició.

Yaiza se agacha para estirar mi pene y luego darme unos azotes sobre mi miembro.

Yaiza:   Que te pasa?? jej jeje.

Llama mi atención, y se molesta por mi falta de erección.

Yaiza: El aro los pone mas excitado, pero lo mas importante es la estética de su pene para diversión de nuestra vista. No te parece, Sonia?

La erección no tarda en llegar con la corta y desinteresada acaricia de Yaiza mientras habla con Sonia. Ambas ríen con lo visto y lo dicho, y al final Yaiza me da unos divertidos golpes en la cabeza y me empuja al encuentro de Sonia que llama como si llamara a un perro para acariciarlo.  Con pasos de rodillas me acerco hasta el alcance de su mano que agarra mi falo. Delante de Sonia y arrodillado estoy, cual ella sentada en ese sillón, se hace un poco para delante para tocarme mejor. A su lado esta Yurena que se entretiene revisando el contenido de un mueble a su lado izquierdo.  También siento  a mis espaldas la marcha de Yaiza hasta la habitación. Seguramente fue a dejar las mochilas.

El meneo y los juegos de Sonia con su mano en mi pene, pueden ser peligroso para un esclavo que no haya eyaculado en una semana. Sonia no teme tocarme y a utilizarme a pesar de que el rollo de la sumisión le da algo de grima.  Mientras tanto Yurena encuentra en ese mueble accesorios para los esclavos del club. Saca varias cosas que a la vez comenta con Sonia. Cadena para mi collar que llevo puesto, plugs, consoladores, candados con su llave, una pala, fusta. máscaras ciegas y curiosamente hay vestimentas humillantes como delantales con encajes y accesorios para afeminar. Todos los apartamentos tiene un mueble con estos accesorios para el disfrute de fantasías  a pedir de los clientes.

La semana que estuve con Lorena y Yaiza, siempre he sido el rol de mascota. Salvo la fusta para castigarme y corregirme, nunca he sido prueba de alguna fantasía de culto al dolor, o también feminización como conocemos sobre el sado. Mas bien les atendía sus pies, les servía de alfombra, limpiaba su casa, las atendía  de forma doméstica y a la vez he sido su mascota.

No se como será Yurena, que ha estado otras veces en el club y conoce esto. Yaiza ha sido muy corriente con migo. Pero Sonia parece tener curiosidad por estos juegos, a pesar de venir por vez primera a este club que ni conocía, mira con atención los artilugios que ordena con cuidado Yurena. No suelta mi miembro, y divertida observa sobretodo los plugs y consoladores. Hace comentarios graciosos, y Yurena al ver llegar al salón a Yaiza pregunta..

Yurena:  Yaiza, este no será virgen del culo...

Yaiza: Ah, no. Mi tía lo ha acostumbrado a llevar plugs en mi casa.

Sonia: Le pones uno ahora?

Yaiza: Le iba dar un baño primero. Esta muy sudado del almacén. Pero si quieres verlo, se lo pongo en un momentito.

Yurena: Deja, yo se lo pongo. Ponte en posición esclavo!

Me ordena Yurena mientras sujeta un plug, parecido al chupete de un niño. Sonia suelta mi pena  observa como gateo dos pasos hasta Yurena y bajo la cabeza hasta el suelo. Con el culo erguido dejo una libe visión de ambas sentada en ese sillón. Yaiza, de pie, se coloca delante mía de tal forma que se queda muy cerca de mi rostro, sus pies calzado con esas zapatillas blancas. No me faltan ganas de besarla otra vez, pero por lo menos disfruto de tan hermosa visión.

Yaiza: Deja que el esclavo lo lama, ya que solo es un plug de goma, no hace falta engrasar con eso.

Yurena suelta un tubo de crema que tenía en su mano. Pronto siento la mano de Yaiza tirando de mi pelo. Dirige mi cabeza a la altura de sus rodillas. La mano de Yurena con el plug esperaba cerca a que yo lamiera ese chupete. Por mi bien, me aplico a lubricarlo con mi saliva. Las carcajadas de Sonia se hacen notar enseguida. Una risa contagiadora que alcanza a las otras dos. Termino de chupar y Yurena dirige  el plug hasta mi trasero. Yo bajo la cabeza, con la estrategia de visualizar los pies de Yaiza. Uyy! enseguida siento ese plug, perforando mi anos. Una segunda mano separa la linea de mis nalgas. Desde mi posición podría notar que Sonia pasa de unas risas, a una provocada mirada de asco.

Sonia: Por dios! con el grosor de ese  chupete, dudo que se le caiga.

Yurena: Vez?, el final del plug, se deja asomar este aro pera que puedas tirar de el y sacarlo.

Noto como Yurena hace gesto de tirar del el y luego lo vuelve a empujar.  También nota mi erección provocada desde antes por el manoseo de Sonia.

Yurena: A ellos les encanta llevar plug. Yo tuve uno en el club, que con su plug puesto, apenas lo paseaba por la piscina,  y el cabrón eyaculaba solo.

Sonia: He visto que aquí los llevan como si fueran perros.

Yaiza:  Aquí siempre deben andar gateando, eso ley de vida. Ellos aquí son animales y no se les trata como personas.

Dice Yaiza mientras se retira al muebla bar de la cocina.

Yurena: Esclavo! tráeme el mando de allí.

Acto seguido levando mi rostro del suelo, y gateo hasta una mesilla cerca del televisor. El plug se hace notar por cada paso que daba. Cojo el mando con ambas manos, simplemente posando el mando entre una improvisada bandeja que forman mis dos manos juntas.  De esta posición se que debo andar de rodillas hasta Yurena. Sonia observa divertida el aleteo de mi pene erecto y presionado con este aro. Por cada paso se menea de forma graciosa y humillante. El plug se nota menos cuando de rodillas lo apretó entre mis nalgas.

Yurena: Todavía es temprano para ir a la piscina.

Dice Yurena en el momento que recoge el mando de entre mis manos.

Sonia: Lo que si me gustaría ir a desayunar algo abajo.

Yaiza yo le voy a dar una ducha al esclavo y ya luego si quieren, bajamos a desayunar algo.

Yurena enciende la tele...

Yurena: Como quieran !

Yaiza: Esclavo. quitate el plug, y esperame en el baño.

Me quito el plug y lo dejo encima de la mesilla. Rápidamente gato hasta el baño. Dejo atrás a Sonia que se arrepochina a ver la tele con Yurena. Se les nota cansadas, parece que sus vacaciones llegaron mejor momento. Sin embargo Yaiza sigue acomodando en la cocina.

Dentro del baño espero de rodillas mirando a la entrada. Mis manos se cierran atrás, y espero paciente la entrada de Yaiza que no tarda en llegar. Pasa por detrás y se sienta sobre la vasija serrada.

Yaiza: Levántate para quitarte tu atuendo.

Las muñequera, el collar y las tobilleras  me las habían fijado en el club con candados. Yaiza tiene las llaves y me libera. El aro testicular también me lo quita. Enseguida pude comprobar que mi pine ya había cogida la forma. En mi erección ya no tengo la cabeza tan hinchada. No pude evitar brindar una gota de excitación delante de ella. Y pronto esa gota resbala hasta su muslo descubierto. Ella lo nota y no da importancia. Con el pulgar presiona la punta de mi pene y deja que caiga otra gota.

Yaiza: shsss, no te me vallas a correr ahora!

Me da una palmada en mi miembro que por inercia deja caer otra gota salpicada.

Yaiza: Anda entra a la bañera... La calentura ahora verás como te la quito.

Entro ,y como otras veces, como me ha bañado su hermana y ella, me coloco de rodillas y dejo que ella me rocíe con agua fría por todo el cuerpo.  Una vez mojado, ya no tenía la misma erección. Ella me ordena a enjuagarme con una esponja que ella preparó con jabón.  Me enjuago bajo la vigilancia de mi dueña, como otras veces. Ella dirige mi baño, con mucha atención. Le gusta mantenerme siempre limpio, mas incluso que su hermana Lorena. Este baño controlado termina pronto, y es ella misma quien me seca cuando yo me pongo de pie en la bañera. Al salir repetimos el procedimiento y me coloca los atuendo. Al ponerme el aro por último, ella notaba mi pene mas flácida con lo cual le resulta mas fácil apretarlo.

Terminado el baño yo ya voy saliendo del baño por delante de ella hasta el salón. Gateo en dirección de la mesilla donde dejé mi plug.  Yaiza se siente al lado de Yurena, dejándola al centro, y me ordena a ponérmelo yo solito. Mientras lo hago veo que Sonia y Yurena están muy calladas y pendiente de una serie. Me da la impresión que saldrán después de la serie a desayunar. El caso es que yo si que tengo hambre, y no se si me llevaran con ellas. Es lo mas que deseo en este momento. Estoy muy incómodo con el estómago vació. No se si aquí hay ese pienzo que me hicieron comer ayer por la tarde, mientras me hacían revisiones médicas. Pero hoy se que me los volvería a comer, si hubiera en el apartamento. Esta vez con gusto.

Yaiza se recuesta mas en el sillón. Deja caer sus zapatillas, y estira su pie desnudo por el suelo. Tal forma que sus talones se apoyan en el.

Yaiza; Atiéndame los pies, esclavo.

Con una gran alegría y emoción me coloco delante de sus pies. Apoyo los codos al suelo, y como un gato que bebe su leche, lamo sus dedos  que quedan levantados del suelo.

Sonia pierde atención de la serie y observa el espectáculo que doy. Se arruga algo, he incluso le parece patético que lama pies. Yurena se ríe por la actitud de Sonia, que pronto se olvida con los acontecimientos de la serie.

Yaiza relajada mueve sus deditos. Yo me tomo la libertad de abarcarlo entre mi boca. Chupo sus dedos con devoción y pasión. Siento una paz interior, que pronto sustituye los nervios que tenía al principio. Estoy en el paraíso, la echaba de menos, incluso al verla pienso en su hermana y la posibilidad de volver a verla. ¿Será posible?, ¿La podré ver?, Sufrido y emocionante la situación el la que me encuentro. Ya se olvidó el hambre. Me alimento con el aroma de su pie y su sabor. La siento dueña, igual que su hermana.

continuará, por supuesto...

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