Son ya muchas horas postrado en esta jaula, la oscuridad del
almacén no me deja ver mucho mas allá de tres metros. Estoy en un recorrido de
jaulas por un estrecho pasillo de este almacén. De frente y a los lados de mi
jaula, hay otras mas jaulas vacías, pero al final del pasillo noto la
respiración tranquila de otro esclavo del club. Posiblemente seamos dos, si es
que mas hacia el fondo el pasillo pudiera resultar mas largo, claro. Desde que
estoy encerrado en esta jaula, he perdido la noción del tiempo, ya ni se si es
de noche ya. Aquí parece que la luz siempre es la misma.
Pienso mucho en la señorita
Lorena, la hecho tanto de menos...
Recuerdo cuando entre por primera vez en su casa. Un temor
que me recorría por el cuerpo cuando di mi primer paso. La entrevista fue muy
larga, ella sentada en su sillón y yo desnudo frente a ella y de rodillas. La
señorita Lorena es tremendamente hermosa, morena de cabellos largo hasta la
espalda y piel dorada del sol. Sus ojos son dos perlas de miel, un cuerpo
escultural vestido con una bata chinesca de color blanco y estampados celestes.
Calzaba sus hermosos pies con unas zapatillas cómodas de andar por casa en el
que se dejaba ver sus talones. Una excitante estampa con sus piernas cruzadas
dejando ver medio muslo.
Ella sostenía en sus manos mi
matrícula de iniciación, rellenaba los datos de mi contrato y daba su importante
firma para ser aceptado en el club Amazonas. Desde ese momento me convertí en su
esclavo en pruebas en su propio domicilio, para luego acabar mi sueño en este
club.
Ese mismo día ella me
inspecciono. Dejó los contratos sobre una carpeta y se levantó del sillón.
-Ponte en pie!- Me ordenó
Rápidamente sin mediar palabra
me levanté. Fue entonces cuando sentí sus manos acariciando mi torso.
Mi mirada se pierde por el
salón evitando mirarla. Ella me rodea dando vueltas al rededor mío, sin dejar
de palpar mi cuerpo con sus suaves dedos. En una de estas no pude evitar de
moverme cuando ella bajó sus dedos por mi cadera, dándome un cosquilleo que me
hacia temblar.
-No te muevas!- Me dijo mientras
me sujetaba los morros aplastando con fuerza. Obedecí y ella prosiguió con mi
observación.
-Bien, acostúmbrate cuando te
hagan una inspección, a no moverte y procura tener las manos en la nuca.
El club amazonas es muy estricto
con la disciplina de nuestros esclavos. Llegar a ser esclavo del Amazonas aún te
queda muy alto. De momento serás un animal de compañía en mi casa hasta que
aprendas los modales de un esclavo amazonas.
Sus suaves dedos acariciaban mis
nalgas desnudas dibujando la raya.
-Abre mas las piernas!. Me
ordenó
Cumplido sus ordenes, quedé de
pie, con los pies medio separados, para dejar ver mejor mis atributos, y las
manos en la nuca.
Recuerdo cuando cogió mi miembro
por vez primera. Pude sentir aún mas su autoridad hasta el límite de mi deseo de
ser su esclavo, incluso lo deseaba mas que ser parte del club Amazonas. Después
de los toqueteos y la situación de estar desnudo ante ella, mi miembro ya estaba
a punto de formar una erección, el cual se completó al sentir como entre sus
dedos estiraba el miembro para ver mejor su tamaño.
Perdí los miedos al sentir el
masajeo cariñoso de mi tutora Lorena. Luego, dejándome así, con el miembro a
punto de gotear se retiró de mi lado, y se fue hasta una mesilla con gavetas. Al
lado había una silla cómoda y se sentó, mientras abría unas de las gavetas. De
allí cogió varios accesorios para vestir mi desnudo cuerpo.
- Ven esclavo! Dijo mientras
señala el lugar que debo colocarme.
Voy y...
-Que haces?. tu no puedes
caminar esclavo. ¿A caso te estoy permitiendo andar como una persona?... Anda
ven gateando inútil!. Me dijo enfadada al verme hacer un amago de caminar asta
ella.
Gateé hasta mi dueña y espero en
el lugar señalado por el dedo autoritario de Lorena.
Ella coge mis morros y con la
otra mano me da una sonora bofetada.
- Si ya llegaste a donde te he
ordenado, ahora toca ponerte de rodillas y mirando al suelo.
-Disculpa.
Plass!!!
Otra sonora bofetada...
-no hables esclavo, solo
escucha. Noo, así no, separa las rodillas, tu miembro debe estar siempre
expuesto a tu ama, las manos firmes... firmes... así. y no olvides mirar al
suelo esclavo.
Con un collar de perro, se
acercó a mi cuello para vestirlo con este. Luego me colocó unos brazaletes y
tobilleras de cuero en el que cada cosa tenía su argolla para posibles
ataduras. Aquí fue cuando hube que levantarme para que me colocara las
tobilleras. Terminado esto, llegó el momento de mi aro testicular, este que
tanto me sonroja, ya que por nada tengo erecciones. Ya con solo ver una dama de
este club, ya tengo una erección. Es increíble lo excitado que me pone sentir el
apretado aro en mi sexo. Esto hace que mi miembro esté mas expuesto y con mayor
volumen por su inchamiento.
Recuerdo como me lo puso por mi
primera vez Lorena. Atrapaba completamente el miembro y no pude evitar dejar
caer una gota de excitación en su mano .
- Que falta de respeto!!!! . Se
levantó enfadada de su asiento y me arreó otra bofetada.
- al suelo!!!. Nooo, cuando digo
al suelo, es de rodillas con las pierna separadas y la frente pegada al suelo...
la palma de las manos y el codo también... Eso es . Dijo Lorena.
Pronto aprendí cual la posición
de mi castigo. Así que cada vez que me ordenaba al suelo, es por que le apetecía
descargar su fusta contra mi erguida nalga. Pronto lo supe cuando Lorena trajo
su fusta de su armario.
..........
Con Lorena aprendí todo sobre el
secreto de mi esclavitud, aprendí a conocer mis límites y a mejorar mi actitud
de esclavo. Gracias a ella, soy lo que soy, y pasado la semana en su casa de
prueba, ahora soy un orgulloso esclavo de este club. Listo para servir a
cualquier dama.
Aún tengo las marcas de su
entrañable fusta. Las paseé con orgullo por el pasillo antes de que la señorita
Lidia me encerrara en esta jaula. Recuerdo su sonido estallando en mis nalgas,
mientras yo permanecía en la posición de castigo. El mismo día que nos conocimos
se recreó en mis nalgas, buscando explorar mi límite. Muy furiosa por gotear
parte de mi excitación en su mano, se pasó la tarde dibujando las marcas de su
fusta en mi trasero. Yo seguía con la frente apoyada al suelo, sincronizando los
zumbidos de la fusta.
Ese mismo día el timbre de su
puerta suena. Ella dejó su fusta entre la raya de mi culo hasta el suelo.
-Quédate quieto. Dijo mientras
se retira hasta la puerta.
La fusta quedó graciosamente
apoyada en mi trasero en el dibujo de mi línea anal de forma vertical hasta el
suelo. Era ridículo, aunque me esforcé a mantenerlo así.
La voz de mi Tutora se mezcla
con otra voz femenina después de ella abrir la puerta.
Allí fue cuando conocí a su
hermana Yaiza. Una chica mas joven de 19 años tan solos. También morena, algo
mas clara de piel. Muy guapa y venia vestida con unos vaqueros que le llegaba
hasta los gemelos, mas calzaba unas bailarinas negras y planas. También tenia
una camisa negra ajustada, dejando al descubierto los hombros dulces que tiene.
El pelo lo llevaba recogido con una cola.
Yaiza -Jjeje y esto!!!.
Lorena - Ah! esto no es del
club... Esto es uno que quiere entrar... no se si te he contado de un chico por
Internet-
Yaiza - si algo de esto me has
dicho, pero yo creía que le habías dado puerta.
Lorena - Buena en prueba esta la
cosa esta. Ya veré si lo mando con mi tía.
Pronto sentí como Yaiza quita la
fusta de mi nalga y con otra mano acaricia mi castigado trasero.
Lorena- Separa mas las patas!
Me ordenó mi Lorena al ver como
el cosquilleo de los dedos de Yaiza me hacía perder la concentración de mi
postura.
Enseguida dejo mas expuesto mis
testículos para que Yaiza pueda sopesarlos y comprobar mi virilidad.
Lorena se sienta en el sofá y
coge el mando de la televisión y se desentiende dejando que su hermana me
analice.
Yaiza - Lo veo muy dócil y
seguro para ser un voluntario externo.
Lorena - Creo que por ello me
dio confianza, tenerlo en prueba como mi esclavo particular. De todos modos
dormirá en jaula. Aunque ya sus ropas las tiré.
Yaiza sigue agachada detrás mía
acariciando esta vez mi miembro.
Yaiza - Y lo vas a tener aquí
una semana? . A Tía no le va gustar que tengas un esclavo sin adiestrar por el
club.
Lorena- No te preocupes que ya
yo hablé con ella. De echo ya tengo su solicitud para dárselo a Tía.
Yaiza se levanta y deja mi
miembro bailando en pasmos exagerados apunto de gotear semen. Se siente con su
hermana que ya había encendido la tele y no tardó en llamarme como un perro.
Yaiza - zsss zss ven aquí
pichón!
Gateo hasta ella, y tal como
Lorena me enseñó me postro frente a ella de rodillas y mirando el suelo.
Yaiza - Ya sabe limpiar zapatos?
Le dijo a Lorena mirándola con complicidad.
Lorena - Bueno creo que
aprenderá rápido. Mira como se pone nervioso el estúpido este! No vez como el
cerdo esta empalmado?! jejejej
Ambas se rieron rato, hasta que
Yaiza cruza las piernas, dejando la derecha levantada y la otra al suelo.
Yaiza - Vamos! Limpia la suela.
Apoyo las manos al suelo para
estar completamente a gatas y lamo con mi lengua su suela desesperadamente.
Las bailarinas de Yaiza quedaba
sueltas de su talón. Apenas enganchada entre sus dedos del pie. Ella se reía
ver mi estampa. Pero Lorena mas bien vigilaba mis movimientos. Tuve la sensación
de que no la estaba defraudando e intentaba ser estético en mis movimientos. Al
fin al cabo ella me ha repetido mil veces que mis desnudez y mis movimientos
deben ser en armonía a la estética. Cuando Yaiza se daba por satisfecha de la
limpieza de su suela, cambiaba de pie, cruzando la otra pierna. Y mi deber es de
esperar y solo lamer cuando ella daba unos suaves movimientos del pie. También
tuve cuidado en no tocar mi lengua en partes de su pie desnudo que asomaban
cuando el zapato quedaba casi suelto. No debo entusiasmarme demasiado, debo ser
delicado, me repetía Lorena viendo la estampa.
Pero Yaiza fue mas pícara y dejó
caer su zapato al suelo.
Con esto su hermana me puso a
prueba, y antes de yo coger su bailarina, ella misma me arreó un bofetada.
Yaiza - Yo no te he mandado a
cogerla!
No podía ni decirle perdón, así
que callado me incorporé de rodillas frente a ella mirando al suelo y apenado
por mi error.
Yaiza - Anda! ponte al suelo
para usarte de cojín.
Acerté en la posición, ya que
supuse que para quedar a media altura, y serle de favor a Yaiza, tuve que
ponerme a gatas con codos y palmas de la mano pegado al suelo y prácticamente la
punta de mi miembro tocaba el frío suelo, quedándome mas agazapado para que ella
se quitara el otro zapato y apoye ambos pies sobre mi espalda.
En ese momento Lorena se levantó
y se fue a la cocina a preparar unas tostadas para ambas. Yaiza y yo, su felpudo
humano, nos quedamos en el salón. Ella relajada viendo la televisión
programaciones de mañana, y yo concentrado en las palpitaciones de mi pene
erecto contra el frío del suelo. Para el colmo tenía sus bailarinas frente mi
cara a un palmo de besarlos, bien puesto sobre el suelo cerca de mi mirada
disimulada.
Recuerdo que aspiraba y sentía
su olor afrodisíaco. Nunca supe si se percató de esto, pero dejé caer una gota
de semen al suelo. Me tuve que controlar mucho para no eyacular del todo. Ya que
no quería defraudar a mi tutora.
Lorena llegó con un plato de
tostadas con mantequilla y lo colocó sobre una mesilla apartada del salón. Se
acercó hasta nosotros y se sienta con su hermana.
Lorena - Felpudo! ve a coger el
plato.
Atento a la orden espero
educadamente a que su hermana quite los pies de mi espalda, y voy gateando hasta
la mesilla. Cogí el plato con las dos manos y tal como se enseñó mi dueña, voy
de rodillas hasta ellas.
El plato lo llevé a la altura
de ellas. Lorena y Yaiza cogieron una cada una, y me dejaron de esta postura
hasta que cogieron otra. Me sentí un mueble, sujetando el plato. Desnudo frente
a las dos y de rodillas. Ambas charlando y olvidando mi presencia. Charlaban de
sus cosas y sobre todo los estudios de Yaiza.
Lorena cómoda con las pierna
cruzadas y danzando unas de sus zapatillas, escuchaba atenta a su hermana,
mientras mordía su tostada.
Yaiza es una chica de instituto
aún, extrovertida y alegre. Le contaba fechorías con líos de chicos a su hermana
que divertida escuchaba. Aunque su hermana le lleva 8 años con sus 27., cuando
habla con su hermana se pone a su altura. Perecen muy unidas. Yo en ese momento
me sentía feliz de su felicidad.
Desde ese día iba empezar una
nueva relación con dos dueñas, que compasivas me ofrecieron su apartamento, para
servirles de esclavo. Todo lo que sé se lo debo a ellas.
En una semana aprendí no solo
servirles, si no a cocinar para ellas. Tuve un horario estricto acorde con el
trabajo de Lorena y los estudios de Yaiza. No me vi mas nadie en la casa mas que
su Tía, la Doctora Zuleima. Que vino un día a hacerme un rasurado eterno con
láser, y una revisión médica para ser admitido a el club Amazonas.
En esa semana nunca se me
permitió eyacular, aunque he estado apunto por culpa de las torturas de Yaiza al
masajearme mi miembro cada vez que lee. Tenía la costumbre de acostarse en la
cama respaldada con una gran almohada a la pared mientras lee sujetando con la
derecha un libro, y con la mano libre juguetea o masajea mi miembro totalmente
expuesto. Mi postura era ridícula, ya que boca arriba tuve que recogerme las
rodillas abiertas. Era como un perro que espera que le acaricien la barriga. Así
pasaba horas, mientras yo hacía un gran esfuerzo para no eyacular. Sin embargo,
no le importaban que goteara. Ellas misma entre sus llamas de los dedos me
limpiaba la gota , para luego llevarlo a mi boca, para que yo lama sus dedos.
Me enseñaron a que nunca un
esclavo debe estar acostado boca arriba con las piernas entendidas. Para esos
casos de hacer de alfombra o de juguete para la lectura de Yaiza, debo siempre
elevar las piernas separadas con las rodillas al costado a la altura del pecho.
Y mis manos recogidas al pecho, como una moribunda cucaracha. Cuando se trata de
estar boca a abajo, debo hacerlo igual pero esta vez de rodillas y agazapado al
suelo. El caso que nunca debo estar cómodo extendido en el suelo. En espera,
debo estar de rodillas y las manos firmes, en caso de no tenerlas ocupadas con
alguna bandeja. Gatear para caminar. Y en caso de castigo, agazapado con las
nalgas erguidas.
El Día que conocía su tía,
aprendí hacer reverencia de forma elegante. Fui a gatas hasta la Doctora Zuleima
y como en posición de castigo besé sus zapatos de tacón alto. En caso de que
llevara sandalias, como suele ponerse Yaiza, debo tener cuidado que mis labios
toque el pie. Eso sería una falta de respeto, ya que para esto debo tener el
permiso de la dama.
Fue Zuleima quien educó mi ano. Experta domina de unos 40
años. Murena de lacio pelo hasta el cuello. Delgada o mas bien compleción normal
para su edad. Mi primer plug anal y mi limitadores me las colocó esta mujer. Con
ella fui aun mas lejos de mis humillaciones. Esto fue ya en los últimos días de
la semana. El último día Lorena me llevó en su coche hasta el club. Osea
ayer....
Desde ayer estoy aquí. Desde ese
día triste del abandono de mi tutora, quitándome de su casa y dejándome de la
mano de una de las cuidadoras del club, he pasado por varias pruebas médica de
otra doctora. Y todo para al final pasar la noche en esta Jaula, el cual apenas
no pude dormir.
En fin, Hemos llegado al
presente de esta historia de sumisión.
A penas he tenido tiempo de conocer mejor este club. Solo he
estado en las zonas de revisiones con las esteticien Lidia, Paula y la doctora
Carmen. Lidia fue la que me puso un nuevo collar de esclavitud con la iniciales
del club. Aún sigo llevando los brazaletes y tobilleras que me puso Lorena.
También llevo mi aro plateado apretando mi miembro con mis testículos. Y desde
que lidia me trajo a esta jaula en este viejo almacén de esclavos. aún espero el
nuevo día, haber si me sacan.
.................................
Poco a poco este almacén se va
aclarando. Puedo adivinar que el día está próximo de llegar. Nada, apenas pude
dormir de este postura, y es que la jaula es muy pequeña, y solo me permite
agazaparme a los lados.
Desde el almacén se pueden oír
pasos del personal del club, posiblemente dirigiendo algunos esclavos a la tarea
de limpieza. Recuerdo la charla de Lorena al principio, sobretodo en la
entrevista, en la que me hablaba sobre el Amazonas club....
El club es un complejo de
apartamentos en la zona costera del sur de Gran Canaria. Desde afuera se ve casi
amurallada, pero nada que ver con el OWK que muchos conocéis pillines!.
A pesar de las murallas, no da
mucha impresión de castillo, mas bien desde afuera es muy discreto.
La entrada es solo por vehículos, vigilado por seguritas
femeninas de una empresa externa que nada tienen que ver con el club. Esta
empresa conoce el acometido del club, y les aporta vigilantes femeninas que solo
están para vigilar las localidades y los pasos por vehículos para llevar un
control. Cuando entras te vez envuelto en una vegetación exótica que apenas deja
ver los apartamentos. Solo cuando llegas a los aparcamientos, vez la entrada
amplia. Dentro ya se encuentra el personal de chicas que dirigen a los esclavos
varones para cualquier labor. Los primerizos pasan una semana de enseñanza por
la custodia de unas de las cuidadoras. Por suerte yo me la salté, gracias a que
estuve al servicio de Lorena en su casa.
Una vez que pasa esa semana de
pruebas y modelos de conductas, ya eres oficialmente un esclavo del Amazonas.
Todo el personal son tus dueñas, luego los clientes...
Los clientes son las mujeres que
pasan sus vacaciones en los apartamentos. Por cada apartamento habitado tendrán
siempre un esclavo. Un máximo de dos en caso de pagar una buena diferencia.
Estas clientes a pesar de contar con un esclavo alquilado, también disponen de
unas grandes piscinas, gimnasio, bar Púb. y mine golf. Lo normal de un complejo
de apartamentos. Otra opción que tienen, es la de llevarse en alquiler a
cualquier esclavo elegido de forma discreta, a su domicilio. Esto le trae muy
buenos ingresos al club. La última opción, y mas complicada es la de comprar un
esclavo. Esto se complica mas ya que hay que legalizar mucho papeleo. A parte de
pagarse una gran cantidad de dinero al club, es compra debe ser legalizada con
el consentimiento del esclavo por la ley, en la que el mismo pierde sus derechos
constitucionales. Se trata de que la Dueña le permita tener un esclavo
legalmente. Esto solo se puede hacer con un esclavo registrado en el club con
mas de dos años.
En fin, soy consciente de que he
dejado toda mi vida para hacer una fantasía eterna. La única posibilidad de
salir de aquí, es ser expulsado. Si paso mas de tres meses en el club, hay un
contrato que me obliga a cumplir, si no quiero pagar una gran indemnización.
De todos modos, tal como me
siento, después de una semana sin eyacular después de todas las torturas de
excitación que he sufrido con Lorena, en mi cabeza no cabe otra cosa, que la de
salir de esta jaula y encontrarme con cualquier dama. Soy como un perro en su
perrera. Deseoso de una dueña, que me haga sentir lo que me han hecho sentir
esas dos hermanas.
Esta argolla en el pene, la
mañana y pensar en mi situación, me tiene brutalmente erecto. No hago mas que
mirar entre las rejas en dirección de donde oigo las risas de las supuestas
cuidadoras.
Valla, de repente se abre la
puerta del almacén. Pronto todos los esclavos despiertos como yo, se incorporan
a gatas. Yo también me incorporo y algo nervioso dejo la mirada perdida al vacío
del pasillo. Noto como se acercan dos chicas risueñas del club. El uniforme del
personal solo se rige con una blusa con las iniciales del club. No todas lo
cumple, algunas solo llevan una tarjeta en el pecho como una de las dos. La otra
si tiene la blusa del local puesta. Negra y con las iniciales de las letras
blancas en la espalda. Enseguida las pude ver cuando pasan de largo por mi
jaula. Una de ellas lleva por una correa al cuello un esclavo a gatas. Ambas
llegan al final del pasillo e introduce al esclavo en una jaula como la mía. La
Rubia de la tarjeta en pecho, busca un número grabado en las jaulas.
Precisamente la mía. Abre mi jaula y me ordena a salir.
-Vamos nene, Me dice
cariñosamente.
Yo le hago reverencia a su zapatilla, y se la beso una vez.
Su compañera termina de encerrar
la jaula del esclavo que iba con ellas y pronto se acerca a nosotros.
Repito mi saludo y beso su
zapatilla mas adelantada con mucho cuidado de no rozar el pie desnudo.
- Este es el esclavo que trajo
Lorena?. Dice la de la blusa.
- Si, este va estrenar en el
apartamento 36, me temo. Dice la rubia, mientras ata una correa a mi collar.
No tardé en sentir el tirón de
la rubia con la correa. Es el momento de seguirlas. Sin mediar palabra las sigo
detrás y con la mirada entretenida en sus zapatillas, que por cada paso dejan
ver su deliciosa planta. La rubia calza unas zapatillas marrones cerrado solo
por los dedos. También va vestida con un vestido con colores hipéis divertidos,
ceñida por la cintura. El vestido le llega por las rodillas.
La morena aparte de la blusa
corta, lleva unos pantalones vaqueros hasta un poco mas de las rodillas. Se deja
ver los gemelos bien esculpidos y sus deliciosos tobillos dorados del sol y su
pie calzado con unas zapatillas playeras de meter el dedo. Así me entretengo la
vista hasta que llegamos a las piscina.
Es muy temprano, y no hay
ninguna cliente. Pasamos de largo y a mi costado veo antes de entrar por unas
escaleras, a la cuidadora Lidia fumándose un cigarrillo sentada sobre la mesa de
un billar, y a sus pies hay un esclavo a gatas fregando el suelo con tan solo un
paño y un cubo a su lado.
Pasamos de largo y sin detenerse mis dos cuidadoras, saludan
a Lidia en la distancia. Subimos un par de escalones y nos postramos frente el
ascensor.
No tarda nada en abrirse el
ascensor y de una patadita de la morena me guía a entrar. Ambas llevaban todo el
camino hablando de diversas cosas, y la verdad es que no puse mucho asunto. Y es
que estoy contagiado de curiosidad de ver todo el club. Una vez dentro del
ascensor veo como la rubia presiona el tres. Yo aún sigo atado a la correa que
ella dirige, y casi no me preocupaba donde iba ir. Ya tenía deseos de salir de
esa jaula.
Debido a la novedad de ser
dirigido para alguna labor por las cuidadora, mi erección se controlaba por los
nervios de recorrer lo desconocido. Solo cuando miro cabizbajo sus pies, mi
erección vuelve. Y es que este aro testicular expone mas mi miembro, y al gatear
rozo con los muslos. Y este juego de ser esclavo es toda una excitación. Bueno,
ya no es un juego, es una realidad. Bendita realidad!
Se abre el ascensor y tirado
Guasimara, (así es como la llama la morena), la sigo por un pasillo alfombrado
de color rojo. Puedo adivinar que me llevan a unas de las habitaciones que
recorren el pasillo. Esta claro, habitación 36. Ahí nos detenemos y la morena
tiene la llave cual pronto abre.
- Esclavo, esta es la habitación
de tus nuevas dueñas. Ellas están aún en recepción, así que te colocarás de
rodillas en el centro del salón con las manos en la nuca. Me dice Guasimara
mientras entramos al apartamento.
Tal como Lorena me ha enseñado,
me coloco en la posición de inspección, de rodillas con las piernas separadas y
las manos en la nuca. Dunia, la morena, coge una flor del florero cerca de un
mine bar en la cocina, y me la coloca entre los dientes.
- Perfecto. dice Dunia
vacilando. Al mismo tiempo levanta su pie derecho y roza su zapatilla en mi
miembro casi erecto. No tardé nada en completar mi erección.
- La verdad que no me extraña
que no haya eyaculado con Lorena en una semana. Dice entre risa Guasimara.
- No se te ocurra moverte, ya
cuando lleguen tus amas, ya ellas te dirán que hacer. Dice Dunia, después de
darme suaves pataditas en el miembro.
Ambas se van y sierran la
puerta.
Los pasos de Dunia y Guasimara
desaparesen por el pasillo del exterior. Ahora estoy prácticamente solo en este
apartamento, solo otra vez y a la espera. Por lo menos ya no estoy en esa
agobiante jaula del almacén. Esta claro, solo tengo que esperar a la inquilinas
que serán mis amas en alquiler durante su estancia por el club. Así que mientras
espero echo un vistazo al rededor del salón donde permanezco en posición de
espera. De rodillas y con las manos en la nuca. Lo patético fue la rosa que me
puso Dunia en la boca, totalmente ridículo. Expuesto y mi miembro señalando la
puerta. Ese toque de excitación por esta espera de que lleguen las inquilinas de
este apartamento.
Uff, oigo pasos en el exterior.
Son como el chacleteo que deja varias zapatillas. Podría ser dos o mas pares. Lo
curioso es el silencio. No las oigo hablar de momento, pero el sonido de sus
zapatillas se detiene justo en la puerta, dejando paso al sonido de unas llaves.
La puerta se abre delante mi
ridícula posición. Dos chicas jóvenes entran primero. La primera que veo de
refilón, es
muy linda con su cabello largo y
dorado y sus ojos de que se adivinan verdes. Bajé rápido la mirada, para no
tropezar con su desinteresada mirada. Una segunda chica me sorprende su asombro
al verme. Perece como si fuera la primera vez que viera un esclavo. Esta parece
ser castaña y lleva el pelo recogido. Mi vista con el disimulo se pierde en el
horizonte del suelo, y puedo ver que tanto la rubia hermosa y la castaña calzaba
en su bonitos pies desnudos, unas zapatillas de meter el dedo. Pero la sorpresa
fue cuando escucho la voz de una tercera chica.... Es la voz de Yaiza!, No
tarde de entrar detrás de ellas. Llama la atención de la rubia.
Yaiza: Yurena, este es el que
tuve en casa asta ayer. Se lo pedí a mi tía a reservarlo.
Yurena: jejej, parece contento
de verte.
Esta claro, no quepo de la
alegría que tengo por retornar a los servicios de Yaiza. Allí está delante mía,
parece satisfecha de verme. Aunque las risas de la castaña comienza a molestar
este encuentro.
Sonia: Que basto esta con esa
rosa en la boca!
Yaiza se acerca mas y me quita
la estúpida flor. Esta muy coqueta con sus mini short y su franela ajustada.
También calza zapatillas como las dos, y mientras acaricia mi cabello, da un
empujoncito para bajar mi cabeza, y ya con esta señal se que me pide que libere
mi estática posición de exhibición, y me sirva para desahogarme de emoción y
besar con delicadeza el lazo que separa los dedos en las zapatillas.
Yaiza: Saluda a mis amigas
también!
Su orden es deseo, rápidamente
gateo dos pasos hasta la hermosa rubia Yurena, y beso el lazo de su zapatillas
con mucho cuidado de no tocar su pie con mis labios. Esta lleva vaqueros cortos
hasta las rodillas y camisilla de tiras. muy sexy a pesar de que las tres van en
plan informar, mas bien de playa.
Luego gateo hasta Sonia y Yurena
hace vaciles con su amiga...
Yurena: No muerde!
Sonia: Que cosa mas patética!
Hizo un gesto de quitar su pie
de mi beso, pero no tarda en corregir. Se deja y luego se aleja un poco hasta el
sillón, y se sienta.
Siento una patada suave de
Yurena. Entiendo en silencio su orden y la dejo pasar por donde estorbaba y me
acerco mas a Yaiza.
Sonia: No le duele ese aro en
su sexo??
Yaiza me tira del collar y me
coloca de rodillas delante de Sonia. Yo rápidamente dejo las manos atrás y
separo las rodillas para que Sonia me pueda observar mejor el mi miembro. No
estoy erecto como al principio de estar solo debido a los nervios de ser un buen
esclavo capaz de adivinar una orden en silencio. Quiero agradar a Yaiza sobre
todo. Son muchos los recuerdos agradables de mi esclavitud en su casa, con ella
y su hermana Lorena, que fue quien me inició.
Yaiza se agacha para estirar mi
pene y luego darme unos azotes sobre mi miembro.
Yaiza: Que te pasa?? jej jeje.
Llama mi atención, y se molesta
por mi falta de erección.
Yaiza: El aro los pone mas
excitado, pero lo mas importante es la estética de su pene para diversión de
nuestra vista. No te parece, Sonia?
La erección no tarda en llegar
con la corta y desinteresada acaricia de Yaiza mientras habla con Sonia. Ambas
ríen con lo visto y lo dicho, y al final Yaiza me da unos divertidos golpes en
la cabeza y me empuja al encuentro de Sonia que llama como si llamara a un perro
para acariciarlo. Con pasos de rodillas me acerco hasta el alcance de su mano
que agarra mi falo. Delante de Sonia y arrodillado estoy, cual ella sentada en
ese sillón, se hace un poco para delante para tocarme mejor. A su lado esta
Yurena que se entretiene revisando el contenido de un mueble a su lado
izquierdo. También siento a mis espaldas la marcha de Yaiza hasta la
habitación. Seguramente fue a dejar las mochilas.
El meneo y los juegos de Sonia
con su mano en mi pene, pueden ser peligroso para un esclavo que no haya
eyaculado en una semana. Sonia no teme tocarme y a utilizarme a pesar de que el
rollo de la sumisión le da algo de grima. Mientras tanto Yurena encuentra en
ese mueble accesorios para los esclavos del club. Saca varias cosas que a la vez
comenta con Sonia. Cadena para mi collar que llevo puesto, plugs, consoladores,
candados con su llave, una pala, fusta. máscaras ciegas y curiosamente hay
vestimentas humillantes como delantales con encajes y accesorios para afeminar.
Todos los apartamentos tiene un mueble con estos accesorios para el disfrute de
fantasías a pedir de los clientes.
La semana que estuve con Lorena
y Yaiza, siempre he sido el rol de mascota. Salvo la fusta para castigarme y
corregirme, nunca he sido prueba de alguna fantasía de culto al dolor, o también
feminización como conocemos sobre el sado. Mas bien les atendía sus pies, les
servía de alfombra, limpiaba su casa, las atendía de forma doméstica y a la vez
he sido su mascota.
No se como será Yurena, que ha
estado otras veces en el club y conoce esto. Yaiza ha sido muy corriente con
migo. Pero Sonia parece tener curiosidad por estos juegos, a pesar de venir por
vez primera a este club que ni conocía, mira con atención los artilugios que
ordena con cuidado Yurena. No suelta mi miembro, y divertida observa sobretodo
los plugs y consoladores. Hace comentarios graciosos, y Yurena al ver llegar al
salón a Yaiza pregunta..
Yurena: Yaiza, este no será
virgen del culo...
Yaiza: Ah, no. Mi tía lo ha
acostumbrado a llevar plugs en mi casa.
Sonia: Le pones uno ahora?
Yaiza: Le iba dar un baño
primero. Esta muy sudado del almacén. Pero si quieres verlo, se lo pongo en un
momentito.
Yurena: Deja, yo se lo pongo.
Ponte en posición esclavo!
Me ordena Yurena mientras sujeta
un plug, parecido al chupete de un niño. Sonia suelta mi pena observa como
gateo dos pasos hasta Yurena y bajo la cabeza hasta el suelo. Con el culo
erguido dejo una libe visión de ambas sentada en ese sillón. Yaiza, de pie, se
coloca delante mía de tal forma que se queda muy cerca de mi rostro, sus pies
calzado con esas zapatillas blancas. No me faltan ganas de besarla otra vez,
pero por lo menos disfruto de tan hermosa visión.
Yaiza: Deja que el esclavo lo
lama, ya que solo es un plug de goma, no hace falta engrasar con eso.
Yurena suelta un tubo de crema
que tenía en su mano. Pronto siento la mano de Yaiza tirando de mi pelo. Dirige
mi cabeza a la altura de sus rodillas. La mano de Yurena con el plug esperaba
cerca a que yo lamiera ese chupete. Por mi bien, me aplico a lubricarlo con mi
saliva. Las carcajadas de Sonia se hacen notar enseguida. Una risa contagiadora
que alcanza a las otras dos. Termino de chupar y Yurena dirige el plug hasta mi
trasero. Yo bajo la cabeza, con la estrategia de visualizar los pies de Yaiza.
Uyy! enseguida siento ese plug, perforando mi anos. Una segunda mano separa la
linea de mis nalgas. Desde mi posición podría notar que Sonia pasa de unas
risas, a una provocada mirada de asco.
Sonia: Por dios! con el grosor
de ese chupete, dudo que se le caiga.
Yurena: Vez?, el final del plug,
se deja asomar este aro pera que puedas tirar de el y sacarlo.
Noto como Yurena hace gesto de
tirar del el y luego lo vuelve a empujar. También nota mi erección provocada
desde antes por el manoseo de Sonia.
Yurena: A ellos les encanta
llevar plug. Yo tuve uno en el club, que con su plug puesto, apenas lo paseaba
por la piscina, y el cabrón eyaculaba solo.
Sonia: He visto que aquí los
llevan como si fueran perros.
Yaiza: Aquí siempre deben andar
gateando, eso ley de vida. Ellos aquí son animales y no se les trata como
personas.
Dice Yaiza mientras se retira al
muebla bar de la cocina.
Yurena: Esclavo! tráeme el mando
de allí.
Acto seguido levando mi rostro
del suelo, y gateo hasta una mesilla cerca del televisor. El plug se hace notar
por cada paso que daba. Cojo el mando con ambas manos, simplemente posando el
mando entre una improvisada bandeja que forman mis dos manos juntas. De esta
posición se que debo andar de rodillas hasta Yurena. Sonia observa divertida el
aleteo de mi pene erecto y presionado con este aro. Por cada paso se menea de
forma graciosa y humillante. El plug se nota menos cuando de rodillas lo apretó
entre mis nalgas.
Yurena: Todavía es temprano para
ir a la piscina.
Dice Yurena en el momento que
recoge el mando de entre mis manos.
Sonia: Lo que si me gustaría ir
a desayunar algo abajo.
Yaiza yo le voy a dar una ducha
al esclavo y ya luego si quieren, bajamos a desayunar algo.
Yurena enciende la tele...
Yurena: Como quieran !
Yaiza: Esclavo. quitate el plug,
y esperame en el baño.
Me quito el plug y lo dejo
encima de la mesilla. Rápidamente gato hasta el baño. Dejo atrás a Sonia que se
arrepochina a ver la tele con Yurena. Se les nota cansadas, parece que sus
vacaciones llegaron mejor momento. Sin embargo Yaiza sigue acomodando en la
cocina.
Dentro del baño espero de
rodillas mirando a la entrada. Mis manos se cierran atrás, y espero paciente la
entrada de Yaiza que no tarda en llegar. Pasa por detrás y se sienta sobre la
vasija serrada.
Yaiza: Levántate para quitarte
tu atuendo.
Las muñequera, el collar y las
tobilleras me las habían fijado en el club con candados. Yaiza tiene las llaves
y me libera. El aro testicular también me lo quita. Enseguida pude comprobar que
mi pine ya había cogida la forma. En mi erección ya no tengo la cabeza tan
hinchada. No pude evitar brindar una gota de excitación delante de ella. Y
pronto esa gota resbala hasta su muslo descubierto. Ella lo nota y no da
importancia. Con el pulgar presiona la punta de mi pene y deja que caiga otra
gota.
Yaiza: shsss, no te me vallas a
correr ahora!
Me da una palmada en mi miembro
que por inercia deja caer otra gota salpicada.
Yaiza: Anda entra a la bañera...
La calentura ahora verás como te la quito.
Entro ,y como otras veces, como
me ha bañado su hermana y ella, me coloco de rodillas y dejo que ella me rocíe
con agua fría por todo el cuerpo. Una vez mojado, ya no tenía la misma
erección. Ella me ordena a enjuagarme con una esponja que ella preparó con
jabón. Me enjuago bajo la vigilancia de mi dueña, como otras veces. Ella dirige
mi baño, con mucha atención. Le gusta mantenerme siempre limpio, mas incluso que
su hermana Lorena. Este baño controlado termina pronto, y es ella misma quien me
seca cuando yo me pongo de pie en la bañera. Al salir repetimos el procedimiento
y me coloca los atuendo. Al ponerme el aro por último, ella notaba mi pene mas
flácida con lo cual le resulta mas fácil apretarlo.
Terminado el baño yo ya voy
saliendo del baño por delante de ella hasta el salón. Gateo en dirección de la
mesilla donde dejé mi plug. Yaiza se siente al lado de Yurena, dejándola al
centro, y me ordena a ponérmelo yo solito. Mientras lo hago veo que Sonia y
Yurena están muy calladas y pendiente de una serie. Me da la impresión que
saldrán después de la serie a desayunar. El caso es que yo si que tengo hambre,
y no se si me llevaran con ellas. Es lo mas que deseo en este momento. Estoy muy
incómodo con el estómago vació. No se si aquí hay ese pienzo que me hicieron
comer ayer por la tarde, mientras me hacían revisiones médicas. Pero hoy se que
me los volvería a comer, si hubiera en el apartamento. Esta vez con gusto.
Yaiza se recuesta mas en el
sillón. Deja caer sus zapatillas, y estira su pie desnudo por el suelo. Tal
forma que sus talones se apoyan en el.
Yaiza; Atiéndame los pies,
esclavo.
Con una gran alegría y emoción
me coloco delante de sus pies. Apoyo los codos al suelo, y como un gato que bebe
su leche, lamo sus dedos que quedan levantados del suelo.
Sonia pierde atención de la
serie y observa el espectáculo que doy. Se arruga algo, he incluso le parece
patético que lama pies. Yurena se ríe por la actitud de Sonia, que pronto se
olvida con los acontecimientos de la serie.
Yaiza relajada mueve sus
deditos. Yo me tomo la libertad de abarcarlo entre mi boca. Chupo sus dedos con
devoción y pasión. Siento una paz interior, que pronto sustituye los nervios que
tenía al principio. Estoy en el paraíso, la echaba de menos, incluso al verla
pienso en su hermana y la posibilidad de volver a verla. ¿Será posible?, ¿La
podré ver?, Sufrido y emocionante la situación el la que me encuentro. Ya se
olvidó el hambre. Me alimento con el aroma de su pie y su sabor. La siento
dueña, igual que su hermana.
continuará, por supuesto...